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Lección 1: Todo es el Nombre de Dios

Me refugio en Dios del maldito Shaitán. En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso.

La interpretación del Corán va a ser el tema para unas cuantas lecturas que se me ha pedido que dé. La interpretación del Corán no es una tarea que pueda hacer cualquiera. A través de la historia los eminentes maestros del Islam, tanto Sunnis como Shias, han escrito numerosos libros sobre esta materia y sus esfuerzos han sido, por supuesto, muy valiosos. Pero cada uno de ellos ha escrito bajo el punto de vista de su propia especialización y conocimiento e interpretaron solamente ciertos aspectos del Corán, y no se puede saber si de manera completa. Por ejemplo: Han sido escritos comentarios a través de los siglos por místicos como Muhyid-Din Ibn Arabi, Abdar Razzaq Kashani (autor de Tawilat) y Mullá Sultán Ali.

Algunos de estos comentaristas escribieron bien, desde el punto de vista de su conocimiento. Pero, lo que ellos escribieron no es equivalente al Corán; representan solamente unas pocas páginas o aspectos del Corán. Tantawi, Seyyed Qutbs, y otros como ellos, interpretaron el Corán de diferentes maneras, pero su trabajo tampoco representa una completa interpretación del Corán con respecto a todos sus significados, repito, solamente tocan algunos aspectos del Corán. Hay además, otras interpretaciones que no pertenecen a ninguno de estos dos grupos, por ejemplo; el Maymá-al Bayan, que nosotros los shias usamos, es un buen comentario que incluye los pareceres de los comentaristas del Corán, tanto sunnis como shias, pero que tampoco son exhaustivos.

El Corán no es un libro que cualquiera pueda interpretar comprensible y exhaustivamente, pues sus ciencias son únicas y, en última instancia, por encima de nuestro entendimiento. Nosotros podemos comprender sólo algunos aspectos o dimensiones del Corán, la interpretación del resto depende de ahl-i ismat - es decir los Imames Purificados- que fueron los que expusieron sin adulteración las enseñanzas del mensajero de Dios (BP).

Recientemente, han aparecido personas que, sin la mínima cualificación para interpretar el Corán, tratan de imponer sus propios objetivos e ideas sobre ambos, el Corán y la Sunna. Incluso un grupo de izquierdas y comunistas declaran ahora, que sus propósitos están basados en el Corán. Sus intereses reales no son el Corán o su interpretación sino que tratan de convencer a nuestros jóvenes para que acepten sus objetivos, bajo el pretexto de que son musulmanes. Hago hincapié por ello en que, esos que no han cursado estudios religiosos, gente joven que no está bien fundamentada en materias islámicas, y todos aquellos que están desinformados con lo concerniente al Islam no deben intentar interpretar el Corán. Si ellos hacen eso en cualquier caso, en la búsqueda de sus propios intereses, nadie debe prestarles atención. Una de las cosas que están prohibidas en el Islam es la interpretación del Corán de acuerdo a opiniones personales. (Tafsir be Rai).

Vamos a suponer que un hombre es un materialista y trata de interpretar cada aleya del Corán de acuerdo a sus ideas materialistas, mientras otro está preocupado exclusivamente con temas espirituales, así que cada parte del Corán que trate será interpretada a la luz de su preocupación. Ambos representan los extremos y sus actitudes deben ser evitadas.

Al interpretar el Corán, entonces, estamos sujetos a ciertas restricciones. El campo no está abierto para cualquiera que desee imponer al Corán ninguna idea que pase por su cabeza y luego diga a la gente "éste es el Corán". Ahora bien, si yo digo unas pocas palabras sobre ciertas aleyas del Corán, no puedo en ningún caso declarar que estoy exponiendo su último significado. Lo que yo diga representa una posibilidad, no una certeza. Yo no digo: "éste y no otro, es el significado correcto".

Como se me ha pedido decir unas palabras sobre esta materia, hablaré brevemente durante unos cuantos días sobre la Sura que da apertura al Corán y uno de los últimos capítulos. Como no poseo mucho tiempo, ni hay quien lo tenga, expondré brevemente algunas de las nobles aleyas del Corán y repito; que este tafsir no es un comentario tajante sino que está basado en una posibilidad no una certeza.

Empezaré con la bendita Sura de La Alabanza:

Me refugio en Dios de Shaitán el maldito.
En El Nombre de Allah, El Compasivo, El Misericordioso.
Las alabanzas pertenecen a Dios,
El Señor de los Mundos.

Es posible que esta frase (Bismil-lah) - En el Nombre de Dios-, al comienzo de todas las Suras del Corán esté sintácticamente conectada con las aleyas que le siguen. Se ha dicho algunas veces que la frase está conectada a una implícita declaración que va a continuación, pero parece más bien, que está conectada a la sura misma.

Por ejemplo, en la Sura Al-Hamd, la frase Bismil-lahi ar-rahmani ar-rahim. Al-hamdul'lilahi, Rabbil'alamin quiere decir: "En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso, las alabanzas pertenecen a Dios, el Señor de los Mundos".

Un nombre es una señal, por ello, las personas, para determinar o diferenciar cada cosa le dan un nombre. A las personas se les dan nombres y a las cosas se les asignan nombres para proveerlas de un signo con el cual se las pueda reconocer y distinguir unas de otras.

Los nombres de dios son los signos de su esencia divina

Los nombres de Dios son también signos, signos de Su Esencia Sagrada y, sólo Sus Nombres son conocidos por el hombre. La Esencia en sí misma es algo que está fuera del alcance del hombre e incluso para el Sello de los Profetas, las Bendiciones y la Paz seancon él y con su familia, el más sabio y noble de los hombres. La Sagrada Esencia es desconocida para todos menos para Sí Misma. Son los Nombres de Dios los que son accesibles al hombre, aunque hay diferentes niveles de entendimiento de esos nombres. Los podemos entender a cierto nivel, pero la comprensión a otros niveles está reservada para los awliia, para el Más Noble Mensajero y para aquellos a quienes él instruyó.

Todo lo que existe en el mundo es un signo de Dios

El mundo entero es un nombre de Dios, pues un nombre es un signo y todas las criaturas que existen en el mundo son signos de la Esencia Sagrada, de la Verdad Altísima (al-haqqe ta-ala). Algunas personas pueden alcanzar un entendimiento profundo con lo que se quiere decir por "signo", mientras otros se agarrarán solo al significado general de que ninguna criatura existe por sí misma.

Es una proposición evidentemente racional e intuitivamente comprendida por todo ser humano, que una existencia posible, es decir, algo que puede existir o no existir, no puede llegar a existir por sí misma sino que necesita de algo exterior a ella que le dé existencia. Deberá estar conectada a la Existencia Eterna Misma, sin principio ni final.

Si imaginamos un espacio ilusorio y eterno, no tiene realidad, es ilusorio. Este espacio que es sólo espacio, no puede ser que así como así, sin razón, se transforme en una existencia o que se pueda encontrar en él una existencia.

Están aquellos que dicen que el espacio infinito existe desde el principio y que dentro de esta infinitud, las formas vinieron a la existencia, seguido primero por vapores y gases y después por formas de vida. Está en contra de los dictados de la razón, sea como sea, que una cosa pueda cambiarse en otra por sí misma, sin la acción de una causa externa. Tal causa es siempre necesaria para la transformación de una cosa en algo diferente, como por ejemplo cuando el agua se congela o hierve. Si la temperatura no pasa de bajo cero o por encima de 100 grados (en ambos casos son causas externas), el agua se mantendría tal cual es. Asimismo, una causa externa es necesaria para hacer que el agua se contamine.

Para llegar a ser, se necesita de una causa y es inconcebible que un ser posible pueda llegar a existir sin una causa que le de existencia.

La tesis de que cada efecto necesita de una causa y que cada ser posible necesita de una causa es evidente para la inteligencia.

Así pues, cualquier persona racional puede entender la tesis de que todas las cosas de este mundo son nombres y signos de Dios, pero el significado real del asunto es que aquí no se trata de poner nombres, por ejemplo, imaginemos que queremos dar a conocer una cosa y diferenciarla de lo que no es ella, para ello le damos un nombre, y así decimos: lámpara, automóvil o Zaid. Dios es "un Ser" infinito, que posee los atributos de perfección en un grado infinito y que no está sujeto a ninguna limitación. Ya que si tuviera límite sería un ser posible y la razón nos dice de forma tajante que lo que existe y no tiene limitación alguna será "un ser que reúne todas las perfecciones". Ya que si careciera de alguna perfección estaría limitado y por tanto sería contingente.

Diferencia entre posible y necesario

La diferencia entre Ser Posible y Ser Necesario es que éste último es infinito en todos los aspectos y constituye un Ser Absoluto, Completo, mientras que el primero es finito en su naturaleza. Si todos los atributos de perfección no están presentes en un grado infinito en un ser que creíamos Necesario, dejaremos de considerarlo como tal y lo consideraremos como Posible o Contingente.

Ahora bien. Si tomamos al Ser Necesario como el origen y fuente de todos los otros seres; los seres que vienen a existir como resultado de su creación, representan de forma inherente el agregado de esos atributos. Estos atributos, no obstante, existen en diferentes grados y el más alto es aquel en el que todos los atributos de Dios Todopoderoso están contenidos, hasta el punto de que es posible subsumirlos en una palabra. Este más alto grado de atributos es representado por el Nombre Supremo, que consiste en el nombre y en el signo que contiene, aunque imperfectamente, todas las perfecciones de La Verdad Altísima.

Si bien es imperfecto con respecto a Dios, es perfecto con respecto a todos los otros seres. Los seres que están subordinados al Nombre Supremo también poseen perfección, pero en un grado inferior, limitado por su capacidad inherente. El grado más bajo es representado por seres materiales, que imaginamos no tienen ninguna clase de conocimiento de perfección ni la capacidad de adquirirlo.

Todos los seres alaban a su Señor

No es cierto que los seres materiales no posean inteligencia ni poder, ni perfección alguna, ni nada de nada. No es así. Lo que sucede es que estamos velados y no podemos discernir. En esos seres inferiores al hombre y a los animales, también se manifiestan todas esas perfecciones, pero, eso sí, en la medida de su propia existencia limitada.

"No hay nada que no Le glorifique y alabe, pero vosotros no entendéis su forma de glorificar" (17:44)

Nosotros estamos velados y no entendemos su forma de glorificar. Debido a que ellos (algunos comentaristas de Corán) no entienden que un ser limitado pueda tener perfección, han interpretado esta aleya diciendo que esta alabanza es genérica, es existencial.

Pero esta aleya no se refiere a una alabanza genérica, nosotros sabemos lo que es una alabanza genérica. Esos seres tienen una causa que los ha originado y su alabanza no es genérica sino que es real.

Hay hadices que describen ciertos seres materiales como dedicados a la adoración, por ejemplo: El Más Noble Mensajero (BP) podía escuchar las alabanzas de los guijarros que mantenía en sus manos. Sus alabanzas a Dios eran de una clase incomprensible a vuestro oído o al mío , un lenguaje lógico, con palabras, pero no un idioma como el nuestro ni palabras como las nuestras, aun así, implica percepción; percepción en un grado dictado por la capacidad inherente de los guijarros. Puede que los hombres, quienes poseen altos grados de percepción y se consideran ellos mismos como la fuente de toda percepción, hayan denegado toda percepción a otras formas de vida. Es verdad, por supuesto, que esas formas no poseen el mismo alto grado de percepción, pero nosotros también estamos velados de la completa percepción de la Verdad.

A causa de estos velos, no estamos enteramente conscientes y por ello imaginamos muchas cosas que existen como no existentes. Es simplemente que ustedes y yo las desconocemos.

Todo el mundo vivo y todo lo que existe es el nombre de Dios

Hoy en día están siendo conocidas muchas cosas que anteriormente no lo eran. Por ejemplo, aunque primeramente se pensaba que el reino vegetal carecía de consciencia ahora se dice que cierta clase de sensor puede captar sonidos de las raíces de un árbol cuando lo sumergen en agua hirviendo. Yo no sé si esto es verdad o no, pero es cierto que el mundo entero está vivo y lleno de expresiones.

Todo es un nombre de Dios. Ustedes, también son nombres de Dios. Sus lenguas son nombres de Dios, sus manos son nombres de Dios. Cuando ustedes alaban a Dios diciendo: "En el nombre de Dios, las alabanzas pertenecen a Dios", sus lenguas es un nombre de Dios en su movimiento. Cuando ustedes se levantan para ir a casa, no pueden separarse ustedes mismos de los nombres de Dios: Ustedes van en el nombre de Dios y ustedes son el nombre de Dios, el movimiento de su corazón son los nombres de Dios, y los movimientos de sus pulsos son el nombre de Dios. Los vientos que están soplando son el nombre de Dios.

Este es un posible significado de la noble aleya que hemos citado, así como otros que mencionan el nombre de Dios. Todas las cosas son nombres de Dios, es decir, son reales, son ciertas, y son nombres de Dios.

Todo el universo llegó a la existencia como manifestación de la verdad suprema

Todas las cosas son Él. El nombre, en su propia denominación, es efímero. Imaginamos que nosotros tenemos independencia, que somos algo. No es así. Si esos rayos del Ser Absoluto que a cada instante nos crean, como una expresión del deseo divino y manifestación de Dios, cesaran por un segundo, todos los seres perderían al instante su estado de existencia, regresando a su original estado de No-existencia, pues su continua existencia depende de Su continua manifestación.

Es por medio de la manifestación de Dios que el mundo entero ha adquirido existencia; esta manifestación, o luz, es el origen y esencia del ser.

"Dios es la luz de los cielos y la tierra" Corán, 24:35

Y al contrario; la luz de los cielos y la tierra es Dios, es decir, viene de Dios. Todo lo que emerge de la potencialidad a la realidad, todo lo que aparece en este mundo; es luz, porque la característica de la luz es aparecer y ser visible. También el hombre, que aparece y es visible, es luz, igualmente los animales son luz. Todos los seres son luz, y luz de Dios.

"Dios es la luz de los cielos y la tierra", es decir: La existencia de los cielos y la tierra es de la Luz y de Dios. Así, están los cielos y la tierra destinados a desaparecer en el Ser Divino, pues la aleya dice: "Dios es la luz de los cielos", no "los cielos están iluminados por Dios", lo que implicaría un cierto modo de separación. "Dios es la luz de los cielos" es decir; no hay nada en ellos o de ellos mismos, y no hay ser en el mundo que posea independencia. En otras palabras, no hay nada en este mundo que exista por sí mismo. De hecho no hay existencia excepto La Verdad Suprema.

Cuando Dios dice: "En el nombre de Dios, las alabanzas pertenecen a Dios" o "En el nombre de Dios, dí, Dios es Uno" (Corán, 112:1) probablemente el significado no es tanto decir: "En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso" sino que está mencionando un hecho: "Con el nombre de Dios", significando que nuestra habla ES un nombre de Dios.

Observen también que el Corán dice: "Todo lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica", no dice: "quien está en los cielos y la tierra..." Todo lo que existe en la tierra y en los cielos glorifica con el nombre de Dios que es Su manifestación y todos los seres surgen de esta manifestación. Todo movimiento es movimiento de esa manifestación y todo lo que existe en el mundo es esa manifestación. Y puesto que, todas las cosas son de Él y vuelven a Él, y ningún ser tiene nada de sí mismo, hablar de sí mismo no tiene sentido. Nadie puede decir "yo tengo algo de mí mismo", es decir: independientemente de la luz que es el origen de mi ser. Cuando en verdad ni los ojos que tienen son suyos, sino que también esos ojos han llegado a ser a través de Su manifestación.

Todos los seres estan incluidos dentro de la Misericordia Divina

La alabanza y loas que ofrecemos junto con todos los otros seres son con el nombre de Dios y por el nombre de Dios.

El nombre (Allah) es una manifestación comprehensiva, es una manifestación procedente de la Verdad Suprema que engloba todas las otras manifestaciones, incluyendo Compasivo y Misericordioso. Para decirlo en otras palabras; el nombre (Allah) es una manifestación procedente de Dios y los nombres Compasivo y Misericordioso, en cambio, son manifestaciones procedentes de esa otra manifestación (el nombre Allah). El Compasivo, creó todos los seres con misericordia y compasión, la existencia misma es misericordia. Incluso la existencia otorgadas a criaturas a saber malvadas, es misericordia, misericordia universal que abarca a toda la existencia.

Es decir, los seres son la misericordia. Ellos mismos son la misericordia. Y Allah es esa misma manifestación, que es manifestación de todo lo que existe. Es un estado capaz de emitir la manifestación a todos los significados. Este nombre es comprehensivo, es la apertura de la manifestación.

La esencia de la Verdad Suprema no tiene un nombre. "El no tiene nombre ni huella". Así como los nombre el Compasivo y Misericordioso son manifestaciones también son medios por los cuales el nombre de Dios (Allah), el que combina todas las perfecciones en Sí Mismo, deviene aparente.

Dios ha mencionado estos dos nombres aquí porque la Misericordia, la cual tiene los dos aspectos que expresan, pertenece a Su Esencia, mientras que los atributos de Cólera y Venganza, son secundarios.

Todas las alabanzas pertenecen a Dios

"En el nombre de Dios, el Compasivo y Misericordioso, las alabanzas pertenecen a Dios". Todas las cualidades dignas de alabanza y perfecciones, todos los casos de alabanzas que existen en el mundo pertenecen a Él y son para Él. Cuando una persona come una comida y la alaba diciendo "que deliciosa comida", él está alabando a Dios sin saberlo. Igualmente, si decimos de alguien "qué buen hombre es, qué filósofo, qué maestro", estas expresiones de alabanza también pertenecen a Dios, incluso si no somos conscientes de ello. ¿Por qué es así? Porque el filósofo y el maestro en cuestión no tienen nada EN o DE ellos; todo lo que ellos son es una manifestación de Dios. Si alguien percibe algo, lo hace con su intelecto y éste es una manifestación de Dios.

Igualmente, la cosa percibida es una manifestación de Dios, todo proviene de Dios. La gente puede imaginar que ellos alaban una alfombra, por ejemplo, o a cierto individuo, pero no hay alabanza que sea emitida que no sea para Dios. Pues cuando se alaba a alguien se hace en relación a una virtud o perfección que uno tiene, no en relación con algo no-existente y todo lo que esta persona pueda tener es de Dios. Así que, toda alabanza que se emita pertenece a Dios.

El significado de "al - hamd " que nosotros traducimos como "alabanza", es genérico, esto incluye todas las formas y ejemplos de alabanza, la esencia de alabanza. Todo pertenece a Dios. Nosotros pensamos que alabamos a tal o cual persona, pensamos que alabamos la luz del sol o la luna, pero esto es porque estamos velados de la completa percepción de La Verdad. Imaginamos que alabamos a una particular persona o cosa, pero cuando el velo es apartado, vemos que toda alabanza pertenece a Él y la manifestación que estamos alabando es una manifestación de Él.

"Dios es la Luz de los cielos y la tierra". Todo lo bueno que existe ha venido de Él, toda perfección que existe ha venido de Él. Y todo lo que alabamos es una manifestación de Dios y ellos fueron todos creados por medio de una sola manifestación. Imaginamos que actuamos independientemente, pero Dios dijo al Más Noble Mensajero (BP):

"No les aniquilasteis vosotros, sino que fue Dios quien les aniquiló. Tampoco fuiste tu, Oh Apóstol, quien los venció sino que fue Dios" (8:17)

Igualmente, "Cuando ellos te juran fidelidad a ti, la juran en realidad a Dios" (48:10) En este caso, la mano del Mensajero de Dios es una manifestación de Dios, pero como nosotros estamos velados a la percepción completa de la realidad, no comprendemos la verdad que encierra esta aleya.

Las únicas personas que tienen tal percepción son esos que reciben instrucción directa de Dios; el Santo Profeta (BP) y los santos Imames (P), quienes recibieron de él las enseñanzas. Así que uno debe asumir que la expresión "En el Nombre de Dios" está sintéticamente conectada con al-hamd "alabanza", significando:

"Con el nombre de Dios, toda alabanza, toda loanza, pertenece a Dios y es Su manifestación, porque Él atrae todo hacia Él Mismo de tal manera que nada queda para otro-que-Él"

Incluso si se desease, no se podría alabar a otro que Dios; su alabanza revertiría en Él. Si se imagina que está alabando algo distinto a Dios, es sólo porque no se sabe su verdadera naturaleza. Sin embargo, por mucho que trate de hablar a-otro-que-Dios no puede; no hay nada que decir en alabanza a otro-que-Dios, pues otro-que-Dios es nada sino deficiencia. Naturalmente las imperfecciones no son de Dios.

No existe otra perfección que la perfección de Dios

Con esto quiero decir que todas las cosas que existen tienen dos aspectos: un aspecto de existencia y otro aspecto de deficiencia. El aspecto de existencia es luz: está libre de toda deficiencia y pertenece a Dios. El otro aspecto, el negativo o ese de deficiencia pertenece a nosotros. Pero nadie puede alabar lo negativo, sólo lo positivo -existencia y perfección- pueden ser alabados. Sólo hay una perfección en el mundo y ésta es Dios, y sólo hay una belleza y ésta es Dios. Debemos entender esto, y entenderlo con nuestro corazón. Si entendemos esto, no con palabras o argumentos sino con nuestro corazón, nos será suficiente. Es fácil afirmar esta verdad pero transmitirla al corazón y entenderla, es difícil. Uno puede decir libremente, en palabras, que el infierno existe pero CREERLO es diferente de estar intelectualmente convencido. Se pueden aportar pruebas, pero la realidad de creer no tiene nada que ver con las pruebas.

La Impecabilidad (ismat) de los profetas (P) fue debido a su creencia firme. Una vez se cree realmente, no es posible pecar. Si usted cree que alguien está esperando con una espada para decapitarle en caso de que usted pronuncie una palabra en su contra, usted no dirá nunca nada en contra de él, pues su principal interés es conservar la vida.

Si alguien cree que si calumnia con una sola palabra, será enviado al infierno y su lengua crecerá tan larga como la distancia entre él y el calumniado, si además cree que el calumniador es alimento para los perros en el infierno y que estos perros le devorarán -no devorándolo con un principio y un fin- sino indefinidamente. Si se cree esto, uno nunca se va a ocupar en calumniar.

Si (Dios no lo quiera) decidimos ocuparnos en calumniar es porque no hemos creído en la en la existencia del infierno. Una persona que cree que todos sus actos asumirán una forma apropiada en la otra vida; bueno si el acto es bueno, malo si el acto es malo, y que será llamado a dar cuentas, deberá necesariamente abstenerse de pecar. Debemos creer que el calumniador será llamado a dar cuentas, y que el Paraíso espera al creyente y al dador de actos de caridad. Debemos creer esto, no es suficiente con leerlo en un libro o comprenderlo con nuestra razón, porque hay una gran diferencia entre la PERCEPCION RACIONAL y CREER CON EL CORAZÓN (por corazón, por supuesto, no quiero decir el corazón físico)

Creer firmemente es tener fe

Los hombres pueden percibir racionalmente algo que es verdad pero si no creen en ello, no actuarán en conformidad con ello. Solamente cuando crean en ello ACTUARAN en conformidad con ello. Es esta firme convicción lo que llamamos fe y la que obliga al hombre a actuar. Saber sobre el Profeta únicamente no es útil, lo que es beneficioso es creer en él. De la misma manera con Dios: Establecer pruebas de la existencia de Dios no es suficiente, EL HOMBRE DEBE TENER FE, debe creer en su corazón y SOMETERSE A ÉL. Una vez se tiene fe, todo se hace fácil.

Si el hombre cree que un Ser Superior creó este mundo, que el hombre será llamado a dar cuentas en el Último Día, que la muerte no es el fin de todas las cosas, sino una transición desde un reino deficiente a uno perfecto, dichas creencias lo protegerán de toda falta. La única cuestión que nos queda es ¿Cómo debe él creer? La respuesta está indicada en el Corán:

"En el Nombre de Dios, Las alabanzas pertenecen a Dios"

De nuevo déjenme hacer hincapié que el sentido que yo estoy discutiendo es una posibilidad y parte del posible significado que estoy sugiriendo es que, si el hombre cree que todas las expresiones y circunstancias de alabanza pertenecen a Dios, nunca tendrá ninguna idea politeísta (Shirk) pues sabrá que todo es una manifestación de la Gloria de Allah.

Si alguien desea componer una oda o apología al Príncipe de los Creyentes, Imam Ali (P), uno entenderá que esta oda realmente pertenece a Dios, porque el Príncipe es una manifestación de Dios.

"Quien se conoce a si mismo conoce a su Señor"

Si una persona entiende y cree que es nada, que todo lo que existe es Él, dejará de lado su orgullo. Si observa a otro que es arrogante, esto será porque no se conoce a sí mismo.

Nuestro fundamental problema es que nosotros no nos conocemos, ni a nosotros ni a Dios y no creemos en nosotros mismos ni en Dios. Es decir, no creemos que somos nada y que todo viene de Él. Hasta que esta creencia no sea operativa, todo lo que el Corán ha intentado establecer será ineficaz.

En nuestro obstinado egoísmo, todavía decimos: "Yo poseo tales y tales cualidades y tú no". De todas las vacías pretensiones de liderazgo surge la enemistad, y la enemistad existe sólo cuando el hombre tiene la atención puesta en sí mismo.

El amor a sí mismo es la fuente de todas las faltas

Todos los desastres que afligen al hombre derivan de su vanidad y arrogancia. Pero si él fuera capaz de percibir la verdad de la cuestión, entendería que su alma no le pertenece.

Este error destruye al hombre. Todas las miserias que sufrimos surgen por este desatinado amor a nosotros mismos y el deseo de su exaltación. Este deseo lleva a los hombres a la muerte y destrucción, les lleva al infierno y es el origen de todo pecado. Cuando el hombre fija su atención en sí mismo y desea todo para sí mismo, convierte en enemigo a todos aquellos que se pongan en su camino y no concede a otro ningún derecho. Este es el origen de todas nuestras miserias.

Debe ser por esta razón -para hacer claro que todo es Dios y que el hombre no tiene nada en y de sí mismo- que Dios empieza el Corán diciendo:

"Las alabanzas pertenecen a Dios"

En otras palabras, no podemos decir que sólo algunas alabanzas pertenecen a Dios y otras no; yo no puedo alabarle a usted sin alabar a Dios. "Las alabanzas pertenecen a Dios" significa que toda expresión de alabanza, junto con la real esencia y concepto de alabanza, pertenece a Dios y son de Él. Se puede imaginar que se está alabando otra cosa que Él, pero esta aleya quita el velo sobre esta cuestión y muchas otras que son afines.

Toda la cuestión es CREER en esta aleya, si uno cree que todas las formas de alabanza pertenecen a Dios, todas las formas de asociación (Shirk) serán negadas dentro del corazón.

Cuando Ali Ibn Abi Talib dijo: "A lo largo de mi vida entera nunca cometí shirk", es porque él percibió instintivamente la verdad, la experimentó con su conciencia, no fue algo que le fue enseñado sino que fue una verdad que él había experimentado.

Las pruebas no son demasiado efectivas

Son buenas, por supuesto, e incluso necesarias, pero son medios por los cuales uno es capaz de percibir con la razón, como un preliminar para creer en ello. La prueba es un argumento para que la razón comprenda y por medio del esfuerzo interno llegue al corazón.

La filosofía en sí misma es un medio, no un fin; un medio para transmitir las verdades y formas del conocimiento a la razón a través de las pruebas.

Esto es lo único importante. Hay un refrán que dice: "Esos que buscan evidencias tienen piernas de palo". Esto significa que las piernas de las pruebas racionales son de madera, mientras que lo que permite al hombre caminar realmente, son esos pies compuestos de la Fe que entra en el corazón, la consciencia y la capacidad de paladear, de degustar las cosas con talento. Y tener fe es un grado de creencia, pero existen grados más elevados todavía.

El Corán ha sido revelado para perfeccionar al ser humano

Espero que no nos sintamos satisfechos únicamente por leer el Corán y estudiar su interpretación. Y que leamos cada tema y cada palabra del Corán con fe. Pues el Corán es un libro que tiene el propósito de reformar a los hombres y devolverles al estado en el que Dios los creó a través de Su Supremo Nombre.

Y lo ha creado con el Nombre Inmenso, con Allah, que lo contiene todo, aunque él no lo entienda. El Corán ha venido para elevar al hombre, del estado defectuoso en el que se encuentra, al estado elevado que le pertenece. Este es el propósito por el que el Corán ha sido revelado y todos los profetas han sido enviados; para tomar al hombre de la mano y sacarlo del profundo foso en el que ha caído, ese foso que es más profundo que ningún otro foso, -el foso de la egolatría- y mostrarle la manifestación de La Verdad, para que así pueda olvidar todo otro-que Dios.

Quiera Dios permitirnos tal estado. Y la paz sea con vosotros y las bendiciones de Dios y Su Misericordia.