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El Iÿtihâd (la capacidad de deducir las normas a través de las fuentes)

Hemos señalado ante­riormente las fuentes de la jurisprudencia shiíta imamita (las cuales consisten en cuatro: El Libro Sagrado, la Tra­dición, el intelecto, y el con­senso). La acción de extraer las normas de la sharî‘ah o ley islá­mica a partir de estos indicios mediante condicio­nes especiales mencionadas en la ciencia del Usûl o Principios de Jurispruden­cia, se denomina iÿtihâd.

Desde que la sharî‘ah o ley is­lámica es una ley celestial y no habrá terminantemente ninguna otra ley divina después de la misma, necesariamente debe sa­tisfacer todas las necesidades humanas en los diferentes aspec­tos de su vida individual y social.

Por otro lado, desde que el de­venir de los sucesos y aconteci­mientos no se circunscribe a lo que hubo en épocas del Mensa­jero de Dios (BP), entonces, las trans­formaciones subsiguientes en la vida plantean nuevas nece­sidades y estados, cada uno de los cuales, evidentemente, necesita un juicio legal determinado.

Considerando estos dos te­mas, el hecho de que la puerta del Iÿ­tihâd permanezca abierta frente a los fuqahâ’ o jurisconsultos a lo largo de la historia conformará una cuestión indispensable, puesto que, ¿cómo sería posible que el Islam, el cual representa la ley divina completa y la religión íntegra, haga silencio en relación a los nuevos sucesos que se mani­fiestan, y que abandone a la humanidad confundida en medio de las variables de la historia y la vida frente al cauce de los nuevos sucesos?

Todos sabemos que los sa­bios de la ciencia del Usûl Al-Fiqh o Principios de Jurispruden­cia, di­vidieron el iÿtihâd en dos partes: “el iÿtihâd absoluto” y el “iÿtihâd propio de una escuela en particular”.Si una persona realiza iÿ­tihâd dentro del método jurídico de Abû Hanîfah, y se esfuerza en alcanzar su misma opinión en una determinada cuestión, su accionar se denomina “iÿtihâd dentro de la escuela jurídica”. Pero si el muÿtahid no se cir­cunscribe a un método o escuela jurídica en particular, y se es­fuerza en comprender el juicio divino a través de las fuentes ju­rídicas (ya sea que finalmente sea acorde a una escuela o método jurídico en particular, o bien los contradiga), ello es llamado iÿ­tihâd absoluto. Lamentablemente, la puerta del iÿtihâd absoluto fue cerrada para los sabios sunnitas1, delimi­tándose su iÿtihâd al marco de una de las cuatro escuelas, lo cual es, sin dudas, una manera de limi­tar la acción del mismo, y res­tringir su ámbito.

Los fuqahâ’ o juristas shiítas hacen su iÿtihâd en base al Libro Sagrado, la Tradición, el inte­lecto, y el consenso, y se esfuerzan en no circunscribirse en modo al­guno al tratar de comprender las realidades y concep­tos religiosos, sino al hecho de seguir las prue­bas de las fuentes jurídicas. A partir de aquí, vemos que su iÿtihâd vital y dinámico produce un fiqh íntegro, que armo­niza con las necesidades humanas, dife­rentes, diversas y en continua transformación, y deja tras sí un tesoro académico enorme.

Lo que favoreció al desa­rrollo de este fiqh profundo y dinámico es la prohibición de imitar a una persona fallecida, y la orden es la de imitar al muÿ­tahid vivo, quien conoce la socie­dad, su tiempo y las necesidades y renovaciones que acontecen en ambos.

El fiqh shî‘ah coincide en la mayoría de las cuestiones con las opiniones de los juristas de las otras escuelas, y un estudio del libro Al-Jilâf del Sheij At-Tûsî brinda un evidente testimonio de ello. Es así que pocas veces sucede que exista un juicio en una determinada cuestión secundaria en el fiqh shî‘ah que no coincida con la opinión de alguno de los fun­dadores de las cuatro escuelas del sunnismo, o la de algunos fuqahâ que les precedieron. A pesar de ello, existen algunas cuestiones en las que el fiqh shiíta posee una opinión en particular, a algunas de las cuales haremos referencia en los siguientes artículos. Las mencionaremos junto a sus ar­gumentos, puesto que puede lle­gar a suponerse que no hay nada que avale estas normas en parti­cular o bien que son contrarias al Libro Sagrado y la Tradición, siendo que el asunto es comple­tamente al revés.

  • 1. Al-Maqrîzî en Al-Jutat, t.2, p.344.

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