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Carta 40

2 de Muharram de 1330 H.L.

1. La aleya de la Wilâiah y su revelación a causa de ‘Alî

Desde luego, te la refiero como una de las determinantes aleyas de Dios, Imponente y Majestuoso, que reveló en su gran Furqân (Libro Diferenciador, i.e. El Qurán). No es otra que la que contiene las palabras del Altísimo en la Sûra al-Mâ’idah (nº 5) que expresan:

«Por cierto que vuestro Walî solamente es Dios, Su Mensajero, y los creyentes que observan la oración y dan el diezmo mientras se encuentran inclinados en oración * En cuanto a quien tome como Walî a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes, en verdad que los del partido de Dios son los vencedores»1,

y sobre la cual no hay dudas de que fue revelada por ‘Alî cuando dio en caridad su anillo mientras se encontraba inclinado durante el rezo.

2. Los indicios que señalan la causa por la que fue revelada

Las narraciones de los Imames de Ahl al-Beit (a.s.)2 catalogadas como sahîh o muy confiables y que se refieren al descenso de estas aleyas por ‘Alî cuando dio como limosna su anillo mientras se encontraba inclinado en la oración, son mutawâtir. Entre lo que fue citado como transmisión textual al respecto por vías de otros fuera de ellos, te es suficiente el hadîz de Ibn Salâm quien lo transmitió marfû‘ (con cadenas de transmisión que llegan hasta la persona) del Mensajero de Dios (s.a.w.).

Puedes referirte al mismo en el Sahîh de An-Nîsâ’î o en la exégesis de la Sûra al-Mâ’idah en el libro Al-Ÿam‘ baina as-Sihâh. Semejantes al mismo son el hadîz de Ibn ‘Abbâs y el hadîz de ‘Alî, que también fueron transmitidos en forma marfû‘.

Refiérete al hadîz de Ibn ‘Abbâs bajo la exégesis de esta aleya en el libro Asbâb an-Nuzûl del Imam Al-Wâhidî. Fue citado por Al-Jatîb Al-Bagdâdî en Al-Muttafaq.3 Refiérete al hadîz de ‘Alî en los Musnad respectivos de Ibn Mardawaih y Abûsh-Shaij.

Si quieres puedes referirte al mismo en Kanz al-‘Ummâl,4 para corroborar que los exegetas son unánimes en que esa aleya fue revelada por él, y tal consenso fue transmitido por varios sabios notables de la gente de la Sunnah, como el Imam Al-Qushÿî al discutir el tema del Imamato en su Sharh at-Taÿrîd.

En el capítulo 18 de Gâiat al-Marâm se encuentran 24 hadices transmitidos por vías sunnis que expresan que esta aleya fue revelada por lo que mencionamos, y si no fuera por observar la brevedad y porque la cuestión es (tan evidente) como el sol a las claras del día, completaríamos esto exponiendo lo transmitido en esas confiables narraciones, pero a pesar de que las mismas -Alabado sea Dios- son indiscutibles, aún así no dejaremos esta carta sin mencionar algo de lo transmitido al respecto en los hadices sunnis, limitándonos a lo citado en la exégesis del imam Abû Is·hâq Ahmad ibn Muhammad ibn Ibrâhîm An-Nîsâbûrî Az-Za‘labî.

De esta manera decimos: Al llegar a (la explicación de) esta aleya en su Tafsîr al-Kabîr, cita la siguiente narración refiriendo su cadena de transmisión a Abû Dharr Al-Guiffârî, cuando dice: “Escuché al Mensajero de Dios (s.a.w.) con estos mismos oídos, y si no es así que ensordezcan, y lo vi con estos mismos ojos, y si no es así que enceguezcan, cuando decía: “‘Alî es el líder de los justos, el aniquilador de los incrédulos; auxiliado sea quien le auxilie, y denigrado sea quien le denigre”.”

“En cuanto a mí, recé junto al Mensajero de Dios (s.a.w.) cierto día y un mendigo pidió (limosna) en la Mezquita pero nadie le dio nada. Mientras ‘Alî se encontraba inclinado en la oración le hizo una seña con su dedo meñique donde tenía un anillo, y el mendigo se acercó a él y tomó el anillo de su meñique.”

“He ahí que el Mensajero de Dios (s.a.w.) rogó a Dios diciendo: “¡Dios mío! Por cierto que mi hermano Moisés te suplicó diciendo:

«Dijo: ¡Señor mío! Dilata mi pecho, facilítame mi tarea, y desata el nudo de mi lengua, de manera que mis palabras sean comprendidas, y dispón para mí un visir de entre mi gente, que sea mi hermano Aarón; fortaléceme con él, y asóciale en mi asunto, de forma que Te glorifiquemos abundantemente y Te recordemos profusamente. Ciertamente que Tú nos observas»,

y Tú le revelaste:

«Tu súplica te ha sido respondida ¡oh Moisés!».”

“¡Dios mío! Yo soy Tu siervo y Enviado. Dilata mi pecho, facilítame mi tarea, y dispón para mí un visir de entre mi gente, que sea ‘Alî. ¡Fortaléceme con él!”.”

Agregó Abû Dharr: “¡Por Dios! que el Mensajero de Dios no terminó de pronunciar sus palabras y descendió sobre él el Fiel Grabriel con esta aleya: «Por cierto que vuestro Walî solamente es Dios, Su Mensajero, y los creyentes que observan la oración y dan el diezmo mientras se encuentran inclinados en oración * En cuanto a quien tome como Walî a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes, en verdad que los del partido de Dios son los vencedores»…”5

3. El fundamento para argumentar en base a la misma

Tú, que Dios auxilie a la verdad por tu intermedio, sabes que Walî aquí se refiere al que es Awlâ (tiene prioridad o supremacía) para disponer en un asunto, como cuando decimos: “Fulano es el Walî del menor”.

Los lingüistas son explícitos en que todo aquel que se encarga (wal·lâ) del asunto de alguien es su Walî, por lo que el sentido es que: quien se encarga de vuestros asuntos y tiene prioridad sobre ellos por sobre vosotros mismos, es solamente Dios, Imponente y Majestuoso, Su Mensajero, y ‘Alî, puesto que es en él en quien se reúnen todas estas características: la fe, la realización de la oración, el dar el zakât mientras está inclinado, y el hecho de que la aleya descienda por él.

Con la misma Dios deja establecida la Wiâliah para Sí Mismo, Glorificado Sea, para Su profeta y para Su Walî en un mismo orden, en el sentido que la Wilâiah de Dios, Imponente y Majestuoso, es global, por lo que la Wilâiah del Profeta y la del Walî es igual y al mismo grado, sin que sea posible que aquí (el vocablo) tenga el sentido de auxiliador, compañero íntimo, ni nada similar, puesto que no queda otro aspecto que se ajuste a esta restricción, como es evidente.

Pienso que esto puede tomarse como anexo a lo ya evidente. ¡Que las alabanzas sean para Dios, Señor del Universo!

Was Salâm

Sh.

  • 1. Sûra al-Mâ’idah; 5: 55-56.
  • 2. La aleya de la Wilâiah: Su revelación a causa de ‘Alî Amîr Al-Mu’minîn (a.s.) fue transmitida por Ahl al-Beit (a.s.) como algo categórico para ellos.
    Ver: Bihâr al-Anwâr de Al-Maÿlisî, t.35, pp.183-206, cap. 4, nueva impresión; Azbât al-Hudât de Al-Hurr Al-‘Âmilî, t.3, cap.10, hh.2-3, así como otros libros shias.
  • 3. Es el nº 5991 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, citado en la pág. 391 del tomo VI. Fue mencionado también en Muntajab al-Kanz. Ver la impresión del Muntajab en los márgenes de la pág. 38 del tomo V de Musnad Ahmad. (Nota del Autor)
  • 4. Es el nº 6137 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl el cual se encuentra en la pág. 405 del tomo VI. (Nota del Autor)
    La aleya de la Wilâiah fue revelada cuando el Imam ‘Alî (a.s.) dio limosna mientras se encontraba inclinado en la oración.
    Ver: Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, pp.161-186, hh.216-219, 221-241, ed. Beirut; Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Magâzilî Ash-Shâfi‘î, pp.311-314, hh.354-348; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, pp.228, 250-251, ed. Al-Haidarîiah, y pp.106, 122-123, ed. Al-Garî; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, pp.88 y 202; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.187; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.409, hh.908-909: Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, pp.108 y 123; Ad-Durr al-Manzûr de As-Suiûtî, t.2, p.293; Fath al-Qadîr de Ash-Shaukânî, t.2, p.53; At-Tas·hîl li ‘Ulûm at-Tanzîl de Al-Kalbî, t.1, p.181; Al-Kashshâf de Az-Zamajsharî, t.1, p.649; Tafsîr at-Tabarî, t.6, p.186, ed. Bûlâq; Zâd al-Masîr fî ‘Ilm at-Tafsîr de Ibn Al-Ÿauzî Al-Hanbalî, t.21, p.383; Tafsîr al-Qurtubî, t.6, pp.219-220; At-Tafsîr al-Munîr li Ma‘âlim at-Tanzîl de Al-Ÿâwî, t.1, p.210; Fath al-Baiân fî Maqâsid al-Qur’ân, t.3, p.51; Asbâb an-Nuzûl de Al-Wâhidî, p.148, ed. Al-Hindîiah, y p.113 ed. Al-Halabî, Egipto; Lubâb an-Nuqûl de As-Suiûtî, impreso en los márgenes de Tafsîr al-Ÿalâlain, p.213; Tadhkirat al-Jawâss de Ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, pp.18 y 208, ed. An-Naÿaf, y p.15, ed. Al-Haidarîiah; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.71, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.70, ed. As-Sa‘îdîiah, Egipto; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.115, ed. Estambul, p.135, ed. Al-Haidarîiah; Tafsîr al-Fajr ar-Râzî, t.12, p.20 y 26, ed. Al-Bahîiah, Egipto, y t.3, p.618, ed. Ad-Dâr Al-‘Âmirah, Egipto; Tafsîrât ibn Kazîr, t.2, p.71, ed. Dâr Ihiâ’ Al-Kutub; Ahkâm al-Qur’ân de Al-Ÿassâs, t.3, p.102, ed. ‘Abdurrahmân Muhammad; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.7, p.17; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, pp.86-88; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.13, p.277, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl, t.3, p.275, 1ª ed., Egipto; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.24, ed. Al-Maimanah, y p.39, ed. Al-Muhammadîiah; Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t.2, p.150, h.151, ed. Beirut; Tafsîr an-Nasafî, t.1, p.289; Al-Hâwî lil Fatâwâ de As-Suiûtî, t.1, pp.139 y 140; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.146, h.416, y p.95, h.269, 3ª ed.; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.38; Ÿâmi‘ al-Usûl, t.9, p.478; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, pp.273 y 302; Ihqâq al-Haqq, t.2, p.399; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.2, p.52, y t.3, p.156; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, p.31, ed. Teherán, y t.1, p.87, ed. An-Naÿaf; Ma‘âlim at-Tanzîl, impreso en los márgenes de Tafsîr Al-Jâzin, t.2, p.55; Farâ’id As-Simtain, t.1, pp.11 y 189-195, hh.150-153, 1ª ed.
  • 5. Al-Kashf wa al-Baiân de Az-Za‘labî (manuscrito), y las aleyas son las 55 y 56 de la Sûra al-Mâ’idah (5).

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