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Abandono del sendero anterior: Reacciones de los parientes

Jodi y yo nos sentamos en el salón familiar esa noche de Acción de Gracias, solas las dos. Por fin yo sabía que tenía que escuchar. Yo quería estar segura de poder aceptar después lo que ella me diría... ¡y que era tan importante! Yo sabía que estaba demasiado turbada para ser lo suficientemente lógica, así que grabé la conversación. Los siguientes son apartes de esta: "en julio decidí convertirme al Islam, no drásticamente desde el principio pero el mes pasado decidí usar el pañuelo. Así que lo uso a diario y es mi decisión. Todo fue mi decisión. Reza está muy feliz al respecto pero él no me pidió que lo hiciera. Quería decírtelo y responderte todas las preguntas que quieras hacerme. He elegido esto por mí. Te ayudaré a comprenderlo, si quieres. Eso es todo lo que te puedo ofrecer. Estoy dispuesta a escuchar todos los comentarios groseros o cualquier cosa que quieras criticar. No va a ser difícil para mí ubicarme en el "lado opuesto", aunque considero que ninguna de las dos está en el lado equivocado. Simplemente decidimos algo distinto cada una. Tengo otras cosas qué decir, pero quisiera escuchar lo que sientes".

Respondí: "estoy muy dolida por todo esto. Hubo muchas cosas que te pedí que hicieras y que quise que hicieras: escuchar sobre el cristianismo desde un punto de vista adulto, de alguien que realmente supiera. Siento que no hiciste ningún esfuerzo. Estoy muy decepcionada porque no lo hiciste. Estoy muy enojada y lo he estado por mucho tiempo. Durante los últimos meses parece que estuvieras muriendo o zafándote de nosotros. Es como si estuviéramos en constante aflicción.

"Mamá, esta es mi propia decisión. No es un rechazo hacia ustedes. No quiero herirlos; sólo quiero mostrarme así. He cambiado mucho con respecto a lo que era. "
"¿Qué esperas de nosotros como padres?”
"No creo que espere nada. No se ni siquiera cuán larga será mi vida. Tal vez sólo es un sueño, pero he sentido que hay ciertas cosas que debo hacer en el Islam. Le he preguntado a otras personas si sienten lo mismo y me dicen que no. Ellos tienen deseos y sueños, pero lo mío es mas el sentimiento que tengo un camino especial por recorrer .Mi vida puede tornarse difícil y tendré que ser muy fuerte, pero si soy lo suficientemente fuerte podré lograrlo."
"Entonces cabemos en tu vida Jodi?"Le pregunté.
"Los veo muy lejos, y los veo como los cimientos de lo que soy."
"Siento que dices que lo que has tenido, que lo que te hemos dado no es suficientemente bueno y vas a deshacerte de todo y rechazarás todo lo concerniente a nosotros. Estás rompiendo todos tus lazos como si no te interesara nada de tu pasado".
"Mamá, sentí eso por primera vez cuando asistía al campo juvenil de la iglesia. Ellos hablaban de cómo los discípulos abandonaron todo y siguieron a Jesús y las cosas materiales no fueron importantes; incluso dejaron a sus familias. Yo pensaba que había muchas cosas que yo no podía abandonar. No podía dejar mis discos (me encantaba escucharlos). En ese momento estaba en busca de mi alma. No, no podía renunciar a muchas cosas. De seguro sólo una persona fuerte podía dejar todo y seguir a Jesús así. No, nunca podría hacerlo. Yo estaba muy triste por eso. Pero llegó un momento en que entendí por primera vez en mi vida que no me importaban las cosas materiales, que otras cosas eran más importantes: la vida espiritual y las relaciones interpersonales".

Seguimos hablando. Le reclamé por su cambio dramático al usar el jiyab. Le hice comentarios insultantes respecto a su ropa holgada y su pañuelo. Le acusé una y otra vez de rechazarnos. Ella trató de afirmar varias veces: "yo no los estoy rechazando. Simplemente estoy haciendo las cosas de una manera distinta...tú y papá son mis modelos. Amo la manera en que ustedes ayudan a los necesitados. .. He escogido un camino diferente. Todo lo que puedo hacer es ayudarles a sobrellevar todo esto.
Finalmente perdí el control y rompí en llanto: "sólo estoy impactada. Nunca pensé reaccionar de esta manera. He trabajado duro para aceptar esto, y simplemente no lo estoy haciendo. Todavía me pregunto qué hicimos mal, aunque algunas de las cosas que ustedes hacen son maravillosas. No quiero perderte, no obstante quiero alejarte de mi tanto como sea posible. Si no me importaras tanto, no querría volver a verte nunca más. Odio esto. Pero seguiré trabajando en eso".

Nos abrazamos y lloramos por un largo rato. Entonces ella añadió: "Reza te ama y te respeta mucho, a ti y a papá. Escogimos un camino un poco distinto, lo que creemos que s correcto, pero los vemos a ustedes como gente buena y fuerte también. Esperamos que nuestro matrimonio sea tan bueno como el suyo y que podamos ayudar a tanta gente como ustedes lo hacen. Somos simples y tenemos mucho qué pelear, más que salud, estudio y trabajo(debemos hacer que todo funcione bien). Pero queremos seguir haciéndolo"

Finalmente no tuvimos nada más que decirnos. Me retiré a mi habitación y sollocé toda la noche. Nunca había experimentado un sufrimiento como el de aquella noche. Lloré tanto que sentí como si algo hubiera sido físicamente expulsado de mi. Al medio día del día siguiente me arrodillé en mi cuarto y recé: "Dios de os cristianos y de los musulmanes del universo, ¿qué voy a hacer?; ¿Cómo puedo soportar esto?" Entonces, al sentarme a esperar la ayuda que quería escuché la música que mis hijos estaban tocando en el cuarto de enseguida. Los Beatles cantando: "Ayer todos mis problemas parecían estar tan lejos/el amor era un juego tan fácil/ahora anhelo el ayer..."
Oré: "Señor, así es como me siento. Anhelo el ayer cuando todo era más fácil con Jodi". Entonces Los Beatles cantaron: "Oye Jude, no estés triste, toma una triste canción y hazla mejor..."
Eso me tocó porque yo quería tomar una canción y hacerla mejor. Un sentimiento positivo me sobrevino. El proceso de curación se aproximaba.

Cuando Jodi y Reza salían para regresar a Arkansas pude poner mis brazos alrededor suyo y decirles:"quiero hacer esto. Por favor ayúdenme. Los amo mucho. Quiero a mi hija de regreso a sí que aprenderé a aceptar lo que ustedes han escogido”. No podía arriesgarme a perder a mi hija y a mi yerno. Haría lo que fuera necesario para sanar la relación entre nosotros.

Las decisiones religiosas están frecuentemente entre los traumas más intensos en la vida familiar. Las emociones se disparan y las reacciones a tales decisiones llevan a cambios que pueden causar separación en las familias. El camino hacia la aceptación, si llega a pasar, pude ser largo y tortuoso.

Las encuestadas, al compartir sus historias respecto alas diversas respuestas iniciales por parte de los padres, reflejan desde aceptación hasta bloqueo y rechazo familiar. EL 46% calificaron las respuestas de sus padres como negativas y tensionantes, mientras el 23% indicaron que fueron aceptadas con resignación, sin mucha tensión o rabia. El 14% dieron que sus padres las habían aceptado y apoyado. Algunas dijeron que no fue decisión de sus padres aceptar o rechazar su elección, que ellos no pensaban que era de su incumbencia lo que sus hijas hicieran en la adultez.

Con el tiempo, la etapa de la curación, al ser necesaria , ha comenzado a ocurrir en la mayoría de las familias. La mayoría de las mujeres han notado gran mejoría en sus relaciones y gran aceptación por parte de sus familias aunque algunas han sido completamente rechazadas. Algunas veces la distancia física les sirve como contribución positiva a la relación dado que no están cerca para tener un contacto permanente. En otras situaciones, sin embargo, la distancia mantiene tan fría la relación a tal punto que no hay ningún movimiento hacia la resolución.

Las encuestadas escribieron acerca de varias reacciones y etapas por las que pueden pasar las familias al enfrentarse a la decisión de su hija de convertirse al Islam.

Aceptando la decisión

Hubo ciertas familias que fueron abiertas y aceptaron la decisión de sus hijas de convertirse, especialmente después que preocupaciones iniciales fueron disipadas y los padres sintieron la necesidad de que sus hijas estarían bien.

• Después de mi conversión, me presenté luciendo el jiyab. Les expliqué. Nunca me preocupé mucho por ellos. Sabía que ellos aceptarían lo que me hiciera feliz . Uno de mis hermanos me molestaba y me decía que me quitara ese pañuelo de la cabeza. Creo que para mi fue fácil convertirme al Islam porque sabía que contaría con ellos y nunca me volverían la espalda. Respondí a sus preguntas libremente. Le di el Corán a mi papá para que lo leyera.

• Mi elección de ser musulmana no ha afectado en lo más mínimo mi relación con mi familia de origen. Mi mamá está feliz porque soy una persona más religiosa. Ella está feliz por mí; no sabe mucho sobre el Islam, pero sí sabe que creo en El Dios Único así que ha aceptado m conversión. No vivo cerca de ellos.

• Cuando abracé el Islam y les conté a mis padres, mi papá me entendió y me apoyó. Mi mamá estuvo renuente. Siento que su reacción fue esa por diversas razones: 1) su amor hacia mi y su deseo de lo mejor para mi; 2) los estereotipos asociados con el rol de la mujer en el Islam; 3) un viaje a Beirut que ella hizo cuando era joven y 4) una seria relación que sostuvo con un musulmán. Creo que mi mamá quería que yo estuviera segura de todos los aspectos de la religión antes de tomar cualquier decisión. Las madres quieren lo mejor para sus hijos y quieren también protegerlos, y todos sabemos cual es la actitud de la sociedad actual hacia el Islam. Quisiera hacer hincapié en que mi madre no me apoyó en mi decisión no sólo una vez; ella sólo emitía sus preocupaciones y sus dudas , lo cual era lo que yo buscaba cuando le conté.

• Infortunadamente todavía no hemos podido visitar a mi familia en Suiza (sin embargo, está en nuestros planes). Ellos tuvieron que venir a los Estados Unidos cuando me convertí y me casé. Tan pronto como se aseguraron que mi esposo era amoroso, que yo estaba bien, aceptaron mi decisión. No obstante las preguntas abundan. Probablemente hablarán mucho. Mi deseo es que mi padre se convierta al Islam, pues ya es musulmán en su corazón.

• No tengo familia de origen, excepto un hermano que no veo desde mucho antes de mi conversión. Creo que él esta de cierta manera complacido con mi conversión porque puede ver que me estoy proponiendo fines más realistas.

• No tengo mayor problema con mi familia. Ellos me han aceptado como musulmana siempre y cuando sea lo que yo quiero. Algunos de ellos piensan que estoy loca porque uso el jiyab y mi esposo actúa cada vez más como un norteamericano. Sin embargo, no hemos entrado en discusión. Pasamos tiempo juntos tanto como podamos, o lo hacemos por teléfono.

• Mi familia se siente bien conmigo. Nunca hubo ningún problema porque me mantuve en silencio respecto a mis motivos para cambiar mi estilo de vida. Mis padres vieron mi cambio de actitud cuando estaba en la universidad. Llegué a mi casa con un corte afro y casi se mueren. Este hecho estaba entre los primeros de su lista de negaciones. Cuando ellos se dieron cuenta de mi estilo de vida, simplemente me desearon lo mejor y nunca me criticaron ni a mi ni al Islam. Ellos están felices de que yo crea en Dios y mantenga una buena moral, y asimismo se la transmita a mis hijos.

Estas familias pudieron ajustarse a las decisiones de sus hijas tan pronto como se sintieron seguras de que sus hijas estuvieran a salvo; a la vez comprendieron de alguna manera las intenciones y el compromiso de estas. Quizás estas familias fueron de aquellas que dejaban que sus hijas experimentaran, siendo unos individuos con limitaciones así fueran musulmanas o no. Esto no quiere decir que no hubieran relaciones futuras qué componer; las relaciones familiares siempre están en movimiento, en constante cambio y reestablecimiento a medida que el tiempo y la vida continúan su curso.

Aceptación con reserva

Ver a las hijas abrazar otra tradición religiosa puede dejarles a los miembros de la familia una sensación de una grieta invisible pero profunda que los separa. Este sentimiento de separación se siente en los hermanos, hermanas, abuelos, tíos, amigos, aunque el nivel de aceptación varía entre cada miembro de la familia. Algunos pueden estar dispuestos a aceptarlo, otros pueden no estar listos para abrirse del todo. Los hermanos o hermanas pueden sentir vergüenza de salir en público con su hermana luciendo el jiyab. Los abuelos puede que no entiendan cómo esta amada nieta tome semejante decisión, pero también puede haber algunos que mantengan en contacto con la conversa, como lo puede hacer cualquier otro miembro del círculo familiar.
Algunas familias temen que sus hijas vayan al infierno por negar a Cristo. Estas son empujadas al trabajo teológico de comprender el concepto cristiano de salvación respecto a sus hijas, y luchan para encontrar un nivel satisfactorio respecto al tema.

• A excepción de mi madre, mi familia tomó mi conversión sin problema. Hasta hoy, siento como si ella todavía me reclamara por mi decisión de convertirme. Espero, inshalah, que ella pueda aceptar mi estilo de vida algún día. El pasado cuatro de julio tuvimos un día de campo que terminó mal porque empezamos a hablar de política y el World Trade Center, que al final se tornó en una pelea entre cristianismo e Islam, especialmente con mi madre. Resolví la situación al aclarar que si ella me estaba insinuando que me retirara del Islam, no la volvería a ver nunca más. Ella bajó la guardia, pero sentí que no era lo suficientemente sincera.

• Tengo una familia muy pequeña : una hermana. No tengo contacto con mi madre (mi padre nos crió). Mi hermana tiene estudios universitarios y ha estudiado varias religiones, así que aceptó totalmente mi decisión de convertirme y casarme con un musulmán árabe. A mi padre le ha costado más trabajo aceptarlo. Él no ha ido a la iglesia desde antes que yo dejara de ir, pero él piensa que yo debo actuar como "americana", vestir como todos lo hacen , celebrar la navidad como todos lo hacen , etc.(básicamente, no ser tan diferente a los otros). Pero ya esta comenzando a aceptar que vivo como musulmana y que mi hija será educada como tal.

• Mi familia siempre me veía como "la extraña", así que cuando les anuncié lo de mi "nueva religión", ellos sólo esperaban ver cuándo perdía mi interés. Años más tarde, mi madre hizo comentarios acerca de cómo yo había cambiado y por qué no me había quedado en la religión en la que había sido criada(sólo íbamos a la iglesia en Semana Santa). Ella y mi padre finalmente lo aceptaron, pero se que mi madre dentro de si anhela que yo "regrese". A ellos les disgusta en especial que yo me quede en la casa en lugar de irme a trabajar, aunque ellos apoyan mis esfuerzos por superarme en mi educación. Ellos se mantienen al margen. Aceptaron el cambio de mi primer nombre (por mi nombre islámico) fácilmente.

• Mi padre parece que me aceptara más, incluso creo que me aprueba. Le gusta mi modo de vestir (mientras que a mi madre le avergüenza) , e incluso ha leído algunos libros islámicos.

• Mis padres se disgustaron mucho cuando supieron lo de mi conversión. Creo que ellos pensaban que era una "etapa" por la que estaba pasando e iba a salir de ella pronto. Mi papá leyó todo el Corán; mi mamá por su parte tomó un curso en la iglesia sobre el Islam y así ambos aprendieron más sobre el tema. Ahora se sienten más cómodos y seguros al respecto. No creo que algún día se conviertan al Islam, pero espero que sea así. Mi hermana es cristiana fundamentalista y se rehúsa a hablar del tema. Ella se preocupa porque iré al infierno y reza por mí todo el tiempo. No obstante, tenemos una buena relación y sabemos que no debemos hablar de religión si no queremos formar una discusión.

• La relación con mis padres es buena. Ellos comprenden mi decisión de convertirme y son de mente muy abierta. Mi abuela por el contrario no está muy contenta respecto a mi conversión al Islam. Ella negó que el periódico local publicara que yo soy musulmana. Dijo que era un error, y yo le dije que no. Anhelo que algún día mi abuela comprenda que soy musulmana. La única presión la hallo en ella. Quisiera que las cosas fueran mejor con ella con respecto a mi fe. No tengo dificultades con mis padres. En efecto me gusta ir a visitarlos, y hablar con mi abuela es agradable cuando no tocamos el tema de la religión.

• Mis padres estuvieron enojados al principio pero ahora lo han aceptado aunque con cierto recelo. Mi padre se enojó mucho y me maltrató torciéndome el brazo mientras me reclamaba por usar el jiyab. Me decía que me "quitara esa cosa" porque no quería ser visto conmigo en público. Esto sucedió en 1983.

Espero estar cerca de ellos, pero también planeo vivir donde hayan otros musulmanes, lo cual me separaría de mi familia unos cuantos kilómetros. Se que el Islam está en contra de violar los lazos familiares (un pecado grave mencionado en el Corán). Amo mucho a mi mamá, hermanos y hermanas.

• Hay una tremenda batalla al momento de ajustar las relaciones para encontrar vía aceptables y relacionarse con la hija que ha renunciado al camino de sus padres y es ahora tan diferente. La grieta es tan amplia que afecta las relaciones física, emocional y espiritualmente. A pesar de la resistencia al principio ante el cambio de sendero de la hija, hay una aceptación gradual y la separación empieza a cerrarse. Esto sin duda viene de la intensa necesidad de afecto de la hija hacia la familia, al igual que la necesidad de tener a esa hija en la relación familiar.

Caminando hacia la aceptación

Aunque las relaciones familiares pudieron haber sido de conmoción y recelo al principio, ellos querían mejorar la relación con sus hijas. El deseo de caminar hacia la aceptación fue motivado por otras circunstancias como el nacimiento de un bebé en la pareja musulmana. El paso hacia la aceptación puede venir con el tiempo, probablemente cuando la familia llegue a aceptar que lo que la hija escogió no fue solamente una fase en su vida. A veces la iniciativa de trabajar por la relación parece venir desde la hija más que desde la familia. Cambios drásticos en el vestir, estilos de vida, religión, tradición hacen al esposo un blanco perfecto para ser culpado por las familias en cuanto al cambio de sus hijas. Algunas mujeres hicieron el cambio al Islam incluso aún estando en el seno de sus familias. Toda esta situación requiere tiempo, esfuerzo y trabajo de parte de la familia y de la hija para poder llegar a cierto nivel de aceptación. Estas familias todavía están trabajando en ese proceso de aceptación.

• Cuando tomé el Islam le dije a mi familia.Eellos no estaban sorprendidos. Lo habían notado ya por mis acciones y lo que les decía cuando estaba en la casa ese verano. Ellos aceptaron mi decisión y sabían que yo era sincera. Incluso antes, mi familia siempre aceptaba mis actividades y profunda fe aunque no la compartieran. Sin embargo, no fueron tan abiertos cuando empecé a usar el Jiyab.

Ellos estaban preocupados porque me estaba borrando de la sociedad, porque sería discriminada, porque no podría alcanzar mis metas, y porque ellos estarían avergonzados de que los vieran conmigo. Pensaban que yo era muy radical. No les importaba si yo tenía una creencia diferente, pero ellos no querían que esto afectara mi vida exterior.

Han pasado tres años han cambiado muchas cosas. Mi familia reconoce que no destruí mi vida. Ellos ven que el Islam me ha traído felicidad, no pena y tristeza. Están orgullosos de que he logrado y pueden ver ahora que estoy realmente feliz y en paz. Nuestra relación volvió a la normalidad y están esperando mi próxima visita, Inshalah.

• Después de convertirme al Islam, sentí que mis padres estaban decepcionados de mi. Decirles que yo era musulmana era como si les hubiera dado una bofetada. Era como si me hubiera negado a todo lo que me habían enseñado cuando era niña (todo lo que ellos habían aprendido de sus propios padres). Eso era suficiente para ellos, entonces ¿por qué no era suficiente para mi? Mis hermanos tenían dieciséis, catorce y once años cuando me convertí, y en realidad a ellos no les interesaba mucho el tema. Era mi decisión y tenía el derecho de hacer lo que yo quisiera. Mis otros familiares todavía son amigables conmigo por teléfono, pero cuando mi esposo y yo los visitamos, se notan tensos e incómodos, incluso nos ignoran y se ponen hablar entre ellos como si no estuviéramos allí. Nadie de mi familia está interesado en el Islam y ninguno quisiera convertirse tampoco.

Mi mamá anhelaba que mi esposo regresara a Irán y me dejara. Imaginaba que entonces yo dejaría el Islam y volvería a ser la misma de antes. Después de cuatro años de matrimonio, mi esposo viajó fuera del país y regresó al cabo de seis semanas. Mi madre entendió que él nunca me iba a dejar y empezó a aceptar mi conversión al Islam.

Después hablé con ella sobre mi fe, y terminó por aceptarme incondicionalmente. Entendió que yo había escogido creer como lo hago. Me dijo que ella y mi padre eran muy viejos para cambiar su estilo de vida. Después de mis trece años de matrimonio me dijo que me veía hermosa con mi pañuelo y que me parecía a las estatuas de la virgen María.

• Cuando mi hermano, quien es un pastor, me escribió una carta diciéndome que mi esposo, mis hijos y yo nos iríamos al infierno por nuestras creencias, mi madre estuvo en absoluto desacuerdo. Dijo que creía que había muchas formas de llegar a Dios y que no pensaba que iríamos al infierno. Cinco años más tarde ella falleció, que Dios le de la paz, y la última vez que hablé con ella me dijo que no tenía miedo de morirse. También me dijo que no estaba preocupada por mi, pero que si lo estaba por mis tres hermanos, incluso por el pastor . Quizás ella aceptó el Islam al final, aunque no lo pudiera haber practicado.

• Mi esposo y yo nos encontramos en una situación única porque aún vivimos en la casa de mis padres. Ellos son muy comprensivos y no han expresado nada en contra de nuestras creencias, y mi madre es cuidadosa cuando prepara el cerdo sólo para mi papá cuando nosotros comemos afuera. Usualmente nos reunimos con mis abuelos y siempre nos dan regalos. Aprendí desde que era testigo de Jehová que no debía arruinarle el día a nadie rechazando sus regalos. Ha habido ciertos momentos de discusión con mi madre respecto al largo de los vestidos que me cose: "¿Por qué los quieres de ese largo tan ridículo?". Su frustración fue mayor cuando le dije que no podía comer alimentos a base de gelatina (ya que usualmente están hechos de cerdo). Pero al final ella se ha vuelto más y más comprensiva con el tiempo, incluso dándose cuenta que los medios de comunicación siempre se proponen reflejar a los musulmanes como si estuvieran en un mal camino; ahora ella sabe cómo somos en verdad.

Anhelo que en futuro seamos más capaces de discutir respecto a nuestras creencias en particular, cosa que no hemos hecho mucho, y también anhelo que discutamos más el tema con mi padre, quien básicamente no está interesado en ninguna religión.

• Inicialmente mi conversión causó conflictos graves en m familia. Ellos no me apoyaron y sentían que estaba desorientada y que mi esposo me había lavado el cerebro. Esto luego cambió dadas dos razones: 1) cayeron el la cuenta que esto no era una etapa por la cual estaba pasando y si querían tener algún contacto conmigo tendrían que aceptarme como musulmana , y 2)una vez que mis hijos nacieron e iniciaron su educación como musulmanes , ya era difícil para ellos tratar a los niños de la misma manera negativa. He intentado hablar con mi familia respecto al Islam, a la espera de poder ayudarlos a vivir y morir como musulmanes.

• La principio mis padres entraron en crisis. Mi padre culpó a mi esposo. Aunque los dos habían sido los mejores amigos, mi padre dejó de hablarle a mi esposo por un año entero. Muchos pleitos familiares se han suscitado a raíz de mi conversión.Gran parte de la intolerancia desde mi familia viene de mi madre. Para ellos yo era un demonio adorador que había renunciado a Cristo. Sin embargo, en una reunión familiar fui elevada al grado de una cristiana que simplemente no sabía cómo aceptar y aclamar a Cristo. He aprendido a no discutir temas religiosos con ellos.

Ahora mi madre me aconseja de qué color debo llevar mi pañuelo y a menudo me dice cosas bonitas al respecto. Ha aprendido a aceptarlo. Quisiera que mis padres me preguntaran en qué creo y leyeran algo del Corán.

• Mi decisión de volverme musulmana ha marcado una gran diferencia en mi relación familiar(ya que es muy tensa). Siento que ellos piensan que estoy pasando por una etapa en mi vida. Ya han pasado cuatro años y las cosas todavía son extrañas. Me siento un poco rechazada. Quisiera que mi familia fuera más abierta y me preguntara un poco más sobre el Islam en lugar de tomar lo que dicen en los medios y en otras fuentes equívocas. Lo más tensionante aún es que mi familia culpa mi esposo de mi conversión al Islam. Me gusta ser el mejor ejemplo de mujer musulmana cuando visito a mi familia, pero me pongo muy triste a saber que ellos no son musulmanes. Mi madre siempre me dice que hubiera deseado que mis otras dos hermanas fueran tan buenas madres como yo. Ser una buena mamá es parte de ser una buena musulmana.

Qué afortunadas fueron aquellas mujeres cuyas familias hicieron un esfuerzo para la reconciliación y el entendimiento. Frecuentemente los padres piensan que las decisiones hechas por los hijos en la temprana adultez son impulsivas y frívolas. Aunque esa es una posibilidad, el tiempo ha demostrado que el compromiso de la hija es duradero y el cambio en su vida es igualmente permanente.

Dándole la espalda a la aceptación

Algunas familias parecían incapaces de tolerar el cambio. Se sentían más seguras rompiendo las relaciones con sus hijas completamente o teniendo muy poco que ver con ellas. Para algunas de las conversas, el estilo de vida de sus familias de origen es tan diferente al de ellas en el Islam que han optado por mantenerse aparte de sus familias. La falta de aceptación de tales familias yace básicamente en dos problemas:

1) la falta de entendimiento respecto a la decisión de conversión y

2) una negativa a entender la decisión.

Las familias pueden aprender a tener una buena relación sobre una base superficial pero a la vez pueden sentirse inconformes si se va más allá. Una discusión seria puede ser difícil de llevar a cabo y un sentimiento oculto de culpa y hostilidad puede darse también.

• Desde que tomé mi shajada mi familia se ha apartado de mí considerablemente. Le pido a Alá que los guíe en nuestra relación y que les de la bendición que Él me dio: un futuro para trabajar en el más allá. Espero que me respeten y respeten mi religión. Ellos pensaron que mi parte religiosa era un culto y que me sobrepondría, hasta que vieron cuán seria estaba yo al respecto y que además ya estaba comprometida para casarme. Mi matrimonio fue el punto más tensionante. Mi familia rara vez me visita. Me han visitado tres veces en los últimos doce años. Los primeros cinco años sólo me creaban problemas y se negaban a visitarme.

• Sabía que me iba a enfrentar a grandes cambios y decepciones. Mi familia era el principal problema. Fui a visitarlos en septiembre pero no sólo pasé un mal momento sino que se negaron a dejar entrar a mi esposo a la casa. Incluso nos dijeron que nos fuéramos antes que los vecinos nos vieran. Esa era la primera vez que los veía en años.

• Desde que me convertí al Islam infortunadamente perdí contacto con los miembros de mi familia. Eso me molesta pero es su decisión. No obstante, las cosas han ido mejorando poco a poco. Durante los últimos meses varios familiares me han llamado, así que hay esperanza. La objeción más grande por parte de mi padre es que yo use el jiyab. Él ni lo entiende ni mucho menos lo aprueba. En general mi familia no sabe mucho del Islam ni le interesa saber.

• Al principio mis padres estaban enojados, ya que no entendían el Islam. EL verdadero problema fue cuando decidí usar el jiyab al año y medio después de convertirme. Mi hermana todavía piensa que soy extraña y que estoy loca, por eso no me habla mucho.

• Me siento distante de mi familia. Tenía muy buena relación con mis hermanos pero ahora no tanto. La religión es un tema muy sensible entre nosotros aunque de cierta forma los he convencido de lo errados que están dentro del catolicismo. Me siento muy distante de mis padres. Mi madre no quiere creer que el libro que ha estado siguiendo por años (la Biblia) ha sido modificado por el hombre y que el Islam es el camino correcto. Tampoco entiende por qué me cubro y por qué no consumo productos a base de cerdo. Nunca he hablado al respecto con mi padre. Él no tiene mucha educación y es de mente muy cerrada. En verdad quisiera hablar con él al respecto pero no sé ni qué decirle ni cómo. La mayoría de mi familia piensa que me convertí al Islam sólo por complacer a mi esposo. Simplemente no entienden que yo amo el Islam con todo mi corazón, tanto que me gustaría hablarles de ello hasta que se convirtieran.

• Sé que mi familia piensa que mi esposo me forzó a tomar el Islam y no quieren entender la realidad. Anhelaba que mi madre me aceptara como soy y que aceptara el hecho de que esa es mi decisión. ¡Sé que tomé la mejor decisión al aceptar el Islam! Ellos se rehúsan a saber que los musulmanes creemos en Dios y consecuentemente... ¡creemos que vamos al infierno! ¡Detesto su terquedad!

Mi madre no respeta lo que opine mi esposo ni tampoco le pide su opinión. Cuando él intenta hablar con ella respecto al cristianismo, para hablar las cosas y llevarlas más abiertamente, ella se niega a hacerlo; ella nunca considera nuestro punto de vista. Mi esposo es muy agresivo y exigente cuando debate o habla con alguien, pero él realmente quiere que ella vea las cosas desde otra perspectiva; él no quiere darse por vencido incluso si la discusión termina en una pelea a gritos. Pero mi mamá no está acostumbrada a que le lleven la delantera(¡menos yo!)...y mi esposo no entiende que algo que puede ser tan claro y tan obvio para él, no lo es para otra persona.

• Mi familia no comentó mucho respecto a mi matrimonio con un musulmán. Cuando nos casamos, algunos de mis familiares objetaron (especialmente mi abuelo), no porque mi esposo fuera musulmán, sino porque era extranjero. Él no quería a ninguno de esos "malditos extranjeros" en la familia. No me habló durante dos meses. Pero su esposa le hizo entender que dejara las cosas de ese tamaño o me perdería. Una vez un primo sugirió que mi esposo se convirtiera al cristianismo. No somos una familia que dialoga mucho. Hay una tendencia a la conversación superficial. Cierta vez uno de mis hermanos, quien es cinco años menor que yo, le preguntó a mi esposo sobre las creencias de los musulmanes. Pero mi padre le dijo que eso no debía discutirse, así que pronto se entendió que la religión no era tema a tratar. Le dije a mi esposo que no quería que las cosas fueran así, pero que realmente no existe mucho apego emocional entre nosotros.

• Mis padres tuvieron que aceptar mi cambio. No iba a regresar ni al cristianismo ni al americanismo sólo por ellos. Ellos no son de mente abierta, pero yo hago lo mejor que puedo para mantener y propiciar el contacto entre nosotros, a la medida que podamos. Anhelo que mis padres y todos los no musulmanes encuentren el Islam. Yo se que cada uno es responsable de sus propias acciones y que yo tendré que testificar (en el día del juicio) por lo que yo haya hecho. No trato de forzarlos a nada. Si ellos me molestan (lo cual ocurre con frecuencia), sólo oro por ellos y no dejo que ello me perturbe.

• Todavía hay ciertos aspectos que se han quedado rezagados y que me causan pena y desasosiego; por ejemplo no sentirme cercana a mi madre, hermanas y amigos, al igual que con mi abuela, quien trata de aceptarme con mi estilo de vida, pero no lo ha logrado.

• No he logrado nada con mis padres. En noviembre se cumplirán tres años desde la última vez que nos vieron a mis esposo y a mí. Ellos no quieren nada con nosotros. Mi hermano ha hecho lo mismo. Mi tía me habla, pero dice que mis creencias son del demonio. No tengo que preocuparme por pasar los días festivos con mi familia, ya que no tenemos ninguna relación.

• Mi decisión de convertirme al Islam trajo diversas reacciones entre mi familia. Mi padre y mi madrastra (mi madre es fallecida) me rechazaron totalmente. No nos hemos hablado durante cinco años. Mis abuelos siempre me han hecho sentir bienvenida, pero no hacen ningún comentario en lo absoluto respecto a que no están de acuerdo con lo que estoy haciendo.

Estas mujeres no pudieron tener el apoyo de sus familias en cualquier situación a la que ellas se orientaron, pero ciertamente tienen que ser fuertes para vivir sin su apoyo. Posiblemente habrá un mejoramiento en la relación con el paso del tiempo. Crisis familiares, cambios de opinión o necesidad de afecto pueden motivar a estas familias a reconsiderar la relación.

La aceptación como un tema no familiar

La opinión expresada por dos de las conversas fue que sus familias no tuvieron nada que decir respecto a su decisión. Ellas sentían que eso no les incumbía a las familias y si su decisión era molesta o perturbadora para sus familiares, eso sería problema de sus familias y no de ellas.

• El efecto sobre mi familia no existe. Soy adulta y elijo lo que quiero hacer. En mi casa nos comportamos como adultos y no pedimos permiso sobre cómo vivir muestras vidas. La religión no es parte primordial en la vida de mis padres y no hablamos del tema a menos que alguien de nosotros pregunte al respecto. Cuando me vaya del país con mi esposo anhelo que tal tema sea de su entendimiento, si no, tendrán que lidiar con ello.

• Volverme musulmana no tuvo efecto alguno sobre la relación con mi familia. Ellos sabían que podían aceptar o rechazar mi religión, pero cualquier decisión que tomaran no me influenciaría. Mi esposo (quien no es musulmán) aceptó mis cambios porque me respeta como persona. Vivo en el oeste de los Estados Unidos y mis familiares viven en la parte centro oriental del país .Sentía como si ellos nunca fueran a comprender .Sin embargo ,cuando descubrieron que yo era musulmana, y dado que nadie me había influenciado a tomar la decisión, finalmente aceptaron que Alá(SWT) guía a quien Él desea.

En ningún momento las respuestas al cuestionario reflejan que las mujeres se hayan tornado al Islam para hacer enojar a sus padres o para contradecirlos. Muchas eran concientes de que las relaciones podrían tornarse tirantes así que trataron de encontrar la manera de suavizar la noticia de su conversión. Pero para estas mujeres su nueva fe valía tanto la pena que hasta se arriesgarían a perder a sus familias si era necesario. Habían escogido su camino, y estaban dispuestas a recorrerlo.

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