Hijas de otro sendero

Experiencias de mujeres norteamericanas que eligieron el Islam
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Experiencias de mujeres norteamericanas que eligieron el Islam

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Conociendo a la Autora

Carol, L. Anway, especializada en Guía y Educación, ha dedicado muchos años a la consejería escolar. Por once años editó y escribió material educativo cristiano dedicado a los niños, a las familias y a las mujeres. Ha viajado alrededor de los Estados Unidos y Canadá presentando talleres en ministerios de integración, educación cristiana y entrenamiento de profesores, así como también ejerciendo liderazgo ministerial en campos y retiros.

Su educación, su escritura y su dedicación a la vida espiritual la ayudaron para reconciliarse con la decisión de su hija de convertirse al Islam. En Las Hijas de Otro Sendero, la señora Anway comparte su experiencia incluyendo las de su hija y otras mujeres norteamericanas quienes tomaron la decisión de ser musulmanas.

Agradecimiento

Mi profundo aprecio está extendido primero que todo a mi hija Jodi Anway Mohammadzadeh, quien me ha llevado a abrazar y ver el mundo a través de otra ventana. Toda nuestra familia ha sido enriquecida y engrandecida para nuestra ventura para así ver la vida con una nueva perspectiva y visión. Su contribución a través del proyecto de escritura del libro ha sido de mucha ayuda (las revisiones editoriales, la escritura, el título y la retroalimentación).

Mi ahínco y estímulo iniciales por el proyecto fueron motivados por la doctora Jamilah Kolocotronis Jitmoud y Susan Elsayyad, ambas mujeres nacidas en Estados Unidos que abrazaron el Islam y son actualmente profesoras del Colegio Islámico de la ciudad de Kansas. Ellas se conocieron con Jodi y yo y nos ayudaron a definir el proyecto, expresando una necesidad en sus vidas para tal fuente reconciliadora.

Me gustaría conocer personalmente a cada una de las cincuenta y tres mujeres que compartieron sus historias acerca de su conversión al responder nuestros cuestionarios. Cada una fue una inspiración y un testimonio de lo que ha elegido: ser una musulmana, una mujer sumisa a la voluntad de Dios.

Al trabajar con mi editora y amiga de mucho tiempo, Talitha Pennington, ha sido todo un disfrute. Ella me exigía mucho al ayudarme a presentar este libro de una manera concisa y bien organizada ¡La necesitaba!

Y gracias a Joe, mi esposo y el amor de mi vida, por el apoyo y el ánimo en este y en todos nuestros años juntos.

Dedicatoria

El mundo está en constante cambio y crecimiento. Todas las personas tienen un camino que recorrer y un sendero que descubrir para encontrar un sentido a sus vidas. Aunque en los Estados Unidos y en Canadá podemos estar bombardeados de información sobre cómo los otros en el mundo viven sus vidas, nosotros de alguna manera no entendemos. Somos propensos a segregarnos en nuestros propios grupos económicos, religiosos o étnicos y nos resistimos a toparnos con otras culturas e ideas. Tendemos a ser moldeados por los titulares y los reportes diarios de noticias, los cuales pueden alimentar nuestros temores e intensificar los estereotipos que con frecuencia nos extravían.

Este libro está dedicado a usted, el lector, porque usted ha tomado el tiempo para ver más allá de lo que sabe. Usted se ha preocupado por descubrir acerca de las norteamericanas que han elegido el sendero del Islam. Una de estas musulmanas puede ser su compañera de clase, de trabajo, la vendedora de la tienda, su prima, su vecina, su sobrina, su nieta, y sí, incluso puede ser su hija.

Introducción

En el Nombre de Dios, el Compasivo, El Misericordioso

La primera vez que vi Fiddler on the Roof me molesté con Tevye, el padre quien estaba tan atado a sus tradiciones que rompió sus lazos con una hija e incluso con las otras porque eligieron distintas “tradiciones”.

“Esas muchachas son buenas personas y vivirán bien incluso si no siguen las tradiciones de sus padres, ¿por qué no dejarlas tranquilas?” pensé. Después aprendí primero que todo acerca del conflicto a que conlleva tener un hijo que rompa con las expectativas tradicionales. Como Tevye, experimenté rechazo, rabia y recelo.

Nuestra hija Jodi parecía haber aprendido bien uno de los conceptos que yo quería enseñarle: “Missouri no es el único lugar en el mundo; hay un mundo entero allá afuera esperando por ser explorado. Dios ama a todas las personas por lo tanto necesitamos ser abiertos a ellas y tener un concepto global de la vida”. Yo estaba contenta porque algunos de sus amigos eran extranjeros.

Entonces empecé a ver que ella estaba tomando muy en serio a Reza, un joven iraní. Pronto ella anunció su intención de casarse con él e irse a vivir a Irán. Él era una persona que a nosotros nos agradó mucho conocer, pero no para que se casara con nuestra hija y se fuera con ella… Recordé la escena de Tevye viendo a su segunda hija abordar el tren, a sabiendas que probablemente nunca más la vería.

Con el tiempo, sin embargo, mi esposo Joe y yo llegamos a aceptar la idea y así entendimos que habíamos crecido al hacerlo. Aunque Musulmán, Reza parecía abierto y comprensivo y sentimos que Jodi estaba segura de sus creencias en Cristo y nuestra iglesia.

Su matrimonio en la iglesia de Warrensburg fue una ocasión de tremenda felicidad. Ya que Reza y Jodi estaban finalizando sus estudios, me dije a misma que probablemente pasarían años antes de ellos irse a Irán. Tal vez para entonces cambiarían de opinión.

En el transcurso de dos años mis temores acerca de su viaje a Irán fueron precedidos por uno más grande: la decisión de Jodi de convertirse al Islam. Nunca se me había pasado por la mente que ella podría escoger voluntariamente una tradición religiosa diferente a la de nuestra familia. Pero lo hizo. Este libro presenta mi historia y la de Jodi, además de los cambios que ocurrieron en nuestra relación tras su decisión de volverse musulmana.

También hay historias aquí presentadas acerca de otras mujeres nacidas en Norteamérica que se convirtieron al Islam: sus experiencias, sus razones para convertirse, su aceptación a los principios del Islam que ellas encuentran atractivos, y qué ha significado para sus vidas y sus familias. Dejando atrás la sociedad modernizada de occidente que las moldeó, estas mueres se han dedicado a un estilo de vida orientado por principios islámicos seguidos en la comunidad de musulmanes con quienes ellas practican la religión y a quienes ellas se unieron.

Mi deseo es que el lector de este libro tenga un entendimiento más claro acerca de las mujeres nacidas en Norteamérica que han elegido al Islam, cómo y por qué se convirtieron y la fortaleza que ello les ha dado. A medida que estas mujeres describen su diario vivir dentro de los principios islámicos, los no musulmanes no sólo pueden aprender acerca de la vida islámica sino que también pueden descubrir cómo relacionarse de la mejor manera con las musulmanas en el trabajo, o como familiares, amigas o conocidas.

Para muchos de nosotros, ellas son nuestras hijas, hermanas, nietas, primas, amigas o compañeras de trabajo que han escogido otro camino de fe hacia Dios. Ojala que este libro sea una oportunidad para ponerse en su lugar por un momento y entender su proximidad y entrega a otro sendero.

Las hijas de otro sendero: Conversión de mujeres en Norteamérica.

Ella puede estar de compras en un centro comercial, manejando un automóvil, estudiando en la universidad o compartiendo una oficina en cualquier sitio de trabajo. Su vestimenta es modesta, un pañuelo cubre su cabello y sólo deja su rostro y sus manos descubiertos (aunque incluso su cara puede estar toda cubierta). Ella viste con ropa pulcra pero no extravagante, a veces refleja una moda extranjera. Esta mujer llama mucho la atención en nuestra sociedad, la cual siempre emite frases como “religión extraña”, “terrorista”, “fundamentalista”, “misteriosa”, “extranjero(a)”, “petróleo”…y nos hace sentir inconformes o alienados.

Al esperar oír un acento fuerte cuando uno habla con ella, uno puede sorprenderse si ella habla como cualquier norteamericana “(¡em…!) ¿De dónde eres?” el observador curioso puede preguntar. “Toledo, Ohio”, podría ella responder. Aunque podría ser de cualquiera otra ciudad o pueblo…

“Ah, de verdad?”, el observador responde, sorprendido al encontrar que ella es una de nosotros.

Un número creciente de mujeres nacidas en Norteamérica y en Canadá se han convertido al Islam y se denominan musulmanas como cualquier(a) otro(a) que sigue el Islam. Muchas prefieren seguir la tradición del Jiyab1 (vestido islámico) en público. Otras no sienten necesario cubrirse y son, consecuentemente, menos notables pero también se cuentan dentro de dicho creciente número.

Nadie sabe con seguridad cuántos del millón de musulmanes del mundo viven en los Estados Unidos, pero el Cónsul Musulmán de Washington DC estima que la población musulmana está entre los seis y ocho millones incluyendo conversos nacidos en el país , aquellos que han emigrado además de un número creciente de niños musulmanes nacidos en Norteamérica. Entonces el Islam puede tener más seguidores que el Judaísmo que cuenta con 5.5 millones.

Esto haría al Islam la segunda religión más importante después del Cristianismo. El número creciente de Mezquitas y centros de estudio también refleja la presencia creciente del Islam. En 1985 habían aproximadamente seiscientas mezquitas, centros de estudio y centros islámicos en ascenso.

La historia islámica es relativamente corta. El folleto A Century of Islam in America (Un siglo de Islam en América)2 indica tres olas de inmigración musulmana. La primera ocurrida en 1875 con labriegos emigrantes, sin educación y no calificados pero con ganas de trabajar duro. Muchos se quedaron, pero aquellos que regresaron a su tierra animaron a otros para que vivieran en América. La segunda oleada en los treintas fue detenida por la segunda guerra mundial. La tercera ola de inmigrantes en los cincuentas y sesentas tendía a ser de personas bien educadas provenientes de familias pudientes, por lo general tratando de escapar de la opresión política para obtener educación superior.

Los musulmanes tienden a agruparse en las ciudades más grandes donde se pueden apoyar el uno al otro. Muchas de las grandes universidades tienen grupos islámicos activos. Allí es donde ellos aprenden y se coadyuvan en el vivir de la vida islámica que a veces es difícil de sobrellevar debido al horario y a las actividades de la sociedad norteamericana. Los musulmanes están obligados a seguir las prácticas del Islam en cada detalle. Tales prácticas están indicadas en el Corán y en el Hadiz (dichos, prácticas y actos del Profeta Muhammad) y en otros ejemplos atribuidos al Profeta.

Una característica única en muchos contextos occidentales es la oportunidad de practicar la religión como uno lo desea, lo cual da a los musulmanes una oportunidad de poder vivir sus vidas islámicamente como se interpreta en su comunidad.

Los países occidentales que una vez fueron identificados como países judeocristianos tienen la necesidad de reconocer que se están volviendo sociedades judeocristianas musulmanas. El crecimiento del Islam en el hemisferio occidental se esta volviendo rápidamente el tema principal de la cobertura de los medios. La expansión del Islam es un tema contemporáneo principal para todos los norteamericanos aunque la mayoría conozcan poco de sus principios del Islam o su historia.

El Islam tuvo su comienzo en la Península Arábiga durante el siglo séptimo cuando Muhammad recibió las revelaciones Divinas de Dios(Alá) a través del Ángel Gabriel. Estas fueron recibidas por Muhammad quien las expresaba oralmente y las recitaciones eventualmente eran anotadas para formar el Corán (Qur´an), el libro Sagrado de los Musulmanes, el cual se considera ser la Palabra literal y final de Dios al mundo.

El Islam entra en mi mundo

Hace catorce años mi hija Jodi se casó con un joven iraní y pronto se convirtió al Islam. Ella empezó a usar el pañuelo o velo islámico y a aprender a vivir y a practicar el Islam. Los siguientes años fueron de aflicción y adaptación para nuestra familia. Durante estos años hemos aprendido a apreciar la fortaleza y compromiso de nuestra hija y de sus amigos musulmanes americanos.

Desde esta experiencia personal decidí recopilar las historias de mujeres americanas que decidieron abrazar el Islam. Elaboré y distribuí un cuestionario y pronto empecé a recibir muchas expresiones personales de fortaleza y fe.

Muchos norteamericanos incluyendo de Estados Unidos y Canadá encuentran familiar la película y el libro titulados “Not Without my Daughter” (No me iré sin mi hija), la película “True Lies” (mentiras verdaderas), u otros artículos y medios de comunicación llenos de información negativa respecto a los musulmanes. Raramente tenemos la oportunidad de observar a un nivel personal la calidad de vida que las mujeres musulmanas nacidas en América tienen en su devoción islámica.

Yo sentía que se necesitaba una imagen más positiva al respecto, y al reunir y compartir estas historias, este deseo en mí se ha hecho realidad. La intención no es usar cada historia en total sino usar porciones para desenvolver las historias y caminos de fe de aquellas que se convirtieron al Islam. Entrelazada entre estas historias está la mía propia como madre de una persona que se convierte al Islam. He aquí una oportunidad de encontrarse también con el Islam y como se vive su día a día por medio de sus disciplinas.

Un vistazo a los resultados de la encuesta

El cuestionario (Anexo A) fue distribuido en muchas conferencias islámicas, a la vez que fue enviado por correo a aquellas que oyeron acerca de él y lo solicitaron. De los 350 cuestionarios distribuidos 53 mujeres que respondieron representaban las diversas regiones a lo largo de Norteamérica: Oklahoma, Kansas, Missouri, Virginia, Nueva Jersey, Indiana, Oregón, Alabama, Texas, California, Luisiana, Washington, Illinois, Pennsylvania, Arkansas, Vermont, Ontario, entre otras. Estas 53 encuestadas invirtieron muchas horas respondiendo las preguntas profundas presentadas a ellas.

El nivel educativo de las encuestadas se encuentra entre bachilleres y profesionales en doctorados, el 53% de estas mujeres son profesionales, 12% tienen un magíster y el 6% ostentan un doctorado. Al mismo tiempo, siete de las mujeres encuestadas fueron estudiantes universitarias que trabajaban a un nivel más alto.

El rango de edad oscilaba entre los veinte y los cuarenta años de edad con un 40% de participantes dentro de los veinte años, 48 % en sus treintas y el 12% en sus cuarentas. El tiempo que estas mujeres llevaban en el Islam se ubicaba entre los seis meses hasta los 22 años.

Aquellas que han sido musulmanas por seis meses hasta 32 años corresponden al 32%, de 4 a 6 años el 24%, y de 7 a 10 años el 20%. Veinticuatro por ciento de las encuestadas han sido musulmanas por 11 años o más, y las de más tiempo se encuentran entre los 19 años a los 22 años en el Islam.

Aproximadamente el 40% de las mujeres trabajan fuera del hogar, ya sea medio tiempo o tiempo completo; dos de ellas tienen su propio negocio en casa y el 12% están estudiando para obtener el título universitario. La mitad son amas de casa tiempo completo y un 25% de ellas prefieren enseñarles ellas mismas a sus hijos en edad escolar. Aunque el 75% de las mujeres tienen hijos, no todos ellos se encuentran en edad escolar. Cuarenta y siete por ciento envían a sus hijos a escuelas públicas, 11% matriculan sus hijos en escuelas privadas no musulmanas, 26% tienen a sus hijos en escuelas islámicas y 26% estudian en su casa. Estas cifras pueden sumar más del 100% porque algunas familias tienen a sus hijos en dos o tres etapas escolares diferentes.

Al observar las prácticas comunes del Islam solamente dos de las mujeres encuestadas no usan el jiyab . Actualmente en su gran mayoría estas hacen las oraciones diarias, ayunan en Ramadán y participan activamente en estudios permanentes sobre el Islam.

Dieciocho por ciento de ellas indicaron que consumen otras carnes distintas a la halal(permitida); carnes con excepción de el cerdo, el cual es estrictamente prohibido.

Noventa por ciento de las mujeres estudiadas son casadas y reflejan matrimonios felices y prósperos. Estas indican mucha satisfacción con respecto a su posición en la sociedad islámica. Algunas de las que son solas debido al divorcio o viudez o por nunca haberse casado indican que a veces se sienten incómodas cuando están en una reunión islámica.

Expresan que el matrimonio les daría una mejor posición en la comunidad musulmana, ya que estar casada es considerado “un estado natural”. En la comunidad islámica, estas sienten una pérdida de poder, puesto que a través de un esposo ellas tendrían una conexión y derecho de opinión en las decisiones que se toman en la mezquita. Sus respuestas representan reacciones extremadamente positivas por parte de los demás musulmanes, en contraste con las historias negativas que se escuchan en los medios.

En lo concerniente a la sociedad americana, uno puede asumir que las historias de muchas musulmanas nacidas en América se encuentran entre las más felices y bien llevadas, pasando por la vida intermedia de “mi vida esta bien, pero…”, hasta aquellas historias que contienen infelicidad y amargura. En este estudio muchas de las mujeres han encontrado satisfacción en su decisión de vivir una vida específica: el Islam.

  • 1. Un glosario de términos islámicos después del anexo C da definiciones para todos los términos islámicos a que se refiere el texto en cursiva.
  • 2. Yvonne Y. Haddad, A Century of Islam (Washington, DC. The Middle East Institute, 1986).

El comienzo del sendero: Creciendo como cristiana en una familia Norteamericana

Jodi se salió de la universidad durante el semestre de otoño de su segundo año. Ella se encontraba en un estado de confusión emocional y espiritual, así que se mudó a la casa de su abuela porque no estaba segura de continuar viviendo con nosotros.

En ese mismo otoño, un tiempo después, Jodi se fue a un paseo ministerial de distintas congregaciones para explorar algunos lugares históricos religiosos. Cuando regreso del viaje, nos habló de su experiencia de curación emocional. ''Mamá y papá, yo se lo que ustedes quieren decir al afirmar que hay un Dios: tuve una experiencia con Él. Cuando estaba orado con el grupo, sentí una especie de corriente tibia en mi alma. Fue una afirmación que realmente hay un Dios. Fue un momento de sanación para mi, y ahora estoy lista para empezar a vivir mi vida''.

Pero Jodi todavía no estaba lista para regresar a la casa, entonces le cedimos un apartamento pequeño en una de nuestras casas en arriendo mientras asistía a la universidad donde su padre enseñaba.

En ese entonces, Jodi y Reza se conocieron. Reza era un estudiante de ingeniería en la misma universidad. Él era serio y tenía los mismos valores y educación moral que Jodi quería para su vida. He ahí a alguien que le podía ayudar a ser lo que ella quería ser en realidad.

Durante la pascua nos fuimos fuera de la ciudad a visitar a algunos familiares. Invitamos a Jodi y a Reza para que fueran con nosotros. En la mañana de pascua, mientras nos preparábamos para ir a la misa, Jodi susurró muy contenta: ''mamá, Reza quiere que nos casemos y nos vayamos a vivir a Irán... ¿no es maravilloso?''

No, no era maravilloso. Irán era el país donde estaban tomando personas como rehenes. No, eso no podía estar pasando.

Durante toda la celebración de pascua, las lágrimas no cesaban de rodar por mis mejillas. Yo continuaba recordando la escena de Fiddler on the Roof en la que Tevye despide a su segunda hija en la estación de tren, a sabiendas que nunca mas la volvería a ver. Ella cantaba a su padre la canción Far from the Home I Love (lejos del hogar que amo). Yo no podría tolerar eso...

Reza nos invito a comer a su apartamento el jueves siguiente. ¿Que si podíamos ir? Bueno, eso seria muy agradable. Si, nos gustaría. Fue un rato muy agradable con él. Entonces Reza fue directo al grano. ''Joe y Carol, los invité aquí porque quiero casarme con su hija y me gustaría tener su permiso''
‘‘¿Cuando?''
''Tan pronto como sea posible. ..Deseamos que sea este verano''.
El explicó sus sentimientos, su amistad y su concordancia en cuanto a los valores entre ambos. Nosotros simplemente no lo aceptaríamos. Ella tenía que terminar sus estudios. ¿Como pagarían eso? No, no.

Pero con el pasar del tiempo, pudimos notar que ellos seguían adelante con su proyecto, con o sin aprobación nuestra.

*****

Era primero de mayo y yo estaba fuera de la ciudad por cuestiones de trabajo. Al ver un video mientras me preparaba para el taller que iba a dar, vi un segmento acerca de un misionero en la India. Este hablaba de su larga caminata sobre un terreno árido y bajo un calor muy fuerte para llegar a una villa. Sus pies estaban maltratados y le ardían. Cuando hubo llegado a la villa, se sentó en un tronco. Una anciana se le aproximó con una vasija llena de agua, le quitó los zapatos y las medias y le lavó los pies. Cuando miró a tal anciana a los ojos, contaba en su relato que había visto la luz de Jesús en su mirada. Al escuchar esa historia, me arrodillé: ''Dios, se que no he tratado de ver nada bueno en Reza. Sólo me he resistido. Buscaré tu luz en sus ojos y encontraré la aceptación''.

Cuando vi a Reza de nuevo a mi regreso, lo miré de una manera distinta. Sus hermosos ojos oscuros reflejaban amor, gentileza y luz; en ese momento yo estaba llena de un sentimiento de aceptación. Mi esposo Joe también terminó por aceptarlo, así que la boda fue planeada para el primero de agosto. Reza era un buen hombre. Compartiríamos el evangelio con él y tal vez en poco tiempo se convertiría al Cristianismo.

Cómo son de parecidos los sentimientos y emociones para muchos de los que tenemos hijos entrando en la adultez. Ellos toman decisiones con las cuales no estamos de acuerdo. Pensamos que los estamos educando para que tomen nuestros valores y para que tomen decisiones que se acomoden a nuestros estilos de vida. Pero de alguna forma esto no sirve. Ellos tienen opciones y regularmente eligen estilos de vida diferentes a los que esperaríamos que tomaran.

En mi compilación de historias de mujeres norteamericanas que se convirtieron al Islam, la asombrosa mayoría describían haber crecido dentro de unos parámetros religiosos, ya fuera porque así la familia lo requiriese o porque las jóvenes querían hacerlo. Sólo dos de las encuestadas dijeron que la religión no había sido importante en sus años de formación, y una de ellas nunca había sido cristiana. Muchas de ellas se habían salido de la iglesia porque sentían que sus preguntas no tenían respuesta, o cuando se iban de la casa, ya no tenían que ir más a la iglesia porque ya sus padres no las podían obligar. Algunas de las que respondieron la encuesta eran hijas o nietas de ministros o pastores de diferentes iglesias. Ellas venían desde denominaciones fundamentalistas hasta liberales.

Aunque el 28% no mencionó iglesias especificas, aquellas que sí se mencionaron correspondían a la Católica, la Bautista del Sur, la Metodista, la Cristiana(Discípulos de Cristo), la Episcopal, la Iglesia Renovada de Jesucristo de los Últimos Días, la Iglesia Nazarena, la Presbiteriana, la Luterana, la de los Testigos de Jehová, la de los Cuákeros, la Griega Ortodoxa, la Adventista del Séptimo Día, la Iglesia Mundial de Cristo, así como también Cristianas Carismáticas y aquellas que se habían vuelto al Cristianismo. Una de las encuestadas había sido cristiana convertida al Hinduismo y otra había estado estudiando el Judaísmo. Muchas venían de costumbres religiosas y estaban en la búsqueda de una razón para sus vidas desde la temprana adultez. A continuación algunas de estas mujeres describen sus percepciones acerca del ambiente religioso en sus vidas cristianas.

Familias que eran estrictas en cuanto a sus expectativas religiosas

Algunas de las mujeres encuestadas venían de familias que fueron determinantes en cuanto a que sus hijas serían diligentes al asistir a la iglesia no sólo los domingos sino también durante la semana . La palabra estricto fue comúnmente utilizada para describir las expectativas de sus familias en cuanto a la religión.

• Fui criada en el Catolicismo. Me llevaban a la iglesia y a la escuela dominical porque mi padre insistía y físicamente me obligaba junto con mis hermanos y nos decía que si no íbamos a la iglesia nos iríamos al infierno. Cuando tenía diecisiete años dejé de ir a la iglesia y consecuentemente tuve terribles pesadillas durante seis meses o más con el demonio quien venía a llevarme con él.

• Mi padre es un ministro de la Iglesia Metodista Unida. Mi abuelo era un pastor bautista. Fui criada en un ambiente muy religioso. Iba a la iglesia todos los días de la semana.

• Crecí como Cristiana (Adventista del Séptimo Día) yendo a la iglesia y a sus escuelas privadas. Me formé en un ambiente estricto: actividades religiosas desde el ocaso del viernes hasta e ocaso del sábado, dieta estricta(prohibición al consumo de cerdo y otras cosas especificadas en el Antiguo Testamento), nada de beber o fumar, nada de joyas, etc. En el bachillerado me desilusioné de la iglesia porque vi mucha hipocresía en ella. Dejé de asistir a la iglesia y me salí del colegio a los diecisiete años.

Estas familias necesitaban pensar más acerca de lo que era mejor para sus hijas en edad de crecimiento. Aquellas mujeres desarrollaban una profunda creencia en Dios pero ir a la iglesia se tornaba en algo obligatorio, por eso sentían un gran alivio cuando eran lo suficientemente grandes y podían tomar sus propias decisiones acerca de ir a la iglesia o no.

Padres cuyas convicciones sectarias eran variables o débiles

Aunque muchos padres tenían profundas convicciones religiosas, estos se habían salido de la iglesia o iban sólo ocasionalmente. Algunas familias estaban divididas en lo concerniente a su lealtad doctrinal; otras cambiaron de congregación durante el período de crecimiento de sus hijas. Algunas mujeres expresaron insatisfacción respecto a su religión de origen.

• Cuando yo era niña mi familia pertenecía a la Iglesia Mundial de Dios, pero estos se alejaron cuando yo era aún joven. Mi padre sentía que muchas de las iglesias organizadas eran corruptas, pero en m opinión él era extremadamente religioso. Al ser educada de esta forma, siempre buscaba algún tipo de satisfacción religiosa.

• Yo era cristiana bautizada, pero no practicante. No iba a la iglesia porque no estaba interesada en la atmósfera sobrecargada de religiosidad. Mi mamá se convirtió al cristianismo cuando yo estaba en el tercer grado de bachillerato. Éramos católicos anteriormente. Recuerdo que mi madre nos hacía arrodillar frente al televisor[a mis hermanos y a mi] cuando presentaban a Jim Bakker.

• Mi creencia religiosa estaba profundamente encarnada. Mis padres no iban a la iglesia pero me enviaban con mis amigos y familiares desde que tenía dos años de edad. Mis padres tenían, y todavía tienen en cierta forma, estándares morales que me enseñaban a pesar de su poco récord religioso. El padre de mi mamá es un predicador pentecostal; mi madre siempre expresaba sus sentimientos de desagrado hacia su papá por obligarla a ir a la iglesia tres veces por semana.

• Cuando yo era niña iba a la Iglesia de Dios, la comunidad a la que mi padre pertenecía. Luego, cuando yo era adolescente, fui a la Iglesia Episcopal con mi madre. La raíz del cambio fue porque mi madre decidió volver a sus raíces Episcopales. Yo no estaba satisfecha con ninguna de las dos congregaciones.

Como se vio reflejado en algunas de las encuestas, un grado de confusión e intranquilidad se hallaba presente en sus familias en lo concerniente a la religión. Consecuentemente, la actitud que prevalecía era de incertidumbre y duda.

Mujeres que se sintieron atraídas hacia la experiencia religiosa

Desilusión, confusión, preguntas sin responder: esto describe a las experiencias religiosas tempranas de muchas mujeres. Sin embargo, pese a la frustración, sus historias muestran su devoción de estar en la búsqueda de estabilidad en sus vidas religiosas.

• Mi papá es Presbiteriano y mi mamá Católica. Mi papá nunca fue activo en ninguna iglesia, pero mi mamá trató de educarnos como católicos. Fui bautizada en la iglesia católica y recibí mi primera comunión a la edad de ocho años aproximadamente. Después de eso, íbamos a misa sólo una vez al año. Cuando tenía diez años de edad, me convertí en miembro activa de una pequeña iglesia presbiteriana cerca a mi casa. Cuando estaba en noveno grado, ya estaba ayudando a la esposa del pastor a enseñar en la escuela dominical. En el bachillerato fundé un grupo juvenil en la iglesia al reclutar a cuatro amigos míos.

Éramos un grupo pequeño, pero estábamos contentos de reunirnos a estudiar la Biblia, a hablar de Dios y recolectar dinero para obras de caridad. Éstos amigos y yo nos sentábamos juntos y hablábamos sobre espiritualidad. Debatíamos preguntas nuestra: ¿Qué les pasó a las personas que vivieron antes de Jesús (se irían al Cielo o al Infierno)? ; ¿Por qué algunas personas muy rectas van al infierno sólo por no creer en Jesús? (pensábamos en Gandhi).

Por otro lado, ¿por qué alguna gente horrible(como el padre de mi amiga que abusaba de ella sexualmente) es recompensada con el cielo sólo por ser cristiana?; ¿Por qué un Dios Amoroso y Misericordioso requiere un sacrificio humano(Jesús) para perdonar los pecados de la humanidad?; ¿Por qué somos culpables del pecado original de Adán?; ¿Por qué la Palabra de Dios no concuerda con los datos científicos?; ¿Cómo puede Jesús ser Dios?; ¿Cómo puede Dios ser tres personas distintas?...Debatíamos cosas pero nunca llegamos a tener buenas respuestas. La iglesia tampoco nos daba buenas respuestas. Sólo nos decía que teníamos que tener fe.

• Crecí como católica pero dejé de ir a la iglesia cuando estaba en el bachillerato dado el desencanto de mi madre hacia esta. Disfrutaba las tradiciones de la iglesia católica y me agradaban los valores conservadores. Siempre habían preguntas sin respuesta incluso cuando era niña(no podía soportar las respuestas vagas o sin sentido). Yo sabía que esas áreas vagas de fe y filosofía de obediencia ciega al clérigo no eran correctas.

• Yo era cristiana de nacimiento. Siempre me encantaron la escuela dominical y la iglesia. En medio de una familia en confusión, divorciada y disfuncional, yo buscaba estabilidad, no sólo en una comunidad, sino también en Dios. Después de cumplir mis dieciocho años me fui de iglesia en iglesia buscando "la respuesta" y lo único con lo que me encontré fue con mensajes más confusos de parte de cada pastor y ministro. Recuerdo que yo siempre le decía a mi amiga que lo que más deseaba era encontrar una iglesia. Siempre tenía un espacio vacío dentro de mí. Ella trataba de comprenderme y me animaba para que fuera a la iglesia los domingos. Sin embargo, a la edad de veintidós años, ya había desistido de la "religión hecha por el hombre" pero no de Dios.

• Fui educada como católica. Mi madre practica su fe pero mi padre no va a la iglesia regularmente. Desde que estaba en la escuela primaria, cuestionaba a las profesoras(quienes eran monjas) y a mis padres respecto a la trinidad(¿a quién debía orarle: a Jesús, a Dios Padre o al Espíritu Santo?; ¿Y qué pasaba con los santos?). Me dijeron que no había explicación a eso y que debía aceptarlo como fuera. Todo era muy confuso para mí. Nunca estuve satisfecha con el catolicismo. Dejé de asistir a la iglesia a los diecisiete años de edad. Pero aún seguía orándole a Dios como lo hacía desde que era niña.

• Yo era Bautista e iba a una escuela Católica. Estaba muy compenetrada con las actividades de la iglesia, pero no puedo decir que estaba realmente comprometida. Cuando era adolescente, buscaba constantemente lo que era correcto. Durante muchos años estuve dando tumbos de una iglesia cristiana a otra. No me sentía a gusto en ninguna. Si algo no funcionaba en una, me iba a otra. Pensaba que eso era todo lo que había. Llegó el momento en que me desencanté de todo eso. Todo lo que veía eran hipócritas, así que dejé de asistir a las iglesias. Entonces entré en la fase más oscura d mi vida. Literalmente me hundí en el fondo de la sociedad.

Estas mujeres estaban en descontento con lo que encontraban en la iglesia y todo el tiempo se cuestionaban y buscaban algo que les llenara su vacío espiritual. Había cierta disposición de su parte hacia lo que supliría las necesidades espirituales que ellas sentían.

Mujeres que tenían otra convicción

Para muchas mujeres la religión hacía parte de su viaje hacia la fe en sus primeros años de vida. Ellas fueron participantes activas de la iglesia como profesoras, pianistas, solistas y adoradoras y se sentían profundamente comprometidas con Dios y con el aspecto religioso de sus vidas.

• Nací y crecí siendo hija de un ministro de la Iglesia Nazarena y era musicalmente muy activa en esta iglesia. Fui la pianista de la iglesia durante años; toqué y canté en muchos concursos locales.

• Fui educada como católica. Durante gran parte de mi juventud quería ser monja. Pasaba gran parte de mi tiempo con el párroco de la iglesia e incluso llamé un convento para pedir información. Puedo decir que era una católica devota y asistía a la misa diariamente (incluso cumplía con todos los sacramentos).

• Antes de mi conversión era cristiana, iba a la escuela dominical desde que tenía dos años y cumplía con las obligaciones eclesiásticas junto con mi familia desde los seis años. Yo era muy devota y fui bautizada a los ocho años después de haber sido interrogada por el ministro de nuestra iglesia. Al principio él estaba escéptico al bautizar a alguien tan joven, pero luego de responder a todas sus preguntas, éste decidió que yo estaba lista para hacer parte formalmente de su iglesia. Fui bautizada y fui una miembro fervorosa hasta que conocí a mi esposo. Entonces empecé a estudiar el Islam.

• Pertenecí a la Iglesia Metodista hasta los dieciocho años. Después me convertí al catolicismo. Antes de tal conversión había leído acerca de "todas las religiones" del mundo. Yo fui muy activa en ambas congregaciones y en otras iglesias, hasta el punto de recibir premios, medallas, certificados, etc. Me consideraba muy activa y religiosa. Yo quería ser monja. Conocí a varias hermanas en un convento local y les preguntaba acera de su vida religiosa.

Para muchas de estas mujeres, la religión era un estilo de vida natural. Usualmente quedaban insatisfechas con las respuestas a las preguntas que les formulaban a sus líderes espirituales. Se encontraban en aquella etapa de la vida en la que estaban tratando de decidir quiénes eran y qué querían hacer de sus vidas. Eran jóvenes adultas tratando de tomar decisiones independientes. Fue en ese momento de búsqueda cuando de alguna manera tuvieron contacto con el Islam.

Cambio de senderos: Norteamericanas que eligen convertirse al Islam

Estuvimos con Jodi por dos días durante el verano para asistir a la boda de una amiga. Jodi y Reza habían estado casados por durante dos años y estaban estudiando en la Universidad de Arkansas, como a ocho horas de camino desde nuestra casa. Al pedir una cita en la peluquería, ella era muy cuidadosa para que quien la atendiera fuera una mujer. Aunque estábamos en medio de un fuerte verano, ella usaba blusas de manga larga. Su conversación era más seria a medida que aprendía más sobre el Islam.

Camino hacia la boda de nuestra amiga, hablamos. Jodi se sentó con su padre en la silla frontal del carro. Se volteó hacia donde yo estaba y me preguntó: "Mamá, ¿quién crees que era Jesús?". "Bueno Jodi, tú lo sabes, has ido a la iglesia toda la vida" le respondí.
"Pero mamá, quiero que me lo digas tú"
Entonces le dije lo que pesaba que era básico para el cristianismo en cuanto a creer en el nacimiento de Jesús, su ministerio, su estado en cuanto a hijo de Dios, su muerte y resurrección para nuestra salvación.

"Entonces, ¿Jesús es Dios?, preguntó.
"Sí, Jesús es parte de la Trinidad", respondí, "y durante su enseñanza y su ministerio , él nos lleva hacia Dios".
Me sentí frustrada. De alguna manera sus respuestas me dejaron incómoda. ¿Por qué yo no podía hacerlo mejor? aunque ella no lo expresó directamente, pude notar que ella tenía un punto de vista islámico. "Bueno, ella no tiene oportunidad de seguir ese camino", me auto consolé.
Muy pronto Jodi se había ido de nuevo, de vuelta a su mundo de universidad junto con su esposo, Reza. Nosotros también regresamos a nuestro hogar y a nuestros trabajos. Manteníamos en contacto con Jodi por teléfono. Con cada llamada sentíamos que la brecha entre ella y yo se agrandaba. Ella era buena para la imitación y siempre sonaba como una iraní tratando de hablar inglés cuando imitaba los acentos de sus amigas. Hablaba de comida, no americana, sino iraní. Siempre hablaba de sus amigas musulmanas, no de sus amigas cristianas, ni mucho menos americanas. No lográbamos definirlo, pero sí había cierto cambio en ella.

Llegó noviembre. Jodi y Reza vinieron a la casa para celebrar Acción de Gracias. Habíamos estado reacios al respecto pero a la vez lo queríamos. Realmente los amábamos y los extrañábamos. Jodi entró. Vestía una blusa larga sobre sus jeans y un suéter. Traía un pañuelo en su mano y su pelo estaba aplastado sobre su cabeza. Nos abrazamos, nos sentamos y hablamos de una manera superficial, desprendida. Llegó la hora de dormir. Reza fue a su carro por las maletas. Tan pronto como me paré de la silla, Jodi se apresuró a ir tras de mi. "Mamá, necesito hablar contigo".

Le di la espalda y me dirigí hacia la cocina. Mis ojos estaban llenos de lágrimas. No, no hablaría con ella. No soportaba lo que ella me tenía que decir. “Ahora no" Respondí sin mirarla.

El día siguiente era Acción de Gracias. Todos íbamos donde la abuela, como a una hora de camino. "Mamá, Reza y yo no comeremos pavo ni aderezo. Sólo comemos alimentos permitidos para nosotros".

¡Bueno, su problema, no me importa! Ni siquiera la determiné. Ella llevaba puesta su blusa larga de nuevo, y al salirse puso el velo en la cabeza, el cual le cubría todo el cabello. Me subí en la silla delantera del carro y refunfuñé durante todo el camino. El resto de la familia (Reza, Jodi, sus dos hermanos y su padre)parecían llevársela bien. La evadí durante todo el día hasta que llegamos a la casa.

"Mamá, tenemos que hablar".
"No quiero escucharte"
"Tienes que escucharme, mamá por favor". Finalmente cedí y nos sentamos.
"Mamá, me convertí al Islam. Ya lo había hecho desde el verano pasado, pero no estaba lista para decírtelo. Necesitaba estar más fuerte antes de hacerlo".

*****

Siempre hay signos que nos muestran que nuestros hijos en la etapa de la primera adultez están cambiando el camino que deseamos para ellos, pero simplemente no estamos seguros de lo que hacemos al respecto. Consecuentemente, simplemente lo ignoramos, esperando a que la situación llegue a su fin para así no tener que enfrentarlo. Ellos están fuera de nuestro control; encuentran muchas ideas nuevas y perspectivas frente al mundo y toman sus propias decisiones.

Las hijas que aprenden en un nuevo camino

Sesenta y tres por ciento de las que respondieron el cuestionario eran casadas con musulmanes desde antes de convertirse al Islam. Sus actitudes hacia el Islam variaban desde miedo hasta el sentido de investigación acerca de este. Veintitrés por ciento se convirtieron antes de conocer a un musulmán y casarse con él, mientras 6% de las que se convirtieron todavía están solteras. Sólo una respondió que se había convertido al Islam a pesar de estar casada con un hombre blanco, norteamericano y no musulmán.

Ninguna de las mujeres se sintieron forzadas por sus esposos a estudiar el Islam y convertirse. En muchas ocasiones fue la búsqueda de la esposa lo que llevó al esposo a retornar al Islam. Estos musulmanes (en su mayoría no practicantes) parecían en general ser bien versados en su religión. No era el caso de no saber qué era el Islam y qué requería, era cuestión de vivir lejos de sus familias y sus lugares de origen y por lo tanto no poder practicar su religión. Las responsabilidades, la búsqueda, una esposa que los apoyara, los traía de nuevo a la práctica de su fe.

Aunque las historias de estas mujeres varían en unos detalles, hay muchas cosas en común respecto a su primer encuentro con el Islam y su posterior conversión. La mayoría de ellas conocieron el Islam por medio de sus esposos. Otras conocieron esta religión gracias a clases en la universidad, y algunas porque conocían vecinos o porque visitaron un país islámico. El Islam tocó una necesidad que ellas sentían. Cada una eligió aceptar el Islam y tomar la shajada, declarándose como musulmanas al reconocer que "no hay más Dios sino Alá y Muhammad es el Mensajero de Alá".

Las historias presentadas a continuación nos ayudarán a tener un mejor entendimiento de la variedad de maneras en que sus protagonistas aprendieron acerca del Islam y las experiencias de conversión que levaron a aquellas mujeres al punto de declararse musulmanas.

El testimonio de otro

El deseo de tener una relación con un musulmán que se había convertido en alguien significativo para ellas, fue motivante para algunas en la investigación seria de las ciencias islámicas.

• Conocí a mi esposo en 1983. Anterior a mi matrimonio tenía todos los estereotipos referentes al Islam: que era medieval, que las mujeres estaban subyugadas, que era violento...Nunca tuve contacto directo con el Islam a pesar de contar con una educación superior. Aunque mi esposo ni ayunaba ni hacía sus oraciones obligatorias regularmente, estaba convencido de que el Islam era la verdadera religión de Dios. Yo era conciente de que aunque yo no tenía la obligación de tomar el Islam, él no se casaría conmigo si no me comprometía a educar a nuestros hijos como musulmanes. Yo sentía que él tenía un sistema fuerte de valores .Mi primer contacto con el Islam no me convenció de ninguna manera; no obstante, no vi nada de malo en educar a mis hijos dentro de las normas islámicas.

En 1988 nuestro primer hijo tenía 18 meses de nacido. Nuestro matrimonio estaba atravesando por una crisis debido a muchas razones. Utilicé el Corán para llevar a mi esposo hacia su consulta. Nuestro conflicto llegó al tope en septiembre de 1988. Le pedí el divorcio. Sentía que no tenía opciones, a pesar de que lo amaba. Estaba calmada. Una inmensa pena salió de mi alma y le pedí a Dios desesperadamente que me ayudara. En ese preciso momento descubrí mi deseo de ser musulmana, y no me importaba si mi matrimonio se dañaba o no. Quería ser musulmana por mí.

• Conocí a mi esposo en la Universidad Tecnológica de Louisiana. Él no quería tener una relación ilegal conmigo, así que me propuso matrimonio. Me preguntó si quería convertirme al Islam y usar un velo sobre la cabeza.

Me sentí insultada por los dos últimos requerimientos, y a los 18 años no estaba segura si quería casarme o no. Sin embargo, me sentí atraída hacia él y quería estar con él. Me fui a mi casa y leí por mi propia cuenta sobre el Islam. Cambié de opinión y quise casarme.

• [De una que no pertenecía a ninguna iglesia] Mi esposo me apoyaba para poner mi vida en orden. Una vez más me estaba recuperando de problemas emocionales. En realidad él no tuvo mucho que ver con mi conversión. Él me presentó el Islam pero nunca me dijo que me convirtiera. Él por su parte regresó completamente al Islam. A medida que lo veía adquirir una paz interior, me dio envidia. Paz interior era precisamente lo que yo buscaba. Entonces le pedí que me diera libros sobre el Islam. Entre más leía, más quería aprender. La palabra Islam quiere decir "sumisión a la voluntad de Dios" o "paz interior". Sentí que Dios mismo me estaba guiando.

Aprendiendo sobre el Islam en un país islámico

Algunas de las mujeres encuestadas visitaron países islámicos y quedaron profundamente impactadas por la gente y por su práctica religiosa. Ellas observaron los estilos de vida y las normas islámicas en la medida en que vivían en una cultura islámica.

• Cuando tenía dieciocho años me casé con mi novio porque se iba para Vietnam. Decidí enlistarme en la Brigada Médica. Para ese entonces yo estudiaba el Judaísmo (aunque era cristiana), básicamente porque ellos no creen en Jesús como un salvador. ¡Pero me encontré con que yo aceptaba a Jesús como un profeta pero los Judíos no! También acepté que él nació de una Virgen, lo cual era otro punto que yo no había aceptado, pero mucho de lo que ellos profesan estaba bien para mi (muy diferente a lo que yo discutía con mis profesores y sacerdotes). De esta forma me consideraba un tipo de judía-no judía al mismo tiempo.

• Yo era una enfermera entrenada para combate y estuve presente durante los días antes que Saygon cayera en Vietnam (¡sí, soy una veterana de Vietnam con una estrella de bronce y dos corazones púrpuras!). En 1978 fui enviada a Arabia Saudita porque las Naciones Unidas necesitaban personal entrenado para llevar acabo una brigada de salud para la inmunización y tratamiento de la epidemia de cólera en todo Arabia Saudita, Arabia, Omán y el Yemen. Muchos niños y adultos estaban muriendo.

Cuando podía observaba a los beduinos hacer su oración varias veces al día. La única palabra que entendía era Alá. La devoción de esa gente me impresionaba.

En 1980 me fui de paseo con mi esposo por el Medio Oriente. En El Cairo mi bombillo del cuarto no paró de alumbrar mientras estudiaba el Islam. Mi matrimonio estaba en su recta final y cuando llegó el divorcio tuve un colapso nervioso porque mi familia y la de mi esposo trataban de "desprogramarme de ese culto religioso tan peligroso" con el que yo había quedado fascinada.

Pero me aferré más y logré salirme de tal confusión. Después de una terapia intensa, volví al sur y entré de nuevo a la universidad para terminar el pregrado que había dejado a medias. Allí conocí estudiantes musulmanes quienes se quedaban maravillados con mi conocimiento respecto a su religión. Seis meses después ya estaba leyendo el Corán y tomé mi testimonio durante el mes de Ramadán de 1989.

• Mi conversión inició cuando tomé una clase de religión en la Universidad de Purdue. Esta inducción al Islam me revolvió la mente y tuvo más sentido (y después un sentido total) para mi que otras religiones que había estudiado. Después decidí unirme a una excursión a Egipto; visitaría un país musulmán, vería las mezquitas y hablaría con la gente. Esto me abrió la mente tremendamente. A partir de ese instante el Islam era mi único camino. Cuando regresé de Egipto fui a la mezquita local y las hermanas me ayudaron a encontrar el camino del Islam, lo cual me ha ayudado a encontrar paz en mi vida. Antes de mi conversión no era religiosa, tomaba licor y era una "chica mala". El Islam me enseñó que lo que hagamos en esta vida nos será juzgado en la otra y complacer a Alá es lo más importante.

• Estudié el Islam como parte de mis estudios superiores sobre África y Medio Oriente. ...no creía que nadie pudiera tratar de practicarlo en esta época.

Viajé a África como voluntaria y estuve tres meses. En aquella época conocí a los verdaderos musulmanes. Cuando hacían el llamado para la oración corrían hacia la mezquita. Si alguien tenía un dinero extra, lo daba a alguien menos afortunado. El Nombre de Alá estaba siempre en sus bocas. Mientras más estaba con ellos, más quería tornarme hacia el Islam.

Me enfermé gravemente y tuve que ser remitida a un hospital en la capital. No tenía a nadie que me consolara, todos mis amigos estaban lejos. Todo lo que podía hacer era rezar. Recé durante tres días consecutivos son parar. Recordaba la historia de conversión de Cat Stevens (Yusuf Islam). Él se estaba ahogando en el vicio y le prometió a Dios que dedicaría su vida a Él si lo sacaba de esa vida. Yo hice lo mismo. Al cabo de dos días, ya estaba en la villa con mis amigos musulmanes, pero aún me resistía a convertirme.

Me sentí miserable cuando regresé a los Estados Unidos porque no podía vivir dentro de una sociedad que se hallaba tan lejos de lo que yo quería. Conocí a muchos musulmanes árabes y norteamericanos quienes me ayudaron a someterme a la voluntad de Alá.

Ya no podía resistir más el llamado de Alá y finalmente me convertí el 21 de enero de 1989.

*****

Estas mujeres parecían tener una fascinación respecto a lo que habían experimentado en las sociedades islámicas. Les conmovió lo que habían visto y decidieron formar parte de ello.

Los vecinos y amigos musulmanes son testimonio

Algunas de esas jóvenes mujeres conocieron musulmanes en Norteamérica quienes las influenciaron para convertirse al Islam. Estas sintieron la fuerza interior de parte de ellos, la cual parecía provenir de sus creencias. A veces el testimonio de esos musulmanes era verbal cuando respondían a sus preguntas, pero la forma en que eligieron vivir sus vidas era el mejor ejemplo.

• Cuando empecé a estudiar el Islam tenía 15 años. Una familia saudita se mudó en seguida de mi casa y yo me quedé fascinada con su comportamiento, vestimenta, lenguaje y religión. Me hice muy amiga de la señora de la casa, pero me tomó cuatro años convertirme. Ellos nunca me presionaron, simplemente respondían a mis preguntas y me mostraban una gran hospitalidad y bondad. Durante mi bachillerato, aunque no era musulmana todavía, me mantenía aparte de lo que sabía que era negativo para mi. Así que cuando finalmente me convertí lo único que cambió en mí fue el aspecto externo: la ropa, las actividades de entretenimiento y los deportes.

• Antes de convertirme al Islam era atea y me había separado de la iglesia; sin embargo, no me cerraba ante discusiones profundas sobre Dios y este mundo. Después de muchos años de trabajo exhaustivo, empecé a viajar por América Central y terminé en Texas. Una familia musulmana me dio la bienvenida y me ayudó a salir de mi confusión. Por la Gracia de Alá fui guiada hacia el Islam, tomé mi testimonio y deseé casarme pronto. Esto me ayudó a aterrizar pero sin perder mi identidad.

• Mi esposo no estaba practicando su religión cuando nos conocimos, por lo tanto no tuvo ninguna objeción cuando decidí llevar a los niños a la iglesia. Lo único que pidió fue que no comiéramos cerdo. Unos visitantes de Egipto, socios de mi padre, me dejaron ver el Islam en todo su esplendor cierto día por primera vez. Y fue entonces cuando mi padre decidió tomar su vida más seriamente.

Tiempo después mi amiga se casó con un musulmán y yo me la pasaba en su casa preguntándoles acerca del Islam. En 1990 nació mi cuarto hijo y fui atrapada en mi creencia sin saberlo. Lo que quiero decir es que no sabía que creía en el Islam. Pero cierta noche Alá hizo que la verdad me abofeteara. Me sentía como una roca y lloré toda esa noche como si fuera mi hija quien tenía tres semanas de nacida. Mantuve mi creencia en secreto, incluso la oculté de mi esposo, casi por dos semanas.

Hasta que un día le conté cuando me llamó desde su trabajo. Inmediatamente me preguntó por qué. Él me dijo que eso era muy serio, que no podía jugar con ello. Que uno debe estar convencido más no obligado. Finalmente cortó la conversación diciendo: "lo hablaremos tan pronto llegue a la casa" . Tiempo después me contó que al colgar el teléfono lloró y le dio gracias a Dios. Prometió abrazar el Islam de nuevo y vivirlo a su plenitud. También me contó que esa noche le susurró el llamado a la oración (ADDAN) en ambos oídos a nuestra recién nacida, algo que nunca había hecho con ninguno de nuestros hijos.

• En 1983 conocí a una árabe y nos convertimos en las mejores amigas. U día me pidió que le cuidara a sus niñas. Esa noche, antes de ir a dormir, las niñas dijeron sus oraciones y querían enseñármelas. Al día siguiente, mi amiga me preguntó si yo creía que Jesús era el hijo de Dios. Le respondí: "en realidad no tengo religión...pero cuéntame acerca de la tuya: el Islam". Dos años después tomé la shajada.

• Me ofrecí como tutora voluntaria de unas mujeres sauditas que estaban estudiando inglés como segundo idioma. Encontré extraño que estas mujeres se rehusaran a tener un hombre como tutor, pero después de leer e indagar respecto al Islam, comencé a comprender a aquellas mujeres misteriosas vestidas de negro. Ellas empezaron a abrirse más hacia mí, me invitaban a sus casas, y así mi conocimiento respecto al Islam comenzó a expandirse. Yo realmente respetaba más la religión a medida que la veía en la práctica diaria.

• En la primavera de 1988 empecé a practicar a religión de lleno. Me contacté con la Asociación Islámica local y me uní a un grupo de estudio coránico femenino. Allí conocí hermanas que fueron y todavía son mi modelo a seguir.

El impacto al ver musulmanas devotas y dedicadas a la religión ayudó a estas mujeres a sobrepasar el principio de proliferación de la iglesia sobre el cual muchos son conversos porque alguien influenció sus vidas para que aceptaran a Cristo y a la iglesia. Estas mujeres sintieron que vivir como musulmanas las llenaba espiritualmente y ellas a la vez querían sentirse cerca de Dios de esta manera.

Aprendiendo sobre el Islam en un ambiente universitario

Muchas mujeres tuvieron contacto con el Islam por primera vez en el ambiente universitario, ya fuera a través de cursos de religión, compañeros musulmanes o amigos que conocían en el área universitaria. A ellas les interesaba enormemente oír acerca del Islam.

● Me estaba reuniendo con un grupo de estudiantes internacionales como parte de un programa de un grupo conversacional para practicar inglés. Al escuchar a un palestino hablar sobre su familia, su vida, su fe, me quedé realmente impresionada. Mientras más aprendía acerca del Islam, más me interesaba como posibilidad de hacerlo parte de mi vida.

Para el período siguiente el grupo no continuó, pero me registré en una clase llamada "introducción al Islam". Esta clase trajo de nuevo a m mente todas mis dudas respecto al cristianismo. A medida que aprendía acerca del Islam, todas mis preguntas iban siendo respondidas. Ninguno de nosotros es castigado por el pecado de Adán(Pecado Original). Adán le pidió perdón a Dios y Él en Su Misericordia lo perdonó. Dios no requiere un sacrificio de sangre para pagar por un pecado. Debemos pedir sinceramente por el perdón de nuestros pecados y enmendar nuestros errores. Jesús no es Dios; es un profeta como todos los otros profetas. Todos ellos trajeron el mismo mensaje: cree en sólo un Dios Verdadero, sométete y adora sólo a Dios y vive una vida recta de acuerdo a lo que Él te ha ordenado.

Esto respondió a mis preguntas respecto a la Trinidad (¿Dios humano o una combinación de ambos?)Dios es un Juez Perfecto y Justo que nos va a juzgar de acuerdo a nuestra rectitud. Encontré una enseñanza que puso todo dentro de su perspectiva correspondiente y esto le llamaba la atención a mi corazón y a mi intelecto. Parecía natural. No me confundía. Había estado buscándolo. Encontré un lugar en el cual depositar mi fe.

● Estaba en la universidad tomando clases de sociología y psicología pero sentí la gran necesidad de volverme hacia la religión aunque no estaba de acuerdo con el cristianismo en lo más mínimo, especialmente por la forma en que me fue presentado antes. Después de divagar por todas las religiones como el hinduismo y el budismo, me registré en la clase de estudios religiosos basados en la literatura del Antiguo Testamento. Una de las tantas cosas que experimenté fue volver a mirar las raíces del cristianismo. El cristianismo parecía estar bien para mí, pero llegué al punto en que las mujeres no son realmente aceptadas, así como otros puntos. Leyendo los textos encontré temas que los pastores de nuestra iglesia ni siquiera tocaban. Esto me impresionó mucho y me hizo comenzar a cuestionar la Biblia.

Mi esposo me dio un Corán como regalo de bodas. Este sólo reposaba en la biblioteca mientras yo tomaba mis clases de religión. Después de esto fuimos a Siria a visitar algunos familiares. No hablaba el idioma, así que tenía mucho por hacer. Entonces leí todo el Corán. Mientras lo leía buscaba cosas que me parecían incorrectas o podían representar un problema para mi concepto. Me encontré con cosas en la traducción del árabe al inglés que me molestaron realmente, como "golpea a tu mujer suavemente". Así que le preguntaba a mi esposo: "¿cómo puedes creer en semejante cosa?" Y él me respondía: "No, en árabe eso no es lo que significa", así que me explicaba el concepto desde el idioma árabe. Leí todo el Corán y no encontré nada que no tuviera sentido. Pensé: "bueno, esto es lo mejor que haya visto antes". Me convertí en 1988.

● Yo era católica romana. Hice estudios en afro americanismo como parte de mi carrera en ciencias sociales. Después de leer la autobiografía d Malcolm X me sentí obligada a entender el poder detrás de la transformación del hermano Malcolm después de hacer la hajj(peregrinación), retornar a los Estados Unidos y decir que el racismo no era parte del Islam. A medida que estudiaba el tema, me sentía más segura de que aquella luz me llevaría a estudiar esta religión. Estudié ocasionalmente por tres meses e intensamente por otros tres . Después hice mi promesa a Alá (shajada) antes de pisar una mezquita (masjid) por primera vez el 29 de mayo de 1993. El 30 de mayo de 1993 tomé mi shajada frente a testigos de la mezquita.

El cambio no fue una elección para mí, era lo que me convenía. Me dio las respuestas a todas las preguntas que tenía y que no tenía. Amo el concepto de comunidad islámica (ummah). Alhamdulilah (gracias a Dios) que Alá me vio lista para la prueba.

Tratando de llenar el vacío espiritual

Muchas de las encuestadas buscaban algo en el área espiritual que llenara sus vidas. Fue a través de esta apertura que muchas empezaron sentirse atraídas hacia el Islam. Tal necesidad se halla reflejada en muchas de las descripciones que ellas dan respecto a sus experiencias de conversión. Debieron haber llegado al punto de conversión dada una variedad de situaciones, pero muchas fueron receptivas dada la necesidad que sentían dentro de sí, además de la gentil persuasión del musulmán o la fuente islámica que tocara su corazón y su alma.

● Me casé con alguien que no era cristiano y ambos éramos no practicantes de religión, aunque yo todavía me consideraba cristiana. "Qué mas da" pensaba. Todavía mantenía mi creencia en Dios y Su Creación de la tierra, pero no estaba segura de las otras creencias que me habían inculcado desde niña.

Un año después de mi divorcio en 1990 comencé a pensar acerca de lo que necesitaba, acerca de lo que creía. A principios de 1991 me dediqué a investigar acerca del Islam, más porque estaba curiosa que por otra cosa. Poco a poco iba haciendo mi lectura al respecto, mientras tanto trataba de vivir mi vida como lo había venido haciendo. Y fue hasta el otoño de 1992 que decidí que tenía qué hacer algo: ya fuera tomar en serio lo que estaba leyendo u olvidarlo definitivamente. Encontré muchas hermanas norteamericanas de Manhattan, a unos diez kilómetros del pequeño pueblo donde vivía. Estudié con ellas y aprendí los aspectos prácticos de lo que había estado leyendo durante ese año y medio. Decidí convertirme en diciembre de 1992.

● Mi lucha inició muchos años atrás con la búsqueda de mi propia identidad. Crecer en Norteamérica siendo negra me trajo muchos retos durante 1960 y 1970. Después de enfrentar ciertos temas raciales y sentir la presión de la reciente integración en Mississipi y Texas, me di a la tarea de cuestionar mi rol como mujer afro.

Fui una profesional exitosa, pero mi vida personal era un desastre. Un mal matrimonio, una relación pobre con mis padres y amigos, una desconexión total de la iglesia y de Dios...todo ello me llevó a cuestionarme sobre quién era, por qué y qué podía hacer para mejorar las relaciones con dichas personas y con el mundo en general.

Empecé por buscar repuestas al investigar la historia de las negritudes. Me sorprendí al ver que la mayoría de los africanos venían de estados islámicos. Después conocí a algunos musulmanes sunnitas que me compartieron cierta información impresionante acerca del Paraíso y del Infierno, lo cual tocó mi corazón sufi. Yo me encontraba enseñando retórica y drama en el Colegio Católico de Washington en ese entonces.

Me convertí al Islam en 1974. Me pidieron la renuncia en el colegio porque para el final de ese año muchos de mis estudiantes se habían convertido al Islam.

El Islam me refrescó. Me ayudó a encontrarme con Dios sin necesidad de todos los complejos y las culpas que sentía como cuando era cristiana. Siempre había amado a Dios, y saber que podía comunicarme directamente con Alá era más que un regocijo para mi.

● La primera vez que conocí el Islam fue cuando tenía 14 años, pero dados los conflictos familiares que enfrentaba no me fue posible aprenderlo o practicarlo. Después de irme de la casa para ingresar a la universidad, ya tenía la libertad de profesar la religión. El cambio más grande que tuve que enfrentar fue (además de los obvios como el vestido y la dieta) poner cierta distancia entre mi familia, mis amigos y yo. Lo hice a fin de protegerme, lo cual me permitía crecer más en mi religión sin distracciones. Tenía muy poco sentido de pérdida puesto que llené muy pronto el vacío con mis nuevos amigos musulmanes y después con mi esposo.

Reconocimiento de la autoridad del Corán

Muchas mujeres han expresado su respeto creciente y su amor hacia el Corán, el cual es considerado como la palabra literal y final de Dios. Para algunas mujeres el Corán hizo parte fundamental en sus experiencias de conversión.

● Mi conversión se dio gracias al resultado de un reto por parte de un musulmán a leer el Corán para que tuviéramos un debate respecto a la posición de la mujer en el Islam. Yo mantenía el punto de vista estereotipado de las mujeres musulmanas como oprimidas y en una mala posición en relación a su contraparte cristiana. Yo era nominalmente cristiana, pero realmente no practicaba la religión y molestaba por ahí calificándome como cristiana para no parecer tan rebelde frente a mi numerosa familia(la cual era también cristiana de nombre, no en la práctica real).

La lectura del Corán y el hadiz del Profeta fue lo que realmente me cautivó. Me sumergí en una experiencia bastante extraña. Me tomó una semana leer el Corán, no podía dormir y me dejé envolver por un sudor de fiebre. Tenía sueños extraños y aparentemente reales acerca de temas religiosos, y cuando me levantaba todo lo que quería hacer era leer el Corán... ¡ni siquiera estudié para mis exámenes finales los cuales estaban programados para esos días!

● Inicié un curso de historia del Medio Oriente, lo cual me sumergió posteriormente al estudio del Islam. Cuando el profesor leía apartes del Corán para demostrar cuán poderosa era esta "herramienta" para la expansión del Islam por todo el mundo, mi corazón saltaba de alegría. ¡Sabía que había encontrado la VERDAD! Había estado buscando a Dios desde comienzos de los años 80. En ese momento sabía que me volvería musulmana. Después de haber terminado el curso, seguí buscando información acerca del Islam. Tomé una traducción en inglés del Corán y la leía a diario. En ese tiempo vivía con mi familia así que no les dejaba ver el Corán. Me reunía más a menudo con mis amigos musulmanes y mi vida empezó a cambiar en su totalidad.

● Mi conversión fue un largo proceso. Dejé el cristianismo cuando estaba cursando los primeros años de bachillerato. Fui educada en el Metodismo. Mi padre había sido pastor una vez y era más bien estricto cuando yo era niña. Mis padres dejaron la iglesia: mi madre siguió el camino al estilo indo americano de Lacota y mi padre simplemente no volvió a los cultos. Busqué varias religiones pero ninguna me atraía. Me educaron con el concepto de mirar otras culturas desde el punto de vista del entendimiento para así tratar de salir de la mía propia y ver otras. La revolución iraní hizo que surgieran muchas preguntas. Decidí aprender más acerca de su gente y su cultura y empecé a leer la historia de Irán, lo que me llevó a la historia del Islam, un tema del que ni siquiera se hablaba en el colegio. Esto a su vez me llevó a la lectura del Corán, lo cual fue un golpe certero a una crisis emocional cuando una relación amorosa que sostenía con un árabe se acabó, así que encontré refugio en el Corán. Vi la necesidad de confiar en algo que no fuera la gente. Mi madre había fallecido y mi padre estaba lejos. Realmente sabía hacia que lado tornarme o en quién (o en qué) confiar. El Corán fue un inicio. Me contacté con un grupo de estudio de musulmanas y estas me apoyaron y me informaron sobre muchos aspectos. especialmente yo me inclinaba hacia la base lógica del Islam. Me tomó un año convertirme.

Este libro sagrado, el Corán, tan reverenciado por los musulmanes como la Palabra Final de Dios y la dirección de la humanidad, tocó a estas mujeres como si fuera un llamado a los fieles a venir y someterse a lo que es Sagrado y Divino. Ellas respondieron con celo y pasión a la Escritura Islámica.

Encontrando respuestas en el Islam

Algunas de las mujeres trataron de probar su cristiandad a sus esposos musulmanes. Buscaron ayuda en líderes Cristianos pero tales intentos fueron fallidos. Otras quisieron dejar salir su cristiandad aunque se sentían musulmanas. Algunas cuestiones religiosas parecían incomodarlas, intimidarlas. Mientras el Islam parece tener las repuestas, siempre hay confusión en la teología cristiana. En el Islam está presente un solo Dios, entonces, ¿cómo puede ser Jesús Dios? preguntan los musulmanes.

La Biblia, vista por muchos cristianos como la Palabra literal de Dios, también es cuestionada. Los musulmanes enfatizan en los distintos cambios hechos con el paso de los siglos a los numerosos manuscritos que hacen la Biblia y que esta fue escrita por aquellos que "fueron inspirados", generalmente muchos años después de que los eventos narrados ocurrieran. Ellos destacan lo que sienten como contradictorio en la Biblia.

Los musulmanes son muy bien versados en cuanto a sus creencias y por lo general están en condiciones de llenar los vacíos de la persona confundida en la búsqueda de Dios, de respuestas, de qué hacer para sentirse en paz. Grados variables de insatisfacción con la ideología cristiana como ellos lo perciben es aparente en muchas de las historias de estas mujeres. Algunos de los problemas se centran en los conceptos de Trinidad, Pecado Original, Jesús como hijo de Dios o como Dios. Su frustración respecto a estas ideas les abrió la puerta hacia una nueva expresión religiosa.

● Después del nacimiento de nuestro segundo hijo, decidí regresar a la iglesia. Estaba muy entusiasmada y me pasaba el tiempo cantando, leyendo la Biblia y diciéndole a mi esposo cuánto necesitaba él volver a Dios. Con renuencia iba a la iglesia con mi hija y yo. Un día dijo: "no puedo ir más y tampoco quiero que lleves a mi hija". Tuvimos una terrible discusión e incluso nos íbamos a separar hasta que decidimos echarle un vistazo a ambas religiones.

Si hubiera podido explicarle el cristianismo satisfactoriamente a mi esposo, se hubiera vuelto cristiano. Al mismo tiempo, revisé el Islam (yo aclamaba el Islam dos años después de haberme casado, pero mi esposo no estaba activo en ello y yo perdí el interés rápidamente). Comencé a indagar con ministros, teólogos y ancianos expertos sobre el tema para que me ayudaran a probarle a mi esposo que el cristianismo era correcto. Yo quería hacerlo con todas mis fuerzas, les lloré a muchos de ellos para que me ayudaran pero muchos respondían: "lo siento, no se"; o "le escribiré", pero nunca más volvía a saber de ellos. Entre más trataba de convencer a mi esposo del cristianismo, más me inclinaba hacia el Islam y su lógica, hasta que finalmente me decidí por la ciencia de la Unicidad de Alá. Una cosa llevó a la otra hasta que ambos llegamos a ser musulmanes practicantes. El Islam me da paz interior porque no tengo que entender la trinidad y cómo Dios es "tres en uno" o que él murió en la cruz. Para mi el Islam responde a mis interrogantes.

● Me consideraba gnóstica cuando asistía a la universidad. Pensaba que creía en Dios y no pensaba hacer nada más al respecto. Después de algunos años, estaba lista para "volver a ser religiosa". Mientras tanto, conocí a un libanés quien sería mi esposo pasado poco tiempo. Ambos empezamos a aprender más respecto al Islam y me convertí seis meses después. Al cabo de ese tiempo nos casamos. La parte más difícil fue cambiar mis ideas respecto a Jesús. Me tomó bastante tiempo afirmar que Jesús no era el hijo d Dios sin que me pareciera una blasfemia. Pero finalmente comprendí que ambas religiones están muy cerca la una de la otra de alguna manera. María era una virgen y Jesús un gran profeta. La diferencia se halla en la divinidad de Jesús.

● Nunca supe nada sobre el Islam excepto que "Muhammad era un asesino y el Islam se expandió por medio de la espada". Yo estaba saliendo con quien actualmente es mi esposo (él no era musulmán practicante en aquella época). Cuando nos casamos y él decidió contarle a su familia, la decisión de su padre era que yo debía convertirme al Islam. Le dije que yo no podía cambiar mi religión por un hombre porque siempre había estado cerca a Dios pero nunca había tenido un camino específico sobre el cual andar. Luego empecé a hablar acerca de lo que yo realmente creía.

Le prometí a Dios que leería sobre el Islam y le pedí al mismo tiempo que me guiara. al cabo de varios meses empecé a hablar con el amigo de mi esposo quien había abrazado el Islam y era un musulmán muy humilde. Le hice muchas preguntas. Mantuve a mi esposo al margen de todo porque quería ser lo más objetiva posible respecto al tema.

Mi primer obstáculo fue quitarme de la mente aquellas imágenes horribles que veía en uno de mis libros de la escuela acerca de cómo luciríamos al quemarnos en el fuego del infierno. Me habían dicho siempre que si no creía que Jesús había muerto por mis pecados y era mi salvador personal, me iría al infierno para siempre. Pero Alá me mostró el camino. Leí muchos libros sobre el Islam, y todo lo que encontraba era justamente lo que sentía dentro de mí. Todas las respuestas estaban allí. Pude no haberlo entendido totalmente en ese momento, pero lo que hacía tenía sentido. Abracé el Islam y compartí mi primer mes de Ramadán con mi esposo quien había retomado su práctica hacía seis meses.

La idea de considerar a Jesús como Dios por los cristianos no tenía como ser cambiada para algunas de las mujeres encuestadas. Los musulmanes, sin embargo, son capaces de refutar tal creencia al afirmar que poner algo o alguien en el mismo nivel de Dios es un grave pecado. Este punto es probablemente el más divisorio entre católicos y musulmanes. Para los cristianos sería un gran pecado negar la existencia de Jesús dentro de la trinidad; para los musulmanes el pecado se halla en ubicar a Jesús (quien es considerado en el Islam como un profeta digno de todo respeto) en el mismo nivel de Dios.

● Le pedí a mi amigo que fuéramos a la iglesia. Me dijo que no asistía a la iglesia ya que era musulmán. “¿Qué es musulmán?", le pregunté, sin saber que mi vida iba a cambiar para siempre tan pronto como él empezara a contestarme. Primero lo escuché atentamente, pero cuando llegó al punto de negar que Jesús era el hijo de Dios, incluso negar su sacrificio por nosotros en la cruz, le pedí que me disculpara para retirarme y me fui dándome golpes de pecho por perder tanto tiempo y perderme la misa, por lo cual tendría que ir a confesarme. Poco tiempo después hablé de nuevo con mi amigo respecto a sus creencias.

Parecía que nuestras creencias se parecían más y más cada vez: cielo e infierno, los ángeles, nuestras obligaciones con el hermano, las sagradas escrituras. Sólo la "cuestión de Jesús" nos mantenía separados, en lugares opuestos. También noté otra complicación: a pesar de todo, me estaba enamorando de mi amigo. La cuestión no era el Islam, era el cristianismo. Yo era como un "Tomás Dudoso" en todos los aspectos y la culpa era aterradora. Empecé a buscar todo tipo de consejo para que se me quitara ese demonio de la duda. Entonces, tres eventos que sucedieron en una semana me llevaron a tomar la decisión de dejar el cristianismo definitivamente. Primero fui donde una monja en quien yo confiaba plenamente y me desahogué con ella. Me respondió con compasión, pero, al salir, me entregó un Corán. Yo me encontraba bastante confundida.

Después fui adonde mi profesor de religión, quien era un laico. A medida que hablábamos, me confundía más, hasta que finalmente le dije: "mira, sólo quiero que me digas sin duda y lleno de convicción que Jesús es el Hijo de Dios". Sin mirarme me respondió: "no puedo decirte eso". En ese momento estaba aún más enojada. ¿Qué le pasaba a esa gente que se rehusaba a darme las respuestas que yo buscaba? Finalmente, me volví hacia Dios. Por lo menos yo estaba segura que Él estaba allí para ayudarme.

Recé para que me abriera mi corazón y mi mente y me mostrara la respuesta que yo buscaba. Entonces usé un método que había usado muchas veces antes: rezar con mucha fe y luego abrir la Biblia al azar y en cualquier página encontrar mi respuesta. Abrí mi Biblia en el capítulo del juicio de Jesús frente a Poncio Pilatos. Pilatos trataba de forzar a Jesús a decir algo por lo cual pudiera ser liberado, y así librarse de su propia culpa por haberlo sentenciado a muerte para cumplir los deseos del pueblo. Pilatos le preguntó: "¿eres el hijo de Dios?" y Jesús le contestó como está registrado en los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan: "eres tú quien lo ha dicho". De repente me sentí en paz.

● Cuando tenía dieciocho años asistí a una universidad cristiana durante dos años. Allí fue donde tuve mi primer contacto con los musulmanes. Habían muchos allí, y yo estaba fascinada al poder tener contacto con otro grupo de gente del cual no sabía nada(gente de la "Tierra Santa"). Tomé un curso que se llamaba Las religiones vivas del mundo y aprendí un poco sobre el Islam. Conocí a quien iba a ser mi esposo al cumplir mis diecinueve años de edad. Me casé con él después de cuatro meses de haberlo conocido.

● Nos mudamos muy lejos para asistir a otra universidad. Allí conocí a una musulmana que usaba el jiyab. Me dio libros y folletos con contenido islámico. Leí algunos de ellos y presencié debates entre musulmanes y cristianos respecto a la divinidad de Jesús y la autenticidad de la Biblia. Allí escuché por primera vez que los cristianos(incluyendo a los católicos) pensaban que Jesús era Dios y también oí que la Biblia había sido modificada por el hombre , y principalmente por palabras del hombre, no de Dios. Yo entré en pánico. Entonces supe que ya no era una de ellos.

Encontrando algo conocido en el Islam

La identidad cercana del Islam con los profetas, con el énfasis en Alá como el mismo Dios que los judíos y cristianos adoran, con la aceptación de Jesús como un gran profeta y maestro, con sus raíces orientadas hacia Abraham, todo esto hace un escenario familiar al cual el Profeta Muhammad vino a traer la Palabra Final, para encaminar a la gente por medio de la Palabra de Dios. Tal familiaridad pudo haber sido parte de la fácil transición de algunas de las protagonistas de este libro cuando les fue explicado el Islam.

● Después de conocer a mi esposo compartíamos nuestras creencias religiosas, las cuales eran muy parecidas. Comencé a explorar mi sentimiento religioso cuando mi esposo me indagó acerca de mi creencia en Jesús como el hijo de Dios, y me explicó acerca de la Profecía de Muhammad. Inicié mis estudios sobre el Islam con mucho interés. Seis meses después de casada comencé a hacer las oraciones [islámicas]. Después de otros seis meses, participé en el ayuno del mes de Ramadán. Encontré para ese entonces que el Islam había definido mi creencia. Ya no podía negar mi creencia en el Islam sólo por evitar herir los sentimientos de quienes me rodeaban.

● Cuando conocí a quien sería mi esposo me encontré con quien era musulmán. Yo estaba asustada y le formulé todo tipo de preguntas que causaban mi temor. También tomé un curso en la universidad que se llamaba el Islam y el cambio social, con el cual aprendí mucho más al respecto. A medida que aprendía más en el mundo, me asustaba más y hacía más preguntas. Este temor, sin embargo, era deferente al temor de lo desconocido: era el temor del auto descubrimiento. Me encontré con que siempre había compartido las creencias enseñadas a través del Islam pero nunca había tenido un nombre para ellas. Ese curso, el Corán y mi esposo me ayudaron a caer en la cuenta que había vivido una vida islámica por muchos años sin saberlo. (Sólo hasta que aprendí sobre los cinco pilares del Islam comencé a practicar la religión). Entonces cuando la gente me pregunta cuántos años llevo practicando el Islam no se como responderles, pero creo que hace once años que lo hago. Si me preguntan cuándo me convertí, les digo que fue en 1992. En efecto, mi esposo sabía de antemano que yo era musulmana pero me dejó descubrirlo por mi misma.

Y así empezó el camino hacia la fe para aquellas mujeres que afectarían a aquellos a su alrededor: las familias en las que fueron criadas, sus amigos, sus colegas en el trabajo y sus compañeros de estudio. Esencialmente, esto cambiaría la dirección y el sentido de sus propias vidas, no sólo en un sentido religioso sino en cada faceta de sus vidas.

Abandono del sendero anterior: Reacciones de los parientes

Jodi y yo nos sentamos en el salón familiar esa noche de Acción de Gracias, solas las dos. Por fin yo sabía que tenía que escuchar. Yo quería estar segura de poder aceptar después lo que ella me diría... ¡y que era tan importante! Yo sabía que estaba demasiado turbada para ser lo suficientemente lógica, así que grabé la conversación. Los siguientes son apartes de esta: "en julio decidí convertirme al Islam, no drásticamente desde el principio pero el mes pasado decidí usar el pañuelo. Así que lo uso a diario y es mi decisión. Todo fue mi decisión. Reza está muy feliz al respecto pero él no me pidió que lo hiciera. Quería decírtelo y responderte todas las preguntas que quieras hacerme. He elegido esto por mí. Te ayudaré a comprenderlo, si quieres. Eso es todo lo que te puedo ofrecer. Estoy dispuesta a escuchar todos los comentarios groseros o cualquier cosa que quieras criticar. No va a ser difícil para mí ubicarme en el "lado opuesto", aunque considero que ninguna de las dos está en el lado equivocado. Simplemente decidimos algo distinto cada una. Tengo otras cosas qué decir, pero quisiera escuchar lo que sientes".

Respondí: "estoy muy dolida por todo esto. Hubo muchas cosas que te pedí que hicieras y que quise que hicieras: escuchar sobre el cristianismo desde un punto de vista adulto, de alguien que realmente supiera. Siento que no hiciste ningún esfuerzo. Estoy muy decepcionada porque no lo hiciste. Estoy muy enojada y lo he estado por mucho tiempo. Durante los últimos meses parece que estuvieras muriendo o zafándote de nosotros. Es como si estuviéramos en constante aflicción.

"Mamá, esta es mi propia decisión. No es un rechazo hacia ustedes. No quiero herirlos; sólo quiero mostrarme así. He cambiado mucho con respecto a lo que era. "
"¿Qué esperas de nosotros como padres?”
"No creo que espere nada. No se ni siquiera cuán larga será mi vida. Tal vez sólo es un sueño, pero he sentido que hay ciertas cosas que debo hacer en el Islam. Le he preguntado a otras personas si sienten lo mismo y me dicen que no. Ellos tienen deseos y sueños, pero lo mío es mas el sentimiento que tengo un camino especial por recorrer .Mi vida puede tornarse difícil y tendré que ser muy fuerte, pero si soy lo suficientemente fuerte podré lograrlo."
"Entonces cabemos en tu vida Jodi?"Le pregunté.
"Los veo muy lejos, y los veo como los cimientos de lo que soy."
"Siento que dices que lo que has tenido, que lo que te hemos dado no es suficientemente bueno y vas a deshacerte de todo y rechazarás todo lo concerniente a nosotros. Estás rompiendo todos tus lazos como si no te interesara nada de tu pasado".
"Mamá, sentí eso por primera vez cuando asistía al campo juvenil de la iglesia. Ellos hablaban de cómo los discípulos abandonaron todo y siguieron a Jesús y las cosas materiales no fueron importantes; incluso dejaron a sus familias. Yo pensaba que había muchas cosas que yo no podía abandonar. No podía dejar mis discos (me encantaba escucharlos). En ese momento estaba en busca de mi alma. No, no podía renunciar a muchas cosas. De seguro sólo una persona fuerte podía dejar todo y seguir a Jesús así. No, nunca podría hacerlo. Yo estaba muy triste por eso. Pero llegó un momento en que entendí por primera vez en mi vida que no me importaban las cosas materiales, que otras cosas eran más importantes: la vida espiritual y las relaciones interpersonales".

Seguimos hablando. Le reclamé por su cambio dramático al usar el jiyab. Le hice comentarios insultantes respecto a su ropa holgada y su pañuelo. Le acusé una y otra vez de rechazarnos. Ella trató de afirmar varias veces: "yo no los estoy rechazando. Simplemente estoy haciendo las cosas de una manera distinta...tú y papá son mis modelos. Amo la manera en que ustedes ayudan a los necesitados. .. He escogido un camino diferente. Todo lo que puedo hacer es ayudarles a sobrellevar todo esto.
Finalmente perdí el control y rompí en llanto: "sólo estoy impactada. Nunca pensé reaccionar de esta manera. He trabajado duro para aceptar esto, y simplemente no lo estoy haciendo. Todavía me pregunto qué hicimos mal, aunque algunas de las cosas que ustedes hacen son maravillosas. No quiero perderte, no obstante quiero alejarte de mi tanto como sea posible. Si no me importaras tanto, no querría volver a verte nunca más. Odio esto. Pero seguiré trabajando en eso".

Nos abrazamos y lloramos por un largo rato. Entonces ella añadió: "Reza te ama y te respeta mucho, a ti y a papá. Escogimos un camino un poco distinto, lo que creemos que s correcto, pero los vemos a ustedes como gente buena y fuerte también. Esperamos que nuestro matrimonio sea tan bueno como el suyo y que podamos ayudar a tanta gente como ustedes lo hacen. Somos simples y tenemos mucho qué pelear, más que salud, estudio y trabajo(debemos hacer que todo funcione bien). Pero queremos seguir haciéndolo"

Finalmente no tuvimos nada más que decirnos. Me retiré a mi habitación y sollocé toda la noche. Nunca había experimentado un sufrimiento como el de aquella noche. Lloré tanto que sentí como si algo hubiera sido físicamente expulsado de mi. Al medio día del día siguiente me arrodillé en mi cuarto y recé: "Dios de os cristianos y de los musulmanes del universo, ¿qué voy a hacer?; ¿Cómo puedo soportar esto?" Entonces, al sentarme a esperar la ayuda que quería escuché la música que mis hijos estaban tocando en el cuarto de enseguida. Los Beatles cantando: "Ayer todos mis problemas parecían estar tan lejos/el amor era un juego tan fácil/ahora anhelo el ayer..."
Oré: "Señor, así es como me siento. Anhelo el ayer cuando todo era más fácil con Jodi". Entonces Los Beatles cantaron: "Oye Jude, no estés triste, toma una triste canción y hazla mejor..."
Eso me tocó porque yo quería tomar una canción y hacerla mejor. Un sentimiento positivo me sobrevino. El proceso de curación se aproximaba.

Cuando Jodi y Reza salían para regresar a Arkansas pude poner mis brazos alrededor suyo y decirles:"quiero hacer esto. Por favor ayúdenme. Los amo mucho. Quiero a mi hija de regreso a sí que aprenderé a aceptar lo que ustedes han escogido”. No podía arriesgarme a perder a mi hija y a mi yerno. Haría lo que fuera necesario para sanar la relación entre nosotros.

Las decisiones religiosas están frecuentemente entre los traumas más intensos en la vida familiar. Las emociones se disparan y las reacciones a tales decisiones llevan a cambios que pueden causar separación en las familias. El camino hacia la aceptación, si llega a pasar, pude ser largo y tortuoso.

Las encuestadas, al compartir sus historias respecto alas diversas respuestas iniciales por parte de los padres, reflejan desde aceptación hasta bloqueo y rechazo familiar. EL 46% calificaron las respuestas de sus padres como negativas y tensionantes, mientras el 23% indicaron que fueron aceptadas con resignación, sin mucha tensión o rabia. El 14% dieron que sus padres las habían aceptado y apoyado. Algunas dijeron que no fue decisión de sus padres aceptar o rechazar su elección, que ellos no pensaban que era de su incumbencia lo que sus hijas hicieran en la adultez.

Con el tiempo, la etapa de la curación, al ser necesaria , ha comenzado a ocurrir en la mayoría de las familias. La mayoría de las mujeres han notado gran mejoría en sus relaciones y gran aceptación por parte de sus familias aunque algunas han sido completamente rechazadas. Algunas veces la distancia física les sirve como contribución positiva a la relación dado que no están cerca para tener un contacto permanente. En otras situaciones, sin embargo, la distancia mantiene tan fría la relación a tal punto que no hay ningún movimiento hacia la resolución.

Las encuestadas escribieron acerca de varias reacciones y etapas por las que pueden pasar las familias al enfrentarse a la decisión de su hija de convertirse al Islam.

Aceptando la decisión

Hubo ciertas familias que fueron abiertas y aceptaron la decisión de sus hijas de convertirse, especialmente después que preocupaciones iniciales fueron disipadas y los padres sintieron la necesidad de que sus hijas estarían bien.

• Después de mi conversión, me presenté luciendo el jiyab. Les expliqué. Nunca me preocupé mucho por ellos. Sabía que ellos aceptarían lo que me hiciera feliz . Uno de mis hermanos me molestaba y me decía que me quitara ese pañuelo de la cabeza. Creo que para mi fue fácil convertirme al Islam porque sabía que contaría con ellos y nunca me volverían la espalda. Respondí a sus preguntas libremente. Le di el Corán a mi papá para que lo leyera.

• Mi elección de ser musulmana no ha afectado en lo más mínimo mi relación con mi familia de origen. Mi mamá está feliz porque soy una persona más religiosa. Ella está feliz por mí; no sabe mucho sobre el Islam, pero sí sabe que creo en El Dios Único así que ha aceptado m conversión. No vivo cerca de ellos.

• Cuando abracé el Islam y les conté a mis padres, mi papá me entendió y me apoyó. Mi mamá estuvo renuente. Siento que su reacción fue esa por diversas razones: 1) su amor hacia mi y su deseo de lo mejor para mi; 2) los estereotipos asociados con el rol de la mujer en el Islam; 3) un viaje a Beirut que ella hizo cuando era joven y 4) una seria relación que sostuvo con un musulmán. Creo que mi mamá quería que yo estuviera segura de todos los aspectos de la religión antes de tomar cualquier decisión. Las madres quieren lo mejor para sus hijos y quieren también protegerlos, y todos sabemos cual es la actitud de la sociedad actual hacia el Islam. Quisiera hacer hincapié en que mi madre no me apoyó en mi decisión no sólo una vez; ella sólo emitía sus preocupaciones y sus dudas , lo cual era lo que yo buscaba cuando le conté.

• Infortunadamente todavía no hemos podido visitar a mi familia en Suiza (sin embargo, está en nuestros planes). Ellos tuvieron que venir a los Estados Unidos cuando me convertí y me casé. Tan pronto como se aseguraron que mi esposo era amoroso, que yo estaba bien, aceptaron mi decisión. No obstante las preguntas abundan. Probablemente hablarán mucho. Mi deseo es que mi padre se convierta al Islam, pues ya es musulmán en su corazón.

• No tengo familia de origen, excepto un hermano que no veo desde mucho antes de mi conversión. Creo que él esta de cierta manera complacido con mi conversión porque puede ver que me estoy proponiendo fines más realistas.

• No tengo mayor problema con mi familia. Ellos me han aceptado como musulmana siempre y cuando sea lo que yo quiero. Algunos de ellos piensan que estoy loca porque uso el jiyab y mi esposo actúa cada vez más como un norteamericano. Sin embargo, no hemos entrado en discusión. Pasamos tiempo juntos tanto como podamos, o lo hacemos por teléfono.

• Mi familia se siente bien conmigo. Nunca hubo ningún problema porque me mantuve en silencio respecto a mis motivos para cambiar mi estilo de vida. Mis padres vieron mi cambio de actitud cuando estaba en la universidad. Llegué a mi casa con un corte afro y casi se mueren. Este hecho estaba entre los primeros de su lista de negaciones. Cuando ellos se dieron cuenta de mi estilo de vida, simplemente me desearon lo mejor y nunca me criticaron ni a mi ni al Islam. Ellos están felices de que yo crea en Dios y mantenga una buena moral, y asimismo se la transmita a mis hijos.

Estas familias pudieron ajustarse a las decisiones de sus hijas tan pronto como se sintieron seguras de que sus hijas estuvieran a salvo; a la vez comprendieron de alguna manera las intenciones y el compromiso de estas. Quizás estas familias fueron de aquellas que dejaban que sus hijas experimentaran, siendo unos individuos con limitaciones así fueran musulmanas o no. Esto no quiere decir que no hubieran relaciones futuras qué componer; las relaciones familiares siempre están en movimiento, en constante cambio y reestablecimiento a medida que el tiempo y la vida continúan su curso.

Aceptación con reserva

Ver a las hijas abrazar otra tradición religiosa puede dejarles a los miembros de la familia una sensación de una grieta invisible pero profunda que los separa. Este sentimiento de separación se siente en los hermanos, hermanas, abuelos, tíos, amigos, aunque el nivel de aceptación varía entre cada miembro de la familia. Algunos pueden estar dispuestos a aceptarlo, otros pueden no estar listos para abrirse del todo. Los hermanos o hermanas pueden sentir vergüenza de salir en público con su hermana luciendo el jiyab. Los abuelos puede que no entiendan cómo esta amada nieta tome semejante decisión, pero también puede haber algunos que mantengan en contacto con la conversa, como lo puede hacer cualquier otro miembro del círculo familiar.
Algunas familias temen que sus hijas vayan al infierno por negar a Cristo. Estas son empujadas al trabajo teológico de comprender el concepto cristiano de salvación respecto a sus hijas, y luchan para encontrar un nivel satisfactorio respecto al tema.

• A excepción de mi madre, mi familia tomó mi conversión sin problema. Hasta hoy, siento como si ella todavía me reclamara por mi decisión de convertirme. Espero, inshalah, que ella pueda aceptar mi estilo de vida algún día. El pasado cuatro de julio tuvimos un día de campo que terminó mal porque empezamos a hablar de política y el World Trade Center, que al final se tornó en una pelea entre cristianismo e Islam, especialmente con mi madre. Resolví la situación al aclarar que si ella me estaba insinuando que me retirara del Islam, no la volvería a ver nunca más. Ella bajó la guardia, pero sentí que no era lo suficientemente sincera.

• Tengo una familia muy pequeña : una hermana. No tengo contacto con mi madre (mi padre nos crió). Mi hermana tiene estudios universitarios y ha estudiado varias religiones, así que aceptó totalmente mi decisión de convertirme y casarme con un musulmán árabe. A mi padre le ha costado más trabajo aceptarlo. Él no ha ido a la iglesia desde antes que yo dejara de ir, pero él piensa que yo debo actuar como "americana", vestir como todos lo hacen , celebrar la navidad como todos lo hacen , etc.(básicamente, no ser tan diferente a los otros). Pero ya esta comenzando a aceptar que vivo como musulmana y que mi hija será educada como tal.

• Mi familia siempre me veía como "la extraña", así que cuando les anuncié lo de mi "nueva religión", ellos sólo esperaban ver cuándo perdía mi interés. Años más tarde, mi madre hizo comentarios acerca de cómo yo había cambiado y por qué no me había quedado en la religión en la que había sido criada(sólo íbamos a la iglesia en Semana Santa). Ella y mi padre finalmente lo aceptaron, pero se que mi madre dentro de si anhela que yo "regrese". A ellos les disgusta en especial que yo me quede en la casa en lugar de irme a trabajar, aunque ellos apoyan mis esfuerzos por superarme en mi educación. Ellos se mantienen al margen. Aceptaron el cambio de mi primer nombre (por mi nombre islámico) fácilmente.

• Mi padre parece que me aceptara más, incluso creo que me aprueba. Le gusta mi modo de vestir (mientras que a mi madre le avergüenza) , e incluso ha leído algunos libros islámicos.

• Mis padres se disgustaron mucho cuando supieron lo de mi conversión. Creo que ellos pensaban que era una "etapa" por la que estaba pasando e iba a salir de ella pronto. Mi papá leyó todo el Corán; mi mamá por su parte tomó un curso en la iglesia sobre el Islam y así ambos aprendieron más sobre el tema. Ahora se sienten más cómodos y seguros al respecto. No creo que algún día se conviertan al Islam, pero espero que sea así. Mi hermana es cristiana fundamentalista y se rehúsa a hablar del tema. Ella se preocupa porque iré al infierno y reza por mí todo el tiempo. No obstante, tenemos una buena relación y sabemos que no debemos hablar de religión si no queremos formar una discusión.

• La relación con mis padres es buena. Ellos comprenden mi decisión de convertirme y son de mente muy abierta. Mi abuela por el contrario no está muy contenta respecto a mi conversión al Islam. Ella negó que el periódico local publicara que yo soy musulmana. Dijo que era un error, y yo le dije que no. Anhelo que algún día mi abuela comprenda que soy musulmana. La única presión la hallo en ella. Quisiera que las cosas fueran mejor con ella con respecto a mi fe. No tengo dificultades con mis padres. En efecto me gusta ir a visitarlos, y hablar con mi abuela es agradable cuando no tocamos el tema de la religión.

• Mis padres estuvieron enojados al principio pero ahora lo han aceptado aunque con cierto recelo. Mi padre se enojó mucho y me maltrató torciéndome el brazo mientras me reclamaba por usar el jiyab. Me decía que me "quitara esa cosa" porque no quería ser visto conmigo en público. Esto sucedió en 1983.

Espero estar cerca de ellos, pero también planeo vivir donde hayan otros musulmanes, lo cual me separaría de mi familia unos cuantos kilómetros. Se que el Islam está en contra de violar los lazos familiares (un pecado grave mencionado en el Corán). Amo mucho a mi mamá, hermanos y hermanas.

• Hay una tremenda batalla al momento de ajustar las relaciones para encontrar vía aceptables y relacionarse con la hija que ha renunciado al camino de sus padres y es ahora tan diferente. La grieta es tan amplia que afecta las relaciones física, emocional y espiritualmente. A pesar de la resistencia al principio ante el cambio de sendero de la hija, hay una aceptación gradual y la separación empieza a cerrarse. Esto sin duda viene de la intensa necesidad de afecto de la hija hacia la familia, al igual que la necesidad de tener a esa hija en la relación familiar.

Caminando hacia la aceptación

Aunque las relaciones familiares pudieron haber sido de conmoción y recelo al principio, ellos querían mejorar la relación con sus hijas. El deseo de caminar hacia la aceptación fue motivado por otras circunstancias como el nacimiento de un bebé en la pareja musulmana. El paso hacia la aceptación puede venir con el tiempo, probablemente cuando la familia llegue a aceptar que lo que la hija escogió no fue solamente una fase en su vida. A veces la iniciativa de trabajar por la relación parece venir desde la hija más que desde la familia. Cambios drásticos en el vestir, estilos de vida, religión, tradición hacen al esposo un blanco perfecto para ser culpado por las familias en cuanto al cambio de sus hijas. Algunas mujeres hicieron el cambio al Islam incluso aún estando en el seno de sus familias. Toda esta situación requiere tiempo, esfuerzo y trabajo de parte de la familia y de la hija para poder llegar a cierto nivel de aceptación. Estas familias todavía están trabajando en ese proceso de aceptación.

• Cuando tomé el Islam le dije a mi familia.Eellos no estaban sorprendidos. Lo habían notado ya por mis acciones y lo que les decía cuando estaba en la casa ese verano. Ellos aceptaron mi decisión y sabían que yo era sincera. Incluso antes, mi familia siempre aceptaba mis actividades y profunda fe aunque no la compartieran. Sin embargo, no fueron tan abiertos cuando empecé a usar el Jiyab.

Ellos estaban preocupados porque me estaba borrando de la sociedad, porque sería discriminada, porque no podría alcanzar mis metas, y porque ellos estarían avergonzados de que los vieran conmigo. Pensaban que yo era muy radical. No les importaba si yo tenía una creencia diferente, pero ellos no querían que esto afectara mi vida exterior.

Han pasado tres años han cambiado muchas cosas. Mi familia reconoce que no destruí mi vida. Ellos ven que el Islam me ha traído felicidad, no pena y tristeza. Están orgullosos de que he logrado y pueden ver ahora que estoy realmente feliz y en paz. Nuestra relación volvió a la normalidad y están esperando mi próxima visita, Inshalah.

• Después de convertirme al Islam, sentí que mis padres estaban decepcionados de mi. Decirles que yo era musulmana era como si les hubiera dado una bofetada. Era como si me hubiera negado a todo lo que me habían enseñado cuando era niña (todo lo que ellos habían aprendido de sus propios padres). Eso era suficiente para ellos, entonces ¿por qué no era suficiente para mi? Mis hermanos tenían dieciséis, catorce y once años cuando me convertí, y en realidad a ellos no les interesaba mucho el tema. Era mi decisión y tenía el derecho de hacer lo que yo quisiera. Mis otros familiares todavía son amigables conmigo por teléfono, pero cuando mi esposo y yo los visitamos, se notan tensos e incómodos, incluso nos ignoran y se ponen hablar entre ellos como si no estuviéramos allí. Nadie de mi familia está interesado en el Islam y ninguno quisiera convertirse tampoco.

Mi mamá anhelaba que mi esposo regresara a Irán y me dejara. Imaginaba que entonces yo dejaría el Islam y volvería a ser la misma de antes. Después de cuatro años de matrimonio, mi esposo viajó fuera del país y regresó al cabo de seis semanas. Mi madre entendió que él nunca me iba a dejar y empezó a aceptar mi conversión al Islam.

Después hablé con ella sobre mi fe, y terminó por aceptarme incondicionalmente. Entendió que yo había escogido creer como lo hago. Me dijo que ella y mi padre eran muy viejos para cambiar su estilo de vida. Después de mis trece años de matrimonio me dijo que me veía hermosa con mi pañuelo y que me parecía a las estatuas de la virgen María.

• Cuando mi hermano, quien es un pastor, me escribió una carta diciéndome que mi esposo, mis hijos y yo nos iríamos al infierno por nuestras creencias, mi madre estuvo en absoluto desacuerdo. Dijo que creía que había muchas formas de llegar a Dios y que no pensaba que iríamos al infierno. Cinco años más tarde ella falleció, que Dios le de la paz, y la última vez que hablé con ella me dijo que no tenía miedo de morirse. También me dijo que no estaba preocupada por mi, pero que si lo estaba por mis tres hermanos, incluso por el pastor . Quizás ella aceptó el Islam al final, aunque no lo pudiera haber practicado.

• Mi esposo y yo nos encontramos en una situación única porque aún vivimos en la casa de mis padres. Ellos son muy comprensivos y no han expresado nada en contra de nuestras creencias, y mi madre es cuidadosa cuando prepara el cerdo sólo para mi papá cuando nosotros comemos afuera. Usualmente nos reunimos con mis abuelos y siempre nos dan regalos. Aprendí desde que era testigo de Jehová que no debía arruinarle el día a nadie rechazando sus regalos. Ha habido ciertos momentos de discusión con mi madre respecto al largo de los vestidos que me cose: "¿Por qué los quieres de ese largo tan ridículo?". Su frustración fue mayor cuando le dije que no podía comer alimentos a base de gelatina (ya que usualmente están hechos de cerdo). Pero al final ella se ha vuelto más y más comprensiva con el tiempo, incluso dándose cuenta que los medios de comunicación siempre se proponen reflejar a los musulmanes como si estuvieran en un mal camino; ahora ella sabe cómo somos en verdad.

Anhelo que en futuro seamos más capaces de discutir respecto a nuestras creencias en particular, cosa que no hemos hecho mucho, y también anhelo que discutamos más el tema con mi padre, quien básicamente no está interesado en ninguna religión.

• Inicialmente mi conversión causó conflictos graves en m familia. Ellos no me apoyaron y sentían que estaba desorientada y que mi esposo me había lavado el cerebro. Esto luego cambió dadas dos razones: 1) cayeron el la cuenta que esto no era una etapa por la cual estaba pasando y si querían tener algún contacto conmigo tendrían que aceptarme como musulmana , y 2)una vez que mis hijos nacieron e iniciaron su educación como musulmanes , ya era difícil para ellos tratar a los niños de la misma manera negativa. He intentado hablar con mi familia respecto al Islam, a la espera de poder ayudarlos a vivir y morir como musulmanes.

• La principio mis padres entraron en crisis. Mi padre culpó a mi esposo. Aunque los dos habían sido los mejores amigos, mi padre dejó de hablarle a mi esposo por un año entero. Muchos pleitos familiares se han suscitado a raíz de mi conversión.Gran parte de la intolerancia desde mi familia viene de mi madre. Para ellos yo era un demonio adorador que había renunciado a Cristo. Sin embargo, en una reunión familiar fui elevada al grado de una cristiana que simplemente no sabía cómo aceptar y aclamar a Cristo. He aprendido a no discutir temas religiosos con ellos.

Ahora mi madre me aconseja de qué color debo llevar mi pañuelo y a menudo me dice cosas bonitas al respecto. Ha aprendido a aceptarlo. Quisiera que mis padres me preguntaran en qué creo y leyeran algo del Corán.

• Mi decisión de volverme musulmana ha marcado una gran diferencia en mi relación familiar(ya que es muy tensa). Siento que ellos piensan que estoy pasando por una etapa en mi vida. Ya han pasado cuatro años y las cosas todavía son extrañas. Me siento un poco rechazada. Quisiera que mi familia fuera más abierta y me preguntara un poco más sobre el Islam en lugar de tomar lo que dicen en los medios y en otras fuentes equívocas. Lo más tensionante aún es que mi familia culpa mi esposo de mi conversión al Islam. Me gusta ser el mejor ejemplo de mujer musulmana cuando visito a mi familia, pero me pongo muy triste a saber que ellos no son musulmanes. Mi madre siempre me dice que hubiera deseado que mis otras dos hermanas fueran tan buenas madres como yo. Ser una buena mamá es parte de ser una buena musulmana.

Qué afortunadas fueron aquellas mujeres cuyas familias hicieron un esfuerzo para la reconciliación y el entendimiento. Frecuentemente los padres piensan que las decisiones hechas por los hijos en la temprana adultez son impulsivas y frívolas. Aunque esa es una posibilidad, el tiempo ha demostrado que el compromiso de la hija es duradero y el cambio en su vida es igualmente permanente.

Dándole la espalda a la aceptación

Algunas familias parecían incapaces de tolerar el cambio. Se sentían más seguras rompiendo las relaciones con sus hijas completamente o teniendo muy poco que ver con ellas. Para algunas de las conversas, el estilo de vida de sus familias de origen es tan diferente al de ellas en el Islam que han optado por mantenerse aparte de sus familias. La falta de aceptación de tales familias yace básicamente en dos problemas:

1) la falta de entendimiento respecto a la decisión de conversión y

2) una negativa a entender la decisión.

Las familias pueden aprender a tener una buena relación sobre una base superficial pero a la vez pueden sentirse inconformes si se va más allá. Una discusión seria puede ser difícil de llevar a cabo y un sentimiento oculto de culpa y hostilidad puede darse también.

• Desde que tomé mi shajada mi familia se ha apartado de mí considerablemente. Le pido a Alá que los guíe en nuestra relación y que les de la bendición que Él me dio: un futuro para trabajar en el más allá. Espero que me respeten y respeten mi religión. Ellos pensaron que mi parte religiosa era un culto y que me sobrepondría, hasta que vieron cuán seria estaba yo al respecto y que además ya estaba comprometida para casarme. Mi matrimonio fue el punto más tensionante. Mi familia rara vez me visita. Me han visitado tres veces en los últimos doce años. Los primeros cinco años sólo me creaban problemas y se negaban a visitarme.

• Sabía que me iba a enfrentar a grandes cambios y decepciones. Mi familia era el principal problema. Fui a visitarlos en septiembre pero no sólo pasé un mal momento sino que se negaron a dejar entrar a mi esposo a la casa. Incluso nos dijeron que nos fuéramos antes que los vecinos nos vieran. Esa era la primera vez que los veía en años.

• Desde que me convertí al Islam infortunadamente perdí contacto con los miembros de mi familia. Eso me molesta pero es su decisión. No obstante, las cosas han ido mejorando poco a poco. Durante los últimos meses varios familiares me han llamado, así que hay esperanza. La objeción más grande por parte de mi padre es que yo use el jiyab. Él ni lo entiende ni mucho menos lo aprueba. En general mi familia no sabe mucho del Islam ni le interesa saber.

• Al principio mis padres estaban enojados, ya que no entendían el Islam. EL verdadero problema fue cuando decidí usar el jiyab al año y medio después de convertirme. Mi hermana todavía piensa que soy extraña y que estoy loca, por eso no me habla mucho.

• Me siento distante de mi familia. Tenía muy buena relación con mis hermanos pero ahora no tanto. La religión es un tema muy sensible entre nosotros aunque de cierta forma los he convencido de lo errados que están dentro del catolicismo. Me siento muy distante de mis padres. Mi madre no quiere creer que el libro que ha estado siguiendo por años (la Biblia) ha sido modificado por el hombre y que el Islam es el camino correcto. Tampoco entiende por qué me cubro y por qué no consumo productos a base de cerdo. Nunca he hablado al respecto con mi padre. Él no tiene mucha educación y es de mente muy cerrada. En verdad quisiera hablar con él al respecto pero no sé ni qué decirle ni cómo. La mayoría de mi familia piensa que me convertí al Islam sólo por complacer a mi esposo. Simplemente no entienden que yo amo el Islam con todo mi corazón, tanto que me gustaría hablarles de ello hasta que se convirtieran.

• Sé que mi familia piensa que mi esposo me forzó a tomar el Islam y no quieren entender la realidad. Anhelaba que mi madre me aceptara como soy y que aceptara el hecho de que esa es mi decisión. ¡Sé que tomé la mejor decisión al aceptar el Islam! Ellos se rehúsan a saber que los musulmanes creemos en Dios y consecuentemente... ¡creemos que vamos al infierno! ¡Detesto su terquedad!

Mi madre no respeta lo que opine mi esposo ni tampoco le pide su opinión. Cuando él intenta hablar con ella respecto al cristianismo, para hablar las cosas y llevarlas más abiertamente, ella se niega a hacerlo; ella nunca considera nuestro punto de vista. Mi esposo es muy agresivo y exigente cuando debate o habla con alguien, pero él realmente quiere que ella vea las cosas desde otra perspectiva; él no quiere darse por vencido incluso si la discusión termina en una pelea a gritos. Pero mi mamá no está acostumbrada a que le lleven la delantera(¡menos yo!)...y mi esposo no entiende que algo que puede ser tan claro y tan obvio para él, no lo es para otra persona.

• Mi familia no comentó mucho respecto a mi matrimonio con un musulmán. Cuando nos casamos, algunos de mis familiares objetaron (especialmente mi abuelo), no porque mi esposo fuera musulmán, sino porque era extranjero. Él no quería a ninguno de esos "malditos extranjeros" en la familia. No me habló durante dos meses. Pero su esposa le hizo entender que dejara las cosas de ese tamaño o me perdería. Una vez un primo sugirió que mi esposo se convirtiera al cristianismo. No somos una familia que dialoga mucho. Hay una tendencia a la conversación superficial. Cierta vez uno de mis hermanos, quien es cinco años menor que yo, le preguntó a mi esposo sobre las creencias de los musulmanes. Pero mi padre le dijo que eso no debía discutirse, así que pronto se entendió que la religión no era tema a tratar. Le dije a mi esposo que no quería que las cosas fueran así, pero que realmente no existe mucho apego emocional entre nosotros.

• Mis padres tuvieron que aceptar mi cambio. No iba a regresar ni al cristianismo ni al americanismo sólo por ellos. Ellos no son de mente abierta, pero yo hago lo mejor que puedo para mantener y propiciar el contacto entre nosotros, a la medida que podamos. Anhelo que mis padres y todos los no musulmanes encuentren el Islam. Yo se que cada uno es responsable de sus propias acciones y que yo tendré que testificar (en el día del juicio) por lo que yo haya hecho. No trato de forzarlos a nada. Si ellos me molestan (lo cual ocurre con frecuencia), sólo oro por ellos y no dejo que ello me perturbe.

• Todavía hay ciertos aspectos que se han quedado rezagados y que me causan pena y desasosiego; por ejemplo no sentirme cercana a mi madre, hermanas y amigos, al igual que con mi abuela, quien trata de aceptarme con mi estilo de vida, pero no lo ha logrado.

• No he logrado nada con mis padres. En noviembre se cumplirán tres años desde la última vez que nos vieron a mis esposo y a mí. Ellos no quieren nada con nosotros. Mi hermano ha hecho lo mismo. Mi tía me habla, pero dice que mis creencias son del demonio. No tengo que preocuparme por pasar los días festivos con mi familia, ya que no tenemos ninguna relación.

• Mi decisión de convertirme al Islam trajo diversas reacciones entre mi familia. Mi padre y mi madrastra (mi madre es fallecida) me rechazaron totalmente. No nos hemos hablado durante cinco años. Mis abuelos siempre me han hecho sentir bienvenida, pero no hacen ningún comentario en lo absoluto respecto a que no están de acuerdo con lo que estoy haciendo.

Estas mujeres no pudieron tener el apoyo de sus familias en cualquier situación a la que ellas se orientaron, pero ciertamente tienen que ser fuertes para vivir sin su apoyo. Posiblemente habrá un mejoramiento en la relación con el paso del tiempo. Crisis familiares, cambios de opinión o necesidad de afecto pueden motivar a estas familias a reconsiderar la relación.

La aceptación como un tema no familiar

La opinión expresada por dos de las conversas fue que sus familias no tuvieron nada que decir respecto a su decisión. Ellas sentían que eso no les incumbía a las familias y si su decisión era molesta o perturbadora para sus familiares, eso sería problema de sus familias y no de ellas.

• El efecto sobre mi familia no existe. Soy adulta y elijo lo que quiero hacer. En mi casa nos comportamos como adultos y no pedimos permiso sobre cómo vivir muestras vidas. La religión no es parte primordial en la vida de mis padres y no hablamos del tema a menos que alguien de nosotros pregunte al respecto. Cuando me vaya del país con mi esposo anhelo que tal tema sea de su entendimiento, si no, tendrán que lidiar con ello.

• Volverme musulmana no tuvo efecto alguno sobre la relación con mi familia. Ellos sabían que podían aceptar o rechazar mi religión, pero cualquier decisión que tomaran no me influenciaría. Mi esposo (quien no es musulmán) aceptó mis cambios porque me respeta como persona. Vivo en el oeste de los Estados Unidos y mis familiares viven en la parte centro oriental del país .Sentía como si ellos nunca fueran a comprender .Sin embargo ,cuando descubrieron que yo era musulmana, y dado que nadie me había influenciado a tomar la decisión, finalmente aceptaron que Alá(SWT) guía a quien Él desea.

En ningún momento las respuestas al cuestionario reflejan que las mujeres se hayan tornado al Islam para hacer enojar a sus padres o para contradecirlos. Muchas eran concientes de que las relaciones podrían tornarse tirantes así que trataron de encontrar la manera de suavizar la noticia de su conversión. Pero para estas mujeres su nueva fe valía tanto la pena que hasta se arriesgarían a perder a sus familias si era necesario. Habían escogido su camino, y estaban dispuestas a recorrerlo.

Viaje a través del sendero islámico: Vida y práctica de los principios islámicos

Pensé que el dolor y la herida de aquel fin de semana de Acción de Gracias nunca pasarían, pero todos estábamos dispuestos a sobrellevarlo. La próxima vez que Jodi estuvo de visita estuvimos un rato cosiendo. Eso era algo que ambas amábamos hacer desde que ella era pequeña. Hablamos. Había mucho qué aprender respecto a lo que ella había elegido.

"Mamá, te traje algunos casetes para que los escuches y aprendas más acerca de lo que es el Islam. De verdad mamá, hay mucho en común con el cristianismo. Siento que puedo vivir como me criaste ahora mucho más que antes".

Si, probablemente ella tenía razón en esa parte, dado que nuestra iglesia tenía ciertas expectativas que eran difíciles para que la juventud las viviera en la sociedad. ¿Pero el Islam similar al cristianismo? Bueno, eso sería algo difícil de probar. Tal religión había causado tantos conflictos políticamente y tenía ideas tan extrañas. Sin embargo yo estaba abierta al entendimiento. ¿Qué otra opción me quedaba si quería tener una buena relación con mi hija?

Pasó un año y medio antes de adaptarnos a la nueva vida de Jodi. La vi tan disciplinada en su religión, tan presta a servir a Dios y a las personas a su alrededor, tan fuerte al vestir esas extrañas ropas de pies a cabeza para ir a la universidad. Aún así, todavía era la Jodi que nos amaba, quien adoraba hablar con la gente, quien luchaba por ir bien en sus estudios, quien quería ser enfermera (y lo estaba logrando).

Mis amigos me ayudaron a aceptarla. Descubrí que simplemente sentarme, llorar después de leer un poema o estar en el cuarto de Jodi era un alivio para mí. La ponía en las manos de Dios cuando rezaba, y sin duda había mucha oración para mí también. Igualmente tuve que ayudar a otros miembros de mi familia que sentían rechazo hacia ella. Las heridas estaban empezando a sanar. Somos una familia a la cual no le gusta el conflicto; queríamos amarnos y aceptarnos. También queríamos ser abiertos al mundo alrededor nuestro, así que empezamos a aprender sobre lo que nuestra hija había decidido.

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Yijad es una palabra que se ha vuelto conocida entre muchos de los no musulmanes ya que los medios la han asociado con actividades terroristas. La doctora Jamilah Colocotronis, una conversa americana, explora este concepto islámico en su disertación doctoral. Tal concepto viene de la lengua árabe y quiere decir lucha o esfuerzo personal. En el tiempo del Profeta Muhammad, este tema llevó un nuevo sentido a medida que esta religión tan joven (el Islam) empezó a crecer. En su libro Yijad (guerra santa): una perspectiva histórica, la doctora Colocotronis escribe:

"Ahora tomó el sentido de 'lucha por la causa de Alá'. Después del período de Muhammad, los historiadores comenzaron a traducir el término como guerra santa,pero tal definición no es completa para definir el término. Esta palabra debería ser definida como lucha por la causa de Alá, ya que esta definición si va acorde con lo que encierra el término1.

En este sentido, cualquier actividad relacionada con la práctica islámica puede ser una lucha, por ejemplo levantarse para hacer la oración de la mañana cuando la persona no está acostumbrada a levantarse temprano. Diversas connotaciones negativas del yijad han sido utilizadas por grupos radicales occidentales (que representan una pequeña minoría).

Durante el tiempo de Muhammad, el término yijad fue aplicado en forma individual, especialmente en los primeros años cuando los conversos al Islam se unieron al pequeño movimiento y lucharon para abandonar sus antiguas tradiciones y estilos de vida, y a pesar de su familia y otras dificultades, asumieron lo que habían decidido tomar como creencia. Su existencia personal era el yijad por la causa de Alá. Las mujeres norteamericanas que han elegido el Islam, están en la misma lucha al dejar a un lado sus antiguas tradiciones y vivir sus nuevas creencias.

El Islam es un desconocido para muchos de nosotros. Aunque hayamos leído un libro sobre el Islam y los musulmanes, aunque hayamos tomado una clase en la iglesia o hubiéramos tenido algún acercamiento en la escuela, el contenido no nos dice mucho en realidad. Ahora, sin embargo, hay un ser amado que se ha convertido al Islam. Ahora necesitamos entender lo que es tan importante para ella, para así conocer el camino que emprendió.

Islam es el nombre de la religión. Es un término árabe que quiere decir aceptación de Dios como Ser Supremo e invita a la sumisión al Dios Único. El significado literal de la palabra es paz: vivir en paz con el Creador, con uno mismo y con las demás personas.

Los seguidores del Islam se llaman musulmanes. A ellos no les gusta que se les llame mahometanos, islamistas o islámicos. Los musulmanes creen que Muhammad fue elegido por Dios para ser el profeta que recibiera el Mensaje de Dios por medio del ángel Gabriel. Esto ocurrió en Meca en la Península Arábiga en el siglo séptimo. El Corán (o Qur'an) es el libro de mensajes divinos que fue revelado por medio de Muhammad durante un período de 23 años. Los musulmanes creen en el Corán como la última palabra literal de Dios para el mundo.

En resumen, la religión es el Islam, los seguidores son los musulmanes, el Profeta el Muhammad y el libro sagrado de las revelaciones de Dios por medio de su último Profeta es el Qur'an.

Artículos de fe

Tres creencias fundamentales conforman la base de la fe islámica: la unicidad de Dios, la profecía y la vida después de la muerte.

La unicidad de Dios es el fundamento de la fe islámica. Alá es el Dios Único. La palabra Alá literalmente significa El Dios en árabe, y no tiene forma masculina, femenina o plural; así Alá es elevado al Ser más Supremo. Los musulmanes creen que Alá es el dios de los cristianos, judíos y otros. Poner algo o a alguien en el mismo nivel de Alá es considerado blasfemia en el Islam. Esta unicidad de Alá es llamada tawhid. El Islam rechaza la noción cristiana de trinidad (padre, hijo y espíritu santo) y no le atribuye divinidad a Jesús, pero sí lo acepta como un profeta y mensajero de Dios digno de reverencia.

El segundo artículo de fe es que Dios ha proveído la guía para vivir mejor a través de profetas como Adán, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Salomón y David, quienes se mencionan en el Antiguo Testamento de la Biblia; Juan y Jesús quienes se mencionan en el Nuevo Testamento y Muhammad como el último Profeta quien trajo la última palabra literal de Dios a la humanidad. Cuando los musulmanes mencionan o escriben el nombre del Profeta dicen que la paz de Dios sea con él o escriben PBUH [que traduce al inglés Peace Be upon Him]2 después del nombre. Ellos consideran a los cristianos, judíos y musulmanes como la gente del libro y sienten afinidad a través de los profetas.

El Profeta Muhammad es reverenciado(no adorado) como el mensajero de Dios y Jesús también es aceptado como mensajero de la Palabra de Dios. Aunque los musulmanes y los cristianos no están de acuerdo en cuanto a la divinidad de Jesús, sí concuerdan en muchas ideas respecto a la moral, vida después de la muerte y el día del juicio. El Qur'an enseña que el adulterio, el asesinato, la mentira, el robo y la trampa son actos equívocos.

La vida después de la muerte es la tercera creencia fundamental del Islam. La creencia y la acción son importantes en esta vida. Ellos creen en el día del Juicio en el cual rendiremos cuentas a Dios por nuestra conducta. Es importante considerar si cada acción que tomemos o no va de acuerdo con lo que Dios ha mandado.

Los cinco pilares del Islam

Hay cinco pilares en el Islam que un musulmán está llamado a seguir. El primer Pilar es declarar la shajada como la primera forma de conversión: no hay más Dios que Alá y Muhammad es Su Mensajero. Las otras cuatro son las obligaciones prácticas de oración diaria, ayuno en el Ramadán, pago del zakat, que es un dinero distribuido a los pobres, usualmente hecho en conexión con el Ramadán, y la peregrinación a la Meca.

Al tomar el Islam, los conversos declaran la shajada repitiendo que no hay más Dios que Alá y Muhammad es Su profeta. Ellos también toman un estilo de vida que tiene muchos requerimientos y obligaciones a medida que se encaminan en el camino recto. Aunque dichas prácticas parecen requerir de un gran esfuerzo, las respuestas a nuestro cuestionario indicaron que, en general, las mujeres encuestadas estaban dichosas con la oportunidad de tener tales disciplinas como parte de sus vidas. Algunas mujeres encontraron muy fuerte el ayuno, mientras que para otras fue relativamente fácil. Muchas de las mujeres pudieron adaptarse fácilmente al horario de las oraciones obligatorias diarias, mientras que otras tuvieron que hacer un gran esfuerzo para poder acostumbrarse. Usar el pañuelo fue una bendición para unas; a otras, por el contrario, les llevó años llegar al momento de usarlo.

• Ya que mi esposo me mostró el Islam, para mi fue fácil aprender a vivir como musulmana observando su ejemplo diario y el de sus amigos. En lo concerniente a las prácticas religiosas más específicas, él me enseñó cómo ayunar y hacer mis abluciones, pero mi cuñada quien se convirtió en una hermana para mí durante nuestra estadía en Marruecos, y quien había empezado a usar el jiyab sólo hacía unos meses, fue quien me ayudó a perfeccionar mis prácticas y me dio la confianza y el entusiasmo para empezar a rezar cinco veces al día.

La primera vez que ayuné temía mucho no poder hacerlo, pues nunca había estado un rato sin dejar de comer. Mi esposo me explicó la importancia de ayunar, pero me dijo que no era obligación si no podía hacerlo, ya que Alá nunca nos pide más de lo que podemos dar. Su moderación me ayudó a sobrellevarlo, así que ayuno desde entonces. Las cinco oraciones diarias son probablemente lo más difícil, ya que nuestro sistema americano no nos permite hacerlas a tiempo. A veces el tiempo me gana, pero nunca dejo de hacer mis oraciones, sí se me pasen algunas sin hacer. Parece muy poco, pero el sólo acto de rezar es lo que mantiene a Alá en mi corazón.

En todo momento las mujeres encuestadas expresaron las bendiciones, la paz y la satisfacción traídas a sus vidas por la disciplina requerida para cambiar sus vidas, para enfocar sus acciones y deseos hacia Alá.

El segundo de los cuatro pilares del Islam es la ejecución de las cinco oraciones diarias (salat) que son requeridas a todos los musulmanes. Estas oraciones se recitan en idioma árabe y tienen ciertos movimientos y posiciones en varios momentos. Las oraciones deben estar precedidas de abluciones o limpieza completa del cuerpo. Se lavan los brazos, la cara y se frotan los pies. Las mujeres usan un traje especial. La persona debe realizar su oración dirigiéndose hacia la Meca, lo que indica la unión de todos los musulmanes.

• Hay un horario preestablecido para ofrecer las oraciones diarias: en la mañana, antes de la salida del sol, al medio día, en la tarde, en el ocaso y en la noche. Las oraciones tardan en ejecutarse al rededor de cinco minutos cada una. Las mujeres no pueden hacer sus oraciones cuando están en la etapa menstrual. Los musulmanes, por supuesto, son libres de hacer oraciones personales en cualquier momento o lugar. Los musulmanes en todo el mundo dejan sus zapatos en la entrada para no ensuciar la alfombra donde realizan las oraciones.

• Rezar cinco veces al día fue una gran exigencia para mí. Cuando mi esposo me dijo cinco minutos después de mi conversión que tenía que hacer las oraciones yo dudé en hacerlo. No estaba muy acostumbrada a estar tan activa en una religión. Pero una vez comencé, no quería parar.

• El cambio al Islam me ha enseñado a estar con los pies en la tierra, más relajada, más enfocada. No puedes desviarte tanto cuando sabes que la próxima oración viene y te trae, te encamina de nuevo. Esto ha tenido un efecto positivo en la familia en mi matrimonio, y a la vez me ha ayudado a ser mejor y más calmada como pareja y como madre. La parte más significativa para mi tiene que ver con el proceso interno (las oraciones, la lectura y el trabajo espiritual en general que está cambiando mi vida espiritual). Ser capaz de detenerse por unos segundos y rendirle tributo a Alá por todo lo que está sucediendo para que me guíe es una verdadera bendición.

• Rezar de acuerdo a las horas del salat (oración ritual) es lo más difícil. Todavía no me he acostumbrado al horario.

• Aprender a realizar el ritual de la limpieza corporal y la oración fue fácil para mí. Mi esposo escribió la fonetización de las oraciones en un papel y añadió unos dibujos mostrándome cómo debía ubicarme en cada etapa de la misma (cómo pararme, cómo hacer las genuflexiones y las postraciones). Memoricé las palabras de las oraciones sólo en un día, pero me tomó quizás una semana practicar los movimientos hasta asegurarme de hacerlos correctamente. Disfruto el ritual de la ablución, el traje para rezar y las oraciones porque siento que estoy más cercana a mi Creador. Quiero ofrecerle mi devoción y mi agradecimiento a Él por todo lo que me ha dado.

Las oraciones se recitan en árabe y a todos los musulmanes se les exhorta para que aprendan el idioma y así puedan leer el Corán en su lengua original. Los niños que estudian en escuelas islámicas aprenden árabe también.

• Todavía estoy aprendiendo a vivir como musulmana. Hago muchas preguntas y leo bastante. Mi suegra me envió un libro de oraciones en árabe y lo memoricé. Usar el pañuelo y aprender a hacer los rituales de limpieza ha sido difícil para mí. He visto muchos videos islámicos, he tomado muchas notas y he asistido a muchos debates.

• La parte más difícil es la oración. Lo hago fonéticamente en árabe pero temo que pronuncie mal y mis oraciones no sean aceptadas. Pero yo se que mientras lo intente y tenga la buena intención de hacer lo mejor, Dios va a entenderme. Rezar en árabe y no saber el Corán y el hadiz ha sido lo más difícil para mí.

• Aprendí a vivir como musulmana principalmente a través de mi propia lectura e investigación. Mi esposo me escribió las oraciones en árabe después de haberlas aprendido en inglés. Sólo estoy en el inicio del aprendizaje de algunas secciones del Corán (no puedo leer la hermosa caligrafía del árabe, así que tengo que pedir que me lo lean). Sólo he aprendido lo básico del Islam. Ha sido un poco difícil en realidad incorporar todas las prácticas religiosas que creo que son importantes, pero estoy satisfecha de haberlas logrado.

El tercer pilar del Islam es el ayuno (siyam) y se hace principalmente en el mes de Ramadán, el nombre del noveno mes del año lunar en el calendario islámico. Es un mes sagrado para los musulmanes y combina el ayuno, la oración y la caridad.

El ayuno durante el mes de Ramadán es una obligación religiosa. Durante el tiempo el musulmán puede comer antes del amanecer, pero no debe hacerlo, ni tomar agua, ni tener relaciones sexuales con su esposo o esposa hasta que llegue el ocaso. Entre las excepciones para el ayuno obligatorio están los niños, los ancianos, los enfermos, los viajeros, las mujeres en embarazo, las mujeres que tienen dificultades con el amamantamiento y las mujeres en el período de menstruación. Los adultos deben ponerse al día con su ayuno en otro tiempo al haber mejorado su situación. Usualmente el rompimiento del ayuno se hace en comunidad con los otros musulmanes.

El último día del ayuno se llama eid-al-fitr y es motivo de celebración mayor con regalos, comidas especiales, tarjetas y adoración. Las mujeres conversas terminan amando el mes de Ramadán aunque haya sido difícil para ellas. También es una época que se presta para que los lazos entre los hermanos de la comunidad se estrechen y se de igualmente un crecimiento espiritual individual. Algunas veces se siente frustración al practicar el ayuno en comunidades no musulmanas.

• Mi primer mes de Ramadán es motivo de recordación. Fue sólo seis cortos meses después de mi shajada. Fue más fácil de lo que me imaginé, aunque fue una lucha interior. Para ser honesta rompía mi ayuno tres veces al día. El ayuno es algo que requiere de un compromiso religioso total y una mente abierta.

• Ayunar un mes entero una vez al año fue difícil al comienzo, pero entre más aprendía por qué ayunábamos y el efecto que este acto tenía para mi, más fácil se tornaba.

• Ayunar durante el Sagrado Mes de Ramadán ha sido la práctica más difícil con la que me he encontrado. Antes de mi primer ayuno me preocupaba porque pensaba que no sería capaz de asumir el reto. Por supuesto que al final pude hacerlo porque ayunar es fácil cuando lo haces por Dios. A veces mi garganta estaba seca o me daba dolor de cabeza y quería tomarme alguna medicina pero me abstenía. Pensaba en el Imam Hussein y sus seguidores quienes fueron martirizados sedientos en el desierto de Karbala. Pensaba también en los que o tienen hogar, en aquellos golpeados por la pobreza, quienes no saben si tendrán otro plato de comida. Ayunar le ayuda a uno a ganar una cercanía con Dios, conciencia espiritual, bondad y generosidad hacia otros, humildad y agradecimiento. Dado que ésta es una época tan espiritual, siempre espero el Sagrado Mes de Ramadán todo el año. Durante los diez últimos días del mes me da tristeza porque se que se va a terminar pronto.

• Vivir como musulmana no ha sido tan difícil ya que lo he estado haciendo inconscientemente por algunos años. Mi esposo si me ayuda a hacer mi vida como musulmana más llevadera porque él también es musulmán y las cosas entre dos son mejores. Los únicos momentos en que encuentro dificultades para practicar el Islam es en navidad, cuando todo está cristianizado, y tengo que explicar por qué no celebro esta época. El otro momento es durante el mes de Ramadán cuando la gente me pregunta qué voy a almorzar y les tengo que decir que estoy ayunando. Es difícil para la gente entender esto, y yo se que ellos me juzgan por ello, pero no voy a comprometer mi fe por un emparedado en un restaurante de comidas rápidas.

El cuarto pilar del Islam es el pago de un impuesto de caridad o diezmo llamado zakat, y se paga durante el mes de Ramadán junto con el ayuno y la adoración.

El quinto y último pilar del Islam es el hajj, que es la peregrinación mayor a la Meca para aquellos que tengan los medios económicos. La oportunidad para la peregrinación se da una vez al año y es la congregación más grande en el mundo; de dos a dos y medio millones de personas viajan de todos los continentes para cumplir con esta obligación.

El estilo de vida islámico en una sociedad americana

El Islam tiene que ver con todos los aspectos de la vida incluyendo la moral, la política y el comercio; el Islam es un estilo de vida. El concepto de ummah es muy importante: la comunidad en la cual Es designio de Dios se cumple sólo en una sociedad construida sobre los principios islámicos. Se invierte mucho tiempo y se discute bastante para llegar a interpretar una manera prescrita y correcta de actuar. Las mujeres aprenden rápidamente acerca de lo que ellas deben hacer y toman decisiones acerca de como implementaran esto en sus vidas.

El cambio extremo en el vestir es probablemente lo mas difícil de aceptar por parte de los padres cunado su hija se vuelve musulmana. Como padres nos parece que eso que ellas han elegido es extremista. Incluso para algunas de las mujeres, tomar la decisión de vestir modestamente y cubrirse ha sido bien aceptada e incorporada en su practica; para otras esto ha sido muy difícil de hacer.

El pasaje del Corán que prescribe el uso del vestido describe:

« Digan a los hombres creyentes que bajen su mirada y protejan sus partes privadas. Eso es más puro para ellos. En verdad Allá esta muy atento a lo que hacen. Y digan a las mujeres creyentes que bajen su mirada , protejan sus partes privadas y no muestren sus adornos excepto los que son aparentes; que usen su velo sobre sus cabellos y que no se acicalen excepto delante de sus maridos, o sus padres, o los padres de su esposo, o sus hijos, o los hijos de sus hijos, o sus hermanos, o los hijos de sus hermanos o sus esposas, o las esclavas que sean su mano derecha , u hombres sirvientes libres de necesidades físicas, o pequeños niños que no poseen la vergüenza del sexo. Y no permitan que ellas se muevan con sensualidad para mostrar lo que esconden bajo sus ropas. Y pídanle a Alá que los perdone , oh creyentes, y serán exitosos »(S. 24:A. 30-31)

Diversos países islámicos tienen sus tradiciones en cuanto a cómo cubrirse. La tradición básica es la ropa holgada (que no defina la figura ni se pueda ver al través), que cubra todo el cuerpo excepto la cara y las manos. En algunos países las mujeres también usan el velo sobre la cara. Otras usan colores brillantes o telas estampadas y distintos adornos; otras, prefieren usar colores serios y simples como blanco, beige, café, azul, negro o estampados suaves. Aquellos que saben pueden decir de donde es una mujer de acuerdo a la vestimenta que usa. No todas las mujeres musulmanas cubren su cabello con un pañuelo, pero muchas lo hacen tratando de vestir modestamente.

• Usar el jiyab fue fácil, pero la gente siempre me preguntaba si tenía alguna clase de enfermedad. Asumían que estaba perdiendo mi cabello y estaba cubriendo mi cabeza. Después de explicarles las razones religiosas por las cuales usar el jiyab me decían: "¿entonces nunca mas veremos tu hermoso cabello?". Era como si la decisión de practicar mi propia religión les quitara un de sus placeres y privilegios ¡y eso no lo aprobaban! Ese no era el punto.

• He hablado con mis padres y otros miembros de mi familia sobre mi decisión de ser musulmana. El punto mas tensionante ha sido la decisión de usar el jiyab o vestido islámico. Creo que ello es una causa constante de vergüenza para ellos. Si fuera musulmana pero no me cubriera, creo que lo aceptarían más fácilmente. Mi anhelo es que ellos entiendan el Islam y les guste porque quieren, no por mi.

• Tomar las practicas religiosas no fue fácil una vez lo hice por un tiempo. Usar el jiyab fue una de las cosas que mas me tomo tiempo para acostumbrarme, no solo para mi sino para otros alrededor mío. Vivía en un pequeño pueblo y me veía bastante extraña con mi ropa, y mucha gente me preguntaba al respecto. Pero en la universidad de un pueblo mas grande, la mayoría de la gente entiende y esta acostumbrada a ver mujeres usando el jiyab. Comencé a usar el jiyab en el invierno, así que no era tan difícil hasta que llegó el verano. Mucha gente usa una bufanda o un sombrero en el invierno, pero cuando llegó el verano y yo aún cubría mi cabeza, si que llame la atención. Pero el Islam no tiene nada que ver con hacer parte de un grupo, o "al país donde fueres haz lo que vieres". Se trata de estar orgulloso de lo que crees y que sabes que esta bien, incluso si otros no lo hacen, sean musulmanes o no.

• Ha sido fácil para mí hacer las prácticas religiosas. No tuve ningún problema al aceptar y disfrutar los beneficios de orar, ayunar y dejar el alcohol. Mi mayor lucha esta en cubrir mi cabeza. Sin embargo, nadie lo sabe, ya que tomo el hecho de cubrirme por razones de modestia.

• Seis meses después de tomar la shajada hice mi primer Ramadán. Había estado contemplando el tema del jiyab, pero estaba demasiado asustada para dar ese paso. Ya había empezado a vestir modestamente, y usualmente me ponía un velo sobre mis hombros. Cuando visité una hermana musulmana, me dijo: "todo lo que tienes que hacer es subir ese velo un poco y cubrir tu cabeza; así estarás islámicamente vestida". Al principio no me sentía preparada para usar el jiyab porque no me sentía lo suficientemente fuerte en mi fe. Entendí la razón para ello y admiraba a las mujeres que si lo usaban. Pero yo sabia que si lo usaba la gente me iba a hacer muchas preguntas, y yo no sentía que estaba lista o lo suficientemente fuerte para lidiar con todo ello. Todo cambió cuando llegó el mes de Ramadán, y el primer día de me levante y me fui a clase usando el jiyab. Alhamdulillah no me lo he quitado desde ese día. Algo en el Ramadán me ayudó a ser fuerte y a estar orgullosa de ser musulmana. Me sentía lista para responder toda clase de preguntas.

• El hecho de cubrirme fue un cambio gradual. Pasé de jeans a faldas y blazers. Después decidí que usaría el pañuelo, vestidos y blusas largas después de tener a mi primer hijo. Fue muy difícil lidiar con la apariencia y las preguntas acerca de la forma en que me vestía(mangas largas y chamarras en el verano) mientras trabajaba. Por eso esperé para cubrirme completamente. Una vez comencé a cubrirme completamente me sentía tan diferente de los demás hasta el punto de querer descubrirme de nuevo , como para probarle a la gente(incluso a los que no me conocían)que aún era la misma persona. Pero me mantuve y gradualmente me fui acostumbrando. Ahora me molesto con la gente que se queda mirándome o se burla de mi, pero eso simplemente me hace querer seguir usando mi ropa. Ya he estado cubriéndome por el periodo de tres años.

El tema "Jiyab: definición y discriminación" fue el tema de una edición completa de la revista "Islamic Sisters International"(enero de 1994)3.

Muchas mujeres describieron la discriminación a la que eran sometidas en lugares de trabajo al ser entrevistadas para obtener un empleo. Algunas tuvieron dificultad al enfrentarse a las burlas y los apodos en varios sitios públicos. Una de ellas afirmó que sentía que las mujeres no musulmanas se ofendían más ante el velo islámico que los hombres no musulmanes. En estos artículos algunas mujeres animaban a las otras a que se cubrieran ya que era necesario, incluso unas afirmaban que era obligatorio.

El editor de la revista exhortaba a las hermanas musulmanas a participar activamente para acabar con la discriminación al negar, excluir o incluso esconder a aquellas hermanas que se cubrían, y a luchar por los derechos que les eran garantizados en los Estados Unidos y Canadá. Se acordó una fecha y todas las hermanas musulmanas fueron animadas para usar los vestidos islámicos en sus lugares de trabajo o de actividades regulares, llamar o escribir a los senadores, a los noticieros locales para protestar por malas e injustas interpretaciones, y establecer lugares de protesta pacifica en lugares apropiados.

Las mujeres que usan el jiyab no sólo expresan cuán significativa es tal experiencia sino también la frustración que sienten. Muchas mujeres conversas al Islam están tomando la decisión de usar el jiyab en este lugar de occidente, están estableciendo hogares musulmanes, y son concientes de que los derechos que se extienden hacia ellas como mujeres también lo son para ellas como musulmanas. Algunas de las historias concernientes a este área están incluidas aquí.

• El mejor derecho islámico es el jiyab. Tengo derecho a ser mirada como una mujer moral, no un pedazo de carne lista para ser consumida. La gente me mira a los ojos cuando me habla. Siempre soy tratada como una dama. No obstante hay aquellos que no desaprovechan una oportunidad para condenar. Me sentiría más animada a estar en la lucha si no fuera por esa gente ignorante del Islam.

• Vivo en una comunidad muy fuerte y unida. Tengo un diploma en desarrollo infantil. Me gradué el año pasado con todos los honores. He tenido varios trabajos, desde secretaria a profesora de preescolar, sin ningún problema respecto a mi jiyab. Soy activa en la comunidad y todavía hago trabajo voluntario.

• A causa del jiyab hay muchos prejuicios. Definitivamente no puedo mantener un trabajo muy público, en el que conozca a mucha gente.

• Los únicos obstáculos que me he encontrado en mi camino no han sido de musulmanes o Islam, sino de la sociedad en que vivimos. Uno se siente muy frecuentemente como un pez nadando contra la corriente americana, explicando el jiyab constantemente. Me han negado varios trabajos y he sido abiertamente discriminada por mi jiyab. A pesar de todo, estoy muy agradecida por el jiyab. Esta liberando a la mujer en un sentido que las mujeres en pro -era nunca entenderán. Me siento honrada al representar el Islam en una manera tan poderosa como para ser reconocida como musulmana dondequiera que vaya.

• Mi percepción de ser mujer ha cambiado. Ya no siento libertad luciendo pantalones apretados y minifaldas, sino a través del jiyab y la modestia. Ya no creo que los hombres y las mujeres tienen que ser iguales; hay papeles para los que cada uno esta hecho. Al mismo tiempo, todos nosotros(hombres y mujeres) tenemos nuestros talentos individuales y necesitamos tener la oportunidad de cultivarlos.

• Desearía que los no musulmanes entendieran que el jiyab es solo una pequeña parte de lo que es una musulmana. Es muy triste que la mayoría tiende a juzgar "el libro por la solapa"; es decir, ellos sólo miden el Islam por un estilo de vestir. En una sociedad que dice visionar un estilo de vida mas "libre" para las mujeres, la actitud masculina americana hacia la mujer en realidad pone a la mujer muy abajo promoviendo la imagen del símbolo sexual. El jiyab quita la posibilidad de que el hombre mire a las mujeres sin respeto, como objetos, y por el contrario las mire como personas.

Sólo una mujer en la encuesta indicó que usaba el velo que cubre todo el rostro excepto los ojos. En el momento ella vive en un país islámico, pero usó este velo en los Estados Unidos antes de mudarse.

• Me cubro de pies a cabeza: guantes, medias, todo. Uso un velo bajo mi manta. Pensé que iba a tener muchos problemas, pero apenas puedo creer cuán fácil ha sido. Usé este velo en los Estados Unidos por un periodo de 3 años y medio sin ningún problema. Mucha gente aprendió acerca del Islam porque muchos de ellos estaban curiosos al respecto. Da un poco de calor. Prefiero esta vestimenta a cualquier otra. Especialmente la gente que entiende la razón del velo y el vestido me han apoyado y respetado. Me tratan de forma muy especial dondequiera que vaya en los Estados Unidos. Las ancianas musulmanas harían cualquier cosa por mi. La gente me da las mejores sillas, me dejan ir de primera en las filas, y a veces los vendedores en este país me dan regalos o servicio gratis.

Dawah es la palabra usada para designar lo que en cristianismo es "evangelización" o "testimonio". El pañuelo es usualmente una oportunidad para que la mujer hable acerca del Islam ya que esta es mas apta para ser cuestionada que un hombre. Como escribió una de ellas: "tu puedes vernos venir desde metros de distancia pero no puedes decir si un hombre es musulmán o no"

• He aprendido y todavía estoy aprendiendo a poner en practica lo que es permitido y lo que es prohibido. Fue difícil acostumbrarme a cubrirme, pero ahora estoy orgullosa de ser musulmana y hacer la dawah, en el momento apropiado, por donde voy. Solo tengo que ignorar los prejuicios o usarlos como una razón más para poner mis creencias en práctica.

Adicional al vestido, existen varios comportamientos sociales que reflejan la cultura islámica interpretada en la tradición de varios países islámicos e influenciados por la familia y varias preferencias personales. En general, la modestia en el vestir y en el comportamiento es importante entre hombres y mujeres. Los hombres y las mujeres deben ser modestos en su conversación el uno con el otro, lo cual evita insinuaciones. Aquellos que no tienen ninguna relación filial como lo describe el pasaje coránico citado con anterioridad evitan estar a solas con otro de su sexo opuesto.

Al volverse musulmanas, muchas mujeres eligen quedarse en sus casas a tener un empleo, específicamente si tienen hijos. Otras en cambio tienen un empleo o van a la universidad. Cada mujer tiene obtener un sentido de como va a presentarse como una musulmana en su situación.

• Uno de los cambios más grandes que tuve fue el hecho de ser cuidadosa al hablar con los hombres. Tenia que hacerlo más naturalmente: no hablar acerca de cosas personales.

• No puedo saludar a mis amigos como antes o ni siquiera tener una conversación espontánea. Los compañeros de trabajo de mi esposo y amigos conservan su límite incluso para una pequeña charla en el carro mientras lo espero al salir del trabajo.

• Las prácticas religiosas no son difíciles, pero las ideas occidentales son difíciles de romper y te pueden sacar de tus obligaciones religiosas. Por ejemplo, un musulmán no debe ser grosero, sino cortes y firme en sus creencias. Encuentro difícil ser una buena musulmana cuando le quiero decir a la gente que es grosera que se larguen de mi vista. Igualmente la televisión occidental puede ser contradictoria ante los valores islámicos. Esto es lo más duro para mí.

• Durante mi primer Ramadán, el sheik {líder espiritual} daba charlas. Dichas charlas eran tan puras y con tanto sentido que estaban en total oposición a lo horrendo que encontraba en la gente de afuera. Y es esta una realidad que encuentro limitante en nuestra práctica islámica: ¿como puede ser tan difícil para la gente practicar y seguir el ejemplo de vida del Profeta Muhammad (pbuh)? Quizás debo darme cuenta que los valores americanos están muy deteriorados. Es posible que tenga que agradecer a mis padres por tan sólida educación, en la cual la corrupción, los celos, la rabia, el odio, la impaciencia y otros horrores humanos no estuvieron presentes.

• Cuando me convertí al Islam, tuve los parámetros para expresar las creencias que ya tenía. No obstante, estos cambios fueron difíciles. Era difícil para mí excusarme de clase o del trabajo para ir a hacer mi oración. Cuando mi vestimenta cambio (cuando empecé a cubrir mi cabello) perdí muchos amigos. También tuve que explicarle a mis amigos hombres que no era apropiado que los siguiera viendo. ¡He sido rechazada por muchos familiares quienes dicen que me quemare en el infierno! Me volví mas limpia y mas tranquila a medida que iba entrando en la religión. Me volví altamente disciplinada. No había tenido al intención de casarme antes de ser musulmana, sin embargo ¡pronto me convertí en esposa, luego en madre! El Islam me ha brindado unos paradigmas que me han permitido expresar las creencias que ya tenia como la modestia, la bondad y el amor. El Islam también me guió a la felicidad a través del matrimonio y el nacimiento de mis dos hijos. Antes del Islam, no tenía el deseo de tener hijos ¡ya que detestaba a los niños! No importa que tan mal se tornen las cosas, siempre se que tengo un buen asidero. Ni tampoco me siento sola porque se que Alá esta cerca, y se que Él me esta probando para que me vuelva mas fuerte. La hermandad islámica ha sido reconfortante en momentos difíciles.

El papel de la mujer en el hogar es de mayor importancia en el Islam, y el énfasis en la educación de los hijos y en el cuidado del hogar es tomado muy seriamente por las musulmanas. Frecuentemente los niños son educados en sus casas por sus madres. Algunos de los padres de las musulmanas conversas se enojan cuando ellas eligen quedarse en sus casas. Ellos temen que esa sea una razón para que sus hijas no alcancen a explotar sus potenciales. Esta preocupación se acrecienta especialmente cuando los padres son quienes han pagado por la educación de sus hijas.

Después de casarse con un musulmán(o incluso después de conocer a uno de ellos), las mujeres aprenden rápidamente a no servir puerco o nada que lo contenga a un musulmán. Frecuentemente para cuando la mujer se convierte, ya ella ha optado por no comer alimentos que no sean halal. Esta palabra quiere decir "sacrificado de acuerdo a la ley islámica". Esto requiere mucha dedicación de parte de la pareja musulmana ya que la carne halal no es muy fácil de conseguir a no ser que vivan en una comunidad con fuerte influencia islámica, además de ser bastante costosa. Las mujeres aprenden fácilmente a preparar muchos de los alimentos de la cultura que sus esposos aprecian.

• Seguir el mandamiento coránico de comer solo carne sacrificada de acuerdo a la ley fue fácil. Sabía que la Biblia prohibía a los cristianos comer puerco y siempre me pregunte porque lo hacían. comer la carne que mi esposo sacrificaba por me dio un sentido de orgullo porque mi esposo estaba siguiendo la ley de Dios y Él estaría complacido con nosotros. Compartíamos nuestra carne con otros musulmanes, y me alegraba saber que teníamos la oportunidad de ayudarles a obedecer la ley de Dios.

• Una causa de inconveniente al visitar a mi familia es nuestra obligación de comer solo carne halal. No queremos comer nada de lo que ellos nos ofrecen, así que llevamos nuestra propia comida. A pesar de haberles explicado el método islámico del sacrificio, ellos se sienten incómodos con que llevemos nuestra propia comida. Para ellos eso es otro rechazo, como si su comida no fuera buena o como si estuviera sucia. No obstante, cuando ellos vienen de visita a nuestra casa, comen lo que yo cocine y parece que pasamos un momento mejor y menos tensionante.

Estos son solamente algunos de los muchos cambios que las mujeres conversas tienen cuando empiezan a crecer en su camino de fe como musulmanas. Parece que se ayudan las unas a las otras en su crecer. Aunque los preceptos islámicos básicos se comparten en todas las sectas musulmanas, hay ciertas diferencias cuando la gente decide acomodarlas a sus propias vidas. Cómo estas personas deciden seguir e interpretar dichos preceptos difiere de uno a otro y de cultura a cultura.

• Vivir en Egipto y en Arabia Saudita me ha influenciado mayormente, y me ha hecho entender que la manifestación del Islam varía de país a país, pero lo más importante es la manera en que personalmente vivimos la religión para asegurarnos de que siempre nos acerquemos a ella con buenas intenciones.

Los musulmanes sienten que es importante "hacer lo que es correcto", siempre y cuando ellos puedan determinar lo que es. Ellos visionan la religión islámica como un sistema comprensivo que tiene que ver con cada faceta de la vida incluyendo la vida individual, social y gubernamental. Las mujeres han recurrido a muchos medios de información para entender mejor el sistema de creencias que han elegido representar. Las mujeres encuestadas no parecen haber seguido tales creencias ciegamente, ya que han dedicado su tiempo a aprender y a responder preguntas para practicar la religión con más sabiduría.

• Aprendí a vivir como musulmana a través de libros y otros musulmanes. Los buenos libros describen las cosas que deben y las que no deben ser consumidas, cómo uno debe vestir, lo que uno no debe tener en su casa, etc. Un musulmán nuevo debe recibir toda esta información a través de los libros y de otros musulmanes ya que toma bastante tiempo aprender todo ello con el Corán y el Hadiz. Yo si estudie el Corán y el Hadiz; simplemente no tomé nada ciegamente. Si alguien me decía algo, a veces quería investigarlo para ver si llegaba a la misma conclusión después de leerlo.

• Mi amiga saudita fue quien me enseñó a vivir como musulmana. Ella me enseñó cómo orar, cómo hacer wudhu (ablución ritual) y como socializarme con otros musulmanes. Ella respondía cada pregunta que le hacia, desde matrimonio e hijos hasta hadiz y fiq(ciencia de la ley islámica). Obtuve gracias a la embajada Saudita una versión ingles - árabe del Corán al igual que libros con una variedad de temas islámicos. El estilo de vida islámico fue fácil para mí adoptarlo ya que mi vida antes no era tan extravagante. La lengua árabe fue probablemente lo mas difícil para mi. Rezar, ayunar, usar el jiyab, etc., todo fue fácil para mi.

• Realmente no tuve que aprender a vivir como musulmana porque en la práctica ya lo era. Me vestía moralmente, no comía cerdo, no bebía, y trataba de actuar de la mejor manera con mis congéneres. Para ser honesta, nadie tuvo que ayudarme a ser musulmana. Lo aprendí por mis propios medios. Las únicas cosas que tuve que cambiar fueron mis días de celebración y mi día de adoración. Fue muy fácil para mí porque cuando me convertí al Islam este ya era un estilo de vida para mí. En efecto, disfruto que el Islam haga simple el hecho de ser un musulmán practicante.

• Aprendí a vivir como musulmana gracias a otros musulmanes. Fui bendecida al conocer dos parejas sabias quienes nos enseñaron a mi esposo y a mí las cosas que todo musulmán necesita saber. Aunque muchas cosas en el Islam no son complicadas, vivir en una sociedad no islámica las hace difíciles. También siento que eso depende del área en que uno viva. En la mayoría de las grandes ciudades, especialmente en el norte, hay grades comunidades islámicas. Esto hace que sea más fácil encontrar productos halal como la carne. Igualmente los no musulmanes se sienten más familiarizados con la vestimenta islámica y con las prácticas; así que parecen ser más tolerantes y menos irritados ante nuestra presencia. Veo que tener lazos con otras familias musulmanas hace que sea más fácil lidiar con las dificultades.

Derechos de la mujer musulmana

La Arabia del siglo séptimo era un escenario en el que el asesinato de bebés recién nacidas fuera común y las mujeres fueran a menudo maltratadas y no tuvieran derechos. El Corán le dio a la mujer el derecho de ser la titular en una propiedad, de recibir herencia, de recibir un patrimonio, de elegir con quien se casa, de ser apoyada y protegida por su esposo, incluyendo otros muchos derechos casi innumerables para mencionarlos.

La doctora Riffat Hassan, una teóloga musulmana en la Universidad de los estados de Louisville, dice: "Recuerdo lo conmovida que me sentí cuando vi por primera vez la discrepancia entre los ideales islámicos y la practica en lo concerniente a la mujer4".
Ella cree que las mujeres en otras comunidades no son generalmente concientes de las diferencias, muy a pesar de los papeles tan importantes que tomaron las esposas de Muhammad... “la tradición islámica se ha quedado rígidamente en el patriarcado...prohibiendo el crecimiento de la escolaridad entre las mujeres particularmente escudándose en el pensamiento religioso..."5
Asi que la mujer musulmana no ha reconocido cómo sus derechos humanos "han sido violados por su sociedad dominada y orientada por los hombres...inconcientes de que el Islam le ha dado a la mujer mas derechos que ninguna otra tradición6".

Las mujeres nacidas en Norteamérica que han abrazado el Islam también tienen el reto del liderazgo feminista cuando se interpretan los derechos que le han sido otorgados a la mujer en el Coran. Las mujeres americanas que no han sido expuestas a una cultura islámica tienen una oportunidad única de ver los derechos de las mujeres islámicamente interpretados y practicados en un ambiente occidental. Tales ideas están afectando, y se espera, cambiando las costumbres incorrectas que se han desarrollado en las comunidades musulmanas. Las mujeres en la encuesta expresan frustración y agradecimiento hacia las costumbres islámicas en la comunidad islámica, la ummah.

• A veces siento que a la mujer musulmana no se le da la oportunidad de expresar su opinión o su punto de vista en la comunidad islámica. Se les ubica atrás y se les esconde. Si voy a una conferencia que no sea en el masjid, me gusta sentarme cerca del frente, así puedo escuchar al que esta hablando. Estoy vestida islámicamente, así que ¿por que no puedo sentarme al frente solo porque alguien piensa que los hombres no pueden controlarse? Los hombres necesitan tomar su propia responsabilidad en sus propias acciones. Las mujeres no pueden estar ocultas todo el tiempo solo para que los hombres no tengan malos pensamientos. Debemos vestir y actuar para evitar promover eso, pero aun así no viviré mi vida encerrada en una jaula, o en la fila de atrás de una conferencia universitaria. Puedo vivir mi vida con respeto y dignidad y vivir como musulmana el mismo tiempo.

• Como musulmana me gustaría que la mujer tomara un rol mas activo en la sociedad: que hablara mas en lugar de ser aquella sombra que la cultura occidental ve. El Islam le da a las mujeres muchos derechos. Una de las razones más importantes del jiyab es que la mujer entre en la sociedad. La mujer musulmana debería jugar un rol más activo siendo modelo a seguir para los niños.

El movimiento para reconocer los derechos de las mujeres musulmanas es de gran preocupación, y estos derechos son apreciados por las mujeres en los Estados Unidos y en Canadá. Se cree que Alá, a través del Qur'an hace 1400 años, estipuló derechos para las mujeres quienes nunca, en ninguna época, han sido respetadas en sus áreas de vida espiritual, intelectual, política, social y económica. Algunos de estos derechos están reflejados a continuación en lo que tiene que ver con manutención y buen trato, educación y carreras universitarias y ser tratadas por igual con el hombre ante Dios pero con diferentes roles y responsabilidades.

• Tengo los mismos derechos que otras mujeres tienen. Tengo la libertad de educación y de hacer una carrera universitaria si quiero. Creo que realmente las mujeres musulmanas son tratadas con equidad y respeto. He estado casada por once años y mi esposo nunca ha mostrado falta de respeto hacia mí y nunca ha tratado de quitarme mis libertades de opinión decisión. Hemos discutido al respecto pero el nunca ha tratado de mancilla mis derechos.

• Mi esposo ha sido generoso y bueno para conmigo y me permite tomar decisiones en el hogar. Limpio y decoro mi casa como yo deseo. Hago de esta un lugar de paz y reposo: un lugar donde todos los miembros de la familia puedan relajarse, aliviarse de sus ansiedades y olvidar las preocupaciones del mundo de afuera. Cuando quería dejar mi puesto como orientadora de profesores antes del nacimiento de nuestro primer hijo, mi esposo acepto sin problema y permitió que me quedara en la casa sin pedirme nunca que le ayudara con los gastos del hogar.

• Un área de la que estoy agradecida en mi posición como mujer casada es que prefiero que alguien tome las decisiones mayores. Mi esposo es el líder del hogar, pero como les digo a mis hijos, yo soy la vice presidenta. Soy tratada con respeto y dignidad. Eso me gusta.

• Como musulmana tengo el derecho de adorar a Dios, de escoger un buen esposo y de llevar una vida limpia. Tengo el derecho de ser protegida y no abusada. Estoy agradecida con un esposo quien pone a su esposa en el primer lugar; un esposo que pide mi opinión y me la respeta. No siento ninguna desventaja en realidad como musulmana. La única cosa quizás es en lo concerniente a encontrar un empleo. A veces es difícil encontrar uno, especialmente con los no musulmanes.

• Definitivamente aprecio el derecho de no ser acosada por hombres para que salga con ellos, para que asista a reuniones, y para que me titulen con clichés y sobrenombres insolentes. También estoy experimentando mas libertad en mis decisiones en lo concerniente a mi trabajo, al dinero que gano y a mis limitaciones personales de acuerdo a mis necesidades, no las de los demás.

• El hecho de volverme musulmana me dio el coraje de ponerle frente a la ignorancia y de hacerme cargo y hacerme responsable de mi propia vida. Mi vida como cristiana estaba llena de dilema tras dilema deseando que mi padre o alguien mas viniera a salvarme. Mi punto de vista personal era análogo a la fe. Infortunadamente, tal percepción inmadura no solo afecta el desarrollo personal sino también el autoestima. El Islam me dio el autoestima para poder tomar grandes decisiones sin tener miedo de asumir sus consecuencias.

• Una muslima (musulmana) no es responsable por su manutención. El esposo es quien tiene que mantenerla en su totalidad, incluyendo vestido y materiales de aprendizaje islámico. Cualquier dinero que ella obtenga, incluso de soporte alimenticio para los niños de un matrimonio anterior, de trabajo, de su mahar (patrimonio),herencia, o cualquiera otro recurso es suyo y solo ella puede disponer de el para ahorrarlo o gastarlo como ella crea conveniente(siempre y cuando este sobre las líneas islámicas halal). ¡Su esposo no puede tocar nada de eso!

Si ella trabaja, puede contribuir con los gastos de la casa si ella así lo desea, ya que esta tomando tiempo de su hogar para trabajar. El resto del dinero es de ella y solo de ella. Mi esposo no sabía eso cuando nos casamos. Cuando le expliqué, me dijo que los hombres de seguro les correspondía la peor parte del pastel... ¡eso es cierto! Si obtengo unos dolarcillos de algún lugar, puedo gastarlos en un vestido nuevo, en joyas, o ahorrarlos; per mi esposo si tiene que cubrir todos los gastos de la casa antes de gastar un solo dólar para él. Los hombres tienen mucha responsabilidad. Sí me preocupo por la manutención de la casa, pero no es mi responsabilidad lidiar con los recibos de los servicios cada mes. Mi esposo sabe que esa es totalmente su responsabilidad.

• El único derecho que considero importante dentro de los que tengo es que no tengo que trabajar y que puedo estar con mi hija. También es bueno que mi esposo me de todo lo que necesito sin tener que pedírselo: una casa linda, ropa, lo necesario y más. Siento que la casa es para la mujer y madre, y adoro eso. Estoy muy, muy agradecida de tener esta oportunidad, y no seria posible si no estuviera casada. No hay áreas cerradas para mi como musulmana.

Lo que ellas dejaron atrás

El camino como musulmanas requiere que las mujeres dejen atrás muchas de las cosas con las que crecieron. Las mujeres encuestadas no expresaron grandes sentimientos de pérdida o desazón por lo que hubieron dejado al haberse convertido al Islam. Muchas respondieron con agradecimiento por haber encontrado este nuevo estilo de vida, aunque solo algunas admitieron haber tenido que dejar algo que realmente disfrutaban antes.

• No siento ninguna desazón ni pérdida por lo que "dejé atrás". No siento que dejé nada atrás, solo crecí hacia lo que quería ser. No se en qué me hubiera convertido, pero sí se que recé mucho para poder elegir entre la manera en que veía como iba mi vida y la manera de la sociedad.

• El cambio mas dramático fue cuando empecé a comer solo carnes Islámicas y no podía comer los platos principales en mis comidas familiares. Para el tiempo en que me convertí, teníamos que sacrificar nuestro propio cordero y nuestro propio pollo , y eso era realmente penoso.

• No hay nada en mi vida antes que mi esposo y el Islam que yo extrañe. Siempre había querido una solución lógica a mis dudas religiosas además de la habilidad de investigar en paz. La religión es una institución de fe y obediencia a lo intangible, y he encontrado en el Islam que ha tocado mi corazón y es tan natural como respirar.

• No hay áreas que haya dejado atrás por las cuales sienta dolor o perdida. La única cosa por la que me lamento es porque mi familia no es musulmana.

• Todavía siento nostalgia y dolor (aunque no tanto como al principio) por la navidad. Adoraba cantar los villancicos y sentir su "magia". Siempre he estado sumisa a Dios (excepto aquellos años en la universidad) y soy muy espiritual.

• Lo único que extraño del cristianismo es las decoraciones y el hecho de dar y recibir regalos en navidad. Eso es todo.

• El área en la que siento perdida es poder ir a nadar porque yo adoro hacerlo pero mi esposo no sabe nadar. Quiero que mi hijo sepa cuan divertido puede ser nadar. Ahora no se como puedo ayudarle a aprender excepto que un extraño lo haga.

• Extraño el aire pasando por mi cabello porque uso el jiyab. Pero me digo a mi misma que debo mantenerme fuerte en mi fe y que Al á me retribuirá.

• No puedo pensar en nada que extrañe de lo que dejé atrás. Ya estaba aburrida del escenario de las fiestas y quería casarme y tener hijos, justo antes de conocer el Islam. Veía que mi vida iba directo hacia abajo. No obstante, era un poco vacía, y me tomo años adoptar el jiyab.

• ¡De seguro que me gustaría un emparedado de jamón de vez en cuando!

• Lo que es penoso haber dejado atrás es el lazo tan cercano con mi gran grupo de vívidos amigos.

• No estaba tan triste al dejar algo atrás excepto por la pizza de pepperoni. Pero ahora estoy feliz porque encontré un sitio donde sirven este tipo de pizza halal.

• He usado el jiyab desde que me convertí. Aunque reconozco su protección, me gustaría algunas veces salir corriendo a la tienda de abarrotes sin él puesto. Extraño la playa, nadar y jugar pelota bajo el sol.

• Conectar toda mi vida a Dios es la parte mas significativa del Islam para mi. Necesito y amo la disciplina de la oración y todo lo que requiere el Islam. Ahora adoro el jiyab, y estoy agradecida porque Dios me salvo de donde me estaba yendo y de donde muchos de mis amigos están atorados.

La mujer que se convierte al Islam toma totalmente para si una nueva manera de relacionarse con el mundo. Ella acepta una serie de prácticas que, aunque pueden variar dadas las interpretaciones culturales, son básicamente universales. Ella tiene la tarea de combinar su crianza occidental con la de la cultura de su esposo, con las prácticas islámicas, y con la ummah que es su grupo de apoyo. Ella debe hacer todo esto además de reconstruir las relaciones con su familia de origen.

La mujer conversa al Islam tendrá la responsabilidad de ayudar a interpretar los derechos extendidos a todas las musulmanas en el escenario en donde se encuentren, ya sea yéndose a países con mayoría de población musulmana o asociándose con nuevas conversas en Norteamérica. Ellas servirán de apoyo para enseñarles a las nuevas conversas y harán extensiva su amistad a nuevas inmigrantes musulmanas. Para las conversas nacidas en Norteamérica, el yijad se convierte en una realidad personal en la medida en que luchan para llevar su devoción a Dios viviendo y practicando los principios islámicos.

  • 1. Jamilah Colocotronis, Islamic Jijad: A historical Perspective(El Yijad islámico: una perspectiva histórica). Indianápolis. American Trust Publications. 1990.
  • 2. Nota del Traductor
  • 3. Islamic Sisters International. Vol. 2 No. 7. Enero de 1994.
  • 4. Riffat Hassan. The Issue of Woman Men Inequality in the Islamic Tradition. In Women’s and Men’s liberation-Testimonies of spirit. Ed. Leonard Grob, Riffat Hassan and Haim Gordon. NY. Greenwood Press, 1991. p. 68.
  • 5. Riffat Hassan. The Issue of Woman Men Inequality in the Islamic Tradition. In Women’s and Men’s liberation-Testimonies of spirit. Ed. Leonard Grob, Riffat Hassan and Haim Gordon. NY. Greenwood Press, 1991. p. 66.
  • 6. Riffat Hassan. The Issue of Woman Men Inequality in the Islamic Tradition. In Women’s and Men’s liberation-Testimonies of spirit. Ed. Leonard Grob, Riffat Hassan and Haim Gordon. NY. Greenwood Press, 1991. p. 66.

Aceptación del viaje de la hija: Reconciliación de las elecciones de estilos de vida entre hija y padres

Habían pasado tres años desde que Jodi nos dijo que se había convertido al Islam. El editor de la revista de nuestra iglesia estaba buscando artículos que hablaran de reconciliaciones en relaciones familiares, y sentí que podría escribir acerca de lo que pasaba a medida que Jodi trataba de recuperar nuestra relación. Escribí la historia y se la envié a Jodi para obtener su aprobación y llevarla a la revista. En general hablé de cuán devastados nos sentíamos cuando ella se convirtió al Islam y cómo habíamos tratado de limar asperezas durante esos primeros años. Mi historia cerró con lo siguiente:

"Un concepto básico que tengo es que Dios es el Dios de todo el mundo, quien ama a todas las personas, se mueve en sus vidas y es básico en su expresión de religión. Como resultado de esta experiencia enriquecedora, puedo decirle a mi hija: "Jodi, estarás lejos de mi cuando te vayas para Irán. Podré extrañarte, pero estoy agradecida porque durante estos pocos años hemos reconstruido nuestra relación. Debo dejar de tratar de controlar tus elecciones de vida, aunque no sabía que lo hacía. Ahora te apoyo en tus decisiones. Aprecio que seas fuerte en tu fe hacia Dios, que te preocupes por la demás gente y que hayas dedicado tu vida a la bondad. Serás una gran bendición para la gente adondequiera que vayas.

Siempre puedes contar conmigo para apoyarte y amarte. Gracias por ayudarme a entender que no nos estás rechazando (que simplemente has elegido una forma diferente de expresarte en tu vida). Gracias por ser agradecida con nosotros por haberte dado unas bases firmes para construir tu vida. Tú eres nuestra hija, nuestra amiga, nuestra ventana hacia otra parte del mundo. Te amo" (Reimpreso con permiso del Saints Herald, 132:17, noviembre de 1985, pgs. 18, 19,24)

La parte sorpresiva fue que Jodi no sólo aprobó el artículo sino que respondió escribiendo su versión de la historia y cómo luchó por el amor de sus padres en contra de su deseo de seguir lo que había escogido. He aquí su versión contada en aquel tiempo:

Y Jodi Mohammadzadeh Responde

“Antes que Reza y yo nos casáramos la religión era el tema de discusión principal entre nosotros. A pesar de que nuestras religiones tenían nombres y facetas diferentes, descubrimos que nuestros sentimientos hacia Dios eran muy similares. He aquí un hombre con el cual yo podía expresar mis ideas y sentimientos religiosos. De alguna manera las preguntas que él provocaba en mí sólo me llevaban más cerca a él. Un sentimiento de confianza y amistad crecía entre nosotros y ambos nos dimos cuenta que queríamos continuar compartiendo y apoyándonos el uno al otro.

Infortunadamente, durante el tiempo que empezaba a conocer a Reza, mis dos mejores amigos sabían muy poco acerca de él. ¿Cómo iba yo a decirles a mi madre y a mi padre que había encontrado el compañero de mi vida? Necesitaba su aceptación y aprobación en eso, como lo había necesitado para muchas otras cosas. Confié en estas dos queridas personas por su sabiduría y quería que estuvieran complacidos ahora, como siempre quise que ellos estuvieran complacidos conmigo. Pero ellos escasamente conocían a Reza, y eso tomaría tiempo y esfuerzo para hacer que estuvieran tan seguros como yo lo estaba.

Cuando estábamos casados, acordamos que deberíamos estudiar la religión de cada uno para tener un mejor entendimiento de la trayectoria de cada uno. Esperábamos que esto continuara uniéndonos en nuestros sentimientos a pesar de la diferencia en los nombres de nuestra fe. Continuamos nuestro aprendizaje. Reza a veces iba a la iglesia con mi familia y discutía conceptos religiosos con ellos. Yo leía artículos y libros introductorios acerca de los conceptos básicos del Islam. Ninguno de nosotros sentía la necesidad de convertir al otro.

Nuestra mudanza a Arkansas me distanció de algún modo de mi familia. Dentro de este tiempo, llegué a interesarme muchísimo en el Islam. Reza y yo empezamos a orar juntos, y nuestra fe creció. Mi fe no solamente se estaba expandiendo sino también tomando forma. Mi interés en el Islam había madurado a tal punto que había llegado a ser parte de mi.

No tenía idea de cómo mis padres tomarían esta noticia. Ni siquiera tenía un plan de cómo decirles. Me di cuenta de que los heriría pero me sentí confiada y cómoda con mi decisión. Necesitaba su aprobación o al menos aceptación para que ellos estuvieran tan complacidos como lo estaba yo. Ellos no estaban complacidos, y no aprobaron.

Ahora estoy empezando a darme cuenta de la fuerza que me dio mi fe ese fin de semana. Había un momento en el cual yo no estaba segura si había completamente roto el eslabón entre mis padres y yo o lo había extendido severamente. Mi madre reaccionó verbalmente; yo pude sobrellevarlo. Mirándolo cerca y detenidamente, mi padre decía muy poco. Vi que les tomaría tiempo recuperarse del choque y del enfado iniciales, pero no sabría cuánto tiempo o cómo sería nuestra relación. Yo sí sabía que no estaba dispuesta a renunciar a mi nueva fe o al amor de mis padres.

Después de ese día de acción de gracias, cuando Reza y yo regresamos a Arkansas, me sentía vacía e insegura como resultado de lo acontecido durante el fin de semana. Las llamadas telefónicas a mi casa eran simples. Mis sueños estaban llenos de rechazo paternal y maternal, y me despertaba llorando histéricamente. Al igual que mis padres, yo sentía que algo estaba al revés dentro de mí. Un pensamiento me abstuvo de perder la esperanza. Saber que mis padres eran creyentes del mismo Dios en el que yo ahora confiaba y al que amaba profundamente; los esperaría, y dejaría que Dios Mismo les ayudara a sanar.

Desde que le dije a mi familia acerca de mi conversión al Islam, nuestra relación ha atravesado muchos cambios. Sin duda atravesará muchos más. Puedo decir honestamente que nunca había amado y apreciado a mis padres tanto como lo hago ahora. No cambiaría nuestra relación por ninguna otra.

Mamá y papá, gracias por tratar con tanto esfuerzo de ser comprensivos. Continuaré buscándolos para obtener su sabiduría y su apoyo. Como su amiga, trataré de apoyarlos también. Con todo mi amor. Jodi” (Reimpreso con permiso del Saints Herald, 132:17, noviembre de 1985, pgs. 18, 19,24).

La reconciliación era algo deseado por todos nosotros. No quería decir que el Islam era algo que yo quería abrazar, pero sí aprendí a apreciar lo que este estaba llamando a mi hija y a sus amigos a ser.

*****

Los cambios en nuestras vidas causados por decisiones de miembros de la familia pueden ser muy destructivos y causar que las relaciones se rompan. Podemos sentirnos confundidos en cuanto a cómo relacionarnos el uno con el otro, y nos enojamos y nos frustramos. La esperanza en todo esto es que incluso en esta ruptura podemos experimentar reconciliación en la medida en que nos volvamos a armar las piezas de nuestra relación otra vez. La reconciliación es un proceso de doble vía que nos ayuda a acercarnos el uno hacia el otro para reparar cualquier daño o rencor; para ajustarnos a nuevas formas de pensamiento, y para recuperar nuestro balance.

Así como las hijas luchan para obtener un sentido de balance con sus padres en la medida en que viven sus roles, los padres también luchan en la aceptación del camino de la hija en su elección por ser musulmana. Las mujeres que respondieron el cuestionario recibieron cuestionarios también para los padres (anexo B) que podían compartirles si así lo deseaban. Siete padres de familia respondieron sus cuestionarios, contando sus historias de lucha y acoplamiento. Las respuestas dadas por los padres y por sus correspondientes hijas mostraban que las rupturas se habían generado dadas las elecciones de estilos de vida diferentes a las de sus padres.

El cuestionario para los padres indagaba acerca de reacciones frente a la conversión de sus hijas al Islam. Se les pidió que calificaran en una escala del 1 al 10 (siendo el 1 correspondiente a completamente devastado y 10 a cómodo) cómo se sintieron con la conversión de sus hijas al Islam; además se les pidió que calificaran en una escala del 1 al 10 cómo se sentían al momento de responder el cuestionario. De 3 a 12 años habían pasado hasta el momento en que ellos respondieron el cuestionario.

En cada caso la escala había ascendido, indicando un mejoramiento en la relación. Si su reacción estaba entre 1 y 2 al comienzo, al final el sentimiento era del 5 al 6. Si ellos calificaban su reacción entre 6 y 7 al principio, al final sería entre 8 y 9. En las siguientes líneas están expuestas tres de las historias de cómo los padres reaccionaron y cómo han logrado superar la situación.

Historia 1: La aceptación en la etapa de la preocupación

La hija ha sido musulmana por un período de 4 años y medio. Ella fue criada como católica, pero en su último año de educación superior, empezó a buscar su propia religión. Rápidamente asistió a dos iglesias cristianas. La madre, quien es la narradora de esta historia, calificó sus sentimientos respecto a la conversión en 1 al principio, pero había ascendido a 6 en el momento del cuestionario.

Mi hija había empezado a hablar con un musulmán en una tienda cercana y decidió unirse a esa fe. Sabíamos que ella estaba estudiando el Islam, pero mantuvo su conversión en secreto hasta que un grupo de señoras de esa religión le enviaron un ramo de flores. Nunca he invadido la privacidad de mis hijos, pero esta vez decidí mirar la tarjeta que decía: "felicitaciones por haberte convertido en musulmana". No le dijimos nada en ese momento. Deseaba que ella confiara en nosotros. Entonces un día nos preguntó si podía traer un hombre a nuestra casa para que nos conociera. Él era de un país islámico. Él nos pidió permiso de frecuentar a nuestra hija con intención de matrimonio. Explicó que su religión no le permitía estar a solas con ella si no estaban casados. Quedamos atónitos pues no habíamos oído nada de él hasta hacía 30 minutos. El padre de ella estaba muy rígido con el joven, expresando su insatisfacción en cuanto a que las mujeres eran tratadas "como inferiores" y eran forzadas a usar esas ropas pasadas de moda mientras los hombres se ponían lo que les venía en gana. Yo fui más respetuosa, pero igualmente estaba conmocionada. Hubiera deseado que mis hijas confiaran tanto en mi como yo lo hice con mi madre, y estaba muy herida. Ella ya había pasado por dos religiones, y temía que se casara y después descubriera que no estaba de acuerdo con esta tampoco.

Yo no estaba fascinada con su idea de casarse con un extranjero. Ellos podrían ir a vivir a ese país y yo había oído historias acerca de tales casos como laque se describe en No me iré sin mi hija. Yo había leído algo acerca del Islam y estaba impresionada con su devoción. Siempre había asumido que Allah y mi Padre del Cielo eran los mismos. Le dije eso a su futuro esposo. No podíamos negarle el permiso ya que ella tenía 25 años, y si ese hombre la trataba de buena manera estaría bien para mí también. Estábamos muy preocupados acerca de su condición mental dados muchos otros comportamientos y desaciertos en su vida.

Ella era nuestra hija. La amábamos y queríamos ser parte de su vida. Pienso que todos tenemos derecho a tener una relación con Dios y a vivir nuestra vida a nuestra manera. Peleamos, lloramos, escribimos cartas hasta que estuvimos básicamente satisfechos. Fue un momento muy arduo para mi. Me sentí fuera de control. Sentía que mis peores miedos se habían cumplido. Fui al médico y me puso en tratamiento bajo medicación durante seis meses por los nervios.

Ahora tenemos una buena relación. Hablamos, pero no estoy de acuerdo con mucho de lo que ella dice o hace. Costumbres como usar un manto (cubrirse) me molestan. Siento que los musulmanes están tan temerosos de su sexualidad que las mujeres tienen el peso de ayudarles a controlarse. Una de sus hermanas quiere secuestrarla y reprogramarla. Uno de sus hermanos no tiene mucho que ver con ella pero el otro sí. Todos sus hermanos la quieren, pero yo creo que ella está mentalmente confundida.

Los puntos principales de tensión radican en las diferencias de religión (Jesús, Muhammad) y los distintos valores culturales. No cenamos juntos porque ella no se siente capaz de estar en el mismo lugar con sus primos o sus cuñados [Nota: esta parece ser una restricción cultural inusual comparada con las otras historias].

Para celebraciones y días festivos ni siquiera nos atrevemos a invitar a nuestra hija porque ella no reconoce nuestras celebraciones ni los cumpleaños. Ella no iría a almorzar conmigo el día de su cumpleaños por temor a que sea una celebración. Francamente, a mi no me gusta esto para nada. Ella no vino a tomarse una foto con nosotros y sus hermanos porque su cuñado estaba ahí. Creo que esta es una regla estúpida y que es más cultural que religiosa. Su padre piensa que el esposo debería aportar al cambio, y no que ella sea quien lo debe hacer todo. Su esposo y su padre discuten frecuentemente.

No poder tener amigos o familiares hombres es difícil. Tratamos de tener cuartos separados para hombres y para mujeres una vez. Todos los hombres excepto su esposo terminaron en la sala con las mujeres excepto su esposo. Pero disfruto estar con nuestra hija, y a pesar de las tensiones me agrada su esposo.

En realidad, muchas de las preocupaciones que tenía por ella no venían de su conversión sino de lo que observé en cuanto a su estado mental. Ella nos dijo que nos iríamos al infierno. Que la habíamos criado en la fe equivocada y que comíamos las comidas indebidas. Así que pienso que parte del problema radica en que ella estaba pasando por una crisis de inicio de su adultez (mi opinión, no la de ella). Empezó a desconfiar de los médicos, de la medicina, de las vitaminas sintéticas, de la leche homogeneizada. así que con lo que estábamos lidiando tenía más que ver con nuestra reacción que con su conversión realmente. Yo siento que ella le temía al sexo, al trabajo, a la vida y se estaba ocultando tras el Islam. Todavía pienso que esa es una fuerte posibilidad, pero ella aparenta ser feliz y amar a su esposo y a su estilo de vida.

De esta manera tengo que aceptarla y esperar a que ella sea capaz de llevar la vida lo mejor que pueda. El anhelo que tengo para nosotros es que aprendamos a aceptarnos y a respetarnos más y que ella y su padre por fin lleguen a un acuerdo.

Esta familia tuvo que lidiar con una práctica única correspondiente a la cultura del esposo, por ejemplo que su esposa (la hija de ellos) no pueda estar en el mismo espacio compartiendo con hombres aparte de su familia inmediata aún si está usando el jiyab. Estos padres también están preocupados acerca de otras reacciones que su hija ha tenido hacia otros aspectos de la vida.

Historia 2: Apertura a la diversidad y al cambio

La familia cuya historia será expuesta a continuación es más abierta y comprensiva respecto a una variedad de ambientes culturales en los cuales hay más ánimo de dar y recibir entre sus miembros. La hija ha sido musulmana por siete años. El padre ostenta un doctorado en orientación psicopedagógica y es empleado en una institución escolar. La madre es fallecida y existe por ende una madrastra. Hay cuatro hijos adultos por parte de la familia del padre y cuatro hijos adultos por parte de la familia de la madrastra. El padre, cuya historia es narrada a continuación, ubicó su primera reacción en la escala del 6 y la última en la del 9.

La maestría que inició mi hija la llevó a conocer estudiantes internacionales. Gracias a su orientación familiar, ella tenía un alto grado de tolerancia hacia la gente de otras culturas y creencias. Yo era viudo y me había casado con una judía.
Cuando nuestra hija fue a trabajar a la misión saudita de educación, tuvo oportunidad de hablar con líderes de la mezquita. Me llamó por teléfono para decirme que se había convertido. Mi primera reacción no fue de sorpresa sino de preocupación acerca de cómo lidiaría ella con la discriminación. Ella eligió usar el atuendo tradicional incluyendo el velo, pero ella parece saber lidiar con los prejuicios con que se ha encontrado hasta ahora. Ver cómo mi hija se ha adaptado me ayuda a no preocuparme.

Nuestra hija primero se hizo musulmana y luego se casó. El hecho que él era menor que ella y que no tenía una carrera establecida fueron puntos de preocupación más no lo fue la religión. Este sería un tercer matrimonio para ella. El primero terminó en divorcio. El segundo fue con un musulmán egipcio y fue disuelto dentro de la ley islámica.

En un principio había cierto distanciamiento entre los miembros de la familia, y su matrimonio al igual que su esposo tomaron un tiempo para ser aceptados. A él también le costó un poco adaptarse. Las hermanas se han tornado excepcionalmente cercanas pero existen algunos malos entendidos entre los hermanos.

Los valores y las creencias causan muy poca dificultad, pero sí requieren mucha tolerancia y aceptación de parte de cada uno. Nuestra hija no es mística en cuanto a sus creencias islámicas: sólo busca aceptación, no conversión. Esto ayuda. La comunicación es muy buena. Todos somos muy versados y nos agrada compartir nuestras ideas acerca de la política, la vida y temas generales.

Esta experiencia ha tenido muy poco efecto sobre mi creencia religiosa. Siempre he vivido una vida de entendimiento y tolerancia. Disfruto saber acerca de las creencias de los demás y siempre he procurado mantenerme informado. Mi orientación religiosa es gnóstica: la identidad se da a partir de un compartir unificado.

En los días festivos cada persona hace lo suyo propio. Las reuniones familiares no se hacen en torno a la religión. Celebramos la vida y el vivir. Compartimos comida. Los hábitos alimenticios de los judíos y de los musulmanes son muy similares. No estamos incluidos en sus festividades pero sabemos acerca de las ocasiones y respetamos las tradiciones. Vivimos en un hogar donde los zapatos se quitan a la entrada y la dieta es casi vegetariana con algo de cordero, pollo y pescado. Así que estas cosas son naturales. Los objetos y el arte religiosos no son parte de nuestra decoración y la familia de nuestra hija no nos impone esto.

Los dos nietos son maravillosos. En verdad los disfrutamos mucho y nos representan un verdadero placer.

Mi mayor preocupación es la discriminación en contra de ella y mis nietos. Mi esposa vivió con ello cuando era niña en este mundo de "judíos o no judíos". Esto puede ser muy cruel. Mucho que dicen llamarse cristianos odian mucho y ofenden a los demás con esto. Nuestro yerno es palestino y la mayoría de sus familiares, incluyendo sus padres, viven en los Estados Unidos. Realmente me preocupa que mi hija, quien es firme y autoritaria, tenga planes de irse a vivir al Medio Oriente.

Mi anhelo en cuanto a mi relación con mi hija es que continúe como va hasta ahora y que seamos capaces de tener una relación positiva y comprensiva con mis nietos.

Nuestra relación es única con una mezcla de Musulmana, Judía y Unitaria. Somos lo necesariamente tolerantes.

La fortaleza de esta familia es la apertura a la diversidad y la visión traída a la familia por la hija. Esta familia realmente abrazó diferencias religiosas y fue capaz de aceptar límites religiosos para aceptar a cada uno en su estilo de vida. Sin embargo, hubo una necesidad de adaptación por parte de la hija y de su familia.

Historia 3: de la devastación a la aceptación

En la siguiente historia la madre pasa de una devastación a una tibia aceptación a lo que su hija había escogido, pero esto ha sucedido durante un período de muchos años. La hija ha sido musulmana durante doce años. Después de haber sabido acerca de la conversión de su hija, la madre calificó este hecho en el número 1, mientras el padre lo calificó en el 4.sin embargo, ambos calificaron sus sentimientos en el número 8 al momento del cuestionario. La madre comparte la historia.

Cuando nuestra hija asistía a una universidad católica fuera de la ciudad, nos sentíamos seguros de haberla enviado a un ambiente tan cercano a nuestro hogar como fuera posible. Conocimos a su nuevo amigo quien era de un país del Medio Oriente y nos agradó. Incluso lo invitamos a nuestra casa el fin de semana. Nunca pensamos que su amistad se convertiría en una relación seria. Pensábamos que nuestra hija era la más fuerte de nuestros cuatro hijos en lo que tenía que ver con religión. Cuatro meses después ella nos dijo que ya no estaba yendo a misa. Al semestre siguiente cuando su amigo fue transferido a otra universidad, ella quería hacer lo mismo, pero no la dejamos. Deseábamos que ese fuera el fin de tal relación y que ella saliera de la "fase" en la que se encontraba.

Al verano siguiente, su amigo rentó un apartamento en el pueblo donde vivíamos, y nuestra hija se fue a vivir con su abuela ya que no nos la estábamos llevando bien. Nos anunció a finales de junio que se casaría con ese joven en agosto "con o sin nosotros". Estuvimos reacios ante los planes pero ninguno de nosotros pensaba que tal boda se iría a llevar a cabo. Pero sí sucedió, en nuestra casa ante un juez , ya que ella no se había convertido al Islam aún. Los padres del novio, todavía no sabían acerca del matrimonio así que no teníamos el apoyo de ellos para confirmar nuestras objeciones.

Fue unos meses después cuando ella nos dijo que se había convertido. Reaccioné a la noticia con rabia, dolor y miedo. La rabia era en contra de mi yerno ya que estaba convencida que ella nunca hubiera tomado tal decisión si él no le hubiera lavado el cerebro. Me dolió porque esto sucedía justo en el momento en que era tan fácil para ella abandonar toda una vida de instrucción y de vivir nuestras vidas centradas alrededor de Jesús Cristo. El hecho que ella pudiera abandonar todo esto era simplemente devastador. El temor era que el resto de nuestros hijos pudieran hacer lo mismo ya que ella era la mayor y todos admiraban y respetaban sus opiniones.

A medida que pasaba el tiempo estábamos más atentos a lo que sucediera en el Medio Oriente y escuchábamos atentamente los reportes acerca de los terroristas de esa área. Entonces el temor era por ella. Mientras su esposo estaba en la universidad, estábamos seguros que no se irían de los Estados Unidos, pero sabíamos que lo harían tan pronto él terminara. Después de que ellos tuvieron su primer hijo, temíamos mucho más que el esposo de mi hija se los llevara con él a su país. Este temor se disminuyó un poco cuando él se volvió ciudadano norteamericano. Estábamos preocupados no sólo por su vida en la tierra sino también por su vida después de la muerte.

La parte de la escritura que me perseguía era Juan 14:16: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino a través de mí". Decidí que si la escritura me estaba agobiando, tendría que haber otra que me calmara. Así que empecé a leer ese capítulo palabra por palabra. En el primer verso obtuve la inspiración que necesitaba: "no dejen que sus corazones se agobien. Tengan fe en Dios y en mí. En la casa de mi Padre hay muchos lugares en donde reposar". Esta escritura me dijo que si había muchos lugares en donde descansar tendrían que haber muchos caminos para llegar a ellos. Jesús está preparando el camino para los cristianos y Muhammad está preparando el suyo para los musulmanes. Dios simplemente eligió otro camino para mi hija, y ella lo está siguiendo de la mejor manera como ella puede, lo cual es exactamente lo que nosotros estamos tratando de hacer. Nadie en esta familia le pondrá obstáculos en su camino para hacérselo más difícil. Esta fue principalmente la historia que me ayudó a acoplarme a la situación.

Voy a agregar una pequeña historia que me ayudó a confirmar mis pensamientos. Un día mi nieto mayor estaba muy insistente para que yo aprendiera el idioma árabe. Cuando le pregunté por qué él me dijo: "porque cuando te mueras los ángeles van a venir a hacerte algunas preguntas en árabe y tendrás que saber cómo responderlas o de lo contrario te irás al infierno". Sabía que mi respuesta a ello tenía que ser buena, y resultó ser una respuesta para mí también. Le dije: "cada uno de nosotros tiene sus propios ángeles que saben exactamente qué hay en nuestros corazones. Yo sabré las respuestas para mis ángeles, y tú sabrás las tuyas". El pareció tranquilo y yo también me tranquilicé.

Para mí la respuesta a las diferencias en nuestra fe es simple. También ayudó mucho ver a nuestra hija como madre y saber que muchos de nuestros valores les fueron transmitidos a sus hijos. Ella es una hija muy tierna y preocupada por nosotros y una grandiosa madre de dos hijos de diez y tres años. Tenemos una familia bien fundamentada y estoy segura que sabremos enfrentar las diferencias que podamos encontrarnos en los años venideros.

Somos afortunados en cuanto a que ellos toman parte de nuestras festividades navideñas. Piensan en ello como su fiesta de "Id" en que comparten con nosotros. Cuando la fiesta del Id llega, ellos comparten con la familia del esposo y los amigos. No sé si esto va a durar para siempre, pero por ahora así es como lo hemos estado haciendo. No celebramos las fiestas islámicas con ellos sólo por respeto al valor que estas tienen para sus vidas.

Cada historia familiar es diferente, pero en cada caso cada uno quiere sobrellevar la situación. Aunque las preocupaciones y los cuidados todavía están presentes, ellos tratan de llevar la relación. Como familiares, siempre tenemos relaciones sean buenas o malas. Los padres pueden tener sentimientos de traición, o pueden sentirse heridos o lastimados. La manera en que los padres reaccionan frente a su hija puede causar los mismos sentimientos en ella. En un momento del proceso de reconciliación debe haber una decisión en cuanto a cómo sobrellevar la herida y qué tanto permitir que eso lo afecte a uno. Muchas veces estamos ciegos ante nuestra relación y no nos damos cuenta cómo estamos tratando a los demás. Somos rápidos para defendernos, tan rápidos para esconder nuestra cabeza dentro de una coraza, tan resistentes a veces ante algo que sobrepase nuestro entendimiento.

Pasos hacia la reconciliación

Hay ciertos puntos en común en las historias anteriormente compartidas que son presentados en diferentes formas. Tales puntos en común pueden ayudarnos a explorar vías positivas a través de la reconstrucción de una relación y el mantenernos en nuestra propia situación de reconciliación.

Primero que todo, había un sentido innato de mantener la relación aunque hubiese ocurrido una separación dolorosa y profunda. En la historia 1 la madre dice: "nosotros la amábamos y queríamos continuar siendo parte de su vida". Mi propia experiencia de reconciliación fue de mantener la relación lo mejor posible. Esto no ocurrió de inmediato. En efecto, hubiera sido más fácil haber quedado atracada en la etapa de resistencia, la cual fue mi primera reacción. Yo estaba tan enojada y tan herida que sólo quería separarme de Jodi y Reza, sacarlos de mi vida y nunca más tener que lidiar con ellos y con ese "problema". Para mí la etapa de querer rechazarlos completamente duró sólo un corto período de tiempo (sólo una noche en vela). Cuán agradecida estoy por la experiencia que me ayudó a dirigirme hacia el deseo de curarme. Aún me dolía y me tomó meses de curación para sentirme bien; tomó años llegar a un buen nivel de aceptación.

Otro punto que ayudó a reconstruir a relación fue el deseo de tratar de entender lo que la hija había elegido. En su profunda espera por un alivio, una madre buscó las escrituras y encontró ayuda que mantuvo abiertas las posibilidades de aceptación. Este puede parecer un esfuerzo impuesto, un acto de la voluntad al principio tomar este paso a la apertura, pero los padres con un fuerte sentido de los valores deben ser fuertes para arriesgarse a escuchar y sentir lo que la hija está experimentando. La hija puede haberse ido lejos de la familia hasta el punto de haber sentimientos que ella haya transgredido en contra de la familia y esta última se sienta a su vez herida. Cada miembro de la familia debe tomar la decisión de cómo reaccionar. Algunas cosas que haya elegido la hija pueden estar más allá del entendimiento de la familia. En ese caso, una conciliación puede ser la mejor manera de aproximarse.

En este paso de tratar de entender, uno puede buscar datos para leer y entender lo que la hija ha elegido. Una precaución aquí: lo que se encuentre puede tener puntos de vista occidentales o puede ser tendencioso culturalmente. También hay varias interpretaciones entre la misma comunidad islámica, y no siempre concuerdan. Los libros de consulta pueden ser seleccionados de la bibliografía al final de este libro o pueden ser sugeridos por su hija musulmana. Este es el momento indicado para empezara pensar a través de un sistema de creencias y una teología para fortalecer la vida espiritual propia. Muchas veces hemos aceptado creencias que ni siquiera hemos examinado; hemos oído a nuestro predicador decirlo, lo hemos oído en un programa religioso o "esa es la manera en que la abuela lo creía".

Con el deseo de reconciliación ya establecido y la apretura para la reconciliación, uno necesita identificar y confrontar los factores que son importantes desde el punto de vista de los padres e identificar sus sentimientos ya sea de rechazo, frustración o falta de control. Los miembros de la familia necesitan ser no muy drásticos con ellos mismos y por el contrario deben ser lo suficientemente fuertes para iniciar la reconstrucción de la relación, tomando su tiempo para pasar por las etapas de negación, de ira y de depresión. Algunos miembros de la familia podrían incluso necesitar buscar ayuda en consejería o ayuda para sobrellevar sentimientos de rabia o desazón.

Un factor que puede ser identificado es la ira, la cual es una emoción natural en tales circunstancias, pero es importante expresarla de maneras apropiadas, para que la cura y la reconciliación puedan darse. Incluso en esta situación, el amor y el perdón de Dios está presente, y la familia puede encontrar un alivio y un sentido del problema en cuanto dejar que la herida se sane; de lo contrario habrán sentimientos de carga y enfermedad.

Otro factor que puede ser identificado como preocupación es nuestra inhabilidad de controlarlo, de dejar que nuestra joven adulta hija se vaya, lo cual es una tarea difícil para todo padre, así sea que su hija se haya tornado al Islam o no. Cualquier padre de familia en este momento puede estar experimentando ansiedad, pérdida y desazón como fenómenos normales en este caso. Cuando una hija toma decisiones con las cuales sus padres no están familiarizados, la situación puede complicarse con sentimientos de pérdida, incertidumbre y miedo. Es importante entender que algunos de los sentimientos que un padre de familia experimenta pueden no estar relacionados directamente con la conversión de la hija.

Incluso otro factor se halla en que la hija puede que no esté lista para reconstruir la relación, de esta manera, puede haber la posibilidad de darse más sentimientos de rechazo de nuestra parte. Ella podría estar recobrando fuerzas y refrescándose en sus nuevos roles antes de enfrentar el poder de sus padres. Muchos elementos de cambio pueden estar afectándola al mismo tiempo: educación o trabajo, nueva religión, nuevas expectativas culturales, nuevo matrimonio o la transición a la adultez. Para la mayoría de las mujeres en este estudio, muchos estos elementos estuvieron al manifiesto.

El cuarto elemento es el de la esperanza. Este tipo de situaciones usualmente no se resuelven de inmediato. Habrán algunos pasos hacia adelante al igual que algunos traspiés al mantener y reconstruir la relación. Puede haber ciertos momentos en que la hija tiene que retirarse y no está lista para continuar haciendo parte de la relación. Igualmente, habrá instantes en que debemos tomar nuestro propio tiempo para aliviarnos solos y para crecer mientras las líneas de conversación se mantienen abiertas. Es el sentimiento de esperanza el que nos permite ser pacientes con nuestra hija al igual que lo debemos ser para nosotros mismos.

Amigos y familiares probablemente sin querer ser malintencionados pueden opacar nuestra esperanza con comentarios como:

"Ay, tu pobre hija; irá al infierno. Oraremos por ella"
"A todas las mujeres las tratan muy mal en ese país"
"¿Y qué si su esposo la deja y se lleva a los niños para su país?"
"Eso fue simplemente lo peor que pudo pasar"

Tales reacciones no tienen la intención de herir sino que refuerzan lo que ellos perciben en su realidad. Por otro lado, algunas personas son capaces de escuchar, de preguntar, de comprender nuestras preocupaciones. Hablar con ellos nos permite reflexionar acerca de lo que estamos sintiendo y nos ayuda a clarificar la confusión que tengamos dentro de nosotros.

Si podemos ser conocedores de estos puntos en común de pasos básicos expuestos con anterioridad para abrirnos al deseo de relacionarnos, abriéndonos al entendimiento y la aceptación, identificando y confrontando nuestros propios sentimientos y permaneciendo con esperanza, estaremos en una etapa de crecimiento y de reconciliación. Entonces podremos lidiar con nuestra ira, nuestros miedos y desazón; podemos encontrar alivio con el paso del tiempo. Usando técnicas de oración, relajación, calma y visualización podemos ayudarnos a no dejarnos hundir en abismos de desesperación y a no revolcarnos en ello. Aunque no queramos unirnos a nuestra hija en su camino, podremos viajar con ella desde el propio nuestro.

Siguiendo el camino hacia el matrimonio: cuando dos se vuelven uno en el Islam

Desde el momento en que Jodi y Reza nos dijeron que se querían casar, aclararon que sus intenciones eran vivir en su tierra natal, Irán. Para ese entonces Irán tenía rehenes norteamericanos, así que las relaciones entre Norteamérica e Irán no eran las mejores. Eso realmente me asustaba. El hecho que él era musulmán no nos parecía tan importante porque anticipábamos que se convertiría al cristianismo. Además, en verdad respetábamos y apreciábamos a este joven.

el día tan temido por fin había llegado. Reza se levaba a Jodi a Irán justo como lo habían dicho desde el día en que se comprometieron. Ellos habían hecho ya un pequeño viaje a Irán al comienzo de su relación, pero no estarían listos para irse hasta que él no terminara su carrera en ingeniería además de una especialización en tecnología industrial y ella su carrera en enfermería. La guerra entre Irán e Irak todavía estaba en curso. Simplemente todo ello no parecía seguro. Tan lejos...¿la vería de nuevo? La escena de Fiddler on the Roof todavía flotaba en mi mente al recordar a Tevya con su segunda hija en la parada del tren listos para enviarla a Siberia con su esposo. Oí de nuevo la voz de aquella hija entonando la canción Far from the home I love(Lejos del hogar que amo).

Jodi y Reza vendieron todo lo que poseían excepto lo que podían cargar en las cuatro inmensas maletas que se llevarían para empezar una nueva vida en Irán. Pasaron la última noche con nosotros. ¡Estaban tan felices y ansiosos! Despedirlos a la mañana siguiente en el aeropuerto fue una de las cosas más difíciles que hubiera hecho. Sentí que Jodi se iría de nuestras vidas para siempre. Quería tirarme al piso del aeropuerto, patear y gritar. Pero me mantuve controlada hasta que llegamos al carro donde me pude desahogar. Ella se había ido. Nunca más la volvería a ver. Era como si se hubiera muerto. Ese matrimonio me la había arrancado, llevándosela a una tierra extraña y lejana.

Pero la vida tenía que seguir, y me fui de viaje a Canadá. Joe me llamó para decirme que Jodi había llamado. Una represa se había roto en una montaña en Teherán y el agua había llevado hasta el área en que ellos vivían con los padres de Reza. Casi un mil personas habían perecido por el agua y el lodo, y entre ellos estaba el padre de Reza quien se había ahogado en la parte baja de la casa. La mayoría de las cosas en la casa se habían arruinado quedando bajo varios pies de lodo y agua. La familia halló el cadáver del padre entre el agua, limpió el apartamento y salvaron lo que más pudieron.

Sentí una honda tristeza. Sí, estaba triste por el padre de Reza, pero ahora otra pena también me embargaba. Si Jodi había perdido todo lo que se llevó a Irán, ¿cómo iba a recordar todo lo que fue su vida antes? Ya no tenía nada que le hiciera recordar: había perdido sus fotos, sus recuerdos, sus papeles. Yo estaba segura que ella olvidaría con el tiempo quiénes éramos nosotros y quién había sido ella. Ahora su familia sería la familia de Reza, y sin duda perderíamos contacto tarde o temprano.

Tres meses después recibimos otra llamada de Jodi. Ella y Reza regresarían a los Estados Unidos. La economía en Irán estaba difícil debido a la guerra. Empezaron a caer en la cuenta de la necesidad que tenían de fortalecerse económicamente antes de vivir en Irán. ¡Qué celebración para nosotros! ¡Iban a regresar! Tendríamos a Jodi y a Reza de nuevo con nosotros.

Hemos vivido muchos años en la misma área metropolitana. El respeto y el amor que sentíamos por Reza al principio ha crecido y madurado. El rol que Reza lleva en su familia con su esposa e hijos es similar al del cristino conservador que siente la responsabilidad de ser la cabeza de su hogar. El toma seriamente el liderazgo de la casa mientras al mismo tiempo anima a Jodi a participar en las decisiones que se tomen.

Si tuviéramos que describir a los esposos musulmanes dado el modelo presentado a nosotros por nuestro yerno, diríamos que son gentiles, fuertes, amables, inteligentes, corteses, alegres, dependientes y altruistas. Estamos asombrados de su sabiduría y compromiso para practicar su religión, su deseo de que sus hijos crezcan como musulmanes practicantes y sean protegidos de imágenes nocivas en la televisión o en el cine, su sentimiento de responsabilidad al asegurarse de que su familia está protegida, y su acertado manejo de las finanzas. También hay un sentido de pertenencia fuerte y una conexión a su familia y su país de origen.

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Así como el valor del modelo masculino fuerte es importante en la familia cristiana, de esta misma manera se presenta en la familia musulmana. El hombre está invitado a ser un modelo fuerte en la familia, a proveer el apoyo financiero a la familia y a ser el líder al momento de tomar decisiones y en la práctica religiosa.

Algunas de las mujeres que hicieron parte de la encuesta se convirtieron al Islam mientras todavía estaban solteras, y sostuvieron que era importante para ellas casarse con un musulmán. Por otro lado, la inducción al Islam de una mujer no musulmana pudo haberse dado después de estar casada con un musulmán. En otras circunstancias, un interés previo por el Islam pudo haber abierto la puerta para que una no musulmana tuviera una relación con un musulmán.

Los esposos de las mujeres en mi encuesta vienen de varios países: Irán, Irak, Siria, Egipto, Jordania, Palestina, Kuwait, India, Turquía, Líbano, Pakistán, Kenia, Afganistán, Omán, Túnez, Marruecos y Los Estados Unidos. Muchos de ellos ahora tienen ciudadanía americana o canadiense y ostentan educación superior. Algunos planean llevarse a sus familias a sus países de origen o ya están viviendo allí. Otros tienen el compromiso personal de vivir en los Estados Unidos o en Canadá con el anhelo de encontrar una ciudad donde haya una comunidad musulmana para llevar su religión y criar a sus hijos.

Una de las mujeres que estaba soltera al momento de responder el cuestionario me escrbió después y me contó que se había casado con un egipcio maravilloso quien le había extendido su cariño y respeto a ella y a su familia.

• Usted probablemente se preguntará por qué le estoy contando todo esto. Sólo quiero que usted entienda que dentro del Islam la institución del matrimonio es lo que me ha ayudado a practicar mi religión en todas sus extensiones posibles. Como conversa norteamericana, encontré dificultad al principio para ser una buena musulmana y seguir todos los cambos que tuve que hacerle a mi vida, aunque lo hice muy gradualmente. Ahora con mi esposo, me siento mucho más completa. En mi corazón siento que he tomado la mejor decisión. Soy la más afortunada al no tener que elegir entre mi familia y el Islam (pues el Islam hubiese ganado), pero soy aún más afortunada porque Allah me ha guiado por el camino correcto. No estoy diciendo que no tengo problemas, pero todo lo que hago es mirar en mi corazón y leer el Qur'an y así sentir que todo está mejor.

Encontrando un esposo musulmán

Las parejas de esta encuesta se conocieron en distintos lugares justo como lo hace cualquier pareja en Norteamérica: en la universidad, en el trabajo, en actividades sociales o a través de amigos. He aquí algunas historias de aquellos encuentros.

• Conocí a mi esposo jugando bingo. Yo estaba sentada al lado de una amiga de la familia así que él la conoció a ella también. Él tenía una hermosa sonrisa y era abierto al hablarle. Yo venía de una relación desastrosa con un hombre abusivo nueve años mayor que yo pero nueve años más inmaduro. Cuando conocí a quien es hoy mi esposo yo tenía tan mala impresión de los hombres que no sé cómo consideré el matrimonio de nuevo. Él no mencionó el sexo, ni me hizo insinuaciones, ni me tocó ninguna parte de mi cuerpo ni me llamó "su chica" en frente de nadie. Era refrescante ser tratada de esa manera. Él nunca me llevó a ninguna parte sin una chaperona que testificara que era un caballero. Me sentí respetada y me agradó.

• Conocí a mi esposo en la universidad. Él era muy decente (lo noté de inmediato) y muy atractivo. En realidad yo no estaba buscando novio cuando nos conocimos pero lo primero que noté en él, lo cual siempre estaba de primero en mi lista, era la importancia que le daba a la familia (lealtad, respeto), a su madre y su padre. Él respondía a mis preguntas con mucha paciencia.

• Conocí a mi esposo en la universidad a la cual yo asistía. Él era quien asaba las carnes en el restaurante. Hubo una conexión entre nosotros. Él era amable y agradable para conversar. Él tenía un sentido religioso en su ser y era maduro en sus ideas. Por supuesto, me pareció muy atractivo también. Me gustaba el estilo de vida que él ofrecía para una sociedad basada en la familia. En especial sentí que él era mi amigo y coincidíamos en muchas cosas incluso en la religión. Él fue un catalizador para mi exploración personal.

• Fui su tutora de inglés. Él me ayudó a estudiar el Islam, pero cuando me convertí no pude verlo más (él respetó completamente mi decisión de dejar de verlo una vez me hice musulmana). Tiempo después, varias personas en la mezquita me hablaron de una "persona ideal" para ser mi compañero, y resultó ser el mismo hombre a quien yo le había servido de tutora y quien me había enseñado el Islam. Lo encontré sincero, gentil, generoso y paciente. Si hubiera un alma gemela para mi, yo creo que es él. Él ha llenado los vacíos de soledad y la necesidad de amor incondicional que nunca antes había encontrado. Mi familia lo aceptó completamente desde el primer día. Ellos lo aman muchísimo y él es amigo de todos.

• Mi esposo y yo nos conocimos cuando trabajábamos en el mismo restaurante. Yo era mesera y él lavaba platos. Él era nuevo en el país y no hablaba inglés. Él parecía honesto, descomplicado, trabajador y generoso.

• Conocí a mi esposo en la universidad. Trabajábamos en el mismo restaurante de comida mejicana. Me atrajo mucho porque era muy trabajador, inteligente y se comportaba muy educadamente. Yo necesitaba una persona que pensara que yo era maravillosa. Él me puso en un pedestal y me trataba como una reina (aunque éramos absolutamente pobres), con respeto y dignidad.

Algunas de las mujeres ya se habían convertido al Islam cuando eran todavía solteras y conocieron a sus esposos de distintas maneras. Una forma común de encontrar un esposo o esposa musulmán o musulmana es a través de clasificados en una revista islámica o en un stand (o puesto) de matrimonio en alguna conferencia islámica. No es inusual para alguien que está listo para casarse hacérselo saber a sus hermanos musulmanes para que ellos le ayuden a buscar una pareja adecuada. Los siguientes apartes tomados de los cuestionarios dan una idea de las relaciones y matrimonios entre musulmanes.

• Conocí a mi esposo a través del Imam de mi mezquita. Lo acepté porque era religioso. Nada más me importaba en realidad. Él no hizo parte de mi conversión porque yo ya era musulmana para ese entonces. Mi ceremonia matrimonial fue toda islámica. Hablé con él durante dos semanas y luego decidí casarme con él para el Ramadán de 1991.

• Mi matrimonio fue arreglado por petición mía para tener apoyo religioso en cuanto a la ayuda que necesitaba para aprender más sobre mi din (mis obligaciones). Le pedí a mi wali(a quien me ayudó a arreglar mi matrimonio) que el hombre para ser mi esposo fuera un buen musulmán practicante lo cual era la única característica que yo requería. Yo quería un esposo que me ayudara a acerca del Islam a fondo y me recordara siempre a Alá(SWT). Yo ya era musulmana.

• Mi familia no lo conocía antes del matrimonio. Lo conocieron dos días antes de la ceremonia, y él pidió el permiso a mis padres para casarnos un día antes de la ceremonia. Él no les agradó. Ahora sólo lo toleran.

• Mi futuro esposo vino a verme un viernes en la noche y nos casamos el domingo siguiente en la tarde. Invitamos amigos y familiares a nuestra ceremonia. Nuestra boda fue totalmente islámica. Lucí un vestido islámico, no un vestido de novia común. Estábamos en salones separados. El Imam vino y me preguntó si quería casarme con el hombre que él me había recomendado y qué quería para mi mahar (dote). Lo escuché dar un discurso sobre la importancia del matrimonio. En ese momento mi madre salió diciendo que ese matrimonio era toda una farsa. Por supuesto yo lloré mucho y estaba muy herida; la ceremonia continuó pero a un ritmo más rápido de lo que se acostumbra.

• Conocí a mi esposo a través de un clasificado en una revista islámica. Un amigo suyo correspondió al mensaje. Yo no respondí inmediatamente el mensaje, así que su amigo le dio la carta a él porque él también quería casarse. Hablábamos por teléfono alrededor de diez a doce horas diarias durante seis semanas; después él viajó a Kansas. Estábamos en un 90% casi seguros de querer casarnos, pero queríamos conocernos primero. Nos comprometimos ese mismo día e hicimos nuestro matrimonio islámico (nikkah) dos días después.

Yo buscaba a alguien que fuera un musulmán fuerte, tanto en teoría como en práctica; alguien que viviera su vida islámicamente, sin importar cómo vivieran los que le rodeaban. Yo buscaba a alguien que fuera un buen soporte económico, dado que en el matrimonio es el hombre quien provee a la familia de todo, incluso si su esposa tiene dinero. Había escuchado muchas historias de hombres que no trabajaban, o querían que sus esposas los mantuvieran, así que quería asegurarme de que mi esposo trabajara duro para su familia. Entre más lo conocía, más se aproximaba a mis requerimientos. En mi carta yo había sido directa al expresar que quería un musulmán fuerte espiritualmente, que yo era divorciada y tenía un hijo (en caso que fuera alguien que quisiera una joven virgen) y envié mi foto. Aunque no pedí su foto de inmediato, él me envió una. La apariencia no es importante. Pudimos conocernos muy bien por teléfono, hablábamos acerca de muchas cosas de nuestras vidas: el Islam, sucesos de la actualidad (incluyendo algunos que tenían que ver con musulmanes), etc. Me aseguré que su familia aceptaría una esposa norteamericana (él era originario de un país islámico), incluyo una que estuviera divorciada y con un hijo de ese matrimonio. Él me aseguró que eso no haría ninguna diferencia para ellos, que todos ellos escogían a sus parejas y algunos incluso habían escogido parejas de otros países.

Llegamos a ser muy cercanos por medio de las llamadas telefónicas, y yo siempre esperaba su llamada. Si yo tenía un mal día le contaba a él para así sentirme mejor. Era como un cortejo a la antigua. Nuestras pasiones no llegaron mientras nos conocíamos. Cuando nos vimos por primera vez, nos dimos cuenta que éramos el uno para el otro, y la amistad y el afecto que sentíamos el uno por el otro se tornó en amor. El Islam no permite salir con alguien, sexo antes del matrimonio, ni nada de eso. Esta es una buena manera de conocer a alguien y ver si te la llevas bien con esa persona. Ese es el paso más importante, saber si alguien está a tu nivel, islámicamente y personalmente. Si él o ella no es, te sentirás atraído y amarás a tal persona.

Yo quería a alguien que fuera amable y amoroso, y lo encontré. Él no me golpea ni me grita, como es el estereotipo de los hombres árabes. Tengo que admitir que yo pensaba que los hombres árabes eran manipuladores y violentos, pero no lo son. Él me dice que me ama, y se asegura que yo sepa eso. Él es muy cuidadoso y se preocupa por mi.

Dentro de un matrimonio islámico

Si la pareja sobrevive a las objeciones de la familia durante la etapa del cortejo, esta se prepara para el matrimonio. Frecuentemente es difícil para los padres de la mujer que esta se case con un musulmán de otro país. Estos de pueden sentir inseguros acerca de las intenciones del hombre y pueden expresar temor por su hija. La primera reunión con el futuro esposo y la familia de la cortejada puede ser tensa. Sin embargo, en muchos casos como los ejemplos a seguir, la familia también llega a aceptar al esposo y a establecer una relación con él.

• Mis padres no estaban seguros de quien sería mi esposo ya que no lo conocieron hasta la noche en que nos casamos. Decidimos pasar unos días con ellos (después de casarnos) para que lograran conocerle mejor. ellos han aprendido a quererlo profundamente. En efecto, para el punto de vista de mi padre, él es el hijo que nunca tuvo. Mi madre tuvo que confesar que nunca pudo desear un mejor esposo para mí. Considerando las válidas objeciones que ellos tuvieron cuando se dieron cuenta de cómo lo conocí, mi familia lo ha desposado a él también como uno de nosotros.

En la encuesta pedí que se describieran algunas historias positivas de aquellas que se convirtieron al Islam. Esto no busca ignorar los reportes de las relaciones pobres que existen. Una mujer me llamó y me dio que no podía darme su nombre ni responder el cuestionario porque su experiencia no había sido positiva. Ella había estado casada con dos musulmanes distintos, ambos con buena educación, uno de ellos era un físico. Ambos la golpeaban y abusaban de ella horriblemente. Ella estaba escondiéndose, temerosa de su propia vida.

• Mi intención no es glorificar el matrimonio islámico, pero ciertamente reconozco que todos los matrimonios de este tipo no son catastróficos como los medios de comunicación nos lo hacen creer. Mi intención al escribir este libro es compartir algunas experiencias positivas que contrastan con las historias negativas que se conocen y así presentar un cuadro más balanceado. Entre los matrimonios islámicos hay buenos, regulares y malos así como en cualquiera otra religión o cultura, y también se pueden hallar relaciones tormentosas .Incluso hay algunos hombres que se casan con una ciudadana norteamericana para tener acceso a la green card o tarjeta verde que les permite a los no ciudadanos trabajar y quedarse en los Estados Unidos.

• Me uní a un grupo de amigos por correspondencia de un periódico y recibí una carta de un estudiante universitario árabe. Él me propuso matrimonio y yo caí. Básicamente él se casó para obtener mi virginidad. Después de nuestro divorcio o me fui a vivir a Tennessee. Mis amigos me presentaron a otro musulmán. Él era un hombre sencillo y piadoso; respondía a todas mis preguntas sin problema. Yo quería un esposo y unos hijos. Mis padres estaban escépticos al principio porque ellos pensaban que él no era diferente a mi primer esposo quien era musulmán también. Ahora lo aceptan a él y a nuestro pequeño hijo de tres años. Tuvimos una ceremonia sencilla en la mezquita. Luego fuimos a comer a La Ponderosa Steak house. La recepción fue más elegante pero sólo fueron algunos de nuestros amigos. Tuve una fiesta de hermanas la noche antes. Luego nos fuimos a Nueva York por dos semanas para nuestra luna de miel.

• Antes había estado casada con un musulmán y fue un matrimonio terrible. Fui abusada física y emocionalmente durante cinco años. Mi consejo para cualquiera que quiera casarse es buscar la ayuda de un wali para quien analiza a los hermanos musulmanes en proceso de matrimonio. Este matrimonio fue muy malo. Después de casados él hizo la oración sólo una vez, obtuvo su green card, coqueteaba con las mujeres que veía y finalmente obtuvo la ciudadanía. Ahora tiene un restaurante, se casó con una muslima de Singapur y trajo a su familia a los EU. Todo ello gracias a que yo soy norteamericana. Ahora estoy felizmente casada con otro musulmán.

El matrimonio islámico para las mujeres encuestadas es muy positivo en general, empezando por la ceremonia en si, la cual difiere totalmente de las ceremonias occidentales tradicionales. A veces la misma ceremonia era otro motivo de temor y causa de herida por parte de los familiares. Las familias usualmente sueñan llevando a su hija al altar y viendo al ministro unir a su hija a alguien que ellos aprueban. Para la tradición cristiana este es un sacramento además de los regalos y la recepción.

Las historias de matrimonios entre una mujer no musulmana y un musulmán, sin embargo, ilustran distintas situaciones y variaciones. Algunas parejas sí tuvieron suntuosas ceremonias (frecuentemente para satisfacer a os padres de la novia),pero también hubo fugas, pequeños matrimonios civiles y ceremonias islámicas.

• Tuvimos una ceremonia (informal) especial para un musulmán que se casa con una no musulmana, la cual es denominada ceremonia o matrimonio definitivo. Nuestro término fue de noventa y nueve años. Sólo estábamos nosotros y otros dos amigos. Después tuvimos una ceremonia en la iglesia de mis padres para mi familia. Mi padre nos casó y no se refirió a Jesús. Él respetó las peticiones de mi esposo. Fue muy bonito y orientado hacia la familia. No hubo muchos problemas porque yo no era musulmana y mi esposo no era un practicante fuerte del Islam. También tuvimos un tercer matrimonio como celebración de nuestra permanencia como dos musulmanes casados.

• Mi familia nunca expresó ninguna oposición contra mi esposo ni contra mi matrimonio. No somos muy unidos. Mi madre simplemente me preguntó si era feliz. Cuando le dije que sí, me dijo que ella también. Un ministro bautista nos presidió el matrimonio. Como yo no había pertenecido a ninguna iglesia por años, no conocía ningún ministro, así que hablamos con el ministro de la iglesia a la que asistían mis compañeros de apartamento en ese tiempo. La ceremonia fue muy sencilla. Le pedimos al ministro que leyera la ceremonia de antemano. El único cambio que le hicimos al sermón fue que no se mencionara a Jesús sino a Dios. La parte más bonita fue la tradición árabe después de la ceremonia con cánticos y danzas.

• Nos casamos por lo civil en una corte sin la presencia de mis familiares, sólo unos amigos como testigos. Luego de unos meses nos casó un sheijk (líder religioso musulmán) en una ceremonia corta con sólo un testigo.

• No hubo ningún elemento cultural en nuestra boda como partir el pastel y arrojarnos azúcar en la cabeza. Nuestra oda fue lo más básico de la tradición islámica, en la cual dos personas encuentran la necesidad de volverse compañeros, trabajar juntos en armonía y estar alejados del pecado. Él leyó las palabras de la ceremonia nupcial en árabe y yo estuve de acuerdo con el matrimonio. Para mi dote él me prometió darme mi primer Qur'an el cual me entregó algún tiempo después. Me regaló elementos para hacer la oración, incluyendo una pequeña alfombra. Después de estar casados bajo la ley islámica nos casamos por lo civil. (En el Islam los musulmanes están obligados a seguir las reglas del país en donde se encuentren siempre y cuando estas no vayan en detrimento de la misma religión).

• Tuvimos una ceremonia en mi iglesia, la cual no estuvo orientada hacia una práctica religiosa en específico. También celebramos una nikkah en la mezquita un día antes.

• ¡Nuestra celebración matrimonial fue hermosa! Perfecta como uno se la puede imaginar. El día era perfecto, soleado y fresco. Hubo un cuarteto de cuerdas, una mansión para la recepción y un excelente buffet variado por contrato. Entiendo que es típico contratar unos músicos para que interpreten música árabe pero acordamos que muchos de los invitados estarían incómodos con eso así que nos decidimos por la música de cuerda. Excepto por dos elementos, nuestra ceremonia fue enteramente islámica. Los dos elementos que no hicieron de esta una ceremonia totalmente islámica fueron: mi padre entregándome al novio y los invitados en la boda. Estoy contenta de haber tenido invitados cristianos en la ceremonia porque parte del misterio alrededor del Islam fue erradicado.

Relacionándose con la familia del esposo

Otro factor tiene que ver con el poder que la familia del esposo tiene en lo concerniente a la aceptación de la esposa. Por supuesto esto es algo que todos tenemos que hacer en el matrimonio (tratar de llevárnosla bien con nuestros nuevos familiares), pero a esta situación se le adiciona la dimensión de las diferencias culturales. Hay un apego fuerte por parte del esposo hacia su familia de origen y su tierra, así que lo que la familia sienta hacia la esposa es muy importante. A veces este sentimiento es tan fuerte que si las familias desaprueban puede darse el rompimiento del matrimonio; algunas aprenden a vivir con una relación pobre con la familia del esposo, pero la mayoría de las que respondieron el cuestionario encontraron amor, aceptación y se complacieron al conocer a la familia de sus esposos. Reportaron buena comunicación entre las familias por medio de cartas y llamadas telefónicas al igual que visitas a la tierra natal del esposo. A veces los familiares del esposo vienen de visita o residen en los Estados Unidos o en Canadá.

• Tuve la oportunidad de conocer a la familia de mi esposo. Estaba muy asustada de conocerlos (ellos tenían una mala impresión respecto a la mujer americana). Se quedaron atónitos al ver que yo cubría mi rostro (se notaban incómodos al respecto). No fue una bienvenida muy cálida, ¡pero por lo menos nadie trató de matarme!

Vivimos en la casa de la familia de mi esposo (en su país de origen). He estado aquí por un año y no he sido aceptada por completo (sólo algunos de ellos me han aceptado de corazón). La mayoría de ellos temen que un día yo me vaya y me lleve a los niños conmigo.

Mi esposo y yo pensábamos que yo sería una mas del grupo familiar. Bueno, ¡pues ni siquiera estoy cerca! Ni siquiera estoy segura de algún día ser un miembro de la familia. Como lo predijimos, tenemos infinidad de problemas en cuanto a las prácticas islámicas. La familia de mi esposo está muy occidentalizada. Los beneficios de estar cerca a ellos son para mi esposo y los niños (tienen un círculo más grande en el que pueden estar como miembros familiares permanentes).

• La familia de mi esposo estaba presente cuando nos casamos. Su madre es del Brasil y se convirtió después de casarse así que comprende las dificultades del caso. Ellos viven en los EU y probablemente vivirán con nosotros más adelante (si podemos encontrar un lugar más grande). Nos ayudarán a los niños y a mí con el aprendizaje del árabe y del portugués. Las dificultades se hallarán en su dieta pobre y en sus hábitos de ejercicio. Yo soy una aficionada a los deportes y a la buena nutrición (¡excepto por el chocolate!) y mi esposo se torna tenso y extraño cuando está con su padre pero esto ha ido mejorando. Los ayudamos económicamente y esto hace que nuestras vidas sean más difíciles, pero ellos perdieron todo en la guerra del Golfo en el 67. Ellos estaban viviendo en Kuwait. Son personas sencillas al igual que nosotros.

• La madre de mi esposo es muy especial conmigo y lloramos como niñas cuando nos despedimos. Es como cuando visito a mi propia familia. Tanto mis padres como la familia de mi esposo se quieren mucho y se dan regalos y se llaman frecuentemente.

• Conocí a la familia de mi esposo cuando viajé a su país. Ellos son excepcionales, y me han aceptado completamente aunque yo hubiera sido una norteamericana divorciada, con hijos y no musulmana, al principio, ya que soy importante para su hijo y hermano.

Hay ciertas áreas en las que tengo dificultad para adaptarme. Nunca me acostumbraré a tener 35 familiares que no piensan que deben tocar la puerta antes de entrar, y que creen que nuestra privacidad es suya. Y nunca me he acostumbrado a irme con las mujeres a cierta hora durante una reunión. Les hice asignarle una habitación a mi familia para así tener a mis hijos y esposo conmigo (extraña idea, lo sé). Mi esposo me lleva la corriente mis idiosincrasias gran parte del tiempo, y cuando no lo hace, su madre le dice que es mejor que lleve las cosas en un punto intermedio conmigo. Los beneficios de relacionarme con esta familia es que ellos son una familia de verdad, con todos los puntos buenos y malos (algo que no había tenido ni siquiera con mi propia familia)

• Conocí docenas de familiares de mi esposo en las primeras semanas que estuve en Egipto. Fue una experiencia estresante. Ahora puedo decir que tengo una muy buena relación con esta familia, estoy muy apegada a ellos después de haber compartido dos meses en su casa mientras mi esposo estaba en Arabia Saudita trabajando. Ellos también me han aceptado y se sienten cómodos conmigo, principalmente creo que es porque soy respetuosa con ellos y porque quiero a mi esposo. El beneficio es que voy a aprender árabe con ellos. El problema radica en estar siempre atenta a que ellos son precavidos con los americanos en general.

Existen incluso aquellas mujeres que son más cálidamente aceptadas por la familia de su esposo que por la suya propia. La siguiente carta fue escrita por una mujer a su amiga en los Estados Unidos durante una visita a los padres de su esposo en Irán.

• He estado aquí durante una semana y todo es maravilloso. He adoptado a mi suegra para mí. Ella es muy especial. Esta primera semana ha sido interesante, conociendo a esta familia y recordando qué costumbres seguir y cuando. Hasta ahora mi esposo dice que todos me quieren y se sienten aceptados por mí. Me tratan como una reina. Mi suegra me besa todo el tiempo y me espera con mucho cariño. Sin saber de seguro qué me esperaba cuando llegara allí, me preocupé mucho, innecesariamente antes del viaje.

Gran parte de la familia de mi esposo fue a recogernos al aeropuerto; fue un momento muy bonito. Nunca lo olvidaré. Mami es como un ángel. No puedo creer que esperáramos tanto para verla. He llorado mucho por todo lo que he visto aquí. El sistema familiar es único, fuera de lo que uno pueda expresar con palabras. Algunas de mis lágrimas son debido a que he recibido más amor en una semana por parte de esta familia que de la mía propia, quien ni siquiera se molestó en decirme adiós.

Mezcla de culturas

Las mujeres están aprendiendo a ser musulmanas y al mismo tiempo, si están casadas con alguien de otro país, se están incorporando nuevos elementos culturales a la familia. Las mujeres indican una mezcla entre la cultura norteamericana, las tradiciones del esposo y un esfuerzo para interpretar todo esto islámicamente.

• Muchas tradiciones incluyendo las que se refieren a las mascotas; la manera en que cocinamos y hablamos; todos los modales son adquiridos de la tradición de mi esposo. Las tradiciones que adquirí en mi niñez han cambiado casi en un 100% y no son aceptadas como parte de nuestras tradiciones hoy.

• De alguna manera nuestra vida ha tomado muchas de las tradiciones de la cultura iraní, incluyendo la comida que consumimos y la manera en que la preparamos, y mi jiyab (hay muchas maneras de usar el jiyab). Muchas de las cosas que hago son iraníes, pero mi manera de ser y de pensar son todavía muy occidentales.

• Hay una mezcla: no se usan zapatos dentro de la casa, la manera de lavarse después de usar el baño, la manera de contestar el teléfono:"as salamu aleikum"(el saludo común entre los musulmanes)...estas son básicamente costumbres islámicas. Consumimos comida persa casi en un 75%.

• Nuestra vida diaria no incluye la cultura iraquí; más bien algo de la cultura árabe. Nuestros hijos practican juegos en árabe que mi esposo recuerda desde que era niño. Él les enseña árabe y Qur'an a los niños por lo menos dos veces por semana.

• Nuestra vida diaria incluye muchas de las tradiciones del país de mi esposo: Siria. Muchos de mis amigos son de otros países. sus culturas también son una influencia. Lo más importante, la madre de mi esposo nos visita por largas temporadas. Ela siempre trae una parte de su país consigo. Cuando ella no está aquí, nuestras maneras son más bien islámico-americanas. Es una combinación de culturas.

• Mi esposo nos anima a aprender árabe, al igual que él se esfuerza por aprender elementos de la cultura americana como canciones de niños, poemas y dichos. Tratamos de mezclar nuestras culturas de manera confortable y estamos acostumbrados a estar rodeados de gente perteneciente a otras culturas y lenguas diferentes a las nuestras.

• La única cultura es el Islam. Incluso trato de no seguir la cultura norteamericana. Trato de poner el Islam por delante de todo lo que hago. La familia de mi esposo está muy apegada a la cultura y tradiciones de la India. Esto nos dio muchos problemas cuando fuimos visitarlos.

• Nuestra vida diaria incluye tradiciones de Irán. Cómo no, si mi esposo es iraní. Eso nunca va a cambiar. Él cuenta historias, cantamos canciones y consumimos muchísima comida iraní.

• Nuestra vida diaria es normal. Lo que es diferente en nuestra familia es que tratamos de hacer todo desde un punto de vista islámico, y les enseñamos el Islam a nuestros hijos con lo que pasa en nuestras vidas a diario.

• Ya que ambos somos musulmanes, el Islam es el mayor impacto en nuestra familia. Por supuesto, ello va mezclado con las comidas de su país y pequeños dichos al levantarnos, bañarnos e irnos a dormir. Siento que he creado mis propias tradiciones familiares porque en verdad yo quería una familia orientada islámicamente. Hemos creado muchas tradiciones nuevas. Mi esposo está muy solo aquí en EU. Él extraña mucho a su familia, a la cual tuvo que dejar a la edad de dieciocho años. Así que trato de aliviar su tristeza tomando mi rol en la familia muy seria y amorosamente.

Las mujeres en esta encuesta parecían relativamente felices en sus matrimonios cuando respondieron las preguntas. Se sentían atraídas a aquellos musulmanes que venían de otros países por una variedad de elementos que ellas vieron como maduros y positivos. No todas las mujeres estaban casadas con musulmanes al momento de su conversión; algunas se convirtieron estando solteras y luego quisieron casarse con un buen musulmán. Como en cualquier religión, la pareja que tiene ideas similares en cuanto a la práctica religiosa tiene más en cuanto a la armonía y al compartir.

La crianza de los hijos en otro sendero: hijos musulmanes en una sociedad norteamericana

Habíamos llevado a los niños a un día de campo de la iglesia que esta hacía anualmente durante los años en que nuestros hijos estaban creciendo. Jodi también asistió a estos días de campo para jóvenes. Estos retiros brindaban el espacio para que se dieran muchas experiencias de crecimiento en la vida espiritual de los jóvenes y niños. En las fogatas, en las celebraciones, en las clases, en el estudio de las escrituras y en la buena amistad con otros jóvenes cristianos la vida de Jodi había estado impregnada de retos para adorar y seguir a Dios.

Fue a la edad de quince años cuando asistía a uno de esos retiros que Jodi escribió este poema que sintió que vino a ella como su inspiración. Este habla de su vida de una manera especial.

La inspiración

Dondequiera que yo esté, allí está mi hogar;
la gente con la que estoy, es mi familia.
Habrá cosas diferentes dondequiera que yo deambule.
Dondequiera que vaya, iré feliz.
No se preocupen por mí: no ando sola, pues Dios camina conmigo
y a medida que vamos hablamos muy quedo;
nos acompañamos el uno al otro.
Iré hacia donde Él quiera, hacia donde Él me guíe,
así los caminos sean largos y tortuosos.
No recordaré las duras palabras que me digan,
sino las personas -cansadas- de quienes he requerido ayuda.
Los momentos que yo recuerde serán los felices,
no importa lo que otros digan.
El mal que existe no me vencerá,
pues Dios está conmigo siempre.

Jodi C. Anway.
Junio, 1978.

Esta vez íbamos al mismo sitio el fin de semana, pero ahora era diferente: un grupo de gente distinta. Jodi y Reza habían programado los retiros para su grupo islámico. Nos invitaron a ir, y sería divertido ayudar a cocinar, visitar a las personas y ayudar a cuidar a los nietos. Éramos los únicos no musulmanes presentes y a nadie parecía preocuparle que yo no llevara un velo puesto.

El fin de semana con los musulmanes fue muy relajante. En su mayoría eran adultos jóvenes con sus niños. Las mujeres todas llevaban el velo puesto, los hombres estaban modestamente vestidos y los niños disfrutaban del aire libre. La piscina fue una gran atracción, pero ese fin de semana las reglas fueron especiales: Se colgaron sábanas alrededor de la cerca para darle privacidad a las mujeres y los niños mientras se bañaban. Los hombres y los jóvenes más grandes se bañaron en otro momento.

A la hora de comer lo hacíamos todos juntos en el salón principal disfrutando la interacción de visitar y compartir. Había un ambiente de amistad y cooperación mientras los hombres y las mujeres trabajaban en la cocina, cuidaban a los niños, pescaban en el lago, se iban a caminar por los alrededores y en general la pasaban bien entre todos. Tanto hombres como mujeres se mostraban respetuosos en sus relaciones guardando la conducta islámica. En realidad no me di cuenta cómo fue en sí la interacción, sólo que sí noté que los hombres se congregaban aparte de las mujeres por lo general, al igual que las mujeres lo hacían.

Los veía hacer su oración en el salón principal varias veces; se ubicaban en línea, los hombres se agrupaban con los chicos mayores y las mujeres en otra línea, mientras los niños iban felices saltando pero sin perturbar la oración. En ese mismo lugar me unía a las mujeres en sus retiros en los que oraban estudiaban y conversaban. Me sentí conectada con aquella gente. Ellos eran gente de Dios que habían venido al lugar que era sagrado para mí , y ellos también ofrecieron sus oraciones, su devoción, su deseo de llevar una buena vida, así como yo misma lo había hecho en años pasados.

Me complace saber que nuestros nietos están siendo criados en un ambiente con tal devoción y compromiso a Dios y a la familia. Cierto día en la casa de mi hija yo estaba sentada en la cama de mi nieta Fátima. Jodi estaba en la misma habitación haciendo su oración de medio día; la recitaba en árabe. Ella lucía su ropa especial para hacer la oración y la realizaba sobre una alfombrita especial. Mi nieto Emaún, quien tenía cuatro años de edad en ese tiempo, se me acercó. Él había escuchado y visto a su Baba (así le decía al papá) y Mama recitar sus oraciones en árabe varias veces al día durante los pocos años de vida que tenía. Emaún me dijo: "Abuela, ¿tú no haces el namaz?"
"¿Te refieres a las oraciones, Emaún?"
"Sí" Respondió.
"Bueno, yo le rezo a Dios , pero lo hago de otra forma"
"¿Qué quieres decir, abuela?"
Le respondí que yo hago mis propias oraciones para Dios. Ahora Emaún sabía que yo sólo hablo inglés y no la lengua de su Baba que es el Farsi, ni la lengua de sus oraciones, el árabe. Así que a la respuesta de hacer mis propias oraciones para dios, Emaún dijo: "Pero abuelita, Dios no sabe inglés". Después Jodi habló con él para hacerle entender que Dios sabe todos los idiomas.

*****

El Islam es presentado a los pequeñitos en los primeros momentos de sus vidas cuando el padre u otro adulto le susurra al oído:"Dios es El Más Grande...Testifico que no hay más Dios que Allah...y Muhammad es el Mensajero de Allah... apresúrense a la oración...Apresúrense a adorar a Allah...Dios es el Más Grande". Por lo general se sacrifica un cordero durante los primeros días o meses del nacimiento del bebé, y la carne es distribuida a los más necesitados. La elección de un nombre es bien importante porque este va a influenciar al niño toda su vida de una manera positiva. Es recomendable circuncidar a los varoncitos. El padre es responsable de enseñarle a hacer la ablución y la oración al niño a la edad de nueve años. Es una creencia islámica que los padres serán recompensados por Dios si estos le proveen una buena educación al niño.

Las mujeres que respondieron el cuestionario indicaron que uno de los puntos más importantes en cuanto a la crianza de los hijos es tener un padre responsable. Desde modelos de comportamiento hasta el compromiso de un entrenamiento diario, los musulmanes quieren educar a sus hijos para continuar la tradición y practicar las creencias con devoción. Yo veo el entrenamiento diario y el buen ejemplo evidentes en mi nieto.

Las mujeres indicaron que la responsabilidad que ellas tienen en su rol como madres y esposas es de proveer un ambiente confortable y pacífico en el cual el esposo y los hijos puedan estar. Si ella trabaja fuera de la casa, eso no debe interferir con sus obligaciones en el hogar. Su derecho a la manutención (ya que es la responsabilidad del esposo mantener a su familia) se da básicamente para darle el lugar a la esposa de dar a luz, alimentar a sus hijos y criarlos.

• En cuanto a la crianza de los niños, yo soy la principal responsable ya que estoy con ellos las veinticuatro horas del día. Tengo la gran responsabilidad de la educación y la disciplina aunque el padre juega un papel muy activo en este aspecto.

• El Qur'an dice que los hijos deben seguir y obedecer a sus padres a no ser que estos vayan en contra de lo que dice la ley coránica. En la escuela islámica les enseña a respetar y a obedecer a su madre. Llegará el momento en que sean ellos los que me tengan que cuidar a mi cuando esté vieja. También les enseñan a besar la mano de su madre, ya que es su mamá quien les asegurará la entrada al Paraíso.

Énfasis en el entrenamiento Islámico

Las mujeres expresaron su preocupación en cuanto a la crianza de los hijos en diferentes áreas. En especial ellas quieren transmitirles a sus hijos los valores de la comunidad islámica como religión. Vivir en una comunidad no islámica lo hace más difícil, y sienten que deben entrenar a sus hijos más cuidadosamente.

• Desde que me convertí al Islam, soy más conciente de lo que mi hija ve y oye y cómo eso puede afectarla. Quiero educarla para que ella misma escoja el camino del Islam; no quiero forzarla a que lo haga. Por supuesto, mientras la educo, tomo decisiones que creo que están bien para ella. Le estoy enseñando valores que raramente se cultivan en este país. Pienso que es mi obligación como madre educar la próxima generación de musulmanes para que sean buenos musulmanes, buenos hijos e hijas, buenos hermanos y hermanas, buenos esposos y esposas y buenos padres y madres.

Mi esposo es el modelo masculino para mi hija. Él no es su padre biológico, pero la quiere como si fuera su hija. Siento que él le quiere impartir buenos valores a ella y a los hijos que vayamos a tener, insha'Allah. Pero estaré con ellos el tiempo que más pueda, así que lo que ellos aprendan venga de mí primariamente. Sí quiero que él sea activo en cuanto a la crianza de nuestros hijos ya que los niños necesitan modelos de padres musulmanes activos. Necesitamos darles amor y bondad, y debemos moldearlos gentilmente para que crezcan sabiendo que hacen parte de una familia musulmana que se quiere.

• Mi esposo y yo tratamos de hacer lo mejor para criar a nuestros hijos bajo las normas islámicas. Sin embargo, es muy difícil una vez que los niños entran a la etapa escolar. Están expuestos a tantas cosas que no quisiéramos que supieran a tan corta edad. No obstante, Alhamdulilah, tenemos dos hijas que usan el jiyab, así que creo que no lo estamos haciendo tan mal. Espero que mis hijos siempre vengan hacia mí en busca de una respuesta islámica. Por lo consiguiente, espero que ellos atiendan mi orientación.

Muchas de las mujeres expresaron que su crianza no fue tan diferente a la que ellas le dan a sus hijos, excepto por las enseñanzas islámicas. Ellas están muy atentas a las influencias para las vidas de sus hijos y tratan de salvaguardarlos de influencias dañinas ya que ellas los quieren orientar hacia un camino islámico.

• Mis hijos está n siendo educados muy parecido a como me educaron a mí, excepto porque quiero enseñarles en casa. De niña me educaron en una familia muy estricta, con televisión restringida, montones de libros, campamentos seguidos y amigos restringidos. El domingo era sólo para la familia. Mi esposo trabaja de cinco a seis días por semana, entre doce y catorce horas al día. Cuando tiene tiempo libre, juega con los niños y se lleva al menor, que tiene tres años, a caminar para darme un descanso. Estoy con los niños las veinticuatro horas del día así que la responsabilidad de su educación recae sobre mí. Debemos criar a nuestros hijos para que tengan mucho amor propio y confianza en si mismos. Deben conocer el Islam con base en los principios y la lógica, no sólo haram, halal y wajib. Debemos ayudarles a encontrar la mejor manera de vivir y orientarlos hacia el camino para que la encuentren.

• Aunque algunas de mis tradiciones en cuanto a la crianza de los hijos viene de la mía propia, esta es básicamente islámica. No hay manera de separar una de la otra. Debemos educar a nuestros hijos islámicamente para cumplir con parte de nuestras obligaciones como musulmanes, como por ejemplo enseñarles a rezar y a ayunar. Mi esposo me ayuda mucho pero gran parte del tiempo está lejos de la casa. Como consecuencia, mucha de la responsabilidad en la educación de los niños recae sobre mí. Espero que mis hijos me respeten y me obedezcan como dice el Qur'an.

• El Islam ha sido mi guía al educar a mis hijos. Ellos nacieron musulmanes. Saben, respetan y practican el Islam. Rezan cinco veces al día como yo lo hago. También estudian el Islam conmigo como una rutina semanal. El Islam es nuestro estilo de vida. Mi esposo es un buen compañero. Él quiere ser parte importante en sus vidas y lo es. Tienen una relación muy buena. Nuestra familia esta muy bien estructurada. No hay probabilidades de que nuestros hijos se extravíen. Ellos están bien estructurados, en una sociedad en donde la violencia de pandillas y otras presiones de grupo están presentes.

Estos padres de familia en general tienden a tener una política de "amor duro" esperando que sus hijos les correspondan y los respeten. La disciplina es impartida usualmente de una manera amorosa y que guía. Los castigos severos no están expresados en las palabras de estas mujeres, como tampoco consideran el abuso y la dureza en la disciplina como conductas islámicas aceptables. La siguiente respuesta da una idea de la teoría y práctica de la disciplina en el Islam interpretada por una musulmana.

• Los padres deben ser amorosos y generosos con sus hijos. En el Islam las cachetadas, los golpes, las palmadas o sacudir a los niños está prohibido. Esas son formas de abuso que los padres musulmanes no deben usar. Tenemos numerosas tradiciones en contra del abuso por parte del Profeta Muhammad (pbuh) y su Sagrada Familia (pbut). A causa de esto, he tratado de explicar verbalmente a mis hijos cómo deben comportarse correctamente. No podemos esperar que los niños pequeños hagan lo que es correcto ya que ellos no entienden con una palmada (lo que sí entienden es que se les está hiriendo). Si el niño corre hacia la calle, tómelo de la mano o cárguelo y abrácelo. Llévelo a un lugar seguro y vigile que no lo vuelva a hacer. Los golpes no lo orientarán; esto simplemente le hará enojar y volverse malicioso, haciendo lo que no debe hacer cuando los padres no están presentes.

Mi esposo discute con ellos las acciones que ellos presentan. Él les llama la atención cuando cometen un error porque los ama y quiere que ellos aprendan a hacer lo que es correcto cuando estén enfrentados a la misma situación en el futuro. Él quiere que ellos aprendan que son responsables no sólo de sus acciones sino por las consecuencias que esta acarrean. Yo también discuto los problemas con mis hijos; sin embargo no los reprendemos al mismo tiempo. Si uno de los dos les está hablando, el otro permanece callado porque no queremos que el niño se sienta presionado. Después le abrazamos y besamos, enseñándole que el hecho de llamarle la atención es una muestra de amor y porque queremos lo mejor para él, y que debe aprender de ello y no repetirlo. Por supuesto, perdonamos a nuestros hijos y no mantenemos recordándoles sus errores una y otra vez. Los padres no deben hacer esto con sus hijos. Los niños deben sentirse libres en su casa y no nervioso acerca de lo que hacen.

Algunos niños pueden ser más sensibles que otros y no aceptar las críticas muy bien. Estos necesitan más recompensas de sus padres para asegurarles que son amados. Las recompensas pueden elevar su autoestima y esto hace que se vuelvan más seguros de si y de sus habilidades. Como padres sólo pedimos de nuestros hijos que nos respeten, se respeten a ellos mismos y a quienes les rodean. Si un niño es irrespetuoso con otras personas, esto se puede volver un hábito difícil de romper. Nuestros hijos son jóvenes y no pueden tomar decisiones de adultos.

Mi esposo y yo tomamos decisiones por ellos. Por ejemplo, decidimos que cuando ellos fueran promovidos al bachillerato, les enseñaríamos nosotros mismos en la casa y ellos no tienen nada que objetar al respecto. El sistema público nuestro expone a nuestros hijos constantemente a conversaciones o práctica en el alcohol, sexo, drogas y violencia. Después de tres meses de estar recibiendo clases en su propia casa, mi segundo hijo me dijo que estaba muy contento porque ya no tenía que soportar el acoso de unos niños en la escuela el año anterior.También los animamos para que practiquen ejercicio treinta minutos diarios.

Tienen treinta minutos después de almuerzo para jugar baloncesto, trabajar en el computador o leer. Después de estudiar tienen otro rato para jugar pelota en el patio o montar en bicicleta en la calle frente a la casa. Ellos eligen qué quieren de comer y deben dejar la cocina limpia al terminar. Con cada responsabilidad que ellos toman, nos hacen felices de saber que están aprendiendo y creciendo en su independencia.

La educación de los hijos es una prioridad, pero tiene que hacerse en el lugar correcto. Algunos han elegido enseñarles a sus hijos en su casa, otros tienen la posibilidad de tenerlos en una escuela islámica, mientras otros piensan que el ambiente escolar está bien con la base que sus hijos han recibido en la casa. Las líneas de educación de los hijos en el Islam permite que los hijos no tengan un aprendizaje escolar hasta la edad de seis años. Pero otro tipo de educación y entrenamiento también permite que la educación de los niños se inicie desde los primeros años de vida.

• Mis técnicas de crianza se basan en enseñar valores familiares y valores islámicos a mis hijos y si eso requiere que ellos vivan en un ambiente cerrado (sin amigos de barrio ni escuela), entonces así deberá ser. Los niños musulmanes no requieren de educación escolarizada hasta la edad de seis o siete años cuando ya pueden sentarse y aprender. No los entraré a la escuela hasta entonces .No estoy en contra de explorar métodos de psicología infantil occidentales para comportamiento y aprendizaje, pero estas deben estar acorde con las ideas islámicas .Mi esposo me colabora con los niños y se queda con ellos mientras yo trabajo o estoy en clase .A él le interesa la educación de los niños , y es muy amoroso y amable. También es algo estricto y eso es bueno.

Las escuelas islámicas son privadas y la pensión ayuda a cubrir los gastos de la misma. Además de la pensión, el transporte desde y hacia la escuela se vuelve una preocupación para los padres y requiere muchos kilómetros de viaje. Aquellos que podían tener a sus hijos en las escuelas islámicas parecían muy satisfechos y apoyados. El árabe, que es el lenguaje religioso de los musulmanes, es impartido así como la buena disciplina con base en la generosidad, el Qur'an, cómo usar el jiyab y como llevar las prácticas y obligaciones en el Islam. Los niños en las escuelas islámicas construyen amistades con otros musulmanes de su edad y conocen un patrón de amistad diferente al que se encuentra en las escuelas publicas.

• Por supuesto ser musulmanes ha influenciado la manera en que educamos nuestros hijos. Mis hijos asisten a la escuela islámica aunque yo tengo que manejar 15 millas para llevarlos .Mi esposo permanece en la casa así que mantiene pendiente de todo. Mis hijos saben que deben respetarme mucho y que el paraíso está bajo los pies de la madre .Mi obligación es cuidarlos y educarlos para que sean los mejores musulmanes.

• Seguimos los principios islámicos, así que nuestras técnicas para educar a los hijos están completamente influenciadas por el Islam. Debemos agradecerle a la escuela islámica porque tenemos su apoyo. Mi esposo esta muy comprometido con el cuidado de los niños .A él le gusta pasar el tiempo con ellos y eso me da un descanso. También le gusta pasar el tiempo conmigo, así que a veces los niños se van con una niñera(una amiga musulmana).

• Una alternativa de asistir a la escuela islámica es el aprendizaje en la propia casa. Esto funciona muy bien en algunas familias donde la madre esta en la casa y tiene la habilidad y la paciencia. A veces las madres comparten la responsabilidad de enseñarle a los hijos de otras madres. Un grupo de apoyo de y para padres de niños musulmanes educados en la casa ya sea medio tiempo o tiempo completo, The Islamic Home School Association of North America (IHSANA), ayuda publicando periódicos.

• En el Islam, la educación de los niños es una de las cosas mas importantes .Criar nuestros hijos es la mejor manera de llevar una persona más cerca a Dios. Primero que todo debes respetar a tu hijo y sus opiniones aunque pueda ser difícil .Ya que nosotros queremos que nuestros hijos crezcan siendo buenos musulmanes ,los mantenemos aparte de influencias negativas tanto como sea posible .En nuestro caso decidimos que las escuelas publicas con la presión de grupo y otras enseñanzas negativas no era una opción para nosotros . Así que les enseñamos en la casa .Yo quiero que ellos tengan la libertad de tener amigos, entonces les permito que conozcan niños no musulmanes, pero si veo algo negativo los aparto y les cambio de actividades. El padre de los niños toma parte activa en su crianza. Esta comprometido en su educación: enseñanzas islámicas, Qur’an, oración e historias islámicas. Él pasa mucho de su tiempo libre con ellos .Criar niños en cualquier sociedad requiere compromiso del padre y de la madre.

• Dada la influencia "negativa" del mundo exterior, mi esposo no quiso que los niños asistieran a la escuela pública .Esto me forzó a buscar una alternativa, que existía en la educación doméstica. Gran parte de la crianza de los niños es mi responsabilidad. Él ayuda cuando se le pide pero no por su propia iniciativa a un nivel de "quiero pasar el tiempo con ellos".Mi obligación es disciplinarlos hacia un modelo, el del Profeta Muhammad (saw),y mi derecho es su sumisión y cooperación .Sus derechos son el techo, la comida, el vestido y la educación; su obligación es hacer de este oficio algo agradable, para que sean agradecidos por lo que reciben.

• La forma como educo a mi hijo esta muy influenciada por el hecho de ser musulmana. Soy más conciente de las influencias satánicas que vienen de todos lados, por lo tanto, hace seis meses no tengo televisión .Le he enseñado en la casa desde que estaba en segundo grado y planeo continuar. Mi esposo esta tan comprometido como puede .Me ayuda cuando no esta trabajando .Tener una familia grande al rededor (siete adultos). también ayuda .Mi hijo debe obedecerme y recordar a Dios. El tiene oficios y obligaciones en la casa. Yo debo darle amor, alimento, enseñanzas y un balance de vivir su vida para darle tanta conciencia del Islam y de Dios como sea posible.

Solo una de las mujeres encuestadas comentó acerca de la experiencia de tener un hijo
en la escuela pública aunque parte del cuestionario indicaba que 47% de las familias tenían a sus hijos en la escuela pública . A veces solo uno de los niños en la familia asistían a la escuela pública con variables entre primaria y bachillerato. También había niños que iban a escuelas privadas no islámicas.

• Mi esposo y yo estamos tratando de educar a nuestros hijos para que sean buenos seguidores del Islam. Llevamos a nuestros hijos a clases de tafsir y hacemos muchas actividades con nuestros amigos musulmanes. Tratamos de darles buenos modelos a seguir, considerando que es importante mantenerlos cerca a nosotros y por lo tanto a la religión. También propiciamos actividades fuera de clases como la gimnasia para que no se sientan solos .les daremos actividades alternativas durante su proceso de crecimiento así no se sentirán alienados cuando no se les permita participar en actividades escolares que sintamos como inapropiadas (por ejemplo ,conciertos de navidad ,bailes ,fiesta de pijamas etc.) Creemos que es posible educar seguidores fieles del Islam en escuelas públicas ya que hemos visto varios ejemplos antes; no obstante buscaremos otras alternativas si se dan problemas severos.

Los padres se comprometen mutuamente

Las respuestas indicaron que ambos padres estaban comprometidos en la educación y cuidado de los hijos. Se hizo referencia a los derechos de los niños y de los padres que requieren ser extendidos de manera recíproca. Ellos sienten que entre los derechos de los hijos no se incluye que se les de todo lo que ellos impulsivamente quieren. En cambio, los niños sí tienen derecho a que se les guíe como es debido a través de una buena orientación de sus padres y también tienen derecho a la seguridad, al buen cuidado y al trato que les ayuda a mantener su buena autoestima. Por otro lado, los padres de familia tienen el derecho de recibir cuidado y respeto por parte de los hijos. Inherentes a tales líneas de derechos se encuentra el respeto, trabajo y un sentido de autoridad que a menudo es difícil de mantener en nuestro ambiente democrático en el cual los hijos tienden a "reclamar sus derechos" a temprana edad en lo concerniente a lo que ellos quieren hacer.

• Un hadiz [uno de los dichos, comportamientos y prácticas del Profeta Muhammad] que la primera escuela es el regazo de la madre. La única cosa que ha cambiado desde mi conversión es la conciencia de los derechos de mis hijos. Era fácil callarlos al principio pero ellos tienen el derecho a ser escuchados. Era fácil darles una palmada en la nalga, pero, ¿se justifica esto? Uno no puede dejar marcas o cicatrices ni dentro ni fuera. Debo ser conciente todo el tiempo de mis responsabilidades y de sus derechos de ser alimentados, vestidos, educados académicamente y religiosamente. Algún día tendré que responder por eso.

• Nuestras técnicas de criaza son conservadoras y muy estrictas, pero con muchísimo amor, abrazos y besos. Mi esposo siempre ha participado en la crianza de nuestros hijos. Mis derechos con los niños son iguales a los de mi esposo, aunque se podría decir que un poco más de mi lado. Mis obligaciones son darles el ambiente, las reglas y el amor que ellos necesitarán para crecer como adultos compasivos y bien aterrizados con una visión clara de lo bueno y lo malo. Su obligación conmigo está en tratarme con respeto.

Como se indicó con anterioridad, los papás están muy a menudo compenetrados con la educación de los hijos, ya sea que la madre trabaje fuera de la casa o que estudie para mejorar su educación. Los papás especialmente pueden sentir fuertes necesidades de comprometerse en la orientación de sus hijos cuando no están viviendo en un país donde se les ofrece apoyo a sus principios islámicos. La falta de presencia de otros familiares puede también suscitar más compromiso con los hijos. Las razones específicas del compromiso de los padres con sus hijos no fueron claras en las respuestas de las encuestadas. No obstante, las mujeres parecen apreciar bastante la ayuda que sus esposos les brindan en la educación y cuidado de los hijos.

• Soy más conciente de lo que nuestros hijos aprenden y quién les enseña de lo que sería si no fuera musulmana. Mi esposo está muy comprometido en pasar tiempo con ellos en las noches, jugar con ellos, leerles y enseñarles cosas. Él me ayuda a alimentarlos, a enseñarles a usar el baño y a veces les da un baño. a veces se lleva al niño cuando tiene que salir, así pasa más tiempo con él y me da un descanso. Estoy 95% con la obligación de estar pendiente de cualquier necesidad que tengan. Mi esposo me permite tomar decisiones por ellos siempre tengo el permiso de él para llevármelos adonde vaya.

• Desde el primer día, mi esposo siempre ha estado muy activo en cuanto a la crianza de los niños. Él ha estado cuidando a la niña durante varios años mientras yo trabajo fuera de la casa. Nunca la ha golpeado ni abofeteado, y juega con ella muy seguido .Siento que él tiene grandes expectativas(a veces fuera del alcance en cuanto al vestido, etc.) Así que hablamos y obtenemos una solución.

• Mis técnicas de crianza no han sido influenciadas por el hecho de ser musulmana. Antes de convertirme ya estaba haciendo mucho de lo que hago ahora. Mi nivel de paciencia y de entendimiento para con mis hijos se ha mejorado, pero no hecho ningún cambio en cuanto a las técnicas. Mi esposo me ayuda a educarlos y a estar con ellos tanto como puede. Cuando está en la casa nos repartimos el trabajo. Él baña a los niños una que otra noche, me colabora con el lavado de manos y de dientes, me ayuda también con las discusiones, empaca los almuerzos y ocasionalmente les lee una historia. Mis hijos son pequeños (seis y cuatro años). Nuestros derechos y obligaciones todavía son muy básicos.

Las respuestas de las mujeres en cuanto a su responsabilidad en la crianza de los hijos reflejaba cuán seriamente ellas percibían ese rol. Ellas quieren darles a sus hijos el tipo de educación y de oportunidades que harán de ese niño un adulto sumiso a Alá a la vez que un buen musulmán. Aquellos que hemos criado a nuestros hijos dentro de nuestras propias tradiciones religiosas hemos deseado que nuestras habilidades seas adecuadas para la tarea de educar a los niños en el camino que los oriente hacia Dios. ¡Qué tan similares son nuestros deseos!

Respecto a los senderos divergentes: el trabajo conjunto para construir y mantener las relacione

Al principio, el estilo de vida y la forma de vestir diferentes de Jodi fueron difíciles de asimilar por parte de la familia. El tío de Jodi, no muchos caños mayor que ella y muy cercano a l familia, hizo un comentario que para él era gracioso en frente de un visitante, y eso hirió a Jodi terriblemente. Él era uno de los que pensaba que Jodi estaba en peligro y él era quien iba a rescatarla. Su primo, quien había sido su mejor amigo durante su etapa de crecimiento, no supo manejar más la situación de cómo relacionarse con ella en su nuevo estilo de vida. Su abuela no lograba entender la decisión que suscitara tales cambios, pero como abuela, siendo básicamente amable y comprensiva, pudo superar la situación amorosamente. Hubo situaciones tirantes con otros miembros de la familia, pero con el tiempo las cosas se iban tornando más fáciles. Estamos muy agradecidos por el tiempo y la proximidad que hemos tenido durante estos años para sobrellevar los diferentes cambios en nuestras relaciones. Ciertamente Jodi y Reza pusieron de su parte. Ellos han tenido que decidir cuánto podían dar, qué era importante para ellos y cómo mantener su devoción mientras llevaban sus relaciones familiares al mismo tiempo.

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Cada persona (y cada familia) necesita definir quién es, en qué cree y qué valores le son importantes. Esta es una parte esencial del proceso de desarrollo de todo ser humano, sin importar la cultura. Además una gran variedad de creencias y prácticas pueden existir dentro de una misma familia, una misma nación o un sistema religioso.

El mundo islámico cubre muchos países, culturas y etnias. Lo que es la norma en una cultura puse ni siquiera existir en otra área islámica. Hay cinco tipos de actividad:

1) obligatoria;

2) meritoria;

3) legal o halal;

4) desaconsejable (o de precaución) y

5) prohibido o haram.

Los actos obligatorios y prohibidos son universales y deben ser practicados en todas las esferas islámicas. Ejemplos de lo obligatorio son las oraciones diarias y el ayuno en el mes de Ramadan. Entre los actos prohibidos se cuentan actividades como el consumo de bebidas embriagantes, hacer trampa, mentir y comer cerdo. Las otras tres, meritoria(o altamente importante), la legal (halal) y la desaconsejable caen en la categoría de elección personal. Entre estos están hacer oraciones extra, casarse y tener hijos, hacer buenas obras o ser cuidadoso en comportamientos como el chisme. Hay muchos parámetros para vivir, y estos pueden estar altamente influenciados por la comunidad islámica, la escuela islámica o las tradiciones del país de origen del esposo.

Las conversas norteamericanas están tratando de combinar quiénes han sido en el pasado y sus hábitos con sus prácticas en el Islam. El camino divergente que estas hijas han decidido seguir puede causar que las relaciones tradicionales cambien. Los hábitos socales etre musulmanes y no musulmanes son diferentes, los sistemas de creencias pueden chocar, y tanto las familias como la hija se ven avocados a reestablecer las relaciones entre ellos. Hay ciertos parámetros que podemos tener en cuenta para poder relacionarnos mejor con los musulmanes en el lugar de trabajo, en la familia, en lugares públicos y como amigos y conocidos.

Consideraciones en cuanto a la comida y la bebida

Los productos a base de cerdo y las bebidas alcohólicas son considerados haram (prohibidas) por los musulmanes. Ellos se fijan bien que en la etiqueta de los productos aparezcan los elementos que les son prohibidos para su consumo.

Muchos musulmanes también tratan de comer sólo carne halal (permitida), las cuales son sacrificadas de una manera ya prescrita para ellos. Este tipo de carne es expendida en sitios especiales, o también las familias sacrifican su propia carne en la manera apropiada.

Ponerse de acuerdo con la familia musulmana es la mejor manera de determinar qué es lo mejor para preparar cuando ellos vienen de visita a nuestra casa. Las comidas vegetarianas o pescados son las mejores alternativas, o si ellos lo desean también pueden traer su carne halal para que les sea preparada. Algunas de las mujeres en la encuesta expresaron su preocupación al momento de visitar a sus familias.

• Usualmente hay mucha tensión cuando visitamos a mis padres. Dado que sólo consumimos carne halal, somos reacios a comer otra cosa, así que llevamos nuestra propia carne. Aunque ya les hemos explicado el método de sacrificio en el Islam, siento que ellos se tornan incómodos conque nosotros llevemos nuestra comida halal. Ellos pensaron que esto era otro tipo de rechazo, como si su comida no fuera lo suficientemente buena para nosotros o fuera impura. Sin embargo, cuando ellos vienen a visitarnos, comen lo que yo cocino y pasamos un rato más ameno y menos tensionante.

• Nunca dejaría a mi hijo en la casa de mis padres. Hay demasiado cerdo allí.

• La peor cosa al momento de visitar a los míos es comer. A ellos no les importa lo que comen. Mis padres se disgustan cuando les digo que no puedo comer lo que ellos están consumiendo.

• No dejo a mis niños con mi familia. Desde que me convertí al Islam no hemos hecho una visita por más de dos horas. Al hacer esto, evito un problema potencial: el de la comida halal. Mis padres no entienden ni aceptan el concepto de comida halal o haram. Simplemente evitamos el problema y no comemos allí.

Las bebidas embriagantes son ofensivas para los musulmanes y es preferible no servirlas cuando ellos están presentes. Ellos incluso evitan un restaurante en donde sepan que se sirve alcohol. También están almuerzos de trabajo o salidas de campo de las empresas donde se sirva licor.

La modestia en el vestido y las relaciones sociales

Los musulmanes tratan de evitar sitios o medios de comunicación en donde se presenten personas no modestamente vestidas o actos que sean ofensivos. Incluso las piscinas familiares pueden ser restringidas para ellos. Las mujeres deben estar usando el jiyab cuando están en presencia de personas que no sean su padre, esposo, hijos o hermanos. Las mujeres apreciarían la ayuda de la familia si se le da la oportunidad de cubrirse o si se le avisa cuando una persona del sexo contrario llegue.

También es importante el tipo de televisión que se está viendo cuando los niños musulmanes están presentes. Algunos de los programas que la mayoría de los niños ven puede que no sean considerados como apropiados por los padres musulmanes. Los no musulmanes deben considerar lo que esta permitido cuando los niños musulmanes están presentes; incluso los mismos adultos musulmanes pueden no permitirse a sí mismos ver todo lo que haya en televisión. Las escenas de amor, baile o mujeres desnudas son las más comunes de ser evitadas por ellos.

● Islámicamente no me gusta que los niños vean comerciales, bailes, música rap, escenas de amor, escenas libertinas, o cualquier cosa que yo pueda evitar después de tener el televisor prendido por algunos segundos. Preferiría que mis hijos no se acostumbraran a instrumentos musicales o música en sí que tenga ritmo de rock-and-roll incluso si tiene letra infantil. Mis padres me colaboran mucho evitando estas cosas.

También existen ciertos parámetros para las relaciones entre hombres y mujeres. Los hombres no se dan la mano con las mujeres y por lo general no las miran directamente. Los hombres no deben acercarse mucho a las mujeres como para que haya un contacto físico ni tampoco deben comportarse muy curiosos o amigables. Uno debe ser respetuoso pero amable. Usualmente, lo mejor es que los hombres hablen entre hombres las mujeres entre mujeres. Entre mujeres usualmente el saludo es con tres besos en las mejillas.

Celebración de días de fiesta y entrega de regalos

Los días de fiesta occidentales pueden causar dificultad para las familias de origen de los musulmanes conversos y para los musulmanes en general. Las fiestas de oficina en donde se ofrece licor, los bailes y las relaciones muy cercanas entre sexos opuestos; la entrega de regalos como licor, jamones y pavos; las fiestas nacionales o las decoraciones y celebraciones cristianas...todo esto es inaceptable para los musulmanes. Evitar celebraciones como estas puede ser un comportamiento general entre los musulmanes en el mundo de los negocios.

Para las familias, los días de fiesta han sido llevados a cabo de diferentes maneras. Algunas de las mujeres que respondieron los cuestionarios indicaron que no querían ser parte de las celebraciones occidentales. Otras han decidido modificar las celebraciones para de esta forma compartir con sus familias. Aún otras participan de las celebraciones casi igual que lo hacían antes.

● Mis hijos tienen lo mejor de ambas religiones. Mis padres y mis suegros hacen lo mejor que pueden en navidad. Aceptamos los regalos y explicamos el concepto a nuestros hijos. Ellos no nos sirven puerco ni bebidas embriagantes. Mi familia es mi vida. No hay problemas. Mucho amor (¡como siempre fue!)

El día de acción de gracias parece ser una celebración que puede ser fácilmente llevada a cabo si se sirve comida halal. Las actitudes con respecto a la participación de la celebración pueden cambiar cuando la pareja tiene hijos, y los musulmanes pueden sentir la necesidad de apartarse de los días festivos que se estén celebrando y que reflejan días religiosos no musulmanes o incluso días nacionales. Los días de cumpleaños pueden no ser celebrados de la misma manera que los hacen los no musulmanes así que también deben ser concertados.

Los días de fiesta de los musulmanes son de gran importancia para los musulmanes, y ellos los celebran con gran devoción. Id al-Fitr, la celebración más importante del año, se celebra el último día del mes de Ramadán (el mes del ayuno). A veces se dan regalos, se envían tarjetas, y las familias de origen pueden ser incluidas si es conveniente y si las familias así lo desean. Dicha inclusión obviamente es una excepción, ya que usualmente esta fiesta sólo se celebra entre los musulmanes. Las conversas han encontrado bastantes dificultades al momento de celebrar los días de fiesta cristianos o nacionales y por esto han tenido que decidir hasta qué momento deben hacer parte de estos.

• Trato de evitar comentarios acerca de los días de fiesta. Mi hermano y hermanas entienden que yo no los celebro, y ellos me respetan en eso. Pero mis padres aún no lo entienden, y cada año me preguntan si voy a asistir a la celebración y qué van a hacer con los regalos para mí, para mi esposo y mis hijos.

• La mamá de mi padre era enferma cuando él estaba joven y su padre era un alcohólico. Mi madre fue abandonada por su propia madre cuando tenía dos años de edad. Así que mis padres siempre trataron de hacer cosas especiales durante los días de fiesta con mi hermano y yo (éramos la única familia que ellos sentían que tenían). Mi decisión d no celebrar la navidad fue bastante dura para ellos. Acomodamos la celebración para que ellos no se sintieran mal. Así que les dan regalos a nuestros hijos pero ellos no los abren hasta que les leemos pasajes del Qur'an que se refieren al nacimiento de Jesús, a la Virgen María, la madre de Jesús y los mandamientos que están en el Qur'an y en los cuales creemos. El día de acción de gracias es celebrado con pavo halal pero no con jamón al horno. Básicamente lo hemos convertido en una buena excusa para comer juntos. Mis padres están de acuerdo que eso es lo más importante. Nos ayuda a mantener los lazos familiares y los recuerdos vivos. Mi mamá, mi papá y mi hermano se ponen ansiosos por los regalos de la fiesta del Id, que ahora son como los regalos de navidad. Trato de enfatizar mucho en los días de fiesta islámicos por el bien de mis hijos. Claro que tengo que competir mucho con mi madre en la época de navidad, así que debo hacer mucho énfasis sobre los días de fiesta islámicos durante esos días con mis hijos.

• Mi familia realmente no sigue la navidad como un día festivo cristiano (no como el nacimiento de Cristo), pero ya que todos tienen el día de navidad libre y varios de mis hermanos y hermanas se han casado con personas que sí lo practican , ahora tenemos una cena familiar e intercambiamos regalos.

• Me gustaría incluir más a mi familia en las celebraciones islámicas. Pero muchas veces eso implica viajar dos o tres horas para llegar hasta donde otros musulmanes se reúnen. En realidad no ha habido muchas oportunidades. usualmente la parte más importante de la celebración se basa en una oración comunitaria, en la cual ellos no participarían, ya que no son musulmanes.

• Les envío tarjetas y bombones en Id a mis sobrinos y sobrinas.

• El Id pasado fue la primera vez que les di regalos a mis familiares como intercambio por los regalos que había recibido en navidad.

• Para mis días islámicos, Id al-Fitr e Id al-Adha, le envío tarjetas hechas en casa a mi mamá. Y le escribo hadices como: el paraíso está bajo los pies de las madres. Invito a mis familiares a comer al parque o a la mezquita. Mi madre y mi hermana sí vienen a ver "cómo es eso".

• Dado que mi familia vive en otro estado, ellos nunca han participado de nuestras celebraciones islámicas. Ellos mantienen su distancia, y permitimos que cada uno sea tal y como es. Llamo a algunos de ellos por teléfono y les envío cartas o tarjetas de días de acción de gracias o de navidad. Algunas veces no logro comunicarme con ellos en navidad, así que los llamo el primer día de enero para desearles un feliz año.

• Cuando nos casamos, al principio íbamos a la celebración de navidad e intercambiábamos regalos. Pero este año ya tenemos una bebé, y necesitamos que ella se haga a la idea de no celebrar la navidad. Mis padres nos enviaron regalos este año; les agradecimos pero nosotros no les enviamos ninguno. Tampoco enviamos tarjetas. Pero sí planeamos celebrar el Id, así que les enviaremos una tarjeta explicándoles lo que hacemos en esta fecha. Anhelamos que en un futuro esto no sea un tema de discusión cuando nuestra hija esté más grande. Aunque sí quiero que ella conozca mi lado familiar, tendremos que trabajar mucho en cómo hacerlo.

• Creo que para mi familia de origen el punto de más tensión fue lo concerniente a la navidad (si estaba bien darnos regalos, invitarnos a comer, etc.). Me tomó mucho tiempo y mucho diálogo llegar a un acuerdo ya que no quiero darle la espalda del todo a mi familia. Mi esposo y yo nos unimos a la cena de navidad y recibimos regalos de ellos con el entendimiento que esa es una celebración de la cual no participamos ni damos regalos en reciprocidad. No obstante, será recíproca nuestra actitud al incluir a mi familia en las fiestas islámicas. Todo el mundo estuvo de acuerdo con esta idea y el "espíritu navideño" no fue estropeado.

• Mi familia no muestra ningún interés por nuestras celebraciones islámicas. Siempre les anuncio las fechas con una semana o un mes de anticipación, pero a ellos parece no importarles, y creo que evitan estar cerca a nosotros durante ese tiempo.

Dar regalos es usual en las fechas de fiesta y de cumpleaños. Ser abiertos a discutir cómo pueden celebrarse estas ocasiones ayuda a preservar el disfrute de compartir como una familia o en el lugar de trabajo. Crear otras nuevas tradiciones que respeten los sentimientos de cada uno pede hacer la ocasión más especial que nunca.

Los padres (u otros parientes) pueden elegir darles regalos a los musulmanes en fechas no islámicas, en sus fiestas islámicas o sólo por regalarles algo especial cualquier otro día. También se puede preguntar cuando son las fechas de celebración islámicas y qué es apropiado regalar. Juguetes como Batman, Las Tortugas Ninja, Los Power Rangers o la Barbie y Ken, son definitivamente inapropiados. Incluso ropa con Thomas the Tank Engine o sábanas con Barnie pueden no ser muy apropiadas. Si los padres le preguntan a la hija al respecto, de seguro ella tendrá algunas buenas ideas. Entonces si los padres quieren dar regalos, pueden seguir los parámetros indicados y regalar sus obsequios con entusiasmo.

• Mis padres saben que como musulmanes nos celebramos los días de fiesta cristianos como ellos lo hacen. Mi madre a veces les envía regalos a los niños sin ningún motivo en particular (sólo porque los ve apropiados). También envía regalos en navidad. Los aceptamos como regalos para el nuevo año. Celebramos el nacimiento de Jesús, que la Paz de Dios sea con él, con una oración. Mi familia de origen vive lejos de nosotros y no entienden mucho acerca del Islam y los días de fiesta. Hasta ahora ellos no han sido incluidos en nuestras celebraciones, pero si estuvieran más cerca, lo haríamos tanto como ellos quisieran.

• Mis hermanas y mis padres (padre y madrastra) son muy sensibles al hecho de no celebrar la navidad con nosotros. Ellos siempre nos preguntan antes de darnos algo o hacer algo que pudiera relacionarse con tales días. Respetan nuestros días festivos No tengo quejas de los niños con ellos. Tener una familia variada con religiones distintas ayuda mucho: cristianos, judíos, budistas y musulmanes. Es una regla sin discusión respetar las creencias de los otros siempre y cuando no lastimen a nadie. Las familias de mis padres lo hacen.

Dejar los niños al cuidado de otros

Algunos padres musulmanes dejan a sus hijos en la casa de los abuelos por unas horas o para pasar la noche, pero eso no es muy frecuente. Los padres musulmanes se sienten muy responsables y tienen tantas cosas que controlar en el ambiente de sus hijos que aquellos que están fuera de la familia islámica casi que tienen que ponerse a prueba. Esto se aplica para familiares cercanos e incluso para niños vecinos del barrio. Consideraciones cuidadosas deben tenerse cuando se cuidan niños musulmanes.

Es recomendable escuchar las recomendaciones de los padres y tratar de seguirlas. Cosas tan simples como los hábitos en el baño requieren un aprendizaje diferente por parte de los no musulmanes. Ser un apoyo para los puntos de vista religiosos en cuanto a los niños y evitar "desviarlos" con puntos de vista diferentes es bastante apreciado por sus padres. Debe tenerse especial cuidado con la televisión que se vea o la música que se escuche en presencia de los niños. Darles la comida apropiada y omitir laque es prohibida también es importante.

• Mis padres siempre me piden que los niños vayan a dormir en su casa. Los niños y otras personas han notado que mi madre les pregunta frecuentemente si ya hicieron sus oraciones (¡muy apropiado desde el punto de vista islámico!). Mi tema de preocupación es mi hija de diez años. Mi madre piensa que ella está muy joven para preocuparse por vestir modestamente y le compra minifaldas de las que me deshago afanosamente. Mi hija todavía no usa el jiyab, pero está aceptando la idea con muy buena gana. No obstante sí viste modestamente fuera de la casa con blusitas de algodón, manga larga y con estampados suaves, pantalones holgados y faldas largas.

• Visito a mi familia regularmente. Dejo que mi madre se quede con los niños por unas horas, pero dejarlos a su cuidado cuando está con otros nietos es difícil para mí. Me preocupo más si mis hijos toman ideas anti-islámicas de otros de su edad que de los adultos(por ejemplo: cuando las niñas juegan con la Barbie y Ken , juegan usualmente a darse besos. Las primas y primos tienen novios y novias en la escuela de los cuales hablan entre ellos delante de mis hijos).

• Mis hijos siempre serán bienvenidos en la casa de mis padres, y mi madre se porta maravillosamente con ellos.

• Mi familia sabe que no tiene que cambiar para aceptarme como soy. Mi hijo no recibe ningún trato diferente al de otros niños, excepto que no puede comer cerdo ni otras comidas que no son permitidas, ni beber licor.

• Durante el verano mis hermanos dejan que sus hijos pasen una o dos semanas con mis padres, pero mis hijos nunca van a visitar a sus abuelos sin la presencia de mi esposo o mía. Ellos nunca han tratado de persuadirnos o de obligarnos para que comamos su comida.

• Yo se que cuando mi hija crezca si la dejo con mi mamá, esta trataría de cristianizarla, y eso no puede pasar por nada del mundo. No poder confiar en mi madre me causa gran tristeza (tan honda que mi esposo no alcanza a entender). Debo abandonar a mi madre debido a su terquedad, pero esto lo hago no sólo por el bien de mi familia y de mi matrimonio, sino por el mío propio.

• Dejar a mi hijo con los abuelos es difícil, ya que ellos le dan demasiada comida chatarra y lo miman mucho. La preocupación más grande es que él no puede comer nada que no sea halal, pues ellos se molestan bastante ya que él solo puede comer pescado y comida vegetariana cuando está con ellos.

• Mis padres me han asegurado que si, Dios no lo quiera, algo nos pasara a mi esposo y a mí, ellos se asegurarían que mis hijos fueran educados como musulmanes y permanecieran cerca a la familia de mi esposo. Su familia y la mía son muy respetuosos en cuanto a esto.

Las oraciones diarias

Frecuentemente en la ferviente discusión en cuanto a la oración en la escuela, no se les da ninguna consideración a aquellos que tienen una creencia diferente a la cristiana. A los jóvenes musulmanes se les enseña a rezar cinco veces al día, y por lo menos dos de ellas se incluyen dentro de las horas escolares. No obstante ninguna consideración se da para que a ellos se les asigne un ligar especial o una hora para que ellos cumplan con esta obligación y más bien se evade el tema.

Esto también se convierte en un problema para aquellos musulmanes que trabajan, quienes necesitan un momento y un espacio para estar solos por unos minutos, probablemente dos veces al día, para realizar esta práctica obligatoria.

Cuando Jodi y Reza nos visitan ellos se sienten libres para ir a alguna de las habitaciones que no esté en uso y así hacer sus oraciones. Si los padres no musulmanes se sienten incómodos con esta práctica, puede llegarse a un acuerdo con ambas partes.

• Mis padres son muy considerados en cuanto a nuestras creencias. Ellos no tienen ningún problema en que nosotros recemos en su casa, son muy cuidadosos con lo que nos preparan para comer y tratan de no hacer nada ofensivo para nosotros.

Los musulmanes pueden sentirse muy incómodos cuando se eleva una oración en el nombre de Jesucristo y tratan de evadir situaciones en las que esto ocurra.

• Estoy agradecida con que mis padres entiendan nuestros sentimientos de ofensa ciando estamos presentes y se eleva una oración en el nombre de Jesús. Ellos son cuidadosos al cerrar sus oraciones "en el nombre de nuestro Dios Mutuo, amen."

Discusiones políticas y religiosas

He encontrado que los musulmanes están muy seguros de lo que creen. Sienten que ellos están con la verdad y no entiende cómo los no musulmanes no lo ven. Una variedad de opiniones e interpretaciones puede existir entre la gente, y las discusiones políticas y religiosas pueden tornarse muy acaloradas entre musulmanes o entre musulmanes y no musulmanes.

Un día sostuve una discusión con Reza y Jodi y empecé a llorar. Simplemente era mucho para mí. "Jodi" le dije, "no podemos hablar de este tema nunca más. Me hiere muchísimo". Ella respondió: "ay mamá, no podemos hacer eso. Tenemos que hablar al respecto".

Reza añadió estas palabras sabias: "a veces, incluso dentro de mi misma familia, hay temas de los cuales no podemos hablar, y sólo tenemos que estar juntos porque nos amamos". Y ese ha sido un buen consejo para nosotros muchas veces. Ay, tratamos de hablar y Jodi y Reza saben hasta donde llegar antes que yo me enoje (entonces callan). Sus creencias significan tanto para ellos que quieren compartirlas con los demás aunque suscite situaciones explosivas entre los familiares y conocidos.

• Amo y respeto muchísimo a mis padres. Sólo quisiera que ellos se interesaran por preguntarme acerca de lo que creo o leyeran un poquito del Qur'an. Pos supuesto me gustaría verlos abrazar el Islam, pero esto parece irreal que suceda.

Cuando visito a mi familia parece como si estuviera rodeada de ídolos, pero como ellos respetan mi Islam, yo les tolero sus creencias también.

Anhelo que las cosas se mantengan como están y mantener en contacto con mis padres, especialmente ya que ahora tenemos un bebé. Ellos son mis padres y debo preocuparme por ellos. Todo parece ser un punto de tensión par mi familia. Es difícil hablar de algo excepto el clima, el carro que estamos pensando comprar y las vacaciones que estamos planeando tomar el próximo verano.

Las respuestas de las mujeres en el cuestionario indican que hay una variedad de vías para concertar con la familia de origen. También hay aquellas familias que no son tan abiertas como otras. Hay una diferencia en qué tan lejos va y qué tan abierto puede ser un tema. Aunque las preguntas en el cuestionario no fueron dirigidas a las relaciones en el mundo d los negocios, en mis propias conversaciones con musulmanes, yo he escuchado sus frustraciones y las he conectado con las relaciones sociales, los días de fiesta, la falta de comprensión y los sentimientos de prejuicio hacia ellos.

Las historias parecen ilustrar que muchas veces mientras más la familia y los amigos cooperan, menos conservadoras sienten las mujeres que deben ser. Una actitud muy estricta puede ser un mecanismo de defensa hacia la falta de apoyo y confianza.

Las hijas hablan claro : lo que las musulmanas conversas quieren que sepamos

Ya habían pasado doce años desde que Jodi se había convertido al Islam. La curación había tardado años, pero ya me sentía bien con Jodi como musulmana. Todavía hay vestigios de arrepentimiento cuando veo que tal decisión no nos permite hacer ciertas cosas que hacíamos como madre e hija o incluso las que podríamos hacer como abuelos y nietos. Pero mi respeto esta allí para ella y esa vida que ella demuestra como buena y próspera.

Me hallé en la situación de querer saber acerca de otras mujeres que se habían convertido. ¿Cómo lo habrían aceptado sus familias? ¿Podría mi historia ayudarles para llegar a la aceptación y la curación? en realidad quería ayudar a otros padres que sufrían para que aceptaran a estas hijas y lo que habían elegido ser.

Mi decisión de hacer algo para compartir con otros acerca de la fuerza y la bondad que había vito en el estilo de vida de mi hija y en el de sus amigos musulmanes la tomé un domingo en la mañana cuando aún estaba en la cama. Recuerdo mover mis pies hacia el suelo al levantarme; era como si estuviera dando los primeros pasos hacia una tarea retadora.

Hablé con Jodi acerca de mis ideas. Ella estaba iniciando una especialización en enfermería, tenía dos hijos pequeños y trabajaba medio tiempo. Yo estaba segura que ella no querría tomar ninguna otra responsabilidad, pero estuvo de acuerdo en invitar a su casa a algunas conversas norteamericanas para hablar acerca de las posibilidades de realizar el proyecto. Si eso era algo que aquellas mujeres sentían importante para sus vidas, yo seguiría adelante con mi plan.

Sólo dos mujeres asistieron a la reunión, pero fue a través de su apoyo, el ánimo que me dieron además de sus ideas lo que me ayudó a tomar la decisión y a tener el entusiasmo para llevar a cabo el proyecto de tres años de recolectar información de otras mujeres conversas al Islam en Norteamérica, escribir mi propia historia y luego encontrar la forma de compartir todo esto. En la primera reunión, las invitadas hablaron de la importancia que tenía para ellas que sus familias comprendieran la decisión que ellas habían tomado, cómo les estaba yendo y cuánto deseaban que sus familias las aceptaran. También querían compartir con toda la gente lo que significa ser musulmana.

He aprendido muchísimo de aquellas mujeres. Estoy agradecida con ellas por haber compartido sus vidas conmigo a través del cuestionario. Este proyecto a ayudado a sanar las cicatrices que yo ni siquiera había notado que estaban allí. Las hijas de otro sendero ha sido un paso más allá en mi propia sanación, y saludo a las mujeres que tienen la valentía de caminar por ese sendero. No muchos de nosotros podrían hacerlo.

*****

A través de los cuestionarios, las mujeres compartieron las historias acerca de su conversión, su disfrutes y sus luchas al seguir las prácticas islámicas ycómo se relacionan con sus familias de origen, sus esposos, sus suegros, sus hijos y el mundo del trabajo. La última pregunta en el cuestionario fue: "¿qué le gustaría que el público americano supiera acerca de usted y que no se le preguntó?...¿qué nos harán respondido? Esto es lo que ellas escribieron. Dejemos que hablen.

Quiénes somos

• Me gustaría que el pueblo americano supiera que somos como ellos. Luchamos para pagar cuentas (no todos tenemos riqueza petrolera), nos preocupamos por un mañana, queremos la paz. Simplemente tenemos convicciones religiosas fuertes y tratamos de vivir nuestras vidas de acuerdo a lo que ordena Alláh. M esposo no me obligó a vestir de esta manera y no estoy oprimida. Soy libre: de las cadenas de la moda, de los vestidos, del cabello, de los zapatos y todo eso. Una herencia está garantizada para mi y para mis hijos después del pago de deudas. No odio ni a los americanos ni a América. Todavía amo a Jesús, y le oro al mismo Dios al que él se refería . No odio ni a los judíos ni a Israel. En efecto me gustaría vivir allí si supiera que no sería perseguida. Lo que sí detesto es la injusticia, las mentiras, la falta de fe en Dios, el prejuicio, el aborto, el trato inapropiado a los desechos y todo lo que desobedezca a los mandamientos de Dios, porque amo a Dios.

• He escogido este camino porque me gusta. No he dejado nada que no quisiera haber dejado. No me han lavado el cerebro. Soy una persona educada con todas las capacidades de pensamiento. No soy una traidora a mi país sino una habitante del mundo. Siempre seré musulmana con o sin mi esposo. No me torné al Islam porque "amo a mi esposo". Quiero que mis hijos crezcan como musulmanes. Espero que ellos sean buenos musulmanes y que mi hija use el jiyab. La gente siempre me está preguntando estas cosas. Tendré a mis hijos en un ambiente islámico, no en uno no islámico, y así les pediré que sean musulmanes.

• Todo musulmán busca la paz. Todo lo que se oye es acerca de los musulmanes extremistas y los revolucionarios políticos. La mayoría(a propósito, los árabe ocupan un quinto del mundo islámico) son pacíficos. Miren a la gente de Indonesia de la cual nunca escuchamos, a pesar que ellos son más numerosos que los mismos árabes.

• Siempre estoy en la disposición de comunicarme con la gente y responder a sus preguntas si ellos respetan mis opiniones y mis creencias.

• Me volví musulmana por mi propia decisión.

Soy una persona con mi propia mente.
Estudio los hechos antes de dedicarme a algo.
El Islam es la mejor elección que he hecho.
Estoy feliz de ser una musulmana.
Es muy difícil comunicarse con la familia después de haber tomado tal decisión y hacer tal cambio.
Me gustaría animar a los padres de las musulmanas conversas para que les pregunten a sus hijas por qué se han convertido y traten de entenderlas. No es fácil vivir en esta sociedad después de haberse convertido al Islam. Ves las cosas y la gente de manera distinta, y la gente te ve diferente también. Ayuda bastante saber que tu familia por lo menos te habla del tema y trata de entender lo que estás haciendo y cuán importante es para ti. Estamos cambiando para mejorar, para complacer a Alláh.

• La única cosa que siento que los americanos necesitan saber es que si una persona se convierte al Islam no es porque esté forzada a hacerlo. Nadie puede forzar a otro a rezar, a aprender árabe, a usar camisas de manga larga o vestidos largos, acubrirse el cabello o a realizar cualquier otra práctica que los musulmanes realizan. Somos americanos también. Tenemos el derecho como cualquiera otro de trabajar y seguir lo que creemos.

• Me gustaría recordarle ala gente que soy un ser humano como ellos. No me gusta que me ridiculicen .Me pongo triste cuando alguien se burla por la ropa que uso. ¿Se burlarían de una monja por usar su hábito o de una mujer menonita por usar su cofia?

Mi esposo no me ha lavado el cerebro. Soy una persona inteligente que eligió ser musulmana. EL Islam está fundado en el precepto que no hay coacción en la religión. Ustedes pueden creer en lo suyo y yo creer en lo mío.
Algunas personas que quieren desacreditar el Islam sugieren que las mujeres son tratadas cono ciudadanas de segunda clase inferiores a los hombres. Dicen que las musulmanas deben alimentar primero a sus hijos y esposo y comer lo que queda. Esta es una grave distorsión de la verdad. Sí, a veces las mujeres comemos después de los demás, pero eso no es ni un castigo ni una sentencia impuesta por ser mujer. Cuando una mujer alimenta a otras personas primero, lo hace porque los ama y se preocupa por ellos. Ela sabe que los niños necesitan comer frecuentemente para crecer fuertes y sanos. Ella entiende que los hombres deben comer par estar fuertes e ir a trabajar o a estudiar. Ela se asegura que las mujeres embarazadas beban su leche, consuman muchas frutas y vegetales y tomen vitaminas. Ella siente que no puede llenarse y satisfacer su propia hambre si otros necesitan algo.
Los musulmanes no celebramos la navidad, pero anhelamos que nuestros familiares, vecinos, y compañeros de trabajo tengan un día feliz. Por favor no piensen que nuestros hijos están siendo privados de nada si no colocamos decoraciones o un árbol de navidad. Tenemos otros días de fiesta de los cuales ustedes no se enteran, y pensamos que nuestros hijos son felices y están creciendo bien.

• No estoy oprimida, y no es degradante vestir ropa apropiada. Me gustaría que la gente supiera que mi esposo lava la ropa, ayuda con la limpieza de la casa (incluso lava el baño) y me ayuda a cuidar los niños para que yo pueda salir. ¿Y qué pasa con las tan mencionadas mujeres liberadas? Las mujeres musulmanas no se cambian el nombre cuando se casan. No se nos pide que tomemos el apellido de nuestros esposos. Cuando insha’Allah mi hija se case, su nombre permanecerá par que se le reconozca como un ser individual, un ser humano con igualdad de derechos. Sin necesidad de guiones.

• No todos los musulmanes en Norteamérica son extranjeros o afro americanos. Hay muchos blancos musulmanes en el país. Para mucha gente es muy difícil creer que uno pueda ser blanco norteamericano y musulmán al mismo tiempo. Incluso las musulmanas tenemos más derechos que las cristianas u otras mujeres.

• Puedo soy un poco diferente porque siento que los aspectos espirituales de mi fe son muy importantes, posiblemente más que los problemas diarios de qué comer, qué ponerse, etc. No obstante mi fe es muy profunda y no va a decaer. Algo más es que se me diagnosticó un linfoma de Non-Hodgkin hace seis años. Fui sometida solamente a una quimioterapia y no he necesitado ninguna más a lo largo de cinco años. Tuve a mis hijos (de cinco años y quince meses de edad) después de ser diagnosticada. Mi vida es muy interesante pero a la vez muy difícil con este problema incluido. Mi fe en Dios me ha ayudado inmensamente a través de estos años y creo firmemente que tener cáncer fue lo que Dios quiso para mi. Estoy muy agradecida porque he aprendido mucho hasta ahora: a vivir, a amarme a mi misma y a mi familia, a preocuparme sólo de cosas importantes ("no te preocupes por eso; ocúpate de lo demás") e hizo que mi vida se volviera hacia donde estoy ahora y me hiciera más asertiva y extrovertida que antes. Claro que esa es otra historia.

• No me juzguen por aquellos musulmanes que hacen cosas no islámicas en nombre de la religión. Conózcanme, háblenme, invítenme a sus escuelas e iglesias, y permitámonos hablar acerca de nuestras religiones. No le teman al Islam. Pregúntennos qué libros hablan mejor del Islam en lugar de esos libros anti- islámicos escritos por los "expertos en el Medio Oriente". No piensen que estoy oprimida y por eso me visto como me visto. Cuando me miren vean a la esposa de Abraham y a la madre de Jesús. No es nada nuevo. Es parte de nuestra herencia.

• Tengo sentimientos encontrados. Hago charlas acerca del Islam. Le digo a la gente que somos como ellos. Tenemos nuestros sueños y metas y tenemos una familia, sólo que algunas de nuestras actitudes hacia la resolución de problemas son diferentes. No estamos ni oprimidos ni suprimidos por nuestra fe, sino por nosotros mismos. Somos como todo el mundo: buenos y malos. Los norteamericanos y los europeos deben ser cuidadosos porque sus gobiernos tienen una agenda que es definitivamente anti- islámica (nuestro propio gobierno sacó una resolución en los ochentas declarando al Islam como un peligro para los Estados Unidos). Deberían tomar lo que es bueno y buscar la verdad. Los musulmanes debemos dejar de escondernos y de excusarnos para hablar por nosotros mismos. De muchas maneras representamos los valores positivos y frecuentemente imaginarios que fundaron esta nación con algunas diferencias positivas. Como musulmanes necesitamos limpiar nuestro propio closet, sacudirnos y reexaminar lo que estamos pasándonos por alto respecto al Islam antes de empezar tocando puertas para hablarles a otros de esto.

• [De una musulmana conversa de cuarenta años con una hija adolescente).Ser musulmana ha sido lo mejor y lo más difícil que me ha pasado. Es tener las respuestas a todo y todas las herramientas. Me despidieron de mi trabajo el 28 de febrero de 1994. Estoy haciendo un derecho de petición ante la Comisión de Derechos Humanos de Ohio porque considero que mi despido fue a causa de mi conversión. Cada problema trae su solución. El Qur'an es una fuente infinita de respuestas, consejo y exhortaciones. Estoy agradecida con Alá por estas luchas, ya que como un ser humano débil me debato entre el 80% del tiempo en regocijo y el 20% de cosas menos positivas. Las bendiciones más grandes de Alá para conmigo son mi confianza en Él, la mejoría en mi falta de paciencia, la paciencia que he aprendido a tener y la paz y la tranquilidad reflejadas en mi nombre islámico que significa Alá está aquí, Alá está aquí. La dificultad más grande de halla en tratar de dejar mis viejos hábitos de tratar de controlar mi vida. Tengo una necesidad de entender y de aceptar que aunque el Islam es perfecto, los musulmanes no.

• Soy extranjera, no extraterrestre. Espero que a gente nos trate a mí y a mi familia con el respeto que merecemos. Quisiera que la cultura y el gobierno de este país pudiera tener un sistema de vida que permitiera a las familias musulmanas vivir sin endeudarse son créditos o con un servicio de salud.

• ¡Quiero que la gente sepa que no adoro vacas, que no estoy oprimida por el Islam, que le Islam libera a las mujeres, que adoro el mismo dios que adoran los cristianos y los judíos y que los musulmanes no somos terroristas! ¡Quisiera que la gete abriera sus mentes y que no fueran tan ignorantes! ¡Dejen de reírse de las mujeres que usan el jiyab! Es su derecho y ni su esposo ni sus padres las obligan a hacerlo. ¡Acéptennos como americanas, vivan y dejen vivir!

• No somos estúpidas y debemos servir a Alá (SWT) primero que a nuestros esposos. Nuestro deber es esta vida y estamos felices con nuestra elección.

• El hecho de cubrir mi cabeza no hace que sea una extraña, o una fundamentalista ni mucho menos una débil. Detesto que dondequiera que voy la gente se queda mirándome(a veces como si quisieran atacarme). Sólo quiero vivir mi vida como yo quiera.

• Una de las concepciones erróneas es que todos los musulmanes son del Medio Oriente o que están casados con alguien de esta región. Falso. Hay miles de musulmanes americanos que aprenden de otros americanos. Mi esposo y yo somos ejemplos claros de ello.

• La mejor cosa que me ha pasado en la vida es haberme convertido al Islam. Aunque mis puntos de vista religioso y político difieran de los de otros americanos, desearía que tuvieran la mente lo suficientemente abierta para entender que lo que es "diferente" no es "malo". Las musulmanas(a quienes todos sus derechos les son garantizados en el Islam) no se les encadena a sus casas ni se les golpea o tortura. Somos parte de una sociedad y tenemos una tarea más importante. Como dijo el Imam Ali: "las naciones se yerguen desde el regazo de las madres". Tenemos un trabajo muy importante qué hacer. Me gustaría que la gente no obstaculizara esa tarea.

Lo que es el Islam

• Los norteamericanos necesitan entender que los musulmanes estamos tratando de vivir nuestras vidas como creemos que Alá (SWT) quiere que las vivamos. Tenemos una religión muy malinterpretada. En diez años seremos, insha’Allah, la segunda religión más practicada en los Estados Unidos1¿ Por qué los americanos se están convirtiendo del cristianismo al Islam? Los americanos necesitan olvidarse de os estereotipos y mirar el verdadero Islam, el Islam de la paz, el Islam que está ganando más y más seguidores cada día. Adquirir una sociedad islámica, a mi modo de ver, no quiere decir que se deba ser fanático o militante. Significa tener una sociedad en la cual sus habitantes sigan lo que Alláh ordena, al igual que las obligaciones religiosas y las leyes sociales. El Islam gobierna toda nuestra vida. Es para todos los tiempos, para toda la gente. Si los norteamericanos miraran al Islam más de cerca y se dieran cuenta de todo esto, este sería mejor entendido.

• ¡El Islam no es una prisión para las mujeres como se ha creído por muchos años! Este tiene parámetros sensibles y leyes como toda sociedad decente los tiene, pero el Islam es flexible, mientras otras religiones están "talladas en piedra" y no pueden ser alteradas.

• Quisiera que la gente cayera en la cuenta que las mujeres en el Islam no son ciudadanas de segunda clase. No caminamos detrás de nuestros esposos pero sí tenemos derechos inalienables. El Islam no es una religión extremista. El Islam no cree en los extremos. El Islam siempre promueve la equidad. El Islam ni es una cosa árabe ni afro americana; es una religión para todas las personas y nacionalidades. El Islam es una religión sin un tiempo que se acomoda a todos los tiempos y lugares. La belleza antigüedad del Islam no tienen límite. En pocas palabras, el Islam es una religión de paz y felicidad.

Si ustedes vieran lo que el Islam realmente es, lo amarían inmediatamente. El Islam es un ideal que todos tenemos en nuestra mente. La relación marital se protege y el sexo se controla detrás del velo. Las calles serían más seguras. Sus hijos no estarían expuestos al sexo y a las drogas. Ellos recibirían una educación en valores y en habilidades prácticas. El salario de su esposo sería suficiente para mantener a la familia, dejándola a usted libre de trabajar o tener tantos hijos como usted quiera, de estudiar y de crecer interiormente de otras maneras. La gente no viviría el flagelo del desempleo o e peso de las hipotecas. La economía estaría basada en pequeños negocios locales y sistemas bancarios libres de interés. La vida podría ser vivida de nuevo. Y eso sería solo el principio. Si usted pudiera entrar a una hermosa y espaciosa mezquita y participar en la adoración a Dios El Más Grande, usted se sentirá realmente satisfecho y dignificado. Algún día todo ello será nuestro con la misericordia de Dios.

• ¡El Islam es un estilo de vida! Tiene las respuestas para cada aspecto de la vida. Escogí al Islam como un estilo de vivir por convicción propia (mi esposo no me forzó a hacerlo). Amo a mi Islam y siento que nací siendo musulmana y fui educada como cristiana. Ahora me he vuelto (no me he convertido) al camino verdadero y recto. Soy exitosa. ¡He regresado al Islam! Que Alá mantenga mi corazón puro y en el camino recto.

• Como musulmana me gustaría decir que el Islam me ha liberado en muchos sentidos. Muchos ven a las musulmanas como una población oprimida, peor me gustaría que supieran que si una mujer es oprimida, es porque se olvida el verdadero Islam y se siguen las prácticas culturales del país. El Islam bota toda la basura que mantiene a la mujer abajo y la eleva a un estado de respeto y confianza en si misma. Muchas mujeres americanas creen que son las más liberadas de la tierra, pero en realidad no están libres de las cadenas de la opresión. Alguien que tenga que tener un cuerpo perfecto por miedo al rechazo, alguien que tenga que mostrar su cuerpo para recibir "atención", alguien que gana menos por el mismo trabajo que su contraparte masculina, cualquiera en alguna de estas categorías todavía está oprimido, y la única solución es tirar las cadenas de la opresión y aceptar a Dios y al Islam en su vida.

• La musulmana americana no esta oprimida y el uso del jiyab es nuestro derecho no un castigo .Consideramos el estilo de vida occidental como un traspiés no como un avance la mujer del Medio Oriente puede sorprenderse con el tan famoso glamour del estilo de vida occidental porque este practica la cultura y no el Islam .Si el Islam fuera realmente practicado en los países de mis hermanas orientales, las occidentales estarían luchando por los derechos islámicos.

• El tema más importante que me gustaría tocar, no sólo para el público americano sino incluso para muchos musulmanes, es que el Islam debe ser juzgado por sus propios meritos y no por el comportamiento de los musulmanes. El Islam es un sistema perfecto ya que fue creado por Dios así como fuimos creados nosotros. No obstante, no fuimos creados a la perfección. Tenemos el libre albedrío ,escogemos nuestros estilos de vida y tomamos nuestras propias decisiones; a veces son las correctas y otras no .También ,espero que los no musulmanes entiendan algún día que todo buen musulmán que viva bajo las leyes de Dios es un fundamentalista, y ojala entiendan el verdadero sentido de esa palabra. A pesar de los 1400 años o más que han pasado desde que Dios enseñó el Islam a través del profeta Muhammad (saw), dicha religión no ha cambiado. En efecto las leyes de Dios nunca han cambiado desde que Adán fue creado por Dios. Dios no esta creando humanos diferentes que antes. Todos somos seres humanos creados por Él. Cuando nacemos tenemos las mismas necesidades de amor, afecto, protección y la misma necesidad de adorar a un ser supremo. Estas necesidades cambian a medida que maduramos y somos moldeados por nuestro medio, pero estas no dejan de ser en esencia necesidades humanas. El cambio, sin embargo, nunca empieza con los países ni con los líderes. Empieza en el hogar, con los niños, donde las mujeres mandan. Tan pronto como las musulmanas del mundo se den cuenta de esto, los cambios para mejorar comenzarán.

Cómo vemos las musulmanas a Norte América

• Los norteamericanos en general parecen tener la tendencia a estereotipar. Nos ven con un velo y automáticamente piensan que nuestros esposos nos dominan y que somos conservadoras.

• Esta respuesta será las más dura dada la amargura que siento en este país.”la tierra de la libertad, el hogar de los valientes..."no existe y la hipocresía de este gobierno me molesta mucho .La arrogancia de esta sociedad que cree que esta es la mejor sociedad y la mejor cultura del mundo en cuanto a los derechos de la mujer, los derechos humanos, los derechos de los niños y los derechos de las minorías me exaspera. Las palabras que les digo a las personas cuando quieren mostrar su superioridad conmigo son:"esta es América donde todos tienen el derecho de escoger lo que quieren creer".Personalmente, no creo que el experimento americano este funcionando. A la sociedad le han sido arrebatados todos los valores y las iglesias cristianas han manipulado la Biblia tanto que le dan a la gente la filosofía que todos los pecados son perdonados y que uno debe hacer lo que uno crea que esta bien. Se que ninguna sociedad es perfecta, pero yo quiero incrementar las posibilidades de éxito de mis hijos teniéndolos en una sociedad monocultural, la cultura y la sociedad con los valores que nosotros consideramos como importantes; una sociedad con poca posibilidad de elección de valores aceptados como comportamiento general. Mi esposo y yo podemos darles a nuestros hijos las mejores oportunidades de occidente sin contaminarlos con la cultura deficiente en valores de los Estados Unidos.

• Las norteamericanas han elegido aceptar el Islam gracias a la búsqueda y al entendimiento y no por la fuerza o la influencia de sus esposos. Sólo porque existe cierta historia de un iraní lunático que abusó de su familia (incluso si es cierto eso) no debe decirse que todo el país es así. ¡Exhorto a la gente que piense en las clases de abuso acoso que suceden aquí cada segundo! ¡Exhorto a la gente que piense con el cerebro que Dios les dio y que despierten ya!

• Me duele mucho que los musulmanes y el Islam sean tan malentendidos en este país, lo cual da lugar a odios, malas miradas y comentarios desagradables, impidiendo nuestro derecho a practicar la religión libremente. Este país fue fundado con por gente religiosa buscando un país en donde no fuera perseguida por sus creencias. Ahora somos un punto de encuentro más que antes, y si queremos vivir como una nación y mantener los ideales de la Constitución Política tenemos que entendernos, aceptarnos y respetarnos, sin importar la religión, las costumbres o el estilo de vestir. Exhorto enérgicamente a los norteamericanos a que dondequiera que vean a una mujer cubriendo todo su cuerpo excepto la cara y las manos, en lugar de sentir pena por ella y quedarse mirándola, le sonrían, la saluden con cortesía, sabiendo que ella es un mujer fuerte en sus convicciones tratando de adorar a su Dios y al Dios de todos de la mejor manera que ella puede. Todos somos ciudadanos en este país en donde se supone que somos libres de adorar a Dios como queramos. Trabajemos juntos par mantener ese ideal.

  • 1. En efecto, hacia finales del año 2005, el Islam ya se había convertido en la segunda religión más importante en Estados Unidos después del judaísmo ( n. del t).

Epílogo

Cuando Jodi vino a visitarnos durante aquel día de acción de gracias y nos dio la noticia de su conversión al Islam, fue como si nos hubiera clavado un cuchillo. ¿Cómo podía nuestra amada hija hacer algo tan extraño como eso? Tanto mi esposo Joe como yo estábamos profundamente heridos. Ciertamente Jodi no quería herirnos (pero lo había hecho) y no éramos capaces de entender lo que ella había hecho. Estábamos anonadados y a la vez enojados pues ya no estábamos seguros de querer a nuestra hija en la familia. Tenía que tomarse una decisión. ¿Deberíamos considerar que ella no fuera bienvenida nunca más a nuestra casa y hacer de cuenta que ella estaba muerta?

Jodi no era la primera hija que había decepcionado a sus padres por haber tomado una decisión contraria a su tradición. En efecto, los hijos usualmente toman decisiones que no están en armonía con los deseos de sus padres. Algunas veces hemos sabido de reacciones de padres que dicen "vete y nunca regreses; has muerto para la familia". Éramos muy afortunados por haber podido resistirnos a tal tentación. Podíamos sobrellevarlo. Como familia trataríamos de entender, y l tratar de entender, nosotros también hemos viajado por un camino en el cual hemos descubierto un estilo de vida que aunque sea extraño para todos, es todo para muchos de los que han elegido la experiencia islámica.

Parte del descubrimiento fue que lo que los medios reflejan sobre el Islam , lo cual es generalmente negativo, no siempre denota la clase de cosas positivas que estén sucediendo. Por lo tanto, lo que se muestra frecuentemente no considera a las mujeres maravillosas y fuertes que he conocido a través de este estudio, y quienes han decidido resistirse al camino del mero placer instantáneo y la gratificación personal.

Elegir el Islam en América no es un camino fácil. Los musulmanes son considerados como extraños por la mayoría de la gente. Usar un velo, rehusarse a ser un bebedor social, no apostar, no ser patriota a los Estados Unidos o Canadá, esas no son maneras de ganar amigos. Algunos minimizan a aquellos que se convierten como unos "bobos". Un estudio acerca de los musulmanes en este país no dudaría en reflejar un muy alto número de profesionales como doctores, ingenieros, enfermeros, profesores, empresarios, maestros de universidad (tanto hombres como mujeres en cada campo), hombro a hombro con trabajadores de alto grado, estudiantes y amas de casa.

La visión prominente entre los americanos es que los musulmanes son terroristas, y son rápidamente culpados si se presenta un acto de terrorismo. Este prejuicio ha desencadenado en muchos ataques hacia los musulmanes. Después del bombardeo en la ciudad de Oklahoma en abril de 1995, los musulmanes a lo largo de todo el país sufrieron ataques personales ya que los medios inmediatamente los tildaron de terroristas. A muchos musulmanes les escupieron la cara, les dieron remoquetes crueles, los amenazaron, o en otros casos fueron también rebajados como si tal ataque hubiese sido su culpa, sólo por ser musulmanes. Tal comportamiento puede no reflejar la reacción del común de la sociedad; no obstante, esto sí demuestra un rechazo a la minoría religiosa de este país.

Los Estados Unidos de América fueron fundados por aquellos que buscaban la oportunidad de practicar su religión libremente y de acuerdo a sus propios deseos. Nosotros los ciudadanos de los Estados Unidos hemos estado muy orgullosos de la historia de nuestra libertad religiosa. Querámoslo o no las religiones orientales están empezando a equipararse a las nuestras y están empezando a formar parte de esta cultura. El Islam es una de las religiones más crecientes en el continente americano, así que es importante conocer y entender a aquellas personas que buscan vivir en paz y encontrar la felicidad entre nosotros.

A veces los seres que amamos toman decisiones que causan reacciones en nosotros , partiendo desde el endurecimiento de nuestro corazón hasta su propio ablandamiento. algunas decisiones pueden exigir mucho de nosotros, y podemos reaccionar como Tevya en Fiddler on the Roof en el matrimonio de su tercera hija cuando indicó que no tenía "otro brazo", ya que si lo daba a torcer demasiado(aceptando lo que ella había hecho y con quien se había casado), se rompería. En contraste, algunas de las elecciones que nuestras hijas (y nuestros hijos) hacen, pueden abrirnos el mundo que tenemos alrededor si nos permitimos explorar ese nuevo camino con un espíritu aventurero y de descubrimiento. La decisión de Jodi fue el inicio de tal camino para mi esposo y yo.

En nuestro caminar, hemos descubierto mucha gente maravillosa que tratan de vivir vidas llenas luchando por eliminar las mediocridades de la cultura de hoy en día y dando lo mejor de si para educar a sus hijos en el respeto a Dios y a los derechos de los demás. La elección estaba allí: aceptar o rechazar; gracias a Dios decidimos tomar el camino hacia la aceptación. Ha sido un camino apasionante y enriquecedor al compartir y aprender con estas hijas de otro camino.

Anexo A. Carta y cuestionario: Mujeres Norteamericanas conversas al Islam

(Datos recolectados desde septiembre de 1993 hasta julio de 1994)

Para: Mujeres norteamericanas que se han convertido al Islam.
De: Carol Anway, una madre cuya hija, Jodi, se convirtió al Islam y Jodi Tahireh Mohammadzadeh, la hija que se convirtió.
Asunto: Un proyecto de investigación que busca entender la elección de convertirse al Islam y el efecto de tal elección en la vida.
Fecha: Septiembre de 1993

Hace doce años nuestra hija Jodi se casó con un joven iraní y a los dos años aproximadamente se convirtió al Islam. Aunque aceptamos a nuestro yerno, fue una lucha aceptar el cambio de religión de Jodi. Estamos muy agradecidos porque ellos vivían cerca así que pudimos sobrellevar la relación con ella y con Reza en cuanto a su estilo de vida y tradiciones las cuales eran tan nuevas para nosotros. Esta relación se ha venido enriqueciendo a través de los años con la llegada de nuestros nietos.

Muchos amigos y familiares conocen la película y el libro "No me iré sin mi hija" además de otros artículos que son muy negativos. Ellos no comprenden la fuerza y la calidad de vida que Jodi y sus otras hermanas musulmanas tienen en su devoción. Queremos transmitir una imagen más real por medio de la recolección y el compartir de algunas de sus historias a través de una investigación de tipo descriptivo además de unos posibles artículos o un libro.

Carol, la directora del proyecto de investigación, ostenta de un postgrado en Guía y Educación. Jodi está haciendo su especialización en enfermería. Estaremos asistidas por un pequeño grupo de musulmanas americanas conversas y quienes son educadoras profesionales.

Este es un estudio de campo para mujeres mayormente en áreas urbanas de los Estados Unidos y Canadá. Dicho estudio está basado en aquellas mujeres nacidas en Norteamérica que se han convertido al Islam y usan el jiyab ya sean casadas o solteras. Nuestra intención es recolectar historias de mujeres que habitan en una amplia zona de los Estados Unidos y Canadá por medio de un cuestionario.

El propósito de este estudio es explorar y describir el efecto que la conversión al Islam ha tenido en la vida de las mujeres y sus familias. Queremos enfatizar en los aspectos positivos así como también reconocer los problemas que han ocurrido. Esperamos a través de los escritos que se darán como resultado de este estudio, animar a las familias para que luchen en el entendimiento y aceptación de la elección de convertirse al Islam.

Los datos a recolectar en el cuestionario aquí anexado se suscitan de preguntas objetivas y subjetivas. Esto le ayudará a usted a describir su experiencia como musulmana.

El período de recolección de datos se ha extendido desde el 15 de mayo hasta el 15 de junio, pero nos gustaría que usted nos enviara sus respuestas lo más pronto posible.

Queremos hacer hincapié en la confidencialidad de este proyecto. Carol será la única que sabrá qué nombre va con qué datos y será muy cuidadosa al mantener lo que usted comparta separado de su nombre. No obstante los datos recolectados serán utilizados para la elaboración de artículos o posiblemente un libro para compartir las historias y los datos recolectados.

Si tiene alguna pregunta acerca del estudio, por favor llame a Carol al número telefónico 816/252-7541 en el área de Kansas City.

Atentamente,

Carol Anway y Jodi Tahire Mohammadzadeh
P.O Box 27
Lee's Summit, MO 64063

Cuestionario. Muheres nacidas en Norteamerica conversas al Islam

Por
Carol Anderson Anway
y
Jodi Tahireh Mohammadzadeh

Instrucciones: Gracias por su deseo de responder este cuestionario. Este consta de dos partes. Las páginas primera y última son para recolectar información fácil. El resto de las páginas presentan preguntas que requieren que usted responda escribiendo sus propias experiencias.

Después de llenar la primera página, responda acerca de sus propias experiencias personales usando las preguntas en letra pequeña para orientar sus respuestas donde es apropiado. Puede escribir sus respuestas en el espacio asignado o en hojas aparte.

Por favor no dude en tomar copia de este cuestionario y de la carta introductoria para compartirlos con otras mujeres americanas conversas al Islam. Recuérdeles que es preferible responder el cuestionario dentro de las seis siguientes semanas después de haberlo recibido.

I. Datos Estadístcos

Edad_______ Vocación_________ Estado laboral_________ Educación(encierre en un círculo el mayor grado adquirido) Primaria Secundaria Pregrado Posgrado Doctorado Otro________

Nivel educativo al momento de la conversión_____________-

Estado civil: soltera_______ casada_______divorciada_______viuda________
Si es casada, indique : nacionalidad del esposo__________ Años de casados_______

Número de hijos_____-- edades______
Si están en edad escolar, indique el tipo de escuela a la que asisten: Islámica______ Pública_______ en la propia casa_______-

¿Hace cuánto es usted musulmana?________

Seleccione las áreas del Islam que usted practica:
______-uso del jiyab
______-oraciones diarias
______-ayuno durante el mes de Ramadan
______-consumo sólo de carnes aprobadas (halal)
______-estudio actual del Qur'an y otros estudios islámicos

Nombre_________________________________________--

Teléfono________________________________________--

Dirección________________________________________--

II. SU CONVERSIÓN AL ISLAM

Describa el proceso de su conversión al Islam.
¿Cuál era su devoción religiosa antes de convertirse al Islam y cuán devota era usted?
Describa los cambios que usted tuvo que hacer en su vida como resultado de su conversión y práctica del Islam. ¿Hubo algunas áreas que usted dejó atrás que le causaran sensación de pérdida y desazón? ¿Cómo le ha ayudado este cambio a ser lo que usted quería ser?¿Cuál ha sido(o es) la parte del Islam más significativa para usted?

III. APRENDIENDO A VIVIR Y A PRACTICAR EL ISLAM

¿Cómo aprendió usted a vivir como musulmana?
¿Quién le ayudó más?
¿Qué le ayudó más?
¿Qué tan fácil o difícil ha sido para usted llevar a cabo las prácticas religiosas?

IV. Su Familia De Origen

¿Qué efecto ha tenido para su relación familiar y con su padres la elección de convertirse al Islam?
¿Qué espera usted en lo referente a la relación con sus padres y familiares?
¿Cuáles fueron los puntos o eventos más tensionantes (si los hubo) con su familia de origen?
¿Cómo maneja usted las celebraciones de días festivos tradicionales?
¿Cómo incluye usted a su familia de origen en sus celebraciones islámicas?
¿Cuáles son las dificultades o facilidades cuando usted visita a su familia de origen o deja a sus hijos con ellos?

V. Su Esposo

¿Cómo conoció a su esposo?
¿Cuales fueron las características que la atrajeron hacia él?
¿Qué necesidades tenía usted en su vida que este hombre parecía poder suplirle?
¿Qué papel jugó su esposo en su conversión?
¿Como aceptó su familia de origen a su esposo?
1. antes del matrimonio como amigo.
2. como su prometido.
3. como esposo.
Hable acerca de su boda.
¿Qué elementos islámicos hubo en la ceremonia matrimonial?

VI. El Pais De Origen De Su Esposo

¿Hasta qué punto su vida diaria incluye las tradiciones y cultura del país de su esposo?
¿Cuales son sus metas en cuanto a vivir en el país de su esposo o en los EE.UU o Canada?
¿Qué ciudadanía tiene su esposo ahora?

VII. La Familia De Su Esposo

¿Conoce la familia de su esposo? Si la conoce hable de ella.
¿Ha sido aceptada por esta familia?
Si llegara a mudarse al lugar donde vive la familia de su esposo, ¿Cómo espera encajar en ella?
¿Qué beneficios o qué problemas espera usted al relacionarse con la familia de su esposo?

VIII. Su Posición Como Mujer

¿Cuales son los derechos de los que usted goza como musulmana?
¿Cuales son los aspectos que le agradan o le inquietan en cuanto a su posición como mujer en su matrimonio?
¿Cuales son algunos aspectos que usted siente en desventaja como musulmana?

IX. La crianza de los hijos (si los tiene)

¿Como musulmana cómo están influenciadas sus técnicas de crianza?
¿Qué tan comprometido esta su esposo en el cuidado de los hijos?
¿Cuales son sus derechos y obligaciones con los hijos?
¿Cuales les son las obligaciones y derechos de sus hijos para con usted?

X. Su Oportunidad De Expresar Otros Pensamientos Y Puntos De Vista

¿Qué le gustaría que el pueblo americano supiera acerca de usted y que no se le ha preguntado?

Anexo B. Cuestionario: los padres de mujeres nacidas en Norteamérica conversas al Islam

(Los cuestionarios para los padres fueron enviados a muchas de las mujeres cuando respondieron el cuestionario original. Era su opción enviarles tal cuestionario a sus padres. Se les envió con el cuestionario una carta similar a la enviada a las mujeres).

Cuestionario Para Los Padres

I. Datos Estadísticos

Nombre:

Teléfono:

Dirección:

Dirección:

Nombre de la hija:

Años (de ella) como musulmana:

Nivel educativo:

Vocación:

Vocación del esposo:

Número de hijos que ustedes tienen:

En una escala del 1 al 10 califique cómo usted se sintió respecto a la conversión de su hija al Islam en los primeros días que usted recibió la noticia. Por favor indique el sentimiento del padre y la madre.

Califique cómo se siente usted actualmente respecto a la conversión de su hija.

1. Hable acerca de la conversión de su hija al Islam.

2. Hable acerca del efecto que la conversión y devoción de su hija ha tenido en la familia.

3. ¿Qué anhela usted en lo referente a la relación con su hija en el futuro?

4. ¿Cuáles fueron o son los puntos máximos de tensión con su hija (esposo e hijos)?

5. ¿Cómo maneja usted la celebración de los días festivos tradicionales?

6. ¿Cómo es usted incluido en las celebraciones islámicas o cómo espera usted ser incluido?

7. ¿Cuáles son las dificultades o facilidades cuando su hija (y su familia si la tiene) lo visita o usted la(o los) visita?

8. Si su hija esta casada con un musulmán, hable de la experiencia que representó ese evento para usted.

9. En el momento, ¿cuáles son sus mayores preocupaciones en lo concerniente a su hija y su conversión?

10. ¿qué efecto ha tenido esta experiencia en su devoción religiosa os teología(si es el caso)?

Anexo C: La historia de una mujer en respuesta al cuestionario

Con muchas respuestas al cuestionario vinieron notas personales de las mujeres garabateadas al margen con la intención de compartir sus historias o deseando saber acerca de las historias de otras mujeres. La siguiente respuesta está transcrita completamente para dar un ejemplo de lo anterior. La autora expresó en una nota que "¡escribir esto fue una experiencia interesante (una buena analogía: como si se abrieran las compuertas de una represa)!

La mujer de 35 años tiene tres hijos, trabaja medio tiempo, tiene una licenciatura y ha sido musulmana durante catorce años.

Hable de su conversión al Islam

Mi conversión al Islam fue un proceso muy largo y gradual. Fui educada en un hogar culturalmente cristiano, un lugar en donde las celebraciones eran celebradas pero las razones más profundas no eran exploradas. Esto era intencional por parte de mis padres quienes pensaban que se había creado mucho odio en el mundo en el nombre de una religión organizada. Ante la insistencia de mis abuelos por parte de padre y madre, los hijos fuimos bautizados y educados en una escuela dominical rudimentaria. Mis padres nos decían que cuando creciéramos podríamos escoger nuestras propias religiones si así lo queríamos.

Mi entrenamiento religioso me dejó con una creencia en Dios (¿de qué otra manera podrían explicarse todas las maravillosas e intrincadas interconexiones de la tierra y el universo?) pero no con una creencia en ningún sistema o religión. Me consideraba cristiana pero en un sentido amplio: creencia en Dios, creencia en Jesús como profeta, creencia en las enseñanzas morales y éticas. Sin embargo mi educación generó un alto grado de escepticismo y cinismo, y yo cuestionaba cada aspecto de dogma eclesiástico. Al final, decidí que yo no creía en la religión organizada ya que era ilógica, internamente inconciente es hipócrita (habiendo llevado a cabo muchos actos inmorales y no éticos en el nombre de Dios).

No obstante, yo tenía una idea vaga, casi irreconocible que sin religión algo esencial estaba faltando en mi vida. Una vida sin un sentido de un propósito más grande era una cacería de deseos perpetua, vacía y sin sentido. Así que empecé una búsqueda de mi propio yo, más bien desorganizada y con algo de rencor.

Vislumbraba parte del espiritualismo que buscaba en varias religiones pero todas parecían carentes de algún ingrediente esencial. Esta tenía un hermoso sentido de paz y tolerancia, pero había perdido su sentido moral y ético con el paso del tiempo; aquella otra tenía un fuerte elemento de responsabilidad hacia los otros y un alto código de conducta personal, pero era represiva y suprimía la búsqueda lógica; esta otra tenía un sentido de colectividad religiosa y un contexto espiritual pero promovía el exclusivismo; hubo otra que entendía el misterio, la belleza y la paz que rodea a Dios, pero era impractica en cuanto a los quehaceres diarios y olvidaba las responsabilidades nuestras como seres humanos. Para esa época conocí al hombre que después se convertiría en mi esposo, y al tratar de entenderlo a él y a su cultura, me encontré con el Islam. Las ideas y enseñanzas del Islam me llamaron la atención inmediatamente. Estas eran coherentes, lógicas, moderadas y promovían un balance entre la responsabilidad personal y la acción colectiva. Eran inclusivas y pero se extendían abiertamente; Dios era justo y poderoso al mismo tiempo; Dios era misericordioso e inexorable a la vez. Tomé mi shajada el día que mi esposo y yo nos casamos.

Mi conversión al Islam, al principio, parecía no requerir ningún cambio en mi vida. Mi esposo, quien había estado viviendo en los Estados Unidos por algunos años, y yo, quien había sido criada aquí, seguimos la norma cultural y separamos nuestra "vida religiosa" d nuestra "vida secular". Los primeros cambios (notados por aquellos que nos rodeaban) ocurrieron a medida que empezamos a educar a nuestra familia y comenzamos también a tomar decisiones que afectaban a nuestro hijo y a nuestra vida juntos. Hubo un punto de cambio definido en nuestra devoción a Dios, fue cuando nuestro hijo mayor tenía tres años de edad. Yo tenía una amiga que era una buena musulmana y con la cual pasaba mucho tiempo. Mi hijo era un gran observador y muy locuaz para su edad. Un día, en navidad, él preguntó porqué nos considerábamos musulmanes si no hacíamos nada de lo que ellos hacían. Él quería saber por qué teníamos un árbol de navidad. Él quería saber por qué yo no usaba el velo.

Obviamente yo no tenía ninguna respuesta para él, y sus preguntas promovieron una evaluación completar el papel de la religión en nuestras vidas. Mi esposo y yo debatimos acerca de los méritos de educar niños con o sin una identidad religiosa fuerte y examinamos cuán importante sentíamos que la religión era para nosotros. Al final, sentimos que el sentido de religión era importante para nuestro hijo(o futuros hijos), y, por lo tanto, era importante para nosotros también.

Durante los cinco años siguientes aproximadamente nos ajustamos y ajustamos nuestras propias vidas a los parámetros islámicos. Gradualmente empezamos a comer sólo comida halal y evitábamos situaciones que tuvieran que ver con licor o con su consumo por otras personas. Empezamos a ayunar en Ramadan, a hacer todas nuestras oraciones, a estudiar el Qur'an, y nos compenetramos más con la comunidad islámica. En general, ser más conciente del Islam significaba evaluar constantemente nuestro comportamiento y nuestro alrededor. A veces la evaluación constante era constrictiva, y anhelábamos los días en que no nos importaba nada y vivíamos la vida sin reflexionar. No obstante, estos momentos eran pocos, y nunca consideramos renunciar a todo lo que habíamos ganado gracias al Islam.

Vivir como una musulmana ha traído un sentido a mi vida. Existe en mí un sentido omnipresente de serenidad al saber que la vida hay que vivirla con un propósito. Siento que me he convertido en un mejor ser humano: más compasivo, más moderado, más profundo en el pensamiento. Hay una riqueza y una calma en mi vida que no existía antes de mi conversión al Islam. La vida en el amplio sentido de la palabra se ha convertido en un todo hermoso y completo.

Como aprendí a vivir y a practicar el Islam

Aprendí a vivir como musulmana principalmente leyendo el Qur'an y haciendo preguntas a sabios musulmanes. También veía y observaba musulmanes alrededor mío.

Aprendí a orar leyendo un libro diseñado para guiar a los neófitos a través de la oración. Cualquiera otra pregunta que me surgía yo se la hacía a otros musulmanes. También me basaba en fuentes y en la familia de mi esposo. Mis suegros fueron de mucha ayuda como también lo fueron otros parientes extranjeros quienes enviaban libros u otras fuentes cuando era necesario.

La tranquilidad o la dificultad de llevar a cabo mi práctica islámica específica siempre ha estado directamente correlacionada a cómo la entendí en conexión con lo que yo ya sabía acerca del Islam. Si no entendía su significado o veía su conexión con el todo del Islam, lo hallaba difícil para integrarlo a mi vida. Cuando ya había leído mucho, había echo suficientes preguntas, había hablado lo suficiente y finalmente había entendido, no tenía problema en adherir esa práctica mi vida.

Mi familia de origen

El volverme una musulmana practicante ha tenido un efecto muy profundo en la relación con mis padres. Ellos consideran el Islam como algo muy negativo, y creen que es una práctica opresiva y dogmática. En general no les importa mucho la religión y consideran el Islam en particular como una religión opresora para con las mujeres. Sin embargo, mi única hermana me apoya mucho en mi elección.

Yo espero que en el futuro pueda ser capaz de sentarme y hablar con mis padres acerca del Islam y su papel en mi vida. Hemos intentado discutir muchas veces pero ha tenido muy poco progreso. Mis padres parecen incapaces de entender que ser musulmana me trae paz y felicidad y ha añadido un sentido profundo inconmensurable a mi vida.

El Islam no ha tomado nada de lo que soy, sino que más bien me ha dado. Mis padres parecen considerar mi elección solamente como un rechazo a ellos y a mi herencia. Ellos creen que yo he cometido un tipo de apostasía cultural y se culpan a sí mismos. Ellos piensan que me fallaron, que fracasaron en darme un alto autoestima, y no pudieron compenetrarme completamente en mi propia cultura. Espero que algún día acepten mi elección (tal vez no entenderla pero al menos aceptarla).

Hay muchos puntos de tensión entre mis padres y yo; a ellos les disgusta cualquier cosa que físicamente me marque (o marque a mis hijos) como "diferente"(o refleje el Islam). Ellos se incomodan al salir conmigo o mis hijas a un lugar público porque usamos el jiyab o ropas modestas (mis hijas usan pantalones debajo de sus vestidos). Se irritaban cuando les decíamos que no tomaran licor en nuestra casa cuando nos visitaban. Ellos solían traerlo. Trataban de no tomarme fotografías si llevaba puesto el pañuelo. No les gustan los nombres islámicos de nuestros hijos y discutían mucho conmigo acerca de ellos cuando nuestro primer hijo nació. Mis padres se incomodan con mi insistencia en que mi esposo y mis hijos están primero (sienten que me he vendido muy barato por quedarme en casa aunque trabajo medio tiempo y me dedico mucho a mi hogar). Ellos querían una carrera para mí. Se inquietan con respecto a nuestra visión del mundo y les parece poco práctica e idealista. Excepto porque somos muy conservadores, piensan que somos muy correctos políticamente. Francamente casi todo el tiempo, no estoy segura exactamente de lo que piensan acerca de mí porque nunca lo discuten abiertamente. Pero sí noto dadas las conversaciones inquietantes, explosivas y divisorias que hemos tenido, que desaprueban y que están decepcionados con mis decisiones en la vida. Sin embargo, parece como si nunca pudieran preguntarme: ¿POR QUÉ? Creo que es porque ellos no son capaces de discutir nada en contra de algo que es ético, moral, moderado y lógico (y es algo en lo que ellos me enseñaron a creer desde que era una niña; sólo que no le llamaban "Islam").

En nuestros días de fiesta, intentamos continuar celebrando la navidad con mis padres y mi primer hijo. Cambiamos el concepto de "ayudar al abuelo y a l abuela a celebrar su día de fiesta" y tratamos de hablar acerca de la importancia del Profeta Jesús (PBUH) en el Islam. Eso no funcionó por muchas razones. Nuestro hijo estaba muy pequeño para entender tal concepto, y la presión de grupo lo empujaba a irse hacia el lado de celebrar la idea popular de la navidad. Mis padres usaron la navidad para inculcarle la cultura americana al niño creando un ambiente de "ustedes contra nosotros", causando confusión y tensión en nuestro niño. Cuando nuestros otros hijos nacieron nos dimos cuenta que no queríamos las mismas escenas replicadas en ellos, así que gradualmente dejamos de ir en los días de navidad a la casa de mis padres. Esa fue una decisión que los enojó y los decepcionó también. Ahora celebran la navidad con mi hermana, sus hijos y esposo.

Usualmente enviamos tarjetas navideñas a mis padres, mi hermana y mi único abuelo vivo, les deseamos un feliz año y los llamamos en navidad. También les enviamos tarjetas en Id-al - Fitr. Mi familia también nos envía tarjetas de navidad y mi hermana nos lama frecuentemente durante el mes de Ramadan para saber cómo nos está yendo. Los otros días de fiesta cristianos (como el de acción de gracias) no volvieron a ser celebrados en mi casa desde hace mucho tiempo, así que no son tan significativos. Mi madre les envía tarjetas a todos los niños el día de halloween (el cual nosotros no celebramos sino que ignoramos a disgusto de mis padres), en el de san Valentín y otros días.

Nos encantaría incluir a mis padres en las celebraciones islámicas, pero ellos no se sienten cómodos con la idea. Ellos no nos acompañarían a ninguna reunión de musulmanes si ellos llegasen a estar visitándonos, y en deferencia con ellos, nos quedaríamos en la casa a no ser que la reunión fuera demasiado importante para no asistir.

Tenemos muchas dificultades cuando visitamos a mis padres, mayormente dado que ellos desaprueban nuestro estilo de vida. Nuestra visión del mundo es muy diferente (desde la política hasta el papel de la "independencia" hasta el "materialismo" en la vida de una persona). No obstante, tenemos una buena relación con mis pares y queremos tener una relación mutuamente respetuosa con ellos.

Mi esposo

Conocí a mi esposo cuando yo estaba en la universidad, a través de amigos en común. Las características que más me atrajeron a él fueron su generosidad espiritual, la honestidad, la compasión, la lealtad, la inteligencia y su fortaleza en general. Él sabía quién era y sin embargo era humilde. Yo admiraba enormemente su fortaleza y su generosidad hacia otras personas. Aunque era atento y gentil, tenía un gran carácter.

Mi esposo jugó un papel importante en mi conversión al Islam porque era capaz de responder todas mis preguntas, y pasaba gran parte de su tiempo explicándome el Islam y su cultura. Él siempre me incluía en las reuniones islámicas o culturales y hacía las veces de mi intérprete lingüístico y cultural. Él hizo que el Islam estuviera al alcance de mi mano y me hizo experimentarlo de primera mano. Nunca me presionó para convertirme. Esta decisión fue solamente mía.

Mi familia no lo aceptó muy bien como mi amigo; lo aceptaron mejor cuando nos comprometimos. A ellos les gustaba él inmensamente como persona, pero lo culpaban por lavarme el cerebro para que me convirtiera. También me culparon por ser tan confiada. Nuestra relación con mis padres era muy buena hasta que nos volvimos musulmanes practicantes. Nos casamos en una ceremonia civil y con una representación en Irán(para que sus familiares que eran "clérigos" pudieran hacer la ceremonia por nosotros). Nuestra ceremonia civil no tuvo elementos islámicos y nuestra ceremonia islámica fue mu y básica: el contrato matrimonial, la declaración de intención de casarse y el anuncio público de matrimonio.

La tierra natal de mi esposo

Tratamos de llevar nuestro hogar con un modelo islámico, y dado que la cultura iraní refleja la islámica, nuestro hogar así lo refleja. Hablamos persa en la casa y consumimos comida iraní, aunque los tacos, el espagueti y los fritos son favoritos nuestros (además de los asados y las hamburguesas). Tenemos la intención de vivir en los Estados Unidos para un futuro cercano dada la situación económica en Irán, ya que todavía tenemos créditos estudiantiles por pagar. Sentimos que no podemos olvidarnos de nuestras deudas, y tampoco podríamos vivir en Irán y pagar nuestros créditos. Hemos considerado irnos a vivir a otro país en el Medio Oriente. Mi esposo es ciudadano iraní.

La familia de mi esposo

He conocido a todos los miembros de la familia cercana de mi esposo y algunos miembros de su inmensa familia. Conocí a mis suegros antes de casarnos cuando ellos vinieron a los Estados Unidos durante un verano. Ellos me aceptaron muy bien, pero debió ser difícil para ellos ya que son musulmanes de mucha tradición y yo era la típica estudiante universitaria de veinte años. Mis cuñados me han aceptado maravillosamente aunque no han estado de acuerdo con muchas cosas que hemos hecho: casarnos y tener tres hijos sin habernos graduado de la universidad. Sin embargo, nunca han hecho notar sus preocupaciones. Ellos vivieron con nosotros durante un año y luego se mudaron al centro de la ciudad. He tenido algunos inconvenientes con la cultura iraní especialmente con aquellas costumbres que se desvían de las formas islámicas. Algunos problemas con el resto de la familia de mi esposo se hallan en mi independencia y confianza en mí misma.

He aprendido mucho de la familia de mi esposo. Tienen una manera estupenda de relacionarse con sus hijos, la cual enseña el respeto hacia los otros y grandes cantidades de amor propio. Es interesante ver cómo funciona una cultura que orienta a los hijos en la religión. Ellos, en virtud al gran contraste con la cultura americana, me han ofrecido gran aprecio en cuanto a elementos de mi identidad. Dada toda la comparación que he hecho entre la cultura americana y la iraní, he aprendido que el Islam es verdaderamente correcto cuando dice que la moderación en todo es el camino correcto.

Mi posición como mujer

Como musulmana he experimentado todos los beneficios que Dios me da como miembro de la raza humana. Soy responsable de mi relación con Dios en cuanto a cómo vivo mi vida y cómo cumplo con mis obligaciones hacia Él. El derecho que más disfruto como musulmana es la igualdad ante Dios. Entre los otros derechos que se dan en detalle para las mujeres en el Islam es mi derecho a ganar dinero y a gastarlo como yo quiera, el derecho de retener o disponer de mis propiedades, el derecho a heredar, el derecho a iniciar y a obtener un divorcio, el derecho a una educación, el derecho a mantener mi nombre de soltera después de casarme, el derecho a participar en la escogencia de mis propias amigas y el derecho a la custodia de mis hijos.

Sin embargo, como el Islam es una religión justa, también tengo mis obligaciones. Todos los niveles de la sociedad islámica incluyendo la parte individual y la relación entre esposo y esposa, padres e hijos, empleador y empleado y sociedad e individuo, están firmemente relacionadas por deberes y derechos recíprocos. No existe un derecho sin un deber correspondiente; y no existe un deber sin un derecho correspondiente. Como ejemplo: es uno de mis derechos como esposa es que se me de la manutención por parte de mi esposo (esa es su obligación). Entre otras, mi obligación es tratar de vivir dentro de sus medios financieros sin quejas ni mofas o ambición y cuidar de sus propiedades en su ausencia. Mi esposo esta en la obligación de tratarme con cortesía y respeto, y yo estoy obligada a comportarme de la misma forma con él. Como miembro de una sociedad, estoy obligada a ayudar a mis congéneres, y ellos al igual que la burocracia social están en la obligación de ayudarme en mis momentos de necesidad. Hay mucha falta de entendimiento en lo concerniente a los no musulmanes (y algunos musulmanes) y la absoluta interconexión entre los derechos y las obligaciones: estas son una y no pueden ser separadas para ser vistas aparte sin perder sus cualidades esenciales.

No siento ninguna coacción frente a mi posición como musulmana en mi matrimonio. No siento que haya ningunas áreas de disfrute público o cerrado que me sean cerradas. Sí me preocupo por el estado de algunas mujeres en algunas sociedades y dentro de algunos matrimonios en donde hay malos entendidos respecto al Islam. Existen muchas sociedades islámicas en las cuales se dan desviaciones de las normas islámicas en lo que tiene que ver con los derechos de la mujer. "El Islam Cultural" es frecuentemente una variación del Islam. Hay versos del Qur'an y Hadices del Profeta (PBUH) que se toman fuera de su contexto de revelación o transmisión y se usan para revelar puntos de vista patriarcales. Tanto las mujeres como los hombres frecuentemente no son educados en la verdad del Islam, y por error, siguen la práctica cultural común de sus sociedades.

Crianza de los hijos

Mis técnicas de crianza de los hijos están directamente influenciadas por ser musulmana. El Islam toca todos los aspectos de mi vida y por lo tanto trato de educara mis hijos de la manera más islámica posible. Mis hijos vinieron a este mundo siendo musulmanes, inocentes y sometidos a la voluntad de Allah. Es nuestra gran responsabilidad, como una prueba y un voto de confianza al mismo tiempo de Allah hacia nosotros, que mi esposo y yo los criemos para que continúen siendo musulmanes.

Las influencias islámicas más visibles en nuestras técnicas de crianza se hallan en enseñar a nuestros hijos a que nos sigan en las oraciones diarias, enseñarles versos coránicos, usar saludos y frases islámicas tradicionales, enseñarles a vestir modestamente y a comportarse con compasión y bondad. Usamos muchos ejemplos y estamos recordándoles y animándolos constantemente, pero nunca los forzamos a que nos sigan ya que el Islam dice que no hay coacción en la religión. Si es necesario, sí les insistimos que observen nuestras actividades (mientras realizan sus actividades) para que por lo menos estén expuestos a la actividad y entiendan que existen ciertos parámetros familiares mínimos a los cuales deben adherirse. Tratamos de ser discretos y de tener mucho tacto al hacer esto para evitar que se rebelen.

La forma más visible en que el Islam influencia mi manera de criar a mis hijos es que trato de recordar que Alláh está presente siempre. Él ha decretado parámetros de comportamiento para los seres humanos, no porque sea vengativo, sino porque Él sabe que somos capaces de cumplir con ellos. ¡También soy conciente que tengo un ángel a cada costado que siempre ve lo que hago! Trato de ser paciente(lo cual es bastante difícil), bondadosa y respetuosa; trato de actuar con compasión , sinceridad y entendimiento hacia mis hijos. Les hago ver siempre que deben valorar lo que se les enseña para toda la vida ya que no debe ser limitado a las horas de escuela o a las "materias" de la escuela. Hacemos gran hincapié en que deben dar lo mejor de sí en la escuela y en todos lados, en que deben cooperar y ser amables, en que no deben mentir o hacer trampa, en que deben valorar a Allah(y al Islam),a su familia y a sus congéneres, en que deben defender lo que creen , combinando la piedad con la acción personal, en que deben ser sinceros y rectos, y en que deben ser generosos en el pensamiento y en la acción. También tratamos de ver a cada uno de nuestros hijos como un individuo, fuera de la influencia de su orden de nacimiento, sin compararlos con sus hermanos o con nosotros y valorando aquellos rasgos de personalidad que nos irritan pero que son parte de ellos.

Insha'Allah, nuestros hijos serán musulmanes compasivos y productivos. PAra ese fin estamos reevaluando constantemente nuestras técnicas de crianza. Siempre tratamos de seguir las reglas islámicas, pero también tratamos de sequir "el espíritu de la ley".

Mi esposo está muy compenetrado en la educación de nuestros hijos. Trabajo medio tiempo, y en ese momento él es quien los cuida. Él también está con ellos cuando tengo que ir a reuniones de trabajo. Los lleva al médico, los lleva de excursión, de paseo, a la piscina, etc.

¿Mis derechos y obligaciones con mis hijos? Cuando la gente menciona los derechos de la madre en el Islam, se refieren usualmente a la custodia de la madre en el evento de un divorcio. Tanto mi esposo como yo pensamos que los niños deben estar con el que mejor condiciones tenga. Por supuesto, en el Islam e permitido el divorcio, peor deben hacerse muchos esfuerzos antes para mantener la familia unida. En la mayoría de los casos, la madre es quien está mejor capacitada para educar a los hijos. Aunque las circunstancias sean diferentes, el padre que no obtenga la custodia tiene el derecho de visitar a los niños constantemente. Todos los divorcios deben darse en una corte familiar islámica con una persona experta que tome la decisión correcta.

Mi obligación para con mis hijos es amarlos, respetarlos y ayudarlos a que crezcan como musulmanes. Esta es una obligación también con Alláh, quien me los entregó para que cuidara de ellos. Debo recordar que esos niños pertenecen a Alláh y no a mí, y debo tratarlos como se lo merecen.

Como está especificado en el Qur'an, las obligaciones de mis hijos son respetarme(aunque yo debo merecerme ese respeto), obedecerme(siempre y cuando mis exigencias estén dentro de los parámetros islámicos) y me cuiden cuando envejezca. Ellos tienen el derecho a obtener amor, buen cuidado y guía y a ser tratados con dignidad y respeto.

Lo que me gustaría expresar

Me gustaría que el pueblo americano supiera que soy musulmana por decisión propia. Soy un ser humano completamente maduro e inteligente, capaz de tomar decisiones racionales. Mi decisión de abrazar el Islam no la tomé para caber en su cultura o en su familia, tampoco es el resultado de baja autoestima, ni es el resultado de la presión de mi esposo. También me gustaría que la gente entendiera que el Islam no oprime a la mujer, que no apoya al terrorismo y que tiene mucho que ver con la tradición judeocristiana. Me gustaría que la gente se diera cuenta que el Islam promueve la moderación y la modestia y que hay discrepancias entre las prácticas del "Islam Cultural" y las directrices islámicas.

Glosario de términos islámicos

Adhan: El llamado a la oración

Alhamdullilah: Frase usualmente utilizada en conversaciones que quiere decir "Las Alabanzas Sean Para Dios".

Allah:Literalmente "El Dios". No hay modo plural, masculino o femenino para esta palabra en la lengua árabe. Denota que Dios no es masculino ni femenino.

Assalamualeikum:Saludo común entre los musulmanes. Quiere decir "La paz sea contigo".

Ayah:Versículo del Qur'an.

Dawa:Prédica (propagación del Islam)

Din: Obligación religiosa o estilo de vida.

Id: Celebraciones o días de fiesta. Son dos principalmente. El Id -al-Fitr que es al final del mes de Ramadan y el Id al-Adha, que es el Id del Sacrificio y conmemora el pacto hecho entre Dios y Abraham dada la voluntad de Abraham para sacrificar a su hijo.

Du'a': Súplica, individual o aprendida.
Fiq: Jurisprudencia; ciencia de la ley Islámica.

Hadith: La segunda fuente legal del Islam. Reporta dichos, acciones y prácticas del Profeta Muhammad.

Hajj: Uno de los cinco pilares del Islam. Es el peregrinaje a la Meca al menos una vez en la vida.

Halal: Permitido.

Haram: Prohibido.

Jiyab: La forma de vestir de la mujer musulmana, que consta de ropa modesta y holgada, además de cubrir el cabello.

Imam: Líder de la comunidad islámica.

Mahar: Dote matrimonial.

Meca: Ciudad Santa en Arabia Saudita. Los musulmanes oran en dirección a la Meca; también es el destino de la peregrinación.

Mezquita(Masjid): Sitio de adoración.

Muhammad: El último profeta elegido por Dios y quien llevó el mensaje del Islam a la gente.

Musulman: Sumiso a la voluntad de Dios.

Muslima: Femenino de Muslim(musulman)

Namaz: Oraciones rituales. También se le llama salat.

Nikah: Contrato matrimonial.

(pbuh): Iniciales en inglés que indican Peace Be Upon Him(que la paz de Dios sea con él). Se dice después de mencionar el nombre del Profeta.

Qur'an: El libro Sagrado del Islam. Las palabras exactas de Dios(revelación); el único recurso legal en el Islam. Se escribe Corán en español.

Ramadan:El noveno mes del calendario lunar islámico en el cual los musulmanes deben ayunar.

Salat: Las cinco oraciones obligactorias que los musulmanes deben realizar en dirección a la Meca. Uno de los Cinco Pilares del Islam.

Shajada:El credo del Islam; compromiso verbal a convertirse al Islam diciendo: "no hay más Dios que Dios y Muhammad es el Mensajero de Dios".

Sharí'a: La ley islámica que regula todos los aspectos de la vida.

Sheijk: Líder Religioso.

Shi'a: Una de las dos divisiones mayores del Islam. Los seguidores de este grupo son llamados shi'as.

Siyam: Ayuno durante el mes de Ramadan. Incluye abstinencia total de alimento, líquidos y actividad sexual hasta la el ocaso. Uno de los cinco pilares del Islam.

Sufi: La mística. Sufismo es la espiritualidad mística del Islam.

Sunna: Los ejemplos del Profeta Muhammad, sus dichos y acciones.

Sunni: Las dos divisiones mayores del Islam son sunni y shi'a. El 95% de los musulmanes son sunnis. Dentro de este grupo existen varios grupos o sectas.

(SWT): Iniciales de la palabras en la lengua árabe que se usan para adorar y recordar Alláh. Quiere decir Glorioso y Sublime: subbaanahu wata'ala.

Tafsir: El estudio del Qur'an. Comentarios coránicos.

Tawhid: Monoteismo. Sólo hay un Dios(Aláh), no existe hijo ni asociados. Unicidad de Dios.

Umma: Comunidad islámica.

Wayib:Acciones obligatorias.

Wali: Un representante de la mujer que se encarga de arreglar su matrimonio islámico. Quiere decir "protector".

Wudhu: Ablución antes de las oraciones.

Zakat: Impuesto purificador dado a los pobres o a los benefactores autorizados. Uno de los cinco pilares del Islam.

Bibliografía: Material de referencia para conocer el Islam

Ya que muchas de las fuentes sugeridas aquí no están disponibles en la librería local, se ha incluido alguna información acerca de donde encontrar libros, videos y casetes, así como el costo en el año de publicación de este libro.

Libros

Abdalati, Hammudah. Islam in Focus.
Indianapolis. American Trust Publications. 1975. Libro de inducción que da conceptos básicos del Islam , su dieología y aplicación a la vida diaria. Recomendado por muchas de las mujeres que espondieron los cuestionarios en Las Hijas de Otro Camino. IQRA' Book Center, 2701 W. Devon Ave. Chicago, Il. 60659. Teléfono 800/521-4272. $5.00

Ahmad, Khurshid, ed. Islam: Its Meaning and Message.
Ann Arbor. New Era Publications. 1976. Contiene catorce ensayos de musulmanes reconocidos que discuten los elementos islámicos para presentarle al lector occidental una visión del Islam de la manera en que los musulmanes lo ven. IQRA' Book Center. 2701W. Devon Ave. Chicago, Il. 60659. Tel. 800/521-4272. $12.00

Ahsan, Manazir. Islam: Faith and Practice.
Ann Arbor. MI. New Era Publications. 1980. Vistazo a la fe y la práctica del Islam. Islamic Book Center. 103-43. Lefferts Blvd, 2nd. Fl, Richmond Hill, NY 11419. Tel. 718/848-8942. $3. 50.

Al-Haraiyy, Abdullah. The Summary Ensuring the Personal Obligatory Knowledge of the Religion.
Abarca los elementos que todo neofito en el Islam debe saber, incluyendo la esencia de la fe, las oraciones, el zakat, el ayuno, el hajj, los contratos matrimoniales y los negocios. AICP, 4431 Walnut St. Filadelfia, PA. 19104. $5.00

Al-Tantavi, Allama Ali. A General Introduction to Islam.
Pakistan. Islamic Book Publishers. Presenta el Islam a todos aquellos que no estan familiarizados con la religion y sus prácticas. Islamic School of Kansas City. 10515. Grandview Road, Kansas City. MO 64137. $10.00

Armstrong , Karen. The History of God: La conquista de 1400 años del judaísmo, el cristianismo y el Islam.
Nueva York. Alfred Knopf. 1993. Explora las maneras en que la idea y la experiencia de Dios se dio entre los monoteístas (judíos, cristianos y musulmanes). Disponible en librerías.

Ataur-Rahim,Muhammad. Jesus,a prophet of islam.
Historia de los intentos cristianos de establecer y defender la doctrina de la trinidad .IQRA,book center 2701W. Devon Ave,Chicago il.60659.800/521-4272 $3.00

Augsburger, David W.Pastoral. Counseling across Cultures.
Filadelphia:Westminster Press,1986. Un libro profesional para ayudar a los consejeros y pastores a tener una mejor vision al trabajar con gente de otras culturas.Disponible en las librerias

Brooks, Geraldine. The Nine parts of Desire: The hidden world of Islamic Women.
Nueva York. Anchor Books. Doubleday,1995. Se enfoca en el entendimiento de las mujeres que usan el velo islámico. Escrito por una mujer que vivió durante seis años en el Medio Oriente entre mujeres. Disponible en las librerías.

Bucaille, Maurice. The Bible, the Qur'an. and Science.
Indianapolis:American Trust Publications, 1979. Un libro importante sobre los estudios islámicos y cristianos que analiza las escrituras a la luz de la sabiduría científica moderna. QRA' Book Center, 2701 W. Devon Ave., Chicago, IL 60659. Phone 800/521-4272. $9.00.

Esposito.John. Islam:The Straight Path.
New York: Oxford University Press,1988. Presenta la fe, la creencia y la práctica islámica desde sus orígenes hasta su resurgir contemporáneo. KAZI Publication, 3023-27 W. Belmont Ave., Chicago, IL 60618. Phone 312/267-7001. $15.95

Faruqi, Lamya 'al. Women, Muslim Society, and Islam.
Indianapolis:American Trust Publications. Una colección educativa particularmente de ayuda para las mujeres. American Trust Publications, 10900 W. Washington St., Indianapolis IN 46231, Phone 317/839-9278.

Grob, Leonard, Riffat Hassan, and Gordon Haim, eds. Womens and Men's Liberation: Testimonies of the Spirit.
New York Greenwood Press,1991.Escrito por un número de autores que exploran la relación de equidad entre hombre y mujer. Disponible en las librerías.

Hadad, Yvone Yasbeck. The Muslims of America.
Oxford University Press. 1991. Habla sobre la historia, la organización. El acticvismo y las contribuciones intelectuales a una de las minorías más crecientes en Norte América.

Hamid, Abdul Wahid. Islam: The Natural Way.
Un libro sobre el Islam claramente presentado y fácil de entender. Describe la creencia islámica y revela el mundo como lo vel el Islam. Excelente para musulmanes y no musulmanes. Muslim Educational and Literary Service (MELS), 61 Alexandra Road, Herdon, London NW42RX

Haneef, Suzanne. What Everyone Should Know about Islam and Muslims.
Chicago: KAZI Publications. Una explicación completra sobre todos los aspectos del Islam para una audiencia americana, escrito por una americana conversa. KAZI Publication, 3023-27 W. Belmont Ave., Chicago, IL. 60618. Phone 312/267-7001. $15.95.

Kolocotronis, Jamilah. Islamic Jihad: An Historical Perspective.
Indianapolis: American Trust Publications, 1990. Disertación doctoral sobre la historia y el significado del yijad. IslamicSchool ofKansas City, 10515 Grandview Road, Kansas City, MO 64137. $10.00.

Mawdudi, Sayyid A. Towards Understanding Islam.
Ann Albor,MI: New Era Publications, 1980. Una visión clara y breve del Islam que presenta creencias básicas y prácticas para los musulmanes y los no musulmanes.IQRA' Book Center, 2701 W. Devon Ave. Chicago, IL 60659.Phone 800/521-4272. $5.00.

Mohammad, Marith Udeen. Prayer and Al-Islam.
Chicago: Mohammed Islamic Foundation. Un libro informativo sobre los aspectos islámicos desde una prerspectiva afro americana. W.D. Muhammad Publications, P.O. Box 1944. Calumet City, IL 60409.

Phillips, Abu Ameenah Bilal. The True Religion.
Un libro claro y fácil de entender basado solamente en el Qur’an y la Sunnah. Resume el mensaje y la universalidad del Islam, el mensaje de la falsa religión y el reconocimiento de Allah. Halalco Bookstore, 108 E. Fairfax St., Falls Church, VA 22046Phone 703/532-3202.

Postan, Lany. Islamic Da 'wah in the West.
New York: OxfordUniversity Press, 1992. Una exploración de la actividad misionaria islámica en las sociedades occidentales contemporáneas. Disponible en las librerías.

Qayyum, A. On Stríving To Be A Muslim.
Muestra cómo el que lucha fuertemente pude ir acorde con las exigencias de la ley Divina, como se enseña a través de los profetas y finalmente a través del Último Profeta. KAZI Publication, 3023-27 W. Belmont Ave, Chicago. IL 60618. Phone 312/267-7001. $9.95.

Rahman, Afzalur. Role of Muslim Women in Society.Una guía completa al respecto. Presenta el papel de la mujer de acuerdo al Qur’an y la Sunnah. Presenta a la musulmana vista a través de los ojos islámicos. IQRA" Book Center, 2701 W. Devon Ave., Chicago, IL 60659. Phone 800/521-4272 $21.00.

Wonnser, Richard. American Islam: Growing Up Muslim in América.
New York: Waiker Publishing Co., 1994. Presenta la experiencia islámica americana basada en entrevistas con adolescentes musulmanes. Libro pequeño y fácil de leer que da también un repaso a la historia islámica. Disponible en librerías. $15.95.

Yussefí. MA The DeadSea Scrolls, The Gospel of Bamabus, and the New Testament.
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Videos

Choosíng Islam.
Documental en el cual se entrevistan norteamericanos (hombres, mujeres, blancos y negros) que han elegido el Islam. Incluye alguna información básica sobre la fe y por qué la eligieron. Sound Visión, 843 W. Van Burén #411, Chicago, IL 60607. Phone 800/432-4262. $14.95.

Islam, Yusuf (o Cat Stevens). Journey from Singing Stardom to Peace of Soul.
Islamic Association of North América, P.O. Box 833010, Richardson TX 75083.

Lang, Jeffrey. Struggling to Surrender: Some Impressions ofan American Convert to Islam.
Una historia personal de un hombre en busca de Dios en medio de una cultura que minimiza tal búsqueda. Fácil de entender sorprendentemente expresada. IBTS, PO Box 5153, New York, NY 11105 Phone 718/721-5381. $14.95.

Revistas

The American Muslim.
Editada quincenalmente. Un foro abierto a la libre expresión y a la discusión de ideas y temas que les conciernen a todos los musulmanes de América. The American Muslim, P.O. Box 5670, Bel Ridge. MO 63121 Phone 314/291-3711 (fax). $18.00 per year.

Islamic Horizons.
Editada cada dos meses por la revista oficial de la Sociedad Islámica de Norte América. Plaisilield, IN 461 $24 anual USA; $28 anual en Canadá

Islamic Sísters International.
Editada cada dos meses. Revista comunitaria para hermanas musulmanas. ISI, P.O. Box 501 Independence, KS 67301. $20 anual.

The Message.
Publicada cada mes por el Islamic Circle of North América ICNA166-26 89th Ave., Jamaica NY 11432. Phone 718/658-5163 $28 00 anual.

Minaret.
Publicada cada mes por el Islamic Center of Southem California ICSC 434 S. Vermont Ave., Los Angeles CA 90020. Phone 213/384-4570' $25 anual.

Sisters!
Desde 1996. Revista a todo color presentada en forma de diálogo a las musulmanas. Disponible en Árnica Intemational 1201 Ist Ave So., Smte 203, Seattie, WA 98124. Phone 800/622-9256.

Folletos

Haddad, Yvonne Y. A Century of Islam in América.
Una mirada al movimiento Islámico en Norteamérica (12 páginas). Disponible en Islamic Affairs Program, The Middie East Institute Washington, DC 20036.

Islam at a glance.
Folleto que da un breve resumen de lo que significa el Islam. Disponibles otros títulos. The MuslimStudents-Association ofthe US and Canadá PO Box 38, Plainfíeld, Indiana 46168. Phone 317/839-8157.