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Capítulo 10: Una Persecusión Analizada

Una Persecución Analizada

El Profeta del Islam y su ferviente grupo de seguidores habían soportado dificultades nunca antes vista, la tiranía y la opresión durante trece años y últEmamente habían tenido que abandonar sus casas y hogares, sacrificando todas las posesiones mundanales con las que contaban. No querían ninguna ganancia mundanal, ni aspiraban a posición alguna en este mundo ni en la administración. Sin lugar a dudas el Profeta le había dicho a los Mequinenses:

“No deseo ni riquezas ni prestigio ni dominio. He sido enviado por Dios Quien me ha ordenado anunciarles las buena nuevas. Les traigo las palabras de mi Señor. Les amonesto. Si aceptan el mensaje que les traigo, Dios los tratará bien en este mundo y en el próximo. Si rechazan mi amonestación, seré paciente y dejaré que Dios juzgue entre ustedes y yo”.

Los primeros Musulmanes fueron acosados y perseguidos simplemente porque creían en Dios, el Señor del Universo, y Lo adoraban sin asociarle nada ni nadie. No habían ejercido compulsión en nadie, el Qurán dice:

No hay compulsión en la religión; ciertamente que se ha dilucidado la verdad del error; por lo tanto, aquel que no crea en las falsas deidades y crea en Dios, ciertamente que se ha aferrado al cordel más fuerte que no se romperá. (Qurán 2:256)

El Qurán solamente hacía un llamado a la conciencia interior del hombre, a su razón e intelecto. Sin embargo, la nueva religión estaba en un choque abrupto con los cultos practicados por los Quraishitas, los cuales por tantos años de practica eran sagrados para ellos.

El Profeta predicó la igualdad del hombre y enfatizó el punto de que solamente en la rectitud yace la superioridad de uno sobre otro. Los Quraish vieron en esta nivelación de distinciones el fin de su autoridad y privilegios como guardianes de la Kaaba, de su hegemonía política y social, y de sus intereses personales en grande.

La nueva religión colocó restricciones sobre el libertinaje y la promiscuidad desenfrenada permitida en las relaciones sociales. Esto presagió el fin de los hábitos licenciosos, de los placeres sensuales y de las bacanales, el fin de todos esos vicios, los cuales condenaba el Qurán. Impuso una disciplina espiritual en forma de oraciones, ayunos y continencia y veía con malos ojos la avaricia, la codicia, la murmuración, la falsedad, indecencia y otros vicios con los cuales estaba impregnada la sociedad.

En breve, significaba abandonar las viejas costumbres y tomar una nueva vida de piedad y castidad austera. La oposición de los Mequinenses fue, por lo tanto, aguda y violenta. Sin descanso persiguieron a los seguidores de la nueva fe e hicieron sus vidas imposibles hasta el punto en que el Profeta y sus seguidores tuvieron que abandonar sus casa y hogares por un ambiente más agradable. El Profeta no invocó la ira de Dios sobre ellos, cuando en una ocasión Jabbab hijo de Arrat le pidió que maldijera a Quraish, el Santo Profeta lo tomò de su brazo diciéndole:

“Hay quienes han sido torturados por la causa de Dios pero nunca desistieron de sus deberes. Dios cumplirá su plan hasta que un jinete salga del Sinai hasta Hadramaut temiéndole solamente a Dios”.

¡Esa profecía fue muy real!

El Profeta en Medina

Viviendo en contacto con los Judíos, los Aus y los Jazray estos no eran ajenos a la idea de la unidad de Dios. Habían escuchado de los Judíos que vendría un Profeta. Algunos de ellos habían tenido contacto con el Profeta en Meca y habían quedado profundamente impresionados por el Profeta. La delegación que habían enviado a Meca regresó totalmente satisfecha y había aceptado el Islam. Los discípulos que habían precedido al Profeta estaban expandiendo el mensaje del Islam por todo Yatrib.

A diferencia de los Mequinense, los Yatribitas no tenían intereses personales al aceptar la nueva religión. El Islam ya se había arraigado en Yatrib antes de que llegara el Profeta invitado por la gente de Aus y Jazray. No hay duda que le dieron una tumultuosa bienvenida al Profeta en la ciudad de Yatrib.

El nombre de la ciudad fue cambiado por el de Madinatun-Nabi, la Ciudad del Profeta. El Islam borró la larga enemistad que había existido entre las tribus de Aus y Jazray y se les dio la designación honorífica de “Los Ansár” (Colaboradores o los que Apoyan) Los emigrantes, 45 en número, fueron llamados “Muhayirun” (emigrantes o exiliados).

La construcción de una mezquita, másyidun-Nabi (mezquita del Profeta), estaba en camino, y el Profeta trabajaba en esa construcción igual que cualquier otro trabajador. Pronto se construyó una simple y humilde mezquita con paredes de ladrillos, con troncos de palmás de árboles como pilares, y un techo de hojas de palma con unos cuantos cuartos del mismo material. Al terminar estos cuartos, el Profeta, que mientras tanto vivía con Abu Ayyub, se trasladó a uno de ellos.

Las puertas de las casa de algunos compañeros daban con la Mezquita del Profeta, el Profeta ordenó que todas fueran selladas excepto la de Ali. Los compañeros pusieron objeción a esta orden, por lo tanto el Profeta se levantó y se dirigió a ellos. Después de alabar a Dios, dijo:

“Según el decreto de Dios, les ordeno cerrar sus puertas, que Ali la mantenga abierta. Su discusión es indeseable. No he cerrado ni abierto puerta alguna por mi propia voluntad. Solamente he actuado según lo que Dios me ha ordenado”.

Los Muhayirun necesitaban un alivio significativo. Para asegurar su bienestar económico y también establecer los vínculos de fraternidad entre ellos y los Ansar, el Profeta unió a cada Muhayir con un Ansár en un vinculo de “Hermandad” que se volvió más preciosa y duradera que el lazo sanguíneo. Los Ansár se brindaron voluntariamente para compartir la mitad de lo que poseían o ganaran con su hermano contractual. Es acerca de esta unificación de intereses que el Qurán se refiere en el siguiente pasaje:

“Ciertamente que aquellos que creyeron, emigraron y lucharon por la Causa de Dios con sus propiedades y sus vidas, y aquellos que dieron abrigo y los ayudaron, estos son en realidad amigos (protectores) unos de otros.(Qurán 8:72)

Los Muhayirun estaban preocupados por que no querían ser una carga para sus hermanos. Pronto, muchos de ellos se dedicaron al comercio y a los negocios. Al pasar el tiempo, se recuperaron, y dentro de unos pocos años, ya no necesitaban de ningún apoyo financiero. Fue entonces cuando se reveló el siguiente versículo:

Los creyentes que emigraron y lucharon por Dios, y quienes les dieron refugio y auxilio, èsos son los creyentes de verdad. Tendrán perdón y generoso sustento. (Qurán 8:174)

En Medina, el Islam al principio tuvo que enfrentar serias dificultades. El peligro amenazaba por todos lados, y tenía que luchar contra grandes adversidades para sobrevivir. Algunas de las batallas que se le impusieron al Islam fueron inspiradas por motivos políticos, otras fueron el resultado de la oposición directa a la nueva fe y a los esfuerzos desesperados que ejercían los enemigos para derrumbarla antes de que se estableciera firmemente.

Otras dificultades se añadieron a los hábitos predadores y de guerra de las tribus nómadas que estaban en los alrededores de la ciudad y la inseguridad y la falta de ley que prevalecía en el país a un gran nivel. Es por eso que es buena idea analizar y entender las condiciones políticas de la Arabia de esa época.

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