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El asunto del Califato y el sucesor del Profeta Muhammad (BP)

La razón verdadera de la necesidad de un sucesor del Profeta

Todas las sociedades humanas conciben la necesidad de un protector y director que les dirija. Por ello considera necesario, cuando fallece su guía, nombrar a un sucesor para que se encargue de dirigir al pueblo. Así también rechaza "la idea de que su sociedad quede sin dueño o dirigente" ya que sabe que la estructura de ésta se disgregará en poco tiempo, cayendo en la anarquía.

La sociedad musulmana, constituida por una gran parte del género humano, considera fundamental y necesario este asunto y sabe que después del fallecimiento del Mensajero del Islam era necesario tener un director que les garantizase la duración de su sociedad.

Ya que la fuente de estas necesidades varía, cada una de las sociedades mantiene un punto de vista especial en cuanto a las particularidades de su dirigente y las determina basándose sobre esas causas y razones. Por ello un grupo de musulmanes considera que las obligaciones del dirigente son únicamente el crear un gobierno, y opina que el califato y sucesor del Profeta debe ser electo y que los mismos musulmanes pueden votar por una persona que tome el lugar del Profeta.

Otro grupo son los seguidores de la Escuela Shî‘ah que basándose en razones lógicas, científicas y filosóficas, así como en las aleyas coránicas y en la tradición del Profeta, considera este asunto con vastedad y afirma que sus motivos –para poseer un guía y sucesor del Profeta– son para perfeccionar a la humanidad desde cualquier ángulo, y sostiene: El guía que puede cumplir con sus obligaciones es únicamente el escogido por el Todopoderoso. Y al igual que el Profeta, percibe cuáles son las necesidades materiales y espirituales de la gente, y cuál la solución a través de los verdaderos preceptos u órdenes religiosas, para que de esta forma conduzca a la gente al verdadero camino de la perfección y felicidad.

A continuación nos explayamos más en cuanto a las razones que sostiene la Escuela Shî‘ah respecto a la necesidad de que haya un sucesor del Profeta.

¿Por qué la necesidad de un sucesor del Mensajero?

Los motivos de la necesidad de un sucesor son los mismos que los de un profeta. Dicho en otras palabras: es el complemento del principio básico, ya que según la ley original y necesaria, "el guía general" de cada ser orgánico del mundo debe ser de su misma especie, que a través de su génesis y origen se le han otorgado los utensilios necesarios para llegar a superarse y es guiado hacia la perfección y felicidad de su especie.

La especie humana no se encuentra excluida de esta ley general y deberá ser guiada, según las leyes ordenadas para ella basadas sobre los principios de la creación y adaptadas a las verdaderas necesidades de ésta, ya sean materiales, intelectuales, espirituales así como corporales, que estén lejos de cualquier desviación y propósito personal, para que de esta forma encuentre la felicidad en ésta y la otra vida. El intelecto del hombre, no cuenta con la capacidad para comprender este programa, ya que por lo general está expuesto a equivocaciones y desviaciones creadas por su mente y sentimientos, y carece de la capacidad para tomar en cuenta todas las fases de un programa. Los profetas perciben, por medio de revelaciones hechas por Dios, la forma correcta de éstos y sin cometer el menor error o innovación lo transmiten a la gente y dejan claro para todos el sendero hacia la perfección.

Es evidente que esta causa demuestran la necesidad y exigencia de un guía entre los hombres. Así también prueban la demanda de encontrar a alguien como Imâm y sucesor del Profeta para que proteja la perfección del sistema que contiene este programa y, sin añadirle o disminuirle lo transmita a la gente y por medio del ejemplo conduzca a las masas hacia la perfección y verdadera felicidad. Si fuese lo contrario, la humanidad nunca llegaría a la verdadera perfección ni podría utilizar por completo los talentos otorgados por Dios y, finalmente se volverían inservibles. Dios no quiere tal cosa ya que es incomprensible que crease en el hombre el talento del progreso y perfección, pero no le diese las herramientas para utilizarlo.

"Bu ‘Alî Sînâ" (Avicena) en su obra "Shafâ’" dice: "El Dios que por Su Sabiduría no se reprimió en crear las cejas y el arco del pie, que para nosotros parece no tener importancia, ¿cómo es posible que pudiese dejar a la sociedad sin guía y ésta se encontrase impedida para alcanzar la dicha completa?".1

Es por ello que los integrantes de la Escuela Shî‘ah argumentan: "Las ayudas invisibles siempre continúan y siempre hay contacto entre el mundo espiritual y el material".

Ésta es una de las causas que muestra el por qué el sucesor del Profeta debe ser nombrado por Dios y estar purificado de cualquier pecado o culpa. Y suponiendo que no fuese elegido por Él, entonces no estaría inmune de equivocación y, como resultado, no podría distinguir cuál es la verdadera felicidad del ser humano ni tampoco podría enseñar al hombre la verdadera religión, para que éste a su vez llegase a prosperar y lograr la perfección.2

Por lo tanto, Dios dice en Su Sagrado Libro que los musulmanes tienen la obligación de imitar a Su Enviado en todos los temas referentes a la vida:

"﴿ يا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَطِيعُوا اللَّهَ وَ أَطِيعُوا الرَّسُولَ وَ أُولِي الأَْمْرِ مِنْكُمْ ﴾"

"¡Creyentes! Obedecer a Dios, obedeced al Enviado y a aquellos de vosotros que tengan autoridad"3

Es obvio que cuando dice es obligatorio obedecerlos e imitar a "aquellos de vosotros que tengan autoridad", tal y como lo hacían los musulmanes en la época del Profeta, en realidad ordena, en forma general seguir a "aquellos" en todas las cuestiones referentes a la vida. Siendo estas personas –las escogidas por Él– las que no se equivocan ni tienen ningún interés personal y las que conducen a la humanidad hacia la verdad. No como aquellos que sus palabras y conducta están llenas de equivocaciones y obedecer a estos significaría aceptar el camino equívoco.4

¿Acaso el Profeta eligió a su sucesor?

Es incomprensible que el Mensajero del Islam, que amaba su religión más que a su propia vida, y mejor que nadie sabía que el verdadero Islam en el mundo del ser humano debería quedar protegido, hubiese fallecido sin haber presentado al sucesor elegido por Dios.

El Gran Mensajero desde el inicio de su Misión Profética prestó gran importancia a este asunto y en diferentes ocasiones anunció abiertamente a su verdadero sucesor.

Cualquiera que reflexione sobre las palabras del Profeta entiende perfectamente que él se refería a ‘Alî (P) y a su puro linaje, y en este asunto nunca mencionó a otros.

A continuación presentamos algunos de los dichos del Profeta referentes a este tema:

1. El Mensajero, al inicio de su invitación al Islam, reunió a sus familiares en La Meca y les anunció:

"‘Alî será mi albacea y mi sucesor entre vosotros, y deberán obedecerlo".5

2. Los eruditos de las dos Escuelas han mencionado en sus reconocidas obras que el Mensajero del Islam repetidas veces en las reuniones generales, manifestó:

"Dejo entre vosotros dos joyas muy valiosas, en caso de que las obedezcáis nunca seréis de los extraviados: una, el Sagrado Corán, el Libro de Dios y la otra, mi Ahlul Baît. Tengan cuidado de no tomar distancia de ellos, ni tampoco os adelantéis a ellos pues seréis de los extraviados".6

Cuando dice Ahlul Baît se refiere al núcleo de la revelación e inspiración que son ‘Alî (P) y su inmaculada familia, ya que ellos fueron presentados por el Profeta y fueron los que nunca se equivocaron ni actuaron erróneamente y sus seguidores nunca serán guiados a la perdición.

3. "Ahmad Ibn Hanbal", que es uno de los sabios de Ahl Tasanun, registró: El Mensajero del Islam dijo a su primo ‘Alî:

"Tú después de mí y de mi parte serás el protector de cualquier creyente".7

4. Por lo general los eruditos y cronistas de hadîz han sostenido que el último año de vida del Enviado de Dios, después de la peregrinación a La Meca, en un lugar llamado Gadîr Jumm, frente a miles de personas anunció:

"Mi muerte está cerca y no falta mucho para que nos separemos, –entonces tomó la mano de ‘Alî (P), y levantándola continuó diciendo– aquél que me acepte como "walî" su tutor y protector deberá aceptar a ‘Alî (P) como su "maûlâ" guardián.8

5. Existen numerosas narraciones y tradiciones en las cuales se menciona que el Mensajero del Islam dijo: "Mis sucesores son del linaje del Quraîsh y son doce". Y en algunas de estas narraciones se mencionan las particularidades de los purificados Imâmes así como sus benditos nombres.9

Los ejemplos anteriores, que algunos de ellos fueron pronunciados por el Profeta Muhammad (BP) antes de su fallecimiento y durante el último año de su vida, manifiestan perfectamente quién, después de su partida, debería ser el guía de la comunidad musulmana.

¡Shûrâ o Asamblea para determinar el Imâmato y Califato!

Algunos de los historiadores han escrito: "El Imâm y califa también puede ser elegido por medio de deliberación y mayoría de votos". Y para demostrar la veracidad de esta frase recurrieron a algunas aleyas del Sagrado Corán que dan la orden de "consultación en los trabajos". Estos cronistas supusieron que las elecciones es uno de los principios sociales y políticos del Islam, sin tener la precaución de que:

1. El "Imâmato" es el complemento del principio básico de la "Profecía" y, tal y como la Profecía no se lleva a cabo por medio de elección, el Imâmato, que es el sucesor de esa misma jerarquía, tampoco lo será.

2. La asamblea se lleva a cabo cuando por parte de Dios o de Su Enviado, no ha sido elegido alguien, no obstante tal y como podemos deducir de lo mencionado con anterioridad –según las narraciones registradas– el Mensajero del Islam había elegido a su sucesor y en este caso no tenía sentido llevar a cabo una asamblea.

3. Supongamos que llevar a cabo una asamblea fuese lo adecuado, seguramente el Profeta hubiese dictado claramente las especificaciones necesarias para ésta, así como las condiciones para los que eligen y los que son elegidos, y así alertar a la gente en esta cuestione fundamental que es la base de la continuidad y el avance de la comunidad islámica y la perpetuidad de la religión. Pero vemos que no ordenó nada de esto, sino todo lo contrario, ya que cuando los Banî ‘Âmir se presentaron ante él y uno de ellos preguntó: "¿Si hacemos el juramento de lealtad contigo para que tu Dios te haga victorioso frente a tus enemigos, podemos esperar que después de tu muerte uno de nosotros herede el califato?" A lo cual el Profeta contestó:

"Dios es el que nombra al próximo califa, Él escogerá a aquél que crea conveniente".10

Los Shî‘ah basándose en ejemplos como los que acabamos de mencionar, aseguran que el Profeta presentó a sus sucesores los cuales fueron elegidos por Dios. También sostienen, que es necesario obedecerlos en todas las cuestiones de la vida ya que ellos son los que tienen en sus manos la verdadera religión. Gracias a Dios, como resultado de estas creencias ha reunido tesoros científicos, erudiciones, conocimientos y ciencias de nuestros Imâmes y líderes inmunes que pueden dar respuesta a cualquier asunto de la vida y, desde este punto de vista, se considera la escuela religiosa más rica.

  • 1. Ash-Shafâ, t.II décimo artículo Segundo capítulo.
  • 2. Para más información sobre este tema recurra a la obra "La Shî‘ah en el Islam".
  • 3. Sura Al-Mâ’idah, 5:59.
  • 4. Para más información al respecto recurra a Tafsîr Al Mîzân, t.IV, pp.412-427.
  • 5. Târîj Tabarî, t.III, pp. 1171-1173.
  • 6. En la obra Gaita Al-Marâm se mencionan, treinta y nueve narraciones de la Escuela Sunní y ochenta y dos narraciones de la Escuela Shî‘ah respecto a este tema, p. 211-235.
  • 7. Musnad, Ahmad Ibn Hanbal, t.I, p. 331.
  • 8. Este ha sido considerado un hadîz qat’î (indiscutible) el cual ha sido nombrado en conocidas obras. Para más información al respecto recurra a Al-Gadîr, t.I.
  • 9. Muntajab Al-Azar, p. 10-141 y otras.
  • 10. Sîrah Ibn Hishâm, t.I, p. 444, ed.en 1375 H.L.

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