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Lección 3: Velos de oscuridad, velos de luz

Introducción

Para entender algunas de las cuestiones que he estado planteando, es necesario comprender la naturaleza de la relación de Dios con la Creación. Podemos entender esta relación a un cierto nivel, con la ayuda de pruebas que hemos aprendido a recitar mecánicamente (pues lo que está detrás de las pruebas es inaccesible para nosotros).

La relación de Dios con la Creación no es como ese vínculo que une a una criatura con otra; por ejemplo: Padre con hijo o hijo con padre, pues ahí hay una cuestión de dos seres independientes que están emparentados uno con el otro. La relación de los rayos del sol con el sol mismo es de un orden superior, pero otra vez se refiere a dos seres vinculados el uno con el otro. En un orden todavía superior, está la relación que une las facultades del alma con el alma pero este parentesco (o conexión) de la facultad de ver, oír y otras, con el alma, está todavía marcado por una cierta separación y multiplicidad. La relación que une a todos los seres a su principio -Dios Altísimo- no puede ser considerada similar a ninguna de las anteriores.

Hay expresiones, tanto en el Corán como en la Sunna, que indican la verdadera naturaleza de esta relación. Por ejemplo:

"Cuando la majestad de su Señor resplandeció sobre la montaña". (Corán,7:143)

O esta frase de la Oración de Simat: "Por la luz de Tu faz, con la cual Tu te manifestaste a la montaña, haciendo que se desmenuzase"

Ambas expresiones indican que la naturaleza de la relación de Dios con la Creación es de manifestación. La misma cosa es indicada en el versículo:

"Dios recoge a las almas en el momento de su muerte" (Corán, 39:42)

Quiere decir que Dios toma la vida, incluso de la persona que es aparentemente matada por otro, aunque sabemos que es el ángel de la muerte quien lo recoge. Y en el versículo:

"No les aniquilasteis vosotros sino que fue Dios quien les aniquiló, tampoco fuiste tú, Oh Apóstol, quien les venció sino que fue Dios" (Corán, 8:17)

Establece explícitamente la relación de Dios con Su Creación, como una relación de manifestación y Luz. Si entendemos esto, incluso en base a pruebas repetidas mecánicamente, esto nos ayudará a entender muchas cosas de estas nobles aleyas.

De acuerdo a la primera posibilidad que indicamos, "alabanza" (al-hamd) significa la suma total de instantes de alabanza y es infinitamente múltiple y el sentido de "nombre" en la expresión "En el Nombre de Allah" es igualmente múltiple. Cualquier alabanza emitida no puede nada mas que revertir a Dios Altísimo, porque son las manifestaciones lo que están siendo alabadas, y ellas son de Dios. La manifestación de Dios es de un orden superior que la del sol a través de sus rayos, o la del alma a través de sus facultades de audición y visión. La alabanza pertenece a las manifestaciones y los múltiples nombres correspondientes pertenecen a Él.

La segunda posibilidad expuesta fue que "alabanza" significa alabanza absoluta y, contrariamente a la primera posibilidad, ninguna alabanza emitida por uno que alaba puede referirse a Dios. Sólo se refiere a Sus manifestaciones y no puede ser absoluta, excepto sólo Su propia alabanza. De todas maneras, en tanto que todas las formas de multiplicidad se diluyen en este Ser Absoluto, otra vez se puede decir que cualquier alabanza que se emita le pertenece a Él. La diferencia aquí está entre el punto de vista de multiplicidad y unidad. De acuerdo al primero; ninguna alabanza emitida puede pertenecer al Ser Absoluto y, de acuerdo al último; todo momento de alabanza pertenece a Dios, dado que la multiplicidad se diluye en la Unidad.

Las dos interpretaciones de la aleya difieren completamente. Si la alabanza es genérica, significando la suma total de momentos de alabanza, entonces "nombre" en la expresión "En el Nombre de Allah", efectivamente significa además: "la suma total de múltiples nombres", puesto que cada ser es un nombre. Pero si nos inclinamos por la otra interpretación de "alabanza" entonces el sentido de "nombre" cambia. Cada nombre será diferente y estará marcado por la multiplicidad. El nombre Allah deviene una manifestación de la Verdad Altísima en multiplicidad y diferenciación.

De acuerdo a la primera posibilidad, Allah es una manifestación de la Verdad Altísima en los seres, mediante el Nombre Supremo, y los nombres Compasivo y Misericordioso son una manifestación de la Compasión y la Misericordia mediante los actos y lo mismo en el significado de "Rabbil alamin" (Señor de los mundos). Pero de acuerdo a la segunda posibilidad, que contempla "la alabanza" como significado absoluto y alabanza sin restricción, Nombre, Allah, Rahman, Rahim... hasta el final de la Sura, difieren con la primera posibilidad en su significado. En aquella (la primera posibilidad) todos los seres eran nombres. Cada ser era un nombre, y en cada acto el nombre tenía un significado diferente.

Pero si la alabanza es absoluta, es absoluta mediante Ism (l nombre), mediante el nombre Allah, mediante el Compasivo, el Misericordioso. Es una alabanza absoluta mediante un nombre, que es el nombre de la manifestación esencial. Es decir, son los nombres de la Esencia Divina. Allah es el nombre colectivo de la Esencia, no de la Manifestación. Ism lo mismo, Rahman; la Compasión Esencial. Rahim; la Misericordia Esencial. Rabbi lo mismo, etc.etc.

Todo lo anterior depende de razonamientos inductivos, tal como son empleados en las altas formas de filosofía. Es decir, por tanto; totalmente diferentes a lo que los awliia experimentaron y vinieron a testificar directamente, después de atravesar los estados espirituales del caminante.

Ya que los awliia no han podido transmitir aquello de lo que fueron testigos, a los hombres, fue también necesario que el Corán descendiese -bajando a un nivel en el que fuese posible dirigir a la Humanidad, atrapada en sus cadenas y en el pozo del extravío. La lengua del Profeta (BP) estaba atada; él no podía transmitir la realidad a los hombres excepto si descendía a su nivel de percepción. El Corán tiene siete y hasta setenta niveles de significado y el más bajo de ellos es el que se dirige a nosotros. Por ejemplo: Dios Todopoderoso se dá Él Mismo a conocer a nosotros nombrando al camello:

"¿No observan a la camella cómo fue creada?" (Corán, 88:17)

y nos sorprende que ponga a estos seres como ejemplo para darnos a conocer Su descenso y que nos lo de a conocer con el sol, los cielos, la tierra y el hombre mismo.

El corán descendio hasta nuestro nivel de entendimiento

La incapacidad del hombre de comprender fue una fuente de aflicción para los profetas. Sus lenguas estaban atadas y Moisés (P) rogó a Dios:

"Oh Dios, expande mi pecho, haz mi tarea fácil y desata el nudo de mi lengua" (Corán,20:25)

Había nudos limitando las lenguas de los profetas o sus corazones, en el sentido de que eran incapaces de transmitir a los hombres las realidades que ellos habían experimentado y la forma en la cual la habían experimentado. Las realidades eran inefables pero los profetas trataron de comunicarnos algo de ello por medio de parábolas y símbolos. Si Dios se dá a Sí Mismo a conocer a nosotros nombrando un camello, es obvio de que existimos en un nivel muy bajo, de hecho, en el mismo nivel de los animales mismos, y que el conocimiento que somos capaces de adquirir es extremadamente deficiente.

Vamos a examinar la narración coránica relativa a Moisés.

"Pero cuando la majestad de su Señor resplandeció sobre la montaña Él la redujo a polvo y Moisés cayó fulminado". (Corán, 7:143)

Es decir, Moisés fue elevado por su Señor y pasó a través de los niveles de percepción, ante os cuales nosotros estamos limitados. Pero entonces él dijo:

"Muéstrate a mí, que yo pueda mirarte". (Corán, 7:143)

Moisés (P), un gran profeta, pidió ver a Dios con sus propios ojos, es decir; él buscaba un modo de visión (involucrando el vidente y lo visto), que es inalcanzable para nosotros con respecto a Dios. Además, él había avanzado al punto de recibir directa enseñanza de Dios, conversando con Él.

"Mi Señor, muéstrate que yo pueda mirarte" Y la respuesta vino: "Tu no me verás" (Corán,7:143)

El probable significado de esta respuesta es: "Mientras tú seas Moisés, mientras tú seas tú, no me verás". Pero Dios no dejó a Moisés sin una esperanza y le dijo que mirase en cambio a la montaña. ¿Qué era la montaña? ¿Era la montaña la que recibió la manifestación divina denegada a Moisés en el Monte Sinaí?

¿Si hubiese habido gente ese día en la montaña, hubiesen visto la manifestación, quizás en la forma de un brillante rayo de luz?

"Mira la montaña y cuando la montaña se hunda podrás verme" (Corán,7:143)

Lo que quiere decir con el hundimiento de la montaña es probablemente su disolución en polvo como resultado de la manifestación divina. La montaña en sí misma es posiblemente un símbolo del egoísmo del alma humana, vestigios del cual todavía persistían en Moisés. Cuando Dios redujo la montaña a polvo por Su manifestación, todo egoísmo pereció y Moisés alcanzó la estación de la muerte:

"Moisés cayó fulminado"

Para nosotros todo esto es una historia; lo que otros han testimoniado y experimentado directamente se nos ofrece en forma de un relato; la historia del Monte Sinaí, porque nosotros todavía estamos prisioneros en la oscuridad. La manifestación en sí misma parece haber sido en forma de luz, vista por Moisés en el Monte Sinaí. En tanto que ésta fue capaz de ser percibida por los sentidos, ¿también otros la habrían visto? Asimismo, cuando Gabriel, el Espíritu Leal, recitaba el Corán al más noble Mensajero, ¿esos que estaban presentes, lo oirían? Naturalmente que no.

Los profetas son como hombres que han visto un sueño que no pueden describir; sus lenguas están atadas y los que están a su alrededor están sordos. Ellos son incapaces de hablar y nosotros incapaces de oír, mejor dicho, ellos hablan pero no para nosotros. Nosotros entendemos sólo lo que significan aparentemente.

El corán solo es entendido por quien lo recibió

El Corán es todo; contiene material esotérico, mandatos legales, así como relatos cuyo sentido interno nosotros no podemos comprender; nosotros entendemos y nos beneficiamos de sus aspectos externos únicamente. Solamente el hombre para el cual el Corán fue enviado, el Mensajero de Dios, pudo obtener de él un beneficio completo. Los demás están privados de tal beneficio a menos que lo alcancen por medio de sus enseñanzas, como en el caso de los awliia.

El Corán indica que éste descendió al Profeta:

"El Espíritu Leal descendió con él tu corazón" (Corán,26:193)

El Corán fue enviado al Profeta por medio del Espíritu Leal para que éste pudiese ser recibido por él en su estación. Sobre lo mismo, Dios dice:

"Lo hemos hecho descender (el Corán) en la noche del Decreto" (Corán,97:1)

Es decir, "Nosotros lo enviamos en su totalidad al Profeta en la noche del Decreto, en la forma de una manifestación". Primero, el Corán estaba al cuidado del Espíritu Leal y después éste experimentó un descenso con objeto de entrar en el corazón del Profeta.

El Corán descendió, entonces, de nivel en nivel, de grado en grado, hasta que finalmente asumió una forma verbal. El Corán no es verbal en substancia, él no pertenece al reino audiovisual, él no pertenece a la categoría de los accidentes. Éste fue, en cualquier caso, "hecho descender" para que nosotros; los sordos y ciegos, pudiésemos beneficiarnos de él en la medida de nuestra capacidad. Pero para aquellos que pueden beneficiarse más plenamente, su entendimiento del Corán es diferente, y su orientación hacia el principio, del cual el Corán ha descendido, es diferente.

Cuando la manifestación de Dios Todopoderoso emerge del No-Visto y desciende al mundo de la naturaleza y cuerpos, hay una vasta distancia separando éste, el nivel más bajo, de los reinos infinitos del No-Visto y, detrás de ellos, la primera aparición de esta manifestación. Hay igualmente, una vasta distancia separando nuestra percepción de la de esos que son superiores a nosotros en el pináculo de la cual están los awliia y los profetas de Dios.

Moisés, presenció una manifestación divina "cuando su Señor se manifestó en la montaña". La Oración de Simat también hace referencia a esta manifestación en la frase: "por la luz de Tu rostro la cual Tu manifestaste en la montaña". Una forma diferente de manifestación es referida en la aleya:

"Oh Moisés, Yo, verdaderamente, Yo soy Dios" (Corán, 28:30)

Aquí, el vehículo para la manifestación es un árbol. Todas estas declaraciones refiriéndose a manifestaciones son ciertas y representan diferentes aspectos de manifestación. Pero si nosotros deseamos aprender el Corán, ¿qué tenemos que hacer?. Asuntos como éste no pueden ser aprendidos ni enseñados en su sentido más profundo. Cuando deseamos estudiar el Corán y su interpretación, tenemos acceso a los comentarios normalmente en uso, realizados por personas sordas y ciegas como nosotros. El Corán contiene todo, pero sólo al que fue dirigido enteramente para él, lo entiende. El alto grado de esta persona es indicado en la aleya:

"El Espíritu Leal descendió con éste (el Corán) a tú corazón" y "Nosotros lo hicimos descender (el Corán) en la noche del Decreto"

La experiencia visionaria indicada en esta aleya no se puede compartir con nadie. No es una cuestión abierta a una prueba racional o demostración sino una cuestión de percepción inmediata del No-Visto; nadie puede alcanzarlo por ningún medio sino por desvelamientos, ni por visión del alma o del intelecto. Fue sólo al corazón del mundo (el corazón del Profeta) a quien le fue concedida esta percepción, como "aquel que fue dirigido por el Corán"

Él es incapaz de transmitir lo que ha percibido excepto si lo viste con palabras y símbolos. ¿Cómo puede hacer entender al ciego lo que es la luz del sol? ¿Qué lenguaje, qué palabras puede usar? La luz es algo que desvanece la oscuridad ¿Cómo puede hacer entender a uno que nunca ha visto la luz lo que es? Ahí hay, entonces, un nudo atando las lenguas de los profetas, y hay nudos tapando los oídos de esos que les escuchan.

Las dificultades del más noble Mensajero (BP) fueron más grandes que las de otros profetas en éste sentido. ¿A quién podía transmitir esas dimensiones del Corán que había descendido a su corazón excepto a quien él había designado ser su sucesor en toda cuestión?

Según ha sido acreditado, él dijo: "Ningún otro profeta fue tan contrariado como yo lo he sido". Si este hadiz es auténtico puede ser que parte de su significado se refiera a la incapacidad del Profeta de transmitir totalmente lo que él había experimentado o de encontrar a alguien para transmitirlo. Lo que le apenaba fue que, a pesar de que lo que él había vivenciado fue mayor que todo lo que los anteriores profetas habían experimentado, él fue incapaz de transmitirlo a todo el mundo, como era su deseo. Imaginen la pena de un padre que desea hacer entender a su hijo ciego qué es el sol; qué podría decirle que le expresase el significado de la luz? Todo lo disponible que tendría para él, serían fórmulas verbales, las cuales incluso podrían servir de barrera para el entendimiento.

Se ha dicho que "El Conocimiento es el más espeso de los velos" pues la búsqueda de conocimiento causa al hombre preocupación por conceptos generales y racionales y le impide emprender el camino.

El conocimiento como el más grande de los velos

El sabio puede llegar a imaginar que el conocimiento que ha adquirido racionalmente lo representa todo. El hombre es muy arrogante y considera, como la suma total de perfección, cualquier tema que él ha estudiado y domina. El jurisprudente (faqih) imagina que no hay nada más que jurisprudencia, el místico que no hay nada más que misticismo, el filósofo, que no hay mas que filosofía y el ingeniero que no hay nada excepto ingeniería. En cada caso, ellos imaginan que la ciencia consiste exclusivamente en lo que ellos han aprendido, observado y experimentado y que nada mas debe ser considerado como conocimiento.

El conocimiento, visto de esta manera, se convierte en el más espeso de todos los velos, puesto que lo que debía ser una guía en el camino se convierte en un impedimento. El conocimiento que prometía guiar al hombre, ahora le niega la orientación.

Este es el caso de todos los estudios formales; pueden velar al hombre de lo que él debe ser. Cuando la enseñanza entra en un corazón impurificado, le induce al egoísmo y detiene su progreso y cuanto más pese el conocimiento acumulado más perjudicial serán sus efectos.

La semilla que es sembrada en suelo salobre y pedregoso nunca dará fruto. Cuando los velos impiden al corazón la percepción de la verdad, el corazón que no ha sido purificado, que no teme el nombre de Dios, rechazará contemplar asuntos filosóficos como si ellos fueran una serpiente, aun cuando el pensamiento filosófico es meramente una rama de los estudios formales. El filósofo, a su vez, rechazará el misticismo e incluso él mismo puede rechazar lo que hay mas allá. Pues todas las ramas de las enseñanzas formales consisten en fórmulas verbales transmitidas.

Finalmente, por esta razón, nos debemos esforzar en purificarnos, de forma que las enseñanzas formales no nos impidan completamente nuestro acceso a Dios o el recuerdo de Él. Esto también, es un asunto importante: Nuestra ocupación en adquirir conocimiento no nos debe causar ser desatentos de Dios o provocar tal arrogancia en nosotros que caigamos fuera de la fuente de toda perfección. Esta arrogancia es vista en toda persona instruida, bien preocupada por la Física y Ciencias Naturales, las ciencias de la Shariah o las ciencias racionales. Si el corazón no está purificado, la enseñanza produce arrogancia y es precisamente la arrogancia lo que impide al hombre ponerse en camino hacia Dios. Cuando el sabio estudia, está completamente absorto en sus estudios pero cuando él reza, no está presente en su oración.

Un amigo mío (quiera Dios tener misericordia de él) acostumbraba decir: "Me he olvidado, voy a rezar así quizás pueda recordar". Cuando tales hombres rezan, es como si ellos estuviesen completamente ausentes de la oración; ellos no dirigen su atención a Dios, y sus corazones están en otra parte.

Las ciencias: el medio para salir de las tinieblas

Existen las ciencias de la Shariah, de la interpretación del Corán, del Tauhid , pero, puestas en un corazón inmaduro e impurificado se convierten en grilletes y cadenas que le aprisionan a uno. Las ciencias y los asuntos de la Shariah son todos ellos medios, un medio para la acción apropiada. La acción, a su vez, es un medio para alcanzar la meta final, que es el despertar del alma y su emerger de los velos de oscuridad que la envuelven. Incluso entonces el alma estará enfrentándose a los velos de luz, pues: "Dios tiene 70.000 velos de luz y de oscuridad". Los velos de luz noson menos velos por estar compuestos de luz, pero nosotros ni siquiera hemos salido de los velos de oscuridad; nosotros estamos completamente enredados en los velos..

El aprender ha tenido efectos enteramente negativos en nuestras almas. Todas las ciencias de la Shariah así como las ciencias racionales (que son llamadas también ciencias "abstractas", -ciencias que no tienen una existencia no objetiva) son prometidas como medios para alcanzar la meta, pero en vez de eso, cada una de ellas han supuesto un estorbo. Ya no se trata de una cuestión del saber, sino de un velo oscuro, un obstáculo en el camino del hombre e impidiéndole alcanzar ésta meta; por cuya causa vinieron todos los profetas para sacar al hombre fuera de las tinieblas de este mundo y llevarnos al reino de luz absoluta. Los profetas querían sumergir al hombre en esa luz absoluta, fusionar la gota de agua con el océano (esta imagen por supuesto no es exacta). Es con este propósito que todos los profetas fueron enviados.

Todo conocimiento verdadero y toda realidad objetiva pertenecen exclusivamente a esa luz; todos nosotros somos "no-seres" y nuestro origen es esa luz. Todos los profetas fueron enviados para librarnos de las tinieblas y llevarnos a la luz absoluta, liberándonos de ambos velos; los de tinieblas y esos de luz.

La ciencia del Tauhid puede en sí misma volverse un velo. Ella establece pruebas de la existencia de Dios Todopoderoso pero al mismo tiempo vela al hombre de Dios y le impide llegar a ser lo que tiene que ser. Los profetas y los awliia no dependen de pruebas; ellos conocían las pruebas pero nunca las usaron para demostrar la existencia de Dios. El Señor de los Mártires, Imam Husein (P), dijo dirigiéndose a Dios Todopoderoso:

"¿Cuándo estuviste Tú jamás ausente?. Son ciegos los ojos que han fracasado en ver Tu presencia".

Ponerse en pie por dios es el primer paso En el camino que lleva hacia dios

El punto de partida es "ponerse en pie" (qiyam), así se encuentra en esta aleya del Corán:

"Sólo os exhorto a una cosa: congregaros ante Dios" (Corán, 34:46)

Esos que han experimentado viajes espirituales, por ejemplo, Sheij Abdullah Ansari, en el Manazil as-Sairin, han considerado este "levantamiento o partida" como la primera estación en el camino (ésta puede no ser del todo una estación, sino más bien, un preliminar, seguido por las estaciones). Primero hay una advertencia, un mandato, que viene de alguien que ha alcanzado la meta él mismo, y es instruido por Dios a llamar a los hombrees a levantarse. Todo esto empieza con este "ponerse en pie por Allah". El hombre empieza a moverse por amor a Dios y continua por a amor a Dios, despierto de su sueño, por amor a Dios.

Esta aleya, viene a ser como una orden dada al descuidado durmiente para levantarse por amor a Dios y emprender Su camino. Nosotros no hemos puesto atención a este simple mandato y por esta razón hemos preferido, en lugar de ello, seguir nuestro propio camino y esto es cierto incluso para el mejor de nosotros.

Esta amonestación va dirigida a nosotros, no a los awliia, ellos son un diferente casta de hombres y ya han alcanzado la meta. Nosotros también seremos llevados en esa dirección; nadie puede decir que estamos aquí para quedarnos.

Desde que llegamos al mundo, queramos o no, somos llevados poco a poco hacia la otra vida, pero vamos cargados con velos de oscuridad.

El mundo de cada cual son las cosas a las que uno esta apegado

El amor a nuestro ego (nafs) es la fuente y origen de todo pecado y errores, junto con el amor al mundo. Este amor puede algunas veces ser causa de que el hombre, incluso aunque sea un adorador de Dios Único, deje el mundo con resentimiento y odio en su corazón si cree que Dios le ha quitado algo.

Se ha dicho que cuando un hombre está por partir de este mundo, Satanás (Shaitán) que no quiere que se marche como creyente, exhibirá ante él todas las cosas que ama. Un estudiante de ciencias religiosas, por ejemplo, puede tener apego a un libro. El llevará el libro ante él y dirá: "A menos que renuncies a tu creencia, quemaremos el libro". Él tratará a otros de igual manera, con sus hijos o con aquello a lo que esté particularmente apegado.

No se crean que es necesariamente la gente rica la que es mundana. Es posible, por ejemplo, que alguien posea un gran palacio pero no sea mundano, mientras un estudiante puede poseer sólo un libro y aun así serlo. El criterio es el apego, que ata al hombre a las cosas. Estas ataduras pueden hacer al hombre un enemigo de Dios cuando él las ve destruyéndose al final de su vida, así que él entonces deja el mundo en un estado de enemistad hacia Dios.

Así pues, restringe tus apegos. Dejaremos este mundo, estemos o no apegados a las cosas. Supón que tienes un libro. Tengas o no apego a él, te pertenece, puedes usarlo y beneficiarte de él. Igualmente si estás apegado a la casa en que vives; es tuya y lo importante es que haces uso de ella. Así que restringe tus apegos o mejor. Elimínalos, si te es posible. Lo que aflige al hombre son sus ataduras y la raíz está en su ego (nafs).

Amor al mundo, amor de liderazgo, amor de autoridad, todas estas son formas de atarse al mundo; una serie de velos que nos envuelven. No vamos a sentarnos y discutir el estado de otros, sino que vamos a poner atención a nuestra propia situación.

Vamos a ver cuán fuerte son nuestras ataduras a nuestras posesiones y si eso que encontramos censurable en otros, también existe en nosotros.

Si no fuese por el nafs y la arrogancia, el hombre no encontraría nunca falta en los demás. Cuando alguno de nosotros hace eso, es porque en nuestro nafs nos vemos tan perfectos y puros como vemos a los demás llenos de defectos y faltas.

Ustedes conocen ese poema -que no deseo ahora recitar- en el cual alguien critica a cierta persona y ella le replica: "Yo soy ciertamente todo eso que dices pero ¿eres tú verdaderamente todo eso que aparentas?"

Debemos ser realmente soldados de dios

Ante la sociedad aparentamos que hemos venido a la escuela a estudiar la ley islámica por amor a Dios y que somos parte de Su ejército. Pero ¿Somos realmente lo que nuestra apariencia externa proclama ser?

Muy a menudo, nuestra realidad interna no corresponde con nuestra apariencia exterior sino que se contradicen: ¿Qué es esto sino hipocresía? ¿No es hipocresía proclamar que uno es religioso sin serlo, como Abu Sufyan hizo? Es también hipocresía pretender poseer ciertas cualidades sin de hecho tenerlas. Todo esto son diferentes formas de hipocresía.

Debemos superar ese mundo y evitar las ataduras a él que nacen del egoísmo. Pero que no se diga que los profetas nos han hecho un llamamiento sólo para el Más Allá y no para este mundo. Pues lo que ellos hicieron además de llamar a los hombres a un conocimiento del Más Allá, fue establecer justicia en este mundo. El más Noble Mensajero (BP) fue un ser cercano a Dios, pero debido a su perpetuo compromiso con este mundo, está registrado que dijo:

"Mi corazón se ha nublado (perturbado) y busco el perdón de Dios 70 veces al día".

Incluso si la persona que se dirigía a él era un hombre sincero, incitado por el deseo de hacer una pregunta, aun así impedía al Profeta permanecer ininterrumpidamente en el nivel donde deseaba estar. Naturalmente, el Profeta, sometido a la necesidad de tal interacción con los hombres, consideró a esos que venían a hablar con él como manifestaciones de Dios Sin embargo, eso le impedía permanecer constantemente en la presencia de su Amado, y por eso dijo: ."Mi corazón se ha nublado y busco el perdón de Dios 70 veces al día". La relación con los hombres le llevaba a tener que descender a un nivel tan bajo que su mismo corazón se nublaba, ya que, de no ser así, habría permanecido constantemente en presencia de su Amado.

La preocupación por las faltas de los demás es un velo que debemos quitarnos. Vamos al menos a esforzarnos en ser lo que aparentamos ser, no otra cosa. Si hay marcas de postraciones constantes en nuestra frente sugiriendo que estamos trabajando por amor a Dios, vamos a evitar toda hipocresía en nuestra oración. Si nos presentamos a nosotros mismos como muy santos, vamos a no aceptar intereses o engañar a las otras personas.

La súplica, un medio para la auto-realización

La idea de que las ciencias espirituales disuaden a la gente de tener actividades no es cierta. El hombre que enseñó esas ciencias a la gente y que fue el más versado en sus verdades después del Mensajero de Dios (BP), tomó su pala y fue a su trabajo inmediatamente después de recibir el juramento de fidelidad de la gente. No hay contradicción entre espiritualidad y actividad. Esos que querrían disuadir a la gente de que hagan oraciones de súplicas (du'as) y dikr con el pretexto de envolverlos más completamente en el mundo, no entienden cómo son las cosas. Ellos no saben que es precisamente la oración y similares las que hacen al hombre ser un verdadero ser humano, de manera que pueda conducirse a sí mismo en la forma correcta. Después de todo, fueron los profetas, quienes establecieron justicia en este mundo, mientras estaban ocupados en la meditación y el dikr (recuerdo de Dios).

Eso es igualmente cierto para aquellos que se levantaron contra los tiranos. Miren por ejemplo la oración hecha en el Día de Arafah por Husein Ibn Ali (P). Oración y Dikr son el comienzo de todas las cosas, pues si el hombre las practica correctamente, le hacen volverse hacia el origen de su existencia en el No-Visto y fortalecer así sus ligaduras a él. No solamente hacer esto n le impide realizar actividad alguna, sino que incluso le lleva a la mejor de las actividades, pues le permite entender que su actividad no debe ser para su propio interés sino por amor a su unión con Dios y que su trabajo debería servir a Dios. Servir a los siervos de Dios es servir a Dios.

Esos que critican los libros de oraciones lo hacen por ignorancia. Esa pobre gente no sabe la forma en que estos libros hacen salir al verdadero ser humano de dentro de los hombres. Las oraciones de súplicas que han sido traídas de mano de los Imames, como "La invocación de Shaban", "La oración de Kumail" o "La oración del señor de los mártires (P) en el día de Arafah", todas contribuyen a la creación del verdadero ser humano. La persona que recibió "la invocación de Shabanieh" fue también la misma que alzó su espada para ir a la batalla contra los infieles. Incluso, de acuerdo a los hadices, todos los Imames recitaron la invocación de Shabanieh, algo que no ha sido registrado con relación a ningún otro du'a.

Estas oraciones de súplica sacan al hombre de las tinieblas y una vez él ha emergido, empuñará su espada por amor a Dios, luchará por amor a Dios y se levantará por amor a Dios. Estas súplicas no impiden trabajar o hacer otra actividad. Tarde o temprano se darán cuenta que lo que pensaban que era abstracto es un objetivo y real y vice-versa. Libros de elevados sermones y súplicas: Nahj ul-Balagha, Mafatih al-Jinan, y otros como esos, ofrecen apoyo al hombre en sus esfuerzos por llegar a ser un verdadero ser humano.

Una vez el hombre se ha convertido en un verdadero ser humano, será el más activo de los hombres. Labrará la tierra; pero la labrará por amor a Dios, incluso hará la guerra, pues todas las guerras hechas contra los infieles y opresores fueron hechas por hombres absortos en la Divina Unidad y ocupados en la constante recitación de súplicas. Muchos de ellos que lucharon junto al más noble Mensajero (BP) o junto a Comandante de los Creyentes (P) fueron hombres devotos dedicados a incontables actos de adoración.

El Comandante de los Creyentes (P) no sólo se mantuvo en súplica al principio de la batalla sino que podía incluso continuar su oración en medio de ella. Una vez alguien le hizo una pregunta concerniente a la Unidad Divina justo cuando la batalla estaba por comenzar y él procedió a contestarle. Cuando otra persona objetó diciendo: "¿Es ahora el momento para tales cosas?, él replicó: "Ésta es la razón por la que estamos luchando contra Muawiya; no por ningún beneficio mundanal. No es nuestro verdadero propósito el capturar Siria, ¿qué valor tiene Siria?". No era el objetivo del Profeta o del Comandante de los Creyentes capturar Siria e Iraq, sino más bien hacer de los hombres verdaderos seres humanos y liberarlos de las garras del opresor. Ellos hicieron eso porque eran recitadores de súplicas, no a pesar de ello.

Miren la Súplica de Kumail, la cual ha sido transmitida por el Comandante de los Creyentes (P) y refleja en los hechos que fue compuesta por un hombre que empuñó la espada. Hubo un tiempo en que se practicaba el quemar los libros de súplicas y así privar a la gente de ellos. Esa vil persona Kasraví reservó un día, en el que los libros relacionados al misticismo y oraciones de súplicas debían ser llevados para quemarlos. Ellos no podían entender el efecto que las oraciones de súplicas tienen en los espíritus de los hombres; ellos no comprendían que es la recitación de súplicas lo que permite la realización de todos estos virtuosos y benditos actos. Esos que recitan du'as y se ocupan del dikr, incluso de una manera débil y rutinaria, se beneficiarán en cierto grado y en ese grado ellos serán mejores que esos que abandonaron la súplica y el recuerdo de Dios.

Igualmente, la persona que hace sus oraciones diariamente, incluso en el nivel de conciencia más bajo, es mejor que la persona que no lo hace; él será puro de alma y al menos no caerá en el robo, por ejemplo. Miren las estadísticas de crímenes y vean qué pocos. Crímenes han sido cometidos por estudiantes de ciencias religiosas en comparación con otra gente. Vean que pocos religiosos son culpables de robo, alcoholismo y otras faltas. Claro que hay personas que se han infiltrado en las instituciones religiosas, pero ellos no hacen la oración ni practican otra forma de adoración, ellos sólo han asumido el disfraz de religioso para obtener beneficios mundanales.

Oponerse a la súplica es tentación de shaitán

Esos que rezan y cumplen con las obligaciones externas del Islam, no realizan actos criminales o estos son relativamente pocos. Ellos son el soporte del orden en el mundo.

No debemos olvidar entonces las oraciones de súplica o disuadir a nuestros jóvenes de que las hagan. Hay gente que lo haría con el pretexto de brindar al Corán mayor prominencia, pero la invocación es un camino de entendimiento del Corán, un camino que no debemos perder. La creencia de que sólo el Corán debe ser recitado, con la total exclusión de las oraciones de súplica y el Hadiz, es una insinuación del demonio. Una vez excluida la Súplica y el Hadiz, perderíamos el mismo Corán.

Esos que desean poner a un lado el Hadiz para promover el Corán son incapaces de promoverlo, e igualmente esos que dicen: "No queremos oraciones de súplicas, sólo el Corán", son incapaces de actuar en concordancia con el Corán.

Todas esas ideas son insinuaciones de Shaitán encaminadas a confundir a nuestros jóvenes. Pero nuestros jóvenes deben preguntarse a sí mismos ¿qué grupo sirve mejor a la sociedad? ¿esos que cultivan el Hadiz y rezan du'as y dikr o quienes han abandonado todo ello clamando ser exclusivamente devotos del Corán?.

Son los creyentes, aquellos que suplican y recuerdan a Dios y hacen sus oraciones regularmente, quienes han llevado a cabo actos caritativos y virtuosos y han establecido instituciones para ayudar al débil. Aquellos que pudieron hacer más, construyeron incluso escuelas y hospitales.

Por tanto, esas formas de práctica devocional, no deben ser olvidadas por nuestro pueblo. Al contrario, debemos animar a la gente a volverse cada vez más hacia Dios, a través de ellas. A parte del hecho de que ayudan al hombre en su movimiento hacia la perfección absoluta, son un beneficio para la sociedad. La persona que se dedica a la oración no hará disturbios contra el orden público, no estará ocupado en robar y la prevención del robo es más beneficiosa para la sociedad que la detención del ladrón una vez el robo ha sido cometido. Supongamos que la mitad de los miembros de la sociedad se ocupan en las oraciones de súplicas, dikr, etc. esto significa que la mitad de la sociedad se abstendrá de pecar. El comerciante, por ejemplo, no estará robando a sus clientes. Pero esos que cometen robos y crímenes, esos son extraños a la oración y a la invocación.

La sociedad evoluciona por medio del du'a

Las oraciones y las súplicas son las que educan y hacen evolucionar a la sociedad como Dios y su más noble Mensajero han indicado:

"Di, Mi Señor no se cuidaría de vosotros si no le invocarais" (Corán, 25:77)

Esos que declaran ser devotos del Corán deben darse cuenta que el mismo Corán exalta la súplica y exhorta a los hombres a ocuparse de ella. Dios les dice que si no fuese por sus llamadas a Él, Él no les prestaría ninguna atención. Esos que declaran rechazar las invocaciones por la autoridad del Corán están rechazando el Corán mismo, pues el Corán dice:

"Invocadme que Yo os daré respuesta" (Corán, 25:77)

Quiera Dios hacernos devotos al du'a, devotos al dikr y devotos al Corán, Insha-Allah.