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1. La Aparición de Hadices Inventados

 
Es un hecho bastante trágico el que la gente haya comenzado a atribuir falsos hadices al santo Profeta(saw)inclusive durante su vida.  El Profeta tuvo que advertir a los Musulmanes acerca de esta fitnah en las siguientes palabras:
 
“Ciertamente que hay muchos que crean mentiras acerca de mí, y su numero se incrementará; quien intencionalmente diga una mentira en contra mía debe preparar su morada en el Fuego.  Por lo tanto, cada vez que se narre a ustedes un hadiz, colóquenlo a prueba ante el Libro de Allah y ante mi Sunnah establecida, y lo que este conforme el Libro de Allah, tómenlo; y lo que esté en contra del Libro de Allah y mi Sunnah rechácenlo.1
 
 
Este famoso hadiz es muy importante y te pido que lo tengas en mente.  Debemos saber que el Profeta ha señalado al Corán como el patrón para juzgar un hadiz, no el hadiz para juzgar al Corán.
 
Le preguntaron a Amir-al-Múminin Ali (as) ¿Por qué habían diferencias en las tradiciones atribuidas al Profeta.  Respondió, “Ciertamente que lo que es común entre la gente es tanto correcto como incorrecto, verdadero y falso, abrogado e implantado, general y particular, definido e indefinido, exacto y conjetura.  Inclusive durante los días del Profeta se habían atribuido falsos dichos a él, tanto que tuvo que decir durante su sermón que “Aquel que me atribuya una falsedad tendrá por morada el Infierno”.  Aquellos que narran las tradiciones son de cuatro categorías, no más.
 
Luego el Imam dijo que la primera categoría era la mentira de los hipócritas: “ El hipócrita es una persona que hace un despliegue de fe y adopta la apariencia de un Musulmán; no duda en pecar ni se mantiene alejado del vicio; conscientemente le atribuye falsos dichos al Mensajero de Allah-que Allah lo bendiga y a su progenie.

Si la gente supiera que él es un hipócrita y un mentiroso, no aceptarían nada de él y no confirmarían lo que dice.  Pero dicen que es un compañero del Profeta, aquel que lo ha conocido al Profeta, que ha escuchado sus dichos directamente de él y ha adquirido el conocimiento de él.  Por lo tanto, aceptan lo que dice.  Alá también les ha advertido bien acerca de los hipócritas y se los ha descrito muy bien.

Los han existido después de la muerte del Santo Profeta.2
 
Muawiyah estableció lo que puede llamarse el primer ministerio de falsa propaganda en el mundo.  Este no es el momento para entrar en tan viles  detalles.  Aquellos que deseen saber más pueden ver el Sharh Nahyil-Balagha de Ibn Abil-Hadid al-Mutazili, quien cita palabra por palabra del Kitabul-Ahdaz de Abul Hasan Ali ibn Muhammad ibn Abi Sayf al-Madani, mostrando como este ministerio se desarrolló etapa por etapa hasta que todos los hadices fabricados por ellos penetraron todo el Mundo Islámico; estos hadices fueron enseñados a los niños en las escuelas al igual que el Corán. 

Menciona como la enfermedad había afectado a todos los grupos y especialmente a aquellos que mostraban piedad, a los que recitaban el Corán, y a los que se les enseñaba a ser muy temerosos de Dios.  Solían inventar hadices para obtener beneficios de los gobernantes.  Finalmente estos hadices llegaron hasta aquellos que realmente tenían una mentalidad religiosa y que no aprobaban la mentira y la falsedad.  Aceptaron estas tradiciones como genuinas y las transmitieron pensando que eran dichos veraces del Profeta.3
 
El eje de ese departamento estaba formado por cuatro narradores de hadices: Abu Hurayra, Amr bin al-As, al Mughyrah ibn Shu’bah (todos eran sahabah, es decir, compañeros) y ‘Urwah bin az-Zubayr (era tabi’yin, es decir discípulo de los compañeros).4 Pero había cientos de narradores independientes los cuales vendieron su religión únicamente por los beneficios mundanales.  A continuación narraremos un incidente a manera de ejemplo.
 
Una vez, Mu’awiyah le ofreció cien mil dirhams a Samrah ibn Yundab para que narrara que el versículo 204-205 del segundo capitulo del Corán había sido revelado haciendo referencia a ‘Ali ibn Abi Talib, y que el versículo 207 había sido revelado en honor a Ibn Mulyim(el asesino de ‘Ali).
 
El versículo dice lo siguiente: Hay entre los hombres algunos cuya manera de hablar sobre la vida de acá te agrada que toma a Dios por testigo de lo que su corazón encierra. Es un fogoso discutidor.
Pero, apenas te vuelve la espalda, se esfuerza por corromper la Tierra y destruir las cosechas y el ganado. Dios no ama la corrupción.
Y, cuando se les dice: “Temed a Dios”, se apodera de él un orgullo criminal.  Tendrá la gehena como retribución. ¡Que mal hecho...!.
 
Y el versículo 207 dice: Hay entre los hombres quienes se sacrifican por deseo de agradar a Dios. Dios es Clemente con Sus siervos.
 
Sin embargo, Samrah no aceptó. Mu’awiyah elevó el precio a doscientos mil y luego a trescientos mil, pero esto no sirvió de nada.  Finalmente Mu’awiyah le ofreció cuatrocientos mil dirhams, y Samrah aceptó y comenzó narrar  el hadiz.5
 

  • 1. Shaykh Abbas al-Qummi, Safinatul Bihar, vol. 2. 474.  Innumerables hadices al respecto se pueden ver en los libros de ambas sectas, incluyendo Sahih Bukhari, vol. 1 (kitabul ilm:bab izman kadhiba `alan-nabii) p.38.
  • 2. Nahjul Balagha (traducido por S. Ali Raza). Vol. 2 (Tehran: WOFIS, 1978) pp. 453-454.
  • 3. Ibn Abil Hadid, Sharh Nahyul Balagha, vol. 1.1 (Cairo: Darul Ihyal Kutubil Arabyyah) pp. 44-46.
  • 4. Ibidem, vol. 4. p. 63.
  • 5. Ibidem, vol. 4. p. 73.

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