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Su desprendimiento de lo material

El Sheij Saduq, en su libro “Amali”, transmitió de Muhammad Ibn Qeis:
“Era costumbre del Profeta (BP), siempre que regresaba de un viaje, ir primero a la casa de Fátima (P), y quedarse junto a ella un largo rato.

En uno de sus viajes, Fátima (P), en ausencia de su padre, se compró una pulsera, una gargantilla, un par de aros y una cortina para la puerta de la casa, con el fin de estar presentable frente a los ojos de su padre y de su esposo.

Apenas regresó el Enviado de Dios (BP), se dirigió a la casa de Fatima mientras que los compañeros se detuvieron detrás de la puerta y no sabían si permanecer allí o irse, porque generalmente, cuando el Profeta (BP) iba a ver a su hija, se demoraba bastante. De repente, observaron que el Enviado de Dios (BP) salió de la casa de Fátima (P); su semblante reflejaba disgusto. Fue a la Mezquita y se dirigió al mimbar.

Fátima (P), al ver esta actitud del Profeta, se despojó de la pulsera, la gargantilla y los aros, y también de la cortina de la puerta. Todo esto lo envió al Profeta (BP) y por medio de una persona le transmitió este mensaje:
“Tu hija te envía un saludo y te dice “Gasta todo ésto, en el camino de Dios”.

Al leerlo dijo: “El mundo (quiere decir, las cosas materiales de este mundo) no pertenece ni a Muhammad ni a su familia”. Luego de este discurso visitó a Fatima (P).

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