Page is loading...

Capíulo 2: El Año del Elefante

El episodio mencionado anteriormente sucedió durante su juventud. Ahora llegamos al evento más importante de su vida, el cual tuvo lugar justo ocho años antes de su muerte. En aquel entonces, era el patriarca de la tribu.

El gobernador de Etiopía en el Yemen, Abraha al-Ashram, envidiaba la reverencia que los árabes tenian hacia la Kaaba. Siendo un fiel Cristiano, construyó una gran Catedral en Sanaa (la capital del Yemen) y le ordenó a los Árabes ir allá para peregrinar en lugar de ir a la Kaaba. No solamente fue ignorada la orden sino que alguien entró a la catedral y la impurificó. La furia de Abraha no conoció limite y decidió vengarla, demoliendo y profanando la Kaaba. Se dirigió con un gran ejército hacia la Meca.

Había muchos elefantes en su ejército; el mismo montaba un elefante gigantesco. Era un animal el cual los árabes no habían visto antes, aquel año llegó a conocerse como ´Amul Fil (El año del Elefante) y marcó el comienzo de un nuevo calendario para los árabes. Esto perduró hasta los días de Umar Ibn al-Khatab, cuando, bajo el consejo de Hazrat Ali Ibn Abi Talib, reemplazó aquel calendario por el de la Hiyra (Hégira).

Cuando llegaron las noticias de que él ejército de Abraha se acercaba, las tribus árabes de Quraish, Kinanah, Khuza´ah y Hudhaye se unieron para defender a la Kaaba. Abraha envió un pequeño contingente hacia Meca para capturar los camellos y a los jóvenes. El contingente capturó muchos animales, incluyendo doscientos camellos de Abdul Muttalib.

Mientras tanto, un hombre de la tribu de Himyar fue enviado por Abraha a Quraish para notificarles que Abraha no había llegado a luchar contra ellos: su único propósito era demoler la Kaaba. Pero si los Quraish se resistían, serían aplastados. Luego siguió una aterradora descripción de su gigantesco ejército, el cual, desafortunadamente era mucho más grande y mejor equipado que todas las tribus unidas.

Abdul Muttalib respondió a este ultimátum con estas palabras: “Por Dios, no queremos combatirlo. En lo que concierne a esta Casa (La Kaaba), esta es la Casa de Dios, si Dios quiere salvar Su Casa, Él la salvará, y si Él la descuida nadie podrá salvarla.

Entonces Abdul Muttalib, junto con Amr Ibn Lu´ab y algunos otros lideres prominentes fueron a ver a Abraha. Abraha fue informado de antemano del prestigio y de la posición de Abdul Muttalib. Cuando Abdul Muttalib entró en la tienda de Abraha, este se levantó de su trono y le dio una calurosa bienvenida haciéndolo sentar a su lado sobre la alfombra.

Durante la conversación, Abdul Muttalib le pidió que liberara a sus camellos. Abraha no pudo ocultar su admiración. Dijo:

Cuando mis ojos se posaron sobre ti, quedé tan impresionado al verte que si me hubieras pedido retirar a mi ejército y regresar al Yemen, no me habría negado a tu petición. Pero ahora no siento respeto por ti, ¿Por qué? He venido aquí a demoler la Casa que es el Centro Religioso de ustedes y de sus ancestros, además es el fundamento de tu prestigio y respeto en Arabia y tu no dices nada para salvarla; sin embargo me pides que te devuelva los camellos.

Abdul Muttalib dijo: Yo soy el dueño de los camellos y esta casa tiene su propio Dueño, quien seguramente la protegerá”. Abraha quedó sorprendido de esta respuesta y ordenó que los camellos fueran liberados.

Al segundo día, Abraha dio ordenes a su ejército para entrar a Meca. Abdul Muttalib le dijo a los Mequinenses que abandonaran la ciudad y que buscaran refugio en las colinas aledañas. Pero él junto con algunos líderes de Quraish, permaneció dentro de los precintos de la Kaaba. Abraha envió a alguien para que les advirtiera que abandonaran la Kaaba. Cuando llegó el mensajero, le preguntó a la gente quien era su líder. Todos los dedos señalaron a Abdul Muttalib. De nuevo fue invitado a ir donde Abraha. Cuando salió, se le escuchó decir:

El Dueño de esta Casa es Su Protector, y yo estoy seguro que Él la salvará de la agresión de sus adversarios y no deshonrará a los siervos de Su Casa”

Abdul Muttalib sostuvo la puerta de la Kaaba y en voz alta le pidió a Dios de la siguiente forma (poética):

O Dios, ciertamente un hombre defiende su propia casa, entonces Tu debes proteger Tu Casa. La ira de ellos y su cruz no puede superar la Tuya. O Dios, socorre a Tu Propio pueblo de los seguidores de la cruz y de sus adoradores.

Luego, él también se dirigió hacia la cima de la colina llamada Abu Qubays. Abraha avanzó con su ejército, visualizando las paredes de la Kaaba, ordenó su demolición. Tan pronto como el ejército se acercó a la Kaaba apareció un ejército enviado por Dios desde el lado oriental. Una nueve oscura de pequeños pájaros (conocidos en árabe como Ababil) cubrió todo el ejército de Abraha. Cada pájaro tenía tres piedrecillas; dos en sus garras y una en el pico.

Descendió una lluvia de piedras lanzadas por los pájaros, y en unos pocos minutos, todo el ejército fue destruido, el mismo Abraha fue herido de gravedad y huyó hacia el Yemen pero murió en el camino. El Sagrado Qurán se refiere a este importante evento en el capítulo 105.

No has visto como obró Tu Señor con los del Elefante. ¿No desbarató su artimaña, Y envió contra ellos bandadas de aves, que descargaron sobre ellos piedras de arcilla, dejándolos como espigas desgranadas. (Qurán, 105)

Algunos historiadores han tratado de minimizar el impacto de la intervención Divina sugiriendo que el ejército pereció debido a una epidemia de viruela. Pero tal explicación crea más inquietudes que respuestas. ¿Cómo es posible que todo el ejército fue presa de tal epidemia justo cuando estaba avanzando hacia la Kaaba? ¿Cómo es posible que no sobrevivió ni un solo soldado a aquella epidemia? ¿Por qué ningún Mequinenses contrajo esta enfermedad tan contagiosa? Además, ¿sino no existía tal epidemia en Meca antes o después de aquel brote repentino, de donde provino la epidemia?

Este notable episodio en sucedió en el 570 AD. En este mismo año nació el Profeta del Islam, de la unión entre Abdullah y Aminah.

Share this page