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Segunda Parte : ¿Es bueno ser Musulmán?

Un filosofo puede debatir si existe tal cosa como la verdad absoluta. Otro puede decir que todos los caminos llevan a Dios, es decir, que todas las religiones o filosofías son iguales. Si ese fuera el caso, entonces no importaría el que yo fuera Cristiana, o Musulmana, o Atea, o inclusive si fuera un Adolfo Hitler, un Carlos Marx, o la Madre Teresa. Cada religión tendría sus propias verdades, y las acciones de cada persona dentro del contexto de sus propias filosofías serían igualmente validas. Entonces no habría un patrón común para determinar el error de la verdad.

Un erudito Musulmán dijo una vez que nosotros hemos sido dotados con la capacidad dentro de nosotros de determinar la verdad del error. Esto es plausible, porque dicen los científicos que desde niños adquirimos ideas acerca de la injusticia que no es probable nos las hallan enseñado nuestros padres Sin embargo, yo personalmente creo que la capacidad dada por Dios de determinar la verdad del error puede ser deteriorada, o lastimada, si no somos cuidadosos. Una vez se daña, como creo que ha pasado con la mayoría de nosotros hasta cierto punto, se hace difícil repararla de nuevo. Así, es difícil para alguien, a manera de ejemplo, criado en el Occidente y rodeado por ideales occidentales, para ver todos los perjuicios en el juicio de su sociedad concerniente a lo que es correcto y a lo que no lo es. Lo que una persona está acostumbrada a ver, a oír, y creer le parece justo a esa persona.

Dijo (Satanás o Iblis) : Señor por haberme Tu descarriado, he de engalanarles en la tierra y he de descarriarles a todos, salvo a aquellos que sean siervos Tuyos escogidos. (Corán 15:39)

Si deseamos examinar nuestros sistemas de creencias, el factor determinante de lo correcto e incorrecto puede solamente surgir de la fuente de la verdad absoluta. Yo sostengo que la verdad absoluta solamente puede venir de Aquel que creó todo cuanto existe. Para un ateo, quizás eso significaría que la verdad absoluta es una característica inherente del Universo. Pero entonces ¿de donde salió la materia del Universo, y quien la dotó con esa característica? ¿Tienen respuesta estas preguntas, por que la ciencia no tiene los medios para probar de donde salió el universo?

Los científicos solían ser llamados filósofos naturales y trataban lógicamente de probar la existencia de Dios. Mi argumento favorito es el siguiente: imagínense que ustedes están caminando y de repente encuentran un reloj. Al examinarlo hallan que tiene partes muy complejas las cuales trabajan todas juntas para servir a un propósito común el cual es informar la hora exacta. Tiene manecillas que deben estar colocadas solo de tal forma sobre un tablero que debe estar enumerado de tal forma y dentro del cual hay una multitud de herramientas y ruedas, las cuales todas deben estar colocadas de tal forma y ser de un determinado tamaño. Tiene que estar hecho de ciertos materiales y no de otros. Ahora imaginen que ustedes nunca antes han visto un reloj hasta ese instante.

¿Cuál sería su conclusión natural, que el reloj fue creado por alguien para cumplir con un propósito, o que se conformó por si mismo a través de una acumulación de átomos y moléculas al azar como lo pudo haber permitido la física y la geología a través del tiempo?

Cuando se ve de esta forma, puede parecer muy estúpido imaginar que el reloj no tuvo un creador con un propósito en mente. Bien, entonces ¿Qué podemos decir del Universo? Este, también tiene numerosas partes complejas las cuales todas trabajan juntas de tal manera que realizan funciones especificas. Para que se pueda dar nuestra existencia, requerimos de ese universo expandido en masas desiguales que llevaron a la existencia de las galaxias. La materia ha tenido que estar acomodada de una forma que las estrellas se pudieran formar, y así muchas estrellas tuvieron que agotar su lapso de vida para que nosotros pudiéramos tener los elementos químicos mas pesados.

Esta tierra tiene que rotar a una velocidad justa para que la temperatura no sea tan fría ni tan caliente. Tiene que estar inclinada para que se den los climas apropiados. El agua tenía que hallarse en abundancia en este planeta y entonces, se tuvieron que dar algunas circunstancias aun no entendidas para permitir el comienzo de la vida. Luego, esta vida tiene que haber hallado de alguna manera la forma de sostenerse, y tiene que haber hallado suministro alimenticio y abrigo. Luego tiene que haberse ingeniado como reproducirse, y adaptarse a otros movimientos, y así unos se convirtieron en hombres y adquirieron el poder de la razón.....Mira todas las condiciones (y se que me faltan unas cuantas) que tuvieron que unirse para que pudiéramos existir. ¿

Todavía creemos que todo esto surgió al azar? Solamente tiene sentido pensar que existe Alguien que nos creó y también al Universo, así como solamente tiene sentido pensar que hay un creador para el reloj del ejemplo anterior. El Universo es un signo de su Creador, y tu también eres un signo de tu Creador. Este es el argumento para la Existencia de Dios como ha sido presentado por algunos de los mejores filósofos naturales de historia. No es imposible hallar imperfecciones lógicas en tal método dependiendo de tu punto de vista, pero al menos es algo que nos pone a meditar un poco.

Creo que es posible ver que Dios existe por medio de estos múltiple signos de Su Creación. Cuando yo estaba en el bachillerato, mucha gente me decía que el Universo había aparecido por si solo al azar, al igual que la vida y lo escuchaba tanto que ya me parecía admisible.

El Corán nos dice que hay signos de la Existencia de Dios alrededor de todos nosotros:

Te hemos enviado signos claros, ninguno los rechazó excepto los más perversos. (Corán 2:99)

Pude concluir de la evidencia que tenía a la mano que en realidad Dios existe, que el Corán es un signo de Dios según mis investigaciones mencionadas previamente, y que por consiguiente, como está mencionado en el Corán. El criterio para la verdad y el error, decidí, se encontraba en el Islam. Eso me dejo con una elección: convertirme al Islam o ser una hipócrita, viviendo lo que no creía.

Así, me convertí. Me sentía aliviada por estar en el camino que había estado buscando, pero aun sabía muy poco acerca del Islam. Y, sabía que acababa de hacer algo que le causaría mas dolor a mis padres que cualquier otra cosa que alguna vez hubiese pensado hacer.

Temía decirle a mi familia. Sabía que habría gritos y llantos y muchos momentos de ira, dolor y conmoción. Bien, tenía la razón. Ellos pensaban que me había convertido en una estúpida, que posiblemente no estaba bien de la mente. Me habían lavado el cerebro. Tenían que encerrarme en la casa o algo por el estilo. Me iba a quemar en el fuego del infierno. Decían que lo estaba haciendo para complacer a aquel amigo Musulmán porque en realidad yo no podía creer en eso. Sería golpeada, oprimida y tratada como una propiedad. “Los perversos clérigos Islámicos vendrían por mi y me tratarían horriblemente”. Tenía que cambiar mi mente cuanto antes.

Aprendí que cuando tu hijo se convierte a otra religión, por lo general se siente como si lo has perdido. Hay un sentimiento de ira, negación, lamento, y finalmente, aceptación. Algunos lo aceptan al aceptar que han perdido a su hijo y no poder hacer nada al respecto. Otros lo aceptan ignorándolo lo mas que puedan, o no prestándole atención, para mantener una relación con el hijo. Mis padres tratan de ignorarlo y de una forma fingen que no ha sucedido. Pero por supuesto tu no puedes hacer eso siempre, de nuevo aparece el dolor y el conflicto. Cuando decidí usar el hiyab (vestido islámico modesto) , fui llamada una traidora por mi familia y decían que pretendía ser una Árabe, que estaba abandonando mi propia cultura. Me decía que estaba abofeteando a mis padres en el rostro. Mi madre lloró sin parar por una semana. Y cuando quise ir al Hayy (peregrinación a Meca) se repitió el mismo suceso. Cuando ayuno en el mes de Ramadán, se incomodan y se le acaba la felicidad. Soy una fanática porque solo como alimento halal (alimento sacrificado de acuerdo al rito Islámico) . Tengo que orar en secreto para evitar su reacción. Mi madre insiste exhibir fotografías mías de cuando no vestía islámicamente por toda la casa, donde puedan verlas los invitado que no son de la familia, porque esa es la forma en que ella prefiere recordarme.

Duele saber que a tu propia madre no le gusta tu forma de ser y que no puede aceptarlo, y duele hacer algo sabiendo cuanto dolor le causa y cuanta lucha causa en el hogar. Eso fue probablemente lo mas duro para mi al convertirme al Islam. Es extraño hacer lo que tu crees que es lo correcto y que tu familia lo aborrezca.

Hemos ordenado al hombre que se porte bien con sus padres. Pero si éstos te insisten en que Me asocies algo de lo que no tienes conocimiento, no les obedezcas! Volveréis a Mí y ya os informaré de lo que hacías. (29:8)

Mi dilema siempre ha sido como ser amable y no desobedecerles cuando lo que ellos quieren es contrario a mi creencia religiosa. La respuesta no es siempre clara, pero le pido a Allah (swt) que me guíe.

Mi familia ha sido y sigue siendo una de mis más grandes pruebas. Quiero hacer el bien por ellos y también hacerlo que más puedo por seguir los mandatos de Dios. Realmente no les hablo acerca de la religión, y temo estoy fallando al respecto. Pero, ellos no pueden soportar escuchar acerca del Islam porque todavía es un tema muy doloroso. Por lo general me hallo frustrada con los obstáculos diarios que me colocan al seguir mi religión, y debo luchar por ser paciente y amable todo el tiempo.

Para cualquiera que piense en convertirse pero que se preocupa por la reacción de su familia, no puedes dejar que eso te detenga si hallas que el Islam es la Verdad. No puedo decirte que será fácil, pero si puedo decirte, el hogar no estará en disturbio por siempre. Las familias reaccionan de maneras diferentes, y por lo general reaccionan mejor de lo esperado a largo plazo. Casi todo converso que he conocido ha dicho que su familia reaccionó mejor de lo esperado. Hay muchos buenos momentos, y hay ratos en los que es como si no hubiera pasado nada, pero tu relación con tu familia nunca será la misma—no pertenecerás a ellos como lo era en el pasado. Así, cuando tengo problemas por algo en esta vida, incluyendo mi familia, trato de recordar esto:

A quienes hayan creído en Dios y se hayan aferrado a Él, les introducirá en Su misericordia y favor y les dirigirá a Sí por una vía recta. (4:175)

El propósito de la vida no está en ser feliz todo el tiempo y tenerlo todo fácil. Nuestras dificultades están allí por una razón y si somos pacientes entonces pueda que seamos de los exitosos. Es bueno ser Musulmán, aunque sea poco popular y mal entendido el Islam. Es bueno ser Musulmán aunque otros se opongan. Es bueno ser Musulmán porque adquieres un propósito claro en la vida.

No he creado a los genios y a los hombres sino para que me sirvan. (51:56)

Has detallado algunas pautas de cómo vivir la vida y adorar a Dios así que no tienes que dudar de ti. Cuando te vuelvas Musulmán, en vez de hallar un camino confuso, borrascoso y retorcido frente a ti, te enfrentarás con un camino recto bendecido. Desde el día en que me convertí al Islam, nunca he mirado atrás o dudado de haber hecho la escogencia correcta.

¿Qué Sucede después?

Esta es la gran pregunta una vez has deshecho tu vida anterior y has comenzado una nueva vida como musulmán. Hay unas cuantas fuentes y personas por allí para ayudar a aquellos que quieren estudiar el Islam, o que piensan convertirse. Inicialmente, son difíciles de encontrar, pero cuando se halla una puerta, esta tiende a llevar hacia otra puerta y esta a su vez a otra. Parece que los Musulmanes les gusta ayudar a la gente que está interesada en su religión, aunque la mayor parte del trabajo debe ser realizado solamente por el converso potencial. Pero para aquellos que ya se han convertido, la situación es algunas veces diferente. Algunos Musulmanes actúan como si su trabajo ya está hecho y parece que piensan que dicha persona ya se ha convertido, ya no necesita mas ayuda. No tienen las experiencias personales en sus vidas para entender las necesidades de un converso. Es posible que los conversos se quejen de que se encuentran olvidados, y de nuevo a solas con su lucha por permanecer en el camino correcto. Es allí cuando debes ser activo y persistente en tus primeras búsquedas para hallar ayuda e información.

En mi experiencia y estudio, el estado de los nuevos conversos es verdaderamente un estado de limbo. Ya no se acoplan al mundo de donde provienen, y tampoco se acoplan al Nuevo Mundo al que han elegido unirse. Algunos conversos tienen acceso a una mezquita, pero muchos no lo tienen. Cualquiera que sea el caso, sus situaciones por lo general son similares.

En mi caso, el hombre Musulmán que me había inspirado para aprender acerca del Islam se había ido, y realmente yo no conocía a otros musulmanes. Veía a algunos hombres en la Universidad que obviamente eran Musulmanes, pero no me atrevía a acercarme a ellos. Eran un grupo de hombres con barbas largas que se ubicaban en el edificio de Ingenierías a hablar en Árabe. Y si alguna vez me miraron al caminar por los pasillos, seguramente que no era una mirada de bienvenida. Esa mirada era de juicio. Me imaginaba que yo podía leer sus mentes, pensando que yo era una mujer Americana mala.

Me sentía mal porque aquí yo era Musulmana y no sabía que era lo primero que tenía que hacer. Solo sabía que creía. Traté difícilmente de hallar como orar, pero no tuve éxito. Solo fue meses después que me convertí ante un hombre que había sido amigo de aquel hombre que inicialmente encendió la chispa de mi curiosidad por el Islam, se acercó a mí y me enseñó como rezar. Era el único Musulmán de la universidad a parte de mi amigo que había conocido. Mas adelante, me invitó a comer algunas veces a su casa con su esposa durante el mes de Ramadán cuando estábamos ayunando. Cuando el mes finalizó no lo volví a ver en mucho tiempo. Finalmente, me enteré que un grupo de Musulmanes se reunía cada semana, algunas veces con mas frecuencia. Y entonces fui invitada por la esposa del hombre que me enseñó a orar. Fui, muy emocionada y deseosa por tener compañía Musulmana.

Cuando llegué a su casa, nadie me saludó excepto quien me había invitado. Yo usaba el hiyab (vestido islámico) y todos ellos sabían que yo era musulmana, y aún así nadie me dirigió la palabra. Ellos podían hablar buen Inglés, pero era muy oneroso para ellos, y por lo tanto solo hablaban en Árabe. Algunas veces, parecía como si hablaran de mí, pero eso no lo puedo asegurar. Una vez, una de las damas que era más comunicativa y tenía un mejor Inglés me habló. Me preguntó si estaba casada o si tenía hijos, entonces le repitió la respuesta al resto del grupo en Árabe, y eso fue todo. En otra ocasión cuando fui invitada, las señoras se habían quitado el hiyab y yo hice lo mismo, la misma mujer me habló de nuevo para decirme que mi cabello estaba muy seco y que debía usar acondicionador. De nuevo, esa fue toda la conversación que tuvieron conmigo. Se reunían cada semana, y yo era invitada una ves cada cuatro meses, y nunca me hablaba nadie excepto la mujer del hombre que me había enseñado a orar. En lo que puedo evocar, las mujeres probablemente me habrían hablado más si yo hubiera sido más amigable. Pero yo era tímida en este nuevo y extraño ambiente.

En otra ocasión tuve la fortuna de que el hombre y su esposa me invitaran a ir con ellos a la ciudad próxima más cercana, a casi dos horas en carro, para ir a la mezquita. Allí, las mujeres se quedaban en un pequeño tejadillo encima del primer piso de la mezquita. Tenía un vidrio por el cual solo nosotras podíamos ver hacia abajo al piso de la mezquita y los hombres no podían vernos. Pero el vidrio era tan oscuro que realmente no podíamos ver; las únicas personas que podíamos ver eran unos cuantos que estaban mas cerca del vidrio y podíamos colocar las frentes sobre el vidrio para mirar hacia abajo. Cualquier cosa que se dijera esa noche en la mezquita era en Árabe, pero eso no importaba porque de todas formas no podía escuchar. Era difícil escuchar desde el tejadillo, y las mujeres allá lo hacían más difícil porque todo lo que hacían era hablar y jugar con los niños. Esta vez algunas señoras me saludaron después de haber sido presentada, y una de ellas me preguntó si estaba interesada en casarme con su hermano para que él pudiera ingresar a los Estado Unidos. Durante la cena, uno de los chicos Musulmanes estaba recitando algo pero de nuevo no podía escuchar. Me preguntaba porque las mujeres se molestaban en venir si todo lo que hacían era hablar. Estaba muy decepcionada porque había esperado mas una experiencia religiosa que una experiencia social en la mezquita.

Un día, recordaba que muchas mujeres sentían que al yo haberme convertido podía casarme con uno de “sus” hombres. Entonces comprendí que no solamente era difícil para muchos no musulmanes entender mi conversión, sino que también lo era para algunos Musulmanes. Por lo visto dudaban que alguien se convirtiera a su religión debido a su Verdad. Ellos preferían pensar que uno se convertía por los hombres, o para asociarse con el pueblo Musulmán y obtener beneficios de ellos. Inclusive la familia de mi propio esposo no podía creer que una mujer Americana podría ser una Mujer Musulmana idónea.

Esta es una fuerte declaración, pero quizás carecen de confianza en su religión si no pueden ver como otros hallan la Verdad en ella. Si supieran cuanto alboroto generó mi conversión, o si comprendieran cuantos conversos abandonan sus relaciones familiares, su forma de vida anterior, amigos, estatus entre sus socios no-Musulmanes, etc) , entonces tal vez comprenderían que aquellas ideas negativas acerca de los conversos por lo general no tienen fundamento. De los muchos conversos que he conocido, nunca he conocido uno cuya conversión halla sido fácil que la halla tomado deportivamente, ni he conocido alguien que se halla convertido por alguna otra razón que no sea la verdadera creencia en la religión.

Por otra parte, muchos Musulmanes actúan como si amaran a los conversos. Nos dicen, “Cuanto te admiramos”. Tal vez eso sea verdad, pero estas mismas personas tienden a no construir lazos fuertes con los conversos. Algunos Musulmanes no nos invitan a su circulo de amigos. Alguien alguna vez me dijo que esto era porque la presencia de los conversos les recordaba de sus propias faltas, o porque no saben como relacionarse con los conversos.

Mis ojos y mi piel son claros. Solamente sé hablar Inglés. No pertenezco a su cultura ni país. Mis padres no son Musulmanes. El Islam no tiene lugar para la intolerancia, pero algunas veces los Musulmanes (por lo general si intención) hallan un lugar para ella. Estoy seguro de que frecuentemente no saben lo que hacen, pero también sé que nosotros somos responsables por nuestras acciones sea que conozcamos las consecuencias o no.

Por lo general un converso halla muy difícil de entender la aparente frialdad de algunos Musulmanes cuando la religión misma es contraria a su comportamiento. Creo que toma por sorpresa a los conversos darse cuenta que los Musulmanes son en su mayoría como cualquier otra persona, excepto por aquellos que verdaderamente son firmes en su religión. Los Musulmanes saben, sin embargo, mejor que cualquier otro grupo, que su religión es la correcta, y por eso tienden a tener confianza en su superioridad sobre los no-Musulmanes. Creo que este es un grave defecto porque lleva a la arrogancia.

Existen entre los Musulmanes algunas de las personas más arrogantes, juzgadoras y cerradas, sin embargo también existen entre ellos las mejores personas de la tierra. He sido muy afortunada al conocer algunos de estos, al igual que la mayoría de los conversos finalmente.

Muchos conversos se inspiran en estudiar el Islam primero al conocer un Musulmán. Esto se da solamente por el comportamiento de ese Musulmán. Observan una paz mental, una generosidad incomparable, una paciencia poco común, una firmeza sorprendente y una sumisión genuina ante Dios. Estas cualidades estelares por lo general se escapan en el Musulmán que escasamente practica su fe. Y esto hace que los no-Musulmanes se lleven otra imagen.

Quizás más que en cualquier otra religión, el Islam es juzgado por el comportamiento de sus seguidores. Cuando un Cristiano en un país extranjero comete un asesinato que no tiene nada que ver con su religión, es poco probable que se mencione a su religión. Pero, si un Musulmán hace lo mismo, es muy probable que será identificado como un Musulmán y el acto será asociado con su fe. No sé porque sucede esto, a parte del hecho que el Islam no diferencia entre política y religión. Así, se vuelve confuso para los ajenos al Islam cuando los mismos Musulmanes por lo general diferencian entre las dos y son capaces de cometer actos sin que estos tengan que ver con el Islam.

Muchos Musulmanes tienden a aislarse de los no-Musulmanes debido a la falta de generalidad y debido a que los versículos Coránicos que dicen no tomar a los incrédulos por amigos sobre los creyentes. Yo creo que esto se lleva al extremo, llevándolos a rechazar a sus deberes con el prójimo.

Dios no os prohíbe que seáis buenos y equitativos con quienes no han combatido contra vosotros por causa de la religión, ni os han expulsado de vuestros hogares. Dios ama a los que son equitativos (60:8)

Un Cristiano común en mi país no pensaría dos veces en dar caridad a un Musulmán, pero muchos musulmanes no le ofrecerían una gran ayuda a un cristiano aunque este fuese su vecino. Parece que creen que no hay recompensa de parte de Dios al ayudar a un no-Musulmán, o que si van a ser caritativos, solo hay suficiente espacio en sus bolsillos o tiempo para los Musulmanes. Sin embargo, creo que es un deber en el Islam ayudar a cualquier ser vivo sin importar su fe, a menos que al hacerlo se le esté ayudando a cometer un acto en contra de los Musulmanes.

Creo firmemente que aquellos Musulmanes que son abiertos a la interacción idónea con los no-Musulmanes y los tratan con amabilidad están ayudando a expandir la fe. Pero antes de apresurarse al mundo no-Musulmán, el Musulmán necesita estar seguro y ser fuerte en su fe y en su practica. Por otra parte, aquellos Musulmanes que esquivan a los no-Musulmanes y los tratan despectivamente están contribuyendo a expandir el estereotipo negativo que se tiene del Islam. Aquellas malas miradas de los Musulmanes que se encontraban en el edificio de Ingenierías me hicieron pensar que sus corazones estaban llenos de odio y de oscuridad. Y si en ese momento yo ya no hubiera encontrado el Islam habría asociado esa fuerte negatividad con el mismo Islam.

“Aquel que está siempre a tu lado es una bendición”

El Islam es realmente una religión social, y un Musulmán aislado es un Musulmán incompleto. Alguien que nace en una familia Musulmana y en una comunidad puede que no comprenda el efecto del aislamiento. Un converso soltero vive en un lugar donde nadie mas se levanta a orar en la mañana, nadie le presta atención a alcanzar la próxima oración, nadie ayuna, nadie se interesa por el comportamiento islámico, nadie evita comer cerdo o ingerir alcohol.

Estoy segura de que aquellos que han nacido en una familia Musulmana pueden decir si han tratado de ser los únicos en su familia que oran a tiempo o que usan el hiyab, etc. Inicialmente, son capaces de mantenerse enfocados en el camino recto, pero cuando están rodeados con gente que no hacen lo mismo, pierden fuerza con el tiempo, o les empieza a parecer agradable lo que hacen los otros.

Es solo cuando se enfrentan con un Musulmán que está mejor en la fe que son capaces de ver donde comenzaron a resbalar y encontrar la fortaleza e inspiración de luchar más. Para mí, este es un ejemplo de porque el Corán dice, Creyentes, no toméis como amigos a los judíos y a los cristianos. Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Dios no guía al pueblo impío.

Así como un Musulmán piadoso es una inspiración y un ayuda para un no-Musulmán, el o ella también es una inspiración y ayuda para otros Musulmanes.

Mi consejo para un nuevo converso o un Musulmán que lucha, mas que orar constantemente pidiendo la ayuda y ser paciente, sería buscar a los Musulmanes que te inspiran a conocer el Islam hasta que los encuentres, y entonces hazte amigo de ellos, y no los dejes ir.

Hasta este día, no sé que le hubiera pasado a mi fe si Allah (swt) no me hubiera bendecido guiando a algunas de estas personas hacia mí. Cuando estaba en mis depresiones y no sabía a donde acudir por ayuda, la ayuda llegó. Por medio del Internet, encontré una gran cantidad de información y una nueva fuente de compañía islámica. La información me ayudo a mejorar mi fe y a aumentar mi conocimiento. Es la gente anda por ahí que hacen la diferencia. Muchos de nosotros nos gusta ayudar a otras personas, pero en los asuntos de nuestras vidas, lo hacemos e inmediatamente continuamos con nuestro rumbo. Nos gusta enviar libros y luego nos olvidamos o perdemos el contacto con aquellas personas que han recibido la información; respondemos una pregunta y luego nos alejamos. Pero la compañía de un amigo estable, constante, un amigo que no desaparezca en un día o en una semana o en un mes, es el mejor apoyo.

Realmente, pienso que esta compañía no solo es la mejor ayuda, sino que es esencial. Aquel que está junto a ti sirve de vinculo inmarchitable con el conocimiento, los consejos, y un buen ejemplo. Aún mas, el o ella sirven de acceso para poder llegar a la Comunidad Musulmana; se convierten en los medios a través de los cuales el converso o el Musulmán que libera esa lucha establece una red de amigos, y, finalmente, un lugar donde son bienvenidos y al cual quieren pertenecer. Para el converso, estos individuos pueden servir como su familia islámica adoptiva, un punto en donde su familia natural no puede apoyarlos.

¿ Que hicieron estas persona que marcaron la diferencia en mí? Contestaban mis cartas. Eran pacientes. Se salían de sus esquemas para imaginarse que era lo que yo necesitaba y así ayudarme a conseguirlo. Si no sabían una respuesta, lo admitían y la investigaban en algún otro lugar. Abrieron sus corazones y sus hogares y me hicieron sentir como un miembro de sus familias. Compartieron sus alimentos conmigo, sus pensamientos y los sucesos de sus vidas. Pasaron por alto mis defectos. Me animaron. No me juzgaron. No dudaron en gastar parte de su tiempo o dinero conmigo, y no me hacían sentir mal por esto. Fueron confiables. Cuando no podían ayudar, me escuchaban. Me hicieron sentir como si yo no estuviera arrebatando algo de ellos sino dándoles algo de vuelta. Me enseñaron!.

Estos son los musulmanes que inspiran. Son las bendiciones del resto de la humanidad, aunque ellos no lo saben. Aunque ninguno de ellos sea perfecto, sus esfuerzos hacen un mundo de diferencia.

Mucha gente piensa que no pueden ayudar cuando en realidad si pueden. Creen que solo pueden hacer muy poco por lo cual no hacen nada. Allah (swt) efectivamente ha dicho que Él está mas complacido con aquel que tiene dos dólares y da uno que con aquel que tiene mas pero da una proporción mas pequeña con respecto a lo que tiene. Un dólar o un minuto pueden hacer una diferencia en ti en la Otra vida. Somos tan negligentes con nuestros deberes para con otros. Hay suficiente alimento en este mundo como para que todos coman cinco alimentos diarios, y aún así, millones de personas mueren de hambre. Miramos en nuestras comunidades y decimos: “verdaderamente que nadie está necesitado aquí” ¿No es esa una horrenda mentira?

En toda comunidad hay gente que necesita ser aconsejado, que necesita educación, compañía, oraciones, transporte, empleo, prestamos libres de intereses, animo, u otros regalos. ¿Cómo hay tantos jóvenes confundidos en peligro de perderse?

¿Cuántos ancianos de nuestra comunidad se sientan por ahí solos? ¿Cuántos pueden ser ayudados a obtener el perdón y las necesidades mundanales a través de tus oraciones?

¿Cuántos necesitan que los acerques en tu auto al almacén, o a la casa de un amigo, o a la mezquita? ¿Cuántos están luchando para hacer el bien y necesitan una mano? ¿Cuántos están preocupados por como enviar a sus hijos a la Universidad, o como pagar sus cuentas o el arreglo de su auto?

Los Musulmanes y los no-Musulmanes deben extender su vista y mirar las incontables oportunidades que hay para hacer el bien. Recuerda que hacer el bien no cuesta nada sino que al contrario te duplica lo que tienes. Esa es la promesa de Allah (swt) . En realidad, la inversión más confiable de todas es la caridad, porque tiene un margen de ganancia garantizado por Dios del 100%:

Si hacéis un préstamo generoso a Dios, Él os devolverá el doble y os perdonará. Dios es muy agradecido, benigno... (64:17)

Nuestro tiempo y dinero no nos pertenecen realmente. Son de Alá (swt) , al igual que todo Le pertenece. Por lo tanto, debemos gastar en el bien más que desperdiciar. Cuando demos, debemos dar algo que a nosotros nos gustaría recibir si estuviéramos en los zapatos de la otra persona.

¿No sabes que cuando tu das algo que tu no quieres para ti, te estas haciendo tu mismo un favor al deshacerte de eso mas que ayudando a otra persona? El Islam enseña que cuando tu das, nunca debes mencionarlo de nuevo, no desees nada de regreso, y no actúes como si fuese difícil o una carga para ti aún si así lo fuese. Si haces esto, haces que aquel que recibe se sienta mal por necesitar y aceptar tu ayuda, y has perdido las recompensas que habías ganado. Los Musulmanes que inspiran compiten unos con otros al ayudar a otros porque comprenden que eso no les cuesta nada sino que incrementa lo que tienen; creen en la Palabra de Dios.

Algunas veces olvidamos a Alá (swt) , y nos dejamos confundir por este mundo y por sus distracciones. Creemos, por ejemplo, que no debemos dejarnos crecer la barba o usar el hiyab, porque no conseguiremos empleo y así no ganaremos mucho dinero. Sin embargo, si nos detuviéramos a pensar en la Palabra de Dios, comprenderíamos que no tiene sentido porque el dinero viene de Él. Si tu Le obedeces, serás recompensado; no es de otra forma. Si eres desobediente con Alá (swt) y te hallas con abundante riqueza, esto puede ser una maldición, no una bendición.

“No te maravilles de su hacienda ni de sus hijos! Dios sólo quiere con ello castigarles en la vida de acá y que exhalen su último suspiro siendo infieles”

Ya que todo lo que tenemos no es nuestro sino de Dios, no debemos desesperarnos si tenemos menos que otros y debemos darlo gratuitamente. Un auto lujoso no nos hará bien en La Próxima Vida; ni una gran cuenta bancaria u horas al frente de la televisión. Lo que pasa por nuestras manos es una prueba de Alá (swt) para ver si nos olvidamos que proviene de Él.

Dios sabe que no siempre recuerdo que todo es de Él. Y yo sé que fracaso en mi deber con aquellos que me rodean. Es por eso que escribir esto, es un recordatorio y una ayuda para mi—me siento obligada a reflexionar sobre la entrega total e incansable de aquellos que llamo los Musulmanes que inspiran. No digo sus nombres por ellos, y porque temo olvidar mencionar a alguno, pero sus nombres siempre están en mis oraciones y seguramente que Alá (swt) sabe quienes son.

En resumen, el camino después de convertirnos no siempre es suave y un converso puede encontrar muchas dificultades de parte de Musulmanes y no-Musulmanes igualmente, pero él o ella encontrarán mucho apoyo y con el tiempo se verán parte de una comunidad Musulmana, y capaces de hacer una contribución positiva a ella. Alá (swt) es el mejor colaborador.

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