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El Inicio de la Revelación

La Misión Profética Universal de Muhammad (BP)

Hasta ahora hemos hojeado algunas páginas de la historia de Muhammad (BP) y hemos recordado algunos pasajes de los altibajos de su vida, a continuación mencionaremos uno de los sucesos más significativos que tuvo su historia. Muhammad (BP) vivió cuarenta años en una sociedad desenfrenada, sin dueño, que a simple vista dejaba ver las consecuencias de la falta de cultura y de humanidad, y esta situación atormentaba su puro y delicado espíritu.

El Profeta Muhammad (BP) sólo veía una obscura ignorancia en la sociedad. Iba a la Ka‘bah para adorar a Dios y se topaba con adoradores de ídolos; salía de ella y se dirigía hacia la muchedumbre y lo que encontraba ahí lo molestaba, así también, lo entristecía la forma de pensar y actuar de su tribu. Él estaba fuertemente conmovido por la baja situación social de la mujer, por los ataques violentos, las apuestas, el alcohol, las matanzas y asesinatos, que eran habituales en su sociedad.

Cuando se dedicaba al comercio y estaba en contacto directo con la gente, la antilogía de caracteres de ésta atormentaba su bondadoso y puro espíritu, por ello se vio obligado, para descansar y orar, a buscar un lugar en el cuál estar tranquilo, donde su alma pudiese encontrar la paz; ésta fue la causa por la cuál se dirigió al Monte Hirâ y se dedicó a contemplar la bondad de su Creador, y la perfección de Su creación.1

Muhammad (BP) a la edad de los cuarenta

Cuando Muhammad (BP) llegó a la edad de los cuarenta, ya se encontraba preparado para llevar a cabo la misión profética universal y celestial2. Un día del mes de Ramadán del año 12 antes de la Hégira (agosto de 610 d.C.), cuando se encontraba en el Monte Hirâ, repentinamente el Ángel de la Revelación se le apareció y dijo: "¡Recita!…" Muhammad instintivamente contestó: "¿Qué he de recitar?" Sumergiéndose en un extraño estado. Nuevamente se dejó escuchar una voz que claramente le decía: "¡Recita! ¡Oh, Muhammad!"

Y por tercera vez Gabriel repitió3:

"﴿ اقْرَأْ بِاسْمِ رَبِّكَ الَّذِي خَلَقَ، خَلَقَ الإِْنْسانَ مِنْ عَلَقٍ، اقْرَأْ وَ رَبُّكَ الأَْكْرَمُ، الَّذِي عَلَّمَ بِالْقَلَمِ، عَلَّمَ الإِْنْسانَ ما لَمْ يَعْلَمْ﴾"

"¡Recita, en el nombre de tu Señor, que ha creado, ha creado al Hombre de sangre coagulada! ¡Recita! Tu Señor es el más generoso, que ha enseñado el uso del cálamo, ha enseñado al hombre lo que no sabía". 4-5

Llenó su cuerpo una fuerte sensación, ya que había tenido una sublime comunicación con el Gran Mundo… con los ángeles… con Gabriel… con el mundo sobrenatural supremo. Su alma había encontrado un apoyo magno y puro, así como el conocimiento de la esencia perpetua. Ahora se veía a sí mismo Mensajero Divino y eso le provocaba una gran seguridad y tranquilidad.

¿Acaso alguien instruía a Muhammad (BP) en la Cueva de Hirâ?

Ésta es una pregunta a la que algunos de los escritores y orientalistas extranjeros han respondido afirmativamente y han dicho: "Muhammad en la Cueva de Hirâ estudiaba el significado de la Biblia y Escrituras de otros profetas, hundiéndose en la reflexión y meditación intelectual".6

Lo que significa esta frase es que Muhammad (BP) es un hombre que llegó a la perfección por medio de la lectura y meditación del Antiguo y Nuevo Testamento y así fue como ¡inventó el Islam! Sin embargo, existen pruebas que demuestran que esto es una calumnia. A continuación mencionamos algunas de ellas:

1. Si el Mensajero del Islam extrajo el Corán de la Biblia y otras obras proféticas, los suras del Corán deberían ser similares a los evangelios de la Biblia y lecturas de la Torá, sin embargo, la forma y el contenido de estos Libros Sagrados tienen diferencias generales y básicas con el texto del Corán.

2. Las expresiones, así como la fraseología tan bella y maravillosa del Corán ha sorprendido y admirado a los literarios de ese y de otros siglos, y es muestra evidente que el Mensajero del Islam tenía contacto directo con el Mundo Original y sin duda, estas palabras y frases no se encuentran en ningún otro libro como para que el Profeta las hubiese podido extraer de ese.

3. En ningún documento existe la validez y autenticidad de una noticia referente a este tema, sino que fueron falsos rumores que dispersaron los padres de la Iglesia Católica y de los orientalistas occidentales mal intencionados para cuidar de sus propios intereses.

4. Si el Corán se hubiese formado con leer los dos Testamentos, aquellos que quisieran traer una aleya en contra del Corán, hubiese sido suficiente que recurriesen a la Torá o a la Biblia que están a su alcance, y sin ninguna preocupación obtener lo que se proponían.

5. Todos están convencidos que Muhammad (BP) no contaba con la instrucción elemental, es decir, era iletrado.7 Ninguno hombre juicioso acepta que una persona que no sabe leer ni escribir, que creció en un ambiente rodeado de ignorancia y lejos de la instrucción y el aprendizaje, apacentando rebaños y guiando caravanas, sin tener a su alcance libros científicos, regale una obra universal como el Sagrado Corán, lleno de conocimiento y verdades.

Debemos preguntar a estos señores ¿cómo pudo el Mensajero del Islam leer los textos de la Torá y la Biblia? ¿Es que un hombre que nunca tomó enseñanza alguna ni tuvo instructor alguno, puede escribir un texto tal que nos haga conocedores del pasado y el futuro!

¿Qué es una Revelación?

Lo que es claro, es que entre Dios, Creador del Universo, y los profetas existía una comunicación y ellos tomaban la verdad del "Origen del Mundo", y esta comunicación era producto de la fortificación de sus almas y perfeccionamiento de sus espíritus.

Claro está, deberá tenerse en cuenta que si esta comunicación no hubiese existido en los profetas, ellos por sí mismos no habrían llegado a triunfar. Se les ha otorgado la jerarquía espiritual de la profecía, gracias a su perfeccionamiento espiritual, lo cual los ha hecho merecedores de tener contacto con el "Origen del Mundo"; por ello, todo lo que decían era claro y fácil de entender, y sabían perfectamente qué era y de dónde venía.

Lo contrario sucede con el descubrimiento, al que se llega mediante una disciplina propia con laboriosos estudios u otros factores, y llega un momento que el descubridor ignora las últimas raíces de su propia averiguación y, por lo general, se ve obligado a presentar suposiciones e hipótesis.

Claro está que la distinción entre la profecía y ese proceso es tan clara que no necesita una explicación, ya que todo lo que los mensajeros de Dios dicen y ven es la verdad, y en ninguno de sus actos muestran un punto de ambigüedad, por lo tanto se evidencia que existe la revelación, una comunicación entre Dios y los profetas. Esta comunicación a veces se llevaba a cabo por medio de Gabriel, el ángel encargado de la revelación y a veces sin intermediario.

¿Acaso la "revelación" es un tipo de enfermedad!

Algunos de los occidentalistas, sin duda por conveniencia propia, cayeron en delirio en cuanto a las revelaciones que se le hacían a nuestro Profeta y las presentaron como una enfermedad llamada "histerismo". Pero estas calumnias son tan vanas e inconsistentes que no es necesario prestarles aquí mayor atención, ya que esta enfermedad va acompañada de síntomas y condiciones jamás observadas en nuestro Profeta.

Como dijo John Dion Port: "Eso que dijeron referente a que Muhammad (BP) sufría de ataques de histeria fue una vulgar calumnia sin bases por parte de los griegos bizantinos que querían a través de ello poner en ridículo al propagador de nuevas ideas, y crear hacia él repulsión y aversión en el mundo de los cristianos".8 Pero ese estado y gritos terríficos que son característicos del histerismo ni siquiera en el momento de la revelación pudieron ser observados en el Profeta del Islam. Además, una persona con histerismo después de sufrir un ataque y regresar a la normalidad no recuerda nada de lo que sucedió o escuchó.

Esto es completamente contrario de lo que sucedía con Muhammad (BP) ya que él silenciaba, mientras duraba la revelación, pero al terminar ésta, repetía lo que le había sido revelado y lo que había visto o escuchado. Aparte de esto, las palabras que dice una persona que padece de esa enfermedad, por lo general son incoherentes, como resultado de la presión nerviosa por los dolores y sufrimiento que pasó, como por ejemplo: el enfermo que ve rostros aterradores y espantosos que lo persiguen para matarlo y únicamente habla acerca de estas escenas.

Pero hasta hoy en día nadie ha visto que las palabras de un histérico hablen de la ciencia y la ley, y muestren el sendero recto. Como es el caso de las leyes del Islam que después de catorce siglos no han perdido un átomo de su valor y autenticidad ni se les ha podido encontrar la mínima objeción o contradicción.

La Revelación y la ciencia en la actualidad

Con la aparición y el avance de los descubrimientos científicos, contrario de lo que algunos creían, no sólo no disminuyó la situación e importancia del monoteísmo y firmeza de la religión islámica, sino que sucedió todo lo contrario, el avance científico confirmó y reforzó los fundamentos y bases del Islam.

Cuando aparecieron los radares, las radiocomunicaciones y los teletipos, se comprobó que el asunto de la revelación no se opone ni interviene con las leyes de la naturaleza ni con los secretos de la creación, ya que el Dios, Alabado sea, que dio al ser humano el poder de descubrir el secreto de la comunicación, puede Crear un tipo de comunicación especial entre Él y sus profetas, siendo ésta de una manera incomparable.

Y así también el surgimiento y los avances de las ciencias tales como la comunicación con los espíritus, al magnetismo animal (acción que una persona ejerce sobre el sistema nervioso de otra infundiéndole un sueño especial), a la telepatía (percepción extraordinaria de un fenómeno ocurrido fuera del alcance de los sentidos), etc. puso claro que las verdades de nuestro mundo no se limitan en el marco de lo sensorial.

En conclusión, la ciencia y la historia son testigos de que el Profeta del Islam fue elegido por Dios para la misión divina de conducir a la humanidad por el sendero de la virtud y la salvación, y alejarla de ese profundo y peligroso remolino de corrupción e ignorancia, y de que todos estos pensamientos sublimes y programas progresivos le fueron enseñados por medio de la revelación. Los musulmanes se enorgullecen de su gran líder Muhammad (BP), que no sólo dio vida y prosperidad al mundo de ese entonces, sino que después de transcurridos catorce siglos, sigue guiando a la civilización del mundo actual, y los sabios día a día descubren y se convencen más de la grandeza y profundidad de las leyes e instrucciones que trajo el Mensajero del Islam.

Método de difusión del Islam utilizado por el Profeta Muhammad (BP)

Cuando Muhammad (BP) bajó del Monte Hirâ y se encaminó hacia su casa, sus sentimientos habían cambiado. Antes de dirigirse al monte no era profeta, pero ahora había tenido contacto con el Creador del Universo y era testigo de aquello que Buhaîrâ y el monje cristiano así como otros le habían predicho. Él sabía que se le había asignado una seria responsabilidad, y deseaba ser apto para llevar a cabo esta misión.

En caso de que tuviese alguna duda o preocupación, era sólo como resultado de ese deseo interno que sentía para llevar a cabo, de la mejor forma posible, la tarea destinada; no por que tuviese la menor duda de haber sido o no, designado por su Señor para la profecía, ya que las predicciones de Buhaîrâ y la presencia milagrosa del Arcángel Gabriel cuando le comunico: "Tú eres el Mensajero del Islam"9, y el estado al que tal presencia lo llevó, eran pruebas suficientes que le brindaron certeza.

Además de esto, Dios a cada profeta que eligió para dirigir a los seres humanos, lo aseguró con pruebas evidentes y poderosos testigos en cuanto a su misión para que pueda esforzarse con una firme decisión en el camino de la reforma y perfección del hombre.

Por lo tanto está fuera de lugar y es una pura especulación decir, tal y como opinan algunos escritores, que Muhammad (BP) no sabía que era profeta hasta que vio a Jadîÿah y ella se lo confirmó.10

Jadîÿah espera a Muhammad (BP)

Lo sucedido el día de la "Designación Profética" ocasionó que Muhammad (BP) regresara tarde a casa. Jadîÿah que no estaba enterada de lo sucedido, cuando vio a su amado esposo entrar en casa con el rostro transformado le preguntó: "¿Por qué has llegado tan tarde?" Jadîÿah desde hacía tiempo esperaba este día, ya que había escuchado de su sirviente Maîsarah que un monje cristiano, en el viaje a Ash-Shâm, había dicho refiriéndose a Muhammad: "Él es el Profeta de la comunidad".11

Y también algunos sacerdotes y eruditos tanto judíos como cristianos le habían asegurado que Muhammad (BP) era uno de los Mensajeros de Dios, y que ocupaba una alta posición, por ello Jadîÿah, después de preguntar lo necesario se puso en contacto con Waraqat Ibn Naufal que era un hombre cristiano de gran sabiduría para contarle lo sucedido. Waraqat exclamó: "¡Juro por Dios que fue el "Ángel de la Revelación", el mismo que se le apareció al Profeta Moisés (P), el que se le apareció a Muhammad! Sin duda él será el guía de esta gente".12

A continuación para que Jadîÿah entendiese mejor el asunto le habló acerca del descenso del Ángel de la Revelación.13 Jadîÿah regresó a su casa y después de meditar lo sucedido aceptó la misión profética y la profecía de Muhammad (BP) y le expresó su convicción. Fue así como Jadîÿah tuvo el honor de ser la primer mujer que convirtió su fe al Islam.

‘Alî (P) el primer hombre que aceptó la nueva religión

Fue ese mismo año, el año de la carestía, que la situación económica de Abû Tâlib empeoró. El Profeta para ayudar a su amado tío en ese difícil momento se llevó a su primo ‘Alî (P) a vivir consigo.14 Muhammad (BP) se esforzó en educarlo, tal y como un padre bondadoso hace con su hijo.

‘Alî (P), que vivía en casa del Mensajero del Islam y era un joven inteligente y talentoso, seguía paso a paso la vida de su primo. Durante el tiempo que convivió con él tuvo tiempo suficiente para conocer perfectamente la sinceridad de éste y, adelantándose al resto de los hombres, aceptó la misión profética de Muhammad (BP) y el Islam con total madurez frente a toda la sociedad de su época, cuando solamente contaba diez años de edad15, y fue así como se adelanto a todos los hombres en su conversión y aceptación del Islam.

La legislación de la oración

Lo primero que fue obligatorio para el Mensajero del Islam y sus seguidores después de aceptar la existencia de un solo Dios verdadero, fue la oración. Esto evidencia la importancia del rezo, que es el vínculo entre el hombre y su Creador, y la manera de agradecer a Él, Glorificado sea, todas las gracias y abundantes bienes que nos ha otorgado. Por ello el noble Profeta y todos los guías del Islam, continuamente insistieron en la importancia de la oración y decían:

"La oración es el pilar de la religión".16 Y también:

"Si alguien menosprecia la oración su alma quedará capturada el día del Juicio Final y en la eternidad, no obtendrá mi intercesión".17

Así fue como Dios, Altísimo sea, por medio de Gabriel anunció el valor de la oración y sus condiciones. El Profeta Muhammad (BP) enseñó a Jadîÿah y a su primo ‘Alî (P) a realizarla. Los tres oraban juntos, y fue así como establecieron por primera vez la plegaria colectiva.18

Tres años de difusión práctica

Después de que el Profeta fue elegido como "mensajero de Dios", durante tres años se dedicó a convocar en secreto al Islam, ya que el ambiente corrupto de Arabia, que estaba contaminado por la adoración de ídolos, no se encontraba aún preparado para una convocatoria pública. Si al inicio de la misión profética Muhammad (BP) hubiese convocado abiertamente a la gente para que abrazase el Islam, se hubiese visto con problemas y habrían intentado destruir su poder y alejarlo de sus metas principales. Por ello, frente a los idólatras que adoraban y veneraban silbando y aplaudiendo, invocaba al Omnipotente y realizaba la oración en secreto, consolidando su pequeña comunidad con la fuerza espiritual que le proporcionaba la adoración y alabanza a Dios Único.

Después de un tiempo, Muhammad (BP) acompañado por ‘Alî (P) y Jadîÿah comenzaron a presentarse en la Mezquita Al-Harâm y en Mina, y frente a los ojos de sus adversarios realizaban la oración colectiva, y de esta forma se enfrentaban, en la práctica, contra el credo de los politeístas.19

"‘Afîf", uno de los comerciantes de aquel entonces, cuenta la siguiente historia: "Un día fui a casa de ‘Abbâs, hijo de ‘Abdul Muttalib para comerciar. De repente entró un hombre a la mezquita de Al-Harâm, levantó su cabeza hacia el cielo y después de contemplar el Sol se volteó hacia la Ka‘bah e inició su oración. No transcurrió mucho tiempo que una mujer y un niño entraron para acompañarlo en la oración, entonces con curiosidad pregunté a ‘Abbâs: "¿Qué religión es la que siguen ellos? ¡Yo no la conozco!"

‘Abbâs contestó: "Ese hombre es Muhammad, hijo de ‘Abdul.lah, él cree que su dios es el Dios del Cielo y la Tierra, y que lo eligió como guía de la humanidad. Esta religión por lo pronto sólo la han aceptado esos tres. Esa mujer que vez, es Jadîÿah, hija de Juvaîlad y ese niño ‘Alî (P), hijo de Abû Tâlib, que se han aliado a él".20

Muhammad (BP) continuó así y poco a poco los musulmanes fueron acrecentando en número. El Islam se expandió, en contra de los deseos de sus opositores. Ya que el terreno estaba preparado para hacer la convocatoria general, le fue ordenado por Dios que convocase públicamente al Islam.

Convocatoria a los familiares y el primer milagro

La invitación en forma secreta del Profeta y el incremento de sus seguidores, prepararon el terreno para la convocatoria pública. Dios, Todopoderoso, primeramente le ordenó que invitara a sus familiares cercanos21, para que los absurdos no dijeran: "¡Por qué no asustas a tus familiares con el castigo de Dios! ¡Por qué no los invitas a que sean monoteístas!"

Muhammad (BP) pretendía que con el apoyo de éstos pudiese progresar más rápido el Islam. Entonces el Mensajero Divino pidió a ‘Alî (P) que se encargara de los preparativos de la comida e invitara a sus familiares que eran aproximadamente cuarenta personas. ‘Alî (P), cuando estuvo todo listo, los invitó y todos participaron. Entonces en el momento que se encontraban ya reunidos trajo la comida, la cual no era suficiente ni siquiera para saciar a una persona, pero lo sorprendente fue que todos los cuarenta invitados comieron de ésta y se satisficieron, sobrando la misma cantidad que al principio había preparado.

Lo sucedido sorprendió y pasmó a los invitados, entonces Abû Lahab sin pensar lo que decía exclamó: "¡Esto es brujería, es un hechizo!" Abû Lahab había olvidado que la brujería no sacia el apetito.

Ese día Muhammad (BP) no comentó nada, posiblemente su silencio fue para que ellos mismos comprendieran la diferencia entre milagro y brujería, ya que si lo sucedido hubiese sido brujería, al salir de casa de Muhammad (BP) todos deberían haber estado hambrientos.

Puesto que en la reunión anterior no había obtenido el resultado deseado, Muhammad (BP) decidió invitarlos una vez más, al día siguiente. La recepción se llevó a cabo igual que el día anterior, y todos saciaron su apetito.

Entonces Muhammad (BP), poniéndose de pie, exclamó:

"¡Oh, hijos de ‘Abdul Muttalib!, Dios, Alabado sea, me ha elegido para que os comunique que seáis temerosos y os dé las buenas nuevas. Si os volvéis musulmanes y sois mis seguidores, obtendréis la felicidad. Juro por Él, Creador de todo lo visible e invisible, que en toda la Arabia no conozco a nadie que les ofrezca algo mejor de lo que os propongo. Yo os ofrezco la felicidad de este mundo y de la eternidad. Dios, Glorificado sea, me ha ordenado que os invite a Su camino.

"¿Quién está dispuesto a ayudarme?

"¿Quién acepte será mi hermano, mi albacea y sucesor?"

Nadie respondió, tan sólo ‘Alî (P) que era el más joven de entre ellos dijo: "¡Oh, Mensajero del Islam! Yo estoy dispuesto".

Muhammad (BP) pidió a ‘Alî (P) que se sentase. Dos veces más hizo la misma pregunta, pero nadie le respondió excepto su primo ‘Alî (P). Entonces, Muhammad (BP) señalando a ‘Alî (P) exclamó:

"Él es mi hermano, mi albacea y mi sucesor entre vosotros. ¡Atiendan a sus palabras y obedézcanlo!"22

Esta reunión contribuyó para que unos cuantos se adhiriesen y ayudasen al nuevo Profeta. Ese mismo día un grupo convirtió su fe al Islam aceptando las palabras de Muhammad (BP)23, siendo la ignorancia y el fanatismo lo que impidió que todos lo hicieran.

En esta narración además de satisfacer el apetito de cuarenta invitados, con poca comida, hay otro punto el cual debemos atender: La presentación de ‘Alî (P) como califa y sucesor del Profeta.

Así fue como Muhammad (BP) preparó el terreno para la convocatoria general y la difusión pública. El Mensajero del Islam con perseverancia incansable, no tuvo ni una hora de descanso y desde ese momento la bandera del Islam empezó a ondear iniciándose así el avance de la verdad.

  • 1. Bihâr Al-Anwâr, t.XVIII, p.206.
  • 2. Manâqib, t.I, p.40.
  • 3. Extraído de Kâmil At-Taûârîj, t.II, p.48: Târîj Tabarî, t.III, p.1148.
  • 4. Sura Al-‘Alaq, 96:1 a 5.
  • 5. Los grandes exegetas opinan que el Sura Al-A’laq —La Sangre Coagulada— fue el primer sura revelado al Profeta Muhammad (BP).
  • 6. ‘Udhr Taqsîr be pîshgâh Muhammad wa Qurân, p. 19.
  • 7. ‘Udhr Taqsîr be pîshgâh Muhammad wa Qurân, p. 18.
  • 8. ‘Udhr Taqsîr be pîshgâh Muhammad wa Qurân, p. 20.
  • 9. Sîrah Ibn Hishâm, t.I, p.237.
  • 10. Haîât Muhammad, p.134.
  • 11. I‘lâm Al Warâ, p. 47, ed.en 1390 H.L.
  • 12. Sîrah Ibn Hishâm, t.I, p.238.
  • 13. Manâqib, t.I, p.42.
  • 14. Sîrah Ibn Hishâm, t.I, p. 246; Bihâr Al-Anwâr, t.XVIII, p.208.
  • 15. Sîrah Ibn Hishâm, p.245; Bihâr Al-Anwâr, t.XVIII, p.188; Al-Gadîr, t.III p.219, 241; Târîj Tabarî, t.III, p.1160.
  • 16. Ûasâ’il Ash Shî‘ah, seg.ed. 1384 H.L., t.III, p.16-17.
  • 17. Ídem.
  • 18. I‘lâm Al Warâ, p.37; Kitâb Yâmi‘ Ahâdiz Shî‘ah, t.II, p.31 , en ese entonces cada una de las cinco oraciones obligatorias del día contaba con dos rak’at (ciclos)
  • 19. Târîj Tabarî, t.III, p. 1122.
  • 20. I‘lâm Al Warâ, p.38, ed.en 1390 H.L.; Târîj Tabarî, t.III, p. 1162.
  • 21. N.T."Advierte a los miembros más allegados de tu tribu" Sura Ash-Shu‘arâ’, 26:214.
  • 22. Târîj Tabarî, t.III, p.1171-1173; Tafsîr Mayma‘ Al Baîân, t.VII, p. 206; Bihâr Al-Anwâr, t.XVIII, p. 192; Al-Gadîr, t.II, p. 278.
  • 23. Târîj Îa‘qubî, t.II, p. 22

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