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Capítulo 19: La Expansión del Islam

La caída de Meca fue la señal de una rápida y sin precedentes aceptación del Islam. Como mencionó Amr ibn Salama, un hijo adoptivo y compañero del Profeta:

Los Árabes estaban esperando a que Quraish aceptara el Islam. Solían decir que Muhammad (s)era para su pueblo. Si emergieran victorioso sobre ellos, indudablemente seria un verdadero Profeta. Cuando Meca fue conquistada, todas las tribus se apresuraron a aceptar el Islam.

Los cobradores del Zakat fueron enviados a los territorios que cayeron bajo el control de los Musulmanes. Estos oficiales no solamente demostraron gran imparcialidad al cobrar el Zakat y la Yiziah, sino que también le predicaron efectivamente a la gente, porque la mayoría de ellos eran piadoso y temerosos de Dios.

Después de la caída de la Meca, los maestros fueron enviados a todas las direcciones a traer a la gente al camino de Dios, y se encontraron con tanto éxito que multitudes tras multitudes acudieron al Profeta. Es acerca de esas conversiones de grandes grupos a lo que se refiere el Qurán:

Cuándo venga el auxilio de Dios, así como el éxito, y veas que los hombres entran en mása en la religión de Dios, entonces celebra las alabanzas de tu Señor y pide Su perdón! Es indulgente. (Qurán 110:1-2)

Después que se emitió la orden prohibiendo la entrada a los Politeístas a la Mezquita Sagrada, todo el Hiyaz se convirtió al Islam.

En el año 10 de la Hégira, la influencia del Islam había llegado a Yemen, Bahrain, Yamama, Oman, Iraq y Siria. El Jefe de los Daus, una tribu en Yemen, había aceptado el Islam inclusive antes de la emigración. En el año 8 de la Hégira, Khalid fue enviado al Yemen a predicar el Islam pero no pudo hacer mucho progreso, entonces fue enviado Ali hasta ese lugar y leyó la epístola del Profeta: toda la tribu de Hamadan aceptó el islam.

En el año 10 de la Hégira, Abr fue designado para contactar a los lideres Persas que residían en el Yemen. Firoz Dailami, Markabud y Wahab ibn Munabbih aceptaron el Islam por medio de Abr. Ma’ad ibn Yabal y Abu Musa al-Ashari también fueron enviados al Yemen con las siguientes instrucciones:

Sean amables, no hostíles; den la buena nueva a la gente y no los condenen. Trabajen juntos. Cuando conozcan a gente que ya siguen una religión, prediquenles acerca de la Unicidad de Dios y mi Profecía; Si aceptan, díganles que Dios les ha ordenado rezar cinco veces en el día. Si están de acuerdo, díganles que el Zakat también es obligatorio para aquellos que pueden pagar y así ayudar a los pobres. Si dan el zakah no tomen solo las cosas de buena calidad. Tengan cuidado con la maldición y la suplica de las victimás, por que esas llegan directo a Dios.

Sus esfuerzos obtuvieron un éxito considerable. Mientras tanto, Khalid estaba invitando a la gente a la fe en Nayran y la tribu de Abdul Madan la aceptó.

En el año 8 de la Hégira, Munquir ibn Habn de la tribu de Abdul Qais de Bahrain visitó Medina y aceptó el Islam. A Través de sus esfuerzos y de los de su padre, su tribu envío una delegación de catorce personas donde el Profeta, en el mismo año, ‘Ala al-Hadrami fue enviado a Bahrain a predicarle a la gente, tuvo éxito al convertir al Islam a su gobernador, Mundir ibn Sawa y el pueblo siguió su ejemplo.

Similarmente, Abu Zaid al-Ansarí y Amr ibn al-‘Aas fueron enviados a Oman en el año 8 de la Hégira, con cartas de parte del Profeta para sus Líderes Ubaid y Yaifar. Cuando los Jefes aceptaron el Islam, toda la tribu de Azd respondió favorablemente a la invitación. La carta original ha sido descubierta, y su foto fue publicada en “The Light” (revista de Dar al-Salam) en Junio de 1978.

Alrededor del año 9 de la Hégira, el Islam estaba ganando ya algunos seguidores en Siria, su gobernador, Farwah, se convirtió al Islam. Cuando el emperador Romano se enteró de esto, envió a Farwah a la guillotina. Murió con una copla en sus labios, diciendo: “Entreguen mi mensaje a los lideres Musulmanes, que sacrifico mi cueroo y honor en el camino de Dios.”

A medida que el Islam comenzaba a expandirse a los puntos más lejanos de Arabia, un gran número de delegaciones de diferentes tribus comenzaban a llegar a Medina. Ibn Isaac ha dado detalles de quince de ellas. Ibn Saad describe setenta delegaciones, y el mismo número es mencionado por al-Damyati, al-Mughaltai y Zainuddin al-Iraqi. Hafiz ibn Qaiyyim y al-Qalastani han verificado críticamente los versiones de estas delegaciones y ellos mismos han dado de talles acerca de otras treinta y cuatro.

Fue de esta manera que el Islam se expandió gradualmente, durante un corto periodo de tiempo, y resplandeció sobre todos los continentes.

Una Expedición a Tabuk (Rayab, año 9 de la Hégira)

La batalla inconclusa en Mut’a había alborotado un gran disgusto en el emperador Romano, Heraclito. Eufórico por sus victorias sobre los Persas y preocupado por el crecimiento del poder de los Musulmanes, envió a sus feudatarios a reunir una gran fuerza para invadir Arabia. Las tribus de Lakhm, Hudam, Amelia y Gasan se unieron para ayudar al ejército Romano.

Cuando llegaron a Medina las noticias acerca de estos preparativos por medio de una caravana, causo gran preocupación entre los Musulmanes. Que tan alarmados estaban solo puede ser juzgado a partir de un incidente: Un vecino de Umar tocó a su puerta en la noche. Cuando Umar salió y preguntó que pasaba, el visitante dijo que había acontecido una calamidad. Umar preguntó si habían llegado los Gasanidas. El visitante perturbado por otro asunto menos el ataque de los Gasanidas fue considerado tan inminente que el primer pensamiento de Umar fue ese.

Para enfrentarse a esta fuerza, el Profeta rápidamente había reunido un ejército de 30000 voluntarios con 10000 caballos, a pesar de la hambruna que había tocado a Nayd y Jiyaz y el calor intenso del clima, su gente lo apoyó. Aquellos que estaban en una posición de hacerlo donaron grandes sumas de dinero para costear los gastos de la expedición y comprar armás y armaduras para aquellos que no podían pagar por ellas. Esta fue la primera ocasión en la que se hizo una petición pública para donaciones, y muchos Musulmanes respondieron generosamente.

Una mujer vieja y muy pobre llevó una pequeña cantidad de dátiles como contribución. Algunos hipócritas la ridiculizaron, pero el Santo Profeta dijo que la contribución de esa mujer era más valiosa ante los ojos de Dios que la contribución de mucha gente que había contribuido solo para exhibirse.

El Santo Profeta dejó a Ali como su representante en Medina. Ali exclamo con tristeza, ¿Me dejas atrás? El Profeta dijo, “Ali, ¿No estas satisfecho con ser para mí lo que Aron fue para Moisés? Excepto que no habrá Profeta después de mí”. El Profeta quería decir que así como Moisés había dejada atrás a Aron cuando fue a recibir los Mandamientos, el lo dejaba (a Ali) atrás como su ayudante para que cuidara de los asuntos de los Musulmanes durante su ausencia.

El Profeta se marchó a la cabeza de este ejército hacia Tabuk, un lugar situado a mitad de camino entre Damásco y Medina. Ahí, se dieron cuenta, para su tranquilidad que las noticias acerca del ataque de los Gasanidas era errónea. Al quedarse durante 24 días en Tabuk, el ejército Musulman regresó a Medina.

El Profeta había marchado a Tabuk para adelantarse a los Gasanidas y Bizantinos, sin embargo un historiador Occidental ha conjeturado que el objetivo de esta expedición era la expansión, para capturar las rutas comerciales que llevaban a los pueblos más prósperos de Siria. Si esto hubiese sido así, no había sentido en regresar a Medina sin ni siquiera intentar alcanzar ese objetivo después de haberse tomado toda la dificultad y los gastos de la expedición en los tiempos más difíciles del año. Pero estos detractores tienen su propia misión que cumplir.

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