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La inspiración

Dondequiera que yo esté, allí está mi hogar;
la gente con la que estoy, es mi familia.
Habrá cosas diferentes dondequiera que yo deambule.
Dondequiera que vaya, iré feliz.
No se preocupen por mí: no ando sola, pues Dios camina conmigo
y a medida que vamos hablamos muy quedo;
nos acompañamos el uno al otro.
Iré hacia donde Él quiera, hacia donde Él me guíe,
así los caminos sean largos y tortuosos.
No recordaré las duras palabras que me digan,
sino las personas -cansadas- de quienes he requerido ayuda.
Los momentos que yo recuerde serán los felices,
no importa lo que otros digan.
El mal que existe no me vencerá,
pues Dios está conmigo siempre.

Jodi C. Anway.
Junio, 1978.

Esta vez íbamos al mismo sitio el fin de semana, pero ahora era diferente: un grupo de gente distinta. Jodi y Reza habían programado los retiros para su grupo islámico. Nos invitaron a ir, y sería divertido ayudar a cocinar, visitar a las personas y ayudar a cuidar a los nietos. Éramos los únicos no musulmanes presentes y a nadie parecía preocuparle que yo no llevara un velo puesto.

El fin de semana con los musulmanes fue muy relajante. En su mayoría eran adultos jóvenes con sus niños. Las mujeres todas llevaban el velo puesto, los hombres estaban modestamente vestidos y los niños disfrutaban del aire libre. La piscina fue una gran atracción, pero ese fin de semana las reglas fueron especiales: Se colgaron sábanas alrededor de la cerca para darle privacidad a las mujeres y los niños mientras se bañaban. Los hombres y los jóvenes más grandes se bañaron en otro momento.

A la hora de comer lo hacíamos todos juntos en el salón principal disfrutando la interacción de visitar y compartir. Había un ambiente de amistad y cooperación mientras los hombres y las mujeres trabajaban en la cocina, cuidaban a los niños, pescaban en el lago, se iban a caminar por los alrededores y en general la pasaban bien entre todos. Tanto hombres como mujeres se mostraban respetuosos en sus relaciones guardando la conducta islámica. En realidad no me di cuenta cómo fue en sí la interacción, sólo que sí noté que los hombres se congregaban aparte de las mujeres por lo general, al igual que las mujeres lo hacían.

Los veía hacer su oración en el salón principal varias veces; se ubicaban en línea, los hombres se agrupaban con los chicos mayores y las mujeres en otra línea, mientras los niños iban felices saltando pero sin perturbar la oración. En ese mismo lugar me unía a las mujeres en sus retiros en los que oraban estudiaban y conversaban. Me sentí conectada con aquella gente. Ellos eran gente de Dios que habían venido al lugar que era sagrado para mí , y ellos también ofrecieron sus oraciones, su devoción, su deseo de llevar una buena vida, así como yo misma lo había hecho en años pasados.

Me complace saber que nuestros nietos están siendo criados en un ambiente con tal devoción y compromiso a Dios y a la familia. Cierto día en la casa de mi hija yo estaba sentada en la cama de mi nieta Fátima. Jodi estaba en la misma habitación haciendo su oración de medio día; la recitaba en árabe. Ella lucía su ropa especial para hacer la oración y la realizaba sobre una alfombrita especial. Mi nieto Emaún, quien tenía cuatro años de edad en ese tiempo, se me acercó. Él había escuchado y visto a su Baba (así le decía al papá) y Mama recitar sus oraciones en árabe varias veces al día durante los pocos años de vida que tenía. Emaún me dijo: "Abuela, ¿tú no haces el namaz?"
"¿Te refieres a las oraciones, Emaún?"
"Sí" Respondió.
"Bueno, yo le rezo a Dios , pero lo hago de otra forma"
"¿Qué quieres decir, abuela?"
Le respondí que yo hago mis propias oraciones para Dios. Ahora Emaún sabía que yo sólo hablo inglés y no la lengua de su Baba que es el Farsi, ni la lengua de sus oraciones, el árabe. Así que a la respuesta de hacer mis propias oraciones para dios, Emaún dijo: "Pero abuelita, Dios no sabe inglés". Después Jodi habló con él para hacerle entender que Dios sabe todos los idiomas.

*****

El Islam es presentado a los pequeñitos en los primeros momentos de sus vidas cuando el padre u otro adulto le susurra al oído:"Dios es El Más Grande...Testifico que no hay más Dios que Allah...y Muhammad es el Mensajero de Allah... apresúrense a la oración...Apresúrense a adorar a Allah...Dios es el Más Grande". Por lo general se sacrifica un cordero durante los primeros días o meses del nacimiento del bebé, y la carne es distribuida a los más necesitados. La elección de un nombre es bien importante porque este va a influenciar al niño toda su vida de una manera positiva. Es recomendable circuncidar a los varoncitos. El padre es responsable de enseñarle a hacer la ablución y la oración al niño a la edad de nueve años. Es una creencia islámica que los padres serán recompensados por Dios si estos le proveen una buena educación al niño.

Las mujeres que respondieron el cuestionario indicaron que uno de los puntos más importantes en cuanto a la crianza de los hijos es tener un padre responsable. Desde modelos de comportamiento hasta el compromiso de un entrenamiento diario, los musulmanes quieren educar a sus hijos para continuar la tradición y practicar las creencias con devoción. Yo veo el entrenamiento diario y el buen ejemplo evidentes en mi nieto.

Las mujeres indicaron que la responsabilidad que ellas tienen en su rol como madres y esposas es de proveer un ambiente confortable y pacífico en el cual el esposo y los hijos puedan estar. Si ella trabaja fuera de la casa, eso no debe interferir con sus obligaciones en el hogar. Su derecho a la manutención (ya que es la responsabilidad del esposo mantener a su familia) se da básicamente para darle el lugar a la esposa de dar a luz, alimentar a sus hijos y criarlos.

• En cuanto a la crianza de los niños, yo soy la principal responsable ya que estoy con ellos las veinticuatro horas del día. Tengo la gran responsabilidad de la educación y la disciplina aunque el padre juega un papel muy activo en este aspecto.

• El Qur'an dice que los hijos deben seguir y obedecer a sus padres a no ser que estos vayan en contra de lo que dice la ley coránica. En la escuela islámica les enseña a respetar y a obedecer a su madre. Llegará el momento en que sean ellos los que me tengan que cuidar a mi cuando esté vieja. También les enseñan a besar la mano de su madre, ya que es su mamá quien les asegurará la entrada al Paraíso.

Énfasis en el entrenamiento Islámico

Las mujeres expresaron su preocupación en cuanto a la crianza de los hijos en diferentes áreas. En especial ellas quieren transmitirles a sus hijos los valores de la comunidad islámica como religión. Vivir en una comunidad no islámica lo hace más difícil, y sienten que deben entrenar a sus hijos más cuidadosamente.

• Desde que me convertí al Islam, soy más conciente de lo que mi hija ve y oye y cómo eso puede afectarla. Quiero educarla para que ella misma escoja el camino del Islam; no quiero forzarla a que lo haga. Por supuesto, mientras la educo, tomo decisiones que creo que están bien para ella. Le estoy enseñando valores que raramente se cultivan en este país. Pienso que es mi obligación como madre educar la próxima generación de musulmanes para que sean buenos musulmanes, buenos hijos e hijas, buenos hermanos y hermanas, buenos esposos y esposas y buenos padres y madres.

Mi esposo es el modelo masculino para mi hija. Él no es su padre biológico, pero la quiere como si fuera su hija. Siento que él le quiere impartir buenos valores a ella y a los hijos que vayamos a tener, insha'Allah. Pero estaré con ellos el tiempo que más pueda, así que lo que ellos aprendan venga de mí primariamente. Sí quiero que él sea activo en cuanto a la crianza de nuestros hijos ya que los niños necesitan modelos de padres musulmanes activos. Necesitamos darles amor y bondad, y debemos moldearlos gentilmente para que crezcan sabiendo que hacen parte de una familia musulmana que se quiere.

• Mi esposo y yo tratamos de hacer lo mejor para criar a nuestros hijos bajo las normas islámicas. Sin embargo, es muy difícil una vez que los niños entran a la etapa escolar. Están expuestos a tantas cosas que no quisiéramos que supieran a tan corta edad. No obstante, Alhamdulilah, tenemos dos hijas que usan el jiyab, así que creo que no lo estamos haciendo tan mal. Espero que mis hijos siempre vengan hacia mí en busca de una respuesta islámica. Por lo consiguiente, espero que ellos atiendan mi orientación.

Muchas de las mujeres expresaron que su crianza no fue tan diferente a la que ellas le dan a sus hijos, excepto por las enseñanzas islámicas. Ellas están muy atentas a las influencias para las vidas de sus hijos y tratan de salvaguardarlos de influencias dañinas ya que ellas los quieren orientar hacia un camino islámico.

• Mis hijos está n siendo educados muy parecido a como me educaron a mí, excepto porque quiero enseñarles en casa. De niña me educaron en una familia muy estricta, con televisión restringida, montones de libros, campamentos seguidos y amigos restringidos. El domingo era sólo para la familia. Mi esposo trabaja de cinco a seis días por semana, entre doce y catorce horas al día. Cuando tiene tiempo libre, juega con los niños y se lleva al menor, que tiene tres años, a caminar para darme un descanso. Estoy con los niños las veinticuatro horas del día así que la responsabilidad de su educación recae sobre mí. Debemos criar a nuestros hijos para que tengan mucho amor propio y confianza en si mismos. Deben conocer el Islam con base en los principios y la lógica, no sólo haram, halal y wajib. Debemos ayudarles a encontrar la mejor manera de vivir y orientarlos hacia el camino para que la encuentren.

• Aunque algunas de mis tradiciones en cuanto a la crianza de los hijos viene de la mía propia, esta es básicamente islámica. No hay manera de separar una de la otra. Debemos educar a nuestros hijos islámicamente para cumplir con parte de nuestras obligaciones como musulmanes, como por ejemplo enseñarles a rezar y a ayunar. Mi esposo me ayuda mucho pero gran parte del tiempo está lejos de la casa. Como consecuencia, mucha de la responsabilidad en la educación de los niños recae sobre mí. Espero que mis hijos me respeten y me obedezcan como dice el Qur'an.

• El Islam ha sido mi guía al educar a mis hijos. Ellos nacieron musulmanes. Saben, respetan y practican el Islam. Rezan cinco veces al día como yo lo hago. También estudian el Islam conmigo como una rutina semanal. El Islam es nuestro estilo de vida. Mi esposo es un buen compañero. Él quiere ser parte importante en sus vidas y lo es. Tienen una relación muy buena. Nuestra familia esta muy bien estructurada. No hay probabilidades de que nuestros hijos se extravíen. Ellos están bien estructurados, en una sociedad en donde la violencia de pandillas y otras presiones de grupo están presentes.

Estos padres de familia en general tienden a tener una política de "amor duro" esperando que sus hijos les correspondan y los respeten. La disciplina es impartida usualmente de una manera amorosa y que guía. Los castigos severos no están expresados en las palabras de estas mujeres, como tampoco consideran el abuso y la dureza en la disciplina como conductas islámicas aceptables. La siguiente respuesta da una idea de la teoría y práctica de la disciplina en el Islam interpretada por una musulmana.

• Los padres deben ser amorosos y generosos con sus hijos. En el Islam las cachetadas, los golpes, las palmadas o sacudir a los niños está prohibido. Esas son formas de abuso que los padres musulmanes no deben usar. Tenemos numerosas tradiciones en contra del abuso por parte del Profeta Muhammad (pbuh) y su Sagrada Familia (pbut). A causa de esto, he tratado de explicar verbalmente a mis hijos cómo deben comportarse correctamente. No podemos esperar que los niños pequeños hagan lo que es correcto ya que ellos no entienden con una palmada (lo que sí entienden es que se les está hiriendo). Si el niño corre hacia la calle, tómelo de la mano o cárguelo y abrácelo. Llévelo a un lugar seguro y vigile que no lo vuelva a hacer. Los golpes no lo orientarán; esto simplemente le hará enojar y volverse malicioso, haciendo lo que no debe hacer cuando los padres no están presentes.

Mi esposo discute con ellos las acciones que ellos presentan. Él les llama la atención cuando cometen un error porque los ama y quiere que ellos aprendan a hacer lo que es correcto cuando estén enfrentados a la misma situación en el futuro. Él quiere que ellos aprendan que son responsables no sólo de sus acciones sino por las consecuencias que esta acarrean. Yo también discuto los problemas con mis hijos; sin embargo no los reprendemos al mismo tiempo. Si uno de los dos les está hablando, el otro permanece callado porque no queremos que el niño se sienta presionado. Después le abrazamos y besamos, enseñándole que el hecho de llamarle la atención es una muestra de amor y porque queremos lo mejor para él, y que debe aprender de ello y no repetirlo. Por supuesto, perdonamos a nuestros hijos y no mantenemos recordándoles sus errores una y otra vez. Los padres no deben hacer esto con sus hijos. Los niños deben sentirse libres en su casa y no nervioso acerca de lo que hacen.

Algunos niños pueden ser más sensibles que otros y no aceptar las críticas muy bien. Estos necesitan más recompensas de sus padres para asegurarles que son amados. Las recompensas pueden elevar su autoestima y esto hace que se vuelvan más seguros de si y de sus habilidades. Como padres sólo pedimos de nuestros hijos que nos respeten, se respeten a ellos mismos y a quienes les rodean. Si un niño es irrespetuoso con otras personas, esto se puede volver un hábito difícil de romper. Nuestros hijos son jóvenes y no pueden tomar decisiones de adultos.

Mi esposo y yo tomamos decisiones por ellos. Por ejemplo, decidimos que cuando ellos fueran promovidos al bachillerato, les enseñaríamos nosotros mismos en la casa y ellos no tienen nada que objetar al respecto. El sistema público nuestro expone a nuestros hijos constantemente a conversaciones o práctica en el alcohol, sexo, drogas y violencia. Después de tres meses de estar recibiendo clases en su propia casa, mi segundo hijo me dijo que estaba muy contento porque ya no tenía que soportar el acoso de unos niños en la escuela el año anterior.También los animamos para que practiquen ejercicio treinta minutos diarios.

Tienen treinta minutos después de almuerzo para jugar baloncesto, trabajar en el computador o leer. Después de estudiar tienen otro rato para jugar pelota en el patio o montar en bicicleta en la calle frente a la casa. Ellos eligen qué quieren de comer y deben dejar la cocina limpia al terminar. Con cada responsabilidad que ellos toman, nos hacen felices de saber que están aprendiendo y creciendo en su independencia.

La educación de los hijos es una prioridad, pero tiene que hacerse en el lugar correcto. Algunos han elegido enseñarles a sus hijos en su casa, otros tienen la posibilidad de tenerlos en una escuela islámica, mientras otros piensan que el ambiente escolar está bien con la base que sus hijos han recibido en la casa. Las líneas de educación de los hijos en el Islam permite que los hijos no tengan un aprendizaje escolar hasta la edad de seis años. Pero otro tipo de educación y entrenamiento también permite que la educación de los niños se inicie desde los primeros años de vida.

• Mis técnicas de crianza se basan en enseñar valores familiares y valores islámicos a mis hijos y si eso requiere que ellos vivan en un ambiente cerrado (sin amigos de barrio ni escuela), entonces así deberá ser. Los niños musulmanes no requieren de educación escolarizada hasta la edad de seis o siete años cuando ya pueden sentarse y aprender. No los entraré a la escuela hasta entonces .No estoy en contra de explorar métodos de psicología infantil occidentales para comportamiento y aprendizaje, pero estas deben estar acorde con las ideas islámicas .Mi esposo me colabora con los niños y se queda con ellos mientras yo trabajo o estoy en clase .A él le interesa la educación de los niños , y es muy amoroso y amable. También es algo estricto y eso es bueno.

Las escuelas islámicas son privadas y la pensión ayuda a cubrir los gastos de la misma. Además de la pensión, el transporte desde y hacia la escuela se vuelve una preocupación para los padres y requiere muchos kilómetros de viaje. Aquellos que podían tener a sus hijos en las escuelas islámicas parecían muy satisfechos y apoyados. El árabe, que es el lenguaje religioso de los musulmanes, es impartido así como la buena disciplina con base en la generosidad, el Qur'an, cómo usar el jiyab y como llevar las prácticas y obligaciones en el Islam. Los niños en las escuelas islámicas construyen amistades con otros musulmanes de su edad y conocen un patrón de amistad diferente al que se encuentra en las escuelas publicas.

• Por supuesto ser musulmanes ha influenciado la manera en que educamos nuestros hijos. Mis hijos asisten a la escuela islámica aunque yo tengo que manejar 15 millas para llevarlos .Mi esposo permanece en la casa así que mantiene pendiente de todo. Mis hijos saben que deben respetarme mucho y que el paraíso está bajo los pies de la madre .Mi obligación es cuidarlos y educarlos para que sean los mejores musulmanes.

• Seguimos los principios islámicos, así que nuestras técnicas para educar a los hijos están completamente influenciadas por el Islam. Debemos agradecerle a la escuela islámica porque tenemos su apoyo. Mi esposo esta muy comprometido con el cuidado de los niños .A él le gusta pasar el tiempo con ellos y eso me da un descanso. También le gusta pasar el tiempo conmigo, así que a veces los niños se van con una niñera(una amiga musulmana).

• Una alternativa de asistir a la escuela islámica es el aprendizaje en la propia casa. Esto funciona muy bien en algunas familias donde la madre esta en la casa y tiene la habilidad y la paciencia. A veces las madres comparten la responsabilidad de enseñarle a los hijos de otras madres. Un grupo de apoyo de y para padres de niños musulmanes educados en la casa ya sea medio tiempo o tiempo completo, The Islamic Home School Association of North America (IHSANA), ayuda publicando periódicos.

• En el Islam, la educación de los niños es una de las cosas mas importantes .Criar nuestros hijos es la mejor manera de llevar una persona más cerca a Dios. Primero que todo debes respetar a tu hijo y sus opiniones aunque pueda ser difícil .Ya que nosotros queremos que nuestros hijos crezcan siendo buenos musulmanes ,los mantenemos aparte de influencias negativas tanto como sea posible .En nuestro caso decidimos que las escuelas publicas con la presión de grupo y otras enseñanzas negativas no era una opción para nosotros . Así que les enseñamos en la casa .Yo quiero que ellos tengan la libertad de tener amigos, entonces les permito que conozcan niños no musulmanes, pero si veo algo negativo los aparto y les cambio de actividades. El padre de los niños toma parte activa en su crianza. Esta comprometido en su educación: enseñanzas islámicas, Qur’an, oración e historias islámicas. Él pasa mucho de su tiempo libre con ellos .Criar niños en cualquier sociedad requiere compromiso del padre y de la madre.

• Dada la influencia "negativa" del mundo exterior, mi esposo no quiso que los niños asistieran a la escuela pública .Esto me forzó a buscar una alternativa, que existía en la educación doméstica. Gran parte de la crianza de los niños es mi responsabilidad. Él ayuda cuando se le pide pero no por su propia iniciativa a un nivel de "quiero pasar el tiempo con ellos".Mi obligación es disciplinarlos hacia un modelo, el del Profeta Muhammad (saw),y mi derecho es su sumisión y cooperación .Sus derechos son el techo, la comida, el vestido y la educación; su obligación es hacer de este oficio algo agradable, para que sean agradecidos por lo que reciben.

• La forma como educo a mi hijo esta muy influenciada por el hecho de ser musulmana. Soy más conciente de las influencias satánicas que vienen de todos lados, por lo tanto, hace seis meses no tengo televisión .Le he enseñado en la casa desde que estaba en segundo grado y planeo continuar. Mi esposo esta tan comprometido como puede .Me ayuda cuando no esta trabajando .Tener una familia grande al rededor (siete adultos). también ayuda .Mi hijo debe obedecerme y recordar a Dios. El tiene oficios y obligaciones en la casa. Yo debo darle amor, alimento, enseñanzas y un balance de vivir su vida para darle tanta conciencia del Islam y de Dios como sea posible.

Solo una de las mujeres encuestadas comentó acerca de la experiencia de tener un hijo
en la escuela pública aunque parte del cuestionario indicaba que 47% de las familias tenían a sus hijos en la escuela pública . A veces solo uno de los niños en la familia asistían a la escuela pública con variables entre primaria y bachillerato. También había niños que iban a escuelas privadas no islámicas.

• Mi esposo y yo estamos tratando de educar a nuestros hijos para que sean buenos seguidores del Islam. Llevamos a nuestros hijos a clases de tafsir y hacemos muchas actividades con nuestros amigos musulmanes. Tratamos de darles buenos modelos a seguir, considerando que es importante mantenerlos cerca a nosotros y por lo tanto a la religión. También propiciamos actividades fuera de clases como la gimnasia para que no se sientan solos .les daremos actividades alternativas durante su proceso de crecimiento así no se sentirán alienados cuando no se les permita participar en actividades escolares que sintamos como inapropiadas (por ejemplo ,conciertos de navidad ,bailes ,fiesta de pijamas etc.) Creemos que es posible educar seguidores fieles del Islam en escuelas públicas ya que hemos visto varios ejemplos antes; no obstante buscaremos otras alternativas si se dan problemas severos.

Los padres se comprometen mutuamente

Las respuestas indicaron que ambos padres estaban comprometidos en la educación y cuidado de los hijos. Se hizo referencia a los derechos de los niños y de los padres que requieren ser extendidos de manera recíproca. Ellos sienten que entre los derechos de los hijos no se incluye que se les de todo lo que ellos impulsivamente quieren. En cambio, los niños sí tienen derecho a que se les guíe como es debido a través de una buena orientación de sus padres y también tienen derecho a la seguridad, al buen cuidado y al trato que les ayuda a mantener su buena autoestima. Por otro lado, los padres de familia tienen el derecho de recibir cuidado y respeto por parte de los hijos. Inherentes a tales líneas de derechos se encuentra el respeto, trabajo y un sentido de autoridad que a menudo es difícil de mantener en nuestro ambiente democrático en el cual los hijos tienden a "reclamar sus derechos" a temprana edad en lo concerniente a lo que ellos quieren hacer.

• Un hadiz [uno de los dichos, comportamientos y prácticas del Profeta Muhammad] que la primera escuela es el regazo de la madre. La única cosa que ha cambiado desde mi conversión es la conciencia de los derechos de mis hijos. Era fácil callarlos al principio pero ellos tienen el derecho a ser escuchados. Era fácil darles una palmada en la nalga, pero, ¿se justifica esto? Uno no puede dejar marcas o cicatrices ni dentro ni fuera. Debo ser conciente todo el tiempo de mis responsabilidades y de sus derechos de ser alimentados, vestidos, educados académicamente y religiosamente. Algún día tendré que responder por eso.

• Nuestras técnicas de criaza son conservadoras y muy estrictas, pero con muchísimo amor, abrazos y besos. Mi esposo siempre ha participado en la crianza de nuestros hijos. Mis derechos con los niños son iguales a los de mi esposo, aunque se podría decir que un poco más de mi lado. Mis obligaciones son darles el ambiente, las reglas y el amor que ellos necesitarán para crecer como adultos compasivos y bien aterrizados con una visión clara de lo bueno y lo malo. Su obligación conmigo está en tratarme con respeto.

Como se indicó con anterioridad, los papás están muy a menudo compenetrados con la educación de los hijos, ya sea que la madre trabaje fuera de la casa o que estudie para mejorar su educación. Los papás especialmente pueden sentir fuertes necesidades de comprometerse en la orientación de sus hijos cuando no están viviendo en un país donde se les ofrece apoyo a sus principios islámicos. La falta de presencia de otros familiares puede también suscitar más compromiso con los hijos. Las razones específicas del compromiso de los padres con sus hijos no fueron claras en las respuestas de las encuestadas. No obstante, las mujeres parecen apreciar bastante la ayuda que sus esposos les brindan en la educación y cuidado de los hijos.

• Soy más conciente de lo que nuestros hijos aprenden y quién les enseña de lo que sería si no fuera musulmana. Mi esposo está muy comprometido en pasar tiempo con ellos en las noches, jugar con ellos, leerles y enseñarles cosas. Él me ayuda a alimentarlos, a enseñarles a usar el baño y a veces les da un baño. a veces se lleva al niño cuando tiene que salir, así pasa más tiempo con él y me da un descanso. Estoy 95% con la obligación de estar pendiente de cualquier necesidad que tengan. Mi esposo me permite tomar decisiones por ellos siempre tengo el permiso de él para llevármelos adonde vaya.

• Desde el primer día, mi esposo siempre ha estado muy activo en cuanto a la crianza de los niños. Él ha estado cuidando a la niña durante varios años mientras yo trabajo fuera de la casa. Nunca la ha golpeado ni abofeteado, y juega con ella muy seguido .Siento que él tiene grandes expectativas(a veces fuera del alcance en cuanto al vestido, etc.) Así que hablamos y obtenemos una solución.

• Mis técnicas de crianza no han sido influenciadas por el hecho de ser musulmana. Antes de convertirme ya estaba haciendo mucho de lo que hago ahora. Mi nivel de paciencia y de entendimiento para con mis hijos se ha mejorado, pero no hecho ningún cambio en cuanto a las técnicas. Mi esposo me ayuda a educarlos y a estar con ellos tanto como puede. Cuando está en la casa nos repartimos el trabajo. Él baña a los niños una que otra noche, me colabora con el lavado de manos y de dientes, me ayuda también con las discusiones, empaca los almuerzos y ocasionalmente les lee una historia. Mis hijos son pequeños (seis y cuatro años). Nuestros derechos y obligaciones todavía son muy básicos.

Las respuestas de las mujeres en cuanto a su responsabilidad en la crianza de los hijos reflejaba cuán seriamente ellas percibían ese rol. Ellas quieren darles a sus hijos el tipo de educación y de oportunidades que harán de ese niño un adulto sumiso a Alá a la vez que un buen musulmán. Aquellos que hemos criado a nuestros hijos dentro de nuestras propias tradiciones religiosas hemos deseado que nuestras habilidades seas adecuadas para la tarea de educar a los niños en el camino que los oriente hacia Dios. ¡Qué tan similares son nuestros deseos!

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