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Carta 8

15 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Defecto para apreciar mi carta anterior

Yo no he omitido los dichos del Profeta (s.a.w.), en realidad, los mencioné al comienzo de mi carta donde en forma muy clara indican que es obligatorio seguir sólo a los Imames de entre Ahl al-Beit y a nadie más.

Esto es al manifestar en mi carta que el Santo Profeta los ha relacionado estrechamente con el Qurán, y los dispuso como los líderes para aquellos dotados de intelecto, como el Arca de la Salvación, como seguridad para los Musulmanes y como la Puerta de la Remisión, en referencia a lo transmitido del Santo Profeta que contiene estas narraciones confiables y textos evidentes que pueden ser encontrados en la mayoría de los libros de tradiciones.

También he mencionado que tú eres de entre aquellos a quien con la alegoría y la simple alusión se le vuelve innecesario el detallamiento y que con la mera indicación no necesita de aclaración y la puntualización.

2. El error de que necesariamente se produce un círculo vicioso

Entonces, las palabras de nuestros Imames son correctas -juzgando de acuerdo a lo que indicamos- para ser dispuestas como prueba aún para sus antagonistas y no sólo para nosotros mismos. La argumentación por su intermedio, como puedes entender, no constituye entonces en este caso un círculo vicioso.

3. La Tradición de las “Dos Cosas más Preciosas”

Ahora procedo a exponer detalladamente aquellos dichos del Santo Profeta (s.a.w.) a los cuales hice alusión.

El Santo Profeta dijo clara y públicamente clamando entre los ignorantes y descuidados: “¡Oh gente! Dejo entre vosotros aquello que si lo seguís no os extraviaréis: el Libro de Dios y mi descendencia, la Gente de mi Casa (Ahl al-Beit)”.1

También dijo (s.a.w.): “Dejo entre vosotros aquello a lo cual si os aferráis no os desviaréis después de mí: el Libro de Dios, el cuál es un cordel que se extiende desde el cielo hacia la tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (Ahl al-Beit). Ciertamente que no se separarán uno del otro hasta que retornen a mí en el Haud (la Fuente del Paraíso). Así que observad como tratáis a ambos en mi ausencia”.2

También dijo: “Dejo entre vosotros dos sucesores (jalifatain): el Libro de Dios, el cual es un cordel que se extiende entre lo que hay en los cielos y la tierra (o “lo que hay entre los cielos hacia la tierra”), y mi descendencia, Ahl al-Beit; y estos dos nunca se separarán uno del otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente (Haud)”.3

También dijo: “Dejo entre vosotros las Dos Cosas Preciosas (Zaqalain): El Libro de Dios y la Gente de mi Casa (Ahlu Baiti). Por cierto que ambas no se separarán hasta que vuelvan a mí en la Fuente”.4

También dijo: “Se acerca el momento en que yo sea llamado y deba responder, pero dejo entre vosotros Dos Cosas Preciosas, el Libro de Dios, Poderoso e Imponente, y mi Descendencia. El Libro de Dios es como un cordel que se extiende desde el cielo hacia la tierra, y mi descendencia es la Gente de mi Casa (Ahlu Baiti). Por cierto que el Benevolente, el Informado, me ha anoticiado que ambos nunca se separarán hasta que vuelvan a mí en la Fuente. Así que observad cómo los tratáis después en mi ausencia”.5

Cuando el Santo Profeta estaba regresando (a Medina) de la Peregrinación de Despedida y llegó a Gadir Jum, se detuvo allí y dijo: “Es como si ya hubiera sido convocado y estuviera respondiendo, pero estoy dejando entre vosotros Dos Cosas Preciosas, una de las cuales es más grande que la otra. Ellas son el Libro de Dios, Elevado Sea, y mi Descendencia. Así que observad cómo los tratáis en mi ausencia, ya que ambos nunca se separarán el uno del otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente”.

Luego continuó: “Dios, Poderoso e Imponente, es mi Maulá (Señor), y yo soy el Maulá de todo creyente verdadero”.

Luego, tomo la mano de ‘Ali dijo: “De quien yo fuera su Maulá, este es su Walí (soberano). ¡Dios mío, sé amigo de quien sea su amigo y enemigo de quien le odie!...” (continuando el hadîz el cual es extenso).6

‘Abdullah ibn Hantab narró que: el Mensajero de Dios nos dirigió la palabra en una Jutbah o disertación que ofreció en Yuhfah, diciendo: “¿Acaso yo no tengo autoridad sobre vosotros más que vosotros mismos?” Todos ellos dijeron: “Sí, por supuesto”. Luego él dijo: “Yo os responsabilizaré de dos cosas: el Libro de Dios y mi Descendencia”.7

4. La gran cantidad de cadenas de transmisión aceptadas universalmente

Las narraciones clasificadas como confiables que dictaminan la obligatoriedad de aferrarse al Zaqalain son numerosas y con muchas cadenas de transmisión que se refieren a más de veinte y pico de compañeros donde todas se corroboran entre sí.

El Santo Profeta (s.a.w.) las manifestó públicamente en numerosas oportunidades; entre ellas: una vez en Gadir Jum, como ya lo expuse; otra vez en el día de ‘Arafat durante Huyyatul Wada’ (la Peregrinación de Despedida); otra vez a su regreso de Ta’if, otra en Medina desde el Mimbar o púlpito en la mezquita; y también mientras él estaba postrado en su lecho de muerte donde la habitación estaba atestada de sus compañeros cuando dijo:

“¡Oh gente! Se acerca el momento en que mi alma sea tomada y yo sea llevado. Si bien ya os lo he dicho, como disculpa para vosotros ¿acaso no os he dicho que pronto partiré de aquí, mas dejo entre vosotros el Libro de Dios, Poderoso e Imponente, y mi Descendencia, Ahl al-Beit?”.

Luego él alzó la mano de Ali y dijo: “¡Mirad, este es ‘Ali!; él está con el Qurán y el Qurán está con él. Nunca se separarán el uno del otro hasta que regresen a mí en la Fuente del Paraíso (Haud)”.8

Un gran grupo de distinguidas personas pertenecientes a lo que se da en llamar la ‘mayoría’ (Yumhûr) de los musulmanes y consideradas entre las más sabias, ha reconocido ésto. Incluso Ibn Haÿar, cuando trata el Hadîz Az-Zaqalain (la tradición de las Dos Cosas Preciosas), comenta sobre ello diciendo: “La Tradición que expresa que hay que aferrarse a esas dos cosas, tiene numerosas cadenas de transmisión y la han narrado más de veinte discípulos”.

Luego, continúa: “La Tradición ha sido transmitida a través de varias fuentes todas similares entre sí. Algunas de esas fuentes transmiten que el Profeta (s.a.w.) expresó esas palabras durante Haÿÿat al-Wadâ’ (la Peregrinación de Despedida), otras, como que ellas fueron pronunciadas en Medina mientras él estaba postrado en su lecho de muerte y estando la habitación atestada de sus discípulos; otras dicen que él las pronunció en Ghadir Jum, y otras que lo hizo al regreso de Ta’if”.

Él agrega: “Estas narraciones no se contradicen, ya que es muy posible que, por la importancia y grandeza del Sagrado Qurán y de la pura Descendencia, el Santo Profeta haya repetido tales palabras en todas estas ocasiones...”9

Teniendo en cuenta que los puros Imames de Ahl al-Beit se consideran ante Dios y Su Profeta (S.A.W.) como el mismo Sagrado Qurán, entonces, al igual que éste “no les alcanza en absoluto la falsedad”.

Esto es suficiente prueba para que los musulmanes entiendan que deben actuar según su escuela, ya que considerando que ningún musulmán preferiría ningún otro libro al Qurán, entonces lo mismo debe ocurrir con quienes son sus símiles en autoridad.

5. El extravío de quien no se aferra a la pura Descendencia del Mensajero (s.a.w.)

El significado de las palabras que dicen: “Por cierto que dejo entre vosotros aquello a lo cual si os aferráis no os extraviaréis: el Libro de Dios y mi Descendencia”, como es obvio, significa el extravío de quien no se aferre a ambas cosas, y esto es enfatizado por las palabras del Hadiz de Zaqalain como lo narra At-Tabarânî que expresan: “no tratéis de superarles ni seáis negligentes a su respecto porque estaríais en la perdición; ni tratéis de enseñarles, pues son más sabios que vosotros”.

Dice Ibn Haÿar: “Las palabras del Santo Profeta (s.a.w.) que dicen: “no tratéis de superarles ni seáis negligentes a su respecto porque estaríais en la perdición; ni tratéis de enseñarles pues son más sabios que vosotros”, son un claro indicio de que quien de entre ellos se hace acreedor a altos estado espirituales y se capacita para las obligaciones religiosas es superior a los demás...”.10

6. Ellos representan al Arca de Noé, la Puerta de la Remisión y la seguridad ante la discrepancia sobre Religión

Entre aquello que compele a todo Musulmán a seguir a Ahl al-Beit y que hace que el creyente deba referirse a ellos en los asuntos de la religión, están las palabras del Santo Profeta (s.a.w.) que expresan: “¿Acaso la Gente de mi Casa (Ahl al-Beit) no son en relación a vosotros como el Arca de Noé, quien se embarca en ella se salva y quien se aleja de la misma se ahoga?”.11

Otra tradición nos cuenta que el Santo Profeta (s.a.w.) dijo: “El ejemplo de la Gente de mi Casa entre vosotros es como el del Arca de Noé, quien se embarca en ella se salva y quien se aleja de ella se ahoga. El ejemplo de la Gente de mi Casa entre vosotros es como el de la Puerta de la Remisión de los hijos de Israel, quien entra por ella es perdonado”.12

También dijo (s.a.w.): “Las estrellas protegen a los habitantes de la tierra de ahogarse, y mi Ahl al-Beit son los protectores de mi comunidad contra la discordia (en los asuntos de la religión). Por lo tanto, si un grupo de entre los Arabes se opone a Ahl al-Beit (en lo referente a los Mandatos de Dios, Poderoso e Imponente), se habrá dividido y se habrá convertido en partidario de Satanás”.13

Este es el propósito que en un amplio sentido impone a la comunidad islámica aferrárseles y a no oponérseles. No puedo imaginar que haya entre los idiomas de la humanidad palabras más indicadoras al respecto que estos hadices.

7. ¿Cuál es aquí el significado de “Ahl al-Beit”?

El significado de Ahl al-Beit aquí es su conjunto en el sentido de la totalidad de los que tienen la condición de Imames, y no todos y cada uno de ellos, ya que tal posición sólo la poseen aquellos que son las pruebas de Dios sobre la tierra y quienes son distinguidos por El en forma especial al ser Sus legítimos delegados. Esto se extrae tanto en base al juicio del intelecto como a lo correctamente transmitido. Muchos de entre los más sabios de entre las escuelas de la mayoría reconocen esto.

Por ejemplo, Ibn Haÿar escribe en su As-Sawâ’iq al-Muhriqah: “Probablemente el término Ahl al-Beit se refiere a quienes el Santo Profeta ha designado como seguridad para la comunidad ante la discrepancia, los sabios entre ellos, pues aquellos a través de los cuales se obtiene la guía, se puede decir que, son como estrellas; aquellos que cuando ya no estén, les llegue a la gente de la Tierra los signos que le fueron prometidos (es decir, el Día de la Resurrección)”.

Luego continúa: “Esto sucederá cuando reaparezca Al-Mahdi, como fue mencionado en las tradiciones, y el Profeta Jesús rece detrás de él, y sea muerto el Daÿÿâl (Anticristo) en su tiempo. Entonces los signos del Todopoderoso aparecerán uno después de otro...”.14

En otro lugar Ibn Haÿar escribe: “Se le preguntó al Santo Profeta: ¿Cuánto permanecerá la gente después de Ahl al-Beit?, y él respondió: “Permanecerá tanto como un asno cuya espina dorsal está fracturada”.15

8. La razón de la similitud del Arca de Noé y la Puerta del Arrepentimiento

Tu puedes comprender que el significado de su comparación con el Arca de Noé, es que quien se refugia en ellos en lo que a religión respecta, y adopta las normas y principios de los rectos Imames, se salva del castigo del fuego infernal, y que quien se aleja de ellos es como quien en el día del diluvio se dirigió a buscar refugio en la montaña para verse a salvo de lo que Dios había decretado, sólo que se ahogó y terminó en el infierno (amparémonos en Dios de tal cosa).

El significado de su comparación con la Puerta de la Remisión, es que Dios, Exaltado Sea, dispuso esa puerta como manifestación del sometimiento a su Grandeza y Soberanía. Eso era una razón para obtener el perdón.

Asimismo, dispuso que la comunidad debe ser conducida por la gente da la Casa de Su Profeta (S.A.W.), y que seguir a los Imames de Ahl al-Beit es una manifestación del sometimiento a su Grandeza y Soberanía. Eso es una razón para obtener el perdón.

La comparación es precisamente para resaltar ese aspecto. Ibn Haÿar ha abordado estas cuestiones también16 después de mencionar estas tradiciones y otras similares, él añade:

“El sentido de su comparación con el Arca de Noé, es que quien los quiere y honra como agradecimiento por la gracia de tal nobleza y sigue la guía de los sabios de entre ellos, se salva de las tinieblas de la discrepancia y la discordia, y que quien se aleja de ellos se ahoga en el mar de la incredulidad y la ingratitud de la bendiciones, aniquilándose en el desierto de la iniquidad”.

Luego agrega: “En cuanto a la Puerta de la Remisión, o sea el sentido de su comparación con la misma, es que Dios, Exaltado Sea, dispuso que entrar por la misma, que es la puerta de Jericó o bien la de Jerusalén, con estado de sometimiento y pidiendo perdón, conlleva el perdón. Asimismo dispuso que el amor a Ahl al-Beit sea lo que conlleve el mismo”.17

Las narraciones catalogadas como muy confiables que se refieren a la obligatoriedad de seguir a los Imames de Ahl al-Beit son Mutawatir (con numerosos caminos y cadenas de transmisión ininterrumpidas), especialmente a través de la pura descendencia del Mensajero de Dios (s.a.w.).

Si no fuera por el temor a aburrirte y fastidiarte, liberaría las riendas de mi pluma en el análisis de todas esas narraciones, pero considero que lo que he mencionado es suficiente para nuestro propósito.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Narrada por Tirmidhî y An-Nisa’î a través de Ÿâbir Ibn Abdul·lah Al-Ansârî y transmitida de ellos por Al-Muttaqî Al-Hindî al comienzo de su capítulo “La Adhesión al Libro de Dios y la Tradición” en su libro Kanz Al-‘Ummâl, pt. 1, p.44.
  • 2. Narrada en Sahîh At-Tirmidhî, transmitida por Zaid ibn Al-Arqam. Es el Hadîz Nº 874 de entre las tradiciones tomadas de Kanz Al-‘Ummâl, pt. 1, p. 44.
  • 3. Lo narra el Imam Ahmad (Ibn Hanbal), refiriéndolo a Zaid Ibn Zâbit a través de dos fuentes muy confiables, en su Musnad, vol. 5, p.182, y vol. 5, p. 189 al final de la página. También narrado por At-Tabarânî en su Mu‘ÿam al-Kabîr también de Zaid ibn Zâbit y es el Hadîz 873 en Kanz Al-‘Ummâl, vol. 1, p. 44.
  • 4. Narrado por Al-Hâkim en su Al-Mustadrak, pt. 3, p. 148, con el comentario de que esta tradición tiene un Isnâd o cadena de transmisión correcta y muy confiable de acuerdo a las reglas dispuestas por los dos Sheij (es decir, Muslim y Bujari) aun cuando no la han incluido en sus colecciones. Dhahabî la ha incluido en su Taljîs Al-Mustadrak reconociendo su autenticidad de acuerdo a las reglas dispuestas por los dos Sheij.
  • 5. Registrado por Imam Ahmad (Ibn Hanbal) de la tradición relatada por Abu Sa‘îd al-Judrî a través de dos caminos. Uno de ellos en su Musnad, t. 3, primeramente al final de p. 17 y en segundo lugar al final de p. 26. También registrada por Ibn Abi Shaibah, Abu Ia‘lâ e Ibn Sa‘d, donde los tres refieren el hadîz a Abû Sa‘îd, siendo la Tradición Nº 945 en Kanz Al-‘Ummâl, t. 1, p. 47.
  • 6. Narrado por Al-Hâkim de Zaid ibn al-Arqam en pt. 3, p. 109 de su Mustadrak, con el comentario de que esta tradición tiene un Isnâd o cadena de transmisión correcta y muy confiable de acuerdo a las reglas dispuestas por los dos Sheij (es decir, Muslim y Bujârî) aun cuando no la han incluido en sus colecciones a causa de su extensión. También lo registró a través de otra fuente refiriéndolo a Zaid ibn Arqam y registrado en pt. 3, p. 533 del Mustadrak, con el comentario de que es auténtico y muy confiable, si bien los dos Sheij no la han registrado. Dhahabî también lo ha registrado en su Taljîs reconociendo su autenticidad y fiabilidad.
  • 7. At-Tabarânî ha registrado esta tradición como mencionada por An-Nabhânî en su ‘Arba‘în al-Arba‘în y As-Suiutî en su Ihiâ’ al-Maiît. Tú sabes que su disertación (s.a.w.) en ese día no se limitó a ésto, ya que un discurso es una alocución detallada, pero, ¡cuántas veces las palabras de los narradores y las plumas de los escritores fueron sujetadas por la política! Pero aún así, este breve extracto es todo un mar de reflexión y suficiente para nuestros propósitos.
  • 8. As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar (después de los cuarenta hadices de entre las narraciones al respecto), al final del capítulo 9, de la 2º parte/ P.75.
  • 9. As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, parte 1, capítulo 11, p.89.
  • 10. As-Sawâ‘iq al-Muhriqah, capítulo sobre el testamento del Santo Profeta respecto a Ahl al-Beit, p. 135. En vista de este reconocimiento, sería interesante preguntarle a Ibn Haÿar lo siguiente: ¿Por qué dio preferencia sobre Ahl al-Beit a Al-Ash‘arî en lo referente a principios islámicos y a los cuatro juristas (Abû Hanîfah, Mâlik Ibn Anas, Ahmad Ibn Hanbal y Ash-Shâfi‘î) en lo relacionado a las normas islámicas? ¿Por qué en cuestión de tradiciones da preferencia sobre Ahl al-Beit a Jariÿitas como ‘Imrân ibn Hattân? ¿Por qué en lo relacionado a interpretación del Sagrado Qurán (tafsîr), considera de más peso a la interpretación de Al-Muqâtil ibn Sulaimân (quien pertenecía a la secta Murÿi’ah y era antropomorfista, esto es, que cree que Dios tiene un cuerpo) que al tafsîr de Ahl al-Beit? ¿Por qué en la ciencia de la moral (ajlâq), la autopurificación, y curaciones del alma, antepone a Ma‘rûf y a otros similares a él? ¿Por qué en el asunto de la Jilâfah, es decir, la sucesión al Santo Profeta (S.A.W.), desestimó y relegó a su hermano y walî, por quien el Santo Profeta había dicho: “Sólo Ali puede realizar mis obligaciones”. ¿Por qué respecto al califato consideró correctos a los omeyas y a otros que se opusieron a la pura descendencia del Mensajero de Dios (S.A.W.) y menospreció las demandas de estos últimos? ¿Qué calificaciones tuvo que puedan justificar que en cosas relacionadas exactamente a “altos estado espirituales” y a la “capacidad para las obligaciones religiosas”, haya escogido a sus oponentes? ¿Acaso puede decir que ha obrado según las confiables narraciones del Hadîz Az-Zaqalain y otras similares? ¿Cómo sería posible para él decir que se ha aferrado a la pura descendencia, que se ha embarcado en el Arca de la Salvación y que ha entrado por la Puerta de la Remisión?
  • 11. Mustadrak por Al-Hâkim Al-Haskânî, vol. 3, p. 151, una tradición transmitida a través de fuentes auténticas de Abu Dharr (que Dios esté complacido con él).
  • 12. Esta tradición ha sido narrada por At-Tabarânî en su Al-Awsat (tradición Nº 18) refiriéndola a Abû Sa‘îd y también por An-Nabhânî en su Arba‘în, p. 216 (La historia de la Puerta de la Remisión está mencionada en el Qurán; 2: 57-58).
  • 13. Mustadrak por Al-Hâkim Al-Haskânî, vol. 3, p. 149, refiriéndolo a Ibn ‘Abbâs, con la nota sobre que ésta es una tradición clasificada como muy confiable aunque no ha sido narrada por los dos Sheij, Muslim y Bujârî.
  • 14. As-Sawâ’iq al-Muhriqah, capítulo 11, p. 91, al tratar la interpretación del séptimo versículo mencionado en ese capítulo.
  • 15. As-Sawâ’iq al-Muhriqah, p. 143.. Le preguntamos a Ibn Haÿar: si Ahl al-Beit tiene tan alta posición, entonces, ¿a dónde os dirigís?
  • 16. As-Sawâ’iq al-Muhriqah, capítulo 11, p. 91, al tratar la interpretación del séptimo versículo mencionado en ese capitulo.
  • 17. Reflexiona sobre estas opiniones de Ibn Haÿar y luego dime: ¿Por qué no siguió la guía de estos Imames en lo que se refiere a normas y principios islámicos, o a la jurisprudencia y sus leyes, o a las ciencias del Hadîz y del Qurán, o las ciencias de la moral, la educación y la autorrealización? ¿Por qué se alejó de ellos ahogándose en el mar de la incredulidad y el desagradecimiento de las bendiciones y aniquilándose en el desierto de la iniquidad? No obstante, que Dios pueda perdonarlo por los falsos alegatos que él sembró en contra nuestra, los Shî‘as, y las calumnias que él nos ha prodigado en su libro.

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