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Capítulo 4: Nacimiento

Nacimiento del Profeta (La paz sea con él y su descendencia)

Muhammad (s) nació en una familia un día viernes, el 17 de Rabiul Awwal, el primero de Amul Fil (correspondiente al 570 de la Era Cristiana) para traer el Mensaje de Dios al Mundo. En los círculos Sunnitas, se dice que nació el 12 de Rabiu l Awwal. Fue así como se concedió la suplica que realizó Ibrahim (as) mientras construía la Kaaba:

¡Señor! Suscita entre ellos a un Enviado de su extirpe que les recite Tus aleyas y les enseñe la Escritura y la Sabiduría y les purifique. Tú eres, ciertamente, el Poderoso, el Sabio. (Qurán 2:129)

Y se hicieron realidad los anuncios de Jesús (as):

Y cuando Jesús, hijo de Maria, dijo: “Hijos de Israel. Yo soy el que Dios ha enviado en confirmación de la Torah, anterior a mí, y como nuncio de un Enviado que vendrá después de mí, llamado Ahmad. Pero, cuando vino a ellos con las pruebas claras, dijeron: Esto es magia manifiesta” (Qurán 61:6)

Abdullah, el padre del profeta, murió unos meses antes (parece haber sido dos meses antes) de su nacimiento, y su abuelo Abdul Mutalib quedó a cargo del niño. Luego de algunos meses, de acuerdo a la antigua costumbre árabe, el niño fue confiado a una mujer beduina llamada Halimah, de la tribu de Bani Sa´d, para que esta se encargara de su crianza.

Cuando tenía seis años de edad, perdió a su madre; así este niño doblemente huérfano fue criado por Abdul Mutalib con el mayor cariño. Fue la voluntad de Dios que el futuro Profeta pasara por todos estos sinsabores, sufrimientos y privaciones de la vida humana para que aprendiera a soportarlas con fortaleza y así elevar su estatus en la perfección humana.

No habían pasado dos años cuando se produjo la muerte de Abdul Muttalib. Abdul Mutalib murió a la edad de 82 años, dejando el cuidado y la custodia del huérfano Muhammad a cargo de Abu Talib. Abu Talib y su esposa, Fatima Bint Asad, lo amaron más que a sus propios hijos.

Como lo dijo el mismo Profeta, Fatima Bint Asad era mi “madre”, ella hacia esperar a sus propios hijos mientras alimentaba al Profeta, le daba abrigo mientras sus hijos aun tenian frío. Abu Talib siempre mantuvo al niño junto a él, día y noche.

Abu Talib había teni éxito en el desempeño de la Siqaya y la Rifadah, y era un participante activo en el comercio de las caravanas. Cuando Muhammad (s) tenía 12 años, Abu Talib emprendió un viaje a Siria diciéndole adiós a su familia. Muhammad (s) se agarro de Abu Talib y comenzó a llorar. Abu Talib estaba tan conmovido que se llevó al niño junto con él.

Cuando la caravana llegó a Busra en Siria, como era de costumbre se quedaron cerca del monasterio de un monje llamado Buhayra. No es posible dar lujo de detalles sobre lo que sucedió durante esa visita, pero es suficiente con saber que el monje reconoció unas señales, las cuales sabía se encontraban en los libros antiguos, y estas le hicieron pensar que este huérfano sería el futuro profeta.

Para asegurarse, inició una conversación con él y en un punto de la conversación el monje dijo: “Júrame por Lat y Uzza que...” el niño gritó: “No me menciones esos nombres delante de mí, los odio”. Buhayra se convenció inmediatamente. Le aconsejo a Abu Talib que no siguiera hacia Damásco “porque si los Judíos encuentran a este niño y ven lo que yo he visto temo que le hagan daño. Estoy seguro que este niño será una gran eminencia”.

Abu Talib siguió el consejo y vendió toda su mercancía en un precio muy barato y de una vez regresó a Meca.

La Guerra Sacrílega y la Liga de Los Virtuosos

En un lugar conocido como Ukaz, se solía celebrar una feria anual durante el mes de Dul Qada, mes en el que se prohibían las guerras y el derramamiento de sangre. En tiempos de la feria, Ukaz presentaba una escena de placer y libertinaje, con bailarinas, embriaguez, orgías y peleas.

En una de las ferias, se desató una guerra entre los Quraish y los Banu kinanah por un lado, y los Qais ´Aylan por el otro. Esta guerra continuó por varios años con un numero considerable de perdidas de vida humana. Las escenas lascivas, y las borracheras, así como los horrores de la guerra deben haber creado una profunda impresión en la mente sensible de Muhammad.

Cuando los Quraish finalmente obtuvieron la victoria, se conformó una Liga bajo la sugerencia de Zubayr, un tío del Profeta, para prevenir la alteración de la paz, ayudar a los oprimidos y proteger a los viajeros. Muhammad tomó un interes activo en el funcionamiento de esta Liga la cual llegó a ser un resultado de un trato conocido como Hilf-ul-Fudhil entre Banu Hashim, Banu Taym, Banu Asad, Banu Zuhrah y Banu Mutalib. La Liga continuó funcionando por medio siglo después de los inicios del Islam.

Muhammad se casa con Khadiya

Ahora, Muhammad era ya lo suficiente maduro para viajar con las caravanas, pero la posición financiera de Abu Talib se había debilitado debido a los gastos de la Rifada y Siqaya, y ya no era posible que proveyera de mercancía a Muhammad (s) Por lo tanto, le aconsejó a Muhammad que trabajara como agente de una noble dama, Khadiya bint Khuwailad, quien era la persona más adinerada de toda Quraish. Se ha narrado que en el comercio de las caravanas, su mercancía igualaba por lo general a las mercancías de todas las tribus juntas.

Su genealogía se une con la del Santo Profeta en Qusay. Khadiya hija de Khuwailad hijo de Asad, hijo de Abul Uzza hijo de Qusay. La reputación de la cual disfrutaba Muhammad por su honestidad e integridad, llevó a Khadiya a que confiara sus mercancías a él para ser vendidas en Siria. Comerció de tal forma que obtuvieron más ganancias de las esperadas, y así fue alabado por su integridad, honestidad, y generosidad. Khadiya estaba muy impresionada. Solo dos meses después de su regreso a Meca, se casó con Khadiya. Tenía 25 años de edad y Khadiya 40 siendo ya viuda.

Reconstrucción de la Kaaba

Alrededor del 605 AD, cuando el Santo Profeta tenía 35 años de edad, hubo una gran inundación en Meca y la construcción de la Kaaba se vio afectada seriamente. Los Quraish decidieron reconstruirla, pero cuando los muros alcanzaron una altura determinada, se generó una disputa entre varios clanes debido a que todos querían tener el honor de colocar la Piedra Negra (Hayar Aswad) en su lugar. Esta disputa amenazaba tomar proporciones delicadas, pero al final se acordó que la primera persona que entrara en los precintos de la Kaaba a la mañana siguiente debería arbitrar en esta situación.

Así sucedió, la primera persona no fue nada más que Muhammad (s). Los Quraish estuvieron complacidos con el rumbo de los sucesos porque Muhammad era muy reconocido como el Veraz y la personalidad de confianza.

Muhammad (s) arrojó su propia bata sobre el piso y sobre ella colocó la Piedra Negra. Le dijo a los clanes en disputa que cada uno enviara un representante para que sostuviera una de las puntas de la bata y la levantaran juntos. Cuando fue levantada la bata con la piedra sobre ella hasta el nivel apropiado, tomó la Piedra Negra y la colocó en su lugar. Este fue un juicio que trajo satisfacción a cada uno de los grupos y evito cualquier enfrentamiento.

Ya en este momento Muhammad había incursionado en varios negocios y asociaciones y siempre actuó con gran integridad en sus transacciones con sus socios. Abdullah, el hijo de Abu Hamza, narra que él había hecho una transacción con Muhammad (s). No se habían concretado los detalles cuando de repente tuvo que salir, prometiendo que regresaría pronto. Cuando, luego de tres días, regresó al lugar y encontró a Muhammad (s) esperándolo.

Muhammad (s) no le recriminó nada, solamente dijo que había estado allí esperándolo por todos esos tres días. Saib y Qays, quienes también tuvieron negocios con él, dan testimonio de su ejemplar comportamiento en las transacciones comerciales. La gente estaba tan impresionada por su rectitud e integridad, por la pureza y transparencia en su vida, su intachable fidelidad, y su estricto sentido del deber que fue llamado “al-Amin”, lo que quiere decir el Confiable.

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