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Las fuentes de la Legislación Islámica y el Hadîz

La tradición Shî‘ah Imamita, en lo relacio­nado a la doctrina y los principios del Islam, actúa según los hadices narrados por el Mensajero de Dios (BP) a tra­vés de narradores fiables en los que es posible basarse. Estos hadi­ces pueden encontrarse en libros de narraciones tanto shiítas como sunnitas.

Por ello, puede suceder que la tradición Shî‘ah, en sus libros de jurisprudencia, también se base en narraciones transmitidas a través de narradores sunnitas. Este tipo de hadîz, que es clasificado en cuatro clases, es denominado “muazzaq” (fiable). En base a esto, las acusaciones que algunos tendenciosos hacen contra la tradición Shî‘ah Imamita a este respecto1, no tienen base y son absolutamente erróneas.

El Fiqh Imamita se basa -fundamentalmente- en el Sagrado Co­rán, la tradicion, el intelecto y el con­senso de los sabios.La Tradición consiste en los di­chos, acciones y reconocimientos tácitos de los Inmacula­dos, a la cabeza de los cuales se encuentra el Mensajero de Dios (BP).

Así, si una per­sona confiable narra un hadîz del Mensajero de Dios (BP), y tal hadîz contiene palabras, acciones o reconocimientos tácitos del Profeta (BP), será considerado, aceptado y puesto en práctica por la tradición Shî‘ah Imamita.

Lo que encontramos en las obras y escritos de la tradición Shî‘ah conforma un testimonio veraz que corrobora esto. Debemos decir: no hay diferencia alguna a este respecto entre los libros de hadices shiítas y los libros de hadices sunnitas, sino que el tema pasa por determinar la confiabilidad y grado de consideración de cada narrador en particular.

La condición de prueba de valor (huÿÿah) son los hadices narrados por los Imames de Ahlul Bait (P). Los hadices y narraciones transmi­tidos por los inma­culados Imames de Ahl-ul Bait (P) mediante ca­denas de transmisión correctas, conforman una huÿÿah legítima, y se debe actuar en base a su conte­nido y dictaminar en con­formi­dad a los mismos.

Los Imames de Ahl-ul Bait (P) no son muÿtahidîn o “muftis” -en el sentido convencional y fre­cuente de ambos términos-, sino que todo lo que se transmitió de ellos son realidades que ellos obtuvieron a través de las si­guientes vías:

La Transmisión del Mensajero de Dios (BP)

En la tradición Shî‘ah Imamita, son mucho los hadices y na­rra­ciones que fueron transmitidos por cada Imam en cadena al Imam anterior hasta llegar a la transmi­sión por el Mensajero de Dios (BP).

Si todos estos hadices, que fue­ron narrados por Ahl-ul Bait (P) y cuya cadena de transmisión llega al Mensajero de Dios (BP), fueran reunidos en un solo lugar, conformarían una gran enciclope­dia que representaría un inmenso tesoro para los expertos en hadîz y los juristas musulma­nes, puesto que hadices y narra­ciones con tan sólidas y fuertes cadenas de transmisión no tienen parangón en el mundo del hadîz. Señalare­mos un solo ejemplo de esos hadi­ces, que es el llamado hadîz “sil­silat adh-dhahab” (La Cadena de Oro), del cual se dice que los Sa­manidas, la dinastía amante de la literatura y fomen­tadora de la cultura, solían preser­var una copia en sus arcas, en procura de bendi­ciones y por su amor al conoci­miento.

Narró el Sheij As-Sadûq, de Abû Sa‘îd Muhammad Ibn Al-Fadl An-Nîsâbûrî, de Abû ‘Alî Al-Hasan Ibn ‘Alî Al-Jazraÿî Al-Ansârî As-Sa‘dî, de Abus Salt Al-Harawî, que dijo: Me encontraba junto a ‘Alî Ibn Mûsâ Ar-Ridâ (P), cuando partió de Nishâbûr siendo que se encontraba mon­tando una mula gris, y he ahí que Muham­mad Ibn Râfi‘, Ahmad Ibn Harb, Iahiâ Ibn Iahiâ e Is·hâq Ibn Râhwiah, así como un gran nú­mero de entre la gente del conocimiento, se prendieron a las riendas de su mula por los cabes­tros y dijeron: “¡Por tus puros antepasados! Refiérenos un hadîz que hayas escuchado de tu pa­dre”. Entonces él sacó su cabeza del palanquín y dijo:

« حَدَّثَني أبي العبدُ الصالح موسى بنُ جعفرٍ قال: حَدَّثني أبي الصادقُ جعفرُ بنُ محمدٍ قالَ: حَدَّثني أبي أبو جَعفر محمدُ بنُ عليٍ باقر عِلمِ الاََنبياء قالَ: حَدَّثَني أبي عليُّ بن الحسين زينُ العابِدين قالَ: حَدَّثني أبي سيدُ شبابِ أهلِ الجَنَّةِ الحسينُ قالَ: حَدَّثني أبي عليُّ بنُ أبي طالب قالَ: سَمعْتُ النَّبيَّ (ص) يقول: قالَ الله جَلَّ جَلالُه: لا إلَهَ إِلاّ اللهُ حِصْنِي فَمَنْ دَخَلَ حِصْنِي أمنَ مِن عَذابي».

“Me relató mi padre, Al-‘Abdus Sâlih (“el siervo justo”), Mûsâ Ibn Ÿa‘far, diciendo: Me relató mi padre As-Sâdiq (“el veraz”) Ÿa‘far Ibn Muhammad, diciendo: Me relató mi padre Abû Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Alî, Bâqir ‘Ilm Al-Anbîiâ’ (“el desmenuzador de la ciencia de los profetas”), diciendo: Me relató mi padre ‘Alî Ibn Al-Husain Zain Al-‘Âbidîn, (“el ornamento de los adoradores”) di­ciendo: Me relató mi padre, Seîied-u Shabâbi Ahlil Ÿannah (“el se­ñor de los jóvenes del Paraíso”), Al-Husain, diciendo: Me relató mi padre ‘Alî Ibn Abî Tâlib, di­ciendo: Escuché al Profeta (BP) decir: Dijo Dios, Majestuoso e Imponente: “No hay divinidad más que Dios” es Mi fortaleza, y quien ingrese en Mi fortaleza se encontrará a salvo de Mi castigo”.

Y cuando marchó la cara­vana nos voceó:

« بِشُروطِها، وأنا مِن شُروطِها »

“Con sus condi­ciones, y yo soy de entre sus condiciones”.2

Transmitir del libro de ‘Alî (P)

‘Alî acompañó al Mensajero de Dios (BP) durante todo el periodo de su profecía, y por ello pudo registrar y escribir una inmensa parte de los hadices del Mensa­jero de Dios (BP) en un libro -en rea­lidad ese libro fue por dictado del Mensajero de Dios (BP) y escrito por mano de ‘Alî (P). En los hadices de Ahl-ul Bait (P) se mencionaron las caracte­rísticas de ese libro, el cual, luego del martirio de Imam ‘Alî (P), pasó a manos de la gente de su casa.

Dijo el Imam As-Sâdiq (P) res­pecto a ese libro:

« طولُه سَبْعون ذراعاً، إملاء رسولِ الله (ص) قاله من فِلقِ فِيه، وخطّ علي بن أبي طالب (ع) بيده، فيه والله جميع ما تحتاج إليه الناس إلى يوم القيامة »

“Su largo es de setenta brazos, fue dictado por propia boca del Mensajero de Dios (BP), y escrito por las propias manos de ‘Alî Ibn Tâlib (P). ¡Por Dios! Que en el mismo se encuentra todo lo que la gente necesita hasta el Día de la Resu­rrección”.3

Es de mencionar que este libro permaneció en manos del Ahl-ul Bait (P) heredándolo cada Imam del ante­rior. Los Imames Al-Bâqir y As-Sâdiq -con ambos sea la paz- na­rraron muchos hadices refiriéndoles al mismo. Incluso lo pusie­ron en conocimiento de algunos de sus shias o seguidores. Existe hoy una gran parte de sus hadices en los compendios de hadices shiítas, especialmente en Wasâ’il Ash-Shî‘ah.

Las inspiraciones divinas

Existe otra fuente para los co­nocimientos de Ahl-ul Bait (P) que podemos denominar de “inspi­ración”. La inspiración no es parti­cular de los profetas. A lo largo de la historia hubo entre las perso­nali­dades sagradas quienes goza­ban de tal inspiración, y a pesar de que no eran profetas, les eran impartidos algunos secretos desde el mundo de lo oculto. El Sagrado Corán se refiere a ello cuando habla del acompañante del pro­feta Moisés (P) (Al-Jidr, con él sea la paz), quien le enseñó a Moisés algunas cosas. Expresa:

﴿ آتَيْناهُ رَحْمَةً مِنْ عِنْدنا وَعَلّمناهُ من لَدُنّا عِلْاً ﴾

«Le otorgamos una miseri­cordia venida de Nuestra parte y le enseñamos un co­nocimiento infundido por Nosotros».4

Así también, expresa lo si­guiente en relación a una persona del entorno del Profeta Salomón (P) (Âsif Ibn Barjîâ), diciendo:

﴿ قالَ الّذِي عندَهُ عِلْمٌ مِن الكِتاب ﴾

«Dijo aquel que tenía un conocimiento del Libro». 5

Estas personas no aprendie­ron sus conocimientos, ni los adqui­rieron a través de la ense­ñanza, sino que, como lo expresa el Sa­grado Corán, era un conoci­miento infundido por Dios (la­dunnî): «Le enseñamos un cono­cimiento infundido por Noso­tros (min ladunnâ)». En base a esto, el hecho de que una persona no sea profeta no es impedimento para que no sea agraciada con la inspiración di­vina, tal como fueron agracia­dos con la misma algunas perso­nas de entre aquellas poseedoras de altos grados espirituales.

En los hadices narrados por las dos grandes tendencias del Islam, a este tipo de personas a veces se les llama muhaddaz, esto es “a quien le hablan los ángeles” sin que sean profetas.

Al-Bujârî en su Sahîh narró del Profeta (BP) que dijo:

« لَقَدْ كانَ فِيمَنْ كانَ قَبْلَكُمْ مِن بَني إِسْرائِيل يُكلَّمون مِن غَيرِ أنْ يَكُونُوا أنْبِياء »

“Antes que vosotros había en­tre los Hijos de Israel personas a quienes se les hablaba sin que fueran profetas”.6

A partir de aquí, los Ima­mes de Ahl-ul Bait (P) -por su condi­ción de referenciales para la comu­nidad en lo relacionado a explicar los conceptos divinos y las nor­mas de la religión- respondían a las pre­guntas cuyas res­puestas no se en­contraban en los hadices del Pro­feta (BP) ni en el libro de ‘Alî (P) a través de la “inspiración” y la enseñanza a partir del mundo de lo oculto y el conocimiento infuso (ladunnî).7

La compilación del Hadîz

Los hadices del Profeta (BP) gozan de una considera­ción especial, tal cual el Sagrado Corán. Así, El Libro y la Tradi­ción han sido y continuarán siendo las fuentes doctrinales y jurídicas de los musulmanes.

Tras el fallecimiento del En­viado de Dios (BP), un grupo de musulmanes, bajo la presión del poder que se hizo del go­bierno después del Profeta, se abstuvo de escribir y compilar hadices, pero los seguidores de Ahl-ul Bait (BP) no sucumbieron –por suerte- ni por un momento res­pecto a la compilación de hadices, sino que los compilaron y registraron después de la partida del Noble Profeta (BP). Hemos mencionado anteriormente, que una gran parte de los hadices del Ahl-ul Bait (P) son tomados del mismo Noble Mensajero (BP).

Los sabios de la escuela de Ahl-ul Bait (P), a lo largo de la historia, procedieron a compilar grandes compendios del hadices y compila­ciones que incluían na­rraciones e informaciones, esto han sido men­cionado en los libros de Riÿâl (ciencia que se ocupa de la con­fiabilidad de los integrantes de las cadenas de transmisión de hadices), especialmente en los si­glos cuarto y quinto de la hégira, valiéndose a este respecto de los libros que fueron elaborados y compilados durante la época de los Imames, a manos de sus numerosos compa­ñeros y alumnos. Los libros generales de hadices compilados que hoy se conside­ran el eje de referencia de la doc­trina y las normas del Shiísmo son:

1. Al-Kâfî, escrito por Muhammad Ibn Ia‘qûb Al-Ku­lainî (falle­cido en 329 HL), que está con­formado por ocho tomos.

2. Man lâ iahduruh al-faqîh, escrito por Muhamamd Ibn ‘Alî Ibn Al-Husain Ibn Bâbûaih, co­nocido como As-Sadûq (306-381 HL), que se compone de cuatro tomos.

3. At-Tahdhîb, escrito por Muhammad Ibn ‘Al-Hasan, conocido como Sheij At-Tûsî (385-460 HL), el cual se compone de diez tomos.

4. Al-Istibsâr, escrito por el mismo autor anterior, en cuatro tomos.

Éstos conforman el segundo con­junto de compendios de hadices que ha elaborado y organizado la tradición Shî‘ah a lo largo de la historia mediante sus raudos esfuerzos hasta los siglos cuarto y quinto de la hégira. Como ya hemos men­cionado, fueron ela­borados com­pendios de hadices durante la época de los Imames (P) en los siglos segundo y tercero, que se denominan “las primeras compi­laciones”, estos suman a los “usûl al-arba‘mî’ah” (los cuatro­cientos do­cumentos elaborados directa­mente por los compañeros de los Imames Inmaculados) cuyo con­tenido fue trasladado al se­gundo conjunto de los compendios de hadices

Debido a que la Ciencia del Hadîz ha sido siempre objeto de atención por parte de la tradición Shî‘ah, en los siglos XI y XII fueron elaboradas otras compila­ciones de hadices que no mencionamos para no extendernos. Las más famosas de estas compilacio­nes son Bihâr Al-Anwâr (Los Mares de Luces) del ‘Al·lâmah Muham­mad Bâqir Al-Maÿlisî, y Wasâ’il Ash-Shî‘ah (Los Medios de la Shî‘ah) de Muhammad Ibn Al-Hasan Al-Hurr Al-‘Âmilî.

Como es evidente, la tradición Shî‘ah no actúa en base a cualquier hadîz, ni considera las narracio­nes de ca­dena de transmisión única (Ajbâr Al-Ahâd) en lo refe­rente a las cuestiones de creencia, ni aquellas que se contradicen con el Sagrado Corán o la Tradi­ción categórica­mente establecida, y ello no constituye una huÿÿah o prueba de valor para la misma, y la sola existencia de la narra­ción en los libros del hadîz no indica su aceptación por parte del autor, sino que este grupo clasi­fica los hadices en sahîh (correcto o muy confiable), hasan(bueno), mu­wazzaq (fiable) y da‘îf (débil), cada uno de los cuales sigue unas normas especificas y posee un nivel particular de consideración. La explicación de ello se detalla en la Ciencia de Dirâiah (estudio del hadîz en lo que respecta tanto a su cadena de transmisión como a su sentido expresivo).

  • 1. Esto es, que los shiítas no confiarían en los narradores sunnitas.
  • 2. At-Tawhîd, de As-Sadûq, cap. 1, hadices 21, 22 y 23.
  • 3. Bihâr Al-Anwâr, t.26, pp.18-66.
  • 4. El Corán, Surat Al-Kahf; 18: 65.
  • 5. An-Naml; 27: 40.
  • 6. Sahîh Al-Bujârî, t.2, p.149.
  • 7. Para más información acerca del “muhaddaz” y la definición del mismo, referirse al libro Irshâd As-Sârî fî Sharhi Sahîh Al-Bujârî, t.6, p.99; y otros.

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