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Lección2: Emigrando Hacia Dios Y Su Mensajero

Bismil.Lah en cada sura tiene un significado especial

La última vez discutí la posibilidad de que cada expresión Bismil.lah "En el Nombre de Dios", que encabeza cada Sura, esté sintácticamente conectada con el tema que la Sura misma trata. Por ejemplo, en la Sura de La Alabanza, cuando dice: "Con el Nombre Allah, el Clemente, el Misericordioso, la alabanza pertenece a Allah", es decir la alabanza con el nombre Allah. La misma expresión, entonces, tiene un significado diferente en cada Sura, pues en cada caso se refiere a un particular tema que abre la Sura..

Si en la Sura de La Alabanza, el Bismil.lah está conectado con la palabra "alabanza" debemos ver qué clase de nombre es éste para que por medio de él se alabe. ¿Qué clase de nombre es que es expresión exotérica de la Verdad y que lleva en sí mismo la alabanza. Por ejemplo, en el caso de la Sura Ijlas (112), ¿qué clase de nombre es que se adecua a la afirmación "ÉL ES DIOS, UNO".

Está también especificado en Fiqh que, si uno desea recitar más de una Sura, una simple recitación de la expresión Bismil.lah "En el Nombre de Dios" al comienzo, no es suficiente. La frase debe ser repetida al empezar cada Sura. La razón de ello es que el sentido preciso y la función de la expresión varía en cada ocasión. Si no fuera así, cada vez sería idéntico con el siguiente. Por ello, algunas personas han dicho que la expresión no forma parte de la Sura excepto en la Sura La Alabanza, donde ha sido incluido en la Sura por su bendición. Sin embargo, esto no es cierto.

La alabanza quiere decir todas las expresiones de alabanza

De momento estamos ocupados con la Sura La Alabanza y aquí la expresión está conectada con la palabra alabanza que inmediatamente le sigue. Esto puede que signifique que "la alabanza" (al-hamd) significa toda alabanza emitida por cualquier que alabe; es el nombre mismo el que produce la declaración y todas sus partes y miembros son nombres y la alabanza que se realiza en el hombre es a causa de que él mismo es un nombre. La alabanza se realiza mediante el nombre de Dios. Cada individuo constituye un diferente nombre de Dios. Ustedes también son nombres, es decir son manifestaciones de los nombres de Dios.

Diferencia entre agente divino y agente natural

Téngase en cuenta que hay muchas diferencias ente el "agente divino" (que es el agente de la existencia) y los "agentes naturales". Una característica distintiva de lo que emerge del Principio Divino, y que es llamada el Verbo Divino, es que, en un sentido, es reabsorbida o destinada a ser re-absorbida a sus orígenes; no tiene realidad o independencia por sí misma. Para entender mejor esto uno puede comparar la relación del agente divino con el Principio Divino, con la de los rayos del soy y el sol. No es una comparación exacta, pero es verdad en tanto que como los rayos del sol no tienen independencia alguna con respecto al sol, el agente divino de igual manera carece de independencia con respecto a este Principio del Bien Absoluto del cual deriva su existencia. Es decir; no puede venir a existir o permanecer con vida independientemente. Si los rayos de vida son quitados de un ser por unos instantes, no podrá subsistir ni por un momento más, justo porque depende del Principio para existir, también depende de Este para permanecer con vida. No teniendo propiedad de existencia propia, entonces, es reabsorbido dentro del Principio.

Siendo este el caso, la manifestación de los Nombres de Dios es, en un sentido, idéntica a los nombres en sí mismos. "Dios es la Luz de los cielos y la tierra" - la Luz es la manifestación de Dios, no Dios Mismo, pero la manifestación no tiene existencia aparte del Principio del que deriva, es reabsorbido en Él pues no tiene independencia. Es en este sentido que tenemos que entender

"Dios es la Luz de los cielos y la tierra" (Corán, 24:35)

Si admitimos que el artículo definido "al" en "al-hamdu" indica totalidad, la aleya significaría que cada alabanza expresada tiene lugar con el nombre de Dios.

El Nombre de Dios es ambos: el que alaba y el que es alabado. Desde cierto punto de vista, ellos son uno y el mismo; la manifestación y el principio general de manifestación. Cuando el Profeta (BP) dijo: "Tú eres como Tú te alabas a Ti mismo, me refugio en Ti de Ti", parte de lo cual indica que el que alaba se borra en el Uno que es alabado. Esto es como si Dios se alabase a Sí Mismo por lo tanto. Nadie disfruta de ninguna existencia real que le capacite para decir "Yo le estoy alabando a Él", es Él quien se alaba a Sí Mismo.

La alabanza pertenece totalmente a dios

Otra posibilidad es que el artículo definido en al-hamd no es genérico en el sentido de totalidad sino que indica que la palabra hamd significa alabanza en general. Sin embargo, el sentido puede ser que la naturaleza en su misma esencia, está privada de todas las características de alabanza, y esta alabanza resiste toda individuación. En ese caso "En el nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso, las alabanzas pertenecen a Dios", significa que la alabanza es sin individualizar y es absoluta. Esta segunda interpretación es exactamente opuesta de la primera en la que las alabanzas que nosotros emitimos verdaderamente no pertenecen a Dios y sólo la alabanza que Él Mismo emite es la que Le pertenece. Las alabanzas ofrecidas por otros es limitada y determinada. Pero Él es ilimitado. La alabanza limitada no puede pertenecer al Ilimitado ya que esto contradice Su naturaleza.

Habíamos dicho que nada puede ser alabado excepto Dios. Imagine que se alaba a algún escritor, pero en realidad se está alabando a Dios. Imagine que se alaba a la luz, pero en realidad se está alabando a Dios. Imagine que se está alabando a un maestro, pero en realidad se está alabando a Dios... Cualquier alabanza que sea emitida, no importa quién la trasmita, revierte a Dios, porque no hay perfección en el mundo que no sea Suya y no hay belleza en el mundo que no sea Suya. Excepto Él no hay nada.

Las cosas creadas no son nada. Si la manifestación divina no estuviese en ellas, de ellas no quedaría nada. Es por medio de esa manifestación que existen. Todas las cosas son la manifestación de Dios y son Luz. Dios es la Luz de los cielos. Y si apartamos esta manifestación no quedaría ningún ser. Y puesto que es Manifestación y alabado por Su perfección, no queda alabanza para otro que Él.

No hay otra perfección que la de Él, la perfección de Su Esencia y Sus Atributos. Todas las perfecciones que existen en el mundo son Sus Perfecciones hechas manifiestas; la alabanza de esas perfecciones, por lo tanto, son alabanzas a Él.

De acuerdo con la segunda posibilidad, la cual también es una conjetura, "alabanza" (al-hamd) no implica alabanza en general sino alabanza absoluta; alabanza sin condiciones o limitaciones. La alabanza que nosotros hacemos es individualizada; es limitada entre otras cosas, por la intención con que la emitimos ya que nosotros no tenemos acceso a Dios en su totalidad para que Le alabemos como corresponde.

Cuando se dice: "Las alabanzas pertenecen a Dios" (al-hamdulil.lah), no se ha percibido enteramente Su realidad como para poder alabarle. Toda alabanza que se emite se refiere no a Él, sino a Sus manifestaciones.

Otra vez aquí, la segunda posibilidad contradice la primera. De acuerdo a la primera posibilidad, toda circunstancia de alabanza necesariamente son alabanzas a Él, y de acuerdo a la segunda, sin embargo, en ningún caso la alabanza le puede alabar a Él excepto Su propia alabanza de Sí Mismo. Si este fuera el caso, el significado de "nombre" en "En El Nombre de Allah, las alabanzas pertenecen a Dios", no puede ser lo que hemos sugerido; que tu eres un nombre y todas las cosas son un nombre. Por el contrario, el nombre de Dios viene a ser la ilimitada manifestación del Absoluto, del No-Visto, y es por medio solamente de este nombre, que Dios es alabado, es decir: Ël se alaba a Sí Mismo por medio de Sí Mismo.. La manifestación alaba al Que se manifiesta.

Todo esto entonces, representa otra posibilidad, en relación con la alabanza. Por una parte, "alabanza" (al-hamd) puede significar todos los casos de alabanza, por otro lado, puede significar absoluta e indiferenciada alabanza. La primera posibilidad es que, en todo caso la alabanza no puede referirse a otro-que-Dios, y la segunda es que no hay alabanza, siendo limitada, que se refiera a Dios, Quien es Absoluto. En este caso Al-hamdulil.lah significa que esa alabanza absoluta e ilimitada, se lleva a cabo para Él mediante ese nombre que es apropiado para Él.

Otras probabilidades

La tercera posibilidad mencionada por algunas personas es que la expresión "En el Nombre de Allah" no esté conectada a la Sura sino que se refiera solamente a la manifestación del Ser. Bismil.lahir Rahmanir Rahim significa que cualquier cosa que viene a existir lo hace por medio del nombre de Dios; ya que el Nombre es el origen de la manifestación de todos los seres.

Es posible conectar esta interpretación con la tradición que dice: "Dios creó la voluntad por Sí Mismo y creó las otras cosas por medio de Su Voluntad". Aquí, Voluntad, representa la primera manifestación de Dios, creada "por Sí Mismo", es decir: sin intermediario, y todo lo demás vino a ser por medio de la Voluntad. Igualmente, de acuerdo a nuestra tercera posibilidad -la cual rechaza cualquier conexión sintáctica entre "En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso", es el medio por el que las cosas vienen a existir.

Esos que han examinado el Corán usando el método de los gramáticos, han sugerido que el sentido de "En el Nombre de Dios" es: "Yo busco la ayuda de Dios" o algo similar. Ahora, incluso si éste fuera el significado, esa ayuda se hace con el nombre de Allah, sean o no conscientes de ello, pues quien busca la ayuda de Dios lo hace a través de la invocación de Su Nombre, no puede hacerlo sin ello. Esto no quiere decir que "En el Nombre de Dios" (Bismil.lah) es una simple fórmula verbal de invocación, pues el "Nombre de Dios" significa Su manifestación en todas las cosas y el que busca la ayuda de Dios invocando Su Nombre, de hecho está buscando Su ayuda por medio de Su manifestación. Todas las cosas son por medio de Su manifestación, así que, también esta interpretación se refiere a que las cuestiones vuelven a Dios.

Imaginen que cada cosa tiene una forma de ser propia, esa forma es su manifestación, es una señal, pero tiene niveles. No todos los nombres son iguales en ese respecto. Hay nombres que son signos en el amplio sentido de la palabra y otros que funcionan en un grado más bajo. Todas las cosas son signos y manifestaciones, manifestación del Nombre, pero en diferentes grados.

Hay un hadiz que dice: "Somos los Nombres Más Hermosos" es decir: El Nombre Supremo se manifiesta como el Más Noble Mensajero (BP) y los Imames Puros (P), esos que han alcanzado el grado del desarrollo de la deficiencia a la perfección, quienes se han liberado asimismo de todas las naturalezas y de todas las cosas. Ellos no son como nosotros, que estamos aun en el foso y no hemos siquiera empezado a caminar en el camino.

Debemos emigrar de nosotros mismos a Dios. Ellos han salido del pozo del ego (nafs) y han emigrado.

"Y quien abandone su hogar para refugiarse en dios y en su mensajero y la muerte le sorprenda, su recompensa incumbe a dios”. (Corán, 4:100)

Un posible significado de esta aleya del Corán es que la emigración referida es una emigración desde el Yo hacia Dios y el hogar mencionado es el egoísmo del hombre. Hay una clase de hombres que han dejado su oscura casa de egoísmo y han emigrado, "emigrado hacia Dios y Su Mensajero" hasta ser "alcanzados por la muerte", es decir, ellos alcanzan un punto donde ya no tienen nada más de ellos; absoluta muerte. Su recompensa sólo incumbe a Dios; ni el Paraíso con sus mercedes ni ninguna otra cosa, salvo Dios Mismo.

Si una persona sale de la casa del egoísmo y emigra "hacia Dios y Su Mensajero" (emigrar hacia el Mensajero es una forma de emigrar hacia Dios) entonces llega a un estado donde es "alcanzado por la muerte", donde no queda nada de sí mismo, todo lo que hay es de Él. Si uno se esfuerza en tal emigración, entonces sólo a Dios incumbe recompensarle. Hay una clase de gente quienes han logrado esto: Ellos han emigrado en este camino y han alcanzado sus objetivos (aunque en otro sentido su emigración es continuada) y es de la incumbencia de Dios el premiarles.

Hay otros que han emigrado pero todavía no han llegado al objetivo de ser "alcanzados por la muerte". Y hay aun otro grupo -al que usted y yo pertenecemos- que ni siquiera hemos empezado a emigrar. Estamos atrapados en las tinieblas, estamos cautivos en el foso de las ataduras al mundo, a la naturaleza y lo que es peor de todo; a nuestro propio ego. Estamos encerrados en nuestra casa de egoísmo y no vemos mas que a nosotros mismos.

Cualquier cosa que queremos lo queremos para nosotros. El pensamiento de emigración ni se nos ha ocurrido; todos nuestros pensamientos están volcados a este mundo. Nosotros no le devolvemos a Dios la confianza, el vigor y la energía, que Él ha puesto en nosotros, sino que la gastamos toda en este mundo. Cuanto más tiempo pasa, más y más nos distanciamos de nuestro punto de origen, ese lugar hacia el que se supone vamos a emigrar. Cuanto más tiempo pasa más lejanos estamos de Él.

De acuerdo a un hadiz, el Profeta (BP) estaba una vez sentado con sus Compañeros cuando de repente oyeron un ruido. Le preguntaron qué había sido, a lo que él respondió: "Una vez una piedra cayó en el infierno y ahora, setenta años después, ha llegado a sus profundidades, haciendo el ruido que ustedes acaban de oír" Con esto el Profeta (BP) se estaba refiriendo a un hombre que estuvo pecando por setenta años y justo había muerto. Yo, también, he viajado en la misma dirección pero por ochenta años no setenta, y ustedes también, por diferentes número de años. Yo espero que ustedes a partir de ahora viajarán en la dirección contraria.

El ego (nafs) es el mayor de los ídolos

Todo lo que nos aflige es ocasionado por nuestro amor a nosotros mismos, nuestro egoísmo. Ahí está ese bien conocido dicho: "El más hostil de tus enemigos es tu Y yo, encerrado entre tus dos costados" El Yo es peor que todos los enemigos, peor que todos los ídolos. Este es, de hecho, el ídolo que más adoramos y al que estamos más atados. Hasta que uno no rompe este ídolo, no puede volverse hacia Dios; el ídolo y Dios, egoísmo y divinidad, no pueden coexistir dentro de uno. A menos que dejemos ese templo de ídolos, volvamos la espalda a esos ídolos y dirijamos nuestro rostro hacia Dios Altísimo, seremos en realidad idólatras, incluso aunque aparentemente estemos adorando a Dios. Decimos "Dios" con nuestras lenguas pero es egoísmo l que hay en nuestros corazones.

Cuando estamos de pie en la oración decimos: "A Ti sólo adoramos y a Ti sólo pedimos ayuda" pero en realidad es a nuestro ego al que estamos adorando. Quiero decir que estamos exclusivamente ocupados en nosotros mismos y deseamos todo para nosotros.

Todas las guerras provienen del ídolo del nafs

Todos los problemas del mundo, inclusive las guerras, provienen de este egoísmo. Los verdaderos creyentes no han la guerra uno contra el otro, si la guerra empieza entre dos pueblos, ellos deben darse cuenta de que no son verdaderos creyentes. Cuando no hay creencia sino sólo atención al Yo, pendiente de sí mismo y sus deseos, entonces los problemas empiezan: Yo quiero este asiento para mí y tú lo quieres para ti; surge el conflicto pues estos deseos son incompatibles. Yo puedo querer algún cargo de líder que tú también deseas para ti, así que entre nosotros se levanta una disputa. Alguien quiere dirigir el país él mismo y otro tiene el mismo deseo, así que la guerra se abre entre ellos. Todas las guerras que tienen lugar en el mundo son guerras entre egos oponentes.

Los "auliia" están exentos de este egoísmo, y entre ellos no existe guerra alguna. Si estuviesen todos reunidos, no se pelearían entre ellos, pues están dedicados enteramente a un solo objetivo: DIOS. Y nada permanece en ellos mismos que pueda llevarles en diferentes direcciones.

La mayor opresión es la opresión del egoísmo

Pero nosotros estamos atrapados en un oscuro foso de la peor clase; el egoísmo. Estamos preocupados por nosotros mismos y nuestros propios deseos. Mientras no acabemos con el egoísmo no saldremos de esa oscuridad. Sólo nos consideramos a nosotros mismos como importantes y rehusamos aceptar lo que es apropiado y correcto si amenaza nuestros intereses. Por tanto, ¿hemos salido del foso?

Todos los sufrimientos humanos son causados por el egoísmo de esa u otra clase; la gente se lanza en diferentes direcciones dictada por sus propios deseos. Por este camino, no hay nada de espiritualidad sólo hay adoración del ego.

¿Quién podrá escapar del templo del Yo, ese ídolo que está situado dentro del hombre mismo? El hombre necesita, del mundo del No-Visto, una ayuda que le saque fuera. Los profetas han venido para esto mismo.

Los profetas han llegado para salvar al hombre de la dominación de su nafs.

Todos los profetas y todos los libros celestiales han sido enviados para que el hombre abandone la casa de la idolatría, para que destruya ese ídolo y adore a Dios. Todos los profetas han venido para hacer de este hombre un ser divino después de haber sido un ser satánico, un ser gobernado por Satanás. Eso que nos gobierna es Satanás. Somos sus seguidores.

El susurro del ego es una de las manifestaciones de Satanás. Cada uno de nuestros actos es un acto de Satanás y todo lo que hacemos mientras gobierna sobre nosotros ese gran Satanás que es "el alma que ordena" (nafs alammara) es un acto egoísta, y ese acto egoísta es un acatamiento a nuestro Satanás y a su dominación.

Sólo cuando emigremos hacia las enseñanzas de los profetas y los awliia, le daremos la espalda al egoísmo y empezaremos a emerger del foso. Algunos consiguen, estando aun en este mundo, alcanzar ese estado que estamos lejos de imaginar. Fundirse en Dios y dejar de ser es la plenitud del individuo.

Quien desee alcanzar la plenitud deberá realizar esta emigración. Quien desee salir de su egoísmo, deberá realizar el esfuerzo de esta emigración. Esforzarse y llevar a cabo esta emigración.

La sinceridad en el espíritu de la adoración

El Profeta (BP) dijo a algunos Compañeros que volvían del Yihad (guerra Santa): "Ahora habéis vuelto del Yihad Menor, el Gran Yihad todavía permanece como una obligación para vosotros.". El Gran Yihad se realiza luchando contra el propio egoísmo. Todos los otros yihad están subordinados a éste de lo contrario serán nada mas que actos satánicos. A alguien que participa en una guerra se le puede dar una medalla como recompensa, mientras que los que hacen la emigración hacia Dios reciben a Dios como recompensa.

Obviamente hay una gran diferencia entre la cualidad de nuestras acciones y aquellas de los hombres de conocimiento y amigos de Allah (awliia) pues nuestros objetivos son bien distintos a los suyos. Se ha dicho del Comandante de los Creyentes (P), por ejemplo, que un simple sablazo dado por él durante la Batalla del Foso fue mejor que todos los actos de adoración realizados por los hombres y los yines. Parte de la explicación es, por supuesto, porque los sablazos que él dio ese día para matar al enemigo fueron hechos durante la confrontación entre el Islam y todas las fuerzas de Kufr. Si el Islam hubiera sido vencido ese día, hubiese sido destruido. La otra parte de la explicación, sin embargo, estriba en su intención pura, sincera y su devoción a Dios.

¿No fue este mismo Comandante de los Creyentes quien una vez se levantó del pecho de un enemigo al que iba a matar porque el hombre escupió en su cara y tuvo miedo que esta acción hiciese disminuir su recompensa por culpa del egoísmo?

Cuando tal meticulosa preocupación por la justa causa anima una acción, el espíritu de dicha acción excederá en verdad todo posible acto de adoración, pues es este espíritu el que hace que la adoración sea verdadera.. Politeístas y monoteístas, esos que adoran ídolos y esos que no, pueden parecerse externamente. Abu Sufyan acostumbraba rezar y Muawiya incluso dirigía la oración de la congregación. Estas apariencias externas no tienen valor en sí mismas. Lo que eleva la oración es el espíritu que la anima. Si este espíritu está presente, asciende la oración a la presencia divina y ella misma se hace divina.

Pero nosotros nos ocupamos de la oración para nuestra propia seguridad. Al menos, si uno de nosotros es muy bueno, se ocupa de la adoración por la seguridad del Paraíso. ¡Pero quitad el Paraíso y veréis cuánta gente queda rezando! Uno debe aspirar al estado del Comandante de los Creyentes (P), quien era "un enamorado de la adoración y adherido a ella".

Habiendo muerto o habiendo sido "alcanzado por la muerte" no hay para él pregunta sobre el Paraíso, él ignora eso, puesto que él no es ya consciente del Yo, Paraíso o Infierno para él son iguales. Su adoración y alabanza son exclusivamente a la Esencia Divina de Dios Altísimo, pues él ha reconocido a Dios como digno de ser adorado. Este es el grado de una persona que está enamorada de la adoración. Él adora a Dios porque Dios es digno de ser adorado.

Este es, entonces, el primer eslabón: desocupar la casa de egoísmo, dar un paso en dirección a Dios. Debemos despertar de nuestro sueño, pues es sólo la dimensión animal de nuestro ser la que está despierta, la dimensión humana está dormida.

La gente está dormida y cuando mueren despiertan. Y cuando despiertan se preguntan a sí mismos qué sentido tuvo su caótica vida. Pero ya es demasiado tarde, porque "El Infierno rodea a los infieles" (Corán, 9:54). Esto quiere decir que incluso ahora les circunda, pero el hombre estando en un estado de inconsciencia no lo percibe. Cuando gane consciencia se verá rodeado en llamas y quemándose en el Infierno, le guste o no.

Sí, tenemos que despertar mientras todavía hay tiempo, y embarcar en el recto camino bajo la guía de los profetas. Los profetas (P), sin excepción, han tenido como misión reformar al hombre. Ambas, justicia e injusticia, surgen de las acciones de los hombres y el propósito de la justicia es transformar lo injusto en justo y al asociador (mushrik) en creyente. Así que la persona si es dejada a sus propios recursos, cae de cabeza a lo más profundo del Infierno.

No hemos todavía emprendido el camino, ni siquiera empezado nuestra emigración, a pesar de los setenta u ochenta años que hemos vivido. Pero vosotros, gente joven, tenéis más probabilidades de purificar vuestras almas, estáis más cercanos al reino espiritual que los ancianos, y las raíces de la corrupción dentro de vosotros están todavía débiles y sin desarrollar. Pero si posponéis la tarea de reformaros, esas raíces crecerán fuertes y firmes cada día que pase. No lo dejéis hasta haceros viejos, empezad ahora. Es más fácil reformar miles de hombres jóvenes que reformar a un hombre viejo. Forjad vuestras vidas conforme a las enseñanzas de los profetas; éste es el comienzo. Uno debe seguir el camino que ellos han indicado -ellos son los que saben dónde está el camino, nosotros no. Ellos son médicos y saben el camino de la verdadera salud; si vosotros deseáis tener salud de espíritu debéis seguir su camino.

Gradualmente debéis restringir las demandas de vuestro ego; naturalmente esto no se puede hacer todo de una vez. Todas nuestras esperanzas y deseos mundanales deben arder con nosotros pues toda esa incesante atención al Yo trabaja en nuestra desventaja. Lo que pertenece a Dios es todo lo que puede permanecer en el Más Allá.

"Lo que esta contigo perecerá y lo que está con dios permanecerá" (Corán, 16:96)

El mundo de cada cual son sus propias ilusiones

El hombre tiene una atención que es para "consigo mismo" y tiene además una atención "para con Dios". Lo que es para "consigo mismo" es todo lo que viene de sus preocupaciones egoístas y esto inevitablemente perecerá. Pero cualquier cosa que esté relacionada con Dios, que sea "por Dios" permanecerá, por virtud del Divino Nombre Eterno.

Así que vamos a esforzarnos por liberarnos de la situación en la que nos encontramos. Esos que luchan en el yihad contra el enemigo externo nunca temen fuerzas mayores, pues el Profeta (BP) dijo que él nunca se volvería atrás ni siquiera si todos los árabes se uniesen contra él. Su causa fue la causa de Dios y la causa de Dios nunca puede ser derrotada. Esos que se ocuparon, en el yihad de los primeros años del Islam, avanzaron y empujaron adelante sin ninguna clase de consideración y deseos personales para sí mismos.

Sin el yihad interno, el yihad externo es imposible

El Yihad es inconcebible a menos que una persona dé la espalda a sus propios deseos y al mundo. Lo que queremos decir aquí por "mundo" es el conjunto de las aspiraciones del hombre que efectivamente constituye su mundo, no el mundo externo de la naturaleza con el sol y la luna, que son manifestaciones de Dios. Hablar de rechazar el mundo en ese estrecho e individual sentido es lo que obstaculiza al hombre para acercarse al reino de la santidad y la perfección.

Dios quiera darnos éxito en emerger del foso y seguir el camino de los profetas y los awliia pues han sido ellos quienes han sido "alcanzados por la muerte". La paz sea sobre vosotros.