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Capítulo 17: La Batalla de Mut'a

Ya se ha mencionado que el emisario enviado al Príncipe Gasanida de Busra había sido asesinado en el camino a manos de Shurahbil, un feudatario del Emperador Bizantino. Para obtener reparaciones, a su regreso a Medina, el Profeta, después de la peregrinación, envió una fuerza de 3000 hombres con una orden para ir al lugar donde había sido asesinado el emisario Hariz ibn Ymayar al-Azdi.

El Santo Profeta le dio el mando del ejército a Zaid ibn Hariza, diciendo, “Si Zaid es asesinado, entonces Yafar será el Comandante, y si él, también es asesinado, entonces Abdullah ibn Rawahah será el comandante del ejército, y si él también es asesinado, entonces Los Musulmanes deberán elegir a alguien como su comandante”.

Escuchando esto, un Judío dijo: “Si él es un veradero Profeta, ninguno de esos tres sobrevivirá”. Antes de despachar esta expedición, los instruyó de la siguiente manera:

Muchos siervos de Dios estarán ocupados adorándolo en sus lugares de adoración (Iglesias)
No los toquen.

No levanten sus manos contra ninguna mujer.

No maten ningún niño o menor de edad.

No maten a ningún anciano

No destruyan ningún árbol verde.

Estas instrucciones impartidas en una era en la cual difícilmente había escrúpulos durante los sangrientos enfrentamientos indican la profundidad de la compasión del Profeta y los esfuerzos que hacía para dejar un efecto en todas las formas de vida.

El ejército Musulman marcho hacia Mut’a en Siria bajo el mando de Zaid ibn Hariza. Para enfrentarlo, los Sirios habían levantado un gran ejército, aunque excedía en numero al ejército Musulmán, las fuerzas Islámicas dieron muestra de su valor, pero la disparidad en número era muy grande.

Cuando su comandante, Zaid, fue asesinado, el mando fue tomado por Yafar ibn Abi Talib, un primo del Santo Profeta. También fue asesinado, y Abdullah ibn Rawahah tomó el mando, como lo profetizó Muhammad, cuando este también fue martirizado, el mando pasó a Khalid ibn al-Salid quien fue capaz de realizar una retirada exitosa.

El Santo Profeta, estaba muy triste por la muerte de Zaid y Yafar. Acerca de Yafar, cuyas manos fueron mutiladas antes de caer, el Santo Profeta dijo que Ala le había dado dos alas de esmeraldas en lugar de sus brazos con las cuales vuela en el Jardín junto con los Ángeles. Es por eso que Yafar es conocido como at-Tayar (El que vuela)

La Caída de La Meca

Una de las condiciones del Pacto de Hudaybia era que los Quraish no pelearían en contra de ninguno de los aliados de los Musulmanes, ni los Musulmanes contra ningún aliado de los Quraish. En un lenguaje sencillo, la cláusula de 10 años de cese al fuego incluía tanto a los aliados como a las partes principales del conflicto.

Durante el mes de Ramadan del año 8 de la Hégira, los Banu Khuzah, un aliado de los Musulmanes fue atacado por Banu Bakr y sus aliados, los Quraish. Por virtud de su alianza con los Musulmanes, los Banu Khuzah buscaron ayuda y protección del Profeta. El Profeta envió un emisario donde los Quraish para persuadirlos a aceptar cualquiera de los siguientes términos:

1. Pagar reparaciones por la gente masacrada de los Banu Khuzah, o
2. Los Quraish deberían romper alianza con los Banu Bakr, o
3. Debía ser abrogado el Pacto de Hudaybia.

Los Quraish aceptaron la última alternativa. Había llegado la hora de liberar de la idolatría a la Ciudadela del Islam y poner fin al reinado de opresión en Meca. El Profeta marchó con diez mil hombres el 10 de Ramadan y acamparon a una corta distancia de Meca.

Los Mequinenses enviaron patrulleros, incluyendo a Abu Sufyan, para conocer la capacidad del ejército Islámico. Abbas pudo ver a Abu Sufyan, el tío del Santo Profeta, y lo llevó hasta donde el Santo Profeta.

El Profeta, en honor a la recomendación hecha por su tío, le ofreció protección a Abu Sufyan. El Profeta dijo, ¿No es hora de que conozcas el credo? La ilaha illa-Dios!. Abu Sufyan contestó, ¿Por qué no? Entonces el Santo Profeta le preguntó: ¿Y no es hora de que confirmes que yo soy el Mensajero de Dios?

Abu Sufyan dijo, “Aún tengo duda al respecto.” Al escuchar esta respuesta, Abbas reprendió a Abu Sufyan: “¡Aay de ti, amigo, confirma su profecía o serás asesinado!” Entonces Abu Sufyan recitó ambas declaraciones del credo de confirmación, y junto con el Hakim ibn Hizam y Budail ibn Warqa también aceptaron el credo Islámico.

Abul Fida escribe lo siguiente en su Tarikh:

“Entonces el Profeta le pidió a Abbas que llevara a Abu Sufyan a los alrededores del valle de Maziq y que le mostrara el ejército Islámico. Abbas dijo: 'O Mensajero de Dios! Abu Sufyan es un fanfarrón! Quizás debas darle una orden particular para que así pueda tener la oportunidad de fanfarronear de ella entre los Quraish'.”

“El Profeta dijo, 'Bien, entonces aquel que busque refugio en la casa de Abu Sufyan se le dará protección. Y también aquel que busque refugio en la Mezquita Sagrada y en la Casa de Hakim bin Hizam o cierre la puerta de su casa tendrá protección'. Después dijo Abbas, 'entonces llevé a Abu Sufyan a dar un vistazo al ejército Islámico. A petición de Abu Sufyan, le indiqué a la gente eminente de cada clan quienes estaban presentes en los regimientos Islámicos'. Mientras tanto, el Profeta revisaba su ejército, el cual estaba de uniforme verde. Abu Sufyan exclamó: 'O Abbas Ciertamente tu sobrino ha conseguido un gran Reino! ‘Abbas le dijo, 'Ay de ti, Esto no es un reinado! Esto es Profecía'.”

Aparte de una ligera resistencia ofrecida por Ikrimah y Safwan, Muhammad (s) entró en Meca casi sin oposición. Esto sucedió un viernes, 20 del mes de Ramadan, en el año 8 de la Hégira.

La Ciudad que se había burlado y mofado de la misión profética de Muhammad, que lo había perseguido sin misericordia a él y a sus discípulos y al final los había expulsado, que había creado toda clase de impedimentos en la propagación de la fe y había desatado guerra tras guerra sobre los Musulmanes. Esta misma ciudad ahora yacía a los pies de Muhammad.

En este momento de triunfo pudo haber hecho cualquier cosa que deseara con la ciudad y los ciudadanos, pero Muhammad no había venido al mundo a causar miseria o derramamiento de sangre sino como benefactor de la humanidad, para proclamar el mensaje de Dios y a guiar a la humanidad extraviada hacia el camino correcto: a la adoración del Unico Dios.

Abdullah ibn Ma’sud dice:

Al entrar a másyidul Haram, el Santo Profeta comenzó a demoler y a romper los idolos. Habían trescientos sesenta idolos fijados en las paredes y sobre el techo de la Kaaba. A cualquier ídolo al cual se acercaba el Profeta y al cual señalaba con su bastón diciendo:

La Verdad ha llegado y se ha desvanecido la falsedad: ciertamente que la falsedad esta destinada a desvanecerse. (Qurán 17:81)

El ídolo se cayó directo al suelo sin que nadie lo tocara. Al final, solo quedaba el ídolo de Banu Khuzah sobre el techo de la Kaaba. Estaba hecho de latón muy dorado. El Profeta le ordenó a Ali que se montara sobre sus hombros, lo cual hizo Ali, derribando el ultimo ídolo el cual se rompió en pedazos por el impacto.

Luego el Profeta le ordenó a Bilal, el Etíope que subiera al techo de la Kaaba para hacer el Azan. El llamado del Azan hecho por un Esclavo Negro causó mucho dolor entre los Quraishitas. Después de limpiar la Kaaba, la primera Casa de Dios construida por Ibrahim (as), de todos los símbolos de la idolatría, reunió a los Quraish y les dio el siguiente sermón:

No hay dios sino Dios. No tiene socios. Dios ha cumplido Su promesa y ha ayudado a su Esclavo y derrotado a la coalición (aliados) Toda autoridad, venganza y reparaciones de sangre están bajo mis pies. La custodia de la Kaaba y los arreglos para el suministro de agua a los peregrinos están exentas. ¡O! ¡Ustedes Quraish! La arrogancia de los días del paganismo y todo el orgullo de ascendencia ha sido eliminada por Dios. Toda la humanidad descendió de Adán, y Adán fue hecho de barro.”

Luego recitó los siguientes versículos del Qurán:

O Humanidad, ciertamente que los Hemos creado de un varón y una hembra y los Hemos hecho naciones y tribus para que se reconozcan unos a otros. Ciertamente que el Más honorable de ustedes ante Dios es el más piadoso: Ciertamente Dios es Omnisapiente, y está bien informado. (Qurán 49:13)

Habiéndose concentrado en la igualdad y la hermandad de la humanidad y predicado la Unidad y la Omnipotencia de Dios, le pregunto a los Quraish: “Descendientes de Quraish! ¿Cómo creen que debo actuar hacia ustedes?” Respondieron: “Con bondad y piedad, buen hermano y sobrino”.

Magnánimamente, el Profeta declaró:

Les hablaré como José le habló a sus hermanos. Hoy no os reprochéis nada! ¡Dios os perdonará. El es la Suma de la Misericordia.(Qurán 12:92)

Luego les dijo: “Vayan; ustedes son libres” Meca yacía conquistada pero ni una sola casa fue saqueada, ni una sola mujer fue molestada. Las crueldades, insultos y opresión perpetrados durante mucho tiempo, 21 años ahora quedaba en el olvido. Se le pidió a los Muhayirun no tomar sus casa y propiedades, las cuales habían sido ocupadas por los Mequinenses durante la migración a Medina, ha habido pocas conquistas como estas en los anales de la historia.

El resultado de esta Magnanimidad y compasión fue que hasta los opositores más fuertes y aquellos que sea habían rehusado a escuchar el Mensaje Divino convergieron alrededor de Profeta en sus multitudes y aceptaron el Islam. Las buenas nuevas de parte de Dios acerca de la paz del Pacto de Hudaybia se hicieron realidad y Su mandato había sido obedecido:

Cuándo venga el auxilio de Dios, así como el éxito y veas que los hombres entran en mása en la religión de Dios, entonces celebra! Las alabanzas de tu Señor y pide perdón! Es indulgente.(Qurán 110:1-3)

Una vez sometidos los Mequinenses a la fe, los discípulos fueron enviados a las tribus vecinas para invitarlos al Islam, con paz y buena voluntad. Muchas tribus respondieron positivamente al llamado, sin embargo, sucedió un trágico incidente, que debe mencionarse. Khalid ibn Al-Walid (quien había aceptado el Islam unos meses antes de la caída de Meca) fue enviado a Banu Khuzayma, tribu que ya había aceptado el Islam.

Cuando se dieron cuenta de la llegada de Khalid, salieron cautelosamente armados. Khalid les preguntó quiénes eran y en respuesta se le informó: “Ellos son Musulmanes que siguen la enseñanza de Muhammad; Oran de la forma correcta, han construido una mezquita, recitan el azan y el iqamah y se reunen los viernes para la oración”. Luego Khalid preguntó que porque habían salido a recibirlo armados. Dijeron que estaban en términos de enemistad con un clan árabe y habían confundido a los hombres de Khalid con sus enemigos.

Pero Khalid no aceptó su explicación y les pidió que entregaron sus armás, de una vez las entregaron, luego Khalid les ordenó a sus hombres que ataran sus manos detrás de sus hombros, luego los colocó bajo vigilancia. A la mañana siguiente, le ordenó al vigilante de cada prisionero que matara a su prisionero. De esa forma fueron asesinados estos Musulmanes inocentes.

Otra versión de los hechos dice que Banu Khuzayma le entregó sus armás a Khalid, el mismo sacó su espada y mató a cien hombres del clan. Alguno de los Banu Khuzayma le informó al Profeta de esta tiranía. El Profeta se enojó y consternado repitió tres veces, “O Señor deploro la acción de Khalid!”.

Abul Fida añade: “Luego el Profeta envió a Ali con mucho oro donde Banu Khuzayma y ordenó la compensación por las victimás y por sus propiedades perdidas. Ali cumplió con lo que se le ordenó.”

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