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Fátima y la Mubahalah

El Profeta Muhammad (BP) había enviado una carta a Nayran - ciudad situada entre el Hiyaz y el Yemen, cuyos moradores profesaban el Cristianismo- invitando a sus habitantes a abrazar el Islam. En la misma, el Profeta los convocaba de la manera más cordial e incluso les transmitía versículos referidos a la gente del Libro, es decir, cristianos y judíos. Muy pronto el Obispo de la ciudad envió una delegación a Medina, a fin de verificar el profetado de Muhammad. Al llegar allí fueron recibidos por el Enviado de Dios, quien los convocó nuevamaente a adherir al Islam y les reprochó su adoración a Jesús, hijo de María, la veneración de la cruz y el consumo de carne de cerdo.Y trató de convencerlos de la verdadera religión, mas ellos no quisieron aceptar sus explicaciones, y entonces fue revelada la aleya de Mubahalah (ordalía) que dice:

«…Pero a quienes te discutan acerca de ella (la verdad), después de (escuchar) lo que te ha llegado de conocimiento, diles: “¡venid! Convoquemos a nuestros hijos y a los vuestros, a nuestras mujeres y a las vuestras, a nosotros mismos y a vosotros mismos; luego realicemos la ordalía, para que la maldición de Dios caiga sobre los que mienten! » (Sura 3,aleya 61)

La Mubahalah u ordalía es cuando dos partes que se contradicen sobre un tema se maldicen mutuamente y ruegan a Dios que Su maldición y castigo recaiga sobre quienes sostienen lo falso.

La reunión tendría lugar al día siguiente. Llegada la ocasión, el Profeta fue en busca de Alí, Fátima, Hasan y Husain -la paz sea con todos ellos- . El Profeta les dijo: “Cuando yo pronuncie mis palabras, ustedes deben decir: “Amín ”-que así sea-”.

Antes de encontrarse con el Profeta, los integrantes de la delegación de Nayran comentaron entre sí: “Si Muhammad llega acompañado por sus comandantes y soldados, y nos exhibe su poder material, sepan que no es veraz y no confía en su función profética. En cambio, si se presenta con sus hijos y amados y su aspecto es sencillo, sepan que en verdad es un Profeta y tiene tanta fe en su misión que no sólo está dispuesto a arriesgar su vida sino también la de los seres que más ama”.

En medio del comentario apareció el resplandesciente rostro del Profeta acompañado por cuatro personas. Atónitos, se miraban unos a otros. La presencia de sus dos inocentes nietos -Hasan y Husain aún eran pequeños- y su amada y única hija Fátima, los había asombrado. Entonces comprendieron que el Profeta estaba firme en su fe. De lo contrario, alguien que vacila, no expone a sus seres queridos a la maldición y el castigo divinos.

Dijo un Obispo: “Veo rostros que si alzaran sus manos a Dios y le rogaran que arranque las más inmensas montañas de la tierra, El se los concedería. No es bueno que nos sometamos a la ordalía con personas de esa virtud que se refleja en sus bellos y esplendorosos rostros, pues es probable que todos nosotros perezcamos y que el castigo se extienda de tal modo que no quede un sólo cristiano sobre la faz de la tierra”. Entonces los cristianos reconocieron que su proceder era el de los grandes Profetas y pidieron que no se realizara la Mubahalah, aunque no aceptaron el Islam como religión.

Relata 'Aisha: “Ese mismo día Muhammad reunió a sus cuatro acompañantes bajo su manto negro y recitó la aleya del “Tathir”, que dice,

«Dios tan solo quiere alejar de vosotros la impureza, ¡oh, gente de la casa profética!, y purificaros de sobremanera» (33:33)

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