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Viaje a través del sendero islámico: Vida y práctica de los principios islámicos

Pensé que el dolor y la herida de aquel fin de semana de Acción de Gracias nunca pasarían, pero todos estábamos dispuestos a sobrellevarlo. La próxima vez que Jodi estuvo de visita estuvimos un rato cosiendo. Eso era algo que ambas amábamos hacer desde que ella era pequeña. Hablamos. Había mucho qué aprender respecto a lo que ella había elegido.

"Mamá, te traje algunos casetes para que los escuches y aprendas más acerca de lo que es el Islam. De verdad mamá, hay mucho en común con el cristianismo. Siento que puedo vivir como me criaste ahora mucho más que antes".

Si, probablemente ella tenía razón en esa parte, dado que nuestra iglesia tenía ciertas expectativas que eran difíciles para que la juventud las viviera en la sociedad. ¿Pero el Islam similar al cristianismo? Bueno, eso sería algo difícil de probar. Tal religión había causado tantos conflictos políticamente y tenía ideas tan extrañas. Sin embargo yo estaba abierta al entendimiento. ¿Qué otra opción me quedaba si quería tener una buena relación con mi hija?

Pasó un año y medio antes de adaptarnos a la nueva vida de Jodi. La vi tan disciplinada en su religión, tan presta a servir a Dios y a las personas a su alrededor, tan fuerte al vestir esas extrañas ropas de pies a cabeza para ir a la universidad. Aún así, todavía era la Jodi que nos amaba, quien adoraba hablar con la gente, quien luchaba por ir bien en sus estudios, quien quería ser enfermera (y lo estaba logrando).

Mis amigos me ayudaron a aceptarla. Descubrí que simplemente sentarme, llorar después de leer un poema o estar en el cuarto de Jodi era un alivio para mí. La ponía en las manos de Dios cuando rezaba, y sin duda había mucha oración para mí también. Igualmente tuve que ayudar a otros miembros de mi familia que sentían rechazo hacia ella. Las heridas estaban empezando a sanar. Somos una familia a la cual no le gusta el conflicto; queríamos amarnos y aceptarnos. También queríamos ser abiertos al mundo alrededor nuestro, así que empezamos a aprender sobre lo que nuestra hija había decidido.

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Yijad es una palabra que se ha vuelto conocida entre muchos de los no musulmanes ya que los medios la han asociado con actividades terroristas. La doctora Jamilah Colocotronis, una conversa americana, explora este concepto islámico en su disertación doctoral. Tal concepto viene de la lengua árabe y quiere decir lucha o esfuerzo personal. En el tiempo del Profeta Muhammad, este tema llevó un nuevo sentido a medida que esta religión tan joven (el Islam) empezó a crecer. En su libro Yijad (guerra santa): una perspectiva histórica, la doctora Colocotronis escribe:

"Ahora tomó el sentido de 'lucha por la causa de Alá'. Después del período de Muhammad, los historiadores comenzaron a traducir el término como guerra santa,pero tal definición no es completa para definir el término. Esta palabra debería ser definida como lucha por la causa de Alá, ya que esta definición si va acorde con lo que encierra el término1.

En este sentido, cualquier actividad relacionada con la práctica islámica puede ser una lucha, por ejemplo levantarse para hacer la oración de la mañana cuando la persona no está acostumbrada a levantarse temprano. Diversas connotaciones negativas del yijad han sido utilizadas por grupos radicales occidentales (que representan una pequeña minoría).

Durante el tiempo de Muhammad, el término yijad fue aplicado en forma individual, especialmente en los primeros años cuando los conversos al Islam se unieron al pequeño movimiento y lucharon para abandonar sus antiguas tradiciones y estilos de vida, y a pesar de su familia y otras dificultades, asumieron lo que habían decidido tomar como creencia. Su existencia personal era el yijad por la causa de Alá. Las mujeres norteamericanas que han elegido el Islam, están en la misma lucha al dejar a un lado sus antiguas tradiciones y vivir sus nuevas creencias.

El Islam es un desconocido para muchos de nosotros. Aunque hayamos leído un libro sobre el Islam y los musulmanes, aunque hayamos tomado una clase en la iglesia o hubiéramos tenido algún acercamiento en la escuela, el contenido no nos dice mucho en realidad. Ahora, sin embargo, hay un ser amado que se ha convertido al Islam. Ahora necesitamos entender lo que es tan importante para ella, para así conocer el camino que emprendió.

Islam es el nombre de la religión. Es un término árabe que quiere decir aceptación de Dios como Ser Supremo e invita a la sumisión al Dios Único. El significado literal de la palabra es paz: vivir en paz con el Creador, con uno mismo y con las demás personas.

Los seguidores del Islam se llaman musulmanes. A ellos no les gusta que se les llame mahometanos, islamistas o islámicos. Los musulmanes creen que Muhammad fue elegido por Dios para ser el profeta que recibiera el Mensaje de Dios por medio del ángel Gabriel. Esto ocurrió en Meca en la Península Arábiga en el siglo séptimo. El Corán (o Qur'an) es el libro de mensajes divinos que fue revelado por medio de Muhammad durante un período de 23 años. Los musulmanes creen en el Corán como la última palabra literal de Dios para el mundo.

En resumen, la religión es el Islam, los seguidores son los musulmanes, el Profeta el Muhammad y el libro sagrado de las revelaciones de Dios por medio de su último Profeta es el Qur'an.

Artículos de fe

Tres creencias fundamentales conforman la base de la fe islámica: la unicidad de Dios, la profecía y la vida después de la muerte.

La unicidad de Dios es el fundamento de la fe islámica. Alá es el Dios Único. La palabra Alá literalmente significa El Dios en árabe, y no tiene forma masculina, femenina o plural; así Alá es elevado al Ser más Supremo. Los musulmanes creen que Alá es el dios de los cristianos, judíos y otros. Poner algo o a alguien en el mismo nivel de Alá es considerado blasfemia en el Islam. Esta unicidad de Alá es llamada tawhid. El Islam rechaza la noción cristiana de trinidad (padre, hijo y espíritu santo) y no le atribuye divinidad a Jesús, pero sí lo acepta como un profeta y mensajero de Dios digno de reverencia.

El segundo artículo de fe es que Dios ha proveído la guía para vivir mejor a través de profetas como Adán, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Salomón y David, quienes se mencionan en el Antiguo Testamento de la Biblia; Juan y Jesús quienes se mencionan en el Nuevo Testamento y Muhammad como el último Profeta quien trajo la última palabra literal de Dios a la humanidad. Cuando los musulmanes mencionan o escriben el nombre del Profeta dicen que la paz de Dios sea con él o escriben PBUH [que traduce al inglés Peace Be upon Him]2 después del nombre. Ellos consideran a los cristianos, judíos y musulmanes como la gente del libro y sienten afinidad a través de los profetas.

El Profeta Muhammad es reverenciado(no adorado) como el mensajero de Dios y Jesús también es aceptado como mensajero de la Palabra de Dios. Aunque los musulmanes y los cristianos no están de acuerdo en cuanto a la divinidad de Jesús, sí concuerdan en muchas ideas respecto a la moral, vida después de la muerte y el día del juicio. El Qur'an enseña que el adulterio, el asesinato, la mentira, el robo y la trampa son actos equívocos.

La vida después de la muerte es la tercera creencia fundamental del Islam. La creencia y la acción son importantes en esta vida. Ellos creen en el día del Juicio en el cual rendiremos cuentas a Dios por nuestra conducta. Es importante considerar si cada acción que tomemos o no va de acuerdo con lo que Dios ha mandado.

Los cinco pilares del Islam

Hay cinco pilares en el Islam que un musulmán está llamado a seguir. El primer Pilar es declarar la shajada como la primera forma de conversión: no hay más Dios que Alá y Muhammad es Su Mensajero. Las otras cuatro son las obligaciones prácticas de oración diaria, ayuno en el Ramadán, pago del zakat, que es un dinero distribuido a los pobres, usualmente hecho en conexión con el Ramadán, y la peregrinación a la Meca.

Al tomar el Islam, los conversos declaran la shajada repitiendo que no hay más Dios que Alá y Muhammad es Su profeta. Ellos también toman un estilo de vida que tiene muchos requerimientos y obligaciones a medida que se encaminan en el camino recto. Aunque dichas prácticas parecen requerir de un gran esfuerzo, las respuestas a nuestro cuestionario indicaron que, en general, las mujeres encuestadas estaban dichosas con la oportunidad de tener tales disciplinas como parte de sus vidas. Algunas mujeres encontraron muy fuerte el ayuno, mientras que para otras fue relativamente fácil. Muchas de las mujeres pudieron adaptarse fácilmente al horario de las oraciones obligatorias diarias, mientras que otras tuvieron que hacer un gran esfuerzo para poder acostumbrarse. Usar el pañuelo fue una bendición para unas; a otras, por el contrario, les llevó años llegar al momento de usarlo.

• Ya que mi esposo me mostró el Islam, para mi fue fácil aprender a vivir como musulmana observando su ejemplo diario y el de sus amigos. En lo concerniente a las prácticas religiosas más específicas, él me enseñó cómo ayunar y hacer mis abluciones, pero mi cuñada quien se convirtió en una hermana para mí durante nuestra estadía en Marruecos, y quien había empezado a usar el jiyab sólo hacía unos meses, fue quien me ayudó a perfeccionar mis prácticas y me dio la confianza y el entusiasmo para empezar a rezar cinco veces al día.

La primera vez que ayuné temía mucho no poder hacerlo, pues nunca había estado un rato sin dejar de comer. Mi esposo me explicó la importancia de ayunar, pero me dijo que no era obligación si no podía hacerlo, ya que Alá nunca nos pide más de lo que podemos dar. Su moderación me ayudó a sobrellevarlo, así que ayuno desde entonces. Las cinco oraciones diarias son probablemente lo más difícil, ya que nuestro sistema americano no nos permite hacerlas a tiempo. A veces el tiempo me gana, pero nunca dejo de hacer mis oraciones, sí se me pasen algunas sin hacer. Parece muy poco, pero el sólo acto de rezar es lo que mantiene a Alá en mi corazón.

En todo momento las mujeres encuestadas expresaron las bendiciones, la paz y la satisfacción traídas a sus vidas por la disciplina requerida para cambiar sus vidas, para enfocar sus acciones y deseos hacia Alá.

El segundo de los cuatro pilares del Islam es la ejecución de las cinco oraciones diarias (salat) que son requeridas a todos los musulmanes. Estas oraciones se recitan en idioma árabe y tienen ciertos movimientos y posiciones en varios momentos. Las oraciones deben estar precedidas de abluciones o limpieza completa del cuerpo. Se lavan los brazos, la cara y se frotan los pies. Las mujeres usan un traje especial. La persona debe realizar su oración dirigiéndose hacia la Meca, lo que indica la unión de todos los musulmanes.

• Hay un horario preestablecido para ofrecer las oraciones diarias: en la mañana, antes de la salida del sol, al medio día, en la tarde, en el ocaso y en la noche. Las oraciones tardan en ejecutarse al rededor de cinco minutos cada una. Las mujeres no pueden hacer sus oraciones cuando están en la etapa menstrual. Los musulmanes, por supuesto, son libres de hacer oraciones personales en cualquier momento o lugar. Los musulmanes en todo el mundo dejan sus zapatos en la entrada para no ensuciar la alfombra donde realizan las oraciones.

• Rezar cinco veces al día fue una gran exigencia para mí. Cuando mi esposo me dijo cinco minutos después de mi conversión que tenía que hacer las oraciones yo dudé en hacerlo. No estaba muy acostumbrada a estar tan activa en una religión. Pero una vez comencé, no quería parar.

• El cambio al Islam me ha enseñado a estar con los pies en la tierra, más relajada, más enfocada. No puedes desviarte tanto cuando sabes que la próxima oración viene y te trae, te encamina de nuevo. Esto ha tenido un efecto positivo en la familia en mi matrimonio, y a la vez me ha ayudado a ser mejor y más calmada como pareja y como madre. La parte más significativa para mi tiene que ver con el proceso interno (las oraciones, la lectura y el trabajo espiritual en general que está cambiando mi vida espiritual). Ser capaz de detenerse por unos segundos y rendirle tributo a Alá por todo lo que está sucediendo para que me guíe es una verdadera bendición.

• Rezar de acuerdo a las horas del salat (oración ritual) es lo más difícil. Todavía no me he acostumbrado al horario.

• Aprender a realizar el ritual de la limpieza corporal y la oración fue fácil para mí. Mi esposo escribió la fonetización de las oraciones en un papel y añadió unos dibujos mostrándome cómo debía ubicarme en cada etapa de la misma (cómo pararme, cómo hacer las genuflexiones y las postraciones). Memoricé las palabras de las oraciones sólo en un día, pero me tomó quizás una semana practicar los movimientos hasta asegurarme de hacerlos correctamente. Disfruto el ritual de la ablución, el traje para rezar y las oraciones porque siento que estoy más cercana a mi Creador. Quiero ofrecerle mi devoción y mi agradecimiento a Él por todo lo que me ha dado.

Las oraciones se recitan en árabe y a todos los musulmanes se les exhorta para que aprendan el idioma y así puedan leer el Corán en su lengua original. Los niños que estudian en escuelas islámicas aprenden árabe también.

• Todavía estoy aprendiendo a vivir como musulmana. Hago muchas preguntas y leo bastante. Mi suegra me envió un libro de oraciones en árabe y lo memoricé. Usar el pañuelo y aprender a hacer los rituales de limpieza ha sido difícil para mí. He visto muchos videos islámicos, he tomado muchas notas y he asistido a muchos debates.

• La parte más difícil es la oración. Lo hago fonéticamente en árabe pero temo que pronuncie mal y mis oraciones no sean aceptadas. Pero yo se que mientras lo intente y tenga la buena intención de hacer lo mejor, Dios va a entenderme. Rezar en árabe y no saber el Corán y el hadiz ha sido lo más difícil para mí.

• Aprendí a vivir como musulmana principalmente a través de mi propia lectura e investigación. Mi esposo me escribió las oraciones en árabe después de haberlas aprendido en inglés. Sólo estoy en el inicio del aprendizaje de algunas secciones del Corán (no puedo leer la hermosa caligrafía del árabe, así que tengo que pedir que me lo lean). Sólo he aprendido lo básico del Islam. Ha sido un poco difícil en realidad incorporar todas las prácticas religiosas que creo que son importantes, pero estoy satisfecha de haberlas logrado.

El tercer pilar del Islam es el ayuno (siyam) y se hace principalmente en el mes de Ramadán, el nombre del noveno mes del año lunar en el calendario islámico. Es un mes sagrado para los musulmanes y combina el ayuno, la oración y la caridad.

El ayuno durante el mes de Ramadán es una obligación religiosa. Durante el tiempo el musulmán puede comer antes del amanecer, pero no debe hacerlo, ni tomar agua, ni tener relaciones sexuales con su esposo o esposa hasta que llegue el ocaso. Entre las excepciones para el ayuno obligatorio están los niños, los ancianos, los enfermos, los viajeros, las mujeres en embarazo, las mujeres que tienen dificultades con el amamantamiento y las mujeres en el período de menstruación. Los adultos deben ponerse al día con su ayuno en otro tiempo al haber mejorado su situación. Usualmente el rompimiento del ayuno se hace en comunidad con los otros musulmanes.

El último día del ayuno se llama eid-al-fitr y es motivo de celebración mayor con regalos, comidas especiales, tarjetas y adoración. Las mujeres conversas terminan amando el mes de Ramadán aunque haya sido difícil para ellas. También es una época que se presta para que los lazos entre los hermanos de la comunidad se estrechen y se de igualmente un crecimiento espiritual individual. Algunas veces se siente frustración al practicar el ayuno en comunidades no musulmanas.

• Mi primer mes de Ramadán es motivo de recordación. Fue sólo seis cortos meses después de mi shajada. Fue más fácil de lo que me imaginé, aunque fue una lucha interior. Para ser honesta rompía mi ayuno tres veces al día. El ayuno es algo que requiere de un compromiso religioso total y una mente abierta.

• Ayunar un mes entero una vez al año fue difícil al comienzo, pero entre más aprendía por qué ayunábamos y el efecto que este acto tenía para mi, más fácil se tornaba.

• Ayunar durante el Sagrado Mes de Ramadán ha sido la práctica más difícil con la que me he encontrado. Antes de mi primer ayuno me preocupaba porque pensaba que no sería capaz de asumir el reto. Por supuesto que al final pude hacerlo porque ayunar es fácil cuando lo haces por Dios. A veces mi garganta estaba seca o me daba dolor de cabeza y quería tomarme alguna medicina pero me abstenía. Pensaba en el Imam Hussein y sus seguidores quienes fueron martirizados sedientos en el desierto de Karbala. Pensaba también en los que o tienen hogar, en aquellos golpeados por la pobreza, quienes no saben si tendrán otro plato de comida. Ayunar le ayuda a uno a ganar una cercanía con Dios, conciencia espiritual, bondad y generosidad hacia otros, humildad y agradecimiento. Dado que ésta es una época tan espiritual, siempre espero el Sagrado Mes de Ramadán todo el año. Durante los diez últimos días del mes me da tristeza porque se que se va a terminar pronto.

• Vivir como musulmana no ha sido tan difícil ya que lo he estado haciendo inconscientemente por algunos años. Mi esposo si me ayuda a hacer mi vida como musulmana más llevadera porque él también es musulmán y las cosas entre dos son mejores. Los únicos momentos en que encuentro dificultades para practicar el Islam es en navidad, cuando todo está cristianizado, y tengo que explicar por qué no celebro esta época. El otro momento es durante el mes de Ramadán cuando la gente me pregunta qué voy a almorzar y les tengo que decir que estoy ayunando. Es difícil para la gente entender esto, y yo se que ellos me juzgan por ello, pero no voy a comprometer mi fe por un emparedado en un restaurante de comidas rápidas.

El cuarto pilar del Islam es el pago de un impuesto de caridad o diezmo llamado zakat, y se paga durante el mes de Ramadán junto con el ayuno y la adoración.

El quinto y último pilar del Islam es el hajj, que es la peregrinación mayor a la Meca para aquellos que tengan los medios económicos. La oportunidad para la peregrinación se da una vez al año y es la congregación más grande en el mundo; de dos a dos y medio millones de personas viajan de todos los continentes para cumplir con esta obligación.

El estilo de vida islámico en una sociedad americana

El Islam tiene que ver con todos los aspectos de la vida incluyendo la moral, la política y el comercio; el Islam es un estilo de vida. El concepto de ummah es muy importante: la comunidad en la cual Es designio de Dios se cumple sólo en una sociedad construida sobre los principios islámicos. Se invierte mucho tiempo y se discute bastante para llegar a interpretar una manera prescrita y correcta de actuar. Las mujeres aprenden rápidamente acerca de lo que ellas deben hacer y toman decisiones acerca de como implementaran esto en sus vidas.

El cambio extremo en el vestir es probablemente lo mas difícil de aceptar por parte de los padres cunado su hija se vuelve musulmana. Como padres nos parece que eso que ellas han elegido es extremista. Incluso para algunas de las mujeres, tomar la decisión de vestir modestamente y cubrirse ha sido bien aceptada e incorporada en su practica; para otras esto ha sido muy difícil de hacer.

El pasaje del Corán que prescribe el uso del vestido describe:

« Digan a los hombres creyentes que bajen su mirada y protejan sus partes privadas. Eso es más puro para ellos. En verdad Allá esta muy atento a lo que hacen. Y digan a las mujeres creyentes que bajen su mirada , protejan sus partes privadas y no muestren sus adornos excepto los que son aparentes; que usen su velo sobre sus cabellos y que no se acicalen excepto delante de sus maridos, o sus padres, o los padres de su esposo, o sus hijos, o los hijos de sus hijos, o sus hermanos, o los hijos de sus hermanos o sus esposas, o las esclavas que sean su mano derecha , u hombres sirvientes libres de necesidades físicas, o pequeños niños que no poseen la vergüenza del sexo. Y no permitan que ellas se muevan con sensualidad para mostrar lo que esconden bajo sus ropas. Y pídanle a Alá que los perdone , oh creyentes, y serán exitosos »(S. 24:A. 30-31)

Diversos países islámicos tienen sus tradiciones en cuanto a cómo cubrirse. La tradición básica es la ropa holgada (que no defina la figura ni se pueda ver al través), que cubra todo el cuerpo excepto la cara y las manos. En algunos países las mujeres también usan el velo sobre la cara. Otras usan colores brillantes o telas estampadas y distintos adornos; otras, prefieren usar colores serios y simples como blanco, beige, café, azul, negro o estampados suaves. Aquellos que saben pueden decir de donde es una mujer de acuerdo a la vestimenta que usa. No todas las mujeres musulmanas cubren su cabello con un pañuelo, pero muchas lo hacen tratando de vestir modestamente.

• Usar el jiyab fue fácil, pero la gente siempre me preguntaba si tenía alguna clase de enfermedad. Asumían que estaba perdiendo mi cabello y estaba cubriendo mi cabeza. Después de explicarles las razones religiosas por las cuales usar el jiyab me decían: "¿entonces nunca mas veremos tu hermoso cabello?". Era como si la decisión de practicar mi propia religión les quitara un de sus placeres y privilegios ¡y eso no lo aprobaban! Ese no era el punto.

• He hablado con mis padres y otros miembros de mi familia sobre mi decisión de ser musulmana. El punto mas tensionante ha sido la decisión de usar el jiyab o vestido islámico. Creo que ello es una causa constante de vergüenza para ellos. Si fuera musulmana pero no me cubriera, creo que lo aceptarían más fácilmente. Mi anhelo es que ellos entiendan el Islam y les guste porque quieren, no por mi.

• Tomar las practicas religiosas no fue fácil una vez lo hice por un tiempo. Usar el jiyab fue una de las cosas que mas me tomo tiempo para acostumbrarme, no solo para mi sino para otros alrededor mío. Vivía en un pequeño pueblo y me veía bastante extraña con mi ropa, y mucha gente me preguntaba al respecto. Pero en la universidad de un pueblo mas grande, la mayoría de la gente entiende y esta acostumbrada a ver mujeres usando el jiyab. Comencé a usar el jiyab en el invierno, así que no era tan difícil hasta que llegó el verano. Mucha gente usa una bufanda o un sombrero en el invierno, pero cuando llegó el verano y yo aún cubría mi cabeza, si que llame la atención. Pero el Islam no tiene nada que ver con hacer parte de un grupo, o "al país donde fueres haz lo que vieres". Se trata de estar orgulloso de lo que crees y que sabes que esta bien, incluso si otros no lo hacen, sean musulmanes o no.

• Ha sido fácil para mí hacer las prácticas religiosas. No tuve ningún problema al aceptar y disfrutar los beneficios de orar, ayunar y dejar el alcohol. Mi mayor lucha esta en cubrir mi cabeza. Sin embargo, nadie lo sabe, ya que tomo el hecho de cubrirme por razones de modestia.

• Seis meses después de tomar la shajada hice mi primer Ramadán. Había estado contemplando el tema del jiyab, pero estaba demasiado asustada para dar ese paso. Ya había empezado a vestir modestamente, y usualmente me ponía un velo sobre mis hombros. Cuando visité una hermana musulmana, me dijo: "todo lo que tienes que hacer es subir ese velo un poco y cubrir tu cabeza; así estarás islámicamente vestida". Al principio no me sentía preparada para usar el jiyab porque no me sentía lo suficientemente fuerte en mi fe. Entendí la razón para ello y admiraba a las mujeres que si lo usaban. Pero yo sabia que si lo usaba la gente me iba a hacer muchas preguntas, y yo no sentía que estaba lista o lo suficientemente fuerte para lidiar con todo ello. Todo cambió cuando llegó el mes de Ramadán, y el primer día de me levante y me fui a clase usando el jiyab. Alhamdulillah no me lo he quitado desde ese día. Algo en el Ramadán me ayudó a ser fuerte y a estar orgullosa de ser musulmana. Me sentía lista para responder toda clase de preguntas.

• El hecho de cubrirme fue un cambio gradual. Pasé de jeans a faldas y blazers. Después decidí que usaría el pañuelo, vestidos y blusas largas después de tener a mi primer hijo. Fue muy difícil lidiar con la apariencia y las preguntas acerca de la forma en que me vestía(mangas largas y chamarras en el verano) mientras trabajaba. Por eso esperé para cubrirme completamente. Una vez comencé a cubrirme completamente me sentía tan diferente de los demás hasta el punto de querer descubrirme de nuevo , como para probarle a la gente(incluso a los que no me conocían)que aún era la misma persona. Pero me mantuve y gradualmente me fui acostumbrando. Ahora me molesto con la gente que se queda mirándome o se burla de mi, pero eso simplemente me hace querer seguir usando mi ropa. Ya he estado cubriéndome por el periodo de tres años.

El tema "Jiyab: definición y discriminación" fue el tema de una edición completa de la revista "Islamic Sisters International"(enero de 1994)3.

Muchas mujeres describieron la discriminación a la que eran sometidas en lugares de trabajo al ser entrevistadas para obtener un empleo. Algunas tuvieron dificultad al enfrentarse a las burlas y los apodos en varios sitios públicos. Una de ellas afirmó que sentía que las mujeres no musulmanas se ofendían más ante el velo islámico que los hombres no musulmanes. En estos artículos algunas mujeres animaban a las otras a que se cubrieran ya que era necesario, incluso unas afirmaban que era obligatorio.

El editor de la revista exhortaba a las hermanas musulmanas a participar activamente para acabar con la discriminación al negar, excluir o incluso esconder a aquellas hermanas que se cubrían, y a luchar por los derechos que les eran garantizados en los Estados Unidos y Canadá. Se acordó una fecha y todas las hermanas musulmanas fueron animadas para usar los vestidos islámicos en sus lugares de trabajo o de actividades regulares, llamar o escribir a los senadores, a los noticieros locales para protestar por malas e injustas interpretaciones, y establecer lugares de protesta pacifica en lugares apropiados.

Las mujeres que usan el jiyab no sólo expresan cuán significativa es tal experiencia sino también la frustración que sienten. Muchas mujeres conversas al Islam están tomando la decisión de usar el jiyab en este lugar de occidente, están estableciendo hogares musulmanes, y son concientes de que los derechos que se extienden hacia ellas como mujeres también lo son para ellas como musulmanas. Algunas de las historias concernientes a este área están incluidas aquí.

• El mejor derecho islámico es el jiyab. Tengo derecho a ser mirada como una mujer moral, no un pedazo de carne lista para ser consumida. La gente me mira a los ojos cuando me habla. Siempre soy tratada como una dama. No obstante hay aquellos que no desaprovechan una oportunidad para condenar. Me sentiría más animada a estar en la lucha si no fuera por esa gente ignorante del Islam.

• Vivo en una comunidad muy fuerte y unida. Tengo un diploma en desarrollo infantil. Me gradué el año pasado con todos los honores. He tenido varios trabajos, desde secretaria a profesora de preescolar, sin ningún problema respecto a mi jiyab. Soy activa en la comunidad y todavía hago trabajo voluntario.

• A causa del jiyab hay muchos prejuicios. Definitivamente no puedo mantener un trabajo muy público, en el que conozca a mucha gente.

• Los únicos obstáculos que me he encontrado en mi camino no han sido de musulmanes o Islam, sino de la sociedad en que vivimos. Uno se siente muy frecuentemente como un pez nadando contra la corriente americana, explicando el jiyab constantemente. Me han negado varios trabajos y he sido abiertamente discriminada por mi jiyab. A pesar de todo, estoy muy agradecida por el jiyab. Esta liberando a la mujer en un sentido que las mujeres en pro -era nunca entenderán. Me siento honrada al representar el Islam en una manera tan poderosa como para ser reconocida como musulmana dondequiera que vaya.

• Mi percepción de ser mujer ha cambiado. Ya no siento libertad luciendo pantalones apretados y minifaldas, sino a través del jiyab y la modestia. Ya no creo que los hombres y las mujeres tienen que ser iguales; hay papeles para los que cada uno esta hecho. Al mismo tiempo, todos nosotros(hombres y mujeres) tenemos nuestros talentos individuales y necesitamos tener la oportunidad de cultivarlos.

• Desearía que los no musulmanes entendieran que el jiyab es solo una pequeña parte de lo que es una musulmana. Es muy triste que la mayoría tiende a juzgar "el libro por la solapa"; es decir, ellos sólo miden el Islam por un estilo de vestir. En una sociedad que dice visionar un estilo de vida mas "libre" para las mujeres, la actitud masculina americana hacia la mujer en realidad pone a la mujer muy abajo promoviendo la imagen del símbolo sexual. El jiyab quita la posibilidad de que el hombre mire a las mujeres sin respeto, como objetos, y por el contrario las mire como personas.

Sólo una mujer en la encuesta indicó que usaba el velo que cubre todo el rostro excepto los ojos. En el momento ella vive en un país islámico, pero usó este velo en los Estados Unidos antes de mudarse.

• Me cubro de pies a cabeza: guantes, medias, todo. Uso un velo bajo mi manta. Pensé que iba a tener muchos problemas, pero apenas puedo creer cuán fácil ha sido. Usé este velo en los Estados Unidos por un periodo de 3 años y medio sin ningún problema. Mucha gente aprendió acerca del Islam porque muchos de ellos estaban curiosos al respecto. Da un poco de calor. Prefiero esta vestimenta a cualquier otra. Especialmente la gente que entiende la razón del velo y el vestido me han apoyado y respetado. Me tratan de forma muy especial dondequiera que vaya en los Estados Unidos. Las ancianas musulmanas harían cualquier cosa por mi. La gente me da las mejores sillas, me dejan ir de primera en las filas, y a veces los vendedores en este país me dan regalos o servicio gratis.

Dawah es la palabra usada para designar lo que en cristianismo es "evangelización" o "testimonio". El pañuelo es usualmente una oportunidad para que la mujer hable acerca del Islam ya que esta es mas apta para ser cuestionada que un hombre. Como escribió una de ellas: "tu puedes vernos venir desde metros de distancia pero no puedes decir si un hombre es musulmán o no"

• He aprendido y todavía estoy aprendiendo a poner en practica lo que es permitido y lo que es prohibido. Fue difícil acostumbrarme a cubrirme, pero ahora estoy orgullosa de ser musulmana y hacer la dawah, en el momento apropiado, por donde voy. Solo tengo que ignorar los prejuicios o usarlos como una razón más para poner mis creencias en práctica.

Adicional al vestido, existen varios comportamientos sociales que reflejan la cultura islámica interpretada en la tradición de varios países islámicos e influenciados por la familia y varias preferencias personales. En general, la modestia en el vestir y en el comportamiento es importante entre hombres y mujeres. Los hombres y las mujeres deben ser modestos en su conversación el uno con el otro, lo cual evita insinuaciones. Aquellos que no tienen ninguna relación filial como lo describe el pasaje coránico citado con anterioridad evitan estar a solas con otro de su sexo opuesto.

Al volverse musulmanas, muchas mujeres eligen quedarse en sus casas a tener un empleo, específicamente si tienen hijos. Otras en cambio tienen un empleo o van a la universidad. Cada mujer tiene obtener un sentido de como va a presentarse como una musulmana en su situación.

• Uno de los cambios más grandes que tuve fue el hecho de ser cuidadosa al hablar con los hombres. Tenia que hacerlo más naturalmente: no hablar acerca de cosas personales.

• No puedo saludar a mis amigos como antes o ni siquiera tener una conversación espontánea. Los compañeros de trabajo de mi esposo y amigos conservan su límite incluso para una pequeña charla en el carro mientras lo espero al salir del trabajo.

• Las prácticas religiosas no son difíciles, pero las ideas occidentales son difíciles de romper y te pueden sacar de tus obligaciones religiosas. Por ejemplo, un musulmán no debe ser grosero, sino cortes y firme en sus creencias. Encuentro difícil ser una buena musulmana cuando le quiero decir a la gente que es grosera que se larguen de mi vista. Igualmente la televisión occidental puede ser contradictoria ante los valores islámicos. Esto es lo más duro para mí.

• Durante mi primer Ramadán, el sheik {líder espiritual} daba charlas. Dichas charlas eran tan puras y con tanto sentido que estaban en total oposición a lo horrendo que encontraba en la gente de afuera. Y es esta una realidad que encuentro limitante en nuestra práctica islámica: ¿como puede ser tan difícil para la gente practicar y seguir el ejemplo de vida del Profeta Muhammad (pbuh)? Quizás debo darme cuenta que los valores americanos están muy deteriorados. Es posible que tenga que agradecer a mis padres por tan sólida educación, en la cual la corrupción, los celos, la rabia, el odio, la impaciencia y otros horrores humanos no estuvieron presentes.

• Cuando me convertí al Islam, tuve los parámetros para expresar las creencias que ya tenía. No obstante, estos cambios fueron difíciles. Era difícil para mí excusarme de clase o del trabajo para ir a hacer mi oración. Cuando mi vestimenta cambio (cuando empecé a cubrir mi cabello) perdí muchos amigos. También tuve que explicarle a mis amigos hombres que no era apropiado que los siguiera viendo. ¡He sido rechazada por muchos familiares quienes dicen que me quemare en el infierno! Me volví mas limpia y mas tranquila a medida que iba entrando en la religión. Me volví altamente disciplinada. No había tenido al intención de casarme antes de ser musulmana, sin embargo ¡pronto me convertí en esposa, luego en madre! El Islam me ha brindado unos paradigmas que me han permitido expresar las creencias que ya tenia como la modestia, la bondad y el amor. El Islam también me guió a la felicidad a través del matrimonio y el nacimiento de mis dos hijos. Antes del Islam, no tenía el deseo de tener hijos ¡ya que detestaba a los niños! No importa que tan mal se tornen las cosas, siempre se que tengo un buen asidero. Ni tampoco me siento sola porque se que Alá esta cerca, y se que Él me esta probando para que me vuelva mas fuerte. La hermandad islámica ha sido reconfortante en momentos difíciles.

El papel de la mujer en el hogar es de mayor importancia en el Islam, y el énfasis en la educación de los hijos y en el cuidado del hogar es tomado muy seriamente por las musulmanas. Frecuentemente los niños son educados en sus casas por sus madres. Algunos de los padres de las musulmanas conversas se enojan cuando ellas eligen quedarse en sus casas. Ellos temen que esa sea una razón para que sus hijas no alcancen a explotar sus potenciales. Esta preocupación se acrecienta especialmente cuando los padres son quienes han pagado por la educación de sus hijas.

Después de casarse con un musulmán(o incluso después de conocer a uno de ellos), las mujeres aprenden rápidamente a no servir puerco o nada que lo contenga a un musulmán. Frecuentemente para cuando la mujer se convierte, ya ella ha optado por no comer alimentos que no sean halal. Esta palabra quiere decir "sacrificado de acuerdo a la ley islámica". Esto requiere mucha dedicación de parte de la pareja musulmana ya que la carne halal no es muy fácil de conseguir a no ser que vivan en una comunidad con fuerte influencia islámica, además de ser bastante costosa. Las mujeres aprenden fácilmente a preparar muchos de los alimentos de la cultura que sus esposos aprecian.

• Seguir el mandamiento coránico de comer solo carne sacrificada de acuerdo a la ley fue fácil. Sabía que la Biblia prohibía a los cristianos comer puerco y siempre me pregunte porque lo hacían. comer la carne que mi esposo sacrificaba por me dio un sentido de orgullo porque mi esposo estaba siguiendo la ley de Dios y Él estaría complacido con nosotros. Compartíamos nuestra carne con otros musulmanes, y me alegraba saber que teníamos la oportunidad de ayudarles a obedecer la ley de Dios.

• Una causa de inconveniente al visitar a mi familia es nuestra obligación de comer solo carne halal. No queremos comer nada de lo que ellos nos ofrecen, así que llevamos nuestra propia comida. A pesar de haberles explicado el método islámico del sacrificio, ellos se sienten incómodos con que llevemos nuestra propia comida. Para ellos eso es otro rechazo, como si su comida no fuera buena o como si estuviera sucia. No obstante, cuando ellos vienen de visita a nuestra casa, comen lo que yo cocine y parece que pasamos un momento mejor y menos tensionante.

Estos son solamente algunos de los muchos cambios que las mujeres conversas tienen cuando empiezan a crecer en su camino de fe como musulmanas. Parece que se ayudan las unas a las otras en su crecer. Aunque los preceptos islámicos básicos se comparten en todas las sectas musulmanas, hay ciertas diferencias cuando la gente decide acomodarlas a sus propias vidas. Cómo estas personas deciden seguir e interpretar dichos preceptos difiere de uno a otro y de cultura a cultura.

• Vivir en Egipto y en Arabia Saudita me ha influenciado mayormente, y me ha hecho entender que la manifestación del Islam varía de país a país, pero lo más importante es la manera en que personalmente vivimos la religión para asegurarnos de que siempre nos acerquemos a ella con buenas intenciones.

Los musulmanes sienten que es importante "hacer lo que es correcto", siempre y cuando ellos puedan determinar lo que es. Ellos visionan la religión islámica como un sistema comprensivo que tiene que ver con cada faceta de la vida incluyendo la vida individual, social y gubernamental. Las mujeres han recurrido a muchos medios de información para entender mejor el sistema de creencias que han elegido representar. Las mujeres encuestadas no parecen haber seguido tales creencias ciegamente, ya que han dedicado su tiempo a aprender y a responder preguntas para practicar la religión con más sabiduría.

• Aprendí a vivir como musulmana a través de libros y otros musulmanes. Los buenos libros describen las cosas que deben y las que no deben ser consumidas, cómo uno debe vestir, lo que uno no debe tener en su casa, etc. Un musulmán nuevo debe recibir toda esta información a través de los libros y de otros musulmanes ya que toma bastante tiempo aprender todo ello con el Corán y el Hadiz. Yo si estudie el Corán y el Hadiz; simplemente no tomé nada ciegamente. Si alguien me decía algo, a veces quería investigarlo para ver si llegaba a la misma conclusión después de leerlo.

• Mi amiga saudita fue quien me enseñó a vivir como musulmana. Ella me enseñó cómo orar, cómo hacer wudhu (ablución ritual) y como socializarme con otros musulmanes. Ella respondía cada pregunta que le hacia, desde matrimonio e hijos hasta hadiz y fiq(ciencia de la ley islámica). Obtuve gracias a la embajada Saudita una versión ingles - árabe del Corán al igual que libros con una variedad de temas islámicos. El estilo de vida islámico fue fácil para mí adoptarlo ya que mi vida antes no era tan extravagante. La lengua árabe fue probablemente lo mas difícil para mi. Rezar, ayunar, usar el jiyab, etc., todo fue fácil para mi.

• Realmente no tuve que aprender a vivir como musulmana porque en la práctica ya lo era. Me vestía moralmente, no comía cerdo, no bebía, y trataba de actuar de la mejor manera con mis congéneres. Para ser honesta, nadie tuvo que ayudarme a ser musulmana. Lo aprendí por mis propios medios. Las únicas cosas que tuve que cambiar fueron mis días de celebración y mi día de adoración. Fue muy fácil para mí porque cuando me convertí al Islam este ya era un estilo de vida para mí. En efecto, disfruto que el Islam haga simple el hecho de ser un musulmán practicante.

• Aprendí a vivir como musulmana gracias a otros musulmanes. Fui bendecida al conocer dos parejas sabias quienes nos enseñaron a mi esposo y a mí las cosas que todo musulmán necesita saber. Aunque muchas cosas en el Islam no son complicadas, vivir en una sociedad no islámica las hace difíciles. También siento que eso depende del área en que uno viva. En la mayoría de las grandes ciudades, especialmente en el norte, hay grades comunidades islámicas. Esto hace que sea más fácil encontrar productos halal como la carne. Igualmente los no musulmanes se sienten más familiarizados con la vestimenta islámica y con las prácticas; así que parecen ser más tolerantes y menos irritados ante nuestra presencia. Veo que tener lazos con otras familias musulmanas hace que sea más fácil lidiar con las dificultades.

Derechos de la mujer musulmana

La Arabia del siglo séptimo era un escenario en el que el asesinato de bebés recién nacidas fuera común y las mujeres fueran a menudo maltratadas y no tuvieran derechos. El Corán le dio a la mujer el derecho de ser la titular en una propiedad, de recibir herencia, de recibir un patrimonio, de elegir con quien se casa, de ser apoyada y protegida por su esposo, incluyendo otros muchos derechos casi innumerables para mencionarlos.

La doctora Riffat Hassan, una teóloga musulmana en la Universidad de los estados de Louisville, dice: "Recuerdo lo conmovida que me sentí cuando vi por primera vez la discrepancia entre los ideales islámicos y la practica en lo concerniente a la mujer4".
Ella cree que las mujeres en otras comunidades no son generalmente concientes de las diferencias, muy a pesar de los papeles tan importantes que tomaron las esposas de Muhammad... “la tradición islámica se ha quedado rígidamente en el patriarcado...prohibiendo el crecimiento de la escolaridad entre las mujeres particularmente escudándose en el pensamiento religioso..."5
Asi que la mujer musulmana no ha reconocido cómo sus derechos humanos "han sido violados por su sociedad dominada y orientada por los hombres...inconcientes de que el Islam le ha dado a la mujer mas derechos que ninguna otra tradición6".

Las mujeres nacidas en Norteamérica que han abrazado el Islam también tienen el reto del liderazgo feminista cuando se interpretan los derechos que le han sido otorgados a la mujer en el Coran. Las mujeres americanas que no han sido expuestas a una cultura islámica tienen una oportunidad única de ver los derechos de las mujeres islámicamente interpretados y practicados en un ambiente occidental. Tales ideas están afectando, y se espera, cambiando las costumbres incorrectas que se han desarrollado en las comunidades musulmanas. Las mujeres en la encuesta expresan frustración y agradecimiento hacia las costumbres islámicas en la comunidad islámica, la ummah.

• A veces siento que a la mujer musulmana no se le da la oportunidad de expresar su opinión o su punto de vista en la comunidad islámica. Se les ubica atrás y se les esconde. Si voy a una conferencia que no sea en el masjid, me gusta sentarme cerca del frente, así puedo escuchar al que esta hablando. Estoy vestida islámicamente, así que ¿por que no puedo sentarme al frente solo porque alguien piensa que los hombres no pueden controlarse? Los hombres necesitan tomar su propia responsabilidad en sus propias acciones. Las mujeres no pueden estar ocultas todo el tiempo solo para que los hombres no tengan malos pensamientos. Debemos vestir y actuar para evitar promover eso, pero aun así no viviré mi vida encerrada en una jaula, o en la fila de atrás de una conferencia universitaria. Puedo vivir mi vida con respeto y dignidad y vivir como musulmana el mismo tiempo.

• Como musulmana me gustaría que la mujer tomara un rol mas activo en la sociedad: que hablara mas en lugar de ser aquella sombra que la cultura occidental ve. El Islam le da a las mujeres muchos derechos. Una de las razones más importantes del jiyab es que la mujer entre en la sociedad. La mujer musulmana debería jugar un rol más activo siendo modelo a seguir para los niños.

El movimiento para reconocer los derechos de las mujeres musulmanas es de gran preocupación, y estos derechos son apreciados por las mujeres en los Estados Unidos y en Canadá. Se cree que Alá, a través del Qur'an hace 1400 años, estipuló derechos para las mujeres quienes nunca, en ninguna época, han sido respetadas en sus áreas de vida espiritual, intelectual, política, social y económica. Algunos de estos derechos están reflejados a continuación en lo que tiene que ver con manutención y buen trato, educación y carreras universitarias y ser tratadas por igual con el hombre ante Dios pero con diferentes roles y responsabilidades.

• Tengo los mismos derechos que otras mujeres tienen. Tengo la libertad de educación y de hacer una carrera universitaria si quiero. Creo que realmente las mujeres musulmanas son tratadas con equidad y respeto. He estado casada por once años y mi esposo nunca ha mostrado falta de respeto hacia mí y nunca ha tratado de quitarme mis libertades de opinión decisión. Hemos discutido al respecto pero el nunca ha tratado de mancilla mis derechos.

• Mi esposo ha sido generoso y bueno para conmigo y me permite tomar decisiones en el hogar. Limpio y decoro mi casa como yo deseo. Hago de esta un lugar de paz y reposo: un lugar donde todos los miembros de la familia puedan relajarse, aliviarse de sus ansiedades y olvidar las preocupaciones del mundo de afuera. Cuando quería dejar mi puesto como orientadora de profesores antes del nacimiento de nuestro primer hijo, mi esposo acepto sin problema y permitió que me quedara en la casa sin pedirme nunca que le ayudara con los gastos del hogar.

• Un área de la que estoy agradecida en mi posición como mujer casada es que prefiero que alguien tome las decisiones mayores. Mi esposo es el líder del hogar, pero como les digo a mis hijos, yo soy la vice presidenta. Soy tratada con respeto y dignidad. Eso me gusta.

• Como musulmana tengo el derecho de adorar a Dios, de escoger un buen esposo y de llevar una vida limpia. Tengo el derecho de ser protegida y no abusada. Estoy agradecida con un esposo quien pone a su esposa en el primer lugar; un esposo que pide mi opinión y me la respeta. No siento ninguna desventaja en realidad como musulmana. La única cosa quizás es en lo concerniente a encontrar un empleo. A veces es difícil encontrar uno, especialmente con los no musulmanes.

• Definitivamente aprecio el derecho de no ser acosada por hombres para que salga con ellos, para que asista a reuniones, y para que me titulen con clichés y sobrenombres insolentes. También estoy experimentando mas libertad en mis decisiones en lo concerniente a mi trabajo, al dinero que gano y a mis limitaciones personales de acuerdo a mis necesidades, no las de los demás.

• El hecho de volverme musulmana me dio el coraje de ponerle frente a la ignorancia y de hacerme cargo y hacerme responsable de mi propia vida. Mi vida como cristiana estaba llena de dilema tras dilema deseando que mi padre o alguien mas viniera a salvarme. Mi punto de vista personal era análogo a la fe. Infortunadamente, tal percepción inmadura no solo afecta el desarrollo personal sino también el autoestima. El Islam me dio el autoestima para poder tomar grandes decisiones sin tener miedo de asumir sus consecuencias.

• Una muslima (musulmana) no es responsable por su manutención. El esposo es quien tiene que mantenerla en su totalidad, incluyendo vestido y materiales de aprendizaje islámico. Cualquier dinero que ella obtenga, incluso de soporte alimenticio para los niños de un matrimonio anterior, de trabajo, de su mahar (patrimonio),herencia, o cualquiera otro recurso es suyo y solo ella puede disponer de el para ahorrarlo o gastarlo como ella crea conveniente(siempre y cuando este sobre las líneas islámicas halal). ¡Su esposo no puede tocar nada de eso!

Si ella trabaja, puede contribuir con los gastos de la casa si ella así lo desea, ya que esta tomando tiempo de su hogar para trabajar. El resto del dinero es de ella y solo de ella. Mi esposo no sabía eso cuando nos casamos. Cuando le expliqué, me dijo que los hombres de seguro les correspondía la peor parte del pastel... ¡eso es cierto! Si obtengo unos dolarcillos de algún lugar, puedo gastarlos en un vestido nuevo, en joyas, o ahorrarlos; per mi esposo si tiene que cubrir todos los gastos de la casa antes de gastar un solo dólar para él. Los hombres tienen mucha responsabilidad. Sí me preocupo por la manutención de la casa, pero no es mi responsabilidad lidiar con los recibos de los servicios cada mes. Mi esposo sabe que esa es totalmente su responsabilidad.

• El único derecho que considero importante dentro de los que tengo es que no tengo que trabajar y que puedo estar con mi hija. También es bueno que mi esposo me de todo lo que necesito sin tener que pedírselo: una casa linda, ropa, lo necesario y más. Siento que la casa es para la mujer y madre, y adoro eso. Estoy muy, muy agradecida de tener esta oportunidad, y no seria posible si no estuviera casada. No hay áreas cerradas para mi como musulmana.

Lo que ellas dejaron atrás

El camino como musulmanas requiere que las mujeres dejen atrás muchas de las cosas con las que crecieron. Las mujeres encuestadas no expresaron grandes sentimientos de pérdida o desazón por lo que hubieron dejado al haberse convertido al Islam. Muchas respondieron con agradecimiento por haber encontrado este nuevo estilo de vida, aunque solo algunas admitieron haber tenido que dejar algo que realmente disfrutaban antes.

• No siento ninguna desazón ni pérdida por lo que "dejé atrás". No siento que dejé nada atrás, solo crecí hacia lo que quería ser. No se en qué me hubiera convertido, pero sí se que recé mucho para poder elegir entre la manera en que veía como iba mi vida y la manera de la sociedad.

• El cambio mas dramático fue cuando empecé a comer solo carnes Islámicas y no podía comer los platos principales en mis comidas familiares. Para el tiempo en que me convertí, teníamos que sacrificar nuestro propio cordero y nuestro propio pollo , y eso era realmente penoso.

• No hay nada en mi vida antes que mi esposo y el Islam que yo extrañe. Siempre había querido una solución lógica a mis dudas religiosas además de la habilidad de investigar en paz. La religión es una institución de fe y obediencia a lo intangible, y he encontrado en el Islam que ha tocado mi corazón y es tan natural como respirar.

• No hay áreas que haya dejado atrás por las cuales sienta dolor o perdida. La única cosa por la que me lamento es porque mi familia no es musulmana.

• Todavía siento nostalgia y dolor (aunque no tanto como al principio) por la navidad. Adoraba cantar los villancicos y sentir su "magia". Siempre he estado sumisa a Dios (excepto aquellos años en la universidad) y soy muy espiritual.

• Lo único que extraño del cristianismo es las decoraciones y el hecho de dar y recibir regalos en navidad. Eso es todo.

• El área en la que siento perdida es poder ir a nadar porque yo adoro hacerlo pero mi esposo no sabe nadar. Quiero que mi hijo sepa cuan divertido puede ser nadar. Ahora no se como puedo ayudarle a aprender excepto que un extraño lo haga.

• Extraño el aire pasando por mi cabello porque uso el jiyab. Pero me digo a mi misma que debo mantenerme fuerte en mi fe y que Al á me retribuirá.

• No puedo pensar en nada que extrañe de lo que dejé atrás. Ya estaba aburrida del escenario de las fiestas y quería casarme y tener hijos, justo antes de conocer el Islam. Veía que mi vida iba directo hacia abajo. No obstante, era un poco vacía, y me tomo años adoptar el jiyab.

• ¡De seguro que me gustaría un emparedado de jamón de vez en cuando!

• Lo que es penoso haber dejado atrás es el lazo tan cercano con mi gran grupo de vívidos amigos.

• No estaba tan triste al dejar algo atrás excepto por la pizza de pepperoni. Pero ahora estoy feliz porque encontré un sitio donde sirven este tipo de pizza halal.

• He usado el jiyab desde que me convertí. Aunque reconozco su protección, me gustaría algunas veces salir corriendo a la tienda de abarrotes sin él puesto. Extraño la playa, nadar y jugar pelota bajo el sol.

• Conectar toda mi vida a Dios es la parte mas significativa del Islam para mi. Necesito y amo la disciplina de la oración y todo lo que requiere el Islam. Ahora adoro el jiyab, y estoy agradecida porque Dios me salvo de donde me estaba yendo y de donde muchos de mis amigos están atorados.

La mujer que se convierte al Islam toma totalmente para si una nueva manera de relacionarse con el mundo. Ella acepta una serie de prácticas que, aunque pueden variar dadas las interpretaciones culturales, son básicamente universales. Ella tiene la tarea de combinar su crianza occidental con la de la cultura de su esposo, con las prácticas islámicas, y con la ummah que es su grupo de apoyo. Ella debe hacer todo esto además de reconstruir las relaciones con su familia de origen.

La mujer conversa al Islam tendrá la responsabilidad de ayudar a interpretar los derechos extendidos a todas las musulmanas en el escenario en donde se encuentren, ya sea yéndose a países con mayoría de población musulmana o asociándose con nuevas conversas en Norteamérica. Ellas servirán de apoyo para enseñarles a las nuevas conversas y harán extensiva su amistad a nuevas inmigrantes musulmanas. Para las conversas nacidas en Norteamérica, el yijad se convierte en una realidad personal en la medida en que luchan para llevar su devoción a Dios viviendo y practicando los principios islámicos.

  • 1. Jamilah Colocotronis, Islamic Jijad: A historical Perspective(El Yijad islámico: una perspectiva histórica). Indianápolis. American Trust Publications. 1990.
  • 2. Nota del Traductor
  • 3. Islamic Sisters International. Vol. 2 No. 7. Enero de 1994.
  • 4. Riffat Hassan. The Issue of Woman Men Inequality in the Islamic Tradition. In Women’s and Men’s liberation-Testimonies of spirit. Ed. Leonard Grob, Riffat Hassan and Haim Gordon. NY. Greenwood Press, 1991. p. 68.
  • 5. Riffat Hassan. The Issue of Woman Men Inequality in the Islamic Tradition. In Women’s and Men’s liberation-Testimonies of spirit. Ed. Leonard Grob, Riffat Hassan and Haim Gordon. NY. Greenwood Press, 1991. p. 66.
  • 6. Riffat Hassan. The Issue of Woman Men Inequality in the Islamic Tradition. In Women’s and Men’s liberation-Testimonies of spirit. Ed. Leonard Grob, Riffat Hassan and Haim Gordon. NY. Greenwood Press, 1991. p. 66.

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