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Los hadices correctos que indican el hecho de que es obligatorio seguir a Ahlul-Bait

1) El Hadiz de Az-zaqalain (Las dos joyas preciosas)

Dijo el Mensajero de Allah (BP):

“¡Oh gente! Dejo entre vosotros algo a lo que si os aferráis, jamás os extraviaréis. Ello es: el Libro de Allah (el Corán) y la Descendencia de la Gente de mi Casa (Ahl-ul Bait).

También dijo (BP):

“Pronto vendrá hacia mí el Enviado de mi Señor (Isra’il, el Ángel de la Muerte), y yo aceptaré Su invitación. Ciertamente que dejo entre vosotros dos joyas preciosas: La primera de ellas es el Libro de Allah, en el cual encontraréis guía y luz, y la segunda es Ahl-ul Bait (la Gente de mi Casa). Os prevengo, por Allah, que no olvidéis a Ahl-ul Bait... Os prevengo, por Allah, que no olvidéis a Ahl-ul Bait1.

Si examinamos con cuidado este noble hadiz, el cual ha sido referido en los Sihah de los Sunnis, encontraremos que solamente los Shi‘as siguieron las dos joyas preciosas: “Al Libro de Allah y a la Pura Descendencia del Profeta (BP)”, mientras que los Sunnis siguieron al dicho de ‘Umar: “Nos es suficiente el Libro de Allah”. Si por lo menos hubieran seguido el Libro de Allah sin interpretarlo según sus propios caprichos...

Pero si el mismo ‘Umar no comprendía el significado de Al-Kalalah y no conocía la aleya coránica respecto al Taiammum y otras tantas normas, entonces, ¿qué queda para aquellos que vinieron después de él y lo imitaron sin hacer Iytihad, o que lo hicieron, interpretando los textos coránicos según su parecer?

Naturalmente, me responderán con el hadiz citado por ellos, y que dice: “Dejo entre vosotros el Libro de Allah y mi Sunnah (Tradición)”2.

Este hadiz, si fuese verdadero, sería correcto en su significado general, pues la palabra “mi descendencia” en el hadiz Az-Zaqalain antes mencionado, determina por medio de quiénes podemos acceder a su Sunnah, puesto que con sus propias palabras, exhorta a referirse a su Familia (Ahl-ul Bait) para que, en primer lugar, les enseñen su propia tradición (Sunnah) y les transmitan los hadices correctos, pues ellos están alejados de la mentira, ya que Allah -Glorificado sea- los hizo infalibles en la aleya sobre la purificación.

En segundo lugar, para que les expliquen e interpreten los significados y propósitos de los hadices, pues el Libro de Allah solamente, no es suficiente para la guía. Existen tantas facciones que alegan seguir al Corán, pero que en realidad, se han extraviado, como dijo el Mensajero de Allah (BP): “¡Cuántos lectores de Corán hay, a quienes el mismo Corán maldice!”.

El Libro de Allah es general y brinda muchos aspectos. Contiene aleyas Muhkamah (normativas) y aleyas Mutashabihah (alegóricas), y para comprenderlas es necesario referirse a aquellos que son “los embuidos en la ciencia”, como lo manifiestan las aleyas coránicas, y a Ahl-ul Bait, como lo expresan las palabras del Profeta (BP).

Los Shi‘as se refieren en todo a los Imames Infalibles de Ahl-ul Bait, y tan solo realizan Iytihad de aquello sobre lo cual no existe estipulación.

En cambio, nosotros nos referimos en todo a los Compañeros, ya sea en lo concerniente a Tafsir (Exégesis) del Corán o a la confirmación de la Sunnah y su explicación... y ya conocemos la condición de los Compañeros, lo que hicieron, las cosas que inventaron e interpretaron en base a sus opiniones personales contrapuestas a los claros textos, y que suman cientos; por lo tanto, no podemos fiarnos de ellos después de los que han hecho.

Si preguntamos a nuestros ‘Ulama: “¿Cuál Sunnah siguen ustedes?”. Ellos responden categóricamente: “¡La Sunnah del Mensajero de Allah (BP)!”. Pero las realidades históricas son incompatibles con eso.

Ellos narraron que el Mensajero de Allah (BP) dijo: “Tomad mi Sunnah y la Sunnah de los Califas Correctamente Guiados después de mí. Sujetaos firmemente a ella”.

En ese caso, la Sunnah que ellos siguen sería, en su mayor parte, la de los Califas Correctamente Guiados. Incluso la Sunnah del Mensajero que ellos alegan seguir sería, en realidad, transmitida por estas personas.

Sin embargo, leemos en nuestros Sihah que se cita al Mensajero de Allah prohibiéndoles escribir su Sunnah, a fin de que no fuera confundida con el Corán. Eso es lo que hicieron Abu Bakr y ‘Umar durante su Califato.
Después de esto no queda prueba alguna para el dicho: “Os dejo mi Sunnah”3.

Los ejemplos que he citado en este estudio -además de muchos otros que no he mencionado-, son suficientes para refutar este dicho, pues, como es evidente, hay elementos en la Sunnah de Abu Bakr, ‘Umar y ‘Uzman, que contradicen y niegan la Sunnah del Profeta.

El primer incidente que tuvo lugar inmediatamente después de la muerte del Mensajero de Allah (BP), el cual los Sunnis y los historiadores en general mencionan, fue la discusión entre Fátima Az-Zahra (P) y Abu Bakr, quien basó su argumento en el pretendido hadiz: “Nosotros, la comunidad de los Profetas, no dejamos herencia, todo lo que dejamos atrás, es caridad”.

Este hadiz fue desmentido por Fátima (P), quien lo declaró falso basándose en el Sagrado Corán. Ella le replicó a Abu Bakr diciendo que su padre, el Mensajero de Allah, no pudo contradecir el Sagrado Corán que le fue revelado, pues Allah -Alabado sea el Altísimo- dice:

«Allah os ordena lo siguiente en lo que toca a vuestros hijos: que la porción del varón equivalga a la de dos mujeres» (Sagrado Corán; 4:11)

Esta aleya coránica es general, e incluye tanto a los profetas como a los que no lo son.
Ella asimismo se quejó con las siguientes dos aleyas del Altísimo. La primera es:

«Salomón heredó a David...» (Sagrado Corán; 27:16)

y ambos fueron profetas.
En la segunda, Allah -Glorificado sea- también dice:

«(Dice Zacarías:) Otórgame, pues, de Tu parte un descendiente que me herede a mí y herede a la familia de Jacob, y, haz, Señor, que él Te complazca» (Sagrado Corán; 19:5-6)

El segundo incidente en el que se vio envuelto Abu Bakr durante los primeros días de su Califato, y que los historiadores Sunnis recordaron, fue su desacuerdo con el más cercano a él de entre la gente: ‘Umar ibn Al-Jattab. El incidente tuvo lugar a causa de la decisión de Abu Bakr de combatir y asesinar a aquéllos que se rehusaran a pagar el Zaqat (diezmo o caridad obligatoria); pero ‘Umar discrepó y le dijo que no los combatiera, pues él había escuchado al Mensajero de Allah (BP) decir: “Yo he ordenado combatir a la gente hasta que diga: “No hay Dios sino Allah y Muhammad es el Mensajero de Allah”. El que diga eso, verá su riqueza y su sangre a salvo de mí, y sólo le cabe rendir cuentas ante Allah”.

El siguiente es un texto citado por Muslim en su Sahih:

“El Mensajero de Allah (BP) entregó la bandera a Ali en el Día de (la batalla de) Jaibar, y Ali dijo: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿En base a qué los combatiré?”. El Mensajero de Allah respondió: “Combáteles hasta que testifiquen que no hay divinidad sino Allah y que Muhammad es el Mensajero de Allah, y si ellos lo hacen, entonces eso te impedirá matarles y tomar su riqueza, salvo lo que corresponda por derecho, y sólo les cabrá rendir cuentas ante Allah”4.

Pero Abu Bakr no se satisfizo con este hadiz y dijo: “Por Allah, yo combatiré a aquellos que se abstengan del Salat (oración) y del Zaqat, pues el Zaqat es una obligación impuesta sobre la riqueza (lo cual le permitiría combatirlos, pues según él “le correspondía por derecho”)”. Y también dijo: “Por Allah, si ellos me niegan un cordón de lo que solían darle al Mensajero de Allah (por corresponder al Zaqat), yo les combatiré por ello”.

Tras eso, ‘Umar ibn Al-Jattab se sintió satisfecho y dijo: “Luego que vi a Abu Bakr determinado, sentí que Allah confortaba mi corazón”.

¡Yo no sé como Allah pudo confortar los corazones de la gente por contradecir la Sunnah del Profeta! Esta interpretación fue usada para justificar su lucha contra los musulmanes, a los que Allah había prohibido matar. Allah dice en Su Libro Glorioso:

«¡Creyentes! Cuando acudáis a combatir por Allah, ¡Cuidado! No digáis al que os exprese “¡Paz!”: “¡Tú no eres creyente!” sólo por procurar los bienes de este mundo. Allah ofrece abundantes ocasiones de obtener botín. Vosotros también erais así antes y Allah os agració. ¡Cuidado, pues Allah está bien informado de lo que hacéis!» (Sagrado Corán; 4:94)

Sin embargo, aquéllos que se rehusaron a dar a Abu Bakr su Zaqat no negaron su obligación, sino que se demoraron en hacerlo para aclarar el asunto. Los Shi‘as dicen que estas personas estaban sorprendidas por el Califato de Abu Bakr, pues algunos de ellos habían estado presentes con el Mensajero de Allah (BP) en Huyyat-ul Wada’ (la Peregrinación de Despedida) y habían escuchado de él, la estipulación de Ali ibn Abi Talib (como su sucesor). Por consiguiente, decidieron esperar hasta conocer la realidad del asunto, pero Abu Bakr quería silenciarles respecto a esa realidad, razón por la que cometió una masacre.

Debido a que me he propuesto no argumentar en base a lo que dicen los Shi‘as, dejaré este tema para que lo investigue quien esté interesado en él.

No obstante, no debo olvidar de mencionar aquí que el Poseedor del Mensaje (BP) tuvo un encuentro con Za‘labah, quien le pidió repetidas veces que suplicara para que él se hiciera rico, y él prometió a Allah (que si se hacía rico) daría limosna. El Mensajero de Allah suplicó por Za‘labah, quien se hizo tan rico, que sus ovejas y camellos llenaban Medina; hasta que comenzó a apartarse y dejó de asistir a las Oraciones del Viernes. Cuando el Mensajero de Allah (BP) envió ante él a los encargados de recolectar el Zaqat, éste se rehusó a entregarles algo, alegando que eso sería una Yaziah (impuesto que se cobra a los no-musulmanes bajo el gobierno islámico) o algo similar a ello.

Aun así, el Mensajero de Allah no le combatió ni ordenó su muerte; y Allah reveló la siguiente aleya referente a él.

«Entre ellos hay algunos que juran por Allah: “Si Él nos agraciara de Su bondad, en verdad que daríamos limosna y ciertamente que nos contaríamos entre los virtuosos”. Mas cuando Él les hubo agraciado de Su bondad, se mostraron avaros de ello y volvieron la espalda rehusándose» (Sagrado Corán; 9:75-76)

Después de la revelación de la aleya coránica antes mencionada, Za‘labah se dirigió hacia el Mensajero de Allah (BP) llorando y le pidió que aceptara su Zaqat, pero el Mensajero de Allah se negó a aceptarlo, de acuerdo a las narraciones.

Si Abu Bakr y ‘Umar estaban siguiendo la tradición del Mensajero de Allah, ¿por qué permitieron el asesinato de todos esos inocentes musulmanes sólo porque se negaron a pagar el Zaqat?

Los apologistas tratan de justificar el error de Abu Bakr cuando él interpretó que tenía el derecho (a combatirlos) al ser el Zaqat una obligación impuesta sobre la riqueza, pero no queda ninguna excusa ni para ellos, ni para Abu Bakr después de considerar la historia de Za‘labah, quien se abstuvo del Zaqat y lo consideró “Yaziah”.

Quién sabe, quizás Abu Bakr persuadió a su amigo ‘Umar de la necesidad de asesinar a aquéllos que se negaban a pagar el Zaqat, porque de lo contrario su exhortación se habría difundido a través del mundo islámico para revivir aquella estipulación de Al-Gadir, donde Ali (P) fue confirmado para el Califato; y fue de este modo que ‘Umar ibn Al-Jattab sintió que Allah confortaba su corazón al combatirlos, teniendo en cuenta que fue él quien amenazó con matar y quemar a aquéllos que permanecían en casa de Fátima (P), a fin de forzarles a dar la Bai‘ah para su amigo.

En cuanto al tercer incidente que tuvo lugar durante los primeros días del Califato de Abu Bakr, y en el cual él se encontró a sí mismo en desacuerdo con ‘Umar al haber interpretado los textos del Corán y del Profeta, fue aquél de Jalid ibn Walid, quien asesinó a Malik ibn Nuwairah y tomó y violó a su esposa la misma noche. ‘Umar dijo a Jalid: “¡Oh enemigo de Allah!, asesinaste a un musulmán, luego violaste a su esposa... Por Allah que te lapidaré”5.

Pero Abu Bakr defendió a Jalid y dijo: “¡Oh ‘Umar!, perdónalo; él hizo interpretación (de las leyes) y cometió un error. No reprendas a Jalid”.

¡¡Este es otro escándalo que la historia ha registrado de un “prominente Compañero”!!, al que, cuando mencionamos, lo hacemos con todo respeto y reverencia. ¡Hasta le dimos el título de “la espada desenvainada de Allah”!

¿Qué puedo yo decir sobre un Compañero que hizo todo eso, quien mató a Malik ibn Nuwairah, el honorable Compañero, líder de Bani Tamim y Bani Iarbu‘, famoso por su generosidad, nobleza y coraje?

Los historiadores nos narraron que Jalid asesinó a Malik y a sus seguidores por medio del engaño, después de que ellos dejaron sus armas y se situaron juntos para rezar; que fueron amarrados con cuerdas, y que junto a ellos estaba Leyla bint Al-Minhal, la esposa de Malik, quien era considerada una de las mujeres árabes más hermosas de su tiempo. Se dice que cuando Jalid la vio, quedó atrapado por su belleza.

Malik dijo: “Oh Jalid, envíanos hacia Abu Bakr y él será nuestro juez”. Y ‘Abdullah ibn ‘Umar junto con Abu Qutadah Al-Ansari intervinieron y le insistieron a Jalid que los enviara hacia Abu Bakr, pero él se rehusó y dijo: “Que Allah no me deje con vida si no lo mato”. Entonces Malik miró a su esposa Leyla y luego se volvió a Jalid y le dijo: “Ella es la causa de mi muerte (es decir, que la belleza de su esposa lo llevó a matarlo)”. Después de eso Jalid ordenó su ejecución, detuvo a su esposa Leyla y la tomó esa misma noche6.

¿Qué puedo yo decir sobre aquellos Compañeros que infringieron las prohibiciones de Allah? Asesinaron a musulmanes sólo por pasiones personales y violaron las disposiciones cometiendo ataques sexuales.

En el Islam, una viuda no puede ser tomada como esposa por otro hombre antes de que un período definido de tiempo (‘iddah) haya transcurrido, período de tiempo que ha sido especificado por Allah en Su Libro Glorioso. Sin embargo, Jalid tomó como divinidad a sus pasiones, renegando así (del Islam); y ¿qué le podía importar la ‘iddah después de que ya había asesinado a su esposo y a sus seguidores, a pesar del hecho de que eran musulmanes, según el testimonio de ‘Abdullah ibn ‘Umar y de Abu Qutadah?

Este último se enfadó tanto por el comportamiento de Jalid que regresó a Medina y juró que él nunca serviría en un ejército bajo el estandarte de Jalid ibn Walid7.

Como estamos hablando de este famoso incidente, es digno de observar lo que el Profesor Haikal escribió en su libro: As-Siddiq Abu Bakr, en un capítulo titulado: “La opinión de ‘Umar y su razonamiento sobre el tema en cuestión”:

“‘Umar, quien era un ejemplo ideal de justicia, vio que Jalid había tratado injustamente a otro musulmán y que había tomado a su viuda antes del fin de su ‘iddah, por lo que consideró que Jalid no podía permanecer en el comando del ejército, a fin de que ningún incidente semejante se repitiera nuevamente, y no se corrompieran los asuntos de los musulmanes y les diera un mal nombre entre los árabes. Él dijo: “No es correcto dejarlo sin castigo después de su comportamiento con Leyla”.

Aun cuando fuera correcto que Jalid interpretó (las leyes) y se equivocó en lo que referente a Malik -siendo esto lo que ‘Umar no aprobó-, con lo que hizo a su viuda solamente, merecía ser condenado. El hecho de que él fuese “la espada de Allah” y lo que se dice sobre que “el triunfo sólo se consigue teniendo a Jalid como comandante”, no lo eximía de ser condenado ni tampoco era un motivo para que todas las prohibiciones fueran lícitas para él, ya que si fuera así, las personas como Jalid abusarían de la ley. Peor todavía, serían malos ejemplos para todos los musulmanes y no respetarían el Libro de Allah.

De este modo, ‘Umar mantuvo la presión sobre Abu Bakr hasta que él convocó a Jalid y lo reprendió”8.

¿Podemos preguntar al Sr. Haikal y a aquellos de nuestros sabios que se le asemejan, quienes tienden a preservar el honor de los Compañeros, por qué Abu Bakr no aplicó a Jalid las sanciones dispuestas en el Corán? Y si ‘Umar fue un ejemplo ideal de justicia -como Haikal lo expresó-, ¿por qué sólo le era suficiente con la destitución de Jalid del comando del ejército y no la aplicación de las sanciones legales, a fin de que no constituyera un mal ejemplo para todos los musulmanes respecto a cómo respetar el Libro de Allah, según él mismo dijo? ¿Acaso respetaron ellos el Sagrado Corán y ejecutaron las leyes de Allah? ¡No! Sólo seguían las pautas de la política, aquella que altera las verdades y arroja los textos coránicos sobre la pared.

Algunos de nuestros sabios nos narraron en sus libros que cierta vez el Mensajero de Allah (BP) se enojó mucho cuando Usamah trató de interceder a favor de una mujer noble acusada de robo. El Mensajero (BP) dijo:

“¡Pobre de ti! ¿Intercedes sobre una de las penas dispuestas por Allah? ¡Por Allah, que si la misma Fátima, la hija de Muhammad, robara, yo cortaría su mano! Él (Allah) aniquiló a aquellos que os precedieron porque dejaban ir al ladrón si era de entre las personas nobles, pero si el que robaba era un pobre, le aplicaban todo el vigor de la ley”.

¿Cómo pudieron permanecer en silencio en relación a la muerte de musulmanes inocentes y la violación de sus viudas en la misma noche, con lo desgraciadas que se sentían por la trágica pérdida de sus esposos? ¡Si por lo menos hubieran permanecido en silencio! Pero en cambio, tratan de justificar el delito de Jalid inventando numerosas virtudes y buenos actos sobre él. Hasta lo llamaron “la espada desenvainada de Allah”.

Recuerdo que me causó estupor un amigo mío, conocido por hacer bromas y por jugar con el significado de las palabras cambiando la expresión, cuando yo estaba mencionando las virtudes de Jalid ibn Walid durante mis días de ignorancia y lo llamé “la espada desenvainada de Allah”. Él respondió: “Él es la espada desafilada del demonio”. Yo me indigné entonces, pero después de mi investigación, Allah abrió mis ojos y me ayudó a conocer el valor real de aquéllos que se apropiaron del Califato y cambiaron e infringieron las leyes de Allah.

Hay una famosa historia sobre Jalid que sucedió durante la vida del Profeta, quien lo envió en una misión a Bani Yudhaimah para invitarlos al Islam, sin que le hubiera ordenado combatirlos. Pero ellos no declararon muy bien su Islam; más bien dijeron: “Hemos dejado nuestra religión... Nos estamos convirtiendo...”

En consecuencia, Jalid comenzó a asesinarlos y a tomarlos prisioneros. Pero algunos de sus Compañeros se negaron a hacer lo que se les ordenaba cuando se dieron cuenta de que esas personas verdaderamente se estaban convirtiendo al Islam. Cuando regresaron contaron al Profeta (BP) lo sucedido. Él dijo (BP): “¡Oh Allah!, yo no soy responsable de los crímenes de Jalid Ibn Walid”. Y repitió esto dos veces9.

Luego envió a Ali ibn Abi Talib a Bani Yudhaimah con dinero para pagar el precio de sangre por las muertes y por la pérdida de su riqueza. Incluso se pagó el precio de un recipiente del cual solían beber agua los perros, que también había sido destruido.

Después de que el Imam (P) regresara, el Mensajero de Allah se puso de pie y se orientó hacia la Qiblah (dirección hacia la Ka‘bah), elevó sus manos hacia el cielo y dijo tres veces: “¡Oh Allah!, yo no soy responsable de la acción de Jalid ibn Walid”10.

¿Podemos preguntar dónde está la pretendida rectitud que se atribuye a todos los Compañeros, teniendo en cuenta (las acciones de) Jalid ibn Walid, quien es considerado uno de nuestros más grandes hombres, hasta el punto que lo apodamos: “La espada de Allah”? ¿Acaso Allah desenvainó su espada para matar a musulmanes inocentes y violar la integridad de la gente?

Hay una clara contradicción aquí, pues Allah prohibe el asesinato de seres humanos y el cometer actos viles, inmorales e injustos; pero Jalid parece haber desenvainado la espada de la injusticia para asesinar a musulmanes inocentes y derramar su sangre, y para confiscar su riqueza y hacer cautivas a sus mujeres e hijos. Esto pone de manifiesto una evidente mentira y falsedad.

¡Glorificado y Alabado seas, oh Señor nuestro!; Tú estás por encima de todo eso, Bendito y Elevado sobremanera... Glorificado seas; Tú no creaste los cielos y la tierra y lo que hay entre ellos en vano. ¡Ay de los incrédulos!, pues el Infierno los está esperando.

¿Cómo se permitió Abu Bakr, siendo el Califa de los Musulmanes, escuchar respecto a todos aquellos crímenes y guardar silencio? Incluso hasta pidió a ‘Umar que dejara de atacar con su lengua a Jalid, y se enojó con Abu Qutadah porque protestó firmemente por la acción de Jalid.

¿Acaso estaba él convencido de que Jalid había interpretado (las leyes) y se había equivocado? ¿Qué excusa puede darse a aquellos criminales corruptos que violaron la integridad humana y afirmaron haber interpretado (las leyes)? Yo no creo que Abu Bakr en verdad haya considerado así la acción de Jalid, a quien ‘Umar ibn Al-Jattab llamó “el enemigo de Allah”.

‘Umar opinó que Jalid debía ser ejecutado, pues había asesinado a musulmanes inocentes; o que debía ser lapidado con un infierno de piedras, pues había abusado sexualmente de la viuda de Malik. Pero nada de eso le sucedió a Jalid; al contrario, salió victorioso sobre ‘Umar porque contaba con el apoyo incondicional de Abu Bakr, aun cuando éste conocía la verdad absoluta sobre Jalid, más que nadie.

Los historiadores han registrado que después de este terrible delito, Abu Bakr envió a Jalid en una misión hacia Iamamah, de la cual salió victorioso; y como resultado, tomó como esposa a una muchacha de allí, de la misma manera que hizo con Leyla, antes de que la sangre de aquellos inocentes musulmanes y de que la sangre de los seguidores de Musailamah se hubiera secado. Más tarde, Abu Bakr le reprochó lo que había hecho y usó palabras más fuertes que las utilizadas por lo que le hizo a Leyla11.

Indudablemente, el esposo de aquella muchacha fue asesinado por Jalid, quien la tomó para sí, de la misma manera que obtuvo a Leyla, la viuda de Malik.

Si hubiera sido de otra manera, Abu Bakr no se lo habría reprochado usando palabras más fuertes que en el evento anterior. Los historiadores mencionan el texto de la carta que Abu Bakr envió a Jalid ibn Walid en la cual decía: “¡Oh Ibn Umm Jalid! ¡Por mi vida, tú no estás haciendo nada sino tener relaciones con mujeres, y en el patio de tu casa todavía está la sangre de mil doscientos musulmanes, que aún no se ha secado!”.12

Cuando Jalid leyó la carta, comentó: “Esto debe ser obra de Al-A‘sar (quien torna dificultosas las cosas)”, refiriéndose a ‘Umar ibn Al-Jattab.

Estos son algunos de los fuertes motivos que me hicieron sentir aversión por este tipo de Compañeros y por sus seguidores que se sienten complacidos con ellos y los defienden afanosamente, interpretan los diferentes textos, e inventan fantásticas narraciones para justificar los actos de Abu Bakr, ‘Umar, ‘Uzman, Jalid ibn Walid, Mu‘awiah, Amr ibn Al-Aas, y sus semejantes.

¡Oh Allah! Te pido perdón y ante ti me arrepiento. ¡Oh Allah! Yo no soy responsable de las acciones y dichos de aquellas personas que se opusieron a Tus normas, violaron Tus prohibiciones y traspasaron Tus límites. Yo no soy responsable y me desentiendo de sus seguidores y de lo que hicieron. Perdóname por mi previo apoyo hacia ellos, puesto que yo era ignorante, ya que Tu Mensajero dijo: “El ignorante no será reprendido por su ignorancia”.

¡Oh Allah! Nuestros líderes y maestros nos han desviado, nos ocultaron la verdad, nos presentaron cuadros distorsionados de aquellos Compañeros renegados, y nos llevaron a creer que ellos eran las mejores personas después de Tu Mensajero. No hay duda de que nuestros antepasados fueron víctimas del engaño y las intrigas de los Omeyas y más tarde de los Abbasidas.

¡Oh Allah! Perdónalos y perdónanos, pues Tú conoces los secretos y lo que ocultan los corazones. Ellos sólo amaron y respetaron a aquellos Compañeros con buena intención, pues los consideraban como auxiliares de Tu Mensajero -que Tus bendiciones y paz sean sobre él y sobre aquellos que los aman-. Tú conoces, mi Señor, su amor y el nuestro por la Purificada Descendencia de Tu Mensajero (BP), los Imames de Ahl-ul Bait, de quienes alejaste la impureza y purificaste sobremanera; y por el primero de ellos, el señor de todos los musulmanes, el Comandante de los Creyentes, el jefe de los más iluminados, Imam de todos aquéllos que temen a Allah, nuestro señor Ali ibn Abi Talib (P).

¡Oh Allah! Conviérteme en uno de sus seguidores, de aquéllos que se aferran al cordel de su lealtad y que siguen su senda. Permíteme estar en su arca y ser de los que se aferran a su asidero, que es el más firme. Permíteme entrar por sus puertas y ser de los dedicados a su amor y amistad, de esos que realizan todo ello tanto en palabras como en acciones y que agradecen sus virtudes y legados.

¡Oh Allah! Resucítame junto a ellos, pues Tu Profeta (BP) dijo: “El hombre será resucitado (en el Día del Juicio) junto con aquéllos que ama”.

2) El hadiz del Arca

Dijo el Mensajero de Allah (BP):

“Por cierto que el ejemplo de Ahl-ul Bait (la Gente de mi Casa) es como el del Arca de Noé; todo el que se embarque en ella se salvará y todo el que la abandone se ahogará13.

Y también dijo (BP):

“El ejemplo de Ahl-ul Bait entre vosotros es como el de la Puerta del Arrepentimiento de los hijos de Israel; todo el que entre por ella será perdonado”14.

Ibn Hayar citó el hadiz antes mencionado en su libro As-Sawa‘iq Al-Muhriqah, e hizo el siguiente comentario:

“Su objetivo al compararlos con el Arca fue decir que quien los ame y los honre como un signo de su gratitud por sus gracias, y tome la guía de sus ‘Ulama, será salvado de la oscuridad de las contradicciones; y quien se aparte de ellos se ahogará en el mar de la ingratitud y será aniquilado en el desierto de la tiranía.

La razón de comparar a Ahl-ul Bait con la Puerta del Arrepentimiento es que Allah -el Altísimo- hizo que el entrar por la Puerta del Arrepentimiento (la Puerta de Jericó o de Bait-ul Muqaddas -Jerusalén-) con humildad e implorando el perdón, sea un medio para lograr Su Indulgencia. Similarmente, el medio para esta comunidad es Ahl-ul Bait”.

Desearía poder preguntarle a Ibn Hayar si él fue uno de aquéllos que subió a bordo del arca, entró por la puerta y fue guiado por los ‘Ulama, o si acaso fue uno de esos que no practican lo que dicen y que contradicen su propia creencia. Existen muchas de estas personas inicuas que cuando les pregunto o debato con ellas, dicen: “¡Nosotros tenemos prioridad respecto a Ahl-ul Bait y al Imam Ali; nosotros respetamos y apreciamos a Ahl-ul Bait, y nadie puede negar sus gracias y sus virtudes!”.

Así es; ellos dicen con sus lenguas lo que no está en sus corazones, o en todo caso, los respetan y aprecian, pero siguen e imitan a sus enemigos quienes los combatieron y contradijeron; o bien, la mayoría de las veces no saben lo que representa Ahl-ul Bait, y si les preguntas quién es Ahl-ul Bait, responden inmediatamente: “Son las esposas del Profeta, de quienes Allah alejó la impureza y purificó sobremanera”.

Fue uno de ellos el que me hizo “resolver el enigma” cuando le pregunté y me respondió diciendo: “Toda la gente Sunni sigue a Ahl-ul Bait”. Me sorprendí y dije: “¿Cómo puede ser eso?”. Él respondió: “El Mensajero de Allah (BP) dijo que debemos tomar la mitad de nuestra religión de Humairah (refiriéndose a ‘Aishah), por lo tanto, tomamos la mitad de la religión de Ahl-ul Bait”.

Es sobre esas bases que se puede entender sus palabras de respeto y apreciación por Ahl-ul Bait, pero si les preguntamos sobre los Doce Imames, sólo conocen de entre ellos a Ali, a Al-Hasan y a Al-Husain (con ellos sea la paz), y sin aceptar el Imamato de estos dos últimos (P), en tanto que respetan a Mu‘awiah ibn Abi Sufian, quien envenenó a Al-Hasan (P) y lo asesinó (ellos llaman a Mu‘awiah “El Escriba de la Revelación”), y a Amr ibn Al-Aas, de la misma manera que respetan a Ali (P).

Esto es lo que se llama contradicción, confusión y encubrir la verdad con la falsedad y la luz con la oscuridad.
¿Cómo puede el corazón del creyente contener el amor a Allah y al diablo al mismo tiempo? Allah dice en Su Libro Glorioso:

«No encontrarás pueblo alguno que crea en Allah y en el Último Día, que intime con quienes contrarían a Allah y a Su Mensajero, aunque sean sus padres, hijos, hermanos o parientes. A estos Allah grabó la fe en sus corazones y les fortaleció con su espíritu y les introducirá en jardines bajo los cuales fluyen ríos, donde morarán eternamente. Allah está complacido con ellos y ellos lo están con Él. Éstos constituyen el partido de Allah. Y ¿acaso no son los partidarios de Allah los que prosperan?» (Sagrado Corán; 58:22)

Allah también dice:

«¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a quienes son Mis enemigos y los vuestros, dándoles muestras de afecto, siendo que renegaron de la Verdad que os ha llegado!» (Sagrado Corán; 60:1)

3) El Hadiz: “El que desea vivir como yo”

Dijo el Mensajero de Allah (BP):
“Todo el que desee vivir según mi vida, morir según mi muerte y habitar en el Jardín del Edén que ha dispuesto mi Señor, debe aceptar a Ali como su señor después de mí, amar a quienes lo amen, y seguir a Ahl-ul Bait después de mí, pues ellos son mi descendencia, han sido creados del mismo barro del que yo lo fui y fueron agraciados con el mismo conocimiento y comprensión que yo poseo. ¡Ay! de aquellos de mi comunidad que nieguen a Ahl-ul Bait sus virtudes y pasen por alto su relación y afinidad conmigo. Allah nunca les otorgará el beneficio de mi intercesión”15.

Como podemos ver, este hadiz forma parte de esos hadices claros que no requieren ninguna interpretación, ni deja ninguna oportunidad a los musulmanes para elegir; más bien, elimina cualquier excusa. El que no acepte a Ali como su señor y no siga a Ahl-ul Bait, la descendencia del Profeta, será privado de la mediación de su abuelo, el Mensajero de Allah (BP).

Es digno de mencionar aquí, que a través de la investigación que realicé, llegué a dudar de la autenticidad de este hadiz, pues me di cuenta de que él trae aparejado una amenaza terrible hacia aquellos que están en oposición a Ali y Ahl-ul Bait, especialmente cuando el hadiz no deja ninguna oportunidad para la interpretación. Se me facilitaron las cosas cuando leí en el libro Al-Isabah lo que Ibn Hayar Al-Asqalani afirma después de citar el hadiz. Dice:

“...En relación a su cadena de transmisión (del hadiz), debo decir que es débil la de Iahia ibn Ia‘la Al-Muharibi”.

De esa forma, Ibn Hayar hizo desaparecer algunas ambigüedades que permanecían en mi mente y pensé que Iahia ibn Al-Muharibi fabricó el hadiz, por lo que no era confiable... Pero Allah -Glorificado y Elevado sea- quiso mostrarme la verdad en su forma completa, brindándome un día la oportunidad de leer un libro titulado: Discusiones ideológicas sobre los escritos de Ibrahim Al-Yabhan16.

Este libro me hizo asumir una correcta posición, pues me clarificó que Iahia ibn Ia‘la Al-Muharibi sí era uno de aquellos transmisores veraces en los cuales los dos Shaij, Muslim y Al-Bujari, confiaron. Yo mismo seguí el caso y encontré que Al-Bujari citó varios hadices transmitidos por él con respecto a la expedición de Al-Hudaibiiah, en el Vol. 3, Pág. 31.

Asimismo, Muslim lo cita en su Sahih, Vol. 5, en un capítulo titulado: “Las Penas dispuestas por Allah”, Pág. 119. Incluso el mismo Adh-Dhalabi, con todo lo inflexible que era, lo consideró un transmisor confiable junto con los Imames de Al-Yarh y At-Ta‘dil (especialistas dedicados a discernir entre el transmisor confiable de hadices del que no lo es), y por supuesto, los dos Shaij, (Muslim y Al-Bujari) lo usaron como una referencia confiable.

Así que, ¿por qué toda esta intriga, falsificación, manipulación de las realidades y calumnias contra un hombre que fue considerado un transmisor confiable por los autores de los Sihah? ¿Es acaso porque él dijo la verdad con respecto a la necesidad de seguir a Ahl-ul Bait, lo que lo llevó a ser catalogado por Ibn Hayar como ineficaz y débil?

Parece que Ibn Hayar no se percató del hecho de que estos escritos serían analizados por algunos ‘Ulama sumamente críticos que considerarían tanto lo grande como lo insignificante y que descubrirían su partidismo e ignorancia, pues fueron iluminados por la luz de la profecía y dirigidos por la guía de Ahl-ul Bait.

Fue después de eso que me di cuenta de que algunos de los ‘Ulama tratan esforzadamente de encubrir la verdad, de modo que no salgan a la luz los asuntos de los Compañeros y de los Califas, quienes fueron su guías y líderes. Los encontramos tratando de interpretar los correctos y confirmados hadices según sus puntos de vista, otorgándoles significados diferentes; o bien negando aquellos que contradicen su madhhab, aunque estén mencionados en sus propios Sihah y Masanid. A veces, incluso eliminan la mitad o un tercio del hadiz para reemplazarlo por algo distinto. O bien arrojan dudas sobre los narradores confiables (del hadiz) porque éstos plantean temas que no satisfacen sus intereses, y en algunas ocasiones los publican en la primera edición (de un libro), pero los eliminan de las ediciones subsecuentes, sin dar ninguna justificación del por qué de dicha supresión. ¡A pesar de que muchos estudiosos se darían cuenta de la causa de ello!

Me percaté de todo eso después de la investigación que realicé... y tengo pruebas contundentes de lo que estoy diciendo. Desearía que ellos dejaran de dar pretextos tan insensatos para justificar las acciones de aquellos Compañeros que se volvieron sobre sus pasos, pues sus puntos de vista se contradicen entre sí y contradicen los hechos históricos. Desearía que siguieran la verdad aunque fuera amarga. Sólo entonces estarían tranquilos y dejarían en paz a los demás. Desearía que fueran la causa para la unión de esta comunidad dispersada y enfrentada solo por apoyar o desmentir sus palabras.

Ellos afirman que algunos de los primeros Compañeros no fueron transmisores confiables de los hadices del Profeta, por lo tanto declararon falso lo que no estaba de acuerdo a sus caprichos, especialmente si estos hadices incluían algunas de las últimas instrucciones del Mensajero de Allah (BP) antes de su muerte.
Al-Bujari y Muslim, ambos escriben sobre el hecho de que el Mensajero de Allah aconsejó tres cosas en su lecho de muerte:

- “Expulsad a los idólatras de la Península Arábiga;
- Retribuid al ejército de la misma manera en que yo lo hice”.

Y el narrador luego dice: “Olvidé la tercera”17.

¡¿Es posible que aquellos Compañeros que estuvieron presentes en su lecho de muerte y que oyeron las tres instrucciones, olvidaran la tercera, cuando nosotros sabemos que solían aprender de memoria una epopeya completa con sólo escucharla una vez?! No. Fue la política la que los forzó a olvidarla y a no mencionarla nuevamente. Ésta es mas bien otra de aquellas comedias organizadas por los Compañeros, pues no hay duda de que la primera instrucción del Mensajero de Allah fue para designar a Ali (P) como su sucesor; aunque el narrador no la citó.

La persona que investigue este tema, inevitablemente intuirá aquí la existencia de la recomendación de Ali (P) para la sucesión, a pesar de todos los intentos por encubrirla y eliminarla. Al-Bujari la citó en su Sihah, en un capítulo titulado: “Al-Wasaiah” (Los Legados o Última Voluntad). Muslim también la citó en su Sahih, en el capítulo “Al-Wasiah” y dijo que el Profeta recomendó a Ali (P) para la sucesión en presencia de ‘Aishah18. Observen cómo Allah muestra Su Luz aun cuando los opresores tratan de extinguirla.

Insisto en lo que dije antes: Si aquellos Compañeros no fueron lo suficientemente confiables como para transmitir las recomendaciones del Mensajero de Allah, entonces no podemos culpar a los Tabi‘in (seguidores de los Compañeros), ni a los que precedieron a estos últimos.

Si ‘Aishah, la Madre de los Creyentes, no podía soportar que se mencionara el nombre de Ali, y no podía desearle ningún bien -como Ibn Sa‘d escribe en su Tabaqat19 y Al-Bujari en su Sihah, en el capítulo titulado “La Enfermedad y Muerte del Profeta”-, y si ella se prosternó para agradecer a Allah cuando escuchó las noticias de la muerte de Ali (P), entonces ¿cómo vamos a esperar que relate la recomendación en favor de Ali (P), cuando era conocida, tanto pública como privadamente, por su animosidad y odio hacia Ali y sus hijos (P), y hacia toda la Familia del Mustafa (BP)?

Ua la haula ua la quwata illa billahil ‘aliil ‘azim
No hay poder ni fuerza excepto en Allah, Altísimo, Majestuoso.
  • 1. Sahih Muslim, Capítulo sobre “Las Virtudes de Ali”, Vol. 5, p. 122. Sahih At-Tirmidhi, Vol. 5, p. 328. Mustadrak Al-Hakim, Vol. 3, p. 148. Musnad Al-Imam Ahmad ibn Hanbal, Vol. 3, p. 17.
  • 2. El dicho es citado por Muslim en su Sahih, y por An-Nisa’i, At-Tirmidhi, Ibn Mayah y Abu Dawud en sus Sunan.
  • 3. La expresión “El Libro de Allah y mi Descendencia” es aceptada en forma unánime como atribuida al Mensajero de Allah (BP). En cambio el hadiz que contiene el término “mi Sunnah” no aparece en ninguno de los seis Sihah (de los Sunnis): El hadiz es citado con esa expresión en Al-Muwatta, de Malik ibn Anas, quien lo transmitió como “Mursal” (hadiz cuya transmisión solo tiene garantía hasta la segunda generación después del Profeta) y no como “Musnad” (hadiz de autenticidad verificada). Aparte de él, sólo lo mencionan algunos como At-Tabari e Ibn Hisham, quienes lo citaron como “Mursal”, del mismo Malik.
  • 4. Sahih Muslim, Vol. 8, p. 151. Sección de “La fe”.
  • 5. Ta’rij At-Tabari, Vol. 3, p. 280. Ta’rij Abul Fida’, Vol. 1, p. 158. Ta’rij Al-Ia‘qubi, Vol. 2, p. 110. Al-Isabah fi Ma‘rifat-is Sahabah, Vol. 3, p. 336.
  • 6. Ta’rij Abul Fida’, Vol. 1, p. 158. Ta’rij Al-Ia‘qubi, Vol. 2, p. 110. Ta’rij Ibn As-Sihnah, Vol. 11, p. 114 (en el comentario en forma de notas de Al-Kamil). Wafaiat-ul A‘ian, Vol. 6, p. 14.
  • 7. Ta’rij Al-Tabari, Vol. 3, p. 280. Ta’rij Al-Ia‘qubi, Vol. 2, p.110. Ta’rij Abul Fida’ Al-Isabah, Vol. 3, p. 336.
  • 8. As-Siddiq Abu Bakr, por el profesor Haikal. P. 151.
  • 9. Sahih Al-Bujari, Vol. 4, p. 171. Capítulo “Cuando el Juez juzga una tiranía y la rechaza”.
  • 10. Sirah Ibn Hisham, Vol. 4, p. 53. Tabaqat Ibn Sa‘d, por Asad Al-Ghabah, Vol. 3, p. 102.
  • 11. Haikal, en su libro: As-Siddiq Abu Bakr, P. 151 en adelante.
  • 12. Ta’rij At-Tabari, Vol. 3, p. 254. Ta’rij Al-Jamis, Vol. 3, p. 343.
  • 13. Al-Mustadrak, por Al-Hakim, Vol. 3, p.151. Ianabi‘ Al-Mawaddah, Pp. 30 y 370. As-Sawa‘iq Al-Muhriqah, por Ibn Hayar, Pp. 184 y 234. Ta’rij Al-Julafa y Yami‘ As-Saguir, por As-Suiuti, e Is‘af-ar Raguibin.
  • 14. Mayma‘uz Zaua‘id, por Al-Haizami, Vol. 9, p. 168.
  • 15. Mustadrak Al-Hakim, Vol. 3, p. 128. Al-Yami‘ul Kabir, por At-Tabarani. Al-‘Isabah, por Ibn Hayar Al-‘Askalani. Kanz-ul ‘Ummal, Vol. 6, p. 155. Al-Manaqib, por Al-Joarizmi, P. 34. Ianabi‘ Al-Mawaddah, P. 149. Hiliat-ul Awlia, Vol. 1, p. 86. Ta’rij Ibn ‘Asakir, Vol. 2, p. 95.
  • 16. Munaqashat ‘Aqa’idiiah fi Maqalat Ibrahim Al-Yabhan, P. 29.
  • 17. Sahih Al-Bujari, Vol. 1, p. 121. Sahih Muslim, Vol. 5, p. 75.
  • 18. Sahih Al-Bujari, Vol. 3, p. 68 (Capítulo: “Enfermedad y Muerte del Profeta”). Sahih Muslim, Vol. 2, p. 14.
  • 19. Tabaqat Ibn Sa‘d, Parte 2, p. 29.

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