Page is loading...

Capítulo 3: La Prueba y el Sufrimiento

A. La Prueba y la Tribulación en la Vida del Ser Humano

Ahora sabemos que hemos sido creados para adquirir virtudes y así acercarnos a Dios. Pero, ¿cómo determinamos el rango de nuestras virtudes? Para hacernos entender Su juicio fácilmente, Dios ha establecido un sistema de pruebas que determinan nuestra perfección espiritual (o la falta de ella, como sea la situación). Dios ha dicho en el Qurán:

“Ciertamente los hemos creado de una gota de esperma, para probarlos; y así les hicimos escuchar y ver. Le mostramos al hombre el camino, ya sea él agradecido o ingrato.” (Quran 76:3)

La prueba será para todos, tanto creyentes como incrédulos. Una prueba presupone que el hombre no está predestinado a ir al Paraíso o al Infierno, como piensan algunos de los Cristianos y la mayoría de los Musulmanes. Si el lugar del hombre está predeterminado, entonces ¿por qué se nos dan órdenes de hacer o no hacer algo?

Aquellos que creen que Dios ya ha predestinado nuestras acciones y nuestro último destino, no pueden justificar la Teoría de la Prueba la cual es mencionada en muchas aleyas del Sagrado Qurán; y tampoco pueden justificar su creencia en el Día del Juicio. ¿Por qué un Día del Juicio, cuando todo ya ha sido arreglado previamente? Y juicio de quién, cuando el hombre hace solamente lo que ha sido ordenado por Dios?

Esta contradicción es mas aparente en el caso de aquellos que dicen que todo sufrimiento es un castigo por nuestros pecados. ¿Por qué si el hombre ya está predestinado por Dios, existe un castigo?

¿Por qué Dios nos prueba si El Conoce Todo?

La prueba por la que tenemos que pasar no añade nada al conocimiento de Dios. A pesar de que Dios lo conoce todo, aún así es necesario que todos los hombres sean colocados a prueba para que emerja la verdadera forma de la Justicia y la Misericordia de Dios en el momento en que tengamos que enfrentar a nuestra fe y nuestras acciones en la próxima vida.

Si Dios enviara a todas las personas al Paraíso o al Infierno según Su propio Conocimiento, sin colocarlos a prueba, los que sean enviados al Infierno tendrían el derecho de quejarse. ¿Por qué ser castigados sin haber cometido un pecado, mientras que otros son enviados al Paraíso sin tener buenas acciones a su crédito? Así, para ser fiel al principio de justicia y rectitud, es necesario que Dios ponga a todas las personas a prueba antes de disponerlas en el Infierno o en el Paraíso.

B. Categorías de Prueba y Sufrimiento

Las pruebas pueden dividirse en dos categorías.

Primero está la prueba de las reglas de la shari'ah y de los preceptos de la fe. Como ya se explicó anteriormente, Dios envió la shari'ah junto a través de los profetas, y se espera que el hombre crea en la verdadera religión sinceramente y obedezca sus reglas fielmente.

La segunda categoría es la más difícil, y es por medio de los sufrimientos. Dios dice en el sagrado Qurán:

“Ciertamente los probaremos con el temor y el hambre y con la pérdida de la riqueza y con la pérdida de las vidas y los frutos; anuncien buenas nuevas a aquellos que son pacientes cuando son afligidos por la adversidad y dicen, ciertamente que venimos de Dios y a Él retornaremos; sobre ellos sea la bendición de Dios y Su misericordia.” (Qurán 2:155)

Existen innumerables adversidades. Accidentes, inundaciones, terremotos, incendios, robos, guerras, caos social, hambrunas, epidemias, etc. Todas estas cosas tienen efecto en nuestras vidas: somos probados para ver cómo reaccionamos frente a ellas. ¿Permanece inquebrantable nuestra fe? ¿Hemos mostrado paciencia y fortaleza frente a estos desastres? Nuestra felicidad eterna depende del resultado de estas pruebas.

Causas del Sufrimiento

Los sufrimientos pueden atribuirse a una o más de estas tres causas:

1. Nuestra propia negligencia o descuido. Un hombre descuida las normas básicas de higiene y se enferma. El mismo es la causa inmediata de su sufrimiento, y su aflicción es la consecuencia natural de su descuido. No es un pecado en el sentido estricto de la palabra. Es un daño auto-infligido. Nadie tiene que ver con eso, si él desea puede culparse a sí mismo.

2. La naturaleza, aquellos sufrimientos que pueden ser descritos como ‘un acto de Dios’. Por ejemplo, el hundimiento de un barco, un terremoto, un ciclón, tormentas y cosas similares que están mas allá del control humano. Estas son las cosas que son necesarias para manejar la maquinaria del mundo, según un plan sistemático y bien planeado. Aún así, a las personas se les prueba mediante estos sufrimientos.

3. Otra persona o personas. Es el tipo de sufrimiento más complicado. Un tirano cruel, un vecino insoportable, un niño desobediente, un enemigo acérrimo, un subordinado indisciplinado, un superior petulante, un cliente deshonesto, un socio deshonesto, un esposo o una esposa atormentadores, un juez injusto. Todos estos son algunos ejemplos al azar.

Un hombre tiene que sufrir en todos estos casos, sea voluntaria o involuntariamente, por lo general sin haber cometido una falta de su parte.

C. ¿Cuál es la Alternativa?

Dios pudo habernos creado a todos como ángeles, sin voluntad de independencia o potencial propio. Pero en ese caso, las virtudes del hombre no tendrían valor. Era y es el plan de Dios darnos poder y voluntad para hacer lo que queramos porque solamente así podemos ser responsables de nuestras acciones, buenas o malas. Y solamente así podemos sentir que hemos alcanzado el ideal.

Dios nos dio voluntad, y nos dio poder para actuar de acuerdo a esa voluntad. Y luego de concedernos el poder, fuimos enviados a este mundo para ser probados. Trata de visualizar este mundo desde esta perspectiva. Existe un rey tirano, tratando de capturar el mundo y eliminar a la gente que ama y le teme a Dios en esta tierra. Va en contra del llamado de Dios para gobernar con justicia y misericordia. De este modo, él reprueba su examen.

Por otro lado están sis ciudadanos temerosos y amantes de Dios. ¿Qué se espera de ellos? Se espera que vivan una vida virtuosa, y que persuadan a otros a seguir su mismo ejemplo. Ellos sienten que Dios espera que amonesten a este gobernante cruel y déspota porque es la única forma de salvarlo de la desgracia eterna y de salvar a sus víctimas de las crueldades que perpetra. Si estos hombres virtuosos deciden no interferir, tampoco pasarán la prueba, pero si deciden hacerlo, entonces habrán cumplido su deber con ellos mismos, con la humanidad y con Dios.

Lo que sigue ahora es una de dos opciones: Que el rey acepte los consejos y discursos, y siga a estos hombres en el camino hacia Dios, o que ignore su amonestación y siga con sus tácticas acostumbradas.

Si sigue el camino de Dios, es bueno para todos, porque estos hombres de bien habrán cumplido con su deber al haberlo amonestado, y cumple con su propio deber al seguir su consejo. Todos aprueban el examen con notas brillantes.

Pero si ignora sus advertencias, y desea quitarlos de su camino, él pierde toda oportunidad de alcanzar el éxito en esta prueba, la más importante. Pero ¿cuál debería ser el curso de acción para esas personas virtuosas? ¿Deben rendirse ante las pretensiones del gobernante cruel o deben persistir en sus esfuerzos para hacerlo rectificar en su proceder? Si se rinden, el éxito que habían alcanzado se convertirá en un fracaso. Si no se rinden, tendrán que soportar las adversidades que les infligirá el tirano.

En resumen, lo expuesto anteriormente puede resumirse en las siguientes frases:

1. Toda persona está siendo probada en este mundo.

2. Toda persona da oportunidad de prueba para otros así como para sí mismo.

a. Si, por ejemplo, un vecino malhumorado arremete contra su vecino, está fracasando en su prueba. Pero al mismo tiempo le está dando un examen a su otro vecino.

b. Si el vecino trata de corregir al malhumorado con su propio ejemplo y persuasión, alcanza el éxito y pasa su prueba, no importa si el vecino malhumorado cambia su actitud o no.

A propósito, es por esta razón que el Islam espera que realicemos nuestros deberes para con otros sin preocuparnos si estos cumplen con su deber o no. Después de todo, estamos pasando por un examen, al igual que los estudiantes que están sentados en el salón de clases. Ningún estudiante le gustaría dañar su cuaderno de respuestas, solo porque su compañero de clases haya dañado el suyo.

Pero, ¿por qué sufrir por culpa de otros?

Ahora surge otra pregunta: ¿Por qué debemos sufrir por las estupideces de otras personas? Nosotros somos seres humanos, tenemos sentimientos, entonces ¿por qué nuestros sentimientos deben salir lastimados solo porque otro no ha cumplido con sus deberes? También, nos podemos preguntar: ¿por qué se nos infligen sufrimientos, muertes, pérdida de riquezas, tristeza, en el curso de lo que tan fácilmente se denomina ‘Acciones Divinas’ como, por ejemplo, ciclones, terremotos, tormentas, etc.?

Todas estas preguntas habrían sido de relevancia si la muerte en este mundo fuera el fin de la vida, si no existiera un Día del Juicio. Pero, en el momento, nuestra situación es esta:

No importa qué tan grandes sean nuestros sufrimientos, no son eternos. Tenemos un conocimiento certero de que tarde o temprano, todos estos problemas llegarán a su fin; porque nuestra estadía en este mundo terminará algún día y seremos transferidos a un mundo eterno. Y tan pronto estemos allá, todos nuestros problemas y ansiedades finalizarán siempre y cuando hallásemos hecho preparaciones para ese mundo.

Según nuestra creencia, Dios recompensa al hombre por sus sufrimientos, sea musulmán o no sea musulmán.1 Aquellas personas que han cometido pecados obtienen lo que se merecen a manera de remisión del castigo para la próxima vida.

Y aquellas personas que, como los Profetas o Emames, no cometieron ningún pecado y aún así sufren mucho, serán recompensadas con un prestigio y honor muy elevado en la presencia de Dios.

Así, de acuerdo al punto de vista Shia, los sufrimientos de este mundo finalmente sirven para limpiar al hombre de los pecados y para acercarlo a Dios en la próxima vida.

D. Sufrimientos como Advertencia o Castigo

Debe mencionarse que algunas veces el sufrimiento y los desastres no son usados como una prueba, sino como un llamado o advertencia a los pecadores o como castigo para los transgresores. Se pueden encontrar ejemplos de amonestaciones en las tradiciones del Santo Profeta:

“Cuando Dios no está satisfecho con un pueblo y no quiere exterminarlo completamente, Dios hace que los precios se eleven, que se acorte el promedio de vida, que el comercio no traiga ganancias y que la tierra no de frutos.”

También Dios ha explicado que el adulterio y la fornicación, cuando se practican abiertamente en una sociedad sin ninguna vergüenza, hace que incrementen los accidentes y muertes repentinas, hace que surjan plagas y enfermedades de las cuales nunca ante habíamos escuchado.

Cuando la gente recurre al engaño en las medidas y el peso de los productos que se venden, llega una advertencia en forma de hambre, desempleo y gobernantes tiranos.

Cuando los ricos no pagan el zakat (impuesto religioso sobre la cosecha, ganado y dinero) la pobreza golpea a la comunidad. Hazrat Emam Ali ibn Abu Taleb (a) dijo, “ Si todas las personas que tienen la capacidad pagaran el zakat, no habría ni una sola persona con necesidades en la comunidad.”

Estos son unos cuantos ejemplos de cómo Dios nos advierte para que corrijamos nuestros caminos.2

Hay muchos ejemplos de castigos en las historias de Faraón, Nimrod, los pueblos de Profetas como Lot, Shuayb, Noé y Salih. No queda fuera de lugar mencionar que la destrucción de varios de estos pueblos, como el pueblo de Lot, Faraón y Nimrod, han sido apartados de nuestra Ummah (comunidad islámica actual) por respeto a nuestro Santo Profeta, quien es la Misericordia de toda la humanidad. Pero el sufrimiento para advertencia para los transgresores continúa.

Debiese siempre recordarse que Dios, en Su Misericordia y Benevolencia, ha ocultado a nuestros ojos el verdadero propósito de un sufrimiento en particular. Por consiguiente, nunca deberíamos decir que cierto hombre que sufre de una enfermedad crónica es un criminal o pecador que está recibiendo su castigo. ¿Por qué? Porque puede ser un hombre bueno el cual está pasando por una prueba difícil para sus virtudes.

Nunca debemos juzgar a nadie por las apariencias o por la pobreza, por su salud o por su enfermedad, por su desgracia o por su fortuna. Al contrario, debemos concentrarnos en nuestra propia elevación espiritual y moral.

  • 1. Hilli, Al-Bab al-Hadi 'Ashar, p. 52.
  • 2. Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol. 70 (capítulos 137, 138) pp. 308-377 que contienen 112 tradiciones.

Share this page