Page is loading...

La opinión de los Compañeros entre sí

1) Testimonio sobre que ellos mismos alteraron la tradición del Profeta (PB)

Abu Sa‘id Al-Jidri dijo:

“El Mensajero de Allah (BP), en los días de ‘Id Al-Fitr1 e ‘Id Al-Ad-ha2, solía ir al Musal-la3, y lo primero que acostumbraba hacer era la oración. Entonces se retiraba de su lugar y se situaba en frente de la gente que estaba sentada en filas, y comenzaba a dar consejos u órdenes, o si quería, concluía temas pendientes. Después de todo esto, se marchaba”.

Abu Sa‘id añadió:

“La situación continuó siendo así, hasta que un día, que era o Fitr o Ad-ha, fui con Marwan, quien era el gobernador de Medina, y cuando llegamos al Musal-la, el cual tenía un nuevo púlpito construido por Kazir ibn As-Salt, Marwan se dirigió hacia él antes de rezar, por lo que le tiré de sus ropas, pero él me empujó y subió al púlpito.

Se dirigió a la gente antes de rezar, así que le dije: “¡Por Allah, tú has hecho cambios!”. Él me respondió: “Oh Abu Sa‘id, lo que tú conoces se ha acabado”. Yo dije: “Por Allah; lo que yo sé es mejor que lo que no sé”. Marwan dijo entonces: “Es que la gente no se sienta por nosotros des­pués de las oraciones, por lo tanto, dispuse la disertación antes de las oraciones”4.

Busqué las razones que llevaron a los Compañeros a cambiar la Sunnah (tradición) del Mensajero de Allah (BP), y encontré que los Omeyas (y la mayoría de ellos eran Compañeros del Profeta), al frente de quienes estaba Mu‘awiah ibn Abi Sufian (“El Escriba de la Revelación”, como fue llamado) solía forzar a la gente a insultar y maldecir a Ali ibn Abi Talib, desde los púlpitos de las mezquitas. Ese es un hecho que la mayoría de los historia­dores han mencionado en sus libros.
Muslim, en su Sahih, escribió en un capítulo titulado: “Las virtu­des de Ali ibn Abi Talib”, lo siguiente:

“Mu‘awiah ordenó a sus gobernadores en todas las regiones, adoptar la maldición de Ali ibn Abi Talib como tradición, y que todos los disertantes la incluyeran en sus discursos. Cuando algunos de los Compañeros protestaron enérgicamente contra tal norma, Mu‘awiah ordenó su muerte y quema. Entre los famosos Compañeros que fueron asesinados por orden de Mu‘awiah, están Huyr ibn Adi Al-Kindi y sus seguidores, pues ellos protestaron y se rehusaron a maldecir a Ali, y algunos de ellos fueron enterrados vivos”.

Abu Al-A‘la Al-Mawdudi, en su libro El Califato y el Reino, escribió la si­guiente narración transmitida por Abu Al-Hasan Al-Basri, quien dijo:

“Mu‘awiah realizó estas cuatro acciones, y el sólo hecho de hacer una de ellas, se considera un gran pecado:

- Hacerse con el poder sin consultar a los Compañeros, quienes eran la luz de las virtudes.
- Designar a su hijo como su sucesor, quien era un borracho y un corrupto que usaba seda y tocaba instrumentos musicales.

- Reclamar a Ziiad como su hermano (quien era un bastardo hijo de una ramera y de padre desconocido), contrariando el dicho del Mensajero de Allah (BP): “El hijo pertenece al lecho (es decir, a los padres que lo engen­draron) y el adúltero pertenece a las piedras (es decir, merece la lapida­ción)”.

- Asesinar a Huyr y a sus compañeros. ¡Ay de él por Huyr y los compañeros de Huyr!”.5

Hubo algunos creyentes de entre los Compañeros que solían salir rápidamente de la mezquita después de las oraciones, para no tener que presenciar las disertaciones que siempre finalizaban con la maldición a Ali y a la gente de su casa. Por esa razón, los Omeyas cambiaron la tradi­ción del Mensajero de Allah y antepusieron la disertación a las oraciones, de modo que la gente los escuchara en contra de su voluntad.

¡Qué clase de Compañeros fueron esas personas! No tuvieron miedo de cambiar la tradición del Mensajero de Allah o incluso sus leyes a fin de alcanzar sus objetivos mundanales, canalizar sus rencores ocultos y satisfacer sus siniestras ambiciones. Maldijeron a un hom­bre de quien Allah alejó la impureza y purificó sobremanera, e hizo obligatorio para la gente bendecirle de la misma manera que a su Mensajero. Además, Allah y Su Mensajero hicieron obligatorio para la gente amarlo, pues el Profeta (BP) dijo:

“Amar a Ali es tener fe, y aborrecerle es hipocresía”.6

Pero estos Compañeros alteraron y tergiversaron las reglas y dijeron: “Escuchamos, pero desobedecemos”. En lugar de bendecirlo, amarlo y obedecerlo, renegaron de él y lo maldijeron a lo largo de sesenta años, como ha sido mencionado en los libros de historia.

De la misma manera que los Compañeros de Moisés conspiraron contra Aaron y trataron de matarlo, algunos de los Compañeros de Muhammad asesinaron a su Aaron y persiguieron a sus hijos y seguidores en todas partes. Removieron sus nombres del diwan (lista de nombres de los musulmanes a quienes se les reparte del tesoro público) y prohibieron que se pusiera a alguien sus nombres. Pero esto no fue suficiente para ellos, sino que lo maldijeron (a Ali) y forzaron a los Compañeros creyentes a hacer lo mismo injustamente y por la fuerza.

¡Por Allah! Quedo sorprendido y perplejo cuando leo en nuestros propios Sihah cuánto amó el Mensajero de Allah a su “hermano” y primo Ali, y cómo lo dispuso por sobre todos los Compañeros, e incluso dijo:

“Tú eres para mí como Aaron para Moisés, solo que después de mí no habrá más profetas”.7

También dijo lo siguiente respecto a Ali:

“Tú eres parte de mí, y yo soy parte de ti”.8

“Amar a Ali es tener fe, y aborrecerle es hipocresía”.9
“Yo soy la ciudad del conocimiento y Ali es su puerta”.10

“Ali es el Wali (protector) de todos los creyentes después de mí”.11

“De todo aquel que yo sea su Señor, Ali es su señor. ¡Oh Allah! Sé amigo de sus amigos, y enemigo de sus enemigos”.12

Si quisiéramos indagar sobre todas las virtudes que el Profeta (BP) mencionó respecto a Ali, las cuales han sido narradas y aprobadas por nuestros sabios en sus libros, entonces necesitaríamos escribir un libro especial para ello.

Por lo tanto, ¿cómo ignoraron los Compañeros todos estos textos y lo insultaron, le declararon su enemistad y lo maldijeron desde los púlpitos de las mezquitas?, y ¿cómo pudieron combatir contra él y finalmente asesinarlo?

Traté en vano de encontrar una razón para el comportamiento de aquellas personas, pero no encontré nada excepto el apego a la vida mundanal y la rivalidad por ello, además de la hipocresía, el renegar del Islam y el volver sobre sus pasos (a la época de la gentilidad). También traté de atribuir la responsabilidad a un grupo de malos Compañeros y a algunos de los conocidos como hipócritas, pero lamentablemente no pudo ser, pues en esos sucesos estuvieron involucradas famosas e importantes personalidades de entre los Compañeros.

Por ejemplo, el primero que amenazó con quemar su casa (de Ali) -con quienes estuvieran en ella-, fue ‘Umar ibn Al-Jattab, y los primeros que lo combatieron fueron Talhah, Zubair, ‘Aishah bint Abi Bakr -Umm-ul Mu‘minin (La Madre de los Creyentes)-, Mu‘awiah ibn Abi Sufian, Amr ibn Al-Aas y muchos otros similares.

Mi sorpresa es muy grande y seguramente coincidirá conmigo todo pensador libre y con intelecto, pues ¿cómo los sabios Sunnis concuerdan en la igualdad de todos los Compañeros y piden que Allah esté complacido con todos ellos, y bendicen a todos sin excepción? Incluso algunos de ellos dicen: “Maldice a Iazid, pero no te excedas”.

¿Cuál es la real situación de Iazid en todas estas tragedias, que ninguna religión ni lógica pueden justificar? Me parece extraño que la gente Sunni, si es que realmente sigue la Sunnah (tradición) del Profeta, considere justo a quien el Sagrado Corán y la tradición del Profeta califican como corrupto, apóstata e incrédulo. El Mensajero de Allah (BP) dijo: “El que insulta a Ali, me insulta a mí. El que me insulta, está insultando a Allah, y el que insulta a Allah, será arrojado por Él en el Infierno”.13

Ese es el castigo para aquéllos que insultan a Ali, y eso sin mencionar el de aquéllos que lo combatieron y finalmente asesinaron. ¿Cuáles son las opiniones de nuestros sabios respecto a todos estos hechos?, ¿o acaso sus corazones están sellados?

«Di: ¡Oh Dios!, por favor, protégenos de las astucias de los demonios, y me refugio en Ti de que se me presenten».

2)Los Compañeros incluso alteraron las oraciones

Dijo Anas ibn Malik:

“Yo no conocía nada mejor, durante la vida del Profeta, que la oración”. Y continuó diciendo: “¿Acaso no la habéis tergiversado?”.

Az-Zahri dijo:

“Fui a ver a Anas ibn Malik en Damasco, y lo encontré llorando. Le pregunté: ‘¿Qué es lo que te hace llorar?’ Respondió: ‘De lo que he aprendido, no conozco nada mejor que las oraciones, y ahora han sido tergiversadas’”.14

Y para que nadie se imagine que fueron los Tabi‘in los que llevaron a cabo los cambios después de todas las intrigas y las guerras, me gustaría dejar en claro que el primero en hacer cambios en la Tradición del Profeta respecto a las oraciones fue el mismo Califa de los musulmanes, ‘Uzman ibn ‘Affan. Asimismo, Umm-ul Mu’minin ‘Aishah se vio envuelta en esos cambios.

Tanto Al-Bujari como Muslim, ambos Shaij afirmaron en sus libros que el Mensajero de Allah (BP) realizaba dos ciclos de oraciones en Mina, y Abu Bakr después de él; asimismo ‘Umar después de Abu Bakr, y también ‘Uzman al comienzo de su Califato, pero luego este último se apartó de la regla en el transcurso de su Califato, y comenzó a realizar cuatro ciclos15. Muslim, además, expresó en su libro que Az-Zahri le preguntó a ‘Urwah: “¿Por qué ‘Aishah hace sus oraciones completas durante el viaje?”. Éste respondió: “Ella interpretó de la misma manera en que lo hizo ‘Uzman”16.

‘Umar ibn Al-Jattab también solía interpretar y hacer dictámenes que contradecían los claros textos de la Tradición del Profeta, e incluso los textos evidentes del Sagrado Corán, sobre el cual juzgaba según su propia opinión, como él solía decir:

“Había dos Mut‘ah17 permitidos durante la vida del Mensajero de Allah, pero yo los prohibo, y castigo a quienes los realicen”.
Decía a quien estaba en estado de Yanabah (impureza por causas sexuales) y que no podía encontrar agua: “No ores”, a pesar de las palabras de Allah -el Altísimo- en Surat-ul Ma’idah:

«Y si no encontráis agua, entonces recurrid a tierra limpia»(Sagrado Corán 5:6)

Al-Bujari expresó en su libro, en un capítulo que trata sobre la Yanabah:

“Escuché a Shaqiq ibn Salmah, diciendo: “Estaba yo con ‘Abdullah y Abu Musa, y este último preguntó: “¡Oh Abu Rahman!, ¿qué dices tú sobre un hombre que está en estado de Yanabah y no puede encontrar agua?”. ‘Abdullah respondió: “No debe rezar hasta que encuentre agua”. Abu Musa entonces preguntó: “¿Qué opinas tú de lo que ‘Ammar preguntó al Profeta, por lo que él (BP) le respondió: ‘Te es suficiente la tierra’?”. ‘Abdullah dijo: “¿Acaso no has visto que ‘Umar no se convenció (con eso)?”. Abu Musa dijo: “Dejemos de lado lo que fue dicho a ‘Ammar, pero ¿qué dices sobre la aleya coránica?”. ‘Abdullah no supo qué responder, pero justificó su posición diciendo: “Si los dejamos hacer eso, entonces cada vez que el agua esté fría, se abstendrán de usarla para purificarse y en su lugar harán el Taiammum”.
Dije a Shaqiq: “‘Abdullah fue aborrecido por eso”. Él dijo: “Así es”18.

3) Los Compañeros testifican contra si mismos

Anas ibn Malik narró que el Mensajero de Allah (BP) dijo a los Ansar:

“Notaréis después de mí un gran egoísmo, pero sed pacientes hasta que encontréis a Allah y a Su Mensajero junto a la Fuente”.

Anas dijo: “Ciertamente que no fuimos pacientes”19.

Al-‘Ala ibn Al-Musaiiab escuchó a su padre decir: “Encontré a Bara ibn Azib -que Allah esté satisfecho de ellos-, y le dije: “Bendito seas, tú acompañaste al Profeta (BP) y le juraste fidelidad bajo el árbol (durante el pacto de Al-Hudaibiiah)”. Él dijo: “¡Oh sobrino! No sabes qué innovaciones hemos hecho después de él”.20

Este fue uno de los primeros Compañeros que juraron fidelidad al Profeta (BP) bajo el árbol, que se supone es “de entre quienes Allah está complacido y conoce lo que hay en sus corazones, por lo que les recompensará con una cercana victoria”; el cual testificó contra sí mismo y sus compañeros con “las innovaciones que ellos hicieron después de él”.

Este testimonio es una confirmación de lo que el Profeta (BP) predijo sobre lo que sus Compañeros harían después de él y que retrocederían sobres sus pasos.

Entonces, ¿cómo podría cualquier persona sensata, después de toda esta evidencia, creer en la rectitud de absolutamente todos los Compañeros, como sostienen los Sunnis?

El que cree eso, está, definitivamente, discrepando con la lógica y las correctas narraciones transmitidas, y no deja referente intelectual que el investigador pueda usar para llegar a la verdad.

4) El testimonio de los dos sheij contra si mismos

En un capítulo titulado: “Las virtudes de ‘Umar ibn Al-Jattab”, Al-Bujari escribió en su libro:

“Cuando ‘Umar fue apuñalado, sentía un gran dolor, e Ibn ‘Abbas quiso consolarlo diciéndole: “¡Oh Comandante de los Creyentes!, de todas maneras, tú acompañaste al Mensajero de Allah y fuiste un buen compañero para él, y cuando te dejó, él estaba muy satisfecho contigo. Luego acompañaste a Abu Bakr, y fuiste un buen compañero para él, y cuando te dejó, él estaba satisfecho contigo. Luego acompañaste a sus Compañeros y fuiste un buen compañero para ellos, y si los dejaras, estarían complacidos contigo”.

Él dijo: “En cuanto a lo que has mencionado respecto a mi compañía del Mensajero de Allah y su satisfacción conmigo, eso es una gracia que Allah -el Altísimo- me ha concedido. En cuanto a acompañar a Abu Bakr y su satisfacción conmigo, eso también es una gracia que Allah -Glorificado sea- me ha concedido. Pero la razón de la angustia en la que me ves, es por ti y tus compañeros. Por Allah, si yo tuviera todo el oro de la tierra, lo utilizaría para librarme a mí mismo del castigo de Allah -Poderoso e Imponente- antes de ir a Su encuentro”21.

Asimismo, la historia lo ha registrado diciendo lo siguiente:
“Desearía haber sido la oveja de mi familia, pues me habrían engordado todo lo que hubieran querido, hasta ser más gordo de lo que soy; y que cuando ellos hubieran sido visitados por sus amigos, me hubieran matado y asado parte de mí, y hubieran hecho “qadid” (carne en tiras seca al sol) de la otra parte; y que luego me hubieran comido y por último, arrojado como excremento... Desearía haber sido todo eso, y no un ser humano”.22

La historia también ha registrado a Abu Bakr diciendo algo similar a lo anterior: Cuando estaba observando un pájaro posado sobre un árbol, dijo:
“Bien hecho, pájaro... Tú comes las frutas; te posas sobre los árboles, y tus acciones no serán computadas ni tendrás castigo. Desearía haber sido un arbusto junto al camino, que un camello pasara por mi lado y me comiera, y que luego me arrojara como estiércol... Desearía haber sido todo eso, y no un ser humano”.23

En otra ocasión, también dijo:
“Desearía que mi madre no me hubiera dado a luz... Desearía haber sido una brizna de paja en el adobe”24.
Estos son algunos textos que usé como ejemplos.
Y he aquí al Libro de Allah que albricia a los creyentes diciendo:

«Ciertamente, los amigos de Allah no temerán ni estarán tristes. Creyeron y temieron a Allah. Albricias para ellos tanto en la vida mundanal como en la otra. No cabe alteración en las palabras de Allah. ¡Ese es el éxito grandioso!» (Sagrado Corán 10:62-64)

Allah, asimismo dice:

«A los que hayan dicho: “¡Nuestro Señor es Allah!”, y luego hayan perseverado, descenderán los ángeles: “¡No temáis ni estéis tristes! ¡Regocijaos, mas bien, por el paraíso que se os ha prometido! Somos vuestros protectores tanto en la vida mundanal como en la otra. Tendréis en ella todo cuanto vuestras almas deseen; todo cuanto pretendáis, de parte del Indulgente, Misericordioso» (Sagrado Corán; 41:30-32)

¿Cómo pudieron los dos Shaij, Abu Bakr y ‘Umar, desear no ser de la raza humana, a la cual Allah honró y dispuso por encima de toda Su creación? Hasta el creyente ordinario, que se mantiene en el sendero recto durante su vida, recibe a los ángeles para que éstos le albricien su lugar en el Paraíso, que no debe temer el castigo de Allah, ni estar triste por lo que deja tras de sí en la vida, y recibe las buenas nuevas estando en esta vida, antes de alcanzar la Otra.

Entonces, ¿cómo pudieron los grandes Compañeros, que son “lo mejor de la creación después del Mensajero de Allah” (de acuerdo a lo que se nos ha enseñado), desear ser excremento, cabello, paja o adobe, cuando los ángeles -supuestamente- les habían dado las buenas nuevas de que ellos irían al Paraíso? Entonces no tendrían que haber deseado tener todo el oro de la tierra para librarse a sí mismos del castigo de Allah, antes de ir a Su encuentro.
Allah -el Altísimo- dice:

«Si cada impío poseyera cuanto hay en la tierra, lo ofrecería como rescate. Disimularán su pena cuando vean el castigo. Se decidirá entre ellos con equidad y no serán tratados injustamente» (Sagrado Corán; 10:54)

También Allah dice:

«Aun si los impíos poseyeran todo cuanto hay en la tierra, y aun otro tanto, y lo ofrecieran como rescate el día de la Resurrección para librarse del mal castigo, Allah les hará aparecer aquéllo con que no contaban. Se les mostrará el mal que cometieron y se verán cercados por aquéllo de lo cual se burlaban» (Sagrado Corán; 39:47-48)

Hubiera deseado, sinceramente y con todo mi corazón, que estas aleyas coránicas no comprometieran a grandes Compañeros como Abu Bakr As-Siddiq y ‘Umar Al-Faruq.

A menudo hago una pausa cuando leo estos textos, pues aparecen algunos aspectos interesantes de sus relaciones con el Mensajero de Allah (BP), como lo atestiguan esas situaciones en que hubo demora y vacilación en acatar sus órdenes y pedidos, aun en los últimos momentos de su bendita y honorable vida, cuando le hicieron enojarse tanto, que les ordenó salir de su casa y dejarlo solo.

Además, recuerdo la serie de eventos que tuvieron lugar después de la muerte del Mensajero de Allah y el daño, perjuicio e ingratitud con que afligieron a su hija Az-Zahrá (P). El Mensajero de Allah (BP) dijo: “Fátima es parte de mí; el que la enfada me enfada a mí”.25

Fátima dijo a Abu Bakr y a ‘Umar: “Os pregunto en nombre de Allah -el Altísimo-: ¿No escuchasteis decir al Mensajero de Allah (BP): ‘La satisfacción de Fátima es mi satisfacción, y la ira de Fátima es la mía; el que ama a mi hija Fátima me ama, el que satisface a Fátima me satisface, y el que enfada a Fátima me enfada a mí?’” Ellos dijeron: “Sí, oímos eso del Mensajero de Allah (BP)”. Luego ella dijo: “Testifico ante Allah y Sus ángeles que me habéis enfadado y no me habéis complacido, y si me reúno con el Profeta, me quejaré ante él de vosotros”.26

Dejemos por lo pronto esta trágica historia que entristece los corazones. Tal vez Ibn Qutaibah, quien es considerado uno de los grandes sabios Sunnis, que fue un experto en muchas disciplinas, y que escribió muchos libros sobre interpretación del Corán, Hadiz, Lingüística, Gramática e Historia, bien pudo haberse convertido al Shi‘ismo, como me dijo una vez una persona terca cuando le mostré el libro de Ibn Qutaibah: Historia de los Califas.

Este es el tipo de propaganda que algunos de nuestros ‘Ulama utilizan cuando se les acaban los argumentos. Entonces, At-Tabari era un Shi‘a, y An-Nisa’i, quien escribió un libro sobre los diferentes aspectos de Imam Ali, era un Shi‘a, e inclusive Taha Husain, un sabio contemporáneo que escribió: Al-Fitnat-ul Kubra (La Gran Discordia), donde menciona el Hadiz de Al-Gadir y otras realidades, ¡¡también se hizo Shi‘a!!

El hecho es que todos éstos no sólo no se hicieron Shi‘as, sino que cuando hablaban sobre la Shi‘a decían toda clase de cosas vergonzosas sobre ella, y defendían la rectitud de los Compañeros con todas sus fuerzas. Pero cada vez que una persona menciona las virtudes de Ali ibn Abi Talib y reconoce los errores que fueron cometidos por los famosos Compañeros, imaginamos que se volvió Shi‘a.

Es suficiente decir delante de ellos, cuando se menciona al Profeta: “Las bendiciones de Allah sean sobre él y su familia”, o bien: “Ali; que la paz sea con él”, para que digan de ti que eres un Shi‘a. De acuerdo a esa premisa, un día durante un debate, le pregunté a uno de nuestros sabios: “¿Qué piensas sobre Al-Bujari?”. Dijo: “Es una de las principales autoridades en Hadiz (dichos proféticos), y nosotros consideramos su libro como el más correcto después del Libro de Allah, como todos nuestros sabios concuerdan”.

Le dije: “Él es un Shi‘a”. Él rió sarcásticamente y dijo: “¡¡Lejos está el Imam Al-Bujari de ser un Shi‘a!!”. Yo respondí: “¿No dijiste tú que todo aquel que dice: “Ali; que la paz sea con él”, es un Shi‘a?”. Respondió: “Así es”. Luego le enseñé a él y a aquellos con los que se encontraba, el libro de Al-Bujari, y los numerosos lugares donde aparece el nombre de Ali, a continuación del cual escribió: “Que la paz de Allah sea sobre él”, y de igual modo tras los nombres de Fátima (P) y de Al-Husain ibn Ali (P)27. El hombre no supo que decir.

Regresemos al incidente mencionado por Ibn Qutaibah en el cual se alega que Fátima se enfadó con Abu Bakr y ‘Umar. Si dudara de la autenticidad de esa historia, entonces estaría dudando de la autenticidad del libro de Al-Bujari al que nosotros consideramos el más correcto después del Libro de Allah.

Como nos hemos impuesto el hecho de que es correcto, entonces los Shi‘as tienen razón de usarlo en nuestra contra y ponernos como evidencia aquéllo en lo cual nosotros mismos nos hemos obligado a creer. Esto es lo que se entiende por imparcialidad, entre los que tienen intelecto.

En su libro, Al-Bujari escribe, en un capítulo titulado: “Las Virtudes de la Familia del Mensajero de Allah (BP)”, lo siguiente: “El Mensajero de Allah (BP) dijo: ‘Fátima es parte de mí, y todo aquel que la enfada, me enfada a mí’. Asimismo, en un capítulo sobre “La Conquista de Jaibar”, escribió:

“Fue transmitido por ‘Aishah que Fátima -que la paz de Allah sea con ella-, la hija del Profeta (BP), envió un mensaje a Abu Bakr pidiéndole su parte de la herencia del Mensajero de Allah28, pero él se rehusó a entregarle algo. Fátima se enfadó tanto con Abu Bakr, que se mantuvo alejada de él y nunca más le dirigió la palabra hasta su muerte”29.

El resultado final, que Al-Bujari menciona brevemente, e Ibn Qutaibah habla de él con algunos detalles, es que: “El Mensajero de Allah (BP) se enfadaba cuando Fátima estaba enfadada, y estaba satisfecho cuando Fátima estaba satisfecha; y el hecho es que ella murió estando enfadada con Abu Bakr y ‘Umar”.

Si Al-Bujari dijo: “Ella murió estando enfadada con Abu Bakr, pues no le habló hasta su muerte”, entonces el significado es bastante claro. Si Fátima es “la Señora de las Mujeres del Universo”, como Al-Bujari declaró en la sección Al-Isti‘dhan; y si Fátima es la única mujer en esta comunidad de quien Allah alejó la impureza y purificó sobremanera, entonces su enfado no puede ser sino justo; en consecuencia, Allah y Su Mensajero se enfadan por su enfado.

Abu Bakr dijo: “Que Allah -el Altísimo- me proteja de Su Propia ira, y de la tuya ¡oh Fátima!”. Luego lloró amargamente, y ella dijo: “Por Allah que suplicaré contra ti en cada oración que realice”. Él salió llorando y diciendo: “¡No necesito vuestro juramento de fidelidad!, eximidme de mis obligaciones”30.

Muchos de nuestros historiadores y sabios admiten que Fátima -la paz de Allah sea con ella- disputó con Abu Bakr en muchos casos tales como las donaciones, la herencia y las partes de los familiares; pero sus reclamos fueron rechazados, y ella murió estando enfadada con él.

No obstante, nuestros sabios pasan por alto estos incidentes y no quieren hablar de ellos, a fin de preservar la integridad de Abu Bakr, como es su costumbre. Una de las cosas sorprendentes que he leído en relación a este tema, es lo que uno de los escritores dijo después de mencionar el incidente con algunos detalles: “Lejos estuvo Fátima de exigir algo sobre lo cual no tuviera derecho y lejos estuvo Abu Bakr de negarle sus derechos”.

El autor supuso que a través de su débil razonamiento podría resolver el problema y convencer a los investigadores. Sus palabras fueron como decir: “Lejos está el Sagrado Corán de decir algo excepto la verdad, y lejos estuvieron los hijos de Israel de adorar el becerro”. Hemos conocido sabios que hablan sobre lo que no entienden y que creen simultáneamente en la tesis y en su antítesis.

El punto es que Fátima hizo reclamaciones y Abu Bakr las rechazó, por lo tanto, o bien ella era una mentirosa -me amparo en Allah por decir eso, pues lejos estuvo de serlo- o Abu Bakr fue un opresor para con ella. No puede haber una tercera solución para este caso, como algunos de nuestros sabios desearían.

Las correctas narraciones transmitidas y los lógicos argumentos, impiden aceptar que “la Señora de las Mujeres del Universo” haya sido una mentirosa, pues su padre, el Mensajero de Allah, dijo: “Fátima es parte de mí, y quien sea que la lastima me lastima”.

Y por lógica uno acepta que una persona que miente no es digna de tal dicho de parte del Mensajero de Allah (BP). Por consiguiente, el dicho mismo es un claro indicio de su infalibilidad respecto a la mentira y otros actos vergonzosos. La aleya de la purificación que está en el Sagrado Corán es otro indicio de su impecabilidad, habiendo sido revelada en su honor y en honor de su esposo y de sus dos hijos, como ‘Aishah testificó31.

En consecuencia, no les queda a los sensatos sino reconocer el hecho de que ella fue tratada injustamente, y que sólo pudo ser desmentida en su demanda por quienes amenazaron con quemar su casa si es que no salían de ella los que se oponían a jurarles fidelidad32.

A causa de todo eso, Fátima -que la paz de Allah sea con ella- negó la entrada a su casa a Abu Bakr y a ‘Umar cuando ellos le pidieron su permiso. Incluso, cuando Ali les permitió entrar, dio vuelta su cara hacia la pared y se negó a mirarlos33. Además, antes de morir, pidió ser sepultada secretamente y en la noche, a fin de que ninguno de ellos pudiera estar presente en su funeral34, y hasta este día, la tumba de la hija del Profeta, se desconoce.

Yo me pregunto: ¿Por qué nuestros sabios callan estas realidades y no las quieren investigar y ni siquiera mencionar, mientras nos dibujan la imagen de los Compañeros del Enviado de Allah (BP) como si fueran ángeles que nunca se equivocan ni cometen pecados?

Si llegas a preguntar cómo fue asesinado el Califa de los Musulmanes, ‘Uzman, “el Poseedor de las Dos Luces”, te responderán que fueron los egipcios -siendo incrédulos- quienes fueron y lo mataron. De esa manera terminan con el tema en dos frases.

...Pero cuando tuve la oportunidad de investigar y leer la historia, encontré que entre los principales asesinos de ‘Uzman se están los Compañeros mismos, precedidos por Umm-ul Mu’minin ‘Aishah, quien convocaba públicamente a matarlo diciendo:

“Maten a Na‘zal35, pues se ha vuelto incrédulo”36.
Asimismo encontramos que Talhah y Zubair, Muhammad ibn Abi Bakr y otros famosos Compañeros, cercaron su palacio impidiendo que le llegara el agua para forzarlo a dimitir. También los historiadores nos informan que no permitieron que su cuerpo fuera enterrado en un cementerio islámico, y que fue finalmente sepultado en “Hash Kawkab” (lugar fuera del cementerio Al-Baqi‘), sin purificar su cuerpo y sin mortaja.

¡Glorificado sea Allah! ¿Cómo pueden decirnos ahora que él fue injustamente asesinado, y al mismo tiempo que aquéllos que lo mataron no eran musulmanes? Este es otro caso similar a aquél de Fátima y Abu Bakr, pues, o bien ‘Uzman fue un oprimido, ante lo cual podemos determinar que aquellos Compañeros que lo mataron o que participaron en su asesinato eran asesinos y criminales, pues mataron injustamente al Califa de los musulmanes y siguieron su cortejo fúnebre solo para arrojarle piedras, humillándolo así, tanto en vida como después de su muerte; o bien los Compañeros lo mataron porque él cometió ciertos actos que eran incompatibles con el Islam, como las fuentes históricas nos relatan.

No hay una tercera posibilidad, a menos que desmintamos las realidades históricas y aceptemos aquella falsedad sobre que los egipcios -siendo incrédulos- fueron los que asesinaron a ‘Uzman. En ambos casos hay una definitiva negación de que todos los Compañeros eran rectos y justos sin excepción, ya que, o ‘Uzman era injusto, o bien sus asesinos lo eran, pero todos ellos eran Compañeros, así que lo que invocamos (acerca de los Compañeros) se vuelve nulo y sólo permanece aquello que invocan los Shi‘as, quienes sostienen que tan solo algunos de los Compañeros eran rectos, y excluyen a los demás.

Podemos hacer unas cuantas preguntas sobre la guerra de Al-Yamal (El Camello), que fue provocada por Umm-ul Mu’minin ‘Aishah, y que incluso fue ella misma la que lideró su ejército: ¿Cómo pudo Umm-ul Mu’minin ‘Aishah dejar su casa en la cual Allah le ordenó permanecer, cuando el Altísimo se dirige a las esposas del Profeta diciendo:

«...Y permaneced en vuestros hogares, y no os engalanéis como lo hacían las de la época de la gentilidad»? (Sagrado Corán; 33:33).

También podemos preguntar: ¿Con qué derecho ‘Aishah se permitió declarar la guerra al Califa de los musulmanes, Ali ibn Abi Talib, quien es “el Wali de todo creyente y de toda creyente”? Como de costumbre, nuestros sabios, con alguna simplicidad, nos responden que ella aborrecía al Imam Ali porque él le había recomendado al Mensajero de Allah que se divorciara de ella en el incidente de Al-Ifk 37.

Aparentemente estas personas quieren convencernos de que aquel incidente -si es que fue verdadero- en el que Ali le recomendó al Profeta que se divorciara de ‘Aishah, es suficiente para que ella pudiera desobedecer las órdenes de Dios y de Su Enviado, y montar un camello al cual el Mensajero de Allah le había prohibido montar, del mismo modo que le había advertido que no fuera ella a quien le ladraran los perros de Al-Hawab (un suceso que ocurriría)38.

‘Aishah viajó grandes distancias: desde Medina hasta La Meca, y de allí hacia Basrah; provocó el asesinato de gente inocente e inició una guerra contra Amir Al-Mu’minin (El Comandante de los Creyentes) y contra los Compañeros que le juraron fidelidad. Ella originó la muerte de miles de musulmanes, según afirman los historiadores39. Hizo todo eso porque aborrecía a Ali, quien le recomendó al Profeta que se divorciara de ella, aun cuando él (BP) no lo hizo. Así que, ¿por qué todo ese rencor hacia Imam Ali?

Los historiadores han registrado algunas posiciones hostiles hacia Ali que no pudieron ser explicadas, como cuando ‘Aishah regresaba de La Meca, y al ser informada en el camino que ‘Uzman había sido asesinado, se alegró enormemente; pero cuando supo que la gente había jurado fidelidad a Ali, se enojó muchísimo y dijo después: “Hubiera deseado que el cielo se cerrara sobre la tierra antes de que el hijo de Abu Talib sucediera al Califato”. Luego dijo: “Regrésenme”, y comenzó a encender el fuego de la fitnah (sedición) para organizar una revuelta contra Ali, cuyo nombre ella nunca quería mencionar, como muchos historiadores concuerdan.

¿Acaso Umm-ul Mu’minin no había escuchado el dicho del Mensajero de Allah (BP): “Amar a Ali es tener fe, y aborrecerle es hipocresía”40, hasta el punto que algunos Compañeros solían decir: “Reconocíamos a los hipócritas por su rencor hacia Ali”? ¿Acaso no había escuchado Umm-ul Mu’minin el dicho del Profeta (BP): “De quien yo sea su señor, Ali es su señor...”? No cabe duda de que ella escuchó todo eso, y aun así no lo quería ni mencionaba su nombre, e incluso cuando supo de su muerte, se prosternó en señal de agradecimiento a Allah41.

No quisiera seguir con esto, pues no deseo discutir la vida de Umm-ul Mu’minin ‘Aishah, pero quiero demostrar cómo muchos Compañeros violaron los principios del Islam y desobedecieron las órdenes del Mensajero de Allah (BP).

Sobre la fitnah de Umm-ul Mu’minin me es suficiente tan solo una prueba recopilada por todos los historiadores: Dijeron que cuando ‘Aishah pasó junto a las aguas de Al-Hawab, y oyó que le ladraban los perros, recordó la advertencia de su esposo, el Mensajero de Allah (BP) y su prohibición de montar aquel camello, por lo que lloró y dijo: “¡Regrésenme, regrésenme...!”. Pero Talhah y Zubair se presentaron ante ella con cincuenta hombres, a quienes dieron una buena retribución para que le juraran que esas aguas no eran las aguas de Al-Hawab. Mas tarde ella continuó su viaje hasta que llegó a Basrah. Los historiadores afirman que éste fue el primer falso testimonio en la historia del Islam 42.

¡Oh Musulmanes! Vosotros que tenéis intelecto, indicadme la forma de resolver este problema. ¿Estos son los honorables Compañeros a quienes siempre atribuimos rectitud, y ¡las mejores personas después del Mensajero de Allah (BP)!? ¿Cómo pudieron dar un falso testimonio cuando el Mensajero de Allah consideraba esto como uno de los grandes pecados, cuyo castigo es el Infierno?

La misma pregunta retorna y se repite siempre: ¿Quién estaba con la verdad y quién con la falsedad? ¿Acaso Ali y quienes estaban con él eran inicuos y estaban errados? ¿O acaso ‘Aishah y quienes estaban con ella y con Talhah y Zubair? No hay una tercera posibilidad. Pero yo no dudo de que el investigador equitativo se inclinará por la legitimidad del derecho de Ali, quien llevaba la verdad donde sea que fuere, oponiéndose a la fitnah (Umm-ul Mu’minin ‘Aishah) y a sus seguidores, los cuales encendieron el fuego de la guerra civil que desbastó la nación, y cuyas trágicas huellas permanecen hasta el presente.

Para abundar en la investigación, y para dejar en paz mi corazón, mencionaré aquí lo que Al-Bujari escribió en su Sihah, en el capítulo: “La fitnah que se agita como una ola en el mar”:
“Cuando Talhah, Zubair y ‘Aishah viajaron a Basrah, Ali envió a ‘Ammar ibn Iasir y a Al-Hasan ibn Ali hacia Kufa. A su llegada, subieron al mimbar, ubicándose Al-Hasan ibn Ali en lo más alto, y un poco más abajo suyo, ‘Ammar. Nos congregamos y escuchamos a ‘Ammar que decía: “‘Aishah ha ido a Basrah... y por Allah, ella es la esposa de vuestro Profeta tanto en esta vida como en la otra; pero, Allah, Altísimo y Glorificado, os pone a prueba para que se sepa si es a Él a quien obedecéis, o a ella”43.

Al-Bujari también escribió en su libro un capítulo respecto a las casas de las esposas del Profeta:

“Cierta vez el Profeta (BP) estaba dando una disertación, y señaló hacia la casa donde ‘Aishah vivía; luego dijo: ‘Allí está (el núcleo de) la fitnah... Allí está la fitnah... Allí está la fitnah... de donde saldrá el cuerno de Satanás...’44

Asimismo, Al-Bujari escribió sobre ella cosas asombrosas y extrañas acerca de su mala educación para con el Profeta, hasta el punto que su padre tuvo que golpearla hasta que ésta sangró. También escribió sobre su insulto hacia el Profeta hasta que Allah la amenazó con el divorcio y con cambiarla por alguien mejor... Pero éstas son otras historias cuya explicación se haría larga.

Después de todo eso, yo pregunto: ¿Cómo logró ‘Aishah todo ese respeto por parte de los Sunnis? ¿Acaso lo logró porque ella era la esposa del Profeta? Pero él tuvo muchas esposas, y algunas de ellas fueron mejores que ‘Aishah, como el Profeta mismo declaró45. ¡O quizás porque ella era la hija de Abu Bakr! O puede ser porque ella jugó un importante papel en negar la sucesión del Profeta a Ali, y cuando se le dijo que el Profeta recomendó a Ali, llegó a decir: “¿Quién dijo eso? Yo estaba con el Profeta (BP) apoyando su cabeza sobre mi regazo; luego él me pidió que le llevara el lavatorio, y cuando me alejé, murió, así que no sé como pudo dar la sucesión a Ali”46.

O tal vez sea porque ella luchó contra él, y después contra sus hijos, una guerra sangrienta, llegando a interrumpir la procesión funeral de Al-Hasan -el Señor de los Jóvenes del Paraíso- prohibiendo su entierro al lado de su abuelo, el Mensajero de Allah, y diciendo: “¡No permito que hagáis entrar a mi casa a quien no quiero!”, olvidando, o pretendiendo desconocer los dichos del Mensajero de Allah (BP) sobre él y su hermano:

“Al-Hasan y Al-Husain son los Señores de los Jóvenes del Paraíso”, y: “Allah ama a aquellos que los aman, y Allah odia a aquellos que los odian”. O su dicho: “Yo estoy en guerra con quien os combate, y estoy en paz con quien os es pacífico”.

Y hay muchos otros dichos de los que no soy el apropiado para hablar... ¿Cómo podría ser de otra manera, desde que ambos fueron sus dos flores de exquisito aroma de esta comunidad?

No es extraño (el trato de ‘Aishah hacia los hijos de Imam Ali), pues aunque ella escuchó mucho más que eso acerca de los derechos de Ali, y a pesar de la advertencia del Profeta, estaba determinada a combatirlo, a agitar a la gente en su contra y a negar su superioridad y virtudes. A causa de ello, los Omeyas la estimaban, la colocaron en esa alta posición de la cual no era merecedora, relataron virtudes falsas acerca de ella y la convirtieron en la fuente más importante de referencia para la comunidad islámica, afirmando que ella sola poseía la mitad de la religión.

Quizás ellos asignaron la segunda mitad de la religión a Abu Hurairah, quien les narraba lo que querían oír; por lo tanto, le brindaron varios honores. Le dieron el gobierno de Medina, le construyeron el palacio de Al-Aqiq después de que ya estaba en ruinas, y le dieron el título de “Rawiat-ul Islam” -el Transmisor del Islam-. Éste facilitó a los Omeyas la creación de una religión completamente nueva que no tenía del Libro de Allah y de la Sunnah de Su Enviado excepto aquello que no estaba en contra de sus intereses y concupiscencias, y que reforzaba su reinado y poderío.

Es natural que esta religión, como si fuera un juego o una burla, estuviera repleta de contradicciones y supersticiones. Con eso velaron las realidades y las reemplazaron por mentiras. Forzaron y engañaron a la gente para que creyera en estas mentiras, hasta que la religión de Allah se transformó en una simple comedia a la que no se otorgaba valor, donde nadie temía a Allah tanto como se temía a Mu’awiah.

Cuando les preguntamos a algunos de nuestros sabios el por qué de la guerra de Mu’awiah contra Ali, siendo que a este último le habían jurado fidelidad tanto los Muhayirin como los Ansar; una guerra terrible que causó la división de los musulmanes en Sunnis y Shi‘as y que dejó un desgarramiento tal que no ha cicatrizado hasta el día de hoy, ellos, como es su costumbre, responden diciendo: “Ali y Mu’awiah fueron ambos buenos Compañeros que hicieron Iytihad (opinión obtenida con análisis y esfuerzo intelectual). En cuanto a Ali, hizo Iytihad y acertó, por lo tanto es digno de dos recompensas; y en cuanto a Mu’awiah, hizo Iytihad y se equivocó, por lo tanto es digno de una sola recompensa. No está en nuestro derecho juzgar en favor o en contra de ellos. Allah -el Altísimo- dice:

«Esa es una comunidad ya desaparecida. Ha recibido lo que merecía, como vosotros recibiréis lo que merezcáis y no seréis preguntados por lo que ellos hicieron» (Sagrado Corán; 2:134)

Lamentablemente, así son nuestras respuestas; tan débiles que ninguna mente sensata, ni religión, ni seguramente ninguna ley aceptarían. ¡Oh Allah! Yo soy inocente de esas opiniones que son solo palabrerías necias y caprichos desviados. Te pido que me protejas de las sugestiones de los demonios y de que se me presenten.

¿Cómo puede una mente sensata considerar que Mu’awiah hizo Iytihad, y que es digno de una recompensa por su guerra contra el líder de todos los musulmanes y por el asesinato de miles de inocentes creyentes, además de los crímenes que cometió y que sólo Allah puede enumerar? Es bien conocido entre los historiadores por haber asesinado a sus oponentes dándoles de comer miel envenenada, y por decir: “¡Allah tiene soldados hechos de miel!”.

¿Cómo pueden estas personas considerarlo un hombre que hizo Iytihad, y otorgarle una recompensa por eso, cuando fue el líder de un grupo opresor? Hay un hadiz muy conocido del Profeta, y la mayoría de los sabios concuerda en su autenticidad: “¡Pobre de ‘Ammar!.. Él será asesinado por un grupo opresor”. ¿Y acaso no fue asesinado por Mu’awiah y sus seguidores?

¿Cómo pueden considerar que actuó correctamente haciendo Iytihad, cuando asesinó a Huyr ibn Adi y a sus compañeros y los sepultó en Marj ‘Azra’, en el desierto de Siria, porque se negaron a maldecir a Ali Abi Talib?

¿Cómo pueden considerarlo un justo Compañero cuando asesinó a Al-Hasan ibn Ali, el Señor de los Jóvenes del Paraíso, envenenándolo?

¿Cómo pueden considerarlo una persona honorable, después de que tomó el juramento de fidelidad de la comunidad por la fuerza y la coerción, primero para él mismo y luego para su corrupto hijo Iazid como su sucesor, y cambió el sistema de Shurah (consulta) por una monarquía hereditaria?47

¿Cómo pueden considerar que hizo Iytihad y juzgar que por ello fue recompensado, después de que, desde los púlpitos, forzó a la gente a maldecir a Ali y a Ahl-ul Bait -la descendencia del Profeta elegido-, asesinó a aquellos Compañeros que se rehusaron a hacerlo, e hizo del acto de maldecir a Ali una tradición?

Ua la haula ua la quwata illa billahil ‘aliil ‘azim
No hay poder ni fuerza excepto en Allah, Altísimo, Majestuoso

La misma pregunta retorna y se repite siempre; y otra vez: ¿Cuál de las dos facciones era correcta, y cuál estaba errada? ¿Acaso Ali y sus seguidores eran inicuos y estaban errados, o Mu’awiah y sus seguidores? Ciertamente que el Mensajero de Allah (BP) dejó todo en claro.

En ambos casos, el problema de la rectitud de todos los Compañeros sin excepción, se torna absurdo y es incompatible con la sana lógica.

Para todos estos temas, hay tantos ejemplos, que sólo Allah puede enumerar, y si yo quisiera estudiarlos en detalle y discutirlos en todos sus aspectos, entonces necesitaría muchos volúmenes. Pero quise ser breve en este estudio, así que sólo mencioné unos cuantos ejemplos, pero gracias a Allah, han sido suficientes para refutar las pretensiones de mi gente, que estancó mi pensamiento por un período de tiempo, al prohibirme considerar los hadices y sucesos históricos con una mirada analítica, usando el intelecto y los criterios legales que nos enseña el Sagrado Corán y la honorable Tradición del Profeta.

Debido a ello, debo rebelarme contra mí mismo y librarme de los rencores del fanatismo en el cual me envolvieron. Debo liberarme de todas las cadenas y grilletes con los que he estado atado por más de veinte años, pues mi conciencia dice:

«¡Ojalá mi gente supiera que mi Señor me ha perdonado y me ha colocado entre los honrados!» (Sagrado Corán; 36:26-27)

Desearía que mi gente pudiera descubrir ese mundo que ignora... pero al que sin embargo se oponen sin conocerlo.

  • 1. ‘Id Al-Fitr: Festividad del Fin del Ayuno del mes de Ramadán.
  • 2. ‘Id Al-Ad-ha: Festividad del Sacrificio que marca la finalización de la Peregri­nación.
  • 3. Musal-la: Lugar donde se realiza el rezo con gran cantidad de gente, y que no necesariamente es una Mezquita.
  • 4. Sahih Al-Bujari, Vol. 1, p. 122 (la sección de Al-‘Idain - “Las Dos Festividades”).
  • 5. Al-Jilafah wal-Mulk, por Abu Al-A‘la Al-Mawdudi. P. 106.
  • 6. Sahih Muslim, Vol. 1, p. 61.
  • 7. Sahih Al-Bujari, Vol. 2, p. 305. Sahih Muslim, Vol. 2, p. 360. Mustadrak Al-Hakim, Vol. 3, p. 109.
  • 8. Sahih Al-Bujari, Vol. 2, p. 76. Sahih At-Tirmidhi. Vol. 5, p. 300. Sunan Ibn Mayah, Vol. 1, p. 44.
  • 9. Sahih Muslim, Vol. 1, p. 61. Sunan An-Nisa’i, Vol. 6, p. 117. Sahih At-Tirmidhi, Vol. 8, p. 306.
  • 10. Sahih At-Tirmidhi, Vol. 5, p. 201. Mustadrak Al-Hakim, Vol. 3, p. 126.
  • 11. Musnad Imam Ahmad, Vol. 5, p. 25. Mustadrak Al-Hakim, Vol. 3, p. 134. Sahih At-Tirmidhi, Vol. 5, p. 296.
  • 12. Sahih Muslim, Vol. 2, p. 362. Mustadrak Al-Hakim. Vol. 3, p. 109. Musnad Al-Imam Ahmad, Vol. 4, p. 281.
  • 13. Mustadrak Al-Hakim, Vol. 3, p. 121. Jasa’is An-Nisa’i, P. 24. Musnad Al-Imam Ahmad, Vol. 6, p. 33. Al-Manaqib, por Al-Joarizmi, P. 81. Ar-Riiad Adh-Dhajrah, por At-Tabari, Vol. 2, p. 219. Ta’rij As-Suiuti, P.73.
  • 14. Sahih Al-Bujari, Vol. 1, p. 74.
  • 15. Sahih Al-Bujari, Vol. 2, p. 154. Sahih Muslim, Vol. 1, p. 260.
  • 16. Sahih Muslim, Vol. 2, p. 143. Sección acerca del Rezo de los Viajeros.
  • 17. I) Mut‘at-un Nisa’ o Matrimonio por Tiempo Indeterminado. II) Mut‘at-ul Hayy: ‘Umar prohibió tomar a la mujer durante todo el curso de la Peregrinación, mientras que el Profeta lo permitía cuando se estaba fuera del estado de Ihram.
  • 18. Sahih Al-Bujari, Vol. 1, p. 54.
  • 19. Sahih Al-Bujari, Vol. 2, p. 135.
  • 20. Sahih Al-Bujari, Vol. 3, p. 32. Capítulo sobre la Batalla de Al-Hudaibiiah.
  • 21. Sahih Al-Bujari, Vol. 2, p. 201.
  • 22. Minhay-us Sunnah, por Ibn Taimiiah, Vol. 3, p. 131. Hiliat-ul Awliia’, por Abi Nuaim, Vol. 1, p. 52.
  • 23. Ta’rij At-Tabari, P. 41. Ar-Riiad-un Nadirah, Vol. 1, p. 134. Kanz-ul ‘Ummal, p. 361. Minhay-us Sunnah, por ibn Taimiiah, Vol. 3, p. 120.
  • 24. Ta’rij At-Tabari, P. 41. Ar-Riiad-un Nadirah, Vol. 1, p. 134. Kanz-ul ‘Ummal, p. 361. Minhay-us Sunnah, por ibn Taimiiah, Vol. 3, p. 120.
  • 25. Sahih Al-Bujari, Vol. 2, p. 206. Capítulo sobre las virtudes de la familia del Mensajero de Allah (BP).
  • 26. Al-Imamah was-Siiasah, por Ibn Qutaibah, Vol.1, p. 20. Fadaq fit-Ta’rij, Pág. 92.
  • 27. Sahih Al-Bujari, Vol. 1, pp. 127 y 130; Vol.2, pp.126 y 205.
  • 28. Durante su vida, el Profeta (BP) obsequió a Fátima las tierras de labor junto a Fadak (una pequeña ciudad cercana a Medina). Tras su muerte, le fueron negadas a Fátima, entonces ella pidió que se las legaran como herencia. Abu Bakr se negó. Para la tradición Shi‘a, Fadak representa el símbolo del rechazo injusto. Para mayor información, ver: Luz de la Eternidad, por Ya‘far Subhani, P. 336. (N. de T.).
  • 29. Sahih Al-Bujari, Vol. 3, p. 39.
  • 30. Ta’rij Al-Julafa, por Ibn Qutaibah, Vol. 1, p. 20.
  • 31. Sahih Muslim, Vol. 7, pp. 121 y 130.
  • 32. Ta’rij Al-Julafa, Vol. 1, p .20.
  • 33. Ibíd.
  • 34. Sahih Al-Bujari, Vol. 3, p. 39.
  • 35. Na‘zal era una persona con un extraordinario parecido a ‘Uzman ibn ‘Affan, razón por la cual ‘Aishah solía llamar de esa manera al 3º Califa (N. del T.).
  • 36. Ta’rij At-Tabari, Vol. 4, p. 407. Ta’rij ibn Al-Azir, Vol. 3, p. 206. Lisan-ul ‘Arab, Vol. 14, p. 193. Tay-ul ‘Arus, Vol. 8, p. 141. Al-’Aqd-ul Farid, Vol. 4, p. 290.
  • 37. Donde ‘Aishah fue acusada falsamente de adulterio. Para mayor información, ver: Luz de la Eternidad, por Ya‘far Subhani, Pág. 281, en el capítulo: “Relato de una Calumnia”. (N. del T.).
  • 38. Al-Imamah was-Siiasah.
  • 39. At-Tabari, Ibn Al-Azir, Al-Mada’ini y otros historiadores que escribieron sobre los eventos del año 36 de la Hégira.
  • 40. Sahih Muslim, Vol. 1, p. 48.
  • 41. At-Tabari e Ibn Al-Azir, en “La Gran Fitnah”, y todos aquellos historiadores que escribieron sobre los eventos del año 40 de la Hégira.
  • 42. At-Tabari, Ibn Al-Azir, Al-Mada’ini y otros historiadores que escribieron sobre los eventos del año 36 de la Hégira.
  • 43. Sahih Al-Bujari, Vol. 4, p. 161.
  • 44. Sahih Al-Bujari, Vol. 2, p. 128.
  • 45. Sahih At-Tirmidhi, Al-Isti‘ab y Al-Isabah (biografías de Umm-ul Mu’minin Saffiah).
  • 46. Sahih Al-Bujari, Vol. 3, p. 68. Capítulo sobre la enfermedad y muerte del Profeta.
  • 47. Ver: Al-Jilafah wal Mulk, de Al-Mawdudi. Iawm-ul Islam, de Ahmad Amín.

Share this page