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Capítulo 5: El Destino y el Decreto Divino

A. Las Prerrogativas de Dios

Mencionamos en el Capítulo 2 (Sección “C”) que hay algunos aspectos de nuestra vida que están mas allá de nuestra voluntad y poder. Se dio un ejemplo cuando hablamos de recibir un tratamiento médico y recuperarse de la enfermedad; y se mostró que el recibir el tratamiento estaba dentro de los límites de nuestro poder, pero el curarnos no estaba dentro de las esferas de nuestras actividades.

Desde el nacimiento hasta la muerte, hay cientos de tales condiciones que las cuales están más allá de nuestro poder, bajo el control de Dios Todopoderoso. Un hombre nace en una familia adinerada y de mucha educación; otro nace en una familia nómada de civilización primitiva. Naturalmente, el primero tiene más oportunidades materiales y de bienestar así como de desarrollo intelectual que el segundo.

Un hombre es saludable y fuerte; otro permanece crónicamente enfermo. Uno nace ciego, otro tiene visión normal. Naturalmente, uno puede hacer más labores que el otro.

Un hombre vive hasta los 80 años, otro muere en una edad joven, el primero tiene suficiente tiempo para realizar sus planes, para lo cual el segundo ni siquiera tiene tiempo para desarrollar un plan.

Estos y muchos aspectos de la vida están mas allá del control de los seres humanos. Estos asuntos están sometidos verdaderamente a “la pre-determinación de Dios” lo cual se denomina qada' (destino) y qadar (decreto divino).

¿Por qué escoge Dios una cierta condición de vida para ciertos hombres? Esto es un enigma el cual no tiene solución. Muchos grupos han tratado de encontrar respuesta a este problema, pero todo ha sido en vano. Ninguna teoría ha resuelto este problema ni siquiera parcialmente.

Cuando todo está dicho y hecho, la única respuesta viene dada por el Sagrado Qurán:

“No tendrá Él que responder de lo que hacen, pero ellos si tendrán que responder.” (Qurán 21:23)

Fue quizás por esta razón que Amir al-Muminin (El comandante de los Creyentes) Ali Ibn Abu Taleb (a) dijo acerca del qader de Dios que “Es un océano profundo; no deberían entrar en él”.1

Pero podemos estar seguros de que todo lo que está decretado se debe a alguna buena razón. ¿Cuál es la base de esta aseveración? Miremos aquellas cosas que no comprendemos, como el sistema del Universo, la coordinación de las diferentes fuerzas de la naturaleza, nuestro propio sistema biológico y las condiciones que tiene la tierra para permitir que nuestras vidas sean placenteras.

Todas estas cosas nos convencen de que el Creador no ha hecho nada sin una buena razón. Después de esta manifestación de Sabiduría y Conocimiento, si nos encontramos con algunos aspectos de la vida los cuales son imposibles de entender, no es difícil asumir que estas cosas deben tener también unas razones válidas.

Antes de continuar, es buena idea refrescar la memoria revisando el Capítulo 1 (Secciones “B” a “D”) de nuevo. Así sabremos que Dios no hace nada sin un propósito; que no estamos en posición de saber todas las razones de todo lo que pasa en este mundo; que Dios hace lo que es de más beneficio para la humanidad, que si nos dijeran la razón de estos diferentes aspectos de nuestras vidas, tendríamos que admitir que era lo mejor para nosotros.

B. La Medida Pre-determinada

Dios dice en el Sagrado Qurán:

“Todo lo hemos creado con una medida determinada.” (Qurán 54:49)

Es así como Dios ha creado todo según Su propia medida y plan. Como mencionamos en capítulos anteriores, tenemos una justificación para creer que existe una buena razón para todo aspecto en la vida de un individuo según el plan de Dios, aunque este individuo sea incapaz de entenderlo por sí mismo.

Si vemos un reloj, algunas partes están hechas de oro, otras de acero, otras de vidrio y rubí. Tiene manecillas, ruedas pequeñas, y piezas de diversos tamaños. El marcador es blanco, los numerales son negros, y las manecillas son rojas y negras. Los números varían del uno al doce. En resumen, se necesitan muchos pequeños detalles para fabricar un reloj.

¿Podría trabajar el reloj si todos los componentes fueran de la misma forma, tamaño y diseño? ¿Puede uno preguntarse por qué el minutero y segundero son de distinto diseño?

¿Puede el número uno quejarse porque no se le dio la posición número doce? Y si todos los numerales fueran colocados en una misma posición, ¿podríamos saber la hora exacta con un reloj así?

Si un reloj común y corriente no puede funcionar si partes distintas, ¿existe alguna razón para creer que la sociedad humana puede subsistir sin gentes distintas, de diferentes capacidades, apariencias, y habilidades?

Observemos qué dicen los críticos. Argumentan que no deberían existir las enfermedades, las dificultades y las crisis financieras; los hombres deberían todos tener la misma fortaleza, inteligencia y riqueza.

Esto quiere decir que nadie habría dependido de ninguna otra persona, nadie habría realizado ninguna labor porque de hecho todos tendrían la misma cantidad de dinero. ¿Por qué debería alguien trabajar cuando su salud, tiempo de vida y estatus social está garantizado? El mundo habría permanecido igual que cuando Adán llegó a esta tierra.

Ningún progreso sustancial se habría generado. Habría sido como alimentar con cuchara a niños pequeños los cuales no tienen nada que hacer para satisfacer sus propias necesidades. Pero esta no es la razón por la cual fuimos creados. Fuimos creados por un propósito más sublime, no solamente para comer, beber y engendrar.

Si tuviera que haber una prueba, con seguridad sería una dificultad. Y esa dificultad difiere de persona a persona. Esa prueba varía de hombre a hombre. Y es debido a esta variedad de pruebas que encontramos variedad de problemas.

C. Entonces, ¿Dónde Están la Igualdad y la Justicia?

Pregunta: Si lo que dicen es verdad, entonces significa que no hay igualdad entre un hombre y otro. ¿Dónde está la igualdad de la cual se enorgullece tanto el Islam?

Respuesta: Por “igualdad” no nos referimos a que todos los seres iguales gocen de la misma salud, fuerza; no quiere decir que todos tengan la misma inteligencia, ni que todos ellos nazcan con la misma capacidad visual o auditiva; ni que los hombres y las mujeres tengan iguales funciones y capacidades biológicas.

Lo que queremos decir por “igualdad” es la igualdad ante la Ley. El rico y el pobre, el fuerte y el débil, todos son iguales ante los ojos de la religión; todos tienen que seguir las mismas reglas y todos son gobernados por los mismos códigos civiles, criminales y éticos. No existe alto ni bajo, favorito o relegado ante los ojos de la Ley.

Otro significado es que cualquier persona en el Islam puede alcanzar el honor y oficio más alto posible sin distinción de origen, color o tribu. El criterio de respeto en el Islam no es según la riqueza ni la fortaleza, nacimiento ni color. El único criterio es el carácter. Dios dice,

“Ciertamente, el mejor ante Dios es el mas piadoso.” (Qurán 49:13)

Pregunta: ¿Dónde está la justicia de Dios, cuando Él le da a una persona ojos normales y priva a otra de la visión?

Respuesta: Hemos dicho que estamos aquí para tener pruebas. El Examinador es Dios. Es Su prerrogativa decidir cómo debe ser examinada una persona. La Justicia está en el hecho de que el examinador no cargue a nadie con una prueba que esté mas allá de sus capacidades. Dios no nos ha dado alas para volar. Y no nos dice que volemos en el aire como lo hacen las aves. Esto es Justicia. Si nos hubiese pedido que voláramos como las aves (sin darnos alas) habría sido injusto.

¿Pero podemos quejarnos de que hemos sido tratados injustamente por Dios porque no nos ha dado alas a diferencia de las aves? No. Es Su prerrogativa decidir por medio de qué prueba debe una persona en particular ser examinada, y es Su Justicia y Misericordia el que no exija nada que esté más allá de las capacidades. Si Dios hubiera creado al hombre sin manos, al mismo tiempo lo habría exonerado del Yihad, del Wuzu y del Tayammum. Si se nos pidiera ir a la guerra sin tener manos, podríamos quejarnos con justa causa, pero mientras las responsabilidades de un individuo son ajustadas según sus capacidades, nadie puede decir que Dios ha sido injusto.

Ahora resumamos este tema en las siguientes líneas:

1. Este mundo no podría funcionar si toda la gente tuviera la misma fortaleza, la misma capacidad y el mismo lapso de vida.

2. El funcionamiento del mundo requiere gente de diferente calibre, fortaleza y capacidad.

3. Todos son iguales ante los ojos de la religión y las leyes de la religión.

4. La responsabilidad de todo el mundo esta ajustada de acuerdo a sus capacidades, y eso es lo único que exige la Justicia.

Le preguntaron al Emam Yafar al-Sadeq (a) acerca de qada y qader. Él dijo:

“Cuando Dios reúna a sus siervos en el Día de la Resurrección, les preguntará por todo lo que les confió, es decir, nuestra obediencia a la Shari'ah (la ley) lo cual está dentro de nuestro poder y voluntad; pero no los interrogará por lo que ha decretado y estipulado para ellos”,

como las condiciones de vida que están mas allá de nuestro control.2

D. Tadbir y Taqdir (Nuestros Planes y el Decreto de Dios)

Se mencionó en el Capítulo 2 que, aunque el poder y la oportunidad de realizar un trabajo son dados por Dios, al final la responsabilidad es nuestra porque optamos por hacer o no el trabajo por nuestro libre albedrío. Mientras las herramientas de nuestras acciones son concedidas por Dios, la decisión final es nuestra.

Es interesante notar que hasta cierto punto en asuntos de medidas pre-determinadas lo opuesto es verdad, es decir, mientras que se dan los preliminares de parte de los seres humanos, la decisión final está en las manos de Dios. (Hay que hacer énfasis en la frase “hasta cierto punto”. Utilizamos esta frase porque el decreto de Dios no siempre depende de nuestras acciones).

En este contexto, nuestra acción y plan se conoce como tadbir, mientras que la decisión de Dios se conoce como taqdir.

Para dar un ejemplo, si queremos recoger una cosecha, tendremos que cultivar la tierra, sembrar la semilla, irrigar las plantas, cortar el pasto y estar siempre alerta.

Aún así, después de hacer todo lo necesario, no podemos estar seguros de tener la cosecha. Un ciclón, un incendio o una tormenta puede destruir el producto; bandas de ladrones pueden atacar, podemos ser forzados por circunstancias a vender la granja antes de tener la cosecha, y cosas por el estilo. Mientras nosotros preparamos las condiciones preliminares, el resultado final está en las manos de Dios.

Dos de las cosas que son de interés en la actualidad para los lectores y que están bajo el control directo de Dios, son la vida, la muerte y los medios de subsistencia.

En el siguiente capítulo arrojaremos un poco de luz acerca de estos temas.

1. La Vida y la Muerte

“Dios dice: Él es quien te ha creado de barro, luego decretó el término. Y el tiempo determinado está junto a Él. Y aún así dudas.” (Qurán 6:2)

En otra aleya dice:

“Nadie muere a edad avanzada o prematura que no esté eso en una escritura. Es cosa fácil para Dios.” (Qurán 35:11)

Estas dos aleyas, y especialmente la última, muestran que el lapso de vida de una persona es posible que aumente o disminuya en el decreto de Dios. Y la primera aleya habla de un término y un tiempo determinado que está junto a Dios. ¿Qué significan estas referencias?

La idea puede entenderse fácilmente a la luz de los dos lauhs mencionados previamente (ver Capítulo 4).

Dios decretó que Zaid viviría 100 años; pero de ser desobediente con sus padres, su lapso de vida se reduciría, por ejemplo en 30 años y moriría entonces a los 70.

Esta es la dirección dada al ángel de la muerte. El ángel de la muerte no sabe cómo se comportará Zaid con sus padres. Por lo tanto, él no puede saber si Zaid viviría hasta cumplir 100 años o moriría a la edad de 70 años.

Supongamos ahora que Zaid es desobediente con sus padres. A la edad de 70 años el ángel de la muerte debe buscar la guía de Dios con respecto a la situación de Zaid. Dios le dice que borre esos 100 años que tenía destinados para Zaid y que los reemplace por 70 años, entonces muere Zaid.3

Es de esta forma como el conocimiento o la información que posee el ángel de la muerte es actualizada constantemente y se efectúa un incremento o disminución en el lapso de vida de un hombre. Y es su conocimiento el cual es llamado simplemente como “término” en la primera aleya.

Pero Dios siempre ha sabido que Zaid moriría a la edad de 70 años. No hubo cambio en Su conocimiento. La edad real a la cual llegará un hombre es conocida solo por Dios; y es esa edad la cual ha sido denominada como “edad pre-determinada” en la primera aleya.

Pregunta: ¿Por qué Dios no creó una edad fija para los seres humanos?

Respuesta: En lo que concierne a los seres humanos, Dios ha designado todo con un solo propósito: ayudarlo a adquirir virtudes y convertirse en un siervo obediente de Dios.

Es precisamente por esta razón que se ha dicho que el lapso de vida de los seres humanos es afectado por sus acciones. Cuando un hombre sabe que al ser generoso con sus familiares vivirá más tiempo en este mundo (y que esta recompensa inmediata está muy separada de las recompensas del Akhira, la Otra Vida) naturalmente tratará de ser bueno con sus familiares, entonces se convertirá en un siervo virtuoso de Dios.

2. El Sustento y los Medios de Subsistencia

Aunque el tratar de ganarse el sustento está dentro de la esfera de nuestras actividades, el resultado final no está dentro de nuestro poder. Vemos mucha gente que labora fuertemente desde el amanecer hasta la puesta del sol para ganarse la vida y aún así pasan la vida en constante pobreza y necesidad.

¿Por qué sucede esto? Dios dice:

“Dios dispensa el sustento a quien Él quiere: a unos con largueza, a otros con mesura.” (Qurán 13:26)

Como se ha dicho en capítulos anteriores acerca de la vida, el sustento también es de dos clases: Por ejemplo, Dios puede informarle a los ángeles que si Zaid trabaja muy duro ganará 1000 dólares. Pero si no lo hace ganará 500 dólares. Dios sabe si Zaid trabajará duro o no. Él sabe si finalmente ganará 1000 o 500 dólares. Pero Zaid mismo no sabe y los ángeles que son responsables de su sustento tampoco saben el resultado final.

El propósito de mantener todo esto en suspenso es que debido a esto, el hombre siempre tratará de trabajar al máximo de sus capacidades para ganar más y más; también tratará por todos los medios que den esperanza, porque él no sabe si ha alcanzado la etapa final con respecto a su sustento o no.

Él no sabe dónde yace su mejor sustento. Por lo tanto, siempre tratará de permanecer alerta para tratar las muchas posibilidades que aparezcan en su camino, permanecerá activo y ambicioso, y constantemente en busca de una vida mejor.

Según las aleyas del Qurán y los escritos de los ulama (sabios), se llega a la conclusión de que Dios ha fijado un límite máximo de sustento para cada persona. Por más que trate, no puede ir más allá del limite máximo. Ya que el límite máximo está escondido a nuestros ojos y, de hecho, inclusive los ojos de los ángeles, no podemos por lo tanto sentarnos perezosamente sin esforzarnos para lograr una condición de vida mejor.

También, se ha dejado a nuestra escogencia si queremos alcanzar ese objetivo por vías legales, o si queremos alcanzarlo por medios ilícitos. Si nos adherimos a las órdenes de Dios y a los principios de la religión, alcanzaremos el límite deseado, y al mismo tiempo, ganaremos la gracia de Dios en la próxima vida. Si escogemos los medios ilícitos, aseguraremos el sustento, pero por el método equivocado, nos haremos merecedores del castigo de Dios en la próxima vida.4

Debe recordarse que en el Islam algo lícito se convierte en algo ilícito si se obtiene por medios ilícitos o por medios sucios. El fin no justifica los medios en el Islam. No se niega que algunas veces el método lícito parece demorar, y la gente que quiere ser rica de la noche a la mañana recurre a medios ilegales. Pero tales tácticas no benefician realmente. El siguiente episodio aclarará un poco más este tema.

El Emam Ali (a) fue a una mezquita donde quería orar, le pidió a un hombre que estaba cerca de él que cuidara de su caballo. Cuando salió de la mezquita tenía dos dirhams en su mano los cuales quería obsequiar al hombre como retribución por haber cuidado de su caballo. El Emam Ali (a) no lo vio por ningún lado, se acercó a su caballo y se percató de que la cuerda había desaparecido. Le dio los dos dirhams a alguien para que le comprara otra cuerda.

Este hombre fue al mercado y vio a otro que vendía una cuerda y la compró por el precio de dos dirhams. El Emam Ali (a) detalló la cuerda y se dio cuenta que esa era la cuerda que el supuesto guardián le había robado.

El Emam Ali (a) tenía la intención de darle esos dos dirhams a aquel hombre como recompensa por haber cuidado de su caballo, los cuales había podido haberlos ganado de una manera lícita. Pero la impaciencia de este hombre lo convirtió en un ladrón y no obtuvo nada excepto los mismos dos dirhams pero de una manera ilícita. Su desespero no aumentó en nada sus ingresos en lo absoluto y lo convirtieron en un vulgar criminal.

E. Nuestras Oraciones y el Decreto de Dios

Ahora sabemos que el conocimiento que se le ha dado a los ángeles por lo general es condicional. Por ejemplo, se les dice que “si Zaid realiza un trabajo, él prosperará, si opta por otro trabajo perderá financieramente, si va a un médico, se recuperará de su enfermedad muy pronto, pero si va al otro médico su enfermedad empeorará. Una de las condiciones más importantes del progreso, el éxito y la felicidad es el dua, el orar a Dios.

Si uno le ora a Dios y busca Su ayuda se aliviará nuestro sufrimiento. Si no buscamos la ayuda de Dios estaremos en manos del sufrimiento. Así Dios dice en el Qurán:

“Di Oh Profeta, Mi Señor no cuidaría de ustedes si no Le invocarais.” (Qurán 25:77)

Algunas personas malentienden el dua. Ellos piensan que porque Dios sabe lo que es bueno para nosotros no hay necesidad de pedir Su ayuda o asistencia; no hay necesidad del dua.

Dicen que Dios sabe que es lo mejor para Zaid y Él ya ha decidido cuanto debe devengar (o por ejemplo, si Zaid se curará o no de su enfermedad). Por lo tanto, ¿cuál es la necesidad del dua? ¿A que propósito servirá nuestro dua?

Esas personas no se dan cuenta de que tal vez Dios ha hecho que los ingresos económicos y la salud de Zaid dependan de sus Duas. Tal vez Le ha ordenado a los ángeles que aumenten sus ingresos si él le pide a Dios. O puede que la condición necesaria para la recuperación de la enfermedad sea un tratamiento específico acompañado de un dua sincero a Dios.

Se ha mencionado en muchos hadices que una de las cosas que tienen efecto en la vida de un hombre es el dua. La otra cosa importante son los esfuerzos y empeño del hombre. Nunca deberíamos minimizar el efecto y la importancia del dua, o el efecto e importancia de los esfuerzos.

Por supuesto, si uno ya ha alcanzado su edad máxima o su mayor ingreso, o si por ejemplo, su enfermedad está “decretada firmemente” para que continúe, ningún dua, ni ningún tratamiento puede ser útil.

Pero el punto que hay que recordar es que nadie sabe qué está “firmemente decretado” con respecto al tiempo de vida, el sustento o la salud. Por lo tanto, tenemos que esforzarnos en lo que sea posible para mejorar nuestras condiciones.

F. Tawakkul y el Decreto de Dios

Además del dua, tawakkul es también una virtud recomendable y alabada. Tawakkul significa “depositar la confianza en alguien”. Dios dice:

“Y confía en Dios, Él basta como protector.” (Qurán 4:81)

La confianza en Dios es muy recomendable y es una virtud altamente admirable. Pero no es una excusa para la negligencia y holgazanería. El Santo Profeta dijo,

“Tawakkul no significa que debamos atar un camello a una cuerda y luego decir que tenemos confianza en Dios de que Él protegerá al camello. No debemos confiar solamente en la cuerda, porque muchos camellos han sido robados estando atados a una cuerda. Y similarmente, no debemos abandonar la cuerda, porque el atar la cuerda es parte del tawakkul.”

Este es el espíritu del tawakkul. Debemos hacer lo que más podamos y a la vez confiar en Dios que Él hará nuestro trabajo exitoso. Es una clara estupidez sentarse con negligencia y decir que Dios hará el trabajo por nosotros. Él dice en el Qurán:

“Y el hombre no obtendrá nada, excepto aquello por lo que haga un esfuerzo.” (Qurán 53:39)

El nivel más elevado de tawakkul se dio cuando Amir al-Muminin, Ali Ibn Abu Taleb (a) le preguntó a unos hombres perezosos quiénes eran.

“Somos aquellos que tienen confianza en Dios” respondieron. El Emam Ali (a) preguntó: “¿Qué clase de confianza tienen en Dios?” Dijeron: “Comemos cuando conseguimos alimento, y tenemos paciencia cuando no lo conseguimos.” El Emam Ali (a) replicó, “Sí, esa es la misma naturaleza de un perro”. Pasmados, le pidieron que explicara el verdadero significado de Tawakkul.

El Emam Ali (a) dijo: “Cuando conseguimos, le damos a otro; cuando no conseguimos, agradecemos a Dios”. Esto significa que debemos hacer lo que más podamos para mejorar nuestra condición, pero no debemos confiar en nuestra capacidad y sabiduría. Debemos tener confianza en Dios que hará fructíferos nuestros esfuerzos. Entonces si tenemos éxito, tratemos de ayudar a nuestros hermanos con los frutos de nuestro trabajo. Si fracasamos, entonces, igual debemos agradecer a Dios.

Es normal que nos preguntemos por qué debemos agradecer a Dios aún cuando no tengamos éxito. Debemos agradecer a Dios porque el éxito o el fracaso no es nuestra responsabilidad. Se espera que hagamos las cosas lo mejor que podamos y así lo hicimos. Seamos agradecidos con Dios porque fuimos capaces de realizar lo que se esperaba que hiciéramos.

Son nuestros esfuerzos lo que importa. El éxito o el fracaso no es nuestra providencia. Es la providencia de Dios. Tengamos confianza en Dios que no hará vanos nuestros esfuerzos. Pero si Él, en Su sabiduría, no nos concede el éxito, agradezcamos el que aún así fuimos capaces de cumplir con nuestro deber.

  • 1. Al-Sadeq, op. cit., capítulo 7, p. 59; Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol. 5, p. 110.
  • 2. Al-Sadeq, op. cit., capítulo 7, p. 59.
  • 3. Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol. 4, p. 121.
  • 4. Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol 5, p. 147.

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