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Carta 17

3 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Cortesía y afabilidad del debatiente

No habían visto mis ojos alguien más penetrante al corazón que tú, ni nadie tan rápido en obtener lo propuesto. Tampoco mis oídos habían escuchado de tanta presteza de mente, ni de nadie cuya visión sea tan aguda. Así tampoco ha resonado en los oídos de nadie un tono más condescendiente.

En todas tus cartas vertiste tus palabras como si fueran una turbulenta corriente, y en todos los puntos en discusión te hiciste de las bocas, el oído, la vista y los corazones. ¡Por Dios! Que tu último escrito sujeta los cuellos de los hombres y mediante la verdad asesta un golpe fulminante en la cabeza del extravío.

2. Su clara afirmación de que no hay inconveniente en que la gente de la Sunnah se base en los confiables de la Shi'ah

No queda ningún impedimento para que el sunni se base en su hermano shî‘ah si es que éste es consistente. Tu opinión a este respecto es la verdad demostrada, mientras que la opinión de los objetantes es insultante y ofensiva. Cuando esos dicen que no es correcto basarse en un shî‘ah contradicen lo que practican, así como cuando se basan en él se contradicen con lo que afirman.

Sus palabras no concuerdan con sus acciones, ni armonizan con objetivo alguno, sino que se contrarían entre sí, y cada una repele a la otra desde el comienzo. De esa manera, sus pruebas son deficientes mientras que las tuyas son excelentes.

Has preparado con tanta rapidez aquello que hay que considerar independientemente un tratado al que he llamado Los Narradores Shias dentro de las Cadenas de Transmisión de la Sunnah, puesto que es el propósito del tema. El mismo no encierra una tendencia de un propenso a una cierta escuela. Deseo que provoque una abundante corrección en el mundo islámico. Que Dios el Altísimo así lo permita.

3. Su convencimiento sobre las aleyas referidas a Ahl al-Beit (a.s.)

Creemos en todas las aleyas de Dios, y las que entre ellas se refieren a Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî y al resto de Ahl al-Beit (que Dios esté complacido con ellos), son muchas más de las que expusiste.

4. Su desconcierto para conciliarlas con la postura de la gente de la Qiblah

No entendemos por qué la gente de la Qiblah se apartó de Ahl al-Beit y no siguen su escuela en absoluto, ni en los principios fundamentales ni en las ramas o preceptos de la religión, ni concuerdan con su opinión en aquellas cuestiones respecto a las cuales existe discrepancia, ni tampoco los Ulamâ de la Ummah estudiaron sus opiniones, sino que se les opusieron en las cuestiones teóricas, y no les importó contradecirles.

De esa manera, el común de la gente, generación tras otra, se refieren en los asuntos religiosos a otros fuera de ellos, sin la menor vacilación.

Si las aleyas del Libro de Dios y los Sihâh de la Sunnah son considerados textos estipulantes respecto a lo que sostienes, ¿Qué es lo que provocó que la gente de la Qiblah se aparte de los Ulamâ de Ahl al-Beit, y que no les parezcan equivalentes para ser seguidos? Aun así, a causa del Qurán y de las tradiciones, ellos no tienen sino alabanzas para Ahl al-Beit, y conocen la obligatoriedad de amarles y respetarles. .

Los primeros musulmanes tienen prioridad en lo que consideraron correcto, y sabían entender mucho mejor las tradiciones y el Libro de Dios, y nosotros nos orientamos en base a su guía.

Was Salâm.

S.

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