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Lección 4: Él es lo externo y lo interno

Introducción

Otra cuestión que surge de lo que dijimos en ocasiones anteriores es que la "ba" ( ) en "Bismil.lah) (En el Nombre de Dios) no es una ba causativa, como los gramáticos dirían. No hay una relación de causa y efecto respecto a la acción de Dios. La acción de Dios es descrita mejor en términos de manifestación, pues éste es el término que el Corán mismo usa en la aleya:

"Su Señor se manifestó Él Mismo sobre la montaña" (Corán, 7:143)

Y está implícito en la aleya:

"Él es el Primero y el Último, el Visible y el Inmanente" (Corán, 57:3)

La manifestación implica una relación de causa y efecto la cual supondría una inclinación de parte de la Esencia Divina hacia la Creación.

Por lo tanto, debemos en uno u otro caso interpretar causalidad de una manera lo suficiente general para que podamos entenderla como manifestación o decir terminantemente que la ba en Bismil.lah no es una ba causativa.

Bismil.lah tiene el sentido de "por medio del nombre de Dios", "por medio de Su manifestación" y en conjunción con al-hamdulil.lah significa: "las alabanzas pertenecen a Dios por medio de Su nombre". No es que el nombre es la causa de la cual la alabanza es el efecto. Que yo recuerde, la expresión "causa y efecto" no aparece nunca en el Corán o en la Sunna. Mas bien es una expresión usada por los filósofos. Los términos que encontramos en el Corán son "manifestación", "creación" y "aparición".

Otro apartado a ser mencionado, que es el tema de un hadiz auténtico, es el punto debajo de la ba ( ) de Bismil.lah. Ha sido citado en un hadiz atribuido al Comandante de los Creyentes (P) y no se si ha sido mencionado en algún libro reconocido. Parece ser que no, pero en cualquier caso se le atribuye haber dicho: "Yo soy el punto de la ba"

Podemos entender el significado del punto como "manifestación absoluta". El punto es la primera determinación; que consiste en la "vilaiat". La primera determinación o manifestación absoluta, puede ser entendida como el grado más alto del ser. El Comandante de los Creyentes (P) quería dar a entender que, así como el punto determina la "ba" ( ) igualmente el estado del vilaiat universal es la primera determinación de la Manifestación Absoluta.

Allah es el nombre supremo

Hay también un número de cuestiones conectadas con el sentido de la palabra "nombre". Una es que el nombre es una realidad perteneciente al estadio de la esencia y el nombre que la engloba es AL-LAH. Y el resto de los nombres son manifestaciones misericordiosas. La Misericordia de todos ellos es manifestación del Nombre Supremo y la Manifestación Primera.

La Esencia tiene también otras manifestaciones; manifestaciones notablemente activas las cuales son nombradas para relacionarse con la Unidad (vahidiyat) o la Voluntad. Estos términos deben ser tenidos en cuenta.

Muchos nombres divinos son mencionados en las últimas tres aleyas del Sura al-Hashr:

"Es Allah. No hay más Dios que Él,
El conocedor de lo Oculto y de lo Patente.
Es el Compasivo, el Misericordioso.
Es Allah, no hay más Dios que Él.
El Soberano, El Santo, El Pacificador, El Guardián de la Fe, El Custodio, El Poderoso, El Fuerte, El que todo lo determina, El Supremo.
¡Gloria a Él! ¡Está por encima de lo que le asocian!
Es Allah, El Creador, El Hacedor, El Formador.
De Él son los más hermosos Nombres. Lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica. Es El Poderoso, El Sabio"
(Corán, 59:22,24)

Posiblemente estas tres aleyas hacen alusión a los tres niveles de los nombres divinos mencionados. En la primera aleya, el nombre Allah representa la Esencia y los nombres que le siguen están adheridos a la Esencia. En la segunda, el nombre Allah representa la manifestación de la Esencia por medio de los atributos y los nombres que le siguen se corresponden con esto. Mientras que en la tercera, Allah representa la manifestación activa de la Esencia y los nombres que le siguen están de nuevo en consonancia. Para decirlo de otra manera; hay tres formas de manifestación: La manifestación de la Esencia por la Esencia, la manifestación a través de los atributos y la manifestación a través de los actos.

La manifestación divina tiene grados

"Él es el Primero y el Último". Esto puede significar que es negada la existencia de todo lo que yace entre lo primero y lo último; sólo Él es. Nuevamente "Él es el Visible y el Inmanente", es decir: Todo lo que se manifiesta es Él, no de Él Hay diferentes grados de manifestación, pero las manifestaciones no están separadas del Manifestador. Esto es difícil de concebir, pero una vez una persona lo ha captado, es fácil para él afirmarlo.

Allah puede además ser un nombre que indica la manifestación de la Esencia a través de los atributos y si éste es el caso, esta es una manifestación comprehensiva. Esto no contradice las dos primeras posibilidades, es compatible con ambas.

La compatibilidad es debido a la ausencia de separación entre los grados de manifestación.

Estamos, por supuesto, pasando por encima de estos temas muy rápidamente, sin analizarlos enteramente, pero hay una materia a la cual debo poner una atención más a fondo. Algunas veces intentamos calibrar la realidad conforme a percepciones sensoriales; otras veces, la vemos conforme a la razón y, otras veces la contemplamos con nuestro corazón. Tras la visión del corazón está también la posibilidad de testificar. Generalmente, no obstante, confiamos en las percepciones racionales y el peso de la prueba e incluso de acuerdo con este método usual, podemos reconocer que toda realidad puede ser reducida a la Esencia Sagrada y Sus manifestaciones.

Nuestra capacidad de percepción tiene un límite extremo; bien sea percepción intelectual o argumentativa o semi-argumentativa. En los asuntos espirituales el grado más bajo de nuestra percepción debería ser esa en la que llegamos a entender que existe Dios y creer en Sus manifestaciones.

Si nosotros entendemos esto a través de la percepción racional, podremos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos transmitido esto a nuestro corazón, donde puede ser convertido en Fe y si lo hemos asimilado por medio de viajes espirituales, para ser convertido en gnosis (Irfan).

El primer grado pues para conocer a Dios es juntamente entender que NO HAY OTRO QUE DIOS TODOPODEROSO, LO QUE ES, ES ËL. La manifestación no es sólo de Él, es también Él. No hay una imagen exacta que se pueda evocar a este respecto; el objeto que proyecta una sombra junto con la sombra misma, es impreciso y defectuoso. La imagen preferible sería la del océano y sus olas. La ola no tiene una existencia separada con respecto al océano; es el océano, aunque uno no pueda decir por el contrario, que el océano es sus olas. Las olas vienen a existir sólo a través del movimiento del océano. Cuando consideramos el tema racionalmente, esto nos parece que ambos, el océano y las olas existen, siendo la última un accidente con respecto al primero. Pero la verdad del tema es que no hay nada sino el océano; las olas son también el océano. Este mundo es también una ola con respecto a Dios.

Ningún ejemplo es enteramente válido

Esta imagen también es inevitablemente defectuosa, por supuesto. Cuando intentamos comprender estas materias con nuestra percepción limitada, estamos obligados a recurrir a imágenes generales que nos permitan captar los conceptos manejados. El próximo nivel es para establecer la verdad de esos conceptos por medio de pruebas racionales y si deseamos establecer la verdad de la afirmación de que sólo existe la Esencia y Sus manifestaciones, que sólo existe un Ser puro y Absoluto, un Ser sin adjetivos.

Nosotros decimos que si un ser está sujeto a algún límite o defecto, éste no es un ser absoluto; Ser Absoluto es aquel en el cual no hay defecto o limitación. Y si no tiene ni defecto ni limitación, es un Ser Absoluto, la totalidad del Ser, sin carencias en ningún sentido. Todos estos atributos son absolutos, no limitados; Compasión, Misericordia, Divinidad, todos ellos son absolutos.

Una luz o un ser ilimitado debe incluir todas las perfecciones dentro de Sí Mismo, pues la pérdida de una sola perfección supone limitación. Si hubiese incluso un simple punto de deficiencia en la Esencia Divina, esto significaría que un punto del ser está ausente, el ser no sería más absoluto y vendría a ser deficiente, devendría a ser también contingente y no por más tiempo Necesario, pues el Ser Necesario es perfección, belleza absoluta. Por ello, cuando consideramos el tema usando el método imperfecto de pruebas racionales, concluimos que Allah es el Nombre de la Esencia del Ser Absoluto, El cual es la fuente de todas las manifestaciones. Éste contiene todos los nombres y todos los atributos y es la perfección absoluta, perfección sin límite. Esta perfección no puede carecer de nada, si así fuese, no sería más absoluta sino contingente sin importar el alto grado de perfección relativa que pudiese disfrutar. Se dice que "El Ser Puro es todas las cosas, pero no es ninguna de ellas". Es decir, es todas las cosas, no mediante limitaciones sino por absoluta perfección.

Los nombres del altísimo poseen todas las perfecciones del ser

Puesto que los nombres no están separados de la Esencia, todo lo que se aplica al nombre Allah, se debe también aplicar al nombre Compasivo. Una vez Compasivo deviene absoluta perfección, la absoluta Misericordia debe también poseer todas las perfecciones del Ser, pues de lo contrario no sería Absoluto.

"Invocad a Dios o invocad al Compasivo, como quiera que invoquéis suyos son los Nombres más bellos" (Corán, 17:100)

Todos los Más Hermosos Nombres están presentes en todos los atributos de Dios Todopoderoso en forma absoluta. Siendo éste el caso, no puede haber diferencia entre el nombre y la cosa nombrada o entre un nombre y otro nombre. Los Más Hermosos Nombres no son como los nombres que nosotros aplicamos a las cosas, cada uno en concordancia con diferentes percepciones que nosotros tenemos. Por ejemplo, nosotros hablamos sobre luz y manifestación, pero luz y manifestación no son dos aspectos separados de la misma realidad, manifestación es idéntico a luz y luz a manifestación. El Ser Absoluto, por tanto, es perfección absoluta y perfección absoluta significa la posesión de todos los atributos en forma absoluta, de tal manera que la separación entre ellos es inconcebible.

La fe es una percepción del corazón.

Lo antedicho representa un proceso de argumentos racionales. Cierto místico dijo: "Donde quiera que voy, me encuentro este hombre ciego con su bastón". Por el ciego él se refería a Avicenna y la frase significa que todo lo que él lograba por medio de experiencias visionarias, Avicenna lo conseguía a través de argumentos racionales. Él estaba ciego, pero usaba bastón -argumentos racionales- y se sostenía a sí mismo en ese bastón llegando al mismo sitio que el místico había alcanzado a través de su visión.

El místico nos describió correctamente que dependemos como ciegos de argumentos racionales, si no eres testigo, estás ciego. Entonces incluso después de haber argumentado el tema de la unidad divina absoluta, y establecido por medio de argumentos que el principio del ser es perfección absoluta, todavía dependemos de nuestras pruebas racionales y sentados detrás del muro de pruebas que hemos levantado, somos incapaces de ver con el corazón. Nosotros debemos por supuesto traspasar el resultado de nuestros argumentos al corazón por medio de un esfuerzo enérgico, de forma que el corazón a su vez, llegue a percibir que "el Ser Puro es todas las cosas".

El corazón es como un niño que debe ser alimentado lenta y cuidadosamente, con pequeños bocados. Quien ha alcanzado una percepción racional de la verdad por medio de pruebas y argumentos debe gradualmente inculcarlo a su corazón, deletreándolo, por así decirlo, letra por letra, en una constante repetición.

Una vez el corazón ha percibido que El Ser Puro es la suma total de todas las perfecciones, alcanzará la Fe. Cuando el fruto de la percepción racional es llevado al corazón a través del esfuerzo y la repetición constante, el corazón comienza a leer el Corán mismo y aprender la verdad que contiene. Empezará a creer que "No hay nadie en la casa sino el dueño de ella".

Esto todavía representa un grado de fe, e incluso un grado de "sosiego del corazón", inferior a lo que los profetas alcanzaron. La visión es superior a todo esto, como cuando la belleza de la Verdad Altísima se manifestó para Musa (Moisés) (P). Después de 30 ó 40 días de vigilia, Moisés dejó la casa del padre de su mujer, Shuayb, y marchó con su mujer e hijos. Él dijo a su mujer: "Percibo un fuego" (Corán, 20:10), y el fuego que él vio era completamente invisible a su esposa e hijos. "(Iré donde el fuego) y traeré una rama encendida" (Corán, 20:10), es decir "te traeré una manifestación del fuego".

El corán es un misterio oculto

Cuando Moisés se aproximó, una voz le llamó desde el fuego que envolvía al árbol: "Ciertamente Yo Soy Dios" (Corán, 20:12), es decir: Lo que el ciego con su cayado no vio pero pudo entender y lo que el místico sólo puede ver con su corazón, Moisés lo presenció, lo vio. Fue testigo de ello.

Estas palabras que estoy pronunciando y ustedes están escuchando tienen poco que ver con la realidad. Excepto Moisés, nadie pudo ver la luz emitida por aquel fuego, igual que cuando la revelación vino al Profeta, nadie pudo entender de qué se trataba. ¿Quién podría entender el descenso del Corán al corazón del Profeta, cuando los corazón es ordinarios son incapaces de soportar esa carga? El corazón tiene facultades especiales y es por esta razón que el Corán descendió al corazón.

El Corán es un misterio, un misterio dentro de un misterio, un misterio velado y envuelto en misterio. Fue necesario para el Corán sufrir un proceso de descenso para poder llegar al bajo nivel del hombre. Incluso su entrada en el corazón del Profeta fue un descenso y de ahí tuvo que descender aun más para poder ser inteligible a los demás. Pero el hombre también es un misterio, un misterio dentro de un misterio. Todo lo que vemos del hombre es su apariencia exterior, la cual es enteramente animal y puede que inferior a otros animales. El hombre, sin embargo, es un animal dotado con la capacidad de alcanzar la perfección, incluso la perfección absoluta de llegar a convertirse en lo que ahora es inconcebible para él.

La naturaleza posee también lo visible e invisible

El Corán y el hombre, por tanto, suponen una serie de misterios. Hay además un misterio que atañe al mundo externo -llamado el mundo de la naturaleza- en el que no se puede percibir la esencia de los cuerpos sino solamente sus accidentes. Nuestros ojos ven el color y otras cualidades visibles; nuestros oídos oyen sonidos; nuestro sentido del gusto experimenta el sabor y con nuestras manos sentimos las dimensiones externas de un objeto. Pero todo eso son accidentes. ¿Dónde se encuentra el cuerpo mismo?

Cuando deseamos definir algo, mencionamos su anchura, profundidad y su largo, pero eso también son accidentes,. Cualquier atributo que se use con la intención de definirlo son accidentes. ¿Dónde entonces está el cuerpo mismo? El cuerpo mismo es un misterio, la sombra o reflejo es un gran misterio. Esta es la sombra proyectada por la unidad de la Esencia Divina puesto que los nombres y atributos de todo lo que existe son los mismos nombres y atributos de la Esencia que se manifiesta a nosotros. Si no fuese por los nombres y atributos, el mundo mismo sería parte del No-Visto.

Un significado del "Lo Oculto y lo Manifiesto" sería que el mundo de la naturaleza misma abarca sectores del No-Visto y del manifiesto. El sector del No-Visto es ese que es oculto e imperceptible a nosotros, pues siempre que deseamos definir una cosa, hablamos sólo de sus atributos, nombres, efectos, etc. La habilidad del hombre para percibir la cosa que es la sombra del absoluto misterio es necesariamente defectuosa, a menos que suceda que él ha avanzado por medio de "vilaiat" al punto donde la manifestación de Dios Todopoderoso, en todas sus dimensiones, ha entrado en su corazón. Este misterio existe en todas las cosas; lo oculto y lo manifiesto está en todas partes mezclado.

El "No-Visto", por supuesto, puede también significar el mundo de los ángeles, el mundo de la inteligencia. Esto también comprende un misterio interior y una apariencia exterior; lo velado y lo manifiesto, como está implícito en la expresión "Él es lo externo y lo interno" (Corán, 57:3). Donde quiera que hay un externo hay también un interno y donde quiera que hay un interior hay también un exterior.

Todos los nombres de Dios Todopoderoso, por tanto, participan en todos los grados del ser, y cada nombre es todos los nombres. No es por ejemplo que, el nombre o atributo de Compasivo está en contradicción con el nombre Misericordioso o con el nombre Vengador. Todos ellos poseen todo.

"¡Invocad a Allah o invocad al Compasivo! Como quiera que invoquéis Él posee los Nombres más bellos" (Corán, 17:110)

Todos los Más Hermosos Nombres pertenecen al Compasivo, como pertenecen también al Misericordioso y al Eternamente Subsistente. No es que uno de los nombres se refiere a una cosa y otro se refiere a otra. Si ese fuese el caso, el nombre Compasivo indicaría un particular aspecto o grado de Dios Todopoderoso distinto de otros aspectos, y la Esencia de Dios Todopoderoso vendría a ser un compendio de aspectos. Esto es imposible porque el Ser Absoluto no es divisible en aspectos.

El Ser Absoluto es Compasivo como Ser Absoluto y es además Misericordioso como Ser Absoluto. Dios es Compasivo con toda Su Esencia y Misericordioso con toda Su Esencia y Luz con toda Su Esencia. Él es Allah. Su Ser Compasivo no es algo separado de Su Ser Misericordioso.

Están esos que ascienden por medio de la gnosis al punto donde una manifestación completa de la Esencia entra en sus corazones -no por supuesto su corazón físico- sino el corazón donde el Corán desciende, el corazón donde Gabriel se posó, el corazón que es el punto de partida para la revelación. Esta manifestación contiene todas las otras manifestaciones en sí misma; es el Nombre Supremo. "Nosotros somos los Nombres Más Hermosos", el Mensajero de Dios mismo es también el Nombre Supremo hecho manifestación.

Comenzamos la charla de esta noche discutiendo los tópicos de causalidad y puntualizando que la relación de Dios con Su creación no es una simple casualidad. Por tanto esta relación no puede exponer adecuadamente sino que sólo es indicada por varias imágenes aproximativas.

También expliqué el sentido del "punto bajo la ba", siempre suponiendo que el hadiz en cuestión esté realmente registrado. Luego hablamos de las varias formas de manifestación: La manifestación de la Esencia a la Esencia, la manifestación de la Esencia a los atributos y la manifestación de la Esencia a todos los seres. Esta última comprende incluso nuestra existencia. Recurriendo a otra metáfora; imaginen 100 espejos puestos de tal manera que la luz del sol se refleja en cada uno de ellos. Desde un punto de vista, se diría que hay 100 luces separadas, finitas luces, en cada espejo. Todas ellas sin embargo, son la misma luz, la misma manifestación del sol visible en 100 espejos. Déjenme repetir que la imagen es aproximada.

La manifestación de Dios Todopoderoso toma lugar por medio de individuaciones lo cual no quiere decir que la individuación está separada de la manifestación o luz. Cuando la luz se manifiesta a sí misma como un acto,, la concomitancia es individuación. "Nombre" en la expresión "En el Nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso" significa el nombre de la Esencia y el nombre Allah es la manifestación de la Esencia que incluye todas las manifestaciones. Compasivo y Misericordioso son parte de esa misma completa manifestación, no se refieren a cosas separadas.

Allah, Compasivo y Misericordioso son como tres nombres de la misma entidad, pero en una sola manifestación. El es Allah con toda Su Esencia, Compasivo con toda Su Esencia y Misericordioso con toda Su Esencia. Es imposible que no fuese así, pues si así no fuese, Dios sería limitado y por tanto contingente.

Como dije anteriormente: "En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso", está sintácticamente conectado a "las alabanzas pertenecen a Dios". Por tanto, uniendo estas dos expresiones, diríamos: "Todos los momentos de alabanza pertenecen a la total manifestación de Allah, Quien con la totalidad de Su Esencia es también Compasivo y Misericordioso".

Si uno toma la segunda forma de manifestación -la de la Esencia a los atributos- el nombre indicando una manifestación total equivale al Absoluto Deseo; todas las cosas ocurren por medio de esto, por medio del nombre Allah. Finalmente, si consideramos la manifestación a través de los actos, el nombre Allah como una manifestación total será equivalente a Realidad.

Para resumir, entonces, el nombre Allah, es el nombre que indica la manifestación completa dentro de la Esencia misma, con respecto a los atributos y con respecto a los actos.

Se puede decir mucho más relativo a los nombres Compasivo y Misericordioso, pero debemos ser breves. Espero que todos sintamos que la discusión de estos temas es necesaria. Algunas personas en sus corazones niegan totalmente todo lo concerniente al misticismo y la gnosis. Aquel que vive en el nivel de un animal no puede creer que nada existe por encima de su estado bestial. Nosotros, sin embargo, debemos creer en la validez de estos asuntos, y el primer paso para avanzar por encima de nuestro presente estado es abstenernos a negarlos. Una persona no debe rechazar lo que ignora. Fue Avicenna quien dijo: "Quien niega algo sin comprobar su veracidad pierde el atributo de ser humano". Así como la afirmación de algo depende de su prueba, también su negación.

Negar es diferente a confesar ignorancia. Hay algunos corazones que son dados a la negación; ellos niegan todo lo que son incapaces de percibir y por ello "pierden su atributo de seres humanos".

Una persona debe tener pruebas a fin de afirmar algo o negarlo. Si no él debe decir: "No lo sé, puede que sea así". Cualquier cosa que uno oye, como posible; puede ser que sea y también es posible que no sea. Pero, ¿por qué debemos empeñarnos en negar, cuando nuestras manos no pueden alcanzar lo que hay más allá de este mundo, si ni siquiera hemos tocado una pequeña parte de éste? Lo que nosotros conocemos de este mundo es muy limitado; muchas cosas que ignorábamos cientos de años atrás, ahora son conocidas y otras serás dadas a conocer en el futuro.

Nosotros que no hemos sido capaces de comprender totalmente el mundo de la naturaleza y del hombre, ¿por qué debemos negar lo que ha sido confirmado por los awliia? Algunos corazones están predispuestos a rechazar, son corazones que están enteramente desprovisto de la penetración de la Verdad y la Luz. Una persona con tal corazón no dirá "no lo sé", en su lugar dirá "no es verdad". Acusará a los místicos de hablar tonterías, cuando en realidad él está velado de la percepción de lo que ellos están diciendo.

Lo mismo ocurre con los negadores que etiquetan de "sin sentido" el Corán y la Sunnah, aunque no se atrevan a admitirlo. Tal negación es un modo de incredulidad, aunque no por supuesto como se define en la Shariah. Es incredulidad negar lo que uno ignora. Todas las desgracias que padece el hombre se originan en su incapacidad de percibir la realidad y su consecuente rechazo de ella. Incapaz de alcanzar lo que los awliia alcanzaron, él lo niega y cae en la peor forma de incredulidad.

El primer paso a seguir es refrenar el negar o rechazar lo que está en el Corán y en la Sunnah, lo que los awliia han dicho, lo que los místicos y filósofos han dicho, dentro de los límites de su percepción. (Hay quienes van tan lejos en su negación que llegan a decir: "No creeré a menos que pueda diseccionar a Dios con este cuchillo") Vamos al menos a no negar lo que los profetas y los awliia han dicho porque al menos que demos este primer paso no podremos dar el segundo.

La negación no permite al negador percibir nada, a menos que lo tenga delante suyo. Si una persona desea emerger de la oscuridad en donde está cautiva, debe al menos conceder la posibilidad de que todos estos asuntos son verdad, sino permanecerá prisionero detrás del muro de la negación. Debe rezar a Dios que le dé apertura, que abra ante él un camino que le indique dónde debe ir, pues es sólo Dios Quien puede mostrarle el camino.

Una vez el hombre cesa de negar y ruega a Dios por una apertura, el camino gradualmente se abrirá delante de él, pues Dios no le rechazará. Vamos entonces nosotros a alcanzar al menos el estado de no negar lo que contiene el Corán y la Sunnah. Hay algunos que declaran creer en el Corán y la Sunnah pero niegan el contenido que está fuera de su percepción. Ellos no expresan su rechazo abiertamente pero si alguien empieza a hablar de asuntos místicos contenidos en ellos, responderán cosas sin sentido y comenzarán a negar la verdad de lo que se dice.

Tal rechazo priva al hombre de muchas cosas. Le priva de alcanzar el estado que se necesita para ponerse en camino; éste es un obstáculo que obstruye su camino. Recomiendo a todos ustedes por tanto, que acepten al menos la posibilidad de lo que los awliia alcanzaron y experimentaron es cierto. Ustedes pueden no declarar abiertamente "es posible", pero no expresen un completo rechazo, diciendo "es todo una tontería", pues si lo hacen, no serán capaces de ponerse en el camino. Así que, quiten ese obstáculo.

El corán lo posee todo

Yo espero que podamos apartar ese velo del rechazo de nuestros corazones y pedir a Dios Todopoderoso que nos provea con el lenguaje del Corán. Pues el Corán ha sido revelado en su propio distintivo lenguaje y debemos familiarizarnos con él. El Corán lo posee todo. Es como un vasto banquete que Dios ha desplegado ante toda la Humanidad y del que cada uno toma según su propio apetito. Las enfermedades del corazón hacen al hombre inapetente, pero si su corazón está sano, participará del banquete de acuerdo a su apetito. El mundo también es un vasto banquete y todas las criaturas participan en él de acuerdo a sus necesidades y capacidad: Algunos se contentan simplemente con hierba, otros comen fruta y otros aspiran a unos alimentos más elaborados. El hombre participa de una manera determinada cuando está en el nivel animal y de otra cuando ha emergido de él.

Así también sucede con el Corán; todos participan de este banquete de acuerdo a su propia capacidad y apetito. La más grande porción está reservada para aquel a quien ha sido revelado: "La única persona que verdaderamente conoce el Corán es aquel a quien fue dirigido". No debemos desesperar, al contrario, debemos participar del banquete y tomar nuestra porción.

El primer paso es dejar de imaginar que no existe nada excepto la naturaleza y que el Corán fue revelado exclusivamente para discutir asuntos de la naturaleza y la sociedad. Creer eso es rechazar la profecía, pues el Corán fue revelado para hacer del hombre, un hombre, y todos los temas en él, son medios para este fin.

La adoración y el rezo, son también medios para este objetivo, con el fin de hacer surgir la verdadera naturaleza del hombre y hacerla manifiesta, transformándola de potencial en algo patente. El hombre natural devendría un hombre divino, en el sentido de que todo lo perteneciente a él sería divino. Cualquier cosa que él mirase, vería a Dios.

Todos los profetas fueron enviados para ayudar al hombre a conseguir este objetivo. Ellos no deseaban establecer un gobierno o administrar el mundo como un fin en sí mismo, aunque era parte de su misión, pues incluso los animales tienen una existencia mundanal y administran su parte del mundo.

Esos que tienen ojos para ver saben que la justicia es un atributo de Dios Todopoderoso y por tanto ellos luchan para establecer un gobierno de justicia para asegurar la justicia social. Pero éste no es su último objetivo, son simplemente medios para que el hombre avance hacia la meta por la cual todos los profetas fueron enviados.

Quiera Dios Todopoderoso, apoyarnos y darnos éxito en todas las cosas.