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Capítulo 20: El Año de las Delegaciones

En el año noveno de la Hégira, llegó donde el Profeta un gran número de delegaciones de tribus no Musulmanas, desde lugares muy distantes para aceptar el Islam. Estaban impactados por la fama de los Musulmanes, y las noticias de que su Profeta era verdadero se expandían rápidamente. Entre esas tribus estaba la gente de Taif quienes una vez habían expulsado de su ciudad al Profeta y cuyo sitio había sido levantado por los Musulmanes después de la batalla de Hunain.

Para Predicar las doctrinas del Islam, los maestros fueron enviados a diferentes provincias. El Profeta les indicó que “trataran con gentileza al pueblo, que no fueran hostíles, cuídenlos y no los condenen. Se encontrarán con mucha Gente del Libro que los cuestionarán: ¿Cuál es la llave para el Paraíso? Diganles que la llave del Paraíso es testificar la Unidad de dios, y hacer buenas acciones”.

La tribu de Tay estaba, sin embargo, creando algunos obstáculos. Ali fue designado con una pequeña fuerza para disciplinarlos. El Jefe de la tribu, Adi hijo de Hatim, huyó pero su hermana y algunos de sus hermanos de clan calleron en las manos de Ali. Teniendo consideración de la gran benevolencia y generosidad de su padre, Hatim, el Profeta liberó a la hija, junto con todos los prisioneros, dándoles muchos obsequios. Estaban tan conmovidos por este trato tan generoso que toda la tribu, incluyendo a su jefe Adi acpetó el Islam.

Prohibición a los Paganos para visitar la Kaaba

Hacia finales de ese año, se emitió una orden prohibiendo que los incrédulos entraran a la Kaaba o realizaran ritos y ceremonias degradantes de sus cultos dentro de los precintos sagrados.
Se narra que primero Abu Bakr fue enviado con la Surah (capítulo) Al-Bara’ah para proclamarla ante los paganos, pero Gabriel le dijo al Santo Profeta:

“Excepto pro la persona que es de tu propia casa, nadie puede predicarla hábilmente.”

Entonces llamó a Ali y le encargó el deber de predicar las aleyas tan importantes de la Sura al-Bara’ah. Abu Bakr, por lo tanto, regresó al Profeta y le preguntó:

O Mensajero de Dios! ¿Recibiste algún decreto de Dios en contra mia?

El Profeta contestó diciendo:

No, pero el Señor me ha ordenado que solo yo o alguno de mi propia casa debe predicarla

En el momento de la Peregrinación, esta proclamación fue leída por Ali:

después de este año ningún idolatra realizaáa la peregrinación; ni circunvalar{a la Kaaba desnudo. Quien tenga un Pacto con el Profeta, lo seguira teniendo hasta que culmine. Para el resto, se conceden cuatro meses para que todos regresen a sus territorios. después de eso no habrá obligación de parte del Profeta excepto hacia aquellos con quienes sus pactos han sido finalizados.

Mubahala (Imprecación)

En el mismo año, fue enviado un emisario a Nayran para invitar a esa tribu Cristiana al Islam, ellos consultaron entre ellos y seleccionaron a un comité de catorce personas para que fueran y estudiaran la vida y costumbres del Profeta y elaboraran un informe. De ellos, tres eran considerados como lideres en todos los asuntos. Uno de ellos era llamado Abdul másih Aquib. Otro era llamado Sayyid y el tercero era llamado Abul Hariz.

Cuando la delegación llegó a medina, se vistieron de seda, se colocaron anillos de oro; luego se fueron hacia la Mezquita, todos saludaron al Profeta tradicionalmente, pero el Profeta no respondio, volteando su rostro hacia otro lado. Dejaron la mezquita y se acercaron a Uzmán y Abdu Rahman ibn Awf quejándose: “Tu Profeta nos escribió, invitándonos aquí, pero cuando llegamos donde él y lo saludamos, ni siquiera nos contestó el saludo, ni dijo una palabra. Ahora ¿qué nos aconsejas? ¿Debemos regresar o esperar aquí?”

Uzmán y AbduRahman ibn Awf buscaron el consejo de Ali. Ali les dijo, “Primero que todo estas personas deben quitarse los trajes de seda y los anillos de oro. Luego deben ir a ver al Profeta”. Cuando hicieron lo que había dicho Ali, el Profeta les respondió el saludo y dijo, “Por el Señor Quien me ha designado como su Mensajero, cuando llegaron a verme por primera vez, estaban acompañados de Satanás.”

Luego, el Profeta les predicó y los invitó a aceptar el Islam, estos le preguntaron: “¿Cuál es tu opinión acerca de Jesús?” El Profeta dijo, “Pueden quedarse el resto del día en esta ciudad y, después de haberse refrescado, tendran una respuesta a todas sus preguntas de parte mia”

Al día siguiente, el Profeta recitó enfrente de ellos estos versicuos del Qurán:

Para Dios, Jesús es semejante a Adan, a quien creó de tierra y a quien dijo: “Sé! Y fue.
La verdad viene de tu Señor. ¡No seas, pues, de los que dudan! (Qurán 3:59-60)

No aceptaron las palabras del Señor e insistieron en su propia creencia. Luego se revelo el siguiente versículo:

Si alguien disputa contigo a este propósito, después de haber sabido tú lo que has sabido, di: “Venid, vamos a llamar a nuestros hijos varones y a vuestros hijos varones, a nuestras mujeres y a vuestras mujeres, a nosotros mismos y a vosotros mismos. Execrémosnos mutuamente e imprequemos la maldición de Dios sobre quienes mientan”. (Qurán 3:61)

Pidieron un descanso y en privado le pidieron un consejo a Aquib. Él dijo:

“Por Dios, ustedes saben que Muhammad es Mensajero del Señor y que ha dado un veredicto apreciable. No entren en una prueba de maldición con él o de lo contrario serán destruidos. Si desean seguir en su religión, acepten pagar el yizayah, y hagan un pacto”.

Al día siguiente, salieron por un lado y el Profeta salio de su casa llevando a Husein en sus brazos, Hasan caminaba a su lado soseteniendo su dedo. Detrás de él estaba Fatima y detrás de ella Ali. Todas las Alabanzas son para Dios ¡Qué momento!, ¡Que Atmósfera!
En resumen, el Profeta confrontó a los delegados Cristianos y le dijo a Hasan, Husein y Fatima y Ali:

“Cuando yo los malidiga, todos ustedes digan Amen”.

Cuando los Cristianos vieron a los cinco Purificados, quedaron atemorizados. Abu Hariz, quien era el más sabio de todos dijo:

¡Pueblo mio! En este momento, estamos viendo tales personalidades que si ellos le rezan a Dios, pueden mover montañas. Absténganse de esta imprecación (Mubahala) o de lo contario deberán ser destruidos y no quedará ningún Cristiano sobre la faz de la tierra”.

El Profeta los invitó a aceptar el Islam. Se rehusaron y dejeron que estaban preparados para un trato en el cual presentarian dos mil piezas de vestimentas cada una con un costo de 40 dirhams cada año. Según otra tradición, se dice que tambien acordaron dar 30 caballos, 30 camellos, 30 armaduras y 30 lanzas cada año. De esa forma, se estableció el convenio.

Cuando los Cristianos de Nayran se abstuvieron de entran en el conflicto imprecatorio, el Profeta dijo:

“Por el Señor que me ha designado como Su Mensajero en verdad, si hubieran escogido la maldición, se habria dado una lluvia de fuego sobre ellos en este mismo campo”.

Dice Yabir:

“El versículo (surah 3, aleya 61) fue revelado en referencia a este enfrentamiento. En este versículo, la palabra “ellos mismos” se refiere al Profeta y Ali; la palabra “hijos” se refiere a Hasan y Husein, y la palabra “mujeres” se refiere a Fatimah”.

En el Tarikh de Tabari, se menciona que durante el año 10 de la Hégira, el Profeta envio a Ali al Yemen. Antes de eso, había enviado a Khalid ibn al-Walid a invitar a la gente del Yemen al Islam, pero nadie aceptó el Islam. Entonces el Profeta envió a Ali y lo autorizó para, si así deseaba, destituir a Khalid o a cualquier otro de su grupo. Entonces Ali fue al Yemen y leyó el comunicado del Profeta ante toda la gente. Como resultado, en un día, todos los miembros del clan de Hamadan se convirtieron al Islam.

Ali le informó al Profeta de este éxito a lo que el Profeta dijo, “La Paz sea sobre los Hamadanitas!” Todos los Yemenitas entraron al Islam. Ali de nuevo le informó al Profeta del progreso que había hecho, le Profeta estaba tan alegre; que ofreció una sayda (prostración) en agradecimiento a Dios.

Durante este año, el Profeta designó a Ali para que fuera a recibir la yizyah de los Nayranitas. Ali obedeció las ordenes y se reunió con el Profeta solamente durante el Hayy de Despedida, ya que para el 25 de Zul Qadah, el Profeta había dejado Medina para ir al Hayy (Peregrinación).

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