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Capítulo 2: Las Fuentes del Pensamiento Shi‘ah

Antes de estudiar las doctrinas o prácticas de la Shi‘ah, es imperioso conocer las fuentes a las que se refieren los shias para comprender el Islam y la metodología utilizada por ellos al emplear dichas fuentes. En lo que sigue a continuación, estudiaremos las cuatro fuentes del pensamiento shi‘ah, o, en otras palabras, las cuatro fuentes sobre las cuales, desde un punto de vista shiíta, debe basarse cualquier investigación sobre el Islam:

El Sagrado Corán, la Sunnah o tradición profética, el intelecto y el consenso.

El Sagrado Corán

De más está decir que el Corán es la más importante fuente para todos los musulmanes, incluyendo a la Shi‘ah. El Corán actúa además como un instrumento de unión entre los musulmanes. Sin tener en cuenta sus diferentes fundamentos sectarios y culturales, todos los musulmanes se refieren al mismo Libro como guía divina para regir sus vidas.

Como en todas las épocas, a lo largo y ancho del mundo islámico hoy existe un solo Corán, sin adición ni alteraciones. Se puede encontrar un típico punto de vista Shi‘ah respecto al Sagrado Corán en el siguiente pasaje extraído de “Las creencias de los Imamitas”, del ‘Al·lâmah Al-Mudzaffar, p. 26:

Nosotros creemos que el Corán fue inspirado divinamente, y revelado por Al·lâh en el idioma de Su honorable Profeta (BP), haciendo claro todo, un eterno milagro. El ser humano es incapaz de escribir algo semejante debido a su elocuencia, claridad, verdad y conocimiento, y no es factible de ser objeto de ninguna alteración. El Corán que ahora tenemos es exactamente aquello que fue revelado al Profeta (BP) y cualquiera que alegue lo contrario es, o un perverso, un mero sofista, o bien una persona equivocada, y todos ellos han errado el camino, puesto que es la Palabra de Al·lâh:

﴿ لاَ يَأْتِيهِ الْبَاطِلُ مِن بَيْنِ يَدَيْهِ وَلاَ مِنْ خَلْفِهِ تَنزِيلٌ مِنْ حَكِيمٍ حَمِيدٍ ﴾

«No le alcanza la falsedad ni por delante ni por atrás; es una revelación de Quien es Prudente, Loable».1

… Creemos además que debemos respetar y otorgar dignidad al Glorioso Corán, tanto en palabra como en acto. Por lo tanto, no debe ser impurificado intencionalmente, ni siquiera una de sus letras, ni debe ser tocado por alguien que no sea tâhir (es decir, “puro”). Dice en el Corán:

﴿ لاَ يَمَسُّهُ إِلاَّ الْمُطَهَّرُونَ ﴾

«¡Que no lo toquen sino los impolutos!».2

La Shi‘ah niega cualquier tergiversación en el Corán

Como fue mencionado con anterioridad, la Shi‘ah niega cualquier tergiversación o alteración en el Sagrado Corán y cree que el Corán vigente hoy en día es el mismo que fue revelado al Profeta Muhammad (BP).

El Corán está completo. Sin embargo, algunas personas que no están familiarizadas con el Islam Shi‘ah y no tienen un contacto cercano con comunidades shias, atribuyeron a la Shi‘ah el hecho de creer que el Corán ha sido alterado y que algunas partes del mismo han sido sustraídas.

La única base para esta acusación no puede ser más que la existencia de algunos hadices en las compilaciones shias en los que se han basado para sugerir la ocurrencia de alteración en el Corán. Ni la abrumadora mayoría de los sabios shias acreditados, ni los creyentes comunes, han sostenido nunca tal creencia. En realidad, esta acusación es tan insignificante que no merece ser tomada en serio, y cuando es hecha, generalmente lo es para propósitos polémicos y hostiles.

Nadie ha visto nunca alguna copia de un Corán diferente del que se encuentra en nuestras manos en ninguna parte del mundo islámico. Existen manuscritos del Corán disponibles hoy en día que se remontan a la época de los Imames de la Shi‘ah y son exactamente iguales que los que existen en el presente.

Además de las copias conservadas en los museos de Irán, Pakistán, Irak y otras partes del mundo, copias de gran valor histórico conservadas en el Museo de Corán en la ciudad de Mash·had son particularmente dignas de atención”.3 El mismo Corán explícitamente dice que Dios Mismo preserva al Corán de cualquier alteración y disminución en el texto:

﴿ إِنَّا نَحْنُ نَزَّلْنَا الذِّكْرَ وَإِنَّا لَهُ لَحَافِظُونَ ﴾

«Ciertamente que Nosotros revelamos el Mensaje y ciertamente que Nosotros somos sus custodios».4

Respecto a esta aleya o versículo, el ‘Al·lâmah Tabâtaba’i afirma en su renombrado libro Al-Mizân fi Tafsir-il Qur’ân, una de las mejores exégesis y comentarios que existen del Corán, lo siguiente:

“…El Corán es un vivo y eterno Recordatorio que jamás morirá ni caerá en el completo olvido. Se encuentra inmune de cualquier añadidura. Asimismo está inmune y resguardado de cualquier tipo de merma. Se encuentra resguardado de cualquier alteración en su forma y estilo que puedan afectar su carácter de “Recordatorio de Al·lâh” esclarecedor de las realidades de los conceptos divinos. La aleya antedicha indica que el Libro Divino siempre ha estado y continuará estando indemne respecto a todas las formas de tergiversación…5

Seguidamente, estudiaremos algunas de las declaraciones de sabios shi‘as de diferentes épocas respecto a este tema.

Y desde que la razón por la que se acusa a la Shi‘ah de creer que el Corán ha sido alterado, es la existencia de unos pocos hadices en algunos libros shi‘as en los que se han basado para sugerir la alteración, nos referiremos también a los aspectos de la metodología shi‘ah en los estudios del hadiz a fin de comprender el enfoque de la Shi‘ah hacia los hadices en general, y a los hadices en discusión en particular.

Debe hacerse notar que existen hadices similares o incluso más sólidos en fuentes no-shi‘as. Sin embargo, la Shi‘ah nunca ha acusado a sus hermanos sunnitas de creer en la alteración del Corán, ya que, al atribuir ciertas creencias a ciertos grupos debemos referirnos a las declaraciones hechas por sus propias autoridades, y no a declaraciones aisladas que ellos mismos no aceptan o interpretan de una manera diferente de lo que los extraños a la escuela puedan alegar.

Declaraciones de sabios shi‘as respecto al Corán

La mejor manera para comprender el punto de vista Shi‘ah respecto al Corán es referirse a las declaraciones de sus grandes sabios. Ahora citamos algunos ejemplos:

(1) Sheij As-Sadûq (f. 381). Conocido como “Sheij Al-Muhaddizin” –el Maestro de los transmisores del Hadiz– en su I‘tiqâdât Al-Imâmiiah (Los Dogmas de la Shi‘ah Imamita), dice:

Nuestra creencia es que el Corán que Al·lâh reveló a Su Profeta Muhammad es (El mismo que) aquel que se encuentra entre sus dos tapas (daffatain). Es aquel que está en manos de la gente, y no es más grande en extensión que aquel. El número de capítulos, como es aceptado en forma general, es de ciento catorce... Y quien afirme que nosotros decimos que es más grande en extensión que eso, es un mentiroso.6

(2) Seiied Al-Murtadâ (f. 436/1044) expresa:

El conocimiento y la certeza respecto a la validez de la transmisión del Sagrado Corán son como el conocimiento y la certeza respecto a la existencia de los países, ciudades, famosos eventos históricos… Esto es así porque la estima y atención especial y la fuerte motivación por registrar el texto del Sagrado Corán y protegerlo ha sido mucho más fuerte que el cuidado y atención prestada a los puntos antes mencionados… En épocas del Mensajero de Al·lâh (BP), el Sagrado Corán había sido una colección compilada exactamente como se encuentra ahora. El Noble Profeta (BP) incluso había encargado a un grupo de sus Compañeros la responsabilidad de memorizar y salvaguardar el Sagrado Corán. En ese entonces, la gente acostumbraba recitar el Sagrado Corán ante el Santo Profeta (BP) para asegurar la precisión del texto. El Noble Profeta (BP), también, escuchaba su recitación. Un grupo de los Compañeros, tales como ‘Abdul·lâh ibn Mas‘ûd, Ubaii ibn Ka‘b, y otros, leyeron todo el texto del Sagrado Corán varias veces en presencia del Noble Profeta (BP).

Prestando un poco de atención, llegamos a percatarnos de que todos estos asuntos indican que el Sagrado Corán ha sido una colección compilada. Nadie toma en cuenta a los oponentes de esta creencia, sean ellos de entre los Imâmiiah o de entre los Hashwiiah, desde que su opinión se deriva de un grupo de entre la gente del hadiz que han narrado hadices débiles sobre el tema creyendo haber relatado hadices fiables y válidos. Sin embargo, tales hadices débiles no poseen el poder de cuestionar algo que está basado en un conocimiento definitivo y certero.7

(3) Muhammad ibn Al-Hasan At-Tûsi (f. 460/1067), conocido como “Sheij At-Tâ’ifah” -el Maestro del Grupo (Shi‘ah)-, afirma:

Los comentarios sobre el agregado o sustracción en el texto coránico no son dignos de mención; hay consenso entre los ‘ulamâ’ respecto a la invalidez de este tema.

(4) Sheij At-Tabarsi (f. 548/1153 o 538?), en su renombrada exégesis coránica, Maÿma‘ Al-Baiân, dice:

Existe consenso y unanimidad entre los musulmanes sobre que no se efectuaron añadiduras al Sagrado Corán. Pero respecto a las supresiones en el texto del Sagrado Corán, un grupo de los Imâmiiah y un grupo de los Hashwiihah (que son sunnitas) han dicho que hay alteraciones y deficiencias en el Sagrado Corán, pero la creencia verdadera aceptada por la Imâmiiah sostiene lo contrario.

(5) Seiied ibn Tâwûs (f. 664/1265), en su Sa‘d As-Su‘ûd, dice:

En realidad, los Imamitas creen en la inexistencia de alteración en el Sagrado Corán.8

Hadices shi‘as respecto al Corán

Aquí nos referiremos solamente a los aspectos de la metodología de la Shi‘ah respecto a los estudios del hadiz que atañen al tema que estamos tratando y a otros que le conciernen. Ante todo, debe aclararse que ninguna colección de hadices es considerada fidedigna (sahih) en su totalidad por la Shi‘ah.

Por más grande, valiosa y en general precisa que una colección de hadices pueda ser, los sabios shias no dan por sentado automáticamente que su contenido sea auténtico. Cada hadiz mencionado en cualquier colección de hadices debe ser investigado separadamente. Para poder utilizar un hadiz dado como referencia, un sabio shi‘ah primero necesita indagar por lo menos respecto a tres temas:

1. Los medios a través de los cuales él ha recibido el libro que contiene el hadiz. Por ejemplo, si un hadiz es mencionado en Al-Kâfi, el cual ha sido escrito en el siglo cuarto, el investigador debe asegurarse de que la copia de Al-Kâfi que posee es idéntica a la copia del autor. Para este propósito los sabios del hadiz shias, generación tras generación controlaban sus copias de aquellos libros con sus maestros, hadiz por hadiz, y habiendo completado esta tarea obtenían el permiso de sus maestros para narrar del autor del libro original.

2. Habiéndose asegurado que el libro que tiene en sus manos es idéntico al libro original, un sabio necesita investigar la cadena de narradores a través de los cuales él ha recibido el dicho del Profeta (BP) o de los Imames (P). Para este propósito, debe asegurarse que nada se omitió en la cadena de narradores, que toda las personas que se suceden en la cadena estén precisamente identificadas, y finalmente, que todos aquellos que hayan sido identificados como narradores sean de confianza y fiables. Si solo una persona, por ejemplo, de entre diez, es desconocida, o es conocida como mentirosa, toda la cadena se vuelve inválida.

3. Cuando las dos primeras tareas son completadas, el sabio del hadiz debe seguidamente hacer diversas investigaciones generales sobre el contenido y sentido expresivo del hadiz para permitirle utilizar al mismo como su referencia. Lo primero es controlar si el hadiz es compatible con el Corán o no. Sin lugar a dudas, todos los shias concuerdan en que cualquier hadiz que contradiga al Corán o esté en contra de las enseñanzas coránicas debe ser rechazado, aun si todos los narradores resultaran ser fiables. Existen muchas claras instrucciones de los Imanes de la Casa del Profeta (BP) a este respecto. Por ejemplo, Ibn Abi Ia‘fûr dice:

سألت أبا عبد الله عليه السلام عن اختلاف الحديث يرويه من نثق به ومنهم من لا تثق به ؟ قال : « إذا ورد عليكم حديث فوجدتم له شاهدا من كتاب الله أو من قول رسول الله صلى الله عليه وآله وإلا فالذي جاءكم به أولى به » .

4. Le pregunté a Abû ‘Abdil·lâh (el Imam As-Sâdiq) sobre las diferentes tradiciones narradas por aquellos en quienes confiamos y también por aquellos en los que no confiamos. Al escuchar esto, el Imam (P) respondió: “Cada vez que recibas una tradición que es confirmada por un versículo del Libro de Dios o por un dicho (establecido) del Profeta, entonces acéptala. De otra manera, la tradición debe quedarse solo con aquel que la haya traído a ti”.9

Nadie puede decir que, debido a que fulano de tal era un gran sabio, todo lo que es mencionado en su libro es correcto. Por lo tanto, la Shi‘ah no cree en ninguna colección de hadices Sahih (totalmente fidedigno), contrariamente a la creencia de los sunnis respecto a las colecciones de hadices de Bujâri y Muslim.

A pesar del incuestionable elevado estatus que poseen para todos los sabios shias los Cuatro Libros de Hadices (Al-Kutub Al-Arba‘ah), es decir, Al-Kâfi, Man lâ Iahduruhû Al-Faqih, Tahdhib Al-Ahkâm y Al-Istibsâr, no son considerados, ni por sus compiladores ni por otros sabios, como fidedignos en su totalidad.10 Para la Shi‘ah, el Corán es el único Libro fidedigno en su totalidad, con el cual cualquier otra fuente debe estar en concordancia.

Este mismo punto es mencionado en el prefacio a Usûl Al-Kâfi por el Sheij Al-Kulaini mismo:

Hermano -que Al·lâh te guíe hacia el sendero recto: debes saber que no está en nadie distinguir la verdad en las narraciones contrapuestas atribuidas a los ‘Ulamâ’ (es decir, los Imames) –que la paz sea sobre ellos- excepto a través de las pautas que han sido enunciadas por Al-‘Âlim (“El sabio”, es decir, el Imam) –que la paz sea sobre él: “Examina las narraciones con el Libro de Al·lâh; toma lo que concuerde con él, y rechaza lo que lo contradiga.”

En contraposición, los musulmanes sunnitas creen que hay seis Sahih (As-Sihâh As-Sittah), los cuales son considerados colecciones de hadices fidedignas en su totalidad.

El Mus·haf de Fátima (P)

Otro tema que a veces es malinterpretado es el del Mus·haf de Fátima, la hija del Profeta –con ambos sean las bendiciones y la paz. De acuerdo a algunas tradiciones shias, hay un libro que lleva este nombre y al que los Imames de la familia del Profeta (BP) conservan. En árabe, el término “Mus·haf” significa “libro” o “colección de páginas”, siendo derivado de safhah que significa “página”.

Palabras similares son suhuf (como los suhuf de Abraham y Moisés, a los cuales hace alusión el Corán para referirse a los Libros que ellos recibieron) y sahifah, “periódico” en el árabe moderno. De este modo, mus·haf no necesariamente significa Corán, sino que la palabra puede ser aplicada tanto al Corán como a otros libros.

Algunas personas han pensado que ya que la Shi‘ah tienen hadices sobre el Mus·haf de Fátima (P), entonces ellos creen en otro Corán. Este malentendido fue causado quizás por la falta de conocimiento del árabe y de las tradiciones shias. El Mus·haf de Fátima tampoco es algo que intente rivalizar con el Sagrado Corán.

Existe una tradición del Imam As-Sâdiq (P) que dice que el Mus·haf de Fátima incluye información sobre eventos futuros y contiene una lista de nombres de aquellas personas que gobernarían en el futuro, incluyendo a los Omeyas, a los Abbasidas, etc. No hay nada del Corán en él. Tampoco hay allí algo relacionado a las leyes prácticas del Islam.11

Según algunas tradiciones, cuando el Profeta falleció, Fátima estaba muy triste, por lo tanto el arcángel Gabriel solía visitarla y hablarle sobre eventos futuros a fin de consolarla. La información que él le comunicaba fue luego colocada junta en la forma de un libro y pasó a ser conocida como el Mus·haf de Fátima.

Conscientes de que no hay razón para acusar a la Shi‘ah de tener otro Corán, algunas personas adoptan la táctica de atacarla diciendo que la Shi‘ah cree que Fátima fue un mensajero de Dios. Sin embargo, como acabamos de observar, el Mus·haf de Fátima no tiene nada que ver con la profecía.

De acuerdo a un hadiz del Imam As-Sâdiq (P) que se encuentra en Usûl Al-Kâfi, Fátima murió 75 días después del fallecimiento del Profeta: Ella estaba muy triste debido a la muerte de su padre, por lo tanto Gabriel solía venir y expresarle sus condolencias a Fátima y hablaba sobre el lugar y posición del Profeta en el Paraíso para regocijar a Fátima. Gabriel también informó a Fátima (P) qué sucedería con sus hijos.

El Imam ‘Ali (P) apuntó todo esto en una colección que luego pasó a ser conocida como el Mus·haf de Fátima. No era un asunto de profecía. Todos los shias creen que el Profeta Muhammad –que las bendiciones y paz sean con él y su purificada descendencia- fue el último profeta, pero ello no significa que Dios no pueda comunicar nada a nadie más después de su muerte.

De acuerdo al Sagrado Corán, es absolutamente claro que la inspiración o la comunicación divina llega en diferentes formas, algunas son exclusivas de los Profetas y otras no. Por ejemplo, la madre de Moisés fue inspirada por algún tipo de comunicación, no obstante nadie alega que ella haya sido un profeta. De hecho, Dios puede incluso inspirar a los animales, tales como a las abejas:

﴿ وَأَوْحَى رَبُّكَ إِلَى النَّحْلِ أَنِ اتَّخِذِي مِنَ الْجِبَالِ بُيُوتاً وَمِنَ الشَّجَرِ وَمِمَّا يَعْرِشُونَ ﴾

«Y tu Señor inspiró a las abejas: “Construid vuestra morada en las montañas, los árboles y en las que (el hombre) os construya…”».12

Esta clase de guía e inspiración es llamada wahi, pero no es un asunto de profecía. Por lo tanto el término wahi generalmente significa inspiración, sea que fuera exclusivo de los profetas o más general. El acceso que tenía Fátima a la información celestial no significa, por lo tanto, que ella haya sido un profeta. Ello era una indicación de su pureza y un respaldo al gran amor que el Profeta Muhammad había demostrado por ella. Esto confirma que todo lo que el Profeta (BP) dijo respecto a ella era correcto, desde que dijo:

« فَاطِمَةُ بَضْعَةٌ مِنِّي فَمَنْ أَغْضَبَهَا أَغْضَبَنِي » .

“Fátima es parte de mí. Quien la hace enfadar me hace enfadar a mí”.13

La Tradición (as-sunnah)

Después del Sagrado Corán, la más importante fuente para comprender el Islam y por lo tanto el pensamiento Shi‘ah, es la Sunnah o Tradición del Profeta Muhammad (BP), que incluye sus dichos, sus actos y sus aprobaciones tácitas de lo realizado por los musulmanes en su presencia. El mismo Corán claramente ha conferido tal elevada posición al Enviado de Dios (BP) que se refiere a él como aquel que es el responsable de explicar el Corán:

﴿ وَأَنزَلْنَآ إِلَيْكَ الذِّكْرَ لِتُبَيِّنَ لِلنَّاسِ مَا نُزِّلَ إِلَيْهِمْ وَلَعَلَّهُمْ يَتَفَكَّرُونَ ﴾

«Y a ti revelamos el Mensaje para que dilucides a los humanos lo que les fue revelado a fin de que mediten».14

Y enseñar el Corán y la sabiduría:

﴿ رَسُولاً مِنْهُمْ يَتْلُواْ عَلَيْهِمْ ءَايَاتِهِ وَيُزَكِّيهِمْ وَيُعَلِّمُهُمُ الْكِتَابَ وَالْحِكْمَةَ ﴾

«…Un Mensajero de su estirpe para recitarles sus aleyas, santificarles y enseñarles la Escritura y la sabiduría».15

El Profeta (BP) es un ejemplo perfecto para los creyentes:

﴿ لَقَدْ كَانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ اُسْوَةٌ حَسَنَةٌ ﴾

«Realmente tenéis en el Mensajero de Dios un excelente ejemplo».16

Él nunca habló basándose en sus propios deseos, ni se equivocó ni cometió falta alguna:

﴿ مَا ضَلَّ صَاحِبُكُمْ وَمَا غَوَى * وَمَا يَنطِقُ عَنِ الْهَوَى ﴾

«Vuestro Compañero jamás yerra ni se descamina, ni habla por capricho».17

Ha sido requerido a los musulmanes adoptar todo lo que él les trajo y abstenerse de todo lo que él les prohibió:

﴿ وَمَآ ءَاتَاكُمُ الرَّسُولُ فَخُذُوهُ وَمَا نَهَاكُمْ عَنْهُ فَانتَهُوا ﴾

«Aceptad lo que os ha traído el Mensajero y absteneos de cuanto él os prohíba».18

Teniendo en cuenta estos versículos y muchos otros que dan cuenta del estatus que posee el Profeta del Islam (BP), y reflexionando en la significancia que tiene el actuar como un Mensajero divino elegido directamente por Dios y a quien Él habló, la Shi‘ah, junto con el resto de los musulmanes, desarrolló un estado de sincero amor y fervor hacia el Profeta Muhammad (BP).

La Compilación de los Hadices

En vida del Enviado de Dios (BP)

Desde el mismo comienzo los musulmanes comenzaron a apuntar los dichos del Sello de los Profetas y a transmitirlos a aquellos que no habían estado presentes cuando fueron expresados. Fueron compiladas colecciones de narraciones proféticas, conocidas como Sahifah, por gente como ‘Abdul·lâh ibn ‘Amr ibn Al-‘Âs, Samurah ibn Ÿundab, Sa‘d ibn ‘Ubâdah y Ÿâbir ibn ‘Abdil·lâh Al-Ansâri.

De acuerdo a un conocido hadiz, ‘Abdul·lâh ibn ‘Amr ibn Al-‘Âs solía anotar todo lo que él escuchaba del Profeta, pero luego Quraish le prohibió hacer eso. Ellos argumentaron que el Profeta era “Un ser humano que habla cuando está enfadado y cuando está contento” (queriendo decir que sus declaraciones pueden estar influenciadas por la emoción y no ser enteramente intencionales).

Ante esto, ‘Abdul·lâh dejó de apuntar los hadices hasta que habló con el Profeta respecto a lo que había sucedido. Entonces el Profeta (BP) señalando su boca dijo:

« اكْتُبْ فَوَالَّذِي نَفْسِي بِيَدِهِ مَا خَرَجَ مِنْهُ إِلاَّ حَقٌّ » .

“¡Escribe! Juro por Aquel en cuyas manos está mi vida, que nada más que la verdad ha emanado siempre de ella”.19

El Imam Ahmad narra de Abû Hurairah que el Profeta Muhammad (BP) dijo a sus compañeros que escribieran su hadiz para una persona llamada Abû Shât.20

Luego el Imam Ahmad cita a Abû ‘Abd Ar-Rahmân diciendo que ningún hadiz más fuerte que éste ha sido narrado para demostrar la importancia de escribir los hadices, desde que el mismo contiene una orden impartida por el mismo Profeta (BP).

El episodio demuestra que algunas personas no estaban contentas con el hecho de que se registraran los hadices puesto que ellos no lograron apreciar debidamente el estatus del Profeta Muhammad (BP). Sin embargo, los musulmanes no escucharon sus opiniones y continuaron registrando los hadices.21

En épocas del Primer Califa

Un famoso sabio sunnita, Adh-Dhahabi, en su libro Tadhkirat Al-Huffâdz (El Recuerdo de los Memorizadores), reseñó que Abû Bakr reunió a la gente y les dijo:

“¡Oh gente! ¡Oh Compañeros del Profeta! Narráis cosas del Profeta a pesar de que no hay acuerdo entre vosotros. Por lo tanto es mejor que no narréis más las tradiciones del Profeta, y si alguien os pregunta sobre la opinión del Enviado de Dios respecto a ciertos asuntos, simplemente responded que tenemos el Libro de Al·lâh y que ello es suficiente para nosotros. Es suficiente: todo lo que es permitido en el Corán está permitido (halâl) y todo lo que está prohibido en el Corán está prohibido (harâm). No vayáis más lejos. No digáis nada respecto a la opinión del Profeta y sus tradiciones”.22

En épocas del Segundo Califa

En esta época incluso se tomaron decisiones más severas contra aquellos que querían narrar tradiciones del Profeta (BP). Por ejemplo, en una llamativa historia, uno de los Compañeros del Profeta, Qaradzah ibn Ka‘b, dice que el segundo Califa envió a un grupo de los Ansâr hacia Kufah y le solicitó que los acompañara.

El Califa mismo los escoltó hasta un lugar en las afueras de Medina llamado Sirâ’ y les preguntó: “¿Sabéis por qué os acompañé y vine con vosotros hasta esta distancia?”. Qaradzah dice que ellos respondieron: “Porque querías demostrar tu respeto por los Ansâr”.

El segundo Califa ratificó ello, pero dijo que él tenía algo más para decir. Dijo: “Os dirigís hacia una gente cuyas lenguas se mueven con (la recitación del) Corán al igual que las palmeras datileras (se menean con los vientos). Cuando lleguéis a ellos la gente dirá: “¡Han llegado los Compañeros de Muhammad! ¡Han llegado los Compañeros de Muhammad!”. Os pedirán que les narréis hadices. ¡Cuidado!, no los molestéis con hadices del Profeta, y yo soy vuestro socio (sharik) en ello.”

De este modo, el segundo Califa les requirió no mencionar los hadices, dijo que él los secundaría en ello, y él mismo adoptó la misma política. Tal como el segundo Califa lo había predicho, cuando la delegación llegó a Kufah la gente les pidió que narraran hadices del Profeta, porque ellos, al igual que el resto de los musulmanes, sentían un sincero amor por el Profeta y querían saber y escuchar algo de él (BP).

Querían beneficiarse del ejemplo del Enviado de Dios (BP) y de su explicación del Corán. Sin embargo, Qaradzah dice: “Yo no mencioné ningún hadiz.”23Ad-Dârimi narra en su Sunan de Sha‘bi, que él acompañó a ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar (el hijo del segundo Califa) durante todo un año pero que no escuchó de él ninguna tradición del Profeta.24

Ad-Dârimi también narra que esto continuó por un largo período, es decir, por dos años y medio, y que él solo escuchó un hadiz de ‘Abdul·lâh.25 También narra de Sa‘d ibn Iazid que él estuvo con Sa‘d ibn Abi Waqqâs en su viaje hacia La Meca, durante su estadía en La Meca, y en su viaje de regreso a Medina, pero que no le escuchó proferir ninguna tradición del Profeta (BP).

Eventos aún más sorprendentes se sucedieron en esta época. Por ejemplo, Adh-Dhahabi narra en Tadhkirat Al-Huffâdz que tres grandes Compañeros del Profeta fueron arrestados por narrar tradiciones proféticas. Uno de ellos fue Ibn Mas‘ûd, el famoso escriba (kâtib) y recitador del Corán que había abrazado el Islam en sus primeras épocas y que había sido torturado por los paganos de Quraish.26

En épocas del Tercer Califa

El hecho de desalentar la narración de los hadices permaneció en efecto. Es bastante interesante saber que el tercer Califa, ‘Uzmân ibn ‘Affân, a veces arguyó la necesidad de suprimir las tradiciones del Profeta por medio de aludir a la Sunnah o conducta de los dos primeros Califas.

Por ejemplo, él solía decir que a nadie se le permitía mencionar ninguna tradición que no hubiese sido mencionada en épocas de Abû Bakr o ‘Umar. Desde que sabemos que a nadie se le había permitido narrar ninguna tradición en épocas del primer y segundo Califa, automáticamente esto se aplicaba también a su época.

¿Cuál fue la razón para intentar impedir la escritura y narración de las tradiciones del Profeta? La explicación que generalmente se daba era que si se le permitía a la gente mencionar tradiciones del Profeta ello podría distraerlos de prestar atención al Corán.27 Si se les permitía tener dos cosas paralelas, el Corán y la Sunnah, su atención hacia el Corán disminuiría y podrían llegar a olvidarlo, y esto, a su vez, habría expuesto al Corán a omisiones o alteraciones.28

Sin embargo, no había razón para preocuparse por la preservación del Corán en esa época, ya que en vida del Profeta mucha gente había memorizado el Corán y habían sido hechas numerosas copias escritas del mismo. Sabemos que el mismo Profeta (BP) dio instrucciones a los musulmanes respecto al orden y disposición de los versículos y capítulos del Corán.

También sabemos que en aquellos tiempos los árabes estaban dotados de poderosas memorias, por lo tanto, no había motivo para inquietarse porque el Corán pudiera ser olvidado o alterado. Además, no es razonable imaginar que los musulmanes pudiesen haber sido tan descuidados o débiles que no podían cuidar tanto del Corán como de los dichos del Profeta al mismo tiempo.

Es inconcebible que tal pueblo en el que se contaban muchas grandes personalidades, y que poseía además talentos otorgados por Dios para memorizar, no podrían estar capacitados para encargarse de dos tesoros al mismo tiempo.

De todas maneras, de acuerdo a la Shi‘ah y a los expertos en hadices sunnitas ulteriores (conjuntamente con los califas posteriores, desde ‘Umar ibn ‘Abd-ul ‘Aziz en adelante), esta opinión no era compatible con las claras instrucciones coránicas en cuanto a seguir el modelo de conducta islámica que el Profeta presentó en su Sunnah.

No se puede imaginar que el fundador de una escuela de pensamiento deba presentar sus ideas pero que tras su muerte o incluso antes, a la gente se le diga que ignore lo que él dijo o hizo y que no lo mencione o registre. ¿Se puede esperar que la gente, en tal caso, comprenda las enseñanzas de dicha escuela, teniendo en cuenta que era el resultado de la Revelación y la gente no tenía acceso inmediato y directo a su fuente?

¿Cómo puede ser posible que se requiera a la gente que comprenda el Corán, en tanto deben ignorar las enseñanzas de la persona a la cual el Corán fue revelado? A quien, de acuerdo al mismo Corán, se le encargó enseñar y explicar el Corán.

En todo caso, hay también claras instrucciones del mismo Profeta, narradas tanto por sabios shias como sunnis, sobre la necesidad de transmitir sus hadices a otros. Por ejemplo, en el último año de su bendita vida y mientras regresaba de La Meca en su última peregrinación o Peregrinación de Despedida (haÿÿat-ul wadâ’), en una famosa e histórica declaración, el Profeta dijo:

« نَضَّرَ اللَّهُ عَبْدًا سَمِعَ مَقَالَتِي فَوَعَاهَا ثُمَّ أَدَّاهَا إِلَى مَنْ لَمْ يَسْمَعْهَا » .

“¡Que Al·lâh torne bienaventurado a un siervo que ha escuchado mis palabras, las asimila y luego las transmite a aquellos que no las han escuchado!”.29

Hay muchas personas que transmiten el conocimiento aun cuando ellas mismas no puedan estar bien informadas, e igualmente, hay mucha gente que puede transmitir el conocimiento a aquellos más informados que ellos mismos. En muchas tradiciones el Profeta suplicaba por aquellos que escuchaban sus tradiciones y luego las transmitían a otros. Por ejemplo, Bujâri en su Sahih narra que el Profeta dijo:

« فَلْيُبَلِّغْ الشَّاهِدُ الْغَائِبَ فَرُبَّ مُبَلَّغٍ أَوْعَى مِنْ سَامِعٍ » .

“El presente debe transmitir al ausente, puesto que es posible que halla algunas personas entre los ausentes que puedan comprender mejor que aquellos que están presentes”.30

En efecto, muchos Compañeros del Profeta, como así también los grandes narradores de hadices, tales como Imam Ahmad ibn Hanbal, Muslim y Bujâri, quienes vinieron luego y compilaron los hadices del Profeta e incluso los dichos de sus compañeros y aquellos que les siguieron (at-tâbi‘in), se sintieron con la responsabilidad de registrar los hadices y ponerlos a disposición de los demás.

Éste fue uno de los medios a través de los cuales la cultura islámica pudo expandirse más y más. Las enseñanzas del Profeta eran necesarias no solo para aquellos que tuvieron acceso directo a él y pudieron aprenderlas de él mismo, sino también por todos aquellos que vinieron después.

Merece ser mencionado aquí que desde el principio los Shias prestaron gran atención a la sunnah del Enviado de Dios (BP) y estaban determinados a registrar sus hadices como un prerrequisito para la correcta práctica y ejecución de su Mensaje, aún cuando algunos de ellos perdieron sus vidas por llevar a cabo ello y otros fueron hechos prisioneros.

La Sunnah y la Gente de la Casa del Profeta (BP):

Nos dirigimos ahora al rol que desempeña la Familia del Profeta (BP) en presentar el Islam. Esto abarcará dos tópicos: La justificación para considerar a la Familia del Profeta como una fuente confiable para comprender el Islam, y la necesidad de adherirse a sus enseñanzas para comprender el Islam.

Respecto al primer tópico, en general no existe desacuerdo entre los musulmanes en cuanto a la validez de seguir las enseñanzas de la Familia del Profeta (BP) para comprender el Islam. Esto incluye a los sunnitas, quienes consideran incluso a todos los Compañeros del Profeta como fuentes fidedignas para comprender el Islam31.

La justificación para seguir las enseñanzas de la Familia del Profeta (BP) se torna más clara aún cuando nos remitimos a los hadices del Profeta (BP) sobre su Familia, y examinamos los dichos de los sabios sunnitas sobre el conocimiento de ‘Ali y los miembros de la Casa Profética. Por ejemplo, Abû Hanifah dice:

لولا السنتان لهلك النعمان .

Si no hubiese sido por esos dos años, ciertamente que yo hubiese sido aniquilado.

Esos “dos años” fue el período que él pasó estudiando con el Imam Ya‘far As-Sâdiq, el sexto Imam, y asistiendo a sus clases.32

El Imâm Mâlik ibn Anas dice:

ما رأتْ عينٌ ، ولا سمعتْ اُذنٌ ، ولا خطرَ على قلبِ بشر أفضلَ من جعفر الصّادق فضلاً وعلماً وعبادةً وورعاً .

Ningún ojo ha visto, ni ningún oído ha escuchado, y no ha concebido el corazón de ningún ser humano a alguien mejor que Ÿa‘far As-Sâdiq en cuanto a virtud, conocimiento, ascetismo y servidumbre a Dios.33

Esto es lo que Ibn Taimiiah transmite del Imâm Mâlik en su libro.34

De este modo, no existe ambigüedad aquí y es por ello que muchos sabios sunnitas tales como el fallecido Sheij Ash-Shaltût han indicado claramente que todo musulmán puede actuar de acuerdo a una de las cinco escuelas islámicas de Fiqh (Jurisprudencia Islámica): Ÿa‘fari, Hanafi, Hanbali, Mâliki y Shâfi‘i.

La razón es clara, puesto que si uno no aceptara que el Imam Ÿa‘far As-Sâdiq (P) u otro de los Imames de la Familia del Profeta (BP) poseyó más conocimiento o mejor acceso al conocimiento del Profeta que el resto, entonces por lo menos debería admitir que él (P) debe ser al menos igual a otros, sobre todo cuando instruyó a sabios tales como Abû Hanifah, el Imâm de los musulmanes hanafitas.

Se espera, por lo tanto, que la gente instruida o que está buscando la verdad, examine todas las fuentes islámicas disponibles, y por medio de ello llegue a una conclusión sobre las vías a través de las cuales los musulmanes pueden llevar vidas ejemplares. Ciertamente que una fuente muy rica y valiosa la constituyen las enseñanzas de la Gente de la Casa del Profeta (BP).

Sin embargo, históricamente, por una u otra razón, quizás debido a algún tipo de presión, no todos los sabios transmitieron plenamente las tradiciones de la Familia del Profeta. Así, es absolutamente claro que todo aquel que trate de comprender el Islam y la Sunnah del Profeta (BP) puede referirse a las enseñanzas de su Familia.

Ahora, veamos si es necesario referirse o no a la Familia del Profeta (BP) para comprender el Islam o si conforma simplemente un asunto de elección. Para proporcionar una respuesta me centraré en algunas tradiciones del Profeta (BP) narradas por grandes narradores de hadices sunnitas y que son aceptadas tanto por sabios sunnitas como shiítas.

Pero ante todo es necesario hacer notar que todas las enseñanzas de la Familia del Profeta (BP) estuvieron siempre basadas en el Glorioso Corán y la Sunnah del Profeta (BP). Nadie pensará que, por ejemplo, el Imam As-Sâdiq (P) hubiese dicho algo sobre el Islam de acuerdo a su propia opinión.

Todo lo que él y el resto de los Imames manifestaron fue exactamente lo que recibieron del Enviado de Dios (BP). Hay muchas tradiciones al respecto. Por ejemplo, en Usûl Al-Kâfi encontramos que el Imam As-Sâdiq (P) dice que todo lo que él dijo fue lo que recibió a través de sus ascendientes, y éstos a su vez del Profeta (BP). Éste es un punto crucial: todos los hadices o narraciones de los Imames (P) fueron recibidos directamente del Profeta (BP).

Una de las narraciones que indican la necesidad de seguir a la Familia del Profeta es el famoso Hadiz Az-Zaqalain. Este hadiz fue pronunciado por el Profeta del Islam (BP) en diferentes ocasiones, incluyendo el día de ‘Arafah durante su última peregrinación, y el día 18 de Dhûl Hiÿÿah, en la localidad conocida como Gadir Jumm. A pesar de diferencias menores en la expresión, el contenido es el mismo en todas las versiones narradas del hadiz. Por ejemplo, según una de las versiones del hadiz, el Profeta (BP) dijo:

« إِنِّي قَدْ تَرَكْتُ فِيكُمْ الثَّقَلَيْنِ أَحَدُهُمَا أَكْبَرُ مِنْ الآخَرِ كِتَابُ اللَّهِ عَزَّ وَجَلَّ حَبْلٌ مَمْدُودٌ مِنْ السَّمَاءِ إِلَى الأَرْضِ وَعِتْرَتِي أَهْلُ بَيْتِي أَلا إِنَّهُمَا لَنْ يَفْتَرِقَا حَتَّى يَرِدَا عَلَيَّ الْحَوْضَ » .

“Por cierto que he dejado entre vosotros dos cosas preciosas (Az-Zaqalain). Una es más grande que la otra: el Libro de Dios, Imponente y Majestuoso, el cual es un cordel que se extiende del Cielo hacia la Tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahlu baiti). Sabed que ambos no se separarán jamás hasta que vuelvan a mí en la Fuente”.35

En otra versión del hadiz el Profeta (BP) dijo:

‏« ‏إني تارك فيكم ما إن تمسكتم به لن تضلوا بعدي أحدهما أعظم من الآخر كتاب الله حبل ممدود من السماء إلى الأرض وعترتي أهل بيتي ولن يتفرقا حتى يردا علي الحوض فانظروا كيف ‏ ‏تخلفوني ‏ ‏فيهما » .

“Dejo entre vosotros aquello a lo que, si os aferráis, no os extraviaréis jamás. Uno es más grande que el otro: El Libro de Dios, el cual es un cordel que se extiende desde el Cielo hacia la Tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahl-u baiti) y no se separarán jamás uno de otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente. Así pues, observad cómo los tratáis después de mí”.36

Esto muestra que el Profeta (BP) estaba preocupado por la manera en que los musulmanes, o por lo menos algunos de ellos, tratarían al Corán y a su Familia. En otro hadiz él dijo:

‏‏‏«‏ ‏إني تارك فيكم خليفتين كتاب الله حبل ممدود ما بين السماء والأرض ‏أو ما بين السماء إلى الأرض ‏ ‏وعترتي أهل بيتي وإنهما لن يتفرقا حتى يردا علي ‏ ‏الحوض » .

“Dejo entre vosotros dos sucesores: el Libro de Dios, el cual es un cordel que se extiende entre el Cielo y la Tierra (o desde el Cielo hacia la Tierra), y mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahl-u baiti). Ambos no se separarán jamás uno de otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente (de Kauzar)”.37

Estas narraciones pueden ser encontradas en la mayoría de las fuentes sunnitas, tales como: Sahih Muslim (T. 8, p. 25, nº 2408); Musnad, del Imam Ahmad (T. 3, p. 388, nº 10720), Sunan, de Ad-Darimi (T. 2, p. 432), y Sahih, de At-Tirmidhi (T. 5, p. 6432, nº 3788). Fueron mencionadas también en libros como Usud Al-Gâbah, de Ibn Azir (T. 2, p. 13), As-Sunan Al-Kubrâ, de Al-Baihaqi (T. 2, p. 198) y Kanz Al-‘Ummâl, de Muttaqi Al-Hindi (T. 1, p. 44).

El significado del hadiz es claro respecto al hecho de que el Profeta ha dejado entre nosotros dos cosas preciosas: El Corán y su Familia, y que mientras la gente se aferre a ambos no se extraviarán. Esto demuestra que estas dos cosas estarán siempre en armonía una con otra, y que jamás se contradirán una a otra; de otra manera, el Enviado de Dios (BP) nunca hubiese dado la orden de seguir a ambas.

La gente permanecería perpleja y confundida respecto a qué hacer si Ahl-ul Bait (P) les ordenaba dirigirse hacia una dirección y el Libro de Dios ordenara dirigirse hacia otra. A pesar de que este hecho se entiende implícitamente desde el comienzo del hadiz, el mismo Profeta (BP), seguidamente, confirmó explícitamente este hecho al decir:

“Ambos no se separarán uno de otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente de Kauzar”.

De este modo, según todas sus versiones, este hadiz indica que:

• Desde épocas del Profeta (BP) hasta el fin del mundo el Libro de Dios y la Familia del Profeta (Ahl-ul Bait) estarán siempre juntos.

• Nadie puede decir que el Libro de Dios es suficiente y que no necesitamos de Ahl-ul Bait (P), o viceversa, puesto que el Enviado de Dios (BP) claramente dijo: “Dejo dos cosas preciosas a las que os debéis aferrar, y si hacéis así, no os desviaréis jamás”.

Ahl-ul Bait (P) jamás yerran y siempre son veraces.

• La Familia del Profeta, al igual que el Corán mismo, gozará de un tipo de continuidad hasta el Día del Juicio, en que se reunirán con el Profeta junto a la Fuente de Kauzar. De este modo, Ahl-ul Bait (P) jamás desaparecerá, ni siquiera por un breve período de tiempo.

Otro hadiz es el Hadiz de As-Safinah (El Arca). Todos los musulmanes han narrado que el Profeta dijo:

« مثل أهل بيتي فيكم مثل سفينة نُوحٍ مَنْ ركبها نجا ومَنْ تخلَّف عنها غرق » .

“El ejemplo de la Gente de mi Casa (ahl-u baiti) entre vosotros es como el ejemplo del Arca de Noé (P). Todo aquel que se embarcó en ella se salvó, y todo el que se rezagó de la misma se ahogó”.

En otro hadiz el Profeta (BP) añade algo más. Tras comparar a su Familia con el Arca de Noé, los asemejó también a la Puerta de Hittah de las tribus de los Hijos de Israel: «Entrad por la puerta prosternándoos, y decid: “¡Remisión!; entonces os perdonaremos vuestros pecados…».38 Esto significa entonces que todo aquel que ingrese al conocimiento y acepte el consejo de su Familia, y sea modesto y humilde con ellos, será perdonado y guiado por Dios.

Ibn Haÿar, gran sabio sunnita, asegura que la razón por la cual el Profeta comparó a su Familia con el Arca de Noé (P) es que todo aquel que ame y respete a la Familia del Profeta y se aferre a la guía de los hombres de conocimiento de esa Familia será salvado de la oscuridad del conflicto y el desacuerdo, mientras que aquellos que se rehúsen a estar con la Familia del Profeta serán ahogados en el mar de la ingratitud frente a la bendición divina y serán destruidos.

Luego, él continúa explicando por qué el Profeta comparó a su Familia con Bâb Al-Hittah. Ibn Haÿar dice que de acuerdo al Corán, todo el que entre por esta Bâb Al-Hittah (la cual puede significar la puerta de Jericó o la de Jerusalén -Bait Al-Maqdis-) con humildad y pida el perdon de Dios, lo recibirá.

Él concluye que así como la entrada a través de esta puerta conduce hacia el perdón a las tribus de los Hijos de Israel, seguir las enseñanzas y consejos de la Familia del Profeta conducirá al perdón a la nación islámica (ummah).39 En otro hadiz, el Profeta (BP) comparó a su Familia con las estrellas en el cielo que ayudan a los viajeros a encontrar su camino:

« النجوم أمان لأهل الأرض من الغرق ، وأهل بيتي أمان لأمتي من الاختلاف ( في الدين ) فإذا خالفتها قبيلة من العرب ( يعني في أحكام الله عز وجل ) اختلفوا فصاروا حزب إبليس » .

“Las estrellas protegen a los habitantes de la Tierra de ahogarse, y mi Ahl-ul Bait son los protectores de mi comunidad contra la discordia (en los asuntos de la religión). Por lo tanto, si un grupo de entre los árabes se opone a Ahl-ul Bait (es decir, en lo referente a los Mandatos de Dios, Poderoso e Imponente), se habrá dividido y se habrá convertido en partidario de Satanás”.40

El Hadiz de As-Safinah es sus diversas versiones, al igual que el hadiz previamente citado, enfatiza la importancia que posee la Familia del Profeta. Puede ser encontrado en diferentes libros sunnitas, por ejemplo, en Al-Mustadrak, de Hâkim An-Nishâbûri (T. 3, pp. 149 y 151); en Arba‘in Hadiz, de An-Nabhâni; en As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah, de Ibn Haÿar, entre otras fuentes.

De acuerdo a estas tradiciones o dichos del Enviado de Dios (BP), seguir la guía de la Gente de la Casa del Profeta (BP) es de suma necesidad; aquellos que se rehúsen a hacer ello serán incapaces de encontrar la recta dirección y serán ahogados en el mar de la ignorancia, el conflicto y el desacuerdo.

Así, concluimos que es válido apelar a las tradiciones o dichos de la Familia del Profeta para comprender lo que el Enviado de Dios (BP) mencionó y quiso decir, y que efectivamente es necesario hacer ello.

Nota: El Hadiz Az-Zaqalain se encuentra mencionado tanto en fuentes sunnitas como shiítas, por lo tanto, es un asunto en el que concuerdan todos los musulmanes. Sin embargo, existe una versión del hadiz en la cual se narra que el Profeta (BP) dijo: “mi Sunnah” en vez de “la Gente de mi Casa”.

A pesar de que podemos encontrar esta versión solo en algunas fuentes sunnitas, no es difícil comprender qué es lo que significa este hadiz, obviamente, suponiendo que esta versión también pueda ser autenticada.

En muchas tradiciones narradas por todos los musulmanes, el Profeta (BP) dijo: “Dejo entre vosotros dos cosas preciosas, el Glorioso Corán y mi Familia”, mientras que en pocas tradiciones transmitidas solo por un grupo en particular de musulmanes, se narra que ha dicho: “El Glorioso Corán y mi Sunnah”.

Irrebatiblemente, el resultado será que, como un lado de la comparación es el mismo, esto es, el Corán, entonces el otro lado también debe ser idéntico. Por lo tanto, “mi Sunnah” debe equivaler a “mi Familia” (es decir, “lo narrado de mí por ellos”); puesto que de otra manera deberíamos decir que el Profeta (BP) se contradijo a sí mismo.

De este modo, el mismo acto de recurrir a las enseñanzas y consejos de la Familia del Profeta (BP) es el mismo acto de recurrir a la Sunnah del Profeta (BP). Así, el único camino para alcanzar la Sunnah del Enviado de Dios y comprender exactamente lo que es la Sunnah, es referirse a esas personas que mantuvieron la más íntima relación con él y que conocían, mejor que nadie más, lo que él dijo, hizo o aprobó.

¿Quiénes conforman la Gente de la Casa (Ahl-ul Bait) del Profeta?

La otra cuestión se relaciona con el significado exacto de “la Gente de la Casa”. De acuerdo con muchos hadices, se ha requerido de nosotros que nos refiramos a la Gente de la Casa del Profeta: Ahl-ul Bait o ‘Itrah. ¿A qué se refieren estos términos, y qué personas están incluídas en la esfera de la Gente de la Casa del Profeta? ¿Acaso incluye a todos los parientes del Profeta, o sólo a algunos?

Se desarrollarán tres puntos separados en respuesta a estas preguntas, aún cuando cada punto pueda ser considerado como concluyente en sí mismo. No hay duda sobre la posición que posee la Gente de la Casa del Profeta en el Islam, pero puede hacer falta investigar el referente del término para ver si incluye a cualquier pariente del Enviado de Dios (BP) o no.

Por supuesto, no cabe dudas entre ninguno de los musulmanes que Fátima -la hija del Profeta-, el Imam ‘Ali y sus hijos: el Imam Hasan y el Imam Husein, son miembros de su familia. La única cuestión es si otros parientes del Profeta (BP) están incluidos o no, y si es así, hasta qué punto.

Algunos musulmanes sunnitas creen que todos los parientes del Enviado de Dios (BP) están incluidos. Naturalmente, excluyen a aquellos que no abrazaron el Islam, como Abû Lahab, uno de los tíos del Profeta (BP) y al mismo tiempo uno de sus más hostiles enemigos que ha sido maldecido en el Sagrado Corán.

Los musulmanes shias, por lo contrario, creen que Ahl-ul Bait son aquellos de entre sus parientes que poseen niveles apropiados de fe y conocimiento, lo que los hace dignos de ser mencionados junto al Corán en el Hadiz Az-Zaqalain y otros. Además, ellos creen que el Profeta mismo los ha precisado claramente.

Primer Punto

Cada vez que tenemos dudas respecto a los alcances de algo tal como una norma o un concepto, pero sabemos que es necesariamente verdadero hasta cierto límite, más allá del cual cobra gravedad, debemos hacer uso de la precaución y observar solo el mínimo.

Por ejemplo, supón que alguien está inseguro si en su oración al comienzo de los dos primeros ciclos (rak‘ah) puede recitar solo la Sûrah Al-Fâtihah o si puede recitar otros capítulos del Corán también; la razón determina que debe hacer uso de la precaución y recitar aquello respecto a lo cual está seguro -es decir, la Sûrah Al-Fâtihah.

Ahora, en nuestro caso, si alguien tiene una duda respecto a la esfera del término Ahl-ul Bait o términos similares, está racionalmente obligado a restringirse al mínimo respecto a lo cual está seguro.

Por lo tanto, si dudamos si Dios aprueba que nos refiramos a otra gente que Fátima y su familia, juntamente con el Corán, como parte de la Gente de la Casa del Profeta (BP), el intelecto nos instruye a ejercer la precaución y a limitarnos a aquella gente que definitivamente se halla incluida en la esfera del término.

Segundo Punto

Vimos anteriormente que a la Gente de la Casa del Profeta (BP) se le ha otorgado una elevada posición. El Enviado de Dios (BP) los ha mencionado como próximos al Corán: “Dejo entre vosotros dos cosas preciosas, el Corán y la Gente de mi Casa, y ambos no se separarán uno del otro”.

Por lo tanto, la Gente de la Casa del Profeta están siempre con el Corán y siempre lo estarán; ellos nunca se contradirán entre sí. Manteniendo este criterio en nuestra mente, examinemos la historia de los principios del Islam a fin de encontrar entre los parientes del Profeta a aquellos que se ajustan a ello.

Las únicas personas a las que puede haberse referido el Profeta (BP) como su asociado y como que conforman colectivamente un asociado del Corán son ‘Ali, su esposa Fátima y sus hijos. Nadie más entre los musulmanes, ya sea sunni o shi‘ah, afirma que otros parientes del Profeta tuvieron un mayor conocimiento o piedad que esta familia o que sirvieron al Islam más que ellos.

Además, nadie puede decir que la expresión “la Gente de la Casa del Profeta” pueda incluir a todos los parientes del Enviado de Dios (BP), puesto que algunos de ellos como Abû Lahab fueron incrédulos e incluso aquellos que creyeron en el Islam no todos estuvieron al mismo nivel. Muchos de ellos eran personas muy simples y aceptaron el Islam bastante tarde.

En efecto, las únicas personas para quienes la posición de adjuntos permanentes al Corán (en otras palabras, “infalibilidad”) es sostenida, son Fátima y su familia. Similarmente, si a un musulmán se le preguntara quién podría ser infalible, él, o mencionará a este grupo, en concordancia con la creencia Shi‘ah, o a ninguno absolutamente, puesto que los no-shias no alegan la infalibilidad para ningún grupo de gente más que para los profetas.

En otras palabras, no presentará a nadie más como que constituye un asociado permanente del Corán. Aquí no estamos presentando un círculo vicioso en el sentido de que estas personas son infalibles porque la Shi‘ah alega que ellos lo son. El tema de la infalibilidad será tratado luego en su lugar apropiado.

Nuestro argumento aquí es que, de acuerdo a las narraciones del Profeta (BP), debe necesariamente haber un grupo de su familia que estará siempre con la Verdad, y desde que esta posición ha sido reclamada exclusivamente por estas personas, es claro que el Profeta tuvo en mente solo a aquellos para quienes la infalibilidad ha sido sostenida.

Si los no-shias hubiesen alegado que algunas personas diferentes a aquellos identificados por la Shi‘ah fueron infalibles, uno debería juzgar entre las dos demandas. Sin embargo, éste no es el caso, y si se espera que la narración del Profeta deba tener algún sentido, la posición de la Shi‘ah parece, en consecuencia, proveer la única solución.

Tercer Punto

El Profeta (BP) mismo ha clarificado qué es lo que quiso decir con Ahl-ul Bait o Al-‘Itrah. Esto es reflejado en los siguientes hadices que se pueden encontrar en la mayoría de las fuentes sunnitas:

1. Muslim narra de Umm Al-Mu’minin ‘Aishah:

‏‏خرج النبي ‏ ‏صلى الله عليه وسلم ‏ ‏غداة ‏ ‏وعليه ‏ ‏مرط ‏ ‏مرحل ‏ ‏من شعر أسود فجاء ‏ ‏الحسن بن علي ‏ ‏فأدخله ثم جاء ‏ ‏الحسين ‏ ‏فدخل معه ثم جاءت ‏ ‏فاطمة ‏ ‏فأدخلها ثم جاء ‏ ‏علي ‏ ‏فأدخله ثم قال: ﴿ إنما يريد الله ليذهب عنكم ‏ ‏الرجس ‏ ‏أهل البيت ويطهركم تطهيرا ﴾ .

El Enviado de Dios (BP) salió de mañana usando un manto estampado de lana negro, y Hasan, el hijo de ‘Ali vino hacia él. El Enviado de Dios hizo entrar a Hasan con él bajo el manto. Luego, llegó Husein y entró con él.

Después llegó Fátima y también la hizo ingresar. Luego llegó ‘Ali, y a él también le hizo entrar bajo el manto (por lo que el manto cubría al Profeta, ‘Ali, Fátima, Hasan y Husein). Tras ello el Enviado de Dios (BP) dijo: «Ciertamente que Al·lâh solo desea alejar de vosotros la impureza Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera».41

2. Muslim narra de Sa‘d ibn Abi Waqqâs, que Mu‘awiiah le preguntó por qué él se había rehusado a insultar a ‘Ali42. Sa‘d le respondió:

ذكرت ثلاثا قالهن له رسول الله ‏ ‏صلى الله عليه وسلم ‏ ‏فلن أسبه لأن تكون لي واحدة منهن أحب إلي من ‏حمر النعم. ‏سمعت رسول الله ‏ ‏صلى الله عليه وسلم ‏ ‏يقول له‏ ‏خلفه ‏ ‏في بعض مغازيه فقال له ‏ ‏علي ‏ ‏« يا رسول الله ‏ ‏خلفتني ‏ ‏مع النساء والصبيان » فقال له رسول الله ‏ ‏صلى الله عليه وسلم : ‏« ‏أما ‏ ‏ترضى أن تكون مني بمنزلة ‏ ‏هارون ‏ ‏من ‏ ‏موسى ‏ ‏إلا أنه لا نبوة بعدي » وسمعته يقول يوم ‏ ‏خيبر ‏« ‏لأعطين الراية رجلا يحب الله ورسوله ويحبه الله ورسوله » قال فتطاولنا لها فقال « ادعوا لي ‏ ‏عليا »‏ ‏فأتي به ‏ ‏أرمد ‏ ‏فبصق في عينه ودفع الراية إليه ففتح الله عليه ولما نزلت هذه الآية : ﴿ فقل تعالوا ندع أبناءنا وأبناءكم﴾ . ‏دعا رسول الله ‏ ‏صلى الله عليه وسلم ‏ ‏عليا ‏ ‏وفاطمة ‏ ‏وحسنا ‏ ‏وحسينا ‏ ‏فقال « اللهم هؤلاء أهلي » .

Recordé tres dichos del Enviado de Dios (BP) respecto a ‘Ali, que hacen que yo nunca lo maldiga. Si yo hubiese poseído solo una de estas cualidades, ello hubiese sido mejor para mí que los camellos rojizos43. El primero es:

Lo que escuché del Profeta cuando quiso dirigirse hacia una de sus expediciones militares (la Batalla de Tabûk, dejando a ‘Ali encargado de Medina). ‘Ali (que estaba muy triste por no tener la gracia de poder unirse al ejército y luchar por la causa de Dios, presentándose ante el Profeta) le dijo:

“¡Oh Enviado de Dios! ¿Acaso me dejas con las mujeres y los niños?”

El Enviado de Dios (BP) le respondió:

“¿Acaso no te complace que tengas en relación a mí, la posición que Aarón tenía en relación a Moisés, excepto que no habrá profecía después de mí?”

Lo segundo es: Escuché del Enviado de Dios (BP) que en el Día de la Conquista de Jaibar dijo: “Ciertamente que daré el estandarte (del Islam) a un hombre que ama a Al·lâh y a Su Mensajero y a quien Al·lâh y su Mensajero aman”.

Todos lo esperábamos para nosotros, pero el Profeta (BP) dijo: “¡Llamad a ‘Ali!”. Ali llegó en tanto le adolecían los ojos. El Profeta puso saliva en sus ojos y le dio el estandarte y Al·lâh por medio de él nos garantizó la victoria.

Tercero: Cuando fue revelada la aleya sobre la Mubâhalah44 el Profeta llamó a ‘Ali, Fâtimah, Hasan y Husein y dijo: “¡Dios mío! Ellos son mi Familia (ahli)”.45

3. Muslim narra que algunas personas requirieron a Zaid ibn Arqam que les dijera lo que había escuchado del Profeta. Él dijo:

لَقَدْ كَبِرَتْ سِنِّي وَقَدُمَ عَهْدِي وَنَسِيتُ بَعْضَ الَّذِي كُنْتُ أَعِي مِن ْرَسُولِ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ فَمَا حَدَّثْتُكُمْ فَاقْبَلُوا وَمَا لا فَلا تُكَلِّفُونِيهِ ثُمَّ قَالَ قَامَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ يَوْمًا فِينَا خَطِيبًا بِمَاءٍ يُدْعَى خُمًّا بَيْنَ مَكَّةَ وَالْمَدِينَةِ فَحَمِدَ اللَّهَ وَأَثْنَى عَلَيْهِ وَوَعَظَ وَذَكَّرَ ثُمَّ قَالَ « أَمَّا بَعْدُ أَلا أَيُّهَا النَّاسُ فَإِنَّمَا أَنَا بَشَرٌ يُوشِكُ أَنْ يَأْتِيَ رَسُولُ رَبِّي فَأُجِيبَ وَأَنَا تَارِكٌ فِيكُمْ ثَقَلَيْنِ أَوَّلُهُمَا كِتَابُ اللَّهِ فِيهِ الْهُدَى وَالنُّورُ فَخُذُوا بِكِتَابِ اللَّهِ وَاسْتَمْسِكُوا بِهِ » فَحَثَّ عَلَى كِتَابِ اللَّهِ وَرَغَّبَ فِيهِ ثُمَّ قَالَ « وَأَهْلُ بَيْتِي أُذَكِّرُكُمْ اللَّهَ فِي أَهْلِ بَيْتِي أُذَكِّرُكُمْ اللَّهَ فِي أَهْلِ بَيْتِي أُذَكِّرُكُمْ اللَّهَ فِي أَهْلِ بَيْتِي » فَقَالَ لَهُ حُصَيْنٌ وَمَنْ أَهْلُ بَيْتِهِ يَا زَيْدُ أَلَيْسَ نِسَاؤُهُ مِنْ أَهْلِ بَيْتِهِ قَالَ نِسَاؤُهُ مِنْ أَهْلِ بَيْتِهِ وَلَكِنْ أَهْلُ بَيْتِهِ مَنْ حُرِمَ الصَّدَقَةَ بَعْدَهُ قَالَ وَمَنْ هُمْ قَالَ هُمْ آلُ عَلِيٍّ وَآلُ عَقِيلٍ وَآلُ جَعْفَرٍ وَآلُ عَبَّاسٍ .

“Estoy muy viejo y ello sucedió mucho tiempo atrás. He olvidado también algo de lo que yo sabía del Enviado de Dios. Así que, todo lo que os diga aceptadlo, y lo que no os diga, no me forcéis a decirlo”.

Luego dijo que: “Cierta vez el Profeta se puso de pie para hablarnos en un lugar situado entre La Meca y Medina llamado Jumm.”

El Profeta alabó y engrandeció a Dios y luego de sermonear y recordar a Dios dijo: “¡Oh gente! Sabed que yo soy un ser humano y pronto un Mensajero venido de parte de mi Dios (el Ángel de la Muerte) me llamará y yo le responderé. Ciertamente que dejo entre vosotros dos cosas preciosas. La primera es el Libro de Dios, en el cual hay guía y luz; así pues, aferraos al Libro de Dios”.

Habiendo estimulado e impulsado a la gente a hacer ello, el Profeta dijo luego: “Y la segunda es la Gente de mi Casa”. Luego, Husein ibn Subrah dijo: “¡Oh Zaid! ¿Quiénes son la Gente de la Casa del Profeta? ¿Acaso sus esposas están incluidas?”Zaid respondió que las esposas del Profeta eran sus parientes, pero que la Gente de su Casa eran aquellos que no podían aceptar caridad (sadaqah), en cambio sus esposas no poseen tal posición.

Luego la persona dijo: “Encontes, ¿quiénes son ellos?”. Zaid respondió: “La familia de ‘Ali (el primo del Profeta), la familia de ‘Aqil (hermano de ‘Ali), la familia de Ya‘far (otro hermano de ‘Ali), y la familia de ‘Abbâs (el tío del Profeta y de ‘Ali)”.46

4. Bajo el mismo título Muslim menciona otra versión del hadiz, el comienzo del cual es igual que el mencionado arriba, pero el final del mismo es diferente. De acuerdo a esta versión, en respuesta a la pregunta de si las esposas del Profeta estarían incluidas dentro de “la Gente de su Casa”, Zaid ibn Arqam dice:

لا وَايْمُ اللَّهِ إِنَّ الْمَرْأَةَ تَكُونُ مَعَ الرَّجُلِ الْعَصْرَ مِنْ الدَّهْرِ ثُمَّ يُطَلِّقُهَا فَتَرْجِعُ إِلَى أَبِيهَا وَقَوْمِهَا أَهْلُ بَيْتِهِ أَصْلُهُ وَعَصَبَتُهُ الَّذِينَ حُرِمُوا الصَّدَقَةَ بَعْدَهُ .

¡No, juro por Dios! Una esposa vive con su esposo por un período de tiempo y luego ella puede divorciarse y regresar a su padre y familia. La gente de la Casa del Profeta son solo aquellos que son de la misma raíz y origen (del Profeta y) aquéllos a quienes se les prohibió tomar caridad (incluso) después (de la muerte) del Profeta.47

De este modo, la expresión “la Gente de la Casa del Profeta” (Ahl-ul Bait) no incluye a todos los parientes del Enviado de Dios (BP). Las esposas del Profeta no son consideradas como pertenecientes a la Gente de la Casa en este sentido particular, aún cuando ellas son miembros de su familia y muy respetadas. De acuerdo a los hadices, la expresión Ahl-ul Bait o Al-‘Itrah tiene un sentido específico y limitado.

Basados en los hadices, los sabios shias creen que todo descendiente de Hâshim, el bisabuelo del Profeta, es en un sentido gente de su Casa y llamado “seiied”. Existen ciertas normas en la jurisprudencia islámica pertinentes a ellos, tales como la prohibición de aceptar caridad.

Pero nuevamente, de acuerdo a los hadices y a los argumentos arriba mencionados, el término Ahl-ul Bait, en su sentido coránico y en el sentido utilizado en los hadices proféticos tales como aquellos de Az-Zaqalain, As-Safinah y el del “manto”, es más limitado, puesto que éste se aplica solo a Fátima, ‘Ali, Hasan y Husein y tras ellos a otros Imames de su Familia.

5. El Imam Ahmad ibn Hanbal narra de ‘Umar ibn Maimûn que él dijo:

إِنِّي لَجَالِسٌ إِلَى ابْنِ عَبَّاسٍ إِذْ أَتَاهُ تِسْعَةُ رَهْطٍ فَقَالُوا يَا أَبَا عَبَّاسٍ إِمَّا أَنْ تَقُومَ مَعَنَا وَإِمَّا أَنْ يُخْلُونَا هَؤُلَاءِ قَالَ فَقَالَ ابْنُ عَبَّاسٍ بَلْ أَقُومُ مَعَكُمْ قَالَ وَهُوَ يَوْمَئِذٍ صَحِيحٌ قَبْلَ أَنْ يَعْمَى قَالَ فَابْتَدَءُوا فَتَحَدَّثُوا فَلَا نَدْرِي مَا قَالُوا قَالَ فَجَاءَ يَنْفُضُ ثَوْبَهُ وَيَقُولُ أُفْ وَتُفْ وَقَعُوا فِي رَجُلٍ لَهُ عَشْرٌ ...

Estaba yo sentado junto a Ibn ‘Abbâs y he ahí que llegó un grupo de nueve (personas) y dijeron: “¡Oh Ibn ‘Abbâs! O te levantas y vienes con nosotros o bien nos reunimos a solas entre todos éstos”. Dijo Ibn ‘Abbâs: “Iré con vosotros”. Dijo (el narrador): “Él en ese entonces se encontraba sano antes de quedar ciego”. Dijo (Ibn ‘Abbâs): “¡Comenzad!”. Y le hablaron. No sabemos qué dijeron. Dijo (el narrador): Entonces comenzó a sacudirse la ropa y a decir: “¡Uf! ¡Uf! ¡Hablan mal acerca de un hombre que tiene más de diez virtudes que nadie más posee!...”

El narrador añade que luego Ibn ‘Abbâs comenzó a describir la posición de ‘Ali a los ojos del Profeta y algunos de sus méritos. Él mencionó la conquista de Jaibar a manos de ‘Ali y el anunciamiento de la revelación de Sûra At-Tawbah a los politeístas por medio de ‘Ali.48 Luego mencionó otro evento en el cual el Enviado de Dios (BP) se dirigió a sus primos preguntando:

« أَيُّكُمْ يُوَالِينِي فِي الدُّنْيَا وَالآخِرَةِ » .

“¿Quién de vosotros me secundará en (lo relacionado a) esta vida y la otra?”.

Imam Ahmad dice que todos los primos del Profeta se abstuvieron de darle una respuesta positiva. Hubo solo una respuesta positiva y esa fue la de ‘Ali. Esta pregunta y respuesta se repitieron una vez más en la misma reunión. Finalmente, el Profeta dijo:

« أَنْتَ وَلِيِّي فِي الدُّنْيَا وَالآخِرَةِ » .

“Tú eres mi wali (viceregente) en esta vida y en la otra”.

Ibn ‘Abbâs también mencionó que ‘Ali fue el primer hombre que abrazó el Islam. Otro de los eventos que según ‘Umar ibn Maimûn mencionó Ibn ‘Abbâs entre las diez cualidades de ‘Ali (P), y que es muy relevante para nuestra discusión aquí, es que:

أَخَذَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ ثَوْبَهُ فَوَضَعَهُ عَلَى عَلِيٍّ وَفَاطِمَةَ وَحَسَنٍ وَحُسَيْنٍ فَقَالَ ﴿ إِنَّمَا يُرِيدُ اللَّهُ لِيُذْهِبَ عَنْكُمْ الرِّجْسَ أَهْلَ الْبَيْتِ وَيُطَهِّرَكُمْ تَطْهِيرًا ﴾ .

El Profeta (BP) tomó su manto y lo colocó sobre ‘Ali, Fátima, Hasan y Husein, y dijo: «Ciertamente que Al·âah solo desea alejar de vosotros la impureza, Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera».49

6. At-Tirmidhi narra que ‘Umar ibn Abi Salamah, el hijastro del Enviado de Dios (BP), dijo que:

نَزَلَتْ هَذِهِ الآيَةُ عَلَى النَّبِيِّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ إِنَّمَا يُرِيدُ اللَّهُ لِيُذْهِبَ عَنْكُمْ الرِّجْسَ أَهْلَ الْبَيْتِ وَيُطَهِّرَكُمْ تَطْهِيرًا فِي بَيْتِ أُمِّ سَلَمَةَ فَدَعَا النَّبِيُّ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ فَاطِمَةَ وَحَسَنًا وَحُسَيْنًا فَجَلَّلَهُمْ بِكِسَاءٍ وَعَلِيٌّ خَلْفَ ظَهْرِهِ فَجَلَّلَهُ بِكِسَاءٍ ثُمَّ قَالَ « اللَّهُمَّ هَؤُلاءِ أَهْلُ بَيْتِي فَأَذْهِبْ عَنْهُم الرِّجْسَ وَطَهِّرْهُمْ تَطْهِيرًا » قَالَتْ أُمُّ سَلَمَةَ وَأَنَا مَعَهُمْ يَا نَبِيَّ اللَّهِ قَالَ « أَنْتِ عَلَى مَكَانِكِ وَأَنْتِ إِلَى خَيْرٍ » .

Fue revelada esta aleya al Profeta (BP): «Ciertamente que Al·lâh solo desea alejar de vosotros la impureza, Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera» En casa de Umm Salamah, entonces el Profeta (BP) llamó a Fátima, Hasan y Husein y los cubrió con un manto, mientras que ‘Ali se encontraba a sus espaldas, y lo cubrió con un manto.

Luego dijo: “¡Dios mío! Ellos son la Gente de mi Casa (Ahl-u Baiti). ¡Aleja de ellos toda impureza y purifícalos sobremanera!”. Umm Salamah dijo: “¿Acaso yo estoy con ellos? ¡Oh! ¡Profeta de Dios!” Dijo: “Tú tienes tu propio lugar, y (ahí) estás bien”.50

De este modo, el Profeta confirmó el valor de Umm Salamah, pero no como miembro de Ahl-ul Bait (P).

7. El Imam Ahmad ibn Hanbal narra de Anas ibn Mâlik que:

‏ ‏عن أنس بن مالك أن النبي صلى لله عليه وسلم كان يمر ببيت فاطمة ستة أشهر إذا خرج إلى الفجر فيقول : «‏ ‏الصلاة يا أهل البيت ‏﴿ إنما يريد الله ليذهب عنكم الرجس أهل البيت ويطهركم تطهيرا ﴾».

(Luego de que la aleya de Tathir51 fuese revelada), durante seis meses (el Profeta) solía pasar por la casa de ‘Ali y Fátima cada mañana (en su camino hacia la Mezquita) para la Oración de la Alborada (Salât-ul Faÿr), y decir: “¡A la oración, oh Ahl-ul Bait! «Ciertamente que Al·lâh solo desea alejar de vosotros la impureza, Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera».52

Existen también hadices respecto al significado de “Qurbâ” (parientes cercanos), palabra que ha sido mencionada varias veces en el Sagrado Corán, como cuando el Enviado de Dios (BP) es ordenado no pedir ningún pago a la gente a cambio de sus enseñanzas, sino solo que amaran a su qurbâ, y ello para su propio beneficio:

﴿ لآ أَسْاَلُكُمْ عَلَيْهِ أَجْراً إِلاَّ الْمَوَدَّةَ فِي الْقُرْبَى ﴾

«No os pido por ello recompensa, sino el amor a mi familia (qurbâ)».53

Pero, ¿Quiénes son al-qurbâ? Az-Zamajshari, gran sabio y exegeta del Corán sunnita, dice que cuando este versículo fue revelado le preguntaron al Enviado de Dios (BP) a quiénes se refería esta aleya, respecto a los cuales todos debían ser respetuosos y deferentes. El Profeta (BP) respondió: “A ‘Ali, Fâtimah y sus dos hijos”.54

El Intelecto (al-‘aql)

La Shi‘ah cree que el intelecto y la razón constituyen una fuente fiable de conocimiento, y que se encuentran en completa armonía con la Revelación. De acuerdo a algunos hadices, Al·lâh posee dos pruebas (huÿÿah) a través de las cuales los seres humanos pueden comprender Su Voluntad:
Una interna, que es el intelecto (al-‘aql), y otra externa, que la constituyen los profetas. A veces el intelecto es llamado “el profeta interno”, y los profetas son llamados “el intelecto externo”.

Existe una ley establecida entre los juristas shias, respecto a que “Cualquier juicio del intelecto y la razón categórica es el mismo que el juicio de la religión (shar‘), y viceversa”. También es aceptado unánimemente que una de las condiciones de la responsabilidad moral o legal es poseer una mente e intelecto sano. Si alguien es insano no se lo considera responsable de sus actos.

Lo que se espera de la gente en materia de religión también varía de acuerdo a su capacidad mental y racional. Se espera que aquellos que son muy inteligentes y sagaces estén más preparados, sean más piadosos y obedientes que aquellos que son legos o ignorantes. Por ejemplo, de acuerdo a los dichos divinos (al-hadiz al-qudsi), Dios recompensa y castiga a la gente en proporción a su intelecto.

De acuerdo al Corán, Al·lâh requiere a todos los seres humanos que ejerciten su facultad racional y que mediten en sus signos y mensajes en el universo. En muchas ocasiones los incrédulos son reprobados y censurados debido a su falta de razonamiento o por no actuar de acuerdo a los requerimientos racionales.

Por ejemplo, son condenados debido a su ciega imitación de sus ancestros, y existen en él muchos versículos con preguntas retóricas, invitando a la gente a pensar, tales como:

﴿ أَفَلاَ يَعْقِلُونَ ﴾

« ¿Acaso no piensan?» 55

﴿ أَفَلا يَتَدَبَّرُونَ الْقُرْءَانَ ﴾

« ¿No meditan, acaso, en el Corán?» 56

﴿ إِنَّ فِي ذَلِكَ لاَيَاتٍ لِقَوْمٍ يَعْقِلُونَ ﴾

«Por cierto que en ello hay signos para los sensatos» 57

﴿ كَذَلِكَ نُفَصِّلُ الاَيَاتِ لِقَوْمٍ يَعْقِلُونَ ﴾

«Así dilucidamos nuestros signos a los sensatos…» 58

En general, el intelecto contribuye a los estudios religiosos en tres grandes áreas: La primera, para comprender las realidades del mundo, tales como la existencia de Dios, la veracidad de la religión y los hechos científicos.

La segunda es presentar los principios de los valores morales y las normas legales, tales como lo erróneo de la opresión y lo correcto de la justicia. La tercera es establecer patrones y procesos lógicos de razonamiento e inferencia. Estos tres roles de la razón son reconocidos, y, claro está, alentados por el Islam.

El primer paso hacia la religión, para inquirir acerca de ella y buscar su verdad, es tomado por el intelecto. Es el intelecto el que nos conduce a tomar el tema con seriedad y nos dice que nuestros intereses se verán dañados si las demandas de la religión son verdaderas pero fallamos en descubrirlas y creer en ellas.

Una vez que hemos comenzado nuestras indagaciones e investigaciones, es nuevamente el intelecto el que nos instruye respecto a cómo pensar y razonar. Es también el intelecto el que nos dice que seamos justos, piadosos, buscadores de la verdad, y sometidos a la verdad durante y después del proceso completo de descubrimiento racional.

No podemos decir que debemos creer en Dios o en el Islam porque Dios lo dice así o porque el Corán lo requiere. No podemos tampoco decir que debemos investigar la verdad de la religión porque la religión misma nos lo dice así. Es el intelecto el que nos insta a inquirir acerca de la religión y por medio de eso descubrir la veracidad del Corán y del Profeta (BP).

El intelecto, de este modo, juega un rol crucial con respecto a la creencia religiosa. Cada uno debe hacer su propia investigación respecto a la religión y descubrir la verdad independientemente, y nadie puede atenerse a otros. Por supuesto, una vez que la verdad de un Profeta o Libro dado es establecida, muchas más verdades pueden ser aprendidas de ese Profeta o Libro.

Respecto a las leyes prácticas y valores morales, los principios relevantes son comprendidos por la razón. Los detalles son, por supuestos, proveídos por las fuentes religiosas, aún cuando el proceso de entender Las Escrituras y las implicaciones de los juicios religiosos nuevamente es gobernado por el intelecto.

Por ejemplo, si Dios dice que tú debes realizar el Haÿÿ (la peregrinación a La Meca), ello racionalmente implica que debes hacer todas las preparaciones necesarias, tales como comprar el ticket y obtener una visa. Si es que hay un conflicto entre dos obligaciones, tales como salvar la vida de un inocente y realizar nuestras oraciones, ¿Cuál de estos dos debemos realizar?

En este caso, aún si no existiera una instrucción explícita o particular al respecto, racionalmente entendemos que debemos actuar de acuerdo al cierto y claro juicio de nuestro intelecto, el cual nos indica que debemos salvar la vida de la persona. En contraste, el papel de la Revelación o las Escrituras en los estudios religiosos puede ser resumido de la siguiente manera:

• Confirmar los hechos que son ya conocidos por el intelecto.

• Presentar un nuevo tema que está fuera de los alcances del intelecto, tales como por menores de la Resurrección y detalles de los sistemas morales y legales.

• Establecer debidas sanciones a través del sistema religioso determinado de recompensa y castigo.

Debe mencionarse también que, habiendo verificado la veracidad del Profeta o del Corán, llegamos a saber muchas cosas que éramos incapaces de saber por nosotros mismos, debido a nuestra falta de acceso a ciertas dimensiones de la realidad o ciertas evidencias. Uno debe, por lo tanto, distinguir entre lo que yace más allá de la capacidad racional actual de uno y lo que está en pugna con las pautas racionales.

El primer caso atañe a los asuntos que son completamente posibles, puesto que corresponde a nuestra experiencia en nuestra vida diaria y sabemos, también, que nuestra habilidad para comprender puede incrementarse gradualmente. El segundo caso se relaciona con los asuntos que son imposibles en esencia. En suma, no hay nada irracional en el Islam.

Por supuesto, se debe distinguir entre los juicios racionales categóricos y decisivos, y las propias conjeturas u opiniones personales. Si se presenta un caso en el que pareciera que el juicio racional está en conflicto con las posiciones religiosas tajantes, se debe verificar que debe haber un error por lo menos en un lado: o no era un juicio real de la razón, o no era una ley religiosa.

Dios jamás desorienta a la gente por medio de decirles a través de los profetas que realicen algo, y lo opuesto a través del intelecto que Él Mismo les ha otorgado. Siempre ha habido juicios atribuidos al intelecto que contradecían las posiciones religiosas, pero que después de una precisa consideración se comprobó que eran contrarios a las premisas racionales categóricas.

M.R. Mudzaffar, en su comentario sobre el intelecto, dice lo siguiente:

Nosotros creemos que Al·lâh nos ha dotado con la facultad del intelecto (‘aql), y que Él nos ha ordenado reflexionar en Su Creación, observar meticulosamente los signos de Su Poder y Su Gloria a través de todo el universo así como también dentro de nosotros mismos. Ha sido expresado en el Corán:

«Pronto les mostraremos Nuestros milagros en (todas) las regiones (de la Tierra), así como en sus propias personas, hasta que se les esclarezca que ello (el Corán) es la Verdad». 59

Al·lâh ha mostrado Su desaprobación a aquellos que ciegamente siguen los caminos de quienes les precedieron: «Dicen: “¡No! Solo seguimos las huellas de nuestros padres”. ¿Les seguirán aunque sus padres nada comprendiesen ni se guiaran?».60

Y él ha demostrado Su aversión por aquellos que no siguen más que sus antojos personales: «…porque no siguen más que la conjetura…».61

En efecto, nuestro intelecto nos fuerza a reflexionar en la Creación a fin de conocer al Creador del universo, al momento que torna necesario para nosotros examinar los alegatos de alguien de ser profeta y considerar la veracidad de sus milagros. No es correcto aceptar las ideas de alguien sin un juicio crítico, aún cuando tal persona tenga el don de poseer un gran conocimiento o goce una posición respetada.

El Consenso (al-iÿmâ‘)

Tradicionalmente, otra de las fuentes de conocimiento en el Islam es el consenso (al-iÿmâ‘). De acuerdo a la metodología de pensamiento shi‘ah, el consenso de toda la gente o de un grupo de ellos, tales como los sabios, “Por sí solo” no es suficiente como prueba (huÿÿah), puesto que así como una persona puede cometer un error, dos o tres, o miles, o incluso todas pueden cometerlo también.

Sin embargo, donde sea que exista un consenso entre todos los musulmanes, o entre los sabios musulmanes en particular, de una manera tal que revele la Sunnah, ello puede servir como una prueba, como un instrumento para descubrir la Voluntad de Al·lâh.

Por ejemplo, cuando encontramos que cada musulmán en épocas del Enviado de Dios (BP) realizaba su oración de una cierta manera, nos percatamos de que fue el Profeta (BP) quien les instruyó a hacer eso, de otra manera no habría un factor para unificar el accionar único del conjunto.

Es imposible imaginar que todos ellos actuaron ciegamente y sin ningún tipo de instrucción, o que todos ellos se equivocaron exactamente en la misma forma y que el Profeta (BP) no les corrigió. De este modo, para la Shi‘ah, el consenso “Por sí mismo” no constituye una prueba. Éste solo actúa cuando conlleva a descubrir la Tradición del Enviado de Dios (BP).

Por consiguiente, si hoy en día los musulmanes concuerdan en un tema en particular, en tanto que un sabio tiene dudas sobre el juicio islámico respecto a ese tema, metodológicamente él no puede decir que, “Debido a que todos dicen así, yo también digo lo mismo”. Se han dado muchos casos en la historia en que todos los seres humanos creían en una misma cosa y más tarde descubrieron que estaban equivocados, por ejemplo, que la tierra era plana.

Son solo el Corán y la Sunnah los que son incuestionablemente verdaderos e inmunes de cualquier falta o error. Este enfoque garantiza un tipo de dinamismo al pensamiento shi‘ah, de manera que cada generación de sabios -de hecho, cualquier sabio- puede, incluso debe, referirse directamente al Corán y a la Tradición y manejar su propio iÿtihâd original, esto es, su investigación y juicio independiente.

El iÿtihâd nunca ha sido prohibido o cerrado en el mundo shi‘ah. La Shi‘ah cree que el punto de vista de ningún jurisconsulto, no importa cuán elevada sea su posición, se encuentra inmune a cuestionamientos u objeción científica. Por supuesto, como ocurre en cualquier otra disciplina, todo sabio religioso necesita consultar y examinar cuidadosamente las obras de sus predecesores.

Algunos musulmanes sunnis creen que cada vez que, en cualquier época, todos los musulmanes o sabios musulmanes concuerden unánimemente en algo, ellos estarán en lo cierto. Es posible que una persona, o un grupo de musulmanes puedan cometer un error, pero no es posible que todos ellos lo cometan. Ellos basan su punto de vista en un hadiz que narran del Profeta: “Mi comunidad (ummah) jamás concordará en un error.”

La Shi‘ah cree que, suponiendo que el hadiz fuese correcto, éste posee poco efecto práctico o capacidad para resolver debates o dudas, porque rara vez sucede que los sabios musulmanes concuerden en cuestiones complicadas, y que para la solución de las mismas no haya sido aducida la existencia de alguna evidencia del Corán o la Sunnah.

Además, la Shi‘ah cree que hay siempre un Imam infalible entre los musulmanes; desde que él nunca yerra, la comunidad islámica, tomada como un todo, jamás concordará en un error. El problema, por supuesto, es verificar que todos los musulmanes, incluyendo a los Imames Infalibles, han sostenido la misma opinión respecto a una cuestión dada.

  • 1. Sûra Fussilat; 41: 42.
  • 2. Sûra Al-Wâqi‘ah; 56: 79.
  • 3. Muhammad Bâqir Ansârî, un experto en el campo de las ciencias coránicas, escribe: “Yo personalmente he visto algunas copias del Sagrado Corán escritas sobre pergaminos de cuero de venado. El período en el que fueron escritas estas copias del Corán se remonta a más de mil años. Algunas de ellas son atribuidas al Imam ‘Alî (P), al Imam As-Saÿÿâd (el cuarto Imam), a otros Imames, a ‘Ulamâ shi‘as y a hombres piadosos. Similarmente, en otros museos y bibliotecas hay también copias del Corán que son muy antiguas, pero hasta la fecha nadie ha sido capaz de alegar que incluso una sola palabra de estos manuscritos del Corán difiere de lo que ahora está en manos de la Shî‘ah y de los musulmanes del mundo.”
  • 4. Sûra Al-Hiÿr; 15: 9. Debe hacerse notar que la acusación de creer en la alteración está limitada a la supresión de algunos supuestos versículos; de otra manera, ni shiítas ni sunnitas han sido acusados nunca de creer que se le haya añadido algo al Corán. Por lo tanto, es procedente argumentar con algunos versículos del Corán para refutar la idea de la alteración.
  • 5. Al-Mîzân fi tafsîr Al-Qur’ân, T.21, p.200.
  • 6. Shi‘ite Creed, versión en Inglés, p. 77.
  • 7. Respuesta a las cuestiones Tarâblusîiât.
  • 8. Citado en Ansârî (1997). Para más información, referirse a As-Sâfî, por Mul·lâ Muhsin Al-Kâshânî (f. 1091/1680). Risâlah fî Izbât ‘adam At-Tahrîf [Un tratado sobre la demostración de ausencia de alteración (en el Corán)], por Muhammad ibn Al-Hasan Al-Hurr Al-‘Âmilî (f. 1104/1692), Fawâ’id Al-Usûl, por Seîied Muhammad Mahdî (f. en 1212/1797), conocido como Bahr Al-‘Ulûm, Kashf Al-Ghitâ’ ‘an Mubhamât Ash-Sharî‘ah Al-Gharrâ’, por Sheij Ÿa‘far (f. 1228/1813), conocido como Kâshif Al-Ghitâ’, Tanqîh Al-Maqâl, por Sheij Muhammad Hasan Al-Mamaqânî (f. 1323/1905), Âlâ’ Ar-Rahmân, por Muhammad Ÿawâd Al-Balâghî (f. 1352/1933), Aÿwibat Masâ’il Mûsâ Ÿâr-ul·lâh, por Seîied ‘Abd Al-Husein Sharâf Ad-Dîn (f. 1377/1957), Al-Mizân, por ‘Al·lâmah Seîied Muhammad Husein Tabâtabâ’î (f. 1402), Al-Baiân, por Aiatul·lâh Seîied Abû Al-Qâsim Al-Jû’î (f. 1413), Ma‘âlim Al-Madrasatain, por Seîied Murtadâ ‘Askarî, y Tahdhîb Al-Usûl, por Aiatul·lah Jomeinî (f. 1989 d.C.).
  • 9. Usûl Al-Kâfî, versión árabe-inglés, tradición nº 202.
  • 10. Por ejemplo, Muhammad Bâqir Al-Maÿlisî, un gran sabio experto en la Ciencia del hadîz, en su Mir’ât Al-‘Uqûl evalúa todos los hadices de Al-Kâfî uno por uno y expone su propia opinión respecto a su autenticidad y contenido.
  • 11. Ver Usûl Al-Kâfî, nº 636 y 637.
  • 12. Sûra An-Nahl; 16: 68.
  • 13. Sahîh Al-Bujârî, Kitâb Al-Manâqib, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3437 y 3483; Sahîh Muslim, Kitâb Fadâ’il As-Sahâbah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 4483; Musnad Ahmad, Musnad Al-Madanîin, Numeración Al-‘Alamîiah Nº 15539 y Sunan At-Tirmidhî, Kitâb Al-Manâqib, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3802.
  • 14. Sûra An-Nahl; 16: 44.
  • 15. Sûra Al-Ÿum‘ah; 62: 2.
  • 16. Sûra Al-Ahzâb; 33: 21.
  • 17. Sûra An-Naÿm; 53: 2 y 3.
  • 18. Sûra Al-Hashr; 59: 7.
  • 19. Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddamah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 484-486 y Sunan de Abû Dâwûd, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3161. Otras fuentes han confirmado que él escribió hadices. Ver por ejemplo, Sahîh de Al-Bujârî, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 110; Musnad de Ahmad, Bâqî Musnad Al-Mukzirîn, Numeración Al-‘Alamîiah nº 8863.
  • 20. Este hadîz es narrado también en el Sahîh de Bujârî, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 109, Kitâb Al-Luqatah, nº 2254 y Kitâb Ad-Dîîât, nº 6372.
  • 21. Hay diferentes grupos de hadices en las principales colecciones sunnis de hadîz que indican la necesidad de transmitir los hadices a aquellos que no saben. De hecho, éste es un claro ejemplo de un deber islámico más general de difundir el conocimiento y enseñar a aquellos que no saben. Negar la necesidad de registrar y transmitir los hadices lleva a la negación de la verdad y de la necesidad de la Sunnah y la guía del Profeta (BP) en primer lugar.
  • 22. Tadhkirat Al-Huffâdz, por Adh-Dhahabî, T. 1, p. 2-3.
  • 23. Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 281 y 282, y Sunan de Ibn Mâÿah, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 28.
  • 24. Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 275 y Sunan de Ibn Mâÿah, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 26.
  • 25. Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 274. Debe hacerse notar que ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar no se abstuvo para siempre de narrar hadices, desde que existen hadices que fueron narrados por él. Ver por ejemplo, Musnad de Ahmad, Numeración Al-‘Alamîiah nº 6225, 6302, 6304 y 6594.
  • 26. ‘Askarî, Ma‘âlim Al-Madrasatain, T. 2, p. 53, citado de Muntajab Al-Kanz, publicado en el margen de Musnad de Ahmad, 4/64.
  • 27. Debe hacerse notar que esto finalmente conduce a la opinión de que el Corán es suficiente y que no hay necesidad de los hadices. A pesar de su extravagancia, en algunas ocasiones esta opinión ha sido expresada por algunas personalidades. Por ejemplo, Bujârî y otros han narrado que el Profeta Muhammad antes de su muerte requirió a la gente que se encontraba a su alrededor que le trajeran papel para escribir algo a fin de que ellos jamás se desviaran. En ese momento, ‘Umar ibn Jattâb dijo: “¡Al Profeta lo ha abrumado la enfermedad (en algunas versiones, “el hombre está delirando”) y nosotros tenemos el Libro de Al·lâh, lo cual nos basta!”. Los presentes comenzaron a altercar, ante lo cual el Profeta dijo: “¡Dejadme! ¡No se debe reñir en mi presencia!”. Bujârî añade que Ibn ‘Abbâs dijo que la mayor desgracia sucedió cuando se le impidió al Profeta escribir. (Ver, por ejemplo, Sahîh de Bujârî, Kitâb Al-Ÿihâd, Numeración Al-‘Alamîiah nº 2825, Kitâb Al-Ÿiziah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 2932, Kitâb Al-Maghâzî, nº 4078 y 4079, Kitâb Al-Mardâ, nº 5237 y Kitâb Al-I‘tisâm bil Kitâb wa-s Sunnah, nº 6818; Sahîh de Muslim, Kitâb Al-Wasîiah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3089-3091 y Musnad de Ahmad, Musnad Banî Hâshîm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 1834, 2835, 2945 y 3165).
  • 28. La otra razón mencionada por algunas personas que no narraron hadices o que narraron solo un poco, es que ellos temían narrar falsos hadices. Por ejemplo, ‘Uzmân ibn ‘Affân, (Musnad de Ahmad, Musnad Al-‘Asharah Al-Mubashsharîn bi Al-Ÿannah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 439), Zubair ibn ‘Awwâm (Sahîh de Bujârî, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 104 y Musnad de Ahmad, Musnad Al-‘Asharah Al-Mubashsharîn bi Al-Ÿannah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 1339 y 1353) y Anas ibn Mâlik (Bujârî, Ibíd, nº 105 y Musnad de Ahmad, Bâqî Musnad Al-Mukzirîn, Numeración Al-‘Alamîiah nº 12303) dijeron que ellos no narraban hadices porque ellos habían escuchado al Profeta decir: “Todo aquel que deliberadamente me atribuya algo que yo no he dicho su lugar será el Infierno”. Parece ser que estas narraciones y otras evidencias muestran que se realizaron considerables intentos de fabricar hadices y atribuirlos al Profeta. Estos falsos hadices circularon incluso entre los primeros musulmanes, y el Profeta y sus devotos Compañeros estaban preocupados por ello. Sin embargo, esto no significa que uno no deba narrar los hadices verdaderos que ha escuchado del Profeta o que ha recibido de fuentes confiables. Ello mas bien hace referencia a la necesidad de ser cuidadoso al narrar los hadices y al aceptar los hadices de aquellos que los narraron. En su Musnad, el Imam Ahmad ibn Hanbal narra que el Imam ‘Alî (P) dijo: “Cuando yo os narro algunos hadices del Profeta es mejor a mi juicio caer desde el Cielo hacia la Tierra que atribuir al Profeta algo que él no ha dicho”. (Musnad Al-‘Asharah Al-Mubashsharîn bi Al-Ÿannah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 1072). Es por ello que la Familia del Profeta y sus seguidores no dejaron de narrar y registrar los verdaderos hadices, aunque ellos eran más cuidadosos y extremadamente prudentes al narrarlos. (Referirse al tema tratado anteriormente respecto a la metodología de la Shî‘ah respecto a los estudios del hadîz.)
  • 29. Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Muqaddimah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 230.
  • 30. Por ejemplo, ver Sahîh de Bujârî, Kitâb Al-‘Ilm, Numeración Al-‘Alamîiah nº 65, Kitâb Al-Haÿÿ, Numeración Al-‘Alamîiah

    nº 1625, Kitâb Al-Maghâzî, Numeración Al-‘Alamîiah nº 4054, Kitâb Al-Adâhî, Numeración Al-‘Alamîiah nº 5124, Kitâb At-Tawhîd, Numeración Al-‘Alamîiah nº 6893 y Kitâb Al-Fitan, nº 6551; Sahîh de Muslim, Kitâb Al-Qusâmah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3179; Sunan de Ibn Mâÿah, Kitâb Al-Muqaddamah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 229; Musnad de Ahmad, Musnad Al-Basrîîn, Numeración Al-‘Alamîiah nº 19594 y 19492 y Sunan de Ad-Dârimî, Kitâb Al-Manâsik, Numeración Al-‘Alamîiah nº 1836.

  • 31. Los musulmanes sunnitas sostienen que cualquiera que se haya topado con el Profeta (BP), en tanto creía en él, es considerado un Compañero del Profeta y se puede fiar en él para adquirir conocimiento sobre el Islam. De acuerdo a ello, incuestionablemente podemos confiar en los miembros de la Familia del Profeta, tales como Imâm ‘Alî y Fátima (P), quienes estuvieron constantemente con el Enviado de Dios (BP) y mantuvieron la relación más íntima con él.
  • 32. En un estudio sobre aquellas personas que narraron del Imam As-Sâdiq (P), el Sheij Al-Mufîd (f. 148) afirma que aquellos que eran confiables entre ellos de entre las diferentes escuelas de pensamiento, fueron 4000. (Al-Irshâd).
  • 33. Ibn Shahr Âshûb, Al-Manâqib, T. 4, p. 247.
  • 34. At-Tawassul wal Wasîlah, p. 52, primera edición.
  • 35. Musnad Ahmad, el resto de Musnad Al-Mukzîrîn, Musnad de Abû Sa‘îd Al-Judrî, Hadîz Nº 10779 (Numeración Al-‘Alamîiah).
  • 36. Sunan At-Tirmidhî, Capítulo de las Virtudes de la Familia del Profeta (BP) – Hadîz Nº 3720 (Numeración Al-‘Alamîiah).
  • 37. Musnad Ahmad, Compilación de hadices sobre los Ansâr –que Al·lâh esté complacido de ellos-, Hadîz Nº 20596 (Numeración Al-‘Alamîiah).
  • 38. Sûra Al-Baqarah; 2: 58.
  • 39. Ibn Haÿar, As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah, Capítulo 11, p. 91.
  • 40. Puesto que cuando están en conflicto unos con otros naturalmente ellos solo están buscando vencerse unos a otros y olvidan la complacencia de Dios, de manera que terminan siguiendo a Satán. Al-Mustadrak por Al-Hâkim Al-Haskânî, t. 3, p. 149, refiriéndolo a Ibn ‘Abbâs, con el comentario de que ésta es una tradición clasificada como muy confiable a pesar de no haber sido narrada por los dos Sheij, Muslim y Bujârî.
  • 41. Sûra Al-Ahzâb; 33: 33.
    Sahîh Muslim, Kitâb Fadâ’il As-Sahâbah, Bâb Fadâ’il Ahl-ul Bait-in Nabî, T. 4, p. 1883, nº 2424. (hadîz nº 4450 de la Numeración Al-‘Alamîiah).
  • 42. Cuando Mu‘awiah, el hijo de Abû Sufiân, se apoderó del Califato, instituyó una tradición que consistía en insultar a ‘Alî (P) como introducción a cualquier disertación pública. Dicha tradición permaneció por setenta años hasta que fue abolida por ‘Umar ibn ‘Abdul ‘Azîz, “el justo de los omeyas”. (N. del T.)
  • 43. Los camellos rojizos eran considerados de gran valor en aquellos días.
  • 44. La Mubâhalah consiste en un duelo u ordalía en el que las partes se maldicen mutuamente, imprecando el castigo y la maldición divina para quien mintiese. La aleya de la Mubâhalah es la que dice: «Pero quienes te discutan acerca de ella, después de haberte llegado el Conocimiento, diles: “¡Venid! Convoquemos a nuestros hijos y a los vuestros, a nuestras mujeres y a las vuestras; a nosotros mismos y a vosotros mismos; luego imprequemos para que la maldición de Dios caiga sobre los embusteros”» (Sûra Âli ‘Imrân; 3: 61).

    Mediante esta aleya, Dios ordena al Profeta del Islam que convoque a los cristianos de Naÿrân a realizar la Mubâhalah. El Profeta (BP) salió junto a Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî, Fátima, Hasan y Husein -que la paz y las bendiciones sean con todos ellos- para realizar la Mubâhalah. Cuando la mirada de los cristianos recayó sobre ellos y observaron la realidad del Profeta y la veracidad en sus rostros, y se percataron de las señales del descenso del castigo, no se atrevieron a realizar la Mubâhalah, por lo que solicitaron un acuerdo de paz y aceptaron pagar la ÿiziah (o gravamen del Estado islámico para la gente del Libro al no pagar ellos los gravámenes religiosos del zakât y el jums). (N. del T.)

  • 45. Sahîh Muslim, Cap.: Fadâ’il As-Sahâbah, Sec.: Las Virtudes de ‘Alî Ibn Abî Tâlib, T. 4, p. 1871, nº 2408. (hadîz nº 4420 de la Numeración Al-‘Alamîiah).
  • 46. Sahîh Muslim, T.4, p. 1873, nº 2408 (Kitâb Fadâ’il As-Sahâbah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 4425).
  • 47. Ibíd., p. 1874.
  • 48. En cuanto a la historia de la conquista de Jaibar, ver también Sahîh Muslim, Kitâb Fadâ’il As-Sahâbah, Numeración Al-‘Alamîiah nº 4422, 4423 y 4424.
  • 49. Sûra Al-Ahzâb; 33: 33.
    Musnad del Imam Ahmad ibn Hanbal, Musnad de Banî Hâshim, Numeración Al-‘Alamîiah nº 2903. En el resto del hadîz, Ibn ‘Abbâs mencionó otros eventos en los cuales ‘Alî (P) prestó servicios al Islam, tales como el incidente de Lailat Al-Mabît, cuando él durmió en la cama del Enviado de Dios (BP) a fin de hacer creer a los paganos que el Profeta todavía se encontraba durmiendo en su casa, mientras que él en realidad estaba emigrando a Medina. También menciona que cuando el Profeta (BP) quiso dirigirse a Tabûk, dejó a ‘Alî en su lugar en Medina. Ibn ‘Abbâs también mencionó que el Profeta (BP) hizo clausurar todas las puertas privadas que se conectaban con su Mezquita, excepto la puerta que se abría a la casa de ‘Alî, de manera que solamente ‘Alî pudiera ingresar directamente a la Mezquita.
  • 50. Sunan At-Tirmidhî, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3719. Puede encontrarse un hadîz similar en Ibíd., nº 3129. Ver también: Musnad Ahmad, Bâqî Musnad Al-Ansâr, Numeración Al-‘Alamîiah nº 25300.
  • 51. Antes de realizar la Mubâhalah el Profeta (BP) colocó su manto sobre sus benditos hombros e hizo ingresar bajo el mismo a Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî, a Fátima, a Hasan y a Husein -que la paz y las bendiciones sean con todos ellos-, y dijo: “¡Señor mío! ¡Cada uno de los profetas tuvo un Ahl-ul Bait (gente de su casa) que fueron los más especiales de la creación a su respecto! ¡Dios mío! Éstos son mi Ahlul Bait. ¡Aleja de ellos la impureza y purifícales sobremanera!”. Luego descendió Gabriel (P) y reveló en relación a ellos la aleya de Tathîr: «Ciertamente que Dios sólo desea alejar de vosotros la impureza, Ahl-ul Bait, y purificaros sobremanera» (Sûra Al-Ahzâb; 33: 33). Tras ello el Profeta (BP) salió junto a esas cuatro grandes personalidades para realizar la Mubâhalah. (N. del T.)
  • 52. Musnad, del Imam Ahmad ibn Hanbal, Numeración Al-‘Alamîiah nº 13231. Ver también Sunan, de At-Tirmidhî, Numeración Al-‘Alamîiah nº 3130.
  • 53. Sûra Ash-Shurâ; 42: 23.
  • 54. Al-Kash·shâf, de Az-Zamajsharî, bajo el comentario de la aleya mencionada. T. 4, p. 220.
  • 55. Sûra Iâ Sîn; 36: 68.
  • 56. Sûra An-Nisâ’; 4: 82; Sûra Muhammad; 47: 24.
  • 57. Sûra Ar-Ra‘d; 13: 4; Sûra An-Nahl; 16: 67.
  • 58. Sûra Ar-Rûm; 30: 28.
  • 59. Sûra Fussilat; 41: 53.
  • 60. Sûra Al-Baqarah; 2: 170.
  • 61. Sûra Al-An‘âm; 6: 116.