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Capítulo 22: Muerte y Entierro del Profeta

En Sahih Muslim, hay una tradición famosa narrada por ‘Abbas diciendo:

“Tres días antes de la muerte del Profeta, Umar ibn al-Khattab y otros compañeros estaban presentes a su lado. El Profeta dijo, “Ahora dejénme escribir algo por medio de lo cual no se extraviaran despue de mí”. Umar dijo, “El Profeta delira por la enfermedad; ustedes tienen el Qurán, el Libro de Dios, lo cual es suficiente para nosotros”. Estas palabras de Umar causaron furor entre los que estaban presentes. Algunos decian que la orden del Profeta debia ser obedecida y que debia escribir lo que queria escribir para la guía. Otros apoyaron a Umar. Cuando se intensificó la tensión, el Profeta dijo, “Alejense de mí” Por lo tanto. Ibn Abbas solía decir, “Fue un infortunio, un total infortunio, el conflicto y el ruido que la gente hizo por el testamento que el Profeta queria escribir y, debido a eso, el Profeta no pudo dejar en el papel lo que queria.”

La narración de Saeed Ibn Yubair esta registrada de la siguiente manera en Sahih Bukhari:

Ibn Abbas dijo, “Que día tan miserable fue ese Jueves!” y lloró con amargura hasta que las piedras se mojaron con sus lagrimás. Luego continuó, En un Jueves, se intensificó la enfermedad del Profeta, dijo, “Denme algo en que escribir algo por medio de lo cual nunca se desviaran después de mi”. La gente diferia y discutian sobre el asunto, aunque al disputa en presencia del Profeta era unseemly. La gente dijo que el Profeta estaba delirando. El Profeta gritó: “Alejense de mí! Estoy más cuerdo que todos ustedes”.

Se menciona en Rawdatul-ahbab que el Profeta le dijo a Fátima, “Tráeme a tus hijos”. Fátima llevó a Hasan y Husein donde el Profeta. Ambos saludaron al Profeta, se sentaron a su lado y lloraron al presenciar la agonía del Profeta de tal forma que la gente que lo vio llorar no pudo controlar sus lagrimás.

Hasan descansó su rostro sobre el rostro del Profeta y Husein descansó su cabeza sobre el pecho del Profeta. El Profeta abrió sus ojos y besó a sus nietos amorosamente, encomendándole a la gente el amor y el respeto por ellos. En otra tradición, se dice que los compañeros que estaban presentes, despue de ver a Hasan y a Husein lloraron en voz tan alta que el mismo Profeta no pudo controlar sus lagrimás por la tristeza.

Luego dijo, “Llamen a mi amado hermano Ali” Ali llegó y se sentó cerca de la cabeza del Profeta. Cuando el Profeta levantó su cabeza, Ali se movió al lado y, sosteniendo la cabeza del Profeta, la decansó sobre su propio regazo. Entonces dijo el Profeta:

“Oh Ali, he tomado prestada cierta cantidad de tal Judío para los gastos del ejército de Usama. Fijate de que se le pague. Y ¡O Ali! Serás la primera persona que me alcance en la fuente celestial de Kauzar. Tendras problemás despue de mi muerte. Debes soportar con paciencia y cuando veas que la gente prefiera la lujuria de este mundo, debes preferir la otra vida.”

Se cita lo siguiente en Khsai’s de Nasa’i de Ummu Salama:

“Por Dios, la persona más cercana al Profeta en el momento de su muerte fue Ali. Temprano en la mañana del día de su muerte, el Profeta llamó a Ali quien se encontraba haciendo una diligencia. Preguntó por Ali tres veces antes de que este regresara. Sin embargo, Ali llegó antes del amanecer. Pensando en que el Profeta necesitaría algo de privacidad con Ali, nos retiramos. Yo fui la última en salir; por lo tanto, me senté más cerca de la puerta que las otras mujeres. Vi que Ali bajó su cabeza hacia el Profeta y el Profeta susurró a su oido (durante un rato) Por lo tanto Ali es la única persona que estuvo cerca del Profeta hasta el final.”

Además al-Hakim, realta en su Mustadrak que:

“El Profeta confio en Ali hasta el último momento de su muerte. Luego dio su último suspiro”.

Ibn al-Wardi señala que las personas que eran responsables de darle el baño mortuorio eran:

“Ali, Abbas, Fazl Quzam, Usama y Shaqran. Abbas, Fazl y Quzam voltearon en cuerpo. Usama y Shaqran colocaron agua, y Ali lavó su cuerpo.”

Tarikh al-Khamis añade los siguiente:

“Abbas, Fazl y Quzam voletearon el cuerpo de un lado al otro mientras Usama y Shaqran le echaban agua”.

Ibn Sa´d narra lo siguiente en su Tabaqat:

Ali narró que el Profeta había ordenado que si alguien aparte de Ali mismo le realizaba el baño, se habría ido ciego.

Abdul Barr cita en su libro Al-Istiáb a Abdullah ibn Abbas diciendo: “Ali tuvo cuatro honores excepcionales, a su favor que no tuvo ninguno de nosotros”:

1. De todos los árabes y no árabes, fue el primero en tener la distinción de rezar junto al Profeta.

2. En todas las batallas en las que participó, solamente él sostuvo el estandarte del Profeta en su mano.

3. Cuando la gente huyó del campo de batalla dejando solo al Profeta, solo Ali ibn Abi Talib estuvo firme al lado del Profeta.

4. Ali es la única persona que le hizo el baño al Profeta y lo colocó en su tumba”.

Tanto Abul Fida como Ibn Al-Wardi indican que el Profeta murió un lunes y fue enterrado al día siguiente, es decir un martes. Y en una tradición se dice que fue enterrado en la noche entre el martes y el miércoles. Esto parece ser más real. Pero según otros, no fue enterrado sino tres días después de su muerte.

En Tarikh al-Khamis, sin embargo, se menciona que Muhammad ibn Isaac mencionó lo siguiente:

“El Profeta murió un lunes y fue enterrado en la noche del Miércoles”.

Estimando su edad, Abul Fida escribe:

Aunque hay diferencia de opinión acerca de la edad del Profeta, parece ser que vivió 63 años

El Santo Profeta dejó este mundo el 28 de Safar, en el año 11 de la Hégira. Así, finalizó la vida del Último Profeta enviado a este mundo.

¡Profeta! Te hemos enviado como testigo, como nuncio de buenas nuevas, como monitor, como voz que llama a Dios con Su permiso, como antorcha luminosa. (Qurán 33:45-46)

Dejó el mundo temporal, pero el mensaje que trajo a la humanidad es eterno.

Por medio de la cual Dios dirige a quienes buscan satisfacerle por caminos de paz y les saca, con Su permiso, de las tinieblas a la luz, y les dirige a una vía recta. (Qurán 5:16)

¡Humanidad! Habeis recibido una exhortación procedente de vuestro Señor, remedio para los males de vuestros corazones, dirección y misericordia para los creyentes.

Pero si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y, si os prohibe algo, absteneos. Y Temed a Dios, Dios castiga severamente. (Qurán 59:7)

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