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2. Las Confesiones de Algunos Falsificadores

 
 
Desdichadamente, como se mencionó anteriormente, inclusive buenas personas se vieron involucradas en la invención de hadices.  Se le preguntó a Abu ‘Ismah, Faray bin Abi Maryam al-Marwazi: “¿De donde has sacado todas estas tradiciones narradas a través de ‘Ikrimah,  a su vez de Ibn Abbas, a su vez del Profeta, describiendo la recompensa que hay al recitar cada una de las Suras del Corán?” Dijo, “Solamente hallé gente interesada en el fiqh de Abu Hanifa y el maghazi de Ibn Isaac; por lo tanto, inventé estos hadices para ‘complacer a Dios’ y así traerlos de regreso al Corán”1
 
La invención de hadices se convirtió en la norma del mundo Islámico académico, los ateos, los zanadiqah, y los hipócritas explotaron esta costumbre para tomar completa ventaja de ello. 

Introdujeron miles de hadices, todos supuestamente provenientes de los compañeros más famosos de Profeta, para destruir la estructura del Islam, debilitar su base y derrumbar todo el edificio.  Por ejemplo, el famoso ateo ‘AbdulKarim ibn Abil-Awya, fue sentenciado a muerte por el gobernador de Kufa.  Cuando estaba apunto de ser asesinado, dijo, “Bien, aunque me maten, ya he inventado cuatro mil hadices haciendo halal lo que es haram, y haram lo que es halal.  Por Dios, que los he hecho romper el ayuno en los días que hay que ayunar y los he hecho ayunar en la Festividad del ‘Id”.2

Pero este plan no podía tener éxito a menos que los Musulmanes creyeran que el Corán no había sido compilado en vida del Profeta,  sino que había sido compilado de hojas en hojas, huesos y pedazos de papel, después de la muerte del Profeta.

Entendían muy bien la sicología de varios grupos de Musulmanes, y les presentaron sus temas anti-Coránicos disfrazados  como una distinción (fazilat) de los sahabah (los compañeros) y de los Imames de Ahlul Bayt para desviar a los Sunnitas o a los Sh’itas respectivamente.  El veneno fue administrado en sorbete e indudablemente que fue ingerido.
 
La distinción y honor de compilar el Corán les fue atribuidos a Hazrat Abu Bakr o a Hazrat ‘Uthman. Cada fabricante de hadices había usado su propia imaginación y esto produjo muchísimas tradiciones que se contradecían unas con otras.

Sayyid al-Khu’i ha revisado con detalle todas las tradiciones de días posteriores a la compilación del Corán, y ha llegado a la conclusión de que el tercer Califa no pudo haber “compilado” el Corán. Lo que él había hecho fue unificar a los Musulmanes con respecto al estilo de recitación que se practicaba en Medina, y prohibir todos los otros tipos de recitación, que habían surgido en uno y otro lugar.  Aquellos interesados en estudiar esto con detalle deben referirse a su al-Bayan desde la pagina 187 hasta la pagina 278.

Sin embargo, una vez se estableció esta historia de la compilación de los días posteriores, fue fácil hacer circular hadices mostrando que muchos versículos, inclusive surahs, se habían perdido y no pudieron ser halladas cuando Hazrat Abu Bakr y/o Hazrat Uthman quisieron compilarlo en forma de Libro.  Le atribuyeron estas declaraciones a grandes compañeros y esposas del Santo Profeta (La paz sea con él y con su progenie).
 
Hipnotizados por estas tradiciones, los Musulmanes olvidaron que Allah Mismo es el Protector de Su Libro y que el Profeta había señalado que el Corán es el patrón para probar la autenticidad de las tradiciones y narraciones.  ¡Invirtieron los papeles y comenzaron a comprobar la autenticidad del Corán por medio de esos supuestos hadices!.
 

  • 1. Al-Bayan. p. 37; Ahmad Amin, Fyrul Islam, p. 215.
  • 2. At-tabari, tarikh at-Tabari, vol. 6 (Beirut: Muassasatul A’lami) p. 299; Ibn al-Azir, tarikh al Kamil, vol. 5 (Darul Kutubil-Arabi. 1985) p. 39.

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