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Las causas del esclarecimiento

Las razones que me llevaron al esclarecimiento son muchísimas, pero no puedo mencionar en este ensayo sino algunos ejemplos, como los que siguen:

1) La estipulación sobre el califato

Me había jurado a mí mismo, al emprender esta investigación, que no me basaría sino en lo que fuera afirmado por ambas partes, y que descartaría lo que fuera exclusivo de una sola. Es por ello que investigué la cuestión de la preferencia entre Abu Bakr y Ali ibn Abi Talib, y si el Califato estaba estipulado para Ali, como alega la Shi‘a, o debía concederse con el sistema de elección y Shura (consulta), como alega la Sunnah.

Si el que investiga este tema se consagra a la verdad, ciertamente encontrará la designación de Ali ibn Abi Talib tan clara y nítida, como en el dicho del Mensajero de Allah (BP): “De quien yo sea su señor, este es Ali, su señor”, lo cual dijo después de Huyyatul Wada’ (la Peregrinación de Despedida).

De esta manera, fueron en grupos a prometerle obediencia a Ali y a felicitarlo. Incluso Abu Bakr y ‘Umar formaban parte del gentío que iba a felicitar al Imam (P), diciendo ambos: “¡Bravo por ti, oh hijo de Abu Talib! ¡Te has convertido en el maulá (señor) de todo creyente y de toda creyente!”.1
Esta designación fue recopilada tanto en los textos Shi‘as como en los Sunnis. En este estudio solamente menciono las fuentes Sunnis, y aun así, no cito todas ellas, pues son más de las que puedo recordar. Si el lector quiere indagar para abundar en detalles, le sugiero estudiar el libro Al-Gadir, de Allamah Al-Amini, que consta de trece volúmenes, donde el autor enumera a los narradores de este hadiz, entre los Sunnis.

En cuanto a la afirmación de la elección por consenso de Abu Bakr en el día de “As-Saqifah”, y el posterior juramento de fidelidad que le dieron en la mezquita, ciertamente que es un alegato sin fundamento alguno. ¿Cómo puede haber habido consenso si se opusieron a la Bai‘ah (juramento de fidelidad) tanto Ali como Al-‘Abbas y el resto de Bani Hashim, como así también Usamah ibn Zaid, Zubair, Salman Al-Farsi, Abu Dharr Al-Ghiffari, Al-Miqdad ibn Al-Aswad, ‘Ammar ibn Iasir, Hudhaifah ibn Al-Iaman, Juzaimah ibn Zabit, Abu Burairah Al-Aslami, Al-Bura ibn Azib, Ubai ibn Ka‘b, Sahl ibn Hanif, Saad ibn Ubadah, Qais ibn Saad, Abu Aiiub Al-Ansari, Yabir ibn ‘Abdullah, Jalid ibn Saad, y muchos otros2?

¿A dónde está el pretendido consenso, ¡oh siervos de Allah!? Aunque hubiera sido tan sólo Ali (P) el que se hubiese opuesto a la Bai‘ah, hubiera sido suficiente para impugnar dicho consenso, pues fue el único candidato al Califato nombrado por el Enviado (BP), en contraposición a la hipótesis de la no existencia de su estipulación directa (como alegan los Sunnis).

La Bai‘ah dada a Abu Bakr fue sin consulta. Por el contrario, tomó a la gente por sorpresa, especialmente a “los dotados de poder de decisión” (como fueron llamados por los sabios islámicos) de entre ella, quienes estaban ocupados preparando el funeral y entierro del Mensajero de Allah (BP).

Los ciudadanos de Medina estaban conmocionados por la muerte de su Profeta, y en esa situación se obtuvo la Bai‘ah de la gente por coerción3. Esto lo podemos deducir de la amenaza de quemar la casa de Fátima si aquellos que no estaban de acuerdo con esa Bai‘ah se rehusaban a salir. Por lo tanto, ¿cómo podemos permitirnos, después de esto, decir que la Bai‘ah fue implementada a través de la consulta y el acuerdo popular?

El mismo ‘Umar ibn Al-Jattab testificó que “esa Bai‘ah fue un error -que Allah proteja a los musulmanes de su mal-”, y dijo: “Matad a todo aquel que la repita”, y dijo: “Si alguien llama a una acción similar, no le valdrá la Bai‘ah ni a él, ni a aquellos que la realicen”4.

Dijo el Imam Ali (P) refiriéndose a su derecho: “Por Allah, que el hijo de Abu Quhhafah (Abu Bakr) se había investido con el Califato sabiendo muy bien que yo era tan indispensable al mismo como un pivote a la piedra del molino. La ciencia y la virtud emanan de mí y las aves del cielo no llegan a mi altura”5.

Saad ibn ‘Ibada, “el Señor de los Ansar”, atacó a Abu Bakr y a ‘Umar el día de “As-Saqifah”, y trató con todo su esfuerzo de mantenerlos alejados del Califato e impedirles acceder a él, pero no pudo conseguirlo, pues estaba enfermo e incapaz de mantenerse de pie. Después de que los Ansar dieron su Bai‘ah a Abu Bakr, Saad dijo: “Por Allah, nunca os daré mi Bai‘ah, e incluso os combatiré hasta lanzar mi última flecha y teñir (de sangre) mi lanza. Os atacaré con mi espada con todo el poder de mi mano, y os combatiré junto a todos los miembros de mi familia y mi clan. Por Allah, que aun si todos los Yin (genios) y los seres humanos se os unieran, jamás, hasta que me presente ante mi Señor, os daré mi Bai‘ah”.

Él nunca rezó con ellos ni participó en sus reuniones. Si hubiera encontrado a un grupo de gente que lo ayudara, se les habría opuesto, y si alguien lo hubiera apoyado, los habría combatido. Él se mantuvo en esta posición hasta que murió en Siria, durante el califato de ‘Umar6.

Si “esa Bai‘ah fue un error -que Allah proteja a los musulmanes de su mal-” como lo expresó el mismo ‘Umar, a pesar de que él fue uno de sus arquitectos, y es conocido lo que sucedió con los musulmanes como resultado de ello...

Si ya estaba estipulado quién debía asumir el Califato -desde antes del nombramiento de Abu Bakr- como el Imam Ali (P) lo expuso al decir que él era el legítimo poseedor del mismo...

Si esa Bai‘ah fue injusta, según lo afirmó Saad ibn ‘Ibada “el Señor de los Ansar", quien abandonó al grupo reunido a causa de ello...

Y si esa Bai‘ah era ilegal debido al desacuerdo de grandes Compañeros como Al-‘Abbas, el tío del Profeta; entonces, ¿cuál es la evidencia y la prueba que apoya la legalidad de la sucesión de Abu Bakr al Califato?

La respuesta es que los Sunnis no poseen evidencias ni pruebas al respecto.
De este modo, lo que los Shi‘as dicen en relación a este tema es correcto, pues está confirmada la existencia de textos que se refieren al Califato como un derecho de Ali, entre las mismos Sunnis, pero deliberadamente ellos los malinterpretaron para proteger el honor de los Compañeros. Así, la persona equitativa y justa no puede evitar aceptar la existencia de la designación (para el Califato), especialmente si conoce las circunstancias que rodearon al caso7.

2) La discordia entre Fátima y Abu Bakr

Este tema también está recopilado como verdadero por ambas partes, y la persona equitativa y justa no puede sino juzgar que Abu Bakr estaba en una posición errada, aun cuando no admita su injusticia y mal trato hacia la Señora de las Mujeres, pues cualquiera que siga los eventos de esa tragedia y estudie sus diferentes hechos, reconocerá, con toda certeza, que Abu Bakr deliberadamente perjudicó a Az-Zahra y la contradijo de modo que ella no pudo protestar contra él apoyada en las estipulaciones de Al-Gadir, y otras que se refieren al derecho legítimo de su esposo y primo a la sucesión del Califato.

Hay muchas indicaciones de que ello fue así; entre ellas está la mencionada por los historiadores sobre que Az-Zahra -la paz de Allah sea con ella- fue a los lugares de reunión de los Ansar, pidiendo el apoyo y la Bai‘ah para su primo y esposo. Ellos dijeron: “Oh hija del Mensajero de Allah, nosotros ya hemos dado nuestra Bai‘ah a ese hombre. Si tu esposo y primo se hubiera acercado a nosotros antes que él, lo hubiéramos apoyado”. Ali -que la paz sea con él- dijo: “¿Dejaría yo al Mensajero de Allah (BP) en su casa, sin sepultar, e iría a disputar con la gente (respecto a sobre quién recaía) su autoridad?”. Fátima dijo: “Abu Al-Hasan hizo lo conveniente, pero en cuanto a lo que ellos hicieron, ciertamente que Allah les exigirá cuentas”8.

Si Abu Bakr hubiera actuado mal, equivocado, pero con buena intención, o dudando, Fátima Az-Zahra lo hubiera persuadido; pero ella se enfadó con él y no le habló más hasta su muerte, pues él se rehusó a aceptar en cada ocasión su argumento y testimonio, como así también el de su esposo.

Por todo eso se enojó con él hasta tal punto, que no le permitió presenciar su funeral, estipulando esto en el testamento a su esposo, quien la sepultó secretamente durante la noche9.

Ya que mencioné su entierro (P), en forma secreta y en la noche, diré que durante mis años de búsqueda e investigación, fui a Madinat-ul Munawwarah para examinar por mí mismo algunas realidades. Entonces descubrí lo siguiente:

En primer lugar, se desconoce la tumba de Az-Zahra (P) y nadie sabe exactamente donde está. Algunos dicen que está en la Cámara del Profeta (o sea, enterrada junto a él). Otros dicen que la tumba está situada en frente de la cámara del Profeta, y hay personas que afirman que está en (el cementerio) Al-Baqi‘ en medio de las tumbas pertenecientes a Ahl-ul Bait (P), pero sin estar delimitada.

Esta es la realidad que deduje: Az-Zahra (P) deseaba con eso que los musulmanes, a través de las generaciones, se preguntaran por qué ella pidió a su esposo que la sepultara secretamente durante la noche, ¡¡y que ninguno de ellos asistiera a su funeral!! De este modo cualquier musulmán podría llegar a ciertas conclusiones interesantes mediante el examen de la historia.

En segundo lugar, descubrí que aquel que quiere visitar la tumba de ‘Uzman ibn ‘Affan debe caminar un largo trecho hasta que llega al final de Al-Baqi‘ y allí la encuentra bajo una pared. En cambio, encontrará las tumbas de la mayoría de los Compañeros al comienzo de Al-Baqi‘, cerca de la entrada. Incluso Malik ibn Anas, el fundador de la famosa Madhhab, quien fue uno de los tabi‘i-ut tabi‘in (3º generación de musulmanes), está sepultado cerca de las tumbas de las esposas del Mensajero.

Con eso comprobé aquello a lo que los historiadores se referían al decir que él (‘Uzman) está enterrado en Hash Kawkab, la cual era tierra judía, porque los musulmanes se rehusaron a sepultarlo en Al-Baqi‘ del Mensajero de Allah (BP).

Cuando Mu‘awiah se apropió del Califato, compró aquella tierra a los judíos y la incluyó a la de Al-Baqi‘, a fin de que pudiera contener la tumba de su primo ‘Uzman. El que aún hoy visita Al-Baqi‘, observará este hecho muy claramente.

No termino de sorprenderme al saber que a pesar de que Fátima Az-Zahra (P) fue la primera en alcanzar a su padre, pues entre su muerte y la de ella hubo como máximo sólo seis meses, no fue sepultada al lado de su padre.

Bien pudo ser debido a que Fátima Az-Zahra (P), como mencioné anteriormente, manifestó en su testamento que ella debía ser sepultada secretamente, que no fue enterrada al lado de su padre; pero, ¿qué hay sobre el cuerpo de su hijo Al-Hasan? ¿¡Por qué él no fue sepultado al lado se su abuelo!? ‘Aishah (Umm-ul Mu‘minin) lo evitó. Cuando Al-Husain (P) llevó a su hermano para enterrarlo junto a su abuelo, el Mensajero de Allah (BP), ‘Aishah montó una mula y salió gritando: “No enterréis en mi casa a quien no quiero”.

Entonces, Bani Umaiiah y Bani Hashim se levantaron dispuestos a luchar entre sí, pero Al-Husain (P) le dijo a ella que sólo llevaría el ataúd de su hermano alrededor de la tumba de su abuelo y que lo enterraría en Al-Baqi‘, pues el Imam Al-Hasan (P) le había recomendado que ninguna sangre fuera derramada por su causa. Ibn ‘Abbas pronunció célebres versos en relación a este suceso:

“Tú montaste un camello10;
tú montaste una mula11;
y si hubieras vivido más tiempo,
¡hubieras montado un elefante!
Te corresponde el noveno del octavo (de la herencia),
y no obstante, te apoderaste de toda (la herencia)”

Este es otro hecho interesante: ¿Cómo pudo ‘Aishah heredar toda la casa del Profeta (BP), cuando el Profeta tenía nueve esposas? Ibn ‘Abbas nos transmitió: “Si el Profeta no dejó ninguna herencia, como Abu Bakr testimonió al respecto al impedir que Az-Zahra heredara algo de su padre, entonces ¿cómo pudo hacerlo ‘Aishah? ¿Hay algún texto que establezca que la esposa puede heredar, pero no la hija? ¿O acaso fue quizás la política la que cambió las cosas de tal modo que se negó a la hija todo y se dio a la esposa todo?”.

Es digno de mencionarse aquí una historia relatada del tema de la herencia que fue citada por muchos historiadores.

Ibn Abi Al-Hadid Al-Mu‘tazili dijo en su comentario sobre Nahy-ul Balaghah: “‘Aishah y Hafsa fueron a ver a ‘Uzman, durante su Califato, y le pidieron que les diera su parte de lo que ellas habían heredado del Mensajero de Allah (BP). ‘Uzman estaba tendido en un sofá, por lo tanto se incorporó y dijo a ‘Aishah: “Tú y esa mujer sentada junto a ti persuadieron a un beduino ignorante que se purificaba con su propia orina, para que testificara junto a vosotras que el Mensajero de Allah dijo: “Nosotros, la comunidad de los profetas, no dejamos herencia”.

Si el Profeta verdaderamente no dejó herencia, ¿qué es lo que vosotras dos me pedís ahora?; y si él dejó herencia, ¿por qué privasteis a Fátima de su parte legal?”. Después de eso, ella lo dejó sintiéndose muy enfadada, y dijo: “Matad a Na‘zal, pues se volvió incrédulo”12.

3) Ali era el más digno para ser seguido

Una de las razones que me llevaron al esclarecimiento y a abandonar la sunnah de mis padres y abuelos, fue la comparación entre Ali ibn Abi Talib (P) y Abu Bakr, basada en deducciones lógicas y en referencias históricas.

Como manifesté en los capítulos anteriores de este libro, sólo incluí en mi investigación las referencias en las que concuerdan tanto los Sunnis como los Shi‘as.

Busqué en los libros de ambas partes y solo encontré consenso en Ali (P). Tanto los Shi‘as como los Sunnis concuerdan en su Imamato de acuerdo a lo establecido en los textos fundamentales de ambos. En cambio, no existe acuerdo en que el liderazgo fuera de Abu Bakr excepto solo para una parte de los musulmanes, y ya hemos mencionado lo que ‘Umar dijo sobre esa sucesión al Califato. Así también encontré las muchas virtudes y méritos de Ali ibn Abi Talib (P) que son mencionados por los Shi‘as, usando como referencias auténticas los libros básicos de los Sunnis, con lo que no queda lugar a dudas.

Los dichos relatan más virtudes del Imam Ali (P) que de cualquier otro Compañero, e incluso Ahmad ibn Hanbal dijo: “Nadie, de entre los Compañeros del Mensajero de Allah (BP), tuvo más virtudes que Ali ibn Abi Talib”13.

Qadi Isma‘il, An-Nisa’i y Abu Ali An-Naisaburi, dijeron: “Ningún Compañero tuvo tantas virtudes atribuidas como Ali”14.

Es sabido que los Omeyas trataron enérgicamente de forzar a la gente, en todas las regiones, a maldecirlo e insultarlo y a no mencionar ninguna de sus virtudes. Incluso prohibieron que alguien llevara su nombre. A pesar de todo ello, sus virtudes y buenos actos (P) continuaron difundiéndose.

En relación a ello, el Imam Ash-Shafi‘i dice: “Estoy sorprendido por un hombre cuyas virtudes fueron mantenidas en secreto por sus enemigos por envidia, y mantenidas en secreto por sus seguidores por temor; pero que sin embargo, una enorme cantidad de ellas se difundieron”.

En cuanto a Abu Bakr, también busqué en los libros de ambas partes, y encontré que las virtudes atribuidas a él por los Sunnis no eran más y ni siquiera igualaban a aquellas atribuidas a Ali. Aun así, las virtudes de Abu Bakr que han sido mencionadas en los libros de historia fueron narradas, o bien por su hija ‘Aishah, cuya posición respecto al Imam Ali (P) está bien documentada y quien trató esforzadamente de apoyar a su padre, incluso fabricando dichos; o bien por ‘Abdullah, el hijo de ‘Umar, quien también fue una persona distanciada del Imam Ali (P).

Este fue uno de aquellos que se rehusaron a jurar fidelidad a Ali (P) a pesar del apoyo popular que él había recibido. ‘Abdullah ibn ‘Umar solía decir que las mejores personas después del Profeta fueron Abu Bakr, luego ‘Umar y luego ‘Uzman, y que después de ellos, todos eran iguales15. De este modo, consideró al Imam Ali (P), como una persona ordinaria, sin ninguna distinción o virtud.
¿Cuál fue la actitud de ‘Abdullah ibn ‘Umar hacia las realidades que incluso expresaron las grandes personalidades e Imames de la comunidad, sobre que: “Ningún Compañero tuvo tantas virtudes atribuidas como las narradas sobre Ali ibn Abi Talib en cadenas de transmisión confiables”? ¿Acaso no escuchó ‘Abdullah ibn ‘Umar ni siquiera una de las virtudes de Ali (P)? Sí, por Allah, que las había escuchado y comprendido, pero las intrigas políticas tienden a distorsionar las realidades.

Las virtudes de Abu Bakr fueron mencionadas por Amr ibn Al-Aas, Abu Hurairah, ‘Urwa y Akrama, y a todos ellos la historia los registra tomando partido contra el Imam Ali (P) y combatiéndolo, ya sea con armas o por medio de complots en su contra, y atribuyendo virtudes a sus enemigos.

El Imam Ahmad ibn Hanbal dijo: “Ali tuvo muchos enemigos que buscaron afanosamente encontrar un error atribuido a él, pero no pudieron hacerlo, así que engrandecieron y alabaron a un hombre que lo había combatido y guerreado, por su intensa enemistad y rencor hacia Ali16”.

Pero Allah dice:

«Ellos emplean una artimaña. Yo empleo una artimaña. Concede una prórroga a los infieles..., un poco más de prórroga» (Sagrado Corán; 86:15-17)

Ciertamente que es un milagro de Allah -Alabado sea- que las virtudes de Imam Ali (P) se difundieran después de seis siglos de opresión e injusticia contra él y Ahl-ul Bait. Los Abbasidas no sintieron menor rencor y envidia hacia Ahl-ul Bait (P) que sus predecesores los Omeyas, ni fue menor el daño y los estragos que les causaron.

El poeta Abu Firas Al-Hamadani escribió los siguientes versos:

Lo que Banu Harb (Banu Umaiiah) les ha hecho no es nada en comparación a lo que vosotros les hicisteis.
¿Cuánto tiempo habéis violado la Religión?
Y ¿cuánta sangre (de la familia) del Profeta
ha sido derramada por vosotros?
Pretendéis ser seguidores suyos,
mientras cae de vuestros dedos,
la sangre de sus hijos purificados.

Después de haber finalizado con estos dichos, y de haber salido desde la oscuridad a la luz, dejo el último juicio a Allah. No habrá más excusas de la gente ante Él después de todo eso.
A pesar del hecho de que Abu Bakr fue el primer Califa, y que tuvo todo el poder y la autoridad... A pesar de los sobornos y regalos que los Omeyas dieron a cada uno que elogiaba a Abu Bakr, a ‘Umar y ‘Uzman... A pesar de todas las supuestas virtudes y buenos actos que inventaron para Abu Bakr, los cuales llenan muchos libros... A pesar de todo ello, eso no llega ni a una fracción de las verdaderas virtudes de Imam Ali (P).

Además, si analizamos los supuestos dichos que están a favor de Abu Bakr, los encontramos incompatibles con los hechos históricos, y ningún hombre sensato o cuerdo los podría aceptar.

Previamente explicamos el dicho atribuido al Profeta: “Si la fe de Abu Bakr y la de mi comunidad fueran puestas en una balanza, la fe de Abu Bakr pesaría más”.

Si el Mensajero de Allah (BP) sabía de este alto grado de fe en Abu Bakr, ¿por qué designó a Usamah ibn Zaid para comandar el ejército; y se rehusó a atestiguar por él, como lo hizo por los mártires de Uhud, y le dijo que no sabía qué haría él después de su partida, por lo que Abu Bakr lloró?17 Además, ¿por qué el Profeta envió tras de Abu Bakr a Ali ibn Abi Talib (P) para tomar de él la Surat-ul Bara‘a e impedirle transmitirla (cosa que estaba por hacer, y que le correspondía hacer a Ali)?18

En tal caso, el Profeta no habría dicho en Jaibar, mientras presentaba la bandera: “Mañana daré mi bandera a un hombre que ama a Allah y a Su Mensajero y a quien Allah y Su Mensajero aman; que es un héroe en las batallas y que nunca huye. Allah ha puesto a prueba su corazón mediante la fe”.

Luego él se la dio a Ali y a nadie más19.
Si Allah sabía que Abu Bakr tenía tal alto grado de fe, y que su fe superaba a la de todos los musulmanes, ¿por qué tuvo Él -Alabado sea- que amenazarlo con hacer vanas sus obras si levantaba su voz por encima de la del Profeta?20

Si Ali (P) y los Compañeros que lo seguían sabían que Abu Bakr poseía tal alto grado de fe, entonces, ¿por qué disintieron con su Bai‘ah? Si Fátima Az-Zahra, la Señora de las Mujeres, sabía que Abu Bakr tenía tal alto grado de fe, entonces, ¿por qué se enojó con él y se rehusó a hablarle o a retornar sus saludos, lo maldijo en sus oraciones21, y no le permitió -de acuerdo a su testamento- asistir a su funeral?

Si el mismo Abu Bakr hubiera tenido tal grado de fe, no habría atacado la casa de Fátima ni aunque le hubieran declarado la guerra, ni habría quemado Al-Fuya’a As-Salami, ni habría ofrecido, en el día de Saqifah que el Califato fuera de uno de estos dos hombres: ‘Umar o Abu ‘Ubaidah22.

Además, quien posee tal jerarquía, pesando su fe más que la de toda la comunidad, no se hubiera arrepentido en los últimos momentos de su vida por lo que hizo a Fátima, por quemar Al-Fuya’a as-Salami y por haber accedido al Califato, así como no hubiera deseado ser un cabello o deyecciones de animales, en vez de un ser humano. ¡¿Es acaso la fe de un hombre así, igual, o aun más grande, que la fe de toda la comunidad islámica?!

Consideremos el dicho: “Si yo debiera elegir a un compañero íntimo, elegiría a Abu Bakr”. Este dicho es como el anterior. ¿Dónde estaba Abu Bakr en el día de “la Pequeña Hermandad” en La Meca, antes de la Hiyrah, y en el día de “la Gran Hermandad” en Medina, después de la Hiyrah, cuando en ambas ocasiones el Mensajero de Allah (BP) eligió a Ali como su hermano, y le dijo: “Tú eres mi hermano en esta vida y en la otra”23, y no se volvió a Abu Bakr, privándolo así de su hermandad en la otra vida, y del compañerismo íntimo?

No deseo seguir hablando de este tema, y es suficiente con citar los dos ejemplos antes mencionados que encontré en los libros Sunnis. En cuanto a los Shi‘as, ellos no reconocen estos dichos en absoluto, y poseen sus propias pruebas claras de que fueron inventados tiempo después de la muerte de Abu Bakr.

Si dejamos las virtudes de lado y nos centramos en los pecados, nunca encontraremos ni una simple falta que haya sido cometida por Ali y que haya sido mencionada en los libros, tanto Shi‘as como Sunnis; en tanto que encontramos que las demás personas han cometido pecados que fueron mencionados en los libros Sunnis, tales como As-Sihah y los diferentes libros biográficos y de historia.

De este modo, encontramos un acuerdo total entre ambas partes en relación a Ali solamente; además las realidades históricas recalcan que solamente él (P) tuvo una correcta Bai‘ah.

Aun así vemos que Ali (P) quiso abstenerse de aceptar el Califato (después de ‘Uzman), pero los Muhayirin y los Ansar insistieron en su aclamación, y él fue finalmente nombrado. Algunas personas se rehusaron a jurarle fidelidad, pero él nunca los forzó, mientras que encontramos que la aclamación de Abu Bakr “fue un error -que Allah proteja a los musulmanes de su mal-” como ‘Umar ibn Al-Jattab expresó.

La aclamación de ‘Umar como Califa estuvo basada en una promesa dada a él por Abu Bakr, y la aclamación de ‘Uzman fue una comedia histórica:

‘Umar nombró a seis personas para designar al Califa, y les dijo que eligieran a uno de entre ellos mismos. Les dijo que si cuatro concordaban y dos disentían, entonces esos dos serían asesinados; no obstante, si los seis estaban divididos en dos partes iguales, entonces prevalecería el voto de la parte apoyada por ‘Abdurahman ibn ‘Awf; pero si transcurría un cierto tiempo y no se llegaba a algún acuerdo, los seis debían ser asesinados.

La historia es larga y algo extraña, pero lo importante es que ‘Abdurahman ibn ‘Awf eligió a Ali con la condición de que gobernara de acuerdo con el Libro de Allah (el Corán) y la Tradición del Mensajero, y aceptara la tradición de los dos Shaij: Abu Bakr y ‘Umar. Ali se rehusó a esta última condición pero ‘Uzman la aceptó, por lo que se transformó en Califa. Ali (P) salió sin dar la Bai‘ah, pues sabía de antemano el resultado, y habló sobre ello en su famoso discurso conocido como Ash-Shaqshaqiiah.

Después de Ali (P), Mu‘awiah se apoderó del Califato y lo transformó en un sistema hereditario dentro de Bani Umaiiah (el Clan Omeya), y después de ellos, dentro de Bani Al-‘Abbas (el Clan Abbasida), donde los califas sucedían uno tras otro, ya sea por nombramiento personal (de los califas anteriores), o por medio de la fuerza, las armas y el poder.

Desde el comienzo de la era islámica, hasta Kamal Ataturk -quien abolió el califato islámico- no hubo una correcta Bai‘ah24, excepto aquella dada al Comandante de los Creyentes, Ali ibn Abi Talib (P).

  • 1. Musnad Al-Imam Ahmad ibn Hanbal, Vol. 4, p.281. Sirr-ul ‘Alamin, por el Imam Al-Ghazali, P. 12. Tadhkirat-ul Jawas, por Ibn Al-Yauzi, p. 29. Ar-Riad An-Nadirah, por At-Tabarí. Vol. 2, p. 169. Kanz-ul ‘Ummal. Vol. 6, p. 397. Al-Bidaiah wan-Nihaiah, por ibn Kazir, Vol. 5, p. 212. Ta’rij ibn ‘Asakir, Vol. 2, p. 50. Tafsir Ar-Razi,Vol. 3, p. 63. Al-Hawi lil Fatawi, por As-Suiuti, Vol. 1, p. 112.
  • 2. Ta’rij At-Tabari, Ta’rij Ibn Al-Azir, Ta’rij Al-Julafa, Ta’rij Al-Jamis, Al-Isti‘ab y todo aquel que narró acerca de la Bai‘ah dada a Abu Bakr.
  • 3. Ta’rij Al-Julafa, por Ibn Qutaibah. Vol. 1, p.18.
  • 4. Sahih Al-Bujari, Vol. 4, p. 127.
  • 5. Sharh Nahy-ul Balaghah, por Muhammad ‘Abduh, Vol. 1, p. 34. Al-Jutbah Ash-Shaqshaqiah.
  • 6. Ta’rij Al-Julafa, Vol. 1, p. 17.
  • 7. Leer: As-Saqifah wal Jilafah, por ‘Abdul Fattah ‘Abdul Maqsud, y: Saqifah, por el Shaij Muhammad Rida Al-Muzaffar.
  • 8. Ta’rij Al-Julafa, por Ibn Qutaibah, Vol. 1, p. 19. Sharh Nahy-ul Balaghah, por Ibn Abi Al-Hadid.
  • 9. Sahih Al-Bujari, Vol. 3, p. 36. Sahih Muslim. Vol. 2, p. 72. Capítulo titulado: “Nosotros no dejamos herencia, sólo dejamos limosna”.
  • 10. En referencia al camello que montó durante la Guerra de Yamal (Camello).
  • 11. En referencia a la mula que montó el día en que evitó que el Imam Al-Hasan (P) fuera sepultado junto a su abuelo.
  • 12. Sharh Nahy-ul Balaghah, por Ibn Abi Al-Hadid, Vol. 16, pp. 220-223.
  • 13. Al-Mustadrak ‘ala As-Sahihain, por Al-Hakim, Vol. 3, p. 107. Al-Manaqib, por Al-Joarizmi, pp. 3 y 19. Ta’rij-ul Julafa, por As-Suiuti, P. 168. As-Sawa‘iq Al-Muhriqah, por Ibn Hayar Al-Haizami, P. 72. Ta’rij ibn ‘Asakir, Vol. 3, p. 63. Shawahid-ud Tanzil, por Al-Haskani Al-Hanafi, Vol. 1, p. 19.
  • 14. Ar-Riiad An-Nadirah, por At-Tabari, Vol. 2, p. 282. As-Sawa‘iq Al-Muhriqah, por Ibn Hayar Al-Haizami, Pp. 118 y 72.
  • 15. Sahih Al-Bujari, Vol. 2, p. 202.
  • 16. Fath Al-Bari fi Sharh Sahih Al-Bujari, Vol. 7, p. 83. Ta’rij Al-Julafa, por As-Suiuti, P. 199. Al-Sawa‘iq Al-Muhriqah, por Ibn Hayr, p. 125.
  • 17. Muwatta Al-Imam Malik, Vol. 1, p. 307. Maghazi Al-Waqidi, P. 310.
  • 18. Sahih At-Tirmidhi, Vol. 4, p. 339. Musnad Ahmad ibn Hanbal, Vol. 2, p. 319. Mustadrak Al-Hakim, Vol. 3, p. 51.
  • 19. Sahih Muslim (Sección de las Virtudes del Imam Ali).
  • 20. Sahih Al-Bujari, Vol. 4, p. 184.
  • 21. Al-Imamah was-Siiasah, Vol. 1, p. 14. Tratados de Al-Yahiz, P. 301. A‘lam-un Nisa’, Vol. 3, p. 1215.
  • 22. Ta’rij At-Tabari, Vol. 4, p. 52. Al-Imamah was-Siiasah, Vol. 1, p. 18. Ta’rij Al-Mas‘udi, Vol. 1, p. 414.
  • 23. Tadhkirat-ul Jawass, por As-Sibt ibn Al-Yawzi, P. 23. Ta’rij Dimashq, por Ibn ‘Asakir, Vol. 1, p. 107. Al-Manaqib, por Al-Joarizmi. P. 7. Al-Fusul Al-Muhimmal, por Ibn As-Sagh Al-Maliki, P. 21.
  • 24. Es decir, por el consenso de los musulmanes y sin que alguien pudiera considerarla un error.

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