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La Humildad de Fátima y su temor a Dios

Cuando descendieron los versículos 43 y 44 de la Sura Al Hiyr, “Petra”, que dicen: «Por cierto que el infierno será el destino de todos ellos, tiene siete puertas y cada una esta destinada a una parte de ellos »(15:43-44), el Profeta se echó a llorar desconsoladamente. Al verlo en ese estado sus discípulos también lloraron, desconociendo lo que Gabriel le había anunciado. Ninguno se atrevía a preguntarle el motivo de su llanto. Entonces, sabiendo que lo único que podía quitarle la tristeza era la presencia de Fátima, Salman fue a buscarla. Al verla observó que ella estaba moliendo cebada y diciendo: “Ua ma: ‘indal la:hi jairun wa abqa:”, (Lo que está junto a Dios es preferible y más perdurable) (42:36), y vestía un manto rústico con muchos remiendos.

Salmán le comunicó lo sucedido y de inmediato se preparó para salir con el manto que llevaba puesto. A Salmán le conmovió la humildad de Fátima y dijo: “¡Observa! Las hijas de Kisrah y el César visten ropas de seda y gasa y la hija de Muhammad (BP) usa un manto áspero con muchos remiendos”.

Fátima (P) se acercó al Profeta, saludó y dijo: “Querido padre, Salmán se sorprendió al ver mi ropa, mientras juro por Quien te ha designado Profeta que hace cinco años que Alí y yo no contamos más que con un cuero de oveja que durante el día usamos en nuestros quehaceres y durante la noche nos sirve de lecho. Nuestra almohada es de hoja de palmera”. El Profeta dijo: “¡Oh, Salman! Mi hija pertenece al grupo de los “Sabiqun”, los primeros creyentes”. Dijo Fátima: “¡Padre!: ¿Qué fue lo que causó tu tristeza?”. El Profeta le recitó el versículo recién revelado. Al oírlo, Fátima lloró tan intensamente que quedó en un estado de gran emoción y repetía constantemente: “¡Pobre de aquél que sea arrojado al fuego…”

Sí, esa era la humildad de Fátima, su estado no sólo impresionaba a los demás sino que su propio padre al ver su sencillez se conmovía.

Fátima, vistiéndose humildemente, enviaba un mensaje a toda la humanidad; ella decía que si el hombre se sumerge ilimitadamente en la vida lujosa es incapaz de alcanzar las elevadas virtudes humanas. De este modo deseaba hacer comprender que el real valor no está en la apariencia o la forma de vestir sino que el espíritu es el criterio de su humanidad. De esta forma, Fátima quiso demostrar que los líderes de una sociedad deben mantener sus vidas en un nivel similar al de los estratos desposeídos de la misma para así hacer más llevadera sus vidas.

Ibn Shahr Ashub relata del Tafsir (interpretación coránica) Za'labi y el Tafsir Gushairi que dijo el Imam Sadiq (P):

Un día el Enviado de Dios vio a Fátima (P) vistiendo un atuendo de lana de camello. Con sus manos trabajaba con el molino y al mismo tiempo amamantaba a su hijo. El Profeta se conmovió y le dijo: “¡Hija mía!: Soporta la amargura de este mundo hasta alcanzar la dulzura del Ajirat (otro mundo)”. La respuesta de Zahrá (P) a su padre fue la siguiente: “Ia: Rasulal La:hi alhamdu lil-lahi ‘ala na’ma:’hi wash-shukru lil-la:h ‘ala a:la:’ihi”, ¡Oh, enviado de Dios, las alabanzas pertenecen a Dios por sus mercedes y el agradecimiento es solo para Dios por sus gracias!

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