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Capítulo 18: La Batalla de Hunain

Las violentas tribus de Hawaizah y Zaquif se unieron y congregando una gran fuerza, marcharon hacia los Musulmanes. Para hacerlos llevar su hostilidad hasta lo más elevado y amargo y para inspirar en sus propias filas acciones desesperadas, habían traído a sus familias junto a ellos. El 6 de Shawwal, se libró una feroz batalla en Hunain, casi a diez millas de Meca.

Los Hawazin y Zquif habían tomado posiciones estratégicas, casi que tomaron por sorpresa a los Musulmanes atacándolos temprano en la mañana. Lucharon con desesperación y los Musulmanes perdieron terreno ante lo cual parecía inminente su derrota.

En ese momento, un primo del Santo Profeta, llamado Abu Sufyan ibn al-Hariz estaba sosteniendo las riendas del caballos del Profeta, mientras el Profeta observaba la retirada de su gente, les llamó, ¿Adónde huyen? Pero nadie le prestaba atención. El Profeta (s) le dijo a su tío Abbas que llamara a los Musulmanes. Abbas se preguntaba como su voz llegaría hasta los hombres que huían. El Profeta (s) dijo que Dios haría que su voz pudiera ser escuchada por ellos, no importaba que tan distantes estuvieran.

Abbas los llamó con las palabras que el Profeta le había enseñado: “O Grupo de Colaboradores! O gente del árbol de Samrah!” Aquellos que demostraron estar firmes en la batalla de Hunain incluye a Abbas, Ali ibn Abi Talib, Abu Sufyan ibn al-Hariza, Aquil bin Abi Talib, Abdullah ibn al-Zubayr, Zubayr ibn al-Awwam y Usama ibn Zaid.

Al Halabi en su libro Al-Sira al Halabya hace enfatiza solamente en cuatro personas que se quedaron junto al Profeta, tres de los cuales era Hashimitas, Ali ibn Abi Talib, Abbas y Abu Sufyan ibn Hariza, y uno que no era Hashimita, Abdullah ibn más’ud.

También hace otra anotación:

Cuando los Musulmanes huyeron, se expuso la mala intención que aún albergaba la gente de Meca. Abu Sufyan ibn Harb gritó con regocijo, “No se detendrán hasta que lleguen a las orillas del mar!”

Sin embargo, después del llamado de Abbas, al final, los desertores regresaron y al final los Hawazin y Zaqif fueron derrotados. Los Zaquif se refugiaron en la ciudad de Ta’if pero las familias de los Hawazin, con todos sus rebaños, cayeron en manos de los Musulmanes. Ta’if fue sitiada, pero el sitio se levantó un día después. Los Hawazin llegaron donde el Profeta le pidieron que les devolviera a sus familias. El Profeta les respondió que el no podía obligar a su ejército dejar todos los frutos de la victoria y que si querían a sus familias de regreso, tendrían que abandonar todos los bienes materiales.

Ante esto, los Hawazin accedieron, al día siguiente, bajo el consejo del Profeta, llegaron donde este y le repitieron su petición. El Profeta contestó: “Yo les devuelvo de una vez mi propia parte de los cautivos y la de los hijos de Abdul Muttalib.” El ejército siguió al Profeta y fueron liberadas seis mil personas. Los Hawazin estaban tan abrumados por tanta generosidad que muchos de ellos aceptaron el Islam.

Los botines de guerra, que consistían de 24000 camellos, 40000 cabras, y una gran cantidad de plata, fueron distribuidos entre el ejército. Al hacer la distribución, se les dio una gran parte a los Musulmanes recién convertidos así como a muchos otros no Musulmanes de Meca, esto se conoció en la historia como “Mua’llafatul qulub” (aquellos que fueron ayudados para ganar sus corazones).

Algunos Ansar consideraron esto como un acto de imparcialidad, y se informo el descontento de ellos al Profeta. También se informó que los Ansar temían que ahora que Meca había sido conquistada, el Santo Profeta regresaría a ella y emigraría de Medina. El Santo Profeta dio un discurso al respecto, donde dijo:

“O Ansar, me he enterado de sus discursos. Cuando llegué a ustedes, ustedes vagaban en la oscuridad, y el Señor les dio la luz de la dirección correcta. Estaban sufriendo, y les dio felicidad. Eran enemigos unos de otros, y llenó sus corazones con hermandad y harmonía. ¿No fue así, díganme?”

“'Ciertamente que es como tú dices,' contestaron: 'Al Señor y a Su Profeta pertenecen la benevolencia y la gracia'. 'No, el Señor por medio,' continuó el Profeta, 'Pero ustedes podrían haber respondido realmente por lo que yo mismo habría testificado como real: “Llegaste a nosotros rechazado como un impostor, y nosotros creímos en ti, llegaste indefenso y fugitivo y te ayudamos; eras pobre y despatriado, y te dimos asilo.” O Ansar! ¿Por qué molestan a sus corazones con las cosas de esta vida?'”

“'¿No les satisface saber que otros regresarán con camellos y rebaños a sus hogares, mientras que ustedes regresan a sus hogares conmigo en medio de ustedes? Por El, Quien tiene mi vida en Sus manos, nunca los abandonaré. Si toda la humanidad se fuera por un camino y los Ansar por otro camino, verdaderamente que me uniría a los Ansar. El Señor los favorezca y los bendiga, también a sus hijos y a los hijos de sus hijos.'”

Al escuchar estas palabras, dicen algunos cronistas, todos lloraron y gritaron en voz muy alta, “Sí, Profeta de Dios, todos estamos satisfechos con nuestra parte”. (Queriendo decir la presencia del Santo Profeta en Medina). Luego se retiraron satisfechos y contentos. Muhammad regresó pronto a Medina.

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