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Moral, actitudes y aspectos de la vida de Fátima (p.)

Compartía las tareas del hogar con su sirvienta

Debemos considerar que Fátima (P), durante sus primeros años de vida, vivió muy humildemente. Luego de su posesión de Fadak su situación mejoró y Fidda fue una sirvienta que el Profeta le asignó. Por lo tanto, si en algunas narraciones se hace referencia a su dificultosa vida y en otras se habla de su sirvienta, son acontecimientos sucedidos en diferentes períodos.

Relata Salman Al-Farsi: “Fátima se encontraba moliendo cebada para hacer harina. Sobre la manija del molino había sangre; la mano de Fátima estaba herida. Husain (P), que en esa época era un niñito, estaba llorando. Le dije: “¡Oh, hija del Enviado de Dios!: te estás lastimando cuando tienes a Fidda para que te ayude a hacerlo. Dijo: “El Enviado de Dios me ha aconsejado trabajar un día cada una. Su turno fue ayer…”

Fidda, una ferviente seguidora de Fátima

El nombre Fidda se lo había elegido el Santo Profeta (BP). Fue educada e instruída de tal manera en la casa de Fátima y Ahlul Bait (P), que su nombre se destaca en la lista de las grandes mujeres del Islam. Logró obtener un gran desarrollo espiritual y se narran de ella hechos realmente sorprendentes.

Ibn Shahr Ashub cuenta, de un musulmán, el siguiente relato que figura en el libro de Abul Qasim Qushairí:
“En el desierto del Hiyaz me había retrazado de la caravana. De pronto ví a una mujer y le pregunté: “¿Quién eres?”. Respondió: «… Y di: “¡paz!” ¡Pronto sabrán! » (Corán 43:89)

(Insinuando por qué no la saludé) Entonces la saludé y le pregunté qué estaba haciendo allí.
Respondió:

«… A quien Dios guía, nadie podrá extraviarle…» (Corán39:37)

(Me dio a entender que estaba perdida)
Le pregunté si es que era de entre los humanos o de entre los genios.
Dijo:

«¡Oh, hijos de Adán! ¡Engalanaos de vuestro mejor indumento…! » (Corán7:31)

Le pregunté: “¿De dónde has venido?”. Respondió:

«… Como si les llamaran de un lugar remoto” (Corán 41:44)

Le dije: “¿A dónde te diriges?”. Respondió:

« La peregrinación a la Casa es un deber para con Dios…» (Corán3:97)

Pregunté: “¿Cuánto tiempo hace que te retrasaste de la caravana?”.
Respondió:

« Habíamos creado los cielos y la tierra y cuanto existe entre ambos, en seis días »(50:38)

Pregunté: “¿Tienes hambre?”. Me respondió:

« No les dotamos de cuerpos que pudiesen prescindir de alimentos…» (Corán21:8)

(Insinuando que sí tenía hambre)

Entonces le dí comida y luego le dije: “¡Apresúrate!”. Dijo: « Dios no impone a ningún ser una carga superior a sus fuerzas » (Corán 2:286)

Pregunté: “¿Deseas subir detrás de mí sobre el camello?”. Respondió:

« Si hubiera en el universo otras divinidades, además de Dios, todo se habría corrompido…» (Corán 21:22)

Escuchando esta aleya, descubrí que no quería subir junto a mí porque no es correcto que un hombre extraño esté junto a una mujer, por lo que me bajé del camello para que ella lo montara sola, y al subir dijo:

«… ¡Glorificado sea quien sometió para nosotros esto…» (Corán43:13)

Continuamos avanzando hasta llegar a la caravana. Allí le dije: “¿Tienes algún conocido en la caravana?”. Respondió:

« ¡Oh David! Por cierto que te hemos designado vicario en la tierra…» (Corán 38:26)

« Muhammad no es más que un apóstol…» (Corán 3:144)

« ¡Oh Iahia! Observa fervorosamente el Libro! » (Corán 19:12)

«… Fue llamado: ¡oh Moisés! » (Corán 20:11)

Invoqué estos nombres: “¡Oh David!, ¡Oh Muhammad!, ¡Oh Iahia!, ¡Oh Moisés!”, y ví que venían hacia mí cuatro jóvenes.

Le pregunté a aquella mujer qué relación tenían con ella, y me dijo:

«La hacienda y los hijos son el encanto de la vida mundanal…»(Corán 18:46)

Y cuando se presentaron ante ella, dijo:

« ¡Oh padre mío!, ¡dale un empleo! No podrás emplear a nadie mejor que este hombre, fuerte, de confianza » (Corán 28:26)

Aquellos jóvenes me dieron dinero y algunas otras cosas y la mujer añadió:

« Dios multiplica más aún a quien Le place…» (Corán 2:261)

(Refiriéndose a que me dieran más)
…Y ellos así lo hicieron.
Cuando ví ésto pregunté a los jóvenes: “¿Quién es esta mujer?”.

Respondieron:
“Esta es nuestra madre Fidda, la sirvienta de Az-Zahrá (P), que hace 20 años que no habla más que por medio de las aleyas del Sagrado Corán”.

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