Page is loading...

La Duda y el Cuestionamiento

Permanecí en casa de mi amigo por tres días durante los cuales descansé y pensé mucho sobre lo que había oído de aquellas personas que yo había descubierto, como si antes hubieran estado viviendo en la luna. ¿Por qué nadie nos había hablado salvo necedades e injurias sobre ellos y por qué yo los odiaba y aborrecía sin conocerlos?

Quizás todo esto sea el resultado de los rumores que oíamos sobre ellos, acerca de que adoran a Ali, que consideran dioses a sus Imames, que creen en la encarnación divina en un cuerpo humano, que se prosternan ante las piedras en lugar de hacerlo ante Allah, y que -como mi padre me había dicho después de que regresó de la Peregrinación- van a la tumba del Profeta para arrojar en ella suciedades e impurezas, por lo que son apresados por los sauditas que los sentencian a muerte... etc... etc.

Después de que los musulmanes escuchan todo eso, cómo no van a odiarlos y a sentir aversión por los Shi‘as. ¡¡Cómo no les van a combatir!!

Pero, ¿cómo podía creer yo esos rumores después de todo lo que yo había visto con mis ojos y escuchado con mis propios oídos?

Pasé más de una semana entre aquellas personas y no vi ni oí de ellas sino palabras con lógica que entran en la mente sin pedir permiso. En realidad, aprobaba la manera en que adoraban, rezaban y suplicaban y me gustaba su moral y el respeto que tienen por su gente sabia, y deseé ser como uno de ellos. Yo seguía preguntándome: ¿En verdad ellos odian al Mensajero de Allah, siendo que cada vez que yo mencionaba su nombre -y a menudo lo hacía sólo para ponerlos a prueba- gritaban con todas sus fuerzas: “¡Dios mío, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad”?

Al principio pensé que ellos eran hipócritas, pero más tarde cambié de opinión, especialmente después de hojear sus libros, de los cuales leí un poco y donde encontré un respeto y veneración por la persona del Mensajero que yo no he encontrado nunca en nuestros libros. Por ejemplo, ellos creen en la absoluta infalibilidad del Profeta Muhammad (BP) tanto antes como después de su misión, mientras que nosotros los Sunnis, creemos en su infalibilidad solamente en relación al mensaje del Corán, y que, salvo por eso, él era un ser humano como cualquiera, y podemos señalar muchos errores suyos (BP) así como correcciones a sus opiniones hechas por sus Compañeros. Tenemos muchos ejemplos al respecto, en cambio los Shi‘as niegan que el Enviado de Allah pudiera haberse equivocado o que otro le hubiese corregido. Por lo tanto, después de eso, ¿cómo podría yo creer que ellos odian al Mensajero de Allah? ¿Cómo podría?

Cierto día, mientras estaba hablando con mi amigo, le pedí que me respondiera con franqueza. El diálogo fue el siguiente:
- Ustedes ponen a Ali -pueda Allah estar complacido con él e ilumine su rostro- en el mismo nivel que los profetas, pues cada vez que uno de ustedes lo menciona, dice: “La paz sea con él”.

- Es verdad, cada vez que mencionamos a Amir Al-Mu’minin (El Comandante de los Creyentes, Imam Ali), o a uno de los Imames de su descendencia, decimos: “La paz sea con él”, pero eso no significa que ellos sean profetas, sino que son la familia y descendencia del Profeta (BP), y Allah nos ha ordenado, como una norma de Su revelación, bendecirles de esa forma; por eso, incluso está permitido que también digamos: “La bendición y la paz sean con ellos”.

- No hermano, nosotros reconocemos el dar la bendición y la paz solamente al Enviado de Allah (BP) y a los profetas que le precedieron, pero esto no le cabe a Ali o a sus descendientes, pueda Allah estar complacido con todos ellos.
- Me gustaría pedirte que leas más, a fin de que conozcas la verdad.

- Hermano, ¿qué libros debo leer? ¿No eres tú quien me dijo que los libros de Ahmad Amin no constituyen una prueba para los Shi‘as, de la misma manera que los libros de la Shi‘a no son para nosotros libros que podamos considerar como prueba? ¿No ves que los libros en los que se basan los cristianos afirman que Jesús dijo: “Yo soy el hijo de Dios”, mientras que el Glorioso Corán -que es la verdad absoluta- menciona a Jesús diciendo: «No les dije sino lo que me ordenaste: que adoro a Allah, mi Señor y el vuestro»?

- ¡Bien dicho! Ciertamente eso es lo que dije. Lo que quiero de ti es precisamente eso, o sea, que uses la mente y la lógica y te bases en el Glorioso Corán y en la recta Sunnah (la Tradición del Profeta Muhammad), siempre y cuando seamos musulmanes. Si habláramos con un judío o con un cristiano, entonces no podríamos basarnos en esto.

- Bien, ¿en qué libro encontraré la verdad? Cada autor, cada grupo y cada escuela afirman tener la verdad.
- Te daré una evidencia tangible en la que no discrepa ninguno de los musulmanes de ninguna escuela o grupo y sin embargo tú no la conoces.
- “Dios mío, incrementa mi conocimiento”.
- ¿Has leído la interpretación de la siguiente aleya coránica?:

«Ciertamente que Allah y Sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh Creyentes! Bendecídle pues, y saludadle como se debe» (Sagrado Corán; 33:56)

Todos los intérpretes, tanto Shi‘as como Sunnis, concuerdan en que los Compañeros del Profeta, a los cuales se dirigía esta aleya, fueron ante el Enviado de Allah y le dijeron: “¡Oh Mensajero de Allah!, nosotros sabemos como saludarte, pero no sabemos como bendecirte”. Dijo (BP): “Decid: ‘Dios mío, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad de la misma manera en que bendijiste a Ibrahim (Abraham) y a su familia por sobre toda la humanidad. Ciertamente que Tú eres Loable y Glorioso’, y no me bendigáis en forma incompleta”.

Dijeron: “¿Cuál sería la bendición incompleta, oh Mensajero de Allah?”. Respondió: “Sería si dijeseis: ‘Dios mío, bendice a Muhammad’, e hicierais silencio. Allah es Completo y no acepta sino lo completo”.
Por todo esto, los Compañeros del Profeta y después de ellos, los Tabi‘un (compañeros de los Compañeros), conocían esta orden de parte de Allah y le bendecían en forma completa. Incluso el Imam Ash-Shafi‘i, dijo con respecto a ese derecho de la familia del Profeta:

“¡Oh familia de la Casa del Mensajero!
Amaros fue prescripto por Allah en el Corán que reveló.
Os es suficiente como majestuosa virtud,
el que si alguien no os bendice,
no se le acepte su rezo”.

Sus palabras martillaban en mis oídos y llegaban a mi corazón encontrando en mi alma una acogida favorable y positiva.

En efecto, yo había leído lo que él había dicho en algunos libros, pero no podía recordar precisamente en cuáles y le reconocí que cuando nosotros decimos nuestras bendiciones sobre el Profeta también incluimos a su familia y a todas sus Compañeros, pero no aceptamos que Ahl (familia) sólo se refiera a Ali y a su descendencia, como dicen los Shi‘as.
Él preguntó: “¿Qué piensas de Al-Bujari? ¿Acaso él era Shi‘a?”.

Yo dije: “El es un ilustre y gran Imam de entre los Imames de la gente de la Sunnah y Al-Yama‘ah y su libro es el más confiable después del Libro de Allah (el Corán)”.

Entonces se puso de pie y extrajo Sahih Al-Bujari de su biblioteca; lo abrió y buscó una página en particular que él quería y luego me dijo que leyera: “Hemos sido informados por fulano, de fulano, etc., de Ali (con él sea la paz)...”

No podía creerles a mis ojos. Estaba tan sorprendido, que dudé que ese fuera Sahih Al-Bujari. Me agité y volví la vista nuevamente hacia la página y la portada del libro, y cuando mi amigo se percató de mi duda, tomó el libro de mis manos y abrió otra página que decía: “Nos narró Ali ibn Al-Husain (con él sea la paz)...” Después de eso mi respuesta sólo pudo ser decirle: “Glorificado sea Allah”.

Él estaba satisfecho con esa respuesta de mi parte, por lo tanto dejó la habitación. Permanecí pensando; leí nuevamente aquellas páginas y me cercioré de la edición del libro. Encontré que había sido publicado y distribuido por la editorial “Al-Halabi e Hijos”, en Egipto.

¡Oh mi Dios!, ¿por qué debo ser porfiado y testarudo, siendo que él me dio una prueba tangible basada en uno de nuestros libros más confiables, y Al-Bujari definitivamente no era Shi‘a, sino uno de los Imames y compiladores de hadices de los Sunnis?

¿Debo yo reconocerles esta verdad, que consiste en que Ali es digno de que se le diga: “La paz sea con él”? Pero temo esta verdad, ya que ella puede acarrear otras verdades que no querría admitir. Ya fui vencido dos veces por mi amigo; la primera vez cuando renuncié a la santidad de ‘Abdul Qadir Al-Guilani y acepté que Musa Al-Kazim era más importante que él (es decir que Al-Guilani). Además, reconocí que Ali es digno del saludo: “La paz sea con él”, pero no quería otra derrota, ya que hasta hacía sólo pocos días estaba orgulloso de mí mismo por ser considerado un hombre sabio en Egipto, donde los sabios de la distinguida Al-Azhar me elogiaban.

En cambio, hoy me encontraba abatido y derrotado, ¿y por quién? Por aquellos de quienes yo pensaba -y todavía pienso- que estaban equivocados. Siempre había usado la palabra Shi‘a como insulto.

Eso es arrogancia y amor propio... Es testarudez y fanatismo... ¡Por favor Dios mío!, infúndeme sensatez y ayúdame a aceptar la verdad aunque sea amarga. ¡Dios mío! Abre mis ojos y mi entendimiento; guíame hacia Tu sendero recto y hazme uno de aquellos que escuchan los dichos y siguen lo mejor de ellos.

¡Dios mío!, muéstranos la verdad como verdad y agrácianos con el hecho de seguirla, y muéstranos lo falso como falso y agrácianos con el hecho de alejarnos de ello.

Regresé a la casa con mi amigo y continué con estas súplicas, por lo que él dijo sonriendo: “Que Allah los guíe a ustedes, a nosotros y a todos los musulmanes, pues dice Allah en las aleyas de Su libro:

«A quienes se esfuerzan por Nosotros, ¡Hemos de guiarles por nuestros caminos! ¡Allah está, en verdad, con quienes hacen el bien!» (Sagrado Corán; 29:69)

La palabra Yihad (lucha, esfuerzo) usada en la aleya coránica, tiene aquí el significado de la búsqueda científica para llegar a la verdad, y Allah, Glorioso sea, guiará hacia ella a todos aquellos que la busquen.

Share this page