Page is loading...

Capítulo 12: La Primera Batalla

Badr: La Primera Batalla del Islam

Los Quraish habían iniciado preparativos a grande escala para atacar a Medina. La caravana de comercio que había ido a Siria ese año liderada por Abu Sufyan estaba equipada extraordinariamente. Todos los Quraishitas colocaron todos sus ahorros en esa caravana, y se decidió que cualquiera que fuese la ganancia ese año, no se le daría a los comerciantes sino que se invertiría en armás, caballos, y otros elementos de guerra para combatir a los Musulmanes de Medina.

Estas noticias causaron preocupación en Medina. Cuando Abu Sufyan regresaba de Siria, temía que los Musulmanes pudieran interceptar su caravana, entonces envió un mensajero adelante para informarle a los lideres de Quraish de sus temores. Al recibir el mensaje, se envió un ejército bien equipado de mil Mequinenses hacia Medina bajo el mando de Abu Yahl.

Habían llegado a Badr (A 200 millas de Meca y 80 millas de Medina) cuando las noticias llegaron de que la caravana pasaba solo a tres millas por la costa desde el campamento Quraishita, y que no había encontrado ningún ataque de parte de los Musulmanes aún. Pero ya que los Mequinenses estaban ansiosos de pelear contra Muhammad y sus seguidores, decidieron proceder hacia Medina de todas formás.

después de todo, ¿no era el objetivo de esa caravana la batalla? Entonces, ¿por qué deberían regresar a Meca cuando tenían mil guerreros bien equipados entre ellos los cuales eran suficiente para enseñarles una lección a los Musulmanes? Fue asì como acamparon en arroyo de Badr.

Ahora veamos que estaba sucediendo en Medina, cuando llegaron las noticias de que la caravana venía desde Siria (al lado norte) y que el ejército de Meca marchaba hacia Medina (desde el Sur), los Musulmanes pensaron que serian aplastados entre estos dos grupos enemigos.

Ahora, había dos alternativas ante los Musulmanes en Medina: o salvarse de ser arroyados por los Mequinenses con todos los recursos que traían de Siria, u otra opción (que tenía el menor peligro para ese momento y que también prometía un rico botín): Abalanzarse sobre la caravana Quraishita que regresaba de Siria cargada de riquezas y guiada por Abu Sufyan solamente con 40 hombres muy bien armados.

Desde un punto de vista material, esta opción era la más segura y la más lucrativa, y muchos Musulmanes la preferían. La otra alternativa, que realmente se adaptó bajo la recomendación del Profeta guiado por Dios, fue la de dejar el botín y marchar con audacia en contra del bien armado y equipado ejército Quraishita compuesto por 1000 hombres que venía de Meca.

Esta situación se describe en las siguientes aleyas del Qurán:

Igual que algunos creyentes se oponían cuando tu Señor te sacaba con razón de tu casa, así ahora disputan contigo sobre la Verdad, luego de haberse ésta mostrado claramente, como si fueran arrastrados a la muerte, conscientes de ello.

Y cuando Dios os prometió que uno de los dos grupos caería en vuestro poder y deseasteis que fuera el inerme, cuando lo que Dios quería era hacer triunfar la Verdad con Sus palabras y extirpar a los infieles, para hacer triunfar la Verdad y aniquilar lo falso, a despecho de los pecadores. (Qurán 8:5-8)

Estos mismo versículos muestran que el ejército Mequinense estaba ya en camino mucho antes de que los Musulmanes salieran de Medina para defenderse. También muestra claramente que aunque algunos Musulmanes deseaban evitar al ejército Mequinense y atacar la caravana de comercio, esa idea no fue aceptada, y que el objetivo decidido de su marcha era combatir al ejército Mequinense que ya estaba en camino.

Esto oculta claramente la propaganda maliciosa de los escritores Occidentales que dicen que el Profeta había pensado en atacar la caravana de comercio de los Quraish y que los Quraishitas habían salido a proteger su caravana. Estos versículos del Qurán son el registro contemporaneo de los sucesos de Badr. Si hay algún escrito del alguien, que vaya en contra de esta autentica narración, debe ser arrojada por la ventana.

Te puedes preguntar por qué los enemigos del Islam insistieron tanto en presentar esta batalla de Badr como una batalla en la cual los Quiraishitas. Tenían el objetivo de proteger su caravana. La razón para esto es que: Fue la primera batalla de los Quraishitas y los Musulmanes, y si la responsabilidad de esta primera batalla recae sobre los hombros de los Musulmanes, entonces todas las demás batallas podrían ser mostradas como la continuación de esta batalla y, así, el Santo Profeta podía ser presentado como un Profeta violento el cual por sus planes de saqueo obligaba a los “pacíficos” Mequinenses a combatir.

De todas formás, regresemos a nuestra narración. El ejército Mequinense tenia el control del arroyo de Badr, y su campamento se encontraba en tierra firme. Al contrario, los Musulmanes estaban lejos del arroyo y tenían dificultad para hallar agua. Para empeorar las cosas, muchos Musulmanes tenían poluciones nocturnas mientras dormían y muchos se “impurificaban” (nayis) Y el terreno donde estaban era arenoso lo que dificultaba correr rápido durante la batalla.

Dios los ayudó enviando la lluvia para proveerlos con suficiente agua para sus necesidades e hizo firme el suelo arenoso para ellos, mientras que el suelo firme del lado de los Mequinenses se volvió barroso y movedizo, dificultándoles sus maniobras.

Acerca de esto, Dios dice en el Qurán:

Cuando hizo que os entrara sueño, para daros sensación de seguridad venida de Él, e hizo que bajara del cielo agua para purificaros con ella y alejar la mancha del Demonio, para reanimaros y afirmar así vuestros pasos. (Qurán 8:11)

Con estos antecedentes, miremos la insinuación de algunos “eruditos” Occidentales los cuales han escrito que el Santo Profeta (s) había tomado el control del arroyo de Badr y le negó agua a los Mequinenses, reduciéndolos a la derrota! De todas formás, los hechos reales de la batalla son, en pocas palabras, como siguen:

Con un equipo no bien armado y casi débil de 313 personas, contando entre ellos solamente 2 caballos y setenta camellos, el Profeta procedió hacia Badr, a casi 80 millas de Medina, para encontrarse con el ejército Mequinense. Las fuerzas se encontraron el 17 de Ramadan, en el Segundo Año de la Hégira (625 d.C.).

Después de combates individuales según la costumbre de los Árabes, entre Hamza, Ali y Ubaidah (todos Hashimitas) del bando de los Musulmanes y Utbah, Sahibah y Walid ibn Utbah (Todos Umeyas) de las filas Mequinenses, se dio lugar a una feroz batalla. Las estacas eran altas y ambas fuerzas combatieron valientemente pero los Musulmanes estaban animados por el fevor sagrado. En el espesor de las batallas, el Profeta le oró a Dios, de todo corazón diciendo: “O Señor, no olvides Tu Promesa de ayudarnos” O Señor! Si este pequeños grupo perece, no habrá nadie que te adore.”

Dios lo describe en los siguientes versículos:

Cuando pediste auxilio a vuestro Señor y Él os escuchó: “Os reforzaré con mil Ángeles, uno tras otro.” Dios no lo hizo sino como buena nueva y para que se tranquilizaran vuestros corazones con ello. La victoria no viene sino de Dios. Dios es poderoso, sabio.(Qurán 8:9-10)

Los Musulmanes se impusieron y los Mequineneses fueron derrotados, dejando setenta muertos, incluyendo un número de sus Jefes más distinguidos. De 70, 35 fueron asesinados por Ali ibn Abi Talib solamente. Fue la primera guerra y otros 70 fueron tomados prisioneros. Los Musulmanes perdieron a 14 hombres.

Los prisioneros fueron tratados con una amabilidad excepcional. Incluso hasta el crítico Muir dice:

“En el cumplimiento de las ordenes de Muhammad los ciudadanos de Medina y los refugiados recibieron a los prisioneros y los trataron con mucha consideración. ‘Bendiciones sobre los hombres de Medina’, dijo uno de estos prisioneros en días posteriores, ‘nos hicieron cabalgar mientras ellos mismos caminaban, no dieron pan de trigo cuando ya casi no les quedaba alimento, contando solo con pocos dátiles’

Los prisioneros más acaudalados pagaron rescate y fueron liberados y a los otros se les pidió que le enseñaran a leer y a escribir a 10 personas y ese sería el pago por su liberación. Después de todo, en estos tiempos de progreso y avance, con todas las Constituciones y acuerdos sobre el trato de prisioneros de guerra, la historia no registra otro ejemplo ni remotamente tan generoso y tan humano como el trato que los Musulmanes le dieron a los prisioneros tomados en su primer enfrentamiento hace 14 siglos.

Características y Consecuencias de la Batalla

La Batalla de Badr fue excepcional en más de una forma. Demostró la gran devoción de los discípulos a la Causa y su total fe en el Profeta y su misión. Frente a ellos en las filas Mequineneses había muchos de sus familiares cercanos, sus propios padres, tíos o hijos. Por lo tanto, el tío del Profeta, Abbas, Aquil el hermano de Ali, el hijo de Abu Bakr, el padre de Huzaifa y el tío materno de Umar, solo para nombrar unos pocos, figuraban en el ejército Mequinense. Sin embargo los discípulos nunca titubearon.

Los sentimientos personales estaban subordinados a la causa suprema. Ese era el material humano con el cual se levantó el Islam. La batalla también demostró que la mera superioridad numérica no sirve de nada su la causa no es correcta. Dios ayuda a aquellos que hacen sacrificios en Su Causa.

La batalla de Badr tuvo consecuencias trascendentales. Hasta entonces, los Musulmanes eran un grupo acosado que evitaba cualquier conflicto al máximo. Esta victoria les dio confianza en su fuerza física. Ahora podían enfrentarse a cualquier fuerza. Pronto fueron reconocidos como una fuerza con la cual se tenía que contar y las pequeñas tribus fueron adevertidas para que unieran fuerzas en contra de ellos. Esta victoria le dio un gran golpe al prestigio de Quraish. Un número de sus jefes, tales como Abu Yahl, Utbah, Shaibah, Zamàh, Aas ibn Hisham, y Umayya ibn Khalaf habían sido asesinados y por lo tanto, Abu Sufyan se convirtió en su Líder indiscutido.

Abdullah ibn Ubay y sus dudosos seguidores profesaban el Islam, aunque solamente de nombre, y como munafiqun (hipócritas), siempre fueron una fuente de peligro. Los Judíos de Medina y sus vecinos estaban alarmados por el nuevo poder que había emergido. Su enemistad hacia los Musulmanes, sin embargo, no los aplacó, y una tribu Judía, Banu Quinaka, tuvo que ser castigada no mucho después de Badr como se discutirá más adelante.

La ignominia de la derrota tornó más amargos y furiosos a los Mequinenses y el grito de “Venganza” estaba en los labios de todos.

Ghazuat-us-Sawiq (año 2 de la Hégira)

Abu Sufyan había jurado venganza. Prometió que no tocaría a sus esposas ni peinaría su cabello hasta que se hubiera vengado de esa derrota. Para cumplir su promesa y demostrar que no todo estaba perdido para los Mequinenses, cabalgó hasta Medina con doscientos jinetes. Sallam ibn máshkam, el Jefe de la tribu Judía de Banu Nadir, los recibió con un banquete y les reveló los puntos débiles de las fortalezas de Medina.

Al día siguiente, Abu Sufyan atacó una tierra de Medina, matando a un Ansar llamado Sa’ad ibn Amr y quemó varias casas. Cuando esta noticia llegó donde el Profeta, con vehemencia persiguió a los atacantes los cuales escaparon, abandonando sus raciones. Esto le dio un nombre al ataque, “la batalla de la bolsa de comida, Sawiq”.

El 15 de Rayab del mismo año, Fatimah, la hija del Profeta se casó con Ali. Todo lo que Ali pudo ofrecer como dote fue su armadura, y todo lo que el Profeta le pudo dar a su hija fue una humilde cama, una estera de palma de dátiles, una jarra para agua, dos piedras moledoras y dos cantaros de barro. Sin embargo algunos escritores insinúan que el Profeta y su grupo saqueaban y robaban caravanas! Si se le debe creer a estos escritores, que profesan hacer un estudio imparcial, ¿qué había pasado con el botín y las riquezas?

Lo más peligroso acerca de los “historiadores” es que diligentemente citan una gran cantidad de datos históricos y al mismo tiempo pronuncian unas falsedades de tal forma que esas mentiras pasan como verdaderas históricas.

Ghazuat Gahftan

En el año 3 de la Hégira, las tribus de Bani Salaba y Bani Mihrab enviaron un ejército de 540 hombres bajo el mando de Dazur para atacar a Medina. Desistieron de la idea cuando el Profeta marchaba con sus compañeros fuera de Medina para enfrentar este grupo atacante. Dazur, sin embargo, tuvo una oportunidad de lanzar un ataque sorpresivo sobre el Profeta, el cual se encontraba descansando solo bajo un árbol.

“O Muhammad”, gritó Dazur con su espada desenvainada, “ Quien hay aquí ahora para salvarte?”! “Dios”, respondió el Profeta. Esta intrépida calma y total fe en Dios aterrorizó al salvaje beduino cuya espada ahora se caía de su mano...Tomándola, el Profeta le preguntó, “¿Quién hay ahora aquí para salvarte?” “O Dazur” ay! Nadie”, contestó el beduino. “Entonces aprende de mí a ser misericordioso”. Al decir esto, el Profeta le devolvió la espada. Dazur estaba tan impresionado que le pidió perdón al Profeta y luego abrazó el Islam.

Share this page