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El Tasbih de Fátima

Cierta vez el Imam Alí (P.) preguntó a Ibn A'bad, un integrante de la tribu Bani Sa'd: “¿Quieres que te hable de mi vida junto a Fátima? Era la más amada por el Profeta. Cuando vivió en mi casa se esforzó mucho, tanto que un día le aconsejé: ¡Sería bueno que visitaras a tu padre, tal vez él pueda hacer algo por tí! Pronto Fátima visitó a su padre. En esa oportunidad el Profeta (B.P.) se encontraba ocupado atendiendo los requerimientos de quienes se interesaban por el Islam. Por eso Fátima se sintió avergonzada y regresó a su casa.

A la mañana siguiente el Profeta (BP) visitó a su hija y le preguntó: ¿Qué motivó tu visita el dia de ayer, hija mía? Fátima no respondió. Por segunda vez el Profeta repitió su pregunta. Fátima no se atrevió a responderla. Entonces hablé yo, diciendo: “¡Oh, Enviado de Dios! Fátima trabaja demasiado y yo le aconsejé que te visitara a fin de que tú le brindaras ayuda. Al oír mis palabras, Muhammad (B.P.) nos dijo: “¿Quieren que les enseñe algo que les aprovechará mucho más que la tarea de una sirvienta? Y nos enseñó el “Tasbih”, de Fátima Zahrá.

Esta práctica consiste en repetir treinta y cuatro veces “Allahu Akbar” -Dios es el más Grande-, treinta y tres veces “Subhanallah” - Glorificado sea Dios- y treinta y tres veces “Alhamdulillah” -Alabado sea Dios- .

Es muy preferible realizar el Tasbih luego de cada una de las oraciones diarias. Concretando esta práctica la recompensa de un ciclo de oración se multiplica por mil.

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