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Capítulo 7: El Boicot

El Embargo a los Clanes de Hashim y Muttalib

Frustrados los idolatras, decidieron aislar a todos los clanes de Hashim y Mutalib y así destruirlos completamente. Se firmó un acuerdo para boicotear estos dos clanes. Fue escrito por Mansur ibn ‘Ikrimah y fue colgado en la Kaaba. El acuerdo decía:

“No podrán tomar a las hijas de estos dos clanes en matrimonio; no le venderán nada a ellos ni compraran nada de ellos. No solamente eso, no tendrán ningún contacto con ellos ni dejarán que les llegue comida o bebida. Este boicot continuará hasta que los clanes acuerden entregarle Muhammad a Quraish”.

Abu Talib no tuvo otra alternativa que llevar a estos dos clanes (que siempre habían estado juntos) hacia la montaña llamada Shi’b Abi Talib. Estaba al lado de Yannatul Ma’la. En la actualidad es difícil localizarla porque los Sauditas están destruyendo todos los sitios históricos en el nombre del desarrollo. Era un lugar en el Monte Hayun, que pertenecía a Abu Talib. Había cuarenta adultos en los clanes.

Fueron sitiados durante tres largos años. Esto comenzó en Muharram, el año 7 de Bi’zat (Declaración de la Profecía) y continuó hasta el comienzo del Décimo año. Tuvieron que pasar por las dificultades y privaciones más agudas, tanto que algunas veces no tenian nada más que hojas de árboles para sostenerse. Solamente dos veces al año se atrevían a salir: en los meses de Rayab y Zul Hiyya, cuando todo tipo de violencia era un tabú según la costumbre árabe. Si cualquier familiar les enviaba alimento, y se filtraba la noticia, ese familiar era insultado públicamente y colocado en vergüenza. Los Quraishitas solían expresar su placer al escuchar los llantos de los niños hambrientos.

Durante todos estos años de sufrimiento, Abu Talib tuvo sola una preocupación: ¿Cómo alejar del peligro al Santo Profeta? Los historiadores unánimemente dicen que era costumbre de Abu Talib despertar al Profeta después de que todos se habían dormido y llevarlo a otro lugar y le ordenaba a uno de sus hijos o hermanos que durmieran en la cama del Santo Profeta. Esto lo hacía para que si un enemigo había visto donde estaba durmiendo Muhammad, y si se hacía un ataque de noche, su propio hijo o hermano fuera asesinado mientras salvaba la vida del Santo Profeta.

Todos ellos sufrieron estas adversidades e hicieron lo que más pudieron por salvar la vida del Santo Profeta. La historia es incapaz de producir otro ejemplo de tal devoción y lealtad, e imaginen que esto continuó no por uno o dos días o semanas, sino por tres largos años.

Un día el Santo Profeta le dijo a Abu Talib:

“Se me ha informado de parte de Dios que el acuerdo de los Quraish ha sido comido por los insectos, y no ha quedado ninguna escritura excepto el nombre de Dios.”

Y como escriben los historiadores, Abu Talib nunca tuvo duda alguna acerca de algo que decía Muhammad, salió de su lugar de una vez y fue hacia el másyid-ul-Haram donde se habían reunido la tribu Quraish. Coincidencialmente el tema de discusión era el mismo boicot.

Hisham, hijo de ‘Amr, Zubayr, y otros cuantos que estaban relacionados con Jadiya y los clanes de Hashim y Mutalib y cuyas casas se encontraban cerca del Shi’b de Abu Talib solían escuchar los llantos de los niños día y noche. Decidieron persuadir a Quraish para que abrogara el vergonzoso acuerdo. Las discusiones se acaloraron y alcanzaron su clímax cuando vieron que se acercaba Abu Talib. Abu Yahl y otros que se oponían a la idea de abrogar el boicot, dijo:

“¡Viene Abu Talib! Parece que ahora está cansado y quiere entregarnos a Muhammad. Por lo tanto terminarán el boicot para satisfacción de todos nosotros. Mantengamos silencio y escuchemos lo que quiere decir”.

Pero Abu Talib no había ido hasta allá para rendirse sino para retarlos. Se paró frente a la reunión y dijo:

“Mi hijo dice que el acuerdo que ustedes habían escrito ha sido devorado por los insectos, y que nada queda excepto el nombre de Dios. Ahora miren ese papel. Si la noticia que da mi hijo es correcta, entonces ustedes deben terminar con su injusticia y prepotencia, y si la noticia es incorrecta entonces admitiremos que ustedes tenían razón y que nosotros estábamos equivocados”.

Tomaron el acuerdo y lo abrieron, y que sorpresa, no quedaba nada solamente el nombre de Dios en un lugar. En ese momento la voz de Abu Talib retumbó condenándolos por su tiranía. Aquellos que querían que finalizara el boicot dijeron que ahora no había más acuerdo al cual adherirse. Abu Yahl y otros trataron de burlarlos pero fracasaron y el boicot finalizó con una victoria moral total para el Islam sobre los infieles.

Abu Talib

Los sufrimientos y privaciones de aquellos tres años se hicieron sentir. A los nueve meses murió Abu Talib y luego Jadiya dejo también este mundo. Con la desaparición de la influencia protectora de estas personas, los Mequinenses tuvieron toda la libertad y redoblaron su persecución.

Estas dos muertes, en un momento en el cual el Santo Profeta más los necesitaba, dejó una profunda marca en él. Estaba tan triste que este año fue llamado “Amul-Huzn” (El Año de la Tristeza). Qué tan valioso fue su apoyo puede ser juzgado a partir del hecho de que Dios los ha considerado como dos de las más elevadas Bondades y Favores de Dios para el Santo Profeta.

Dice en la Sura 93:

¿No te encontró huérfano y te recogió? ¿No te encontró extraviado y te dirigió? ¿No te encontró pobre y te enriqueció? (Qurán 93:6-8)

Todos los comentaristas del Qurán dicen que la primera aleya significa: “¿Acaso no te encontró huérfano y te dio abrigo con Abu Talib?”, y la última aleya significa : “Te encontró pobre y te enriqueció por medio de Jadiya.”

Si pensamos en los primeros días de la historia del Islam, sin la prestigiosa influencia de Abu Talib, no podemos ver como la vida del Santo Profeta podría haber sido salvada. Y si retiráramos la riqueza de Jadiya, no podemos imaginarnos como se habrían sostenido los musulmanes pobres, y cómo se habrían financiado las dos migraciones hacia Abisinia.

Este no es el lugar para explicar completamente la participación de Abu Talib en el establecimiento del Islam. El mejor tributo, por lo tanto, sería citar algo de su poesía, la cual fluye con amor y devoción hacia el Santo Profeta. Abu Talib dijo en estas líneas poéticas:

Y tú me has llamado y sé que eres veraz.
Y, verdaderamente, fuiste veraz y confiable desde el principio.
Y verdaderamente sé que la religión de Muhammad es la mejor de todas las religiones del mundo.

También dijo en otro poema:

¿No sabías que hemos hallado a Muhammad el Profeta igual a Moisés? Está escrito en las Escrituras.

Compara esta poesía con esta aleya del Qurán:

Os hemos mandado un Enviado, testigo contra vosotros, como antes habíamos mandado un enviado a Faraón. (Qurán 73:15)

En algún otro lugar Abu Talib dice estas líneas poéticas:

Y el señor del mundo lo ha fortalecido con Su ayuda,
Y ha proclamado la religión que es verdadera, no la falsa.
¿No saben que no dudamos de nuestro hijo y que no nos importan lo que dicen sus enemigos?

Una vez Abu Talib le pregunto a ‘Ali:
“¿Cuál es esta religión que sigues?”

‘Ali dijo:
Creo en Dios y Su Mensajero, y oro junto a él”.

Abu Talib dijo:
“Verdaderamente que Muhammad solo nos llamaría a algo bueno. Nunca abandones a Muhammad. Síguelo fielmente.”

Una vez vio al Santo Profeta rezando, con Jadiya y ‘Ali detrás de él. Yafar estaba con Abu Talib. Abu Talib le dijo a Yafar que se adelantara y se uniera a ellos en la oración.

Cuando Hamza aceptó el Islam en el año sexto de la bi’zat (Declaración de la Profecía), Abu Talib se llenó de jubilo y dijo estas líneas poéticas:

Sé paciente, O Abu Ya’li (Hamza) con respecto a la religión de Muhammad.
Y proclama la religión con coraje, que Dios te ayude.
Me contenté cuando dijiste que ustedes eran mu’min (creyente).
Entonces ayuda al Mensajero de Dios en la Causa de Dios.
Y anuncia a los Quraish tu decisión, y diles que Ahmad nunca fue un hechicero.

Esta era la política de Abu Talib para mantener a los Quraish en suspenso acerca de lo que en realidad él creía: Si Abu Talib hubiera anunciado que había aceptado la religión de Muhammad, su posición como lider respetado de la tribu se habría derrumabado. Y entonces no podría extender su protección al Santo Profeta.

Así, mientras que siempre declaraba su firme creencia en que Muhammad no podría decir nada más que la verdad, exhortando a sus hijos y hermanos a seguir la religión de Muhammad, diligentemente se abstuvo de declarar con muchas palabras que el mismo era un Musulmán. De esta forma mantuvo su posición ante la jerarquía de Quraish y protegió al Profeta por medio de su influencia.

Aún en su lecho de muerte, mientras había una oportunidad de que se recuperara, muy diplomáticamente anunció su fe de tal forma que la tribu Quraish no pudo entender lo que quería decir. Cuando le preguntaron con qué religión moría, contestó:

Con la religión de mis ancestros”

Como ya se explicó anteriormente, Abdul Mutalib y todos sus ancestros eran seguidores de la religión Divina, uno solo puede admirar la prudencia y sabiduría de Abu Talib en esa difícil situación.

Durante los últimos momentos de su vida, el Santo Profeta le aconsejó que recitara la Kalima en voz alta, (como es la costumbre de los Musulmanes) ‘Abbas, quien no había aceptado el Islam aún, vio mover los labios de Abu Talib. Colocó sus oídos cerca de Abu Talib, y entonces le dijo al Profeta:

“O mi sobrino! Abu Talib está diciendo lo que tu querías que dijera!”

Diosma Ibn Abil-Hadid, el Mutazilita, ha dicho en su poesía:

Si no hubiera sido por Abu Talib y su hijo ‘Ali,
La religión del Islam no habría podido tomar forma, ni habría encontrado sus pies.
Así, Abu Talib en Meca le dio abrigo y lo protegió, y ‘Ali en Medina restregaba sus hombros con la muerte.

Abu Talib murió a la edad de 85 años a mediados de Shawwal o Zul Qadeah, el año décimo de la Bi’zat.

El Emam Yafar as-Sadiq (as) dijo:
“Los ancestros del Santo Profeta estarán en el paraíso y ‘Abdul-Muttalib entrará al Paraíso teniendo sobre él la luz de los Profetas y la dignidad de los reyes, y Abu Talib estará en el mismo grupo”.

Khadiya

Hazrat Jadiya era tan respetada que los Mequinenses la llamaban Tahirah (La Pura). Todos los hijos del Santo Profeta nacieron de Jadiya excepto Ibrahim el cual nació de María la Copta.
Jadiya fue la primera persona en testificar la verdad del Santo Profeta. Gastó toda su riqueza en la Causa del Islam. Y ella fue fuente de comodidad y consolación para el Santo Profeta.

El Santo Profeta dijo:

“Cuatro Mujeres son las más nobles y supremás de las mujeres del paraíso: María la madre de Jesús (as), Asyah la esposa del Faraón, Jadiya hija de Khuwailyd, y Fátima hija de Muhammad”

Aysha dijo:

“Nunca envidié a ninguna mujer como envidié a Jadiya. El Santo Profeta siempre la recordaba. Cada vez que se sacrificaba una oveja, las mejores partes eran enviadas a los familiares de Jadiya y a sus amigos. Yo Solía decir ‘Parece que Jadiya era la única mujer en el mundo’. Al escuchar esto, el Santo Profeta se molestaba demásiado y decía: ‘Jadiya tuvo muchas virtudes, que otras no tuvieron.”

Ella también dijo:

“Una vez el Santo Profeta la recordó y yo le dije, ‘¿Por cuánto tiempo seguirás recordando una mujer tan vieja que no tenía dientes en su boca? Dios te ha dado una mujer mejor que ella (es decir Aisha)’ El Santo Profeta se enojó tanto que se erizó el pelo de su cabeza. El Profeta dijo: ‘Por Dios, no tengo nada mejor que Jadiya. Ella creyó en mi cuando otros estaban sumergidos en la infidelidad. Testificó mi verdad cuando otros la rechazaron. Me ayudó con su riqueza cuando otros me privaron de ella. Y Dios me dio hijos de ella.” ‘Aysha dijo que desde ese momento decidió no decir ni una sola palabra descortés acerca de Jadiya. (Sahih al-Bukhari, Vol.3)

Ella tenía 65 años de edad cuando murió, y fue enterrada en Hayun. Su tumba fue demolida en 1925 al igual que la de Abdul Mutalib, Abu Talib y otros.

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