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Anexo C: La historia de una mujer en respuesta al cuestionario

Con muchas respuestas al cuestionario vinieron notas personales de las mujeres garabateadas al margen con la intención de compartir sus historias o deseando saber acerca de las historias de otras mujeres. La siguiente respuesta está transcrita completamente para dar un ejemplo de lo anterior. La autora expresó en una nota que "¡escribir esto fue una experiencia interesante (una buena analogía: como si se abrieran las compuertas de una represa)!

La mujer de 35 años tiene tres hijos, trabaja medio tiempo, tiene una licenciatura y ha sido musulmana durante catorce años.

Hable de su conversión al Islam

Mi conversión al Islam fue un proceso muy largo y gradual. Fui educada en un hogar culturalmente cristiano, un lugar en donde las celebraciones eran celebradas pero las razones más profundas no eran exploradas. Esto era intencional por parte de mis padres quienes pensaban que se había creado mucho odio en el mundo en el nombre de una religión organizada. Ante la insistencia de mis abuelos por parte de padre y madre, los hijos fuimos bautizados y educados en una escuela dominical rudimentaria. Mis padres nos decían que cuando creciéramos podríamos escoger nuestras propias religiones si así lo queríamos.

Mi entrenamiento religioso me dejó con una creencia en Dios (¿de qué otra manera podrían explicarse todas las maravillosas e intrincadas interconexiones de la tierra y el universo?) pero no con una creencia en ningún sistema o religión. Me consideraba cristiana pero en un sentido amplio: creencia en Dios, creencia en Jesús como profeta, creencia en las enseñanzas morales y éticas. Sin embargo mi educación generó un alto grado de escepticismo y cinismo, y yo cuestionaba cada aspecto de dogma eclesiástico. Al final, decidí que yo no creía en la religión organizada ya que era ilógica, internamente inconciente es hipócrita (habiendo llevado a cabo muchos actos inmorales y no éticos en el nombre de Dios).

No obstante, yo tenía una idea vaga, casi irreconocible que sin religión algo esencial estaba faltando en mi vida. Una vida sin un sentido de un propósito más grande era una cacería de deseos perpetua, vacía y sin sentido. Así que empecé una búsqueda de mi propio yo, más bien desorganizada y con algo de rencor.

Vislumbraba parte del espiritualismo que buscaba en varias religiones pero todas parecían carentes de algún ingrediente esencial. Esta tenía un hermoso sentido de paz y tolerancia, pero había perdido su sentido moral y ético con el paso del tiempo; aquella otra tenía un fuerte elemento de responsabilidad hacia los otros y un alto código de conducta personal, pero era represiva y suprimía la búsqueda lógica; esta otra tenía un sentido de colectividad religiosa y un contexto espiritual pero promovía el exclusivismo; hubo otra que entendía el misterio, la belleza y la paz que rodea a Dios, pero era impractica en cuanto a los quehaceres diarios y olvidaba las responsabilidades nuestras como seres humanos. Para esa época conocí al hombre que después se convertiría en mi esposo, y al tratar de entenderlo a él y a su cultura, me encontré con el Islam. Las ideas y enseñanzas del Islam me llamaron la atención inmediatamente. Estas eran coherentes, lógicas, moderadas y promovían un balance entre la responsabilidad personal y la acción colectiva. Eran inclusivas y pero se extendían abiertamente; Dios era justo y poderoso al mismo tiempo; Dios era misericordioso e inexorable a la vez. Tomé mi shajada el día que mi esposo y yo nos casamos.

Mi conversión al Islam, al principio, parecía no requerir ningún cambio en mi vida. Mi esposo, quien había estado viviendo en los Estados Unidos por algunos años, y yo, quien había sido criada aquí, seguimos la norma cultural y separamos nuestra "vida religiosa" d nuestra "vida secular". Los primeros cambios (notados por aquellos que nos rodeaban) ocurrieron a medida que empezamos a educar a nuestra familia y comenzamos también a tomar decisiones que afectaban a nuestro hijo y a nuestra vida juntos. Hubo un punto de cambio definido en nuestra devoción a Dios, fue cuando nuestro hijo mayor tenía tres años de edad. Yo tenía una amiga que era una buena musulmana y con la cual pasaba mucho tiempo. Mi hijo era un gran observador y muy locuaz para su edad. Un día, en navidad, él preguntó porqué nos considerábamos musulmanes si no hacíamos nada de lo que ellos hacían. Él quería saber por qué teníamos un árbol de navidad. Él quería saber por qué yo no usaba el velo.

Obviamente yo no tenía ninguna respuesta para él, y sus preguntas promovieron una evaluación completar el papel de la religión en nuestras vidas. Mi esposo y yo debatimos acerca de los méritos de educar niños con o sin una identidad religiosa fuerte y examinamos cuán importante sentíamos que la religión era para nosotros. Al final, sentimos que el sentido de religión era importante para nuestro hijo(o futuros hijos), y, por lo tanto, era importante para nosotros también.

Durante los cinco años siguientes aproximadamente nos ajustamos y ajustamos nuestras propias vidas a los parámetros islámicos. Gradualmente empezamos a comer sólo comida halal y evitábamos situaciones que tuvieran que ver con licor o con su consumo por otras personas. Empezamos a ayunar en Ramadan, a hacer todas nuestras oraciones, a estudiar el Qur'an, y nos compenetramos más con la comunidad islámica. En general, ser más conciente del Islam significaba evaluar constantemente nuestro comportamiento y nuestro alrededor. A veces la evaluación constante era constrictiva, y anhelábamos los días en que no nos importaba nada y vivíamos la vida sin reflexionar. No obstante, estos momentos eran pocos, y nunca consideramos renunciar a todo lo que habíamos ganado gracias al Islam.

Vivir como una musulmana ha traído un sentido a mi vida. Existe en mí un sentido omnipresente de serenidad al saber que la vida hay que vivirla con un propósito. Siento que me he convertido en un mejor ser humano: más compasivo, más moderado, más profundo en el pensamiento. Hay una riqueza y una calma en mi vida que no existía antes de mi conversión al Islam. La vida en el amplio sentido de la palabra se ha convertido en un todo hermoso y completo.

Como aprendí a vivir y a practicar el Islam

Aprendí a vivir como musulmana principalmente leyendo el Qur'an y haciendo preguntas a sabios musulmanes. También veía y observaba musulmanes alrededor mío.

Aprendí a orar leyendo un libro diseñado para guiar a los neófitos a través de la oración. Cualquiera otra pregunta que me surgía yo se la hacía a otros musulmanes. También me basaba en fuentes y en la familia de mi esposo. Mis suegros fueron de mucha ayuda como también lo fueron otros parientes extranjeros quienes enviaban libros u otras fuentes cuando era necesario.

La tranquilidad o la dificultad de llevar a cabo mi práctica islámica específica siempre ha estado directamente correlacionada a cómo la entendí en conexión con lo que yo ya sabía acerca del Islam. Si no entendía su significado o veía su conexión con el todo del Islam, lo hallaba difícil para integrarlo a mi vida. Cuando ya había leído mucho, había echo suficientes preguntas, había hablado lo suficiente y finalmente había entendido, no tenía problema en adherir esa práctica mi vida.

Mi familia de origen

El volverme una musulmana practicante ha tenido un efecto muy profundo en la relación con mis padres. Ellos consideran el Islam como algo muy negativo, y creen que es una práctica opresiva y dogmática. En general no les importa mucho la religión y consideran el Islam en particular como una religión opresora para con las mujeres. Sin embargo, mi única hermana me apoya mucho en mi elección.

Yo espero que en el futuro pueda ser capaz de sentarme y hablar con mis padres acerca del Islam y su papel en mi vida. Hemos intentado discutir muchas veces pero ha tenido muy poco progreso. Mis padres parecen incapaces de entender que ser musulmana me trae paz y felicidad y ha añadido un sentido profundo inconmensurable a mi vida.

El Islam no ha tomado nada de lo que soy, sino que más bien me ha dado. Mis padres parecen considerar mi elección solamente como un rechazo a ellos y a mi herencia. Ellos creen que yo he cometido un tipo de apostasía cultural y se culpan a sí mismos. Ellos piensan que me fallaron, que fracasaron en darme un alto autoestima, y no pudieron compenetrarme completamente en mi propia cultura. Espero que algún día acepten mi elección (tal vez no entenderla pero al menos aceptarla).

Hay muchos puntos de tensión entre mis padres y yo; a ellos les disgusta cualquier cosa que físicamente me marque (o marque a mis hijos) como "diferente"(o refleje el Islam). Ellos se incomodan al salir conmigo o mis hijas a un lugar público porque usamos el jiyab o ropas modestas (mis hijas usan pantalones debajo de sus vestidos). Se irritaban cuando les decíamos que no tomaran licor en nuestra casa cuando nos visitaban. Ellos solían traerlo. Trataban de no tomarme fotografías si llevaba puesto el pañuelo. No les gustan los nombres islámicos de nuestros hijos y discutían mucho conmigo acerca de ellos cuando nuestro primer hijo nació. Mis padres se incomodan con mi insistencia en que mi esposo y mis hijos están primero (sienten que me he vendido muy barato por quedarme en casa aunque trabajo medio tiempo y me dedico mucho a mi hogar). Ellos querían una carrera para mí. Se inquietan con respecto a nuestra visión del mundo y les parece poco práctica e idealista. Excepto porque somos muy conservadores, piensan que somos muy correctos políticamente. Francamente casi todo el tiempo, no estoy segura exactamente de lo que piensan acerca de mí porque nunca lo discuten abiertamente. Pero sí noto dadas las conversaciones inquietantes, explosivas y divisorias que hemos tenido, que desaprueban y que están decepcionados con mis decisiones en la vida. Sin embargo, parece como si nunca pudieran preguntarme: ¿POR QUÉ? Creo que es porque ellos no son capaces de discutir nada en contra de algo que es ético, moral, moderado y lógico (y es algo en lo que ellos me enseñaron a creer desde que era una niña; sólo que no le llamaban "Islam").

En nuestros días de fiesta, intentamos continuar celebrando la navidad con mis padres y mi primer hijo. Cambiamos el concepto de "ayudar al abuelo y a l abuela a celebrar su día de fiesta" y tratamos de hablar acerca de la importancia del Profeta Jesús (PBUH) en el Islam. Eso no funcionó por muchas razones. Nuestro hijo estaba muy pequeño para entender tal concepto, y la presión de grupo lo empujaba a irse hacia el lado de celebrar la idea popular de la navidad. Mis padres usaron la navidad para inculcarle la cultura americana al niño creando un ambiente de "ustedes contra nosotros", causando confusión y tensión en nuestro niño. Cuando nuestros otros hijos nacieron nos dimos cuenta que no queríamos las mismas escenas replicadas en ellos, así que gradualmente dejamos de ir en los días de navidad a la casa de mis padres. Esa fue una decisión que los enojó y los decepcionó también. Ahora celebran la navidad con mi hermana, sus hijos y esposo.

Usualmente enviamos tarjetas navideñas a mis padres, mi hermana y mi único abuelo vivo, les deseamos un feliz año y los llamamos en navidad. También les enviamos tarjetas en Id-al - Fitr. Mi familia también nos envía tarjetas de navidad y mi hermana nos lama frecuentemente durante el mes de Ramadan para saber cómo nos está yendo. Los otros días de fiesta cristianos (como el de acción de gracias) no volvieron a ser celebrados en mi casa desde hace mucho tiempo, así que no son tan significativos. Mi madre les envía tarjetas a todos los niños el día de halloween (el cual nosotros no celebramos sino que ignoramos a disgusto de mis padres), en el de san Valentín y otros días.

Nos encantaría incluir a mis padres en las celebraciones islámicas, pero ellos no se sienten cómodos con la idea. Ellos no nos acompañarían a ninguna reunión de musulmanes si ellos llegasen a estar visitándonos, y en deferencia con ellos, nos quedaríamos en la casa a no ser que la reunión fuera demasiado importante para no asistir.

Tenemos muchas dificultades cuando visitamos a mis padres, mayormente dado que ellos desaprueban nuestro estilo de vida. Nuestra visión del mundo es muy diferente (desde la política hasta el papel de la "independencia" hasta el "materialismo" en la vida de una persona). No obstante, tenemos una buena relación con mis pares y queremos tener una relación mutuamente respetuosa con ellos.

Mi esposo

Conocí a mi esposo cuando yo estaba en la universidad, a través de amigos en común. Las características que más me atrajeron a él fueron su generosidad espiritual, la honestidad, la compasión, la lealtad, la inteligencia y su fortaleza en general. Él sabía quién era y sin embargo era humilde. Yo admiraba enormemente su fortaleza y su generosidad hacia otras personas. Aunque era atento y gentil, tenía un gran carácter.

Mi esposo jugó un papel importante en mi conversión al Islam porque era capaz de responder todas mis preguntas, y pasaba gran parte de su tiempo explicándome el Islam y su cultura. Él siempre me incluía en las reuniones islámicas o culturales y hacía las veces de mi intérprete lingüístico y cultural. Él hizo que el Islam estuviera al alcance de mi mano y me hizo experimentarlo de primera mano. Nunca me presionó para convertirme. Esta decisión fue solamente mía.

Mi familia no lo aceptó muy bien como mi amigo; lo aceptaron mejor cuando nos comprometimos. A ellos les gustaba él inmensamente como persona, pero lo culpaban por lavarme el cerebro para que me convirtiera. También me culparon por ser tan confiada. Nuestra relación con mis padres era muy buena hasta que nos volvimos musulmanes practicantes. Nos casamos en una ceremonia civil y con una representación en Irán(para que sus familiares que eran "clérigos" pudieran hacer la ceremonia por nosotros). Nuestra ceremonia civil no tuvo elementos islámicos y nuestra ceremonia islámica fue mu y básica: el contrato matrimonial, la declaración de intención de casarse y el anuncio público de matrimonio.

La tierra natal de mi esposo

Tratamos de llevar nuestro hogar con un modelo islámico, y dado que la cultura iraní refleja la islámica, nuestro hogar así lo refleja. Hablamos persa en la casa y consumimos comida iraní, aunque los tacos, el espagueti y los fritos son favoritos nuestros (además de los asados y las hamburguesas). Tenemos la intención de vivir en los Estados Unidos para un futuro cercano dada la situación económica en Irán, ya que todavía tenemos créditos estudiantiles por pagar. Sentimos que no podemos olvidarnos de nuestras deudas, y tampoco podríamos vivir en Irán y pagar nuestros créditos. Hemos considerado irnos a vivir a otro país en el Medio Oriente. Mi esposo es ciudadano iraní.

La familia de mi esposo

He conocido a todos los miembros de la familia cercana de mi esposo y algunos miembros de su inmensa familia. Conocí a mis suegros antes de casarnos cuando ellos vinieron a los Estados Unidos durante un verano. Ellos me aceptaron muy bien, pero debió ser difícil para ellos ya que son musulmanes de mucha tradición y yo era la típica estudiante universitaria de veinte años. Mis cuñados me han aceptado maravillosamente aunque no han estado de acuerdo con muchas cosas que hemos hecho: casarnos y tener tres hijos sin habernos graduado de la universidad. Sin embargo, nunca han hecho notar sus preocupaciones. Ellos vivieron con nosotros durante un año y luego se mudaron al centro de la ciudad. He tenido algunos inconvenientes con la cultura iraní especialmente con aquellas costumbres que se desvían de las formas islámicas. Algunos problemas con el resto de la familia de mi esposo se hallan en mi independencia y confianza en mí misma.

He aprendido mucho de la familia de mi esposo. Tienen una manera estupenda de relacionarse con sus hijos, la cual enseña el respeto hacia los otros y grandes cantidades de amor propio. Es interesante ver cómo funciona una cultura que orienta a los hijos en la religión. Ellos, en virtud al gran contraste con la cultura americana, me han ofrecido gran aprecio en cuanto a elementos de mi identidad. Dada toda la comparación que he hecho entre la cultura americana y la iraní, he aprendido que el Islam es verdaderamente correcto cuando dice que la moderación en todo es el camino correcto.

Mi posición como mujer

Como musulmana he experimentado todos los beneficios que Dios me da como miembro de la raza humana. Soy responsable de mi relación con Dios en cuanto a cómo vivo mi vida y cómo cumplo con mis obligaciones hacia Él. El derecho que más disfruto como musulmana es la igualdad ante Dios. Entre los otros derechos que se dan en detalle para las mujeres en el Islam es mi derecho a ganar dinero y a gastarlo como yo quiera, el derecho de retener o disponer de mis propiedades, el derecho a heredar, el derecho a iniciar y a obtener un divorcio, el derecho a una educación, el derecho a mantener mi nombre de soltera después de casarme, el derecho a participar en la escogencia de mis propias amigas y el derecho a la custodia de mis hijos.

Sin embargo, como el Islam es una religión justa, también tengo mis obligaciones. Todos los niveles de la sociedad islámica incluyendo la parte individual y la relación entre esposo y esposa, padres e hijos, empleador y empleado y sociedad e individuo, están firmemente relacionadas por deberes y derechos recíprocos. No existe un derecho sin un deber correspondiente; y no existe un deber sin un derecho correspondiente. Como ejemplo: es uno de mis derechos como esposa es que se me de la manutención por parte de mi esposo (esa es su obligación). Entre otras, mi obligación es tratar de vivir dentro de sus medios financieros sin quejas ni mofas o ambición y cuidar de sus propiedades en su ausencia. Mi esposo esta en la obligación de tratarme con cortesía y respeto, y yo estoy obligada a comportarme de la misma forma con él. Como miembro de una sociedad, estoy obligada a ayudar a mis congéneres, y ellos al igual que la burocracia social están en la obligación de ayudarme en mis momentos de necesidad. Hay mucha falta de entendimiento en lo concerniente a los no musulmanes (y algunos musulmanes) y la absoluta interconexión entre los derechos y las obligaciones: estas son una y no pueden ser separadas para ser vistas aparte sin perder sus cualidades esenciales.

No siento ninguna coacción frente a mi posición como musulmana en mi matrimonio. No siento que haya ningunas áreas de disfrute público o cerrado que me sean cerradas. Sí me preocupo por el estado de algunas mujeres en algunas sociedades y dentro de algunos matrimonios en donde hay malos entendidos respecto al Islam. Existen muchas sociedades islámicas en las cuales se dan desviaciones de las normas islámicas en lo que tiene que ver con los derechos de la mujer. "El Islam Cultural" es frecuentemente una variación del Islam. Hay versos del Qur'an y Hadices del Profeta (PBUH) que se toman fuera de su contexto de revelación o transmisión y se usan para revelar puntos de vista patriarcales. Tanto las mujeres como los hombres frecuentemente no son educados en la verdad del Islam, y por error, siguen la práctica cultural común de sus sociedades.

Crianza de los hijos

Mis técnicas de crianza de los hijos están directamente influenciadas por ser musulmana. El Islam toca todos los aspectos de mi vida y por lo tanto trato de educara mis hijos de la manera más islámica posible. Mis hijos vinieron a este mundo siendo musulmanes, inocentes y sometidos a la voluntad de Allah. Es nuestra gran responsabilidad, como una prueba y un voto de confianza al mismo tiempo de Allah hacia nosotros, que mi esposo y yo los criemos para que continúen siendo musulmanes.

Las influencias islámicas más visibles en nuestras técnicas de crianza se hallan en enseñar a nuestros hijos a que nos sigan en las oraciones diarias, enseñarles versos coránicos, usar saludos y frases islámicas tradicionales, enseñarles a vestir modestamente y a comportarse con compasión y bondad. Usamos muchos ejemplos y estamos recordándoles y animándolos constantemente, pero nunca los forzamos a que nos sigan ya que el Islam dice que no hay coacción en la religión. Si es necesario, sí les insistimos que observen nuestras actividades (mientras realizan sus actividades) para que por lo menos estén expuestos a la actividad y entiendan que existen ciertos parámetros familiares mínimos a los cuales deben adherirse. Tratamos de ser discretos y de tener mucho tacto al hacer esto para evitar que se rebelen.

La forma más visible en que el Islam influencia mi manera de criar a mis hijos es que trato de recordar que Alláh está presente siempre. Él ha decretado parámetros de comportamiento para los seres humanos, no porque sea vengativo, sino porque Él sabe que somos capaces de cumplir con ellos. ¡También soy conciente que tengo un ángel a cada costado que siempre ve lo que hago! Trato de ser paciente(lo cual es bastante difícil), bondadosa y respetuosa; trato de actuar con compasión , sinceridad y entendimiento hacia mis hijos. Les hago ver siempre que deben valorar lo que se les enseña para toda la vida ya que no debe ser limitado a las horas de escuela o a las "materias" de la escuela. Hacemos gran hincapié en que deben dar lo mejor de sí en la escuela y en todos lados, en que deben cooperar y ser amables, en que no deben mentir o hacer trampa, en que deben valorar a Allah(y al Islam),a su familia y a sus congéneres, en que deben defender lo que creen , combinando la piedad con la acción personal, en que deben ser sinceros y rectos, y en que deben ser generosos en el pensamiento y en la acción. También tratamos de ver a cada uno de nuestros hijos como un individuo, fuera de la influencia de su orden de nacimiento, sin compararlos con sus hermanos o con nosotros y valorando aquellos rasgos de personalidad que nos irritan pero que son parte de ellos.

Insha'Allah, nuestros hijos serán musulmanes compasivos y productivos. PAra ese fin estamos reevaluando constantemente nuestras técnicas de crianza. Siempre tratamos de seguir las reglas islámicas, pero también tratamos de sequir "el espíritu de la ley".

Mi esposo está muy compenetrado en la educación de nuestros hijos. Trabajo medio tiempo, y en ese momento él es quien los cuida. Él también está con ellos cuando tengo que ir a reuniones de trabajo. Los lleva al médico, los lleva de excursión, de paseo, a la piscina, etc.

¿Mis derechos y obligaciones con mis hijos? Cuando la gente menciona los derechos de la madre en el Islam, se refieren usualmente a la custodia de la madre en el evento de un divorcio. Tanto mi esposo como yo pensamos que los niños deben estar con el que mejor condiciones tenga. Por supuesto, en el Islam e permitido el divorcio, peor deben hacerse muchos esfuerzos antes para mantener la familia unida. En la mayoría de los casos, la madre es quien está mejor capacitada para educar a los hijos. Aunque las circunstancias sean diferentes, el padre que no obtenga la custodia tiene el derecho de visitar a los niños constantemente. Todos los divorcios deben darse en una corte familiar islámica con una persona experta que tome la decisión correcta.

Mi obligación para con mis hijos es amarlos, respetarlos y ayudarlos a que crezcan como musulmanes. Esta es una obligación también con Alláh, quien me los entregó para que cuidara de ellos. Debo recordar que esos niños pertenecen a Alláh y no a mí, y debo tratarlos como se lo merecen.

Como está especificado en el Qur'an, las obligaciones de mis hijos son respetarme(aunque yo debo merecerme ese respeto), obedecerme(siempre y cuando mis exigencias estén dentro de los parámetros islámicos) y me cuiden cuando envejezca. Ellos tienen el derecho a obtener amor, buen cuidado y guía y a ser tratados con dignidad y respeto.

Lo que me gustaría expresar

Me gustaría que el pueblo americano supiera que soy musulmana por decisión propia. Soy un ser humano completamente maduro e inteligente, capaz de tomar decisiones racionales. Mi decisión de abrazar el Islam no la tomé para caber en su cultura o en su familia, tampoco es el resultado de baja autoestima, ni es el resultado de la presión de mi esposo. También me gustaría que la gente entendiera que el Islam no oprime a la mujer, que no apoya al terrorismo y que tiene mucho que ver con la tradición judeocristiana. Me gustaría que la gente se diera cuenta que el Islam promueve la moderación y la modestia y que hay discrepancias entre las prácticas del "Islam Cultural" y las directrices islámicas.

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