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El comienzo de la investigación

Me sentía muy contento por los libros, a los que organicé y guardé en un lugar especial, que designé como biblioteca. Descansé unos cuantos días, y para el comienzo del nuevo año académico recibí el plan de horarios de trabajo. Mi actividad en la semana era enseñar tres días consecutivos y descansar los otro cuatro.

Comencé a hojear los libros y leí Las Creencias de Al-Imamiiah y El Origen del Islam Shiíta y sus Principios. Sentí que mi mente estaba cómoda con las creencias y las ideas de la Shi‘a. Luego leí Al-Muraya‘at (Las Referencias), del Saiid Sharaf-ud Din Al-Musawi. Tan pronto como hube leído las primeras páginas, me cautivó tanto que no pude separarme de él. No lo dejaba a menos que fuera necesario, y a veces hasta lo llevaba conmigo al Instituto.

Estaba sorprendido por la claridad con la cual el sabio Shi‘a resolvía problemas que serían complicados para cualquier sabio Sunni de Al-Azhar. Encontré mi objetivo en el libro, pues no es como cualquier libro ordinario donde el autor escribe todo lo que quiere sin que se le presente ninguna oposición ni discusión, ya que Al-Muraya‘at es un diálogo entre dos sabios que pertenecen a dos madhhab diferentes, y cada uno es crítico con el otro, sin que se les escape nada, ni pequeño ni grande.

Ambos basan su análisis en las dos referencias importantes para todos los musulmanes: El Sagrado Corán y la Recta Sunnah que está de acuerdo con Sihah-us Sunnah1. Encontré que había algo en común entre la idea del libro y yo, pues soy un investigador buscando la verdad, que la acepta donde sea que la encuentra. De este modo encontré este libro inmensamente provechoso y que me beneficiaba bastante.

Me quedé atónito cuando vi que hablaba sobre las desobediencias de algunos de los Compañeros a las órdenes del Profeta (BP) y daba muchos ejemplos, incluyendo el incidente de “Raziiatu iawm-ul Jamis” (La Desgracia del Jueves), pues yo no podía imaginar que nuestro maestro ‘Umar ibn Al-Jattab se hubiera opuesto a las órdenes del Mensajero de Allah (BP) y lo hubiera acusado de hayr (delirar), y pensé al principio que era sólo un relato de los libros Shi‘as.

Me asombré mucho más cuando leí que el sabio Shi‘a refería el incidente a Sahih Al-Bujari y Sahih Muslim.

Viajé a la Capital, y allí compré Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim, Musnad Al-Imam Ahmad, Sahih At-Tirmidhi, Muwatta Al-Imam Malik y otros libros famosos (de la escuela Sunnah). No pude esperar regresar a casa y leer estos libros, por lo tanto, a través del viaje entre Túnez y Qafsa, mientras estaba sentado en el ómnibus, comencé a hojear las páginas del libro de Al-Bujari buscando el incidente de “La Desgracia del Jueves”, deseando jamás encontrarlo.

A pesar mío, lo encontré. Lo leí muchas veces; y allí estaba, exactamente como había sido citado por el Saiid Sharaf-ud Din.

Primero traté de negar el incidente en su totalidad, pues no podía creer que nuestro maestro ‘Umar hubiera desempeñado un papel tan grave; pero, ¿cómo podía negarlo desde que estaba mencionando en nuestros Sihah, en Sihah-us Sunnah, en cuyos contenidos nos hemos obligado a creer y cuya veracidad atestiguamos, pues si dudamos o negamos alguna parte de ellos, exigiría alejarse de los mismos, lo que al final significaría abandonar todas nuestras creencias.

Si el sabio Shi‘a se hubiera referido a sus libros, yo no habría creído lo que decía, pero él se estaba refiriendo a Sihah-us Sunnah, para nosotros irrefutables. Estamos convencidos de que son los libros más auténticos después del Libro de Allah.

El asunto llega a tener muchas consecuencias, pues si dudamos de estos Sihah, no nos quedaría ninguna regla ni regulación del Islam en qué apoyarnos, porque las normas que están mencionadas en el Libro de Allah toman la forma de conceptos generales no especificados.

Nos encontramos lejos de la época del Mensaje, y hemos heredado las reglas de nuestra religión a través de nuestros padres y abuelos con la ayuda de estos Sihah, que no pueden, de ninguna manera, ser ignorados.

Yo, que me había introducido en esta búsqueda larga y difícil, me prometí basarme sólo en los hadices correctos en los que estén de acuerdo tanto la Shi‘a como la Sunnah, y que ignoraría todos los dichos que fueran mencionados exclusivamente por un grupo o por el otro.

Sólo a través de este justo método, podría mantenerme alejado de factores emocionales, del fanatismo sectorial o de tendencias nacionalistas; al mismo tiempo, podría saltear el camino de la duda y alcanzar la cima de la certeza, que es el sendero recto de Allah.

  • 1. Las seis colecciones de tradiciones proféticas de la escuela de pensamiento Sunnah.

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