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Siguiendo el camino hacia el matrimonio: cuando dos se vuelven uno en el Islam

Desde el momento en que Jodi y Reza nos dijeron que se querían casar, aclararon que sus intenciones eran vivir en su tierra natal, Irán. Para ese entonces Irán tenía rehenes norteamericanos, así que las relaciones entre Norteamérica e Irán no eran las mejores. Eso realmente me asustaba. El hecho que él era musulmán no nos parecía tan importante porque anticipábamos que se convertiría al cristianismo. Además, en verdad respetábamos y apreciábamos a este joven.

el día tan temido por fin había llegado. Reza se levaba a Jodi a Irán justo como lo habían dicho desde el día en que se comprometieron. Ellos habían hecho ya un pequeño viaje a Irán al comienzo de su relación, pero no estarían listos para irse hasta que él no terminara su carrera en ingeniería además de una especialización en tecnología industrial y ella su carrera en enfermería. La guerra entre Irán e Irak todavía estaba en curso. Simplemente todo ello no parecía seguro. Tan lejos...¿la vería de nuevo? La escena de Fiddler on the Roof todavía flotaba en mi mente al recordar a Tevya con su segunda hija en la parada del tren listos para enviarla a Siberia con su esposo. Oí de nuevo la voz de aquella hija entonando la canción Far from the home I love(Lejos del hogar que amo).

Jodi y Reza vendieron todo lo que poseían excepto lo que podían cargar en las cuatro inmensas maletas que se llevarían para empezar una nueva vida en Irán. Pasaron la última noche con nosotros. ¡Estaban tan felices y ansiosos! Despedirlos a la mañana siguiente en el aeropuerto fue una de las cosas más difíciles que hubiera hecho. Sentí que Jodi se iría de nuestras vidas para siempre. Quería tirarme al piso del aeropuerto, patear y gritar. Pero me mantuve controlada hasta que llegamos al carro donde me pude desahogar. Ella se había ido. Nunca más la volvería a ver. Era como si se hubiera muerto. Ese matrimonio me la había arrancado, llevándosela a una tierra extraña y lejana.

Pero la vida tenía que seguir, y me fui de viaje a Canadá. Joe me llamó para decirme que Jodi había llamado. Una represa se había roto en una montaña en Teherán y el agua había llevado hasta el área en que ellos vivían con los padres de Reza. Casi un mil personas habían perecido por el agua y el lodo, y entre ellos estaba el padre de Reza quien se había ahogado en la parte baja de la casa. La mayoría de las cosas en la casa se habían arruinado quedando bajo varios pies de lodo y agua. La familia halló el cadáver del padre entre el agua, limpió el apartamento y salvaron lo que más pudieron.

Sentí una honda tristeza. Sí, estaba triste por el padre de Reza, pero ahora otra pena también me embargaba. Si Jodi había perdido todo lo que se llevó a Irán, ¿cómo iba a recordar todo lo que fue su vida antes? Ya no tenía nada que le hiciera recordar: había perdido sus fotos, sus recuerdos, sus papeles. Yo estaba segura que ella olvidaría con el tiempo quiénes éramos nosotros y quién había sido ella. Ahora su familia sería la familia de Reza, y sin duda perderíamos contacto tarde o temprano.

Tres meses después recibimos otra llamada de Jodi. Ella y Reza regresarían a los Estados Unidos. La economía en Irán estaba difícil debido a la guerra. Empezaron a caer en la cuenta de la necesidad que tenían de fortalecerse económicamente antes de vivir en Irán. ¡Qué celebración para nosotros! ¡Iban a regresar! Tendríamos a Jodi y a Reza de nuevo con nosotros.

Hemos vivido muchos años en la misma área metropolitana. El respeto y el amor que sentíamos por Reza al principio ha crecido y madurado. El rol que Reza lleva en su familia con su esposa e hijos es similar al del cristino conservador que siente la responsabilidad de ser la cabeza de su hogar. El toma seriamente el liderazgo de la casa mientras al mismo tiempo anima a Jodi a participar en las decisiones que se tomen.

Si tuviéramos que describir a los esposos musulmanes dado el modelo presentado a nosotros por nuestro yerno, diríamos que son gentiles, fuertes, amables, inteligentes, corteses, alegres, dependientes y altruistas. Estamos asombrados de su sabiduría y compromiso para practicar su religión, su deseo de que sus hijos crezcan como musulmanes practicantes y sean protegidos de imágenes nocivas en la televisión o en el cine, su sentimiento de responsabilidad al asegurarse de que su familia está protegida, y su acertado manejo de las finanzas. También hay un sentido de pertenencia fuerte y una conexión a su familia y su país de origen.

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Así como el valor del modelo masculino fuerte es importante en la familia cristiana, de esta misma manera se presenta en la familia musulmana. El hombre está invitado a ser un modelo fuerte en la familia, a proveer el apoyo financiero a la familia y a ser el líder al momento de tomar decisiones y en la práctica religiosa.

Algunas de las mujeres que hicieron parte de la encuesta se convirtieron al Islam mientras todavía estaban solteras, y sostuvieron que era importante para ellas casarse con un musulmán. Por otro lado, la inducción al Islam de una mujer no musulmana pudo haberse dado después de estar casada con un musulmán. En otras circunstancias, un interés previo por el Islam pudo haber abierto la puerta para que una no musulmana tuviera una relación con un musulmán.

Los esposos de las mujeres en mi encuesta vienen de varios países: Irán, Irak, Siria, Egipto, Jordania, Palestina, Kuwait, India, Turquía, Líbano, Pakistán, Kenia, Afganistán, Omán, Túnez, Marruecos y Los Estados Unidos. Muchos de ellos ahora tienen ciudadanía americana o canadiense y ostentan educación superior. Algunos planean llevarse a sus familias a sus países de origen o ya están viviendo allí. Otros tienen el compromiso personal de vivir en los Estados Unidos o en Canadá con el anhelo de encontrar una ciudad donde haya una comunidad musulmana para llevar su religión y criar a sus hijos.

Una de las mujeres que estaba soltera al momento de responder el cuestionario me escrbió después y me contó que se había casado con un egipcio maravilloso quien le había extendido su cariño y respeto a ella y a su familia.

• Usted probablemente se preguntará por qué le estoy contando todo esto. Sólo quiero que usted entienda que dentro del Islam la institución del matrimonio es lo que me ha ayudado a practicar mi religión en todas sus extensiones posibles. Como conversa norteamericana, encontré dificultad al principio para ser una buena musulmana y seguir todos los cambos que tuve que hacerle a mi vida, aunque lo hice muy gradualmente. Ahora con mi esposo, me siento mucho más completa. En mi corazón siento que he tomado la mejor decisión. Soy la más afortunada al no tener que elegir entre mi familia y el Islam (pues el Islam hubiese ganado), pero soy aún más afortunada porque Allah me ha guiado por el camino correcto. No estoy diciendo que no tengo problemas, pero todo lo que hago es mirar en mi corazón y leer el Qur'an y así sentir que todo está mejor.

Encontrando un esposo musulmán

Las parejas de esta encuesta se conocieron en distintos lugares justo como lo hace cualquier pareja en Norteamérica: en la universidad, en el trabajo, en actividades sociales o a través de amigos. He aquí algunas historias de aquellos encuentros.

• Conocí a mi esposo jugando bingo. Yo estaba sentada al lado de una amiga de la familia así que él la conoció a ella también. Él tenía una hermosa sonrisa y era abierto al hablarle. Yo venía de una relación desastrosa con un hombre abusivo nueve años mayor que yo pero nueve años más inmaduro. Cuando conocí a quien es hoy mi esposo yo tenía tan mala impresión de los hombres que no sé cómo consideré el matrimonio de nuevo. Él no mencionó el sexo, ni me hizo insinuaciones, ni me tocó ninguna parte de mi cuerpo ni me llamó "su chica" en frente de nadie. Era refrescante ser tratada de esa manera. Él nunca me llevó a ninguna parte sin una chaperona que testificara que era un caballero. Me sentí respetada y me agradó.

• Conocí a mi esposo en la universidad. Él era muy decente (lo noté de inmediato) y muy atractivo. En realidad yo no estaba buscando novio cuando nos conocimos pero lo primero que noté en él, lo cual siempre estaba de primero en mi lista, era la importancia que le daba a la familia (lealtad, respeto), a su madre y su padre. Él respondía a mis preguntas con mucha paciencia.

• Conocí a mi esposo en la universidad a la cual yo asistía. Él era quien asaba las carnes en el restaurante. Hubo una conexión entre nosotros. Él era amable y agradable para conversar. Él tenía un sentido religioso en su ser y era maduro en sus ideas. Por supuesto, me pareció muy atractivo también. Me gustaba el estilo de vida que él ofrecía para una sociedad basada en la familia. En especial sentí que él era mi amigo y coincidíamos en muchas cosas incluso en la religión. Él fue un catalizador para mi exploración personal.

• Fui su tutora de inglés. Él me ayudó a estudiar el Islam, pero cuando me convertí no pude verlo más (él respetó completamente mi decisión de dejar de verlo una vez me hice musulmana). Tiempo después, varias personas en la mezquita me hablaron de una "persona ideal" para ser mi compañero, y resultó ser el mismo hombre a quien yo le había servido de tutora y quien me había enseñado el Islam. Lo encontré sincero, gentil, generoso y paciente. Si hubiera un alma gemela para mi, yo creo que es él. Él ha llenado los vacíos de soledad y la necesidad de amor incondicional que nunca antes había encontrado. Mi familia lo aceptó completamente desde el primer día. Ellos lo aman muchísimo y él es amigo de todos.

• Mi esposo y yo nos conocimos cuando trabajábamos en el mismo restaurante. Yo era mesera y él lavaba platos. Él era nuevo en el país y no hablaba inglés. Él parecía honesto, descomplicado, trabajador y generoso.

• Conocí a mi esposo en la universidad. Trabajábamos en el mismo restaurante de comida mejicana. Me atrajo mucho porque era muy trabajador, inteligente y se comportaba muy educadamente. Yo necesitaba una persona que pensara que yo era maravillosa. Él me puso en un pedestal y me trataba como una reina (aunque éramos absolutamente pobres), con respeto y dignidad.

Algunas de las mujeres ya se habían convertido al Islam cuando eran todavía solteras y conocieron a sus esposos de distintas maneras. Una forma común de encontrar un esposo o esposa musulmán o musulmana es a través de clasificados en una revista islámica o en un stand (o puesto) de matrimonio en alguna conferencia islámica. No es inusual para alguien que está listo para casarse hacérselo saber a sus hermanos musulmanes para que ellos le ayuden a buscar una pareja adecuada. Los siguientes apartes tomados de los cuestionarios dan una idea de las relaciones y matrimonios entre musulmanes.

• Conocí a mi esposo a través del Imam de mi mezquita. Lo acepté porque era religioso. Nada más me importaba en realidad. Él no hizo parte de mi conversión porque yo ya era musulmana para ese entonces. Mi ceremonia matrimonial fue toda islámica. Hablé con él durante dos semanas y luego decidí casarme con él para el Ramadán de 1991.

• Mi matrimonio fue arreglado por petición mía para tener apoyo religioso en cuanto a la ayuda que necesitaba para aprender más sobre mi din (mis obligaciones). Le pedí a mi wali(a quien me ayudó a arreglar mi matrimonio) que el hombre para ser mi esposo fuera un buen musulmán practicante lo cual era la única característica que yo requería. Yo quería un esposo que me ayudara a acerca del Islam a fondo y me recordara siempre a Alá(SWT). Yo ya era musulmana.

• Mi familia no lo conocía antes del matrimonio. Lo conocieron dos días antes de la ceremonia, y él pidió el permiso a mis padres para casarnos un día antes de la ceremonia. Él no les agradó. Ahora sólo lo toleran.

• Mi futuro esposo vino a verme un viernes en la noche y nos casamos el domingo siguiente en la tarde. Invitamos amigos y familiares a nuestra ceremonia. Nuestra boda fue totalmente islámica. Lucí un vestido islámico, no un vestido de novia común. Estábamos en salones separados. El Imam vino y me preguntó si quería casarme con el hombre que él me había recomendado y qué quería para mi mahar (dote). Lo escuché dar un discurso sobre la importancia del matrimonio. En ese momento mi madre salió diciendo que ese matrimonio era toda una farsa. Por supuesto yo lloré mucho y estaba muy herida; la ceremonia continuó pero a un ritmo más rápido de lo que se acostumbra.

• Conocí a mi esposo a través de un clasificado en una revista islámica. Un amigo suyo correspondió al mensaje. Yo no respondí inmediatamente el mensaje, así que su amigo le dio la carta a él porque él también quería casarse. Hablábamos por teléfono alrededor de diez a doce horas diarias durante seis semanas; después él viajó a Kansas. Estábamos en un 90% casi seguros de querer casarnos, pero queríamos conocernos primero. Nos comprometimos ese mismo día e hicimos nuestro matrimonio islámico (nikkah) dos días después.

Yo buscaba a alguien que fuera un musulmán fuerte, tanto en teoría como en práctica; alguien que viviera su vida islámicamente, sin importar cómo vivieran los que le rodeaban. Yo buscaba a alguien que fuera un buen soporte económico, dado que en el matrimonio es el hombre quien provee a la familia de todo, incluso si su esposa tiene dinero. Había escuchado muchas historias de hombres que no trabajaban, o querían que sus esposas los mantuvieran, así que quería asegurarme de que mi esposo trabajara duro para su familia. Entre más lo conocía, más se aproximaba a mis requerimientos. En mi carta yo había sido directa al expresar que quería un musulmán fuerte espiritualmente, que yo era divorciada y tenía un hijo (en caso que fuera alguien que quisiera una joven virgen) y envié mi foto. Aunque no pedí su foto de inmediato, él me envió una. La apariencia no es importante. Pudimos conocernos muy bien por teléfono, hablábamos acerca de muchas cosas de nuestras vidas: el Islam, sucesos de la actualidad (incluyendo algunos que tenían que ver con musulmanes), etc. Me aseguré que su familia aceptaría una esposa norteamericana (él era originario de un país islámico), incluyo una que estuviera divorciada y con un hijo de ese matrimonio. Él me aseguró que eso no haría ninguna diferencia para ellos, que todos ellos escogían a sus parejas y algunos incluso habían escogido parejas de otros países.

Llegamos a ser muy cercanos por medio de las llamadas telefónicas, y yo siempre esperaba su llamada. Si yo tenía un mal día le contaba a él para así sentirme mejor. Era como un cortejo a la antigua. Nuestras pasiones no llegaron mientras nos conocíamos. Cuando nos vimos por primera vez, nos dimos cuenta que éramos el uno para el otro, y la amistad y el afecto que sentíamos el uno por el otro se tornó en amor. El Islam no permite salir con alguien, sexo antes del matrimonio, ni nada de eso. Esta es una buena manera de conocer a alguien y ver si te la llevas bien con esa persona. Ese es el paso más importante, saber si alguien está a tu nivel, islámicamente y personalmente. Si él o ella no es, te sentirás atraído y amarás a tal persona.

Yo quería a alguien que fuera amable y amoroso, y lo encontré. Él no me golpea ni me grita, como es el estereotipo de los hombres árabes. Tengo que admitir que yo pensaba que los hombres árabes eran manipuladores y violentos, pero no lo son. Él me dice que me ama, y se asegura que yo sepa eso. Él es muy cuidadoso y se preocupa por mi.

Dentro de un matrimonio islámico

Si la pareja sobrevive a las objeciones de la familia durante la etapa del cortejo, esta se prepara para el matrimonio. Frecuentemente es difícil para los padres de la mujer que esta se case con un musulmán de otro país. Estos de pueden sentir inseguros acerca de las intenciones del hombre y pueden expresar temor por su hija. La primera reunión con el futuro esposo y la familia de la cortejada puede ser tensa. Sin embargo, en muchos casos como los ejemplos a seguir, la familia también llega a aceptar al esposo y a establecer una relación con él.

• Mis padres no estaban seguros de quien sería mi esposo ya que no lo conocieron hasta la noche en que nos casamos. Decidimos pasar unos días con ellos (después de casarnos) para que lograran conocerle mejor. ellos han aprendido a quererlo profundamente. En efecto, para el punto de vista de mi padre, él es el hijo que nunca tuvo. Mi madre tuvo que confesar que nunca pudo desear un mejor esposo para mí. Considerando las válidas objeciones que ellos tuvieron cuando se dieron cuenta de cómo lo conocí, mi familia lo ha desposado a él también como uno de nosotros.

En la encuesta pedí que se describieran algunas historias positivas de aquellas que se convirtieron al Islam. Esto no busca ignorar los reportes de las relaciones pobres que existen. Una mujer me llamó y me dio que no podía darme su nombre ni responder el cuestionario porque su experiencia no había sido positiva. Ella había estado casada con dos musulmanes distintos, ambos con buena educación, uno de ellos era un físico. Ambos la golpeaban y abusaban de ella horriblemente. Ella estaba escondiéndose, temerosa de su propia vida.

• Mi intención no es glorificar el matrimonio islámico, pero ciertamente reconozco que todos los matrimonios de este tipo no son catastróficos como los medios de comunicación nos lo hacen creer. Mi intención al escribir este libro es compartir algunas experiencias positivas que contrastan con las historias negativas que se conocen y así presentar un cuadro más balanceado. Entre los matrimonios islámicos hay buenos, regulares y malos así como en cualquiera otra religión o cultura, y también se pueden hallar relaciones tormentosas .Incluso hay algunos hombres que se casan con una ciudadana norteamericana para tener acceso a la green card o tarjeta verde que les permite a los no ciudadanos trabajar y quedarse en los Estados Unidos.

• Me uní a un grupo de amigos por correspondencia de un periódico y recibí una carta de un estudiante universitario árabe. Él me propuso matrimonio y yo caí. Básicamente él se casó para obtener mi virginidad. Después de nuestro divorcio o me fui a vivir a Tennessee. Mis amigos me presentaron a otro musulmán. Él era un hombre sencillo y piadoso; respondía a todas mis preguntas sin problema. Yo quería un esposo y unos hijos. Mis padres estaban escépticos al principio porque ellos pensaban que él no era diferente a mi primer esposo quien era musulmán también. Ahora lo aceptan a él y a nuestro pequeño hijo de tres años. Tuvimos una ceremonia sencilla en la mezquita. Luego fuimos a comer a La Ponderosa Steak house. La recepción fue más elegante pero sólo fueron algunos de nuestros amigos. Tuve una fiesta de hermanas la noche antes. Luego nos fuimos a Nueva York por dos semanas para nuestra luna de miel.

• Antes había estado casada con un musulmán y fue un matrimonio terrible. Fui abusada física y emocionalmente durante cinco años. Mi consejo para cualquiera que quiera casarse es buscar la ayuda de un wali para quien analiza a los hermanos musulmanes en proceso de matrimonio. Este matrimonio fue muy malo. Después de casados él hizo la oración sólo una vez, obtuvo su green card, coqueteaba con las mujeres que veía y finalmente obtuvo la ciudadanía. Ahora tiene un restaurante, se casó con una muslima de Singapur y trajo a su familia a los EU. Todo ello gracias a que yo soy norteamericana. Ahora estoy felizmente casada con otro musulmán.

El matrimonio islámico para las mujeres encuestadas es muy positivo en general, empezando por la ceremonia en si, la cual difiere totalmente de las ceremonias occidentales tradicionales. A veces la misma ceremonia era otro motivo de temor y causa de herida por parte de los familiares. Las familias usualmente sueñan llevando a su hija al altar y viendo al ministro unir a su hija a alguien que ellos aprueban. Para la tradición cristiana este es un sacramento además de los regalos y la recepción.

Las historias de matrimonios entre una mujer no musulmana y un musulmán, sin embargo, ilustran distintas situaciones y variaciones. Algunas parejas sí tuvieron suntuosas ceremonias (frecuentemente para satisfacer a os padres de la novia),pero también hubo fugas, pequeños matrimonios civiles y ceremonias islámicas.

• Tuvimos una ceremonia (informal) especial para un musulmán que se casa con una no musulmana, la cual es denominada ceremonia o matrimonio definitivo. Nuestro término fue de noventa y nueve años. Sólo estábamos nosotros y otros dos amigos. Después tuvimos una ceremonia en la iglesia de mis padres para mi familia. Mi padre nos casó y no se refirió a Jesús. Él respetó las peticiones de mi esposo. Fue muy bonito y orientado hacia la familia. No hubo muchos problemas porque yo no era musulmana y mi esposo no era un practicante fuerte del Islam. También tuvimos un tercer matrimonio como celebración de nuestra permanencia como dos musulmanes casados.

• Mi familia nunca expresó ninguna oposición contra mi esposo ni contra mi matrimonio. No somos muy unidos. Mi madre simplemente me preguntó si era feliz. Cuando le dije que sí, me dijo que ella también. Un ministro bautista nos presidió el matrimonio. Como yo no había pertenecido a ninguna iglesia por años, no conocía ningún ministro, así que hablamos con el ministro de la iglesia a la que asistían mis compañeros de apartamento en ese tiempo. La ceremonia fue muy sencilla. Le pedimos al ministro que leyera la ceremonia de antemano. El único cambio que le hicimos al sermón fue que no se mencionara a Jesús sino a Dios. La parte más bonita fue la tradición árabe después de la ceremonia con cánticos y danzas.

• Nos casamos por lo civil en una corte sin la presencia de mis familiares, sólo unos amigos como testigos. Luego de unos meses nos casó un sheijk (líder religioso musulmán) en una ceremonia corta con sólo un testigo.

• No hubo ningún elemento cultural en nuestra boda como partir el pastel y arrojarnos azúcar en la cabeza. Nuestra oda fue lo más básico de la tradición islámica, en la cual dos personas encuentran la necesidad de volverse compañeros, trabajar juntos en armonía y estar alejados del pecado. Él leyó las palabras de la ceremonia nupcial en árabe y yo estuve de acuerdo con el matrimonio. Para mi dote él me prometió darme mi primer Qur'an el cual me entregó algún tiempo después. Me regaló elementos para hacer la oración, incluyendo una pequeña alfombra. Después de estar casados bajo la ley islámica nos casamos por lo civil. (En el Islam los musulmanes están obligados a seguir las reglas del país en donde se encuentren siempre y cuando estas no vayan en detrimento de la misma religión).

• Tuvimos una ceremonia en mi iglesia, la cual no estuvo orientada hacia una práctica religiosa en específico. También celebramos una nikkah en la mezquita un día antes.

• ¡Nuestra celebración matrimonial fue hermosa! Perfecta como uno se la puede imaginar. El día era perfecto, soleado y fresco. Hubo un cuarteto de cuerdas, una mansión para la recepción y un excelente buffet variado por contrato. Entiendo que es típico contratar unos músicos para que interpreten música árabe pero acordamos que muchos de los invitados estarían incómodos con eso así que nos decidimos por la música de cuerda. Excepto por dos elementos, nuestra ceremonia fue enteramente islámica. Los dos elementos que no hicieron de esta una ceremonia totalmente islámica fueron: mi padre entregándome al novio y los invitados en la boda. Estoy contenta de haber tenido invitados cristianos en la ceremonia porque parte del misterio alrededor del Islam fue erradicado.

Relacionándose con la familia del esposo

Otro factor tiene que ver con el poder que la familia del esposo tiene en lo concerniente a la aceptación de la esposa. Por supuesto esto es algo que todos tenemos que hacer en el matrimonio (tratar de llevárnosla bien con nuestros nuevos familiares), pero a esta situación se le adiciona la dimensión de las diferencias culturales. Hay un apego fuerte por parte del esposo hacia su familia de origen y su tierra, así que lo que la familia sienta hacia la esposa es muy importante. A veces este sentimiento es tan fuerte que si las familias desaprueban puede darse el rompimiento del matrimonio; algunas aprenden a vivir con una relación pobre con la familia del esposo, pero la mayoría de las que respondieron el cuestionario encontraron amor, aceptación y se complacieron al conocer a la familia de sus esposos. Reportaron buena comunicación entre las familias por medio de cartas y llamadas telefónicas al igual que visitas a la tierra natal del esposo. A veces los familiares del esposo vienen de visita o residen en los Estados Unidos o en Canadá.

• Tuve la oportunidad de conocer a la familia de mi esposo. Estaba muy asustada de conocerlos (ellos tenían una mala impresión respecto a la mujer americana). Se quedaron atónitos al ver que yo cubría mi rostro (se notaban incómodos al respecto). No fue una bienvenida muy cálida, ¡pero por lo menos nadie trató de matarme!

Vivimos en la casa de la familia de mi esposo (en su país de origen). He estado aquí por un año y no he sido aceptada por completo (sólo algunos de ellos me han aceptado de corazón). La mayoría de ellos temen que un día yo me vaya y me lleve a los niños conmigo.

Mi esposo y yo pensábamos que yo sería una mas del grupo familiar. Bueno, ¡pues ni siquiera estoy cerca! Ni siquiera estoy segura de algún día ser un miembro de la familia. Como lo predijimos, tenemos infinidad de problemas en cuanto a las prácticas islámicas. La familia de mi esposo está muy occidentalizada. Los beneficios de estar cerca a ellos son para mi esposo y los niños (tienen un círculo más grande en el que pueden estar como miembros familiares permanentes).

• La familia de mi esposo estaba presente cuando nos casamos. Su madre es del Brasil y se convirtió después de casarse así que comprende las dificultades del caso. Ellos viven en los EU y probablemente vivirán con nosotros más adelante (si podemos encontrar un lugar más grande). Nos ayudarán a los niños y a mí con el aprendizaje del árabe y del portugués. Las dificultades se hallarán en su dieta pobre y en sus hábitos de ejercicio. Yo soy una aficionada a los deportes y a la buena nutrición (¡excepto por el chocolate!) y mi esposo se torna tenso y extraño cuando está con su padre pero esto ha ido mejorando. Los ayudamos económicamente y esto hace que nuestras vidas sean más difíciles, pero ellos perdieron todo en la guerra del Golfo en el 67. Ellos estaban viviendo en Kuwait. Son personas sencillas al igual que nosotros.

• La madre de mi esposo es muy especial conmigo y lloramos como niñas cuando nos despedimos. Es como cuando visito a mi propia familia. Tanto mis padres como la familia de mi esposo se quieren mucho y se dan regalos y se llaman frecuentemente.

• Conocí a la familia de mi esposo cuando viajé a su país. Ellos son excepcionales, y me han aceptado completamente aunque yo hubiera sido una norteamericana divorciada, con hijos y no musulmana, al principio, ya que soy importante para su hijo y hermano.

Hay ciertas áreas en las que tengo dificultad para adaptarme. Nunca me acostumbraré a tener 35 familiares que no piensan que deben tocar la puerta antes de entrar, y que creen que nuestra privacidad es suya. Y nunca me he acostumbrado a irme con las mujeres a cierta hora durante una reunión. Les hice asignarle una habitación a mi familia para así tener a mis hijos y esposo conmigo (extraña idea, lo sé). Mi esposo me lleva la corriente mis idiosincrasias gran parte del tiempo, y cuando no lo hace, su madre le dice que es mejor que lleve las cosas en un punto intermedio conmigo. Los beneficios de relacionarme con esta familia es que ellos son una familia de verdad, con todos los puntos buenos y malos (algo que no había tenido ni siquiera con mi propia familia)

• Conocí docenas de familiares de mi esposo en las primeras semanas que estuve en Egipto. Fue una experiencia estresante. Ahora puedo decir que tengo una muy buena relación con esta familia, estoy muy apegada a ellos después de haber compartido dos meses en su casa mientras mi esposo estaba en Arabia Saudita trabajando. Ellos también me han aceptado y se sienten cómodos conmigo, principalmente creo que es porque soy respetuosa con ellos y porque quiero a mi esposo. El beneficio es que voy a aprender árabe con ellos. El problema radica en estar siempre atenta a que ellos son precavidos con los americanos en general.

Existen incluso aquellas mujeres que son más cálidamente aceptadas por la familia de su esposo que por la suya propia. La siguiente carta fue escrita por una mujer a su amiga en los Estados Unidos durante una visita a los padres de su esposo en Irán.

• He estado aquí durante una semana y todo es maravilloso. He adoptado a mi suegra para mí. Ella es muy especial. Esta primera semana ha sido interesante, conociendo a esta familia y recordando qué costumbres seguir y cuando. Hasta ahora mi esposo dice que todos me quieren y se sienten aceptados por mí. Me tratan como una reina. Mi suegra me besa todo el tiempo y me espera con mucho cariño. Sin saber de seguro qué me esperaba cuando llegara allí, me preocupé mucho, innecesariamente antes del viaje.

Gran parte de la familia de mi esposo fue a recogernos al aeropuerto; fue un momento muy bonito. Nunca lo olvidaré. Mami es como un ángel. No puedo creer que esperáramos tanto para verla. He llorado mucho por todo lo que he visto aquí. El sistema familiar es único, fuera de lo que uno pueda expresar con palabras. Algunas de mis lágrimas son debido a que he recibido más amor en una semana por parte de esta familia que de la mía propia, quien ni siquiera se molestó en decirme adiós.

Mezcla de culturas

Las mujeres están aprendiendo a ser musulmanas y al mismo tiempo, si están casadas con alguien de otro país, se están incorporando nuevos elementos culturales a la familia. Las mujeres indican una mezcla entre la cultura norteamericana, las tradiciones del esposo y un esfuerzo para interpretar todo esto islámicamente.

• Muchas tradiciones incluyendo las que se refieren a las mascotas; la manera en que cocinamos y hablamos; todos los modales son adquiridos de la tradición de mi esposo. Las tradiciones que adquirí en mi niñez han cambiado casi en un 100% y no son aceptadas como parte de nuestras tradiciones hoy.

• De alguna manera nuestra vida ha tomado muchas de las tradiciones de la cultura iraní, incluyendo la comida que consumimos y la manera en que la preparamos, y mi jiyab (hay muchas maneras de usar el jiyab). Muchas de las cosas que hago son iraníes, pero mi manera de ser y de pensar son todavía muy occidentales.

• Hay una mezcla: no se usan zapatos dentro de la casa, la manera de lavarse después de usar el baño, la manera de contestar el teléfono:"as salamu aleikum"(el saludo común entre los musulmanes)...estas son básicamente costumbres islámicas. Consumimos comida persa casi en un 75%.

• Nuestra vida diaria no incluye la cultura iraquí; más bien algo de la cultura árabe. Nuestros hijos practican juegos en árabe que mi esposo recuerda desde que era niño. Él les enseña árabe y Qur'an a los niños por lo menos dos veces por semana.

• Nuestra vida diaria incluye muchas de las tradiciones del país de mi esposo: Siria. Muchos de mis amigos son de otros países. sus culturas también son una influencia. Lo más importante, la madre de mi esposo nos visita por largas temporadas. Ela siempre trae una parte de su país consigo. Cuando ella no está aquí, nuestras maneras son más bien islámico-americanas. Es una combinación de culturas.

• Mi esposo nos anima a aprender árabe, al igual que él se esfuerza por aprender elementos de la cultura americana como canciones de niños, poemas y dichos. Tratamos de mezclar nuestras culturas de manera confortable y estamos acostumbrados a estar rodeados de gente perteneciente a otras culturas y lenguas diferentes a las nuestras.

• La única cultura es el Islam. Incluso trato de no seguir la cultura norteamericana. Trato de poner el Islam por delante de todo lo que hago. La familia de mi esposo está muy apegada a la cultura y tradiciones de la India. Esto nos dio muchos problemas cuando fuimos visitarlos.

• Nuestra vida diaria incluye tradiciones de Irán. Cómo no, si mi esposo es iraní. Eso nunca va a cambiar. Él cuenta historias, cantamos canciones y consumimos muchísima comida iraní.

• Nuestra vida diaria es normal. Lo que es diferente en nuestra familia es que tratamos de hacer todo desde un punto de vista islámico, y les enseñamos el Islam a nuestros hijos con lo que pasa en nuestras vidas a diario.

• Ya que ambos somos musulmanes, el Islam es el mayor impacto en nuestra familia. Por supuesto, ello va mezclado con las comidas de su país y pequeños dichos al levantarnos, bañarnos e irnos a dormir. Siento que he creado mis propias tradiciones familiares porque en verdad yo quería una familia orientada islámicamente. Hemos creado muchas tradiciones nuevas. Mi esposo está muy solo aquí en EU. Él extraña mucho a su familia, a la cual tuvo que dejar a la edad de dieciocho años. Así que trato de aliviar su tristeza tomando mi rol en la familia muy seria y amorosamente.

Las mujeres en esta encuesta parecían relativamente felices en sus matrimonios cuando respondieron las preguntas. Se sentían atraídas a aquellos musulmanes que venían de otros países por una variedad de elementos que ellas vieron como maduros y positivos. No todas las mujeres estaban casadas con musulmanes al momento de su conversión; algunas se convirtieron estando solteras y luego quisieron casarse con un buen musulmán. Como en cualquier religión, la pareja que tiene ideas similares en cuanto a la práctica religiosa tiene más en cuanto a la armonía y al compartir.

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