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Carta 6

12 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

Tú eres, Alabado Sea Dios, de entre aquellos a quienes, con la alegoría y la simple alusión, se les vuelve innecesario el detallar, y que con la mera indicación, no necesitan de aclaración y puntualización.

Que Dios no permita que un hombre sabio como tú abrigue alguna duda sobre los veraces y puros descendientes del Santo Profeta, o alguna vacilación en anteponerlos a otros. Su superioridad está bien establecida, se perfeccionaron hasta ser autosuficientes, y se distinguieron de los demás. Ellos obtienen del Mensajero de Dios (s.a.w.) la sabiduría de los Profetas, y es a través suyo que entienden completamente tanto las normas mundanales como las espirituales del Islam.

1. Indicación de las pruebas de la obligatoriedad de seguir a Ahl al-Beit

Fue por esta razón que el Santo Profeta los relacionó con el Sagrado Qurán, los dispuso como líderes para aquellos dotados de intelecto, como Arca de la Salvación en el tempestuoso mar de la hipocresía, como salvaguarda de la comunidad ante las discrepancia durante las ráfagas de desunión y discordia; como la Puerta de la Remisión donde el que la traspase será perdonado, y como el asidero más firme el cual no puede romperse.

2. Amir Al-Mu’minin Ali (a.s.) convoca a seguir la Escuela de Ahl al-Beit

Dijo Amir Al Mu’minîn ‘Alî (a.s.): “¿A dónde vais? ¿A dónde os dirigís? El estandarte de la verdad está enarbolado y sus signos manifiestos; y a pesar de que los faros están erigidos estáis extraviados. ¿A dónde fuisteis llevados?”

“¿Por qué estáis confundidos cuando entre vosotros está la descendencia de vuestro Profeta (s.a.w.) que son las riendas de la verdad y el estandarte de la religión, que cuando hablan lo hacen verazmente. Disponedles en la mejor posición y concepto en que la que tengáis al Qurán. Dirigíos hacia ellos de la forma en que los animales sedientos lo hacen hacia los abrevaderos.”

“¡Oh gente! Recordad lo dicho por el sello de los Profetas (que Dios le bendiga y otorgue la paz al igual que a su familia): “Quien muere de entre nosotros (Ahl al-Beit), en realidad no está muerto; y quien envejece de entre nosotros, en realidad no se vuelve viejo”.”

“Entonces, no digáis aquello que no sepáis, ya que la mayor parte de la verdad está en aquello que desconocéis. Pedid perdón a aquel contra quien no tenéis argumento, que soy yo mismo. ¿Acaso no he actuado con vosotros según el tesoro mayor (el Qurán)? ¿No he dejado entre vosotros el tesoro menor (Ahl al-Beit) para guiaros? Yo he dispuesto el estandarte de la fe como vuestra referencia...etc.”.1

En otra ocasión él dice: “Observad a la Gente de la Casa de vuestro Profeta, aferráos a su dirección y seguid sus huellas, ya que nunca os sacarán del sendero de la guía, ni os dirigirán hacia la destrucción. Haced silencio cuando ellos lo hagan, y cuando se movilicen hacedlo vosotros también. No tratéis de adelantaros a ellos porque os desviaríais, ni os alejéis de ellos porque seríais aniquilados”.2

Otra vez (además), dice: “Son quienes dan vida a la ciencia y al conocimiento, y son la muerte de la ignorancia. Su gran paciencia es señal de la profundidad de su conocimiento. Su aspecto manifiesto indica su aspecto oculto y su silencio la prudencia de su lógica. No contradicen la verdad ni discrepan con ella.”

“Son pilares del Islam y el mejor refugio al cual aferrarse. Es por su intermedio que se restablece la verdad y se desarraiga la falsedad, escindiendo su lengua de donde estuviera floreciendo. Comprendieron la religión con la lógica de quien la abarca y practica, y no con la lógica de quien sólo la escucha y la transmite, ya que, ¡cuántos son los que solamente transmiten el conocimiento, y que tan pocos los que lo aplican”.3

Además, él dice: “Su descendencia es la mejor de las descendencias, su familia la mejor de las familias y el árbol de su existencia el mejor de los árboles que ha crecido en la santidad y erigido en la dignidad, que tiene altas ramas y frutos inalcanzables...”.4

Además, él dice:5 “...Somos la Familia del Profeta (s.a.w.). Somos sus justos compañeros. Somos los depositarios del Mensaje. Somos la Puerta de la Ciudad del Conocimiento, y ciertamente que no se entra en las casas sino por sus puertas, que quien entra en ellas sin hacerlo por la puerta es llamado ladrón. Respecto a Ahl al-Beit han sido reveladas aleyas en su honor.”

“Son tesoros del conocimiento del Misericordiosísimo que cuando hablan lo hacen verazmente y que cuando hacen silencio nadie se les puede anteponer. Aquel que es conductor de su gente debe ser veraz y recurrir a su intelecto”.6

Dice en otra de sus disertaciones: “Debéis saber que nunca conoceréis el sendero de la verdad hasta que no conozcáis a quienes lo han abandonado, ni nunca seréis fieles al pacto del Qurán hasta que conozcáis a quienes lo han quebrantado, ni nunca os aferraréis a él hasta no conocer a quienes lo han rechazado. Procurad eso de la gente del conocimiento, ya que son éstos los que dan vida al mismo y quienes representan la muerte de la ignorancia.”

“Estos son quienes por sus propios juicios se reconoce su conocimiento, por su silencio su lógica, y por su aspecto manifiesto, el oculto. No contradicen la religión ni discrepan respecto a la misma, la cual es entre ellos un testigo veraz y elocuente en su silencio”.7

Hay innumerables dichos de Amir al-Mu’minin respecto a Ahl al-Beit, tales como éste: “Es por nosotros que fuisteis guiados en las tinieblas y accedisteis a cimas elevadas. Es por nosotros que entrasteis en la alborada a partir de la oscura noche en que os encontrabais. Ciertamente que es sordo el oído que no escucha la (buena) invocación...”.8

También dice: “¡Oh gente! Ilumináos con aquel que es una lámpara, que así como advierte se deja advertir cumpliendo lo que predica, y tomad de esa fuente cristalina y limpia de toda turbiedad...”.9

También dice: “Nosotros somos el árbol de la profecía, somos el lugar donde fue depositado el Mensaje, y donde los ángeles frecuentan, somos los tesoros del conocimiento y las fuentes de la sabiduría. Quien es nuestro auxiliador y nos ama, puede esperar la Misericordia (de Dios); y quien es nuestro enemigo y nos odia, puede esperar la maldición y el castigo”.10

También dice: “¿A dónde están aquellos que falsamente pretenden ser los imbuidos en la ciencia excluyéndonos tiranamente, siendo que Dios nos elevó y les relegó, que nos otorgó una eminencia de la que les privó, que nos introdujo en Su gracia de la que les excluyó? De esta forma, es a través nuestro que alguien se hace acreedor a la guía y se iluminan aquellos que están ciegos.”

“Ciertamente que los imames de Quraish surgirán de la descendencia de Hashim (hijo de Abdul Muttalib). Esto es algo que sólo es adecuado para ellos, y la autoridad sólo es correcta para ellos”. Dice en el mismo discurso refiriéndose a los desviados: “Prefirieron esta vida mundanal a la otra vida, y rechazaron un agua cristalina eligiendo la putrefacta...”.11

También dice: “Ciertamente que quien muere de entre vosotros en su propio lecho, habiendo comprendido adecuadamente la realidad de su Señor, y la de Su Profeta (s.a.w.) y la de Ahl al-Beit (a.s.), al irse de este mundo lo habrá hecho con la recompensa de un mártir, correspondiéndole a Dios otorgársela. Se hace acreedor a recompensas incluso por aquellas buenas acciones que tuvo la intención de realizar, equivaliendo esa intención al desenvainar de su espada...”.12

Dice en otro lugar: “Nosotros somos los distinguidos. Fuimos designados como lo fueron los profetas. Nuestro grupo es el de los partidarios de Dios, Poderoso e Imponente. El grupo tirano es el de los partidarios de Satanás. Y quien nos equipara con nuestros enemigos no es de los nuestros...”.13

Y el Imam Hasan (a.s.), el nieto del Santo Profeta, dice: “Teme a Dios en relación a tu actitud hacia nosotros, pues nosotros somos tus comandantes”.14

3. Palabras del Imam Zain al-‘Abidin (a.s.) al respecto

El Imam Zain al-‘Abidin, ‘Ali ibn al-Husain (a.s.), solía recitar el siguiente versículo del Sagrado Qurán:

«¡Oh, creyentes! ¡Temed a Dios y estad junto a los sinceros!» (9:119)

Luego el decía una súplica prolongada que consistía en muchas súplicas para lograr el más alto grado de veracidad, describiendo la miseria de aquellos que se han enemistado o separado de los Imames, los descendientes del Santo Profeta. Él continuaba de la siguiente manera:

“...Y otros son negligentes a nuestro respecto. Argumentan con aquello del Qurán que es alegórico e interpretándolo según su propio punto de vista, y sospechan de las narraciones del Profeta (s.a.w.) en relación a nosotros... ¡Oh Dios! Entonces, ¿a quién se dirigirán los sucesores de esta comunidad si se desvanecen los estandartes de la religión y la gente se sumerge en los abismos de la desunión y la discrepancia, donde se consideren incrédulos unos a otros?”

“Dios, Elevado Sea, dice: «Y no seáis como aquellos que se dividieron y discreparon después de haberles llegado los claros indicios». Entonces, ¿quien es más confiable para presentar las pruebas y deducir las normas sino quienes están interrelacionados al Qurán, quienes son los hijos de los imames de la guía y los faroles en la oscuridad, a los cuales Dios dispuso como pruebas para sus siervos, ya que El nunca dejaría a la Creación sola sin pruebas?”

“Y ¿acaso los reconocerías o encontrarías sino en quienes son las ramas del bendito árbol de la Profecía y su progenie de la cual Dios alejó la impureza y purificó de sobremanera, librándoles de las contrariedades espirituales y prescribiendo la obligatoriedad de amarles en Su Libro?”

Estas son literalmente las palabras (reales) del Imam Zain al-‘Abidin (a.s.). Encontrarás que en estas palabras y en las de Amir al-Mu’minîn Ali (a.s.), se representa a la escuela de Ahl al-Beit (a.s.) con suma claridad. Estas frases constituyen un ejemplo de las palabras de los demás Imames de Ahl al-Beit, ya que son todos unánimes en este tema y nuestros libros más confiables están repletos de tradiciones similares que se repiten en todos ellos.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Sermón 90.
  • 2. Sermón 100.
  • 3. Sermón 243.
  • 4. Sermón 97.
  • 5. Tal como leemos en la pag. 58 del tomo II del Nahÿ al-Balâgah, sermón nº 150 (N. del Autor).
  • 6. Nahÿ al-Balâgah, t.2, p.270, ed. Al-Andalûs y p.264 otra edic.
  • 7. Sermón 150.
  • 8. Sermón 8.
  • 9. Sermón 108.
  • 10. Sermón 112.
  • 11. Sermón 147.
  • 12. Sermón 195
  • 13. Hadîz narrado por muchos sabios, entre ellos Ibn Haÿar en As-Sawâ‘iq / P.142.
  • 14. As-Sawâ‘iq al-Muhriqah, de Ibn Haÿar, p. 34, al final del capítulo en el testamento del Santo Profeta.

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