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Carácter Y Conducta De Fatimah (P) Y Algunos Episodios De Su Vida

Ascetismo

Imam Sadiq (P) y Ÿábir Ansari transmitieron: “El Generoso Profeta (BP) vio a Fatimah que llevaba puesto un vestido de tela áspera y con su mano daba vueltas al molino para hacer harina y al mismo tiempo daba de mamar a su hijo. Los ojos del Generoso Profeta (BP) se llenaron de lágrimas y dijo:

“Hija mía, soporta las amarguras de este mundo, pues son el preámbulo de la dulzura del otro mundo”.

Fatimah respondió:

“¡Oh, Mensajero de Dios! Adoro a Dios por Su generosidad y le estoy agradecida”.

Entonces Dios Todopoderoso reveló esta aleya:

وَ لَسَوْفَ يُعْطِيكَ رَبُّكَ فَتَرْضى

“Tu Señor te dará y quedarás satisfecho” (Corán 93:5)”1.

Los trabajos de la Casa

Imam As Sadiq (P) dijo:

“‘Ali (P) acarreaba agua y leña y Fatimah molía el trigo, preparaba la masa, horneaba el pan y remendaba la ropa y, aún así, esa honorable dama era una de los más bellos seres nunca vistos y la pureza de sus mejillas semejaba una flor. Las bendiciones de Dios sean para ella y para su padre, esposo e hijos”2.

El trabajo en la casa

‘Ali (P) dijo:

“Fatimah (P) sacó tantas veces agua del pozo que su pecho quedó marcado, y molió tantas veces con el molino de piedra que sus manos estaban llenas de llagas, y barrió tanto la casa que sus ropas estaban empolvadas, y encendió tantas veces la lumbre para hacer la comida que sus ropas se tiznaron y esto le ocasionaba muchos esfuerzos y sufrimientos…”3.

El Profeta (BP) ayuda a Fatimah (P)

El Gran Profeta (BP) entró en la casa de su hija y vio que ‘Ali (P) y Fatimah (P) estaban moliendo con el molino de piedra, el Profeta (BP) dijo: “¿Cuál de vosotros está más cansado?”.

‘Ali dijo: “¡Fatimah! ¡Oh, Mensajero de Dios!”.

El Profeta (BP) dijo a Fatimah: “¡Hija mía, levántate!”.

Y él mismo tomó su lugar y en compañía de ‘Ali (P) se puso a moler el grano para hacer harina4.

Una esposa que no le pide nada a su marido

El Imam Baqir (P) dijo:

“Fatimah y ‘Ali (P) acordaron que los trabajos de la casa, hacer la masa, hornear el pan, barrer, etc. sería tarea de Fatimah (P) y los trabajos fuera de la casa, tales como acarrear la leña y traer la comida serán para ‘Ali (P).

Un día ‘Ali (P) preguntó a Fatimah (P):

“¿Tienes algo de comida?”.

A lo que Fatimah (P) respondió:

“Juro por Él que te dio ese carácter justo tan eminente, que desde hace tres días no tengo nada para cocinar”.

“¿Por qué no me dijiste?” preguntó ‘Ali (P).

“El Mensajero de Dios me prohibió que te pidiera algo diciendo: “No pidas nada a tu primo, si él trae algo tómalo y si no, guarda silencio”5.

Entendimiento mutuo en la vida conyugal

El Amir de los Creyentes ‘Ali (P) dijo: “Juro por Dios que en toda la vida conyugal que llevé con Fatimah (P) hasta el día en que Dios Todopoderoso y Glorioso se llevó su alma, nunca la disgusté y nunca la forcé u obligué a trabajar. Y ella por su parte nunca me disgustó ni desobedeció. Cada vez que le miraba se terminaban mis penas y preocupaciones”6.

La dama más sincera

‘Aishah hija de Abu Bakú dijo:

“Nunca he visto alguien más sincero que Fatimah (P) a excepción de su padre, el Enviado de Dios”7.

Adoración

Hasan Basri dijo:

“En esta Ummah (comunidad) no ha existido nadie más dedicado a la adoración que Fatimah (P). Se mantenía en pie para rezar y adorar a Dios Omnipotente hasta que sus pies se hinchaban”8.

Adoración y ruegos para los demás

El Imam Hasan Muytaba (P) dijo:

“Vi una noche del viernes que mi madre Fatimah (P) estaba de pie en su lugar de oración y hasta la aurora estuvo rogando, se inclinaba (ruku) y se prosternaba (suyud) y escuché que rogaba y pedía a Dios por los creyentes y las creyentes, y los nombraba y no pedía nada para sí misma, le dije: “Madre, ¿por qué así como pides por los demás no pides para ti?”.

Me respondió: “Hijo mío, primero es el vecino y después la propia casa”9.

El velo

El Imam Musa Ibn Ya’far (P) transmitió que sus antepasados habían narrado que ‘Ali (P), el Amir de los Creyentes, dijo:

“Un hombre ciego pidió permiso de entrar en la casa de Fatimah (P), por lo que esta honorable dama se colocó detrás de la cortina. El Profeta (BP) le preguntó: “¡Oh, Fatimah! ¿Por qué te colocas detrás de la cortina si no te puede ver?”

“Él no me puede ver pero yo a él sí, y su sentido del olfato está sano”, contestó.

Al escuchar su respuesta, el Profeta (BP) exclamó:

“¡Juro que tú eres una parte de mí mismo!”10.

Castidad

Fatimah (P) fue preguntada:

“¿Qué es lo mejor para la mujer?”

“Lo mejor para las mujeres es que no vean a los hombre y también que los hombres no las vean”. Contestó11.

Y en respuesta a la pregunta que el Profeta (BP) hizo a uno de sus seguidores:

¿Cuándo es la mujer más estimada por Dios y está más cerca de Él?

Fatimah (P) contestó: “La mujer es más estimada y está más cerca de Dios cuando está en la parte más recóndita de su casa (para no ser vista por hombres extraños)”.

El Profeta (BP) al escuchar la respuesta de Fatimah exclamó: “Fatimah es parte de mí mismo”12.

Claro está que, si una mujer sale de su casa, mientras no sea para llevar a cabo cosas prohibidas, no tiene objeción. A lo que se refiere esta narración es a la conveniencia de que una mujer no se deje ver por un hombre ni vea a un hombre innecesariamente.

Repartir el trabajo con la sirvienta de la casa

Salman Farsi dijo:

“Estaba sentada Fatimah (P) moliendo el grano con el molino de piedra y el asa del molino estaba ensangrentada por las llagas que tenían sus mano. Husain (P) que era todavía un niño, lloraba de hambre en un rincón de la casa. Le dije: “¡Oh, hija del Mensajero de Dios! ¿Te lastimas las manos ahora que tienes a Fiddah13 para que haga los trabajos de la casa?”

A lo que ella me contestó: “El Mensajero de Dios me recomendó que Fiddah hiciera las tareas de la casa un día y yo otro día, y hoy es mi turno”14.

Concesión del collar

El cuarto Imam, Imam Sayyad (P) dijo que Asma Bintu Umais le relató:

“Estaba yo con tu abuela Fatimah (P) cuando el Profeta (BP) fue a visitarla. Ella tenía puesto un collar de oro que la habían regalado ‘Ali (P), el Profeta (BP) dijo:

“¡Oh Fatimah, no dejes que la gente diga que la hija de Muhammad se viste como se visten los opresores!”

Fatimah (P) se quitó el collar y lo vendió y con ese dinero compró un sirviente y lo liberó, lo cual fue muy del agrado el Mensajero de Dios15.

Concesión del adorno

El Imam Baqir (P) relató:

“El Mensajero de Dios cuando quería viajar se despedía de su familia y de la última persona que lo hacía era de Fatimah (P). Iniciaba su viaje desde la casa de su hija y cuando regresaba en primer lugar iba a ver a Fatimah y después al resto de su familia.

Un día mientras el Profeta (BP) estaba de viaje, ‘Ali (P) que había tomado su parte del botín de guerra, lo entregó a Fatimah (P). Con ese dinero Fatimah (P) compró dos pulseras y una cortina, la cual colgó en la puerta.

Cuando el Profeta (BP) regresó, fue a la mezquita y después, como era su costumbre, fue a casa de Fatimah (P). Ella se puso muy contenta y se levantó con mucha alegría para recibir a su padre. El Profeta (BP) miró las dos pulseras de plata y la cortina que colgaba de la puerta de la casa y se sentó ahí mismo (sin entrar en la casa). Fatimah (P) lloró y se entristeció y dijo: ‘Antes no se portaba así conmigo’.

Llamó entonces a sus dos hijos –Hasan y Husain (la paz sea con ellos dos) – quitó la cortina que recién había colgado y se sacó las pulseras de la mano. A uno de ellos le dio las pulseras y al otro la cortina y les dijo:

‘Id a casa de mi padre y saludadlo de mi parte y decidle: Dice nuestra madre que mientras usted estaba de viaje, solamente compró estas dos cosas, y que las utilice en la forma que crea más conveniente’.

Los dos niños llevaron este mensaje al Profeta (BP) de parte de su madre.

El Enviado de Dios besó a los dos niños, los tomó entre sus brazos y los sentó sobre sus piernas. Ordenó que cortaran las pulseras en pedazos y llamó a los compañeros de la banca que era un grupo de nuevos musulmanes emigrantes que no tenían casa ni dinero y que vivían junto a la casa del Mensajero, y repartió los trozos de las pulseras entre ellos. Luego, tomó las cortinas, que era una tela larga pero estrecha, y la repartió entre los que no tenían ropa con que cubrirse.

Entonces el Mensajero de Dios dijo:

La bendición de Dios sea para Fatimah (P), Dios Todopoderoso le dará a cambio de esta cortina, vestidos del Paraíso y a cambio de las pulseras, adornos del Paraíso”16.

Vestido de novia

El Profeta (BP) había ordenado que se confeccionara un vestido para Fatimah (P) ya que el vestido que usaba estaba muy viejo y remendado. Cuando el vestido estaba listo se presentó un necesitado pidiendo ropa usada. Fatimah iba a darle su vestido viejo, pero en ese momento recordó que Dios en su Sagrado Libro dice:

لَنْ تَنالُوا الْبِرَّ حَتَّى تُنْفِقُوا مِمَّا تُحِبُّونَ

“No alcanzaréis la piedad auténtica mientras no deis de limosna algo de lo que amáis” (Corán 3:92).

Por lo que regaló al necesitado su vestido nuevo17.

Ascetismo y temor a Dios

Cuando la aleya:

وَ إِنَّ جَهَنَّمَ لَمَوْعِدُهُمْ أَجْمَعِينَ لَها سَبْعَةُ أَبْوابٍ لِكُلِّ بابٍ مِنْهُمْ جُزْءٌ مَقْسُومٌ

“La gehena es el lugar de cita de todos ellos. Tiene siete puertas y cada una tendrá un grupo definido de ellos” (Corán 15:43-44).

fue revelada, el Mensajero de Dios lloró en voz alta y sus compañeros al verlo también lloraron pero no sabían lo que el Arcángel Gabriel le había revelado y (por lo atemorizado que se veía el Mensajero) nadie se atrevía a preguntarle. Como cada vez que el Profeta (BP) veía a su hija se alegraba, fue por lo que Salman se dirigió a casa de Fatimah (P) para ponerla al corriente de lo ocurrido.

Encontró a esta honorable dama moliendo cebada y diciendo:

وَ زِينَتُها وَ ما عِنْدَ اللَّهِ خَيْرٌ وَ أَبْقى

“En cambio lo que Allah tiene es mejor y más duradero” (Corán 28:60 y 42:36).

Ella vestía un abrigo de lana que tenía doce partes remendadas con fibra de palmera. Salman le contó a Fatimah (P) el estado del Profeta (BP) y que el Arcángel Gabriel le había revelado algo y esta honorable dama se levantó, se acomodó esa misma ropa remendada y se dirigió a ver a su amado padre.

Salman cuando la miró se puso muy triste y dijo: “¡Qué lástima! Las hijas de Kosroes (rey de Irán) y del Cesar (rey de la antigua Roma) se visten con sedas y gasa, mientras la hija de Muhammad (BP) lleva puesta una ropa que tiene doce partes remendadas con fibra de palmera”.

Fatimah (P) se presentó frente al Profeta (BP), le saludó y dijo: “Mi querido padre, Salman se sorprendió de mi vestido, pero juro por el Dios que te designó, que hace cinco años que ‘Ali (P) y yo no tenemos propiedades, sólo una piel de borrego. Durante el día la utilizamos para darle de comer al camello y por la noche para dormir sobre ella y nuestra almohada está rellena con fibra de palmera”.

El Profeta (BP) dijo: “¡Oh, Salman, mi hija se encuentra entre los primeros y es de los que tomarán la delantera (en el camino hacia Dios)!”.

Fatimah (P) dijo: “Mi querido padre, doy mi vida por ti. ¿Qué fue lo que te hizo llorar?”.

El Profeta (BP) le recitó la aleya que acababa de revelar el Arcángel Gabriel. Fatimah (P) cuando oyó la aleya lloró tanto hasta que cayó al suelo y repetía: “¡Ay, ay… para aquél que caiga en las llamas del Infierno!”18.

El hambre y la comida celestial

Abu Sa’id Jidri dice:

“Un día, ‘Ali Ibn Abu Talib (P) estaba hambriento y le preguntó a Fatimah (P): “¿Tienes algo que me puedas dar para comer?”

Ella contestó: “¡Oh, Amir de los Creyentes! Juro por el Dios que nombró a mi padre Profeta (BP) y a ti su ministro, que no tengo nada para darte y desde hace dos días no tenemos nada para comer, sólo había un poco de comida que te he dado antes que a mí y que a nuestros hijos Hasan y Husain”.

‘Ali preguntó: “¿Por qué no me informaste de la situación para que yo consiguiera algo?”

“¡Oh, Abul Hasan! –Respondió Fatimah– Siento vergüenza ante Dios cuando te pido que hagas algo que está fuera de tu alcance”.

‘Ali (P) salió a la calle, optimista y con seguridad en Dios, y pidió prestado un dinar. En el momento en que quiso comprar algo para su familia con el dinar que tenía en su mano, se encontró con Miqdad Ibn Al Aswad. Era un día muy caluroso y el sol quemaba sus cabezas y las plantas de sus pies.

Ali (P) vio que Miqdad estaba preocupado y le preguntó: “Miqdad Ibn Aswad, ¿cuál fue la causa que un día como este te sacó de tu casa y te separó de tu familia?”

“¡Oh, Abul Hasan! –contestó Miqdad–, déjame y no preguntes por mi situación”.

“Hermano –dijo ‘Ali– es imposible que te deje sin antes enterarme de qué es lo que te preocupa”.

“Hermano –replicó Miqdad– por Dios déjame y no preguntes por mi estado”.

‘Ali (P) insistió: “Hermano, es imposible que trates de disimular tu congoja frente a mí”.

“¡Oh, Abul Hasan! –Exclamó Miqdad– ya que insistes tanto te lo diré. Juro por el Dios que nombró a Muhammad (BP) profeta y a ti su ministro que la única causa por la cual salí de mi casa fue para encontrar algo que quite el hambre, ya que cuando me separé de mi familia se retorcían de hambre y cuando escuché sus llantos no puede soportar el quedarme y salí triste y solo. Esta es mi historia y la causa de mi congoja”.

Los ojos de ‘Ali (P) se llenaron de lágrimas y cuando éstas llegaron a su santa barba dijo: “Por lo que tu juras, juro yo también que la causa por la cual saliste de tu casa fue la misma que me hizo salir de la mía y pedí prestado un dinar, pero te doy a ti la preferencia antes que a mi familia”. Y diciendo esto le dio el dinar y se fue a la mezquita del Profeta (BP) donde realizó la oración del medio día, de la tarde y del ocaso.

Cuando el Enviado de Dios terminó la oración del ocaso y se disponía a salir, pasó cerca de ‘Ali (P) que se encontraba en la primera fila y le hizo una señal. ‘Ali (P) se levantó, siguió al Mensajero de Dios y lo alcanzó cerca de una de las puertas de la mezquita. Lo saludó y el Profeta (BP) contestó a su saludo y dijo: “¡Oh, Abul Hasan!” ¿Tienen ustedes algo para cenar para que vaya yo a tu casa?”

‘Ali (P) bajó la cabeza y calló por la vergüenza que sentía, no sabiendo como contestar a la pregunta de este generoso. Pero el Profeta (BP) sabía la historia del dinar, de quién lo había tomado prestado y a quién lo había dado, y Dios Todopoderoso le había revelado al Gran Profeta (BP) que esa noche fuera junto a ‘Ali (P). El Mensajero de Dios, cuando vio que ‘Ali (P) guardaba silencio dijo: “¡Abul Hasan! ¿Por qué no dices ‘no’ para que me vuelva o ‘sí’ para que te acompañe?”.

‘Ali (P) por pudor y recto, y también por respeto al Generoso Profeta (BP) contestó: “Por favor, acompáñame, estamos a tu servicio”.

El Profeta (BP) tomó la mano de ‘Ali (P) y ambos fueron en busca de Fatimah (P). Esta honorable dama acababa de terminar la oración y se encontraba aun sentada en su alfombrilla, mientras tras ella salía el vapor de una marmita. Fatimah (P) al oír la voz de su padre en su casa fue a su encuentro y le saludó. El Generoso Profeta (BP) acarició su cabeza y le dijo:

“Hija mía, ¿cómo has pasado el día? La misericordia de Dios Todopoderoso sea para ti. Que Dios el Clemente perdone tus pecados y realmente están perdonados. Hija, dame algo de cenar”.

Fatimah (P) tomó la marmita y la colocó frente al Gran Profeta (BP) y ‘Ali (P). Cuando ‘Ali (P) vio la comida y olió su agradable olor, miró a Fatimah (P) sorprendido, ella dijo: “¡Glorificado sea Dios!, por qué me miras tan sorprendido ¿es que he cometido algún error que haya provocado tu enojo?”

“Es que ayer juraste que hace dos días no tenías nada de comida” contestó ‘Ali (P).

Fatimah (P), volviendo su rostro hacia el cielo, dijo: “Mi Dios que se encuentra en todas partes es testigo que he dicho la pura verdad”.

“¡Oh, Fatimah! Entonces ¿de dónde vino esta comida? ¡Nunca había visto algo semejante, ni olido algo más agradable ni comido algo más puro!”. Dijo ‘Ali (P).

El Generoso Profeta (BP) puso su santa mano sobre la espalda de ‘Ali (P) y señalando la comida dijo: “Esto es una compensación que te manda Dios por aquel dinar que diste”.

إِنَّ اللَّهَ يَرْزُقُ مَنْ يَشاءُ بِغَيْرِ حِسابٍ

“En verdad Dios provee sin medida a quién él quiere” (Corán 3:37).

Entonces el Profeta (BP) lloró de dicha y agradecimiento y continuó: “Adorado sea Dios que los recompensó antes de que se fueran de este mundo, a ti ‘Ali te puso en el lugar de Zacarías y a Fatimah en el lugar de María (P)”.

كُلَّما دَخَلَ عَلَيْها زَكَرِيَّا الْمِحْرابَ وَجَدَ عِنْدَها

“Siempre que Zacarías entraba en el tempo para verla, encontraba sustento junto a ella” (Corán 3:37)19.

El regalo al necesitado y el collar glorioso

Ÿaber, hijo de ‘Abdul.lah Ansarí relato:

“Un día el Mensajero de Dios hizo la oración de la tarde y después de terminar se sentó mirando hacia La Meca y los hombres se sentaron a su alrededor. En ese momento; un hombre viejo de los emigrantes árabes; que vestía ropas muy usadas, vino hacia el Profeta (BP). Por lo viejo y débil que estaba no tenía fuerzas para mantenerse en pie.

El Enviado de Dios se giró al verlo y le preguntó cómo se encontraba y éste le contestó: “¡Oh, Mensajero de Dios! Por dentro tengo hambre, dame comida. Mi cuerpo está desnudo, vístelo. Estoy pobre y necesitado, benefíciame con una limosna”.

“No tengo nada para darte –dijo el Profeta (BP) –, pero te recomendaré algo que es como si te hubiese dado: ve a casa de alguien que ama a Dios y a su Enviado y a quién Dios y su Enviado también aman, y es abnegada y se sacrifica en el camino de Dios. Ve a casa de mi hija Fatimah (P)”.

La casa de Fatimah se encontraba junto a la del Enviado de Dios, ya que él la había separado de la casa de sus esposas.

“¡Oh, Bilal! –Continuó diciendo– llévalo a casa de Fatimah (P)”.

El viejo árabe acompañó a Bilal y se detuvo en la puerta de la casa de Fatimah (P) y con voz alta dijo: “¡Salud para ustedes familia de la profecía!, hogar que frecuentan los ángeles y lugar donde desciende el Arcángel Gabriel, el digno de confianza, para traer el mensaje del Creador del Universo”.

“Salud para ti –contestó Fatimah (P) – ¿quién eres tú?”

“Soy un viejo árabe, que sufre las dificultades y penalidades de la emigración y que tuvo fe en tu padre, maestro de los hombres. ¡Oh, hija de Muhammad!, mi cuerpo está desnudo y estoy hambriento, benefíciame y ayúdame, y ¡la misericordia de Dios sea para ti!”

En ese entonces Fatimah (P), ‘Ali (P) y el Mensajero de Dios vivían en extrema pobreza y llevaban varios días sin comer y el Profeta (BP) era conocedor de su situación. Fatimah (P) tomó una piel curtida de borrego sobre la cuál dormían Hasan y Husain (P) y dijo: “¡Oh, el que se encuentra parado en la puerta! Toma esto. Espero que Dios con Su Misericordia te conceda algo mejor”.

¡Oh, hija de Muhammad! –dijo el hombre– Yo me quejé de hambre y tú me das una piel de borrego. ¿Dime qué hago con esta piel teniendo tanta hambre?”.

Al oír Fatimah (P) estas palabras, tomó el collar que prendía de su cuello, que Fatimah hija de Hamzah hijo de ‘Abdul Muttalib le había regalado y se lo dio al árabe diciendo: “Toma esto y véndelo. Espero que Dios te de algo mejor”.

El árabe tomó el collar y se dirigió a la mezquita del Enviado de Dios. El Profeta (BP) se encontraba sentado entre sus seguidores y el mendigo le dijo: “¡Oh, Enviado de Dios! Fatimah me dio este collar y dijo que lo vendiera y que esperaba que Dios me daría lo que necesitaba”.

“¿Cómo sería posible –dijo el Profeta (BP) con lágrimas en los ojos– que Dios no te diera lo que deseas, cuando Fatimah la hija de Muhammad, la Señora de todas las hijas de Adán, te lo obsequió?”

‘Ammar Ibn Yaser (la misericordia de Dios sea con él) se levantó y dijo: “¡Oh, Enviado de Dios! Permíteme que compre ese collar”.

“¡Oh, Ammar! –contestó el Mensajero– cómpralo, ya que Dios Todopoderoso no enviará al fuego a ningún genio u hombre que contribuya en este asunto”.

“¡Oh, hombre árabe! ¿a qué precio vendes el collar? Preguntó ‘Ammar.

“Dame una cantidad de pan y carne que me satisfaga y una capa del Yemen que me vista con ella y con la que pueda hacer mi oración, y dinero suficiente para que pueda llegar a mi hogar” Contestó el mendigo.

Y ‘Ammar, que había vendido su parte del botín ganado en la guerra de Jaibar, dijo: “Te doy a cambio del collar 20 dinares y 200 dirham, un corte de tela de Yamán y te doy mi camello para que te lleve hasta tu hogar, así como pan y carne suficiente que te satisfagan.

“Eres muy generoso”. Contestó el árabe y se fue con ‘Ammar que le dio lo convenido.

Luego regresó a ver al Profeta (BP) quien le preguntó: “¿Has quedado satisfecho?”

“¡Sí! –contestó– y no necesito nada más. ¡Ofrezco la vida de mi padre y mi madre por ustedes!”.

“Pide a Dios por la bendición de Fatimah (P)”.

“Dios mío, tu sabes que siempre he creído en Ti y siempre Te he adorado, y eres Tú el que nos da el pan de todos los días, dale a Fatimah (P) aquello que nunca nadie ha visto y aquello que nunca nadie ha oído”. Dijo el árabe.

“Amén, –dijo el Profeta (BP) y se volvió hacia sus seguidores– Ciertamente que Dios ha dado estas bendiciones a Fatimah (P) en este mundo, ya que yo soy su padre y nadie en toda la existencia ha sido como yo, y ‘Ali (P) es su esposo y si ‘Ali (P) no hubiese existido, no habría existido pareja para Fátimah (P) hasta el fin del mundo.

Y Dios le dio a Fatimah (P) a Hasan y a Husain (P), y no ha existido ni existirá nadie como ellos; dos señores de la familia del Profeta (BP) y dos señores entre los jóvenes del Paraíso”.

Miqdad, ‘Ammar y Salman estaban en presencia del Generoso Profeta (BP) y les dijo: “¿Quieren que continúe haciendo las alabanza y virtudes de Fatimah (P)?”

“¡Sí! ¡Oh, Enviado de Dios!” Contestaron.

“El Arcángel Gabriel me anunció que, cuando Fatimah (P) muera y la entierren, los dos ángeles interrogadores le preguntaran en su tumba: ¿Quién es tu Creador?

Contestará: “Dios Todopoderoso es mi Creador”.

Preguntarán: “¿Quién es tu profeta?”

Contestará: “Mi padre”.

Preguntarán: “¿Quién es su ministro y tu Imam?”

Contestará: “El que está de pie al lado de mi tumba: ‘Ali Ibn Abi Talib”.

El Profeta (BP) dijo: “Estén atentos que les contaré más de las virtudes de Fatimah (P).

Ciertamente que Dios Todopoderoso ha comisionado a un grupo de ángeles que cuiden a Fatimah (P) por el frente, por detrás, por la derecha y por la izquierda. Ellos la acompañarán mientras tenga vida, y en la tumba y después de la muerte.

Y envían constantemente bendiciones para ella y para su padre y para su esposo e hijos; pues si alguien visita mi tumba después de mi muerte es como si me hubiera visitado cuando estaba en vida, y todo el que visite a Fatimah (P) es como si me hubiera visitado a mí, y todo el que visite a ‘Ali (P) es como si hubiera visitado a Fatimah (P.).

Y todo el que visite a Hasan y Husain (P) es como si hubiera visitado a ‘Ali (P) y todo el que visite a algún descendiente de Hasan y Husain (P) es como si hubiera visitado a los dos.

Entonces ‘Ammar tomó el collar y lo perfumó con almizcle y lo envolvió en una tela del Yemen. ‘Ammar tenía un sirviente de nombre Sahm que había comprado con su parte del botín de la guerra de Jaibar, le dio el collar al sirviente diciéndole:

“Dale esto al Mensajero de Dios y desde este momento tú también perteneces al Profeta (BP)”. El sirviente tomó el collar y fue a ver al Profeta (BP) y le hizo saber las palabras de ‘Ammar. Por su parte el Profeta (BP) envió al sirviente para que llevara el collar a Fatimah (P) y le dijo que él también pertenecía a su hija.

El sirviente llevó el collar a Fatimah (P) y le hizo saber lo que había dicho el Profeta (BP). Fatimah (P) tomó el collar y liberó al sirviente, en ese momento éste sonrió y Fatimah (P) le preguntó: “¡Oh, muchacho!, ¿de que te ríes?”

Dijo: “La abundante bendición de este collar, contestó, me hizo reír, ya que dio de comer al hambriento, vistió al desnudo, hizo independiente a un necesitado y liberó a un joven y tras ello regresó a su primer dueño”20.

El velo luminoso

Un día ‘Ali (P) compró de un judío un poco de cebada a crédito; el judío pidió una prenda como garantía. ‘Ali (P) dejó como prenda un velo de lana que pertenecía a Fatimah (P) y el judío lo guardó en una habitación de su casa.

Esa noche su esposa entró en la habitación en busca de algo y vio que en ella había algo que iluminaba por completo toda la habitación. Regresó donde estaba su esposo y le explicó que había visto una luz muy luminosa y brillante, el hombre se asombró al oír lo que decía su esposa, había olvidado que en esa habitación había colocado el velo de Fatimah.

Se levantó rápidamente y se dirigió hacia allí y comprobando con asombro que la prenda mencionada brillaba con el resplandor de una luna llena. Quedó atónito mirando y entendió que lo que brillaba era el velo de Fatimah (P). Salió de la casa y fue en busca de sus parientes para decirles lo que había visto y su esposa también fue en busca de los suyos. Aproximadamente se presentaron ochenta de los judíos para ver lo sucedido y todos ellos aceptaron el Islam21.

El vestido del Paraíso que fue enviado para Fatimah Az-Zahra’ (P)

Una familia judía de Medina tenía una boda y fueron donde el Profeta (BP) diciéndole: “Tenemos derecho, por ser tus vecinos. Por favor envía a tu hija Fatimah a nuestra casa para que nuestra boda sea más bella”. Y le insistieron y rogaron mucho para que aceptase esta invitación.

El Profeta (BP) dijo: “Ella es esposa de ‘Ali (P) y hace lo que él dice”. Es decir, que debían pedir permiso a ‘Ali (P) para invitarla a la boda.

Los judíos pidieron al Profeta (BP) que sirviera de intermediario y solicitara a ‘Ali (P) que le concediera permiso. Los judíos habían decorado lujosamente el lugar en que se celebraría la ceremonia. Creían que Fatimah (P) asistiría con su vestido viejo y usado, y veían en ello una posibilidad para humillarla.

Dios Altísimo envió al Arcángel Gabriel con un vestido del Paraíso, confeccionado con preciosos adornos y ornamentos Fatimah (P) se puso el vestido y, a causa del color y el olor que éste poseía, quien la veía quedaba estupefacto. Cuando se presentó en la casa de los judíos, las mujeres se prosternaron ante ella y besaban el suelo y muchos de los judíos al ver este milagro aceparon el Islam22.

Los ángeles ayudan a Fatimah (P)

Abu Dhar (la paz sea con él) relató:

“Un día el Enviado de Dios me mandó en busca de ‘Ali (P). Fui a su casa y lo llamé pero nadie me contestó. En la casa el molino de mano daba vueltas por sí solo y nadie se encontraba ahí. Nuevamente lo llamé y esta vez ‘Ali (P) se presentó y el Mensajero de Dios habló con él y le dijo algo que no pude entender, entonces yo dije: “Estoy sorprendido ya que el molino que tiene ‘Ali (P) en su casa daba vueltas por sí solo y nadie estaba ahí”:

“Dios Altísimo llenó el corazón y las venas de mi hija Fatimah (P) de fe y certeza –dijo el Profeta (BP) –. Él sabe lo débil y endeble que Fatimah está y la ayuda en lo que necesita. ¿Es que no sabes que Dios Todopoderoso comisionó a un grupo de ángeles para que ayuden a la familia de Muhammad?”23

Altruismo o Generosidad de la familia del Profeta (BP) y revelación del Sura “El Hombre” (76)

Los narradores de ambas escuelas han dicho que el Amir de los Creyentes, Fatimah Az-Zahra’, el Imam Hasan y el Imam Husain, la paz sea con todos ellos, y su sirvienta Fiddah, conforme a una promesa que habían hecho, ayunaron tres días seguidos. La primera noche cuando estaban a punto de romper su ayuno, llamó a la puerta un necesitado y ‘Ali (P) le dio su comida que consistía únicamente en pan.

Los demás miembros de la familia, siguieron el ejemplo de ‘Ali, hicieron lo mismo, viéndose obligados a romper su ayuno con agua únicamente. La segunda noche llamó a la puerta un huérfano y nuevamente, como el día anterior, todos le dieron su comida. La tercera noche llamó a la puerta un cautivo recién liberado, pidiendo algo y nuevamente todos le dieron su comida. Esta fue la causa de que Dios Todopoderoso reveló la siguiente aleya que dice24:

وَ يُطْعِمُونَ الطَّعامَ عَلى حُبِّهِ مِسْكِيناً وَ يَتِيماً وَ أَسِيراً

“Por mucho amor que tuvieran al alimento, se lo daban al pobre, al huérfano y al cautivo”. (Corán 76:8).

Refiriéndose a la generosidad inmensa y al sacrificio de éstos elevados seres. Algunos de los sabios han dicho que en esta sura bendita se han mencionado y prometido todas las mercedes divinas del Paraíso, pero no se dice nada en ella acerca de las “huríes que habitan en ese lugar” por respeto a la Señora entre las señoras, Fatimah Az-Zahra’ (P)25.

Los detalles de esta historia pueden encontrarse en las obras de exégesis del Corán de ambas escuelas. Por ejemplo, en el conocido Tafsir Kash.sháf compilación del gran erudito y exegeta sunnita Yaral.lahi Zamajshari.

Fatimah (P) y la aleya de la Purificación

Las explicaciones y conocimientos de todos los intérpretes y exegetas shiítas y muchos de los eruditos y exegetas sunnitas coinciden en que la aleya de la Purificación:

إِنَّما يُرِيدُ اللَّهُ لِيُذْهِبَ عَنْكُمُ الرِّجْسَ أَهْلَ الْبَيْتِ وَ يُطَهِّرَكُمْ تَطْهِيراً

“Allah sólo quiere libraros de la ignorancia, ¡Oh, Gente de la Casa!, y purificaros absolutamente” (Corán 33:33).

se refiere a ‘Ali (P), el Amir de los Creyentes, a Fatimah, a Hasan y a Husain, la paz sea con todos ellos26. Y donde dice Gente de la Casa (Ahlul Bait) son estos generosos, y tal y como los grandes exegetas registraron, esta aleya se refiere a la Inmunidad de ellos, y también existen muchas otras narraciones y razones a este respecto que los interesados pueden recurrir a obras más explayadas para obtener más información. Aquí mencionamos una de éstas narraciones:

Nafih Ibn Abi Al Hamra’ dijo:

“Yo estuve presente y durante ocho meses vi como el Profeta (BP) todos los días, cuando salía para la oración de la madrugada se dirigía a casa de su hija Fatimah (P) y decía:

اَلسَّلامُ عَلَيكُمْ يا اَهْلَ الْبَيْتِ وَ رَحْمًةُ الله وَبَرَكاتُهُ، الصَّلاة، انَّما يُريدُ الله لِيُذْهِبَ عَنْكُمُ الرِّجْسَ اَهْلِ البَيْتِ وَ يُطَهِّرَ كُمْ تَطْهيرا

“La paz, la bondad y bendiciones de Dios sean para vosotros. Es hora de llevar a cabo la oración. Allah sólo quiere libraros de la ignominia, ¡Oh, Gente de la Casa! Y purificaros absolutamente(33:33)”27.

Los acompañantes del Profeta (BP) en la prueba de la ordalía y mutua maldición “Mubahalah”

En los comentarios hechos por los intérpretes, narradores y exegetas del Sagrado Corán, se explica que Fatimah Az-Zahra’ (P) fue una de las cinco personas que participaron en la invocación del Profeta (BP) contra la delegación de cristianos de Naÿran.

Y esto, además de representar un gran honor, es uno de los argumentos más fuertes y clarificadores de que “la Gente Infalible de la Casa (Ahlul Batí)” son El Mensajero de Dios, ‘Ali, Fatimah, Hasan y Husain, la paz sea con todos ellos, y que el resto de los parientes y las esposas del Profeta (BP) no participan en esta mérito.

Una síntesis de la historia del Mubahalah es así:

Una delegación de cristianos de Naÿran se presentaron ante el Profeta (BP) y dialogaron con él acerca del Profeta Jesús (P) el Mensajero de Dios (BP) recitó la siguiente aleya:

إِنَّ مَثَلَ عِيسى عِنْدَ اللَّهِ كَمَثَلِ آدَمَ خَلَقَهُ مِنْ تُرابٍ

“Para Allah, Jesús es semejante a Adán, a quién creó de tierra” (Corán 3:59).

Es decir el ejemplo de la creación de Jesús (P) –que por obra y gracia de Dios fue creado sin padre Dios– es el ejemplo de la creación de Adán (P) que Dios lo creó de la tierra sin necesidad de padre ni madre.

Los cristianos no se persuadieron y protestaron de esta interpretación, negándose a reconocer en el Mensajero de Dios a un enviado divino. En ese momento fue revelada esta aleya:

فَمَنْ حَاجَّكَ فِيهِ مِنْ بَعْدِ ما جاءَكَ مِنَ الْعِلْمِ فَقُلْ تَعالَوْا نَدْعُ أَبْناءَنا وَ أَبْناءَكُمْ وَ نِساءَنا وَ نِساءَكُمْ وَ أَنْفُسَنا وَ أَنْفُسَكُمْ ثُمَّ نَبْتَهِلْ فَنَجْعَلْ لَعْنَتَ اللَّهِ عَلَى الْكاذِبِينَ

“Si alguien disputa contigo sobre ello, después de haberte llegado el conocimiento (respecto a Jesús), di: ¡Venid! Llamemos a nuestros hijos varones y a vuestros hijos varones, a nuestras mujeres y a vuestras mujeres, y a nosotros mismos y a vosotros mismos. Execremos entonces mutuamente e imprequemos la maldición de Allah sobre los mentirosos” (Corán 3:62).

Execrar significa que dos grupos que tienen opiniones diferentes sobre algún tema se condenan unos a otros y piden a Dios que maldiga y castigue a los que mientan, y esto sólo puede hacerlo quién sea el Profeta (BP) verdadero o quieran una relación directa y auténtica con Dios.

Los cristianos de Naÿran primeramente aceparon, y quedaron que al día siguiente llevarían a cabo la ordalía, pero cuando se alejaron del lugar en el que se encontraba el Generoso Profeta (BP), comentaron entre ellos, y el obispo que comandaba la comisión dijo:

“Si mañana, Muhammad se presenta con sus hijos y su familia eso será un motivo de preocupación para nosotros, pues evidenciará la sinceridad de sus creencias, pero si se presenta con sus seguidores y amigos no se preocupen, pues eso indicará que él no es un profeta verdadero”.

Al día siguiente se presentó el Profeta (BP) para la ordalía, seguido de ‘Ali (P) Fatimah Az Zahra, Hasan y Husain, la paz sea con todos ellos. Se sentó frente a los cristianos y le dijo a los miembros de su familia: “Cuando yo termine de hacer cada súplica ustedes digan Amen”.

Los cristianos al ver quiénes eran los acompañantes del Profeta (BP) tuvieron miedo de las consecuencias de la ordalía, aceptaron que su política para llevar a cabo la execración era la que correspondía a la de los verdaderos profetas y le pidieron que en lugar de efectuar la execración aceptara un acuerdo de capitulación y después de pagar una cantidad por lo acordado, regresaron con los suyos”28.

Llanto por el hambre de su padre

Abdullah Ibn Hasan dijo:

“Un día el Enviado de Dios fue a ver a Fatimah (P), ella le dio un pedazo de pan de cebada duro y el Profeta (BP) rompió el ayuno con él, entonces dijo:

“Hija mía es el primer pan que como desde hace tres días”.

Al oír esto, Fatimah (P) comenzó a llorar y el Profeta (BP) con su santa mano le acarició el rostro y secó sus lágrimas”29.

Respeto del Profeta (BP) a Fatimah (P)

Se transmitió que ‘Aishah dijo:

“Cada vez que Fatimah (P) llegaba para ver al Generoso Profeta (BP) él se levantaba, besaba su cabeza y la sentaba junto a él. Y cada vez que el Profeta (BP) iba a visitar a Fatimah (P) se besaban mutuamente y se sentaban juntos”30.

Martirio

Los vertiginosos acontecimientos que se produjeron durante la enfermedad y el fallecimiento del Profeta (BP) y con mayor intensidad aún tras su muerte, oprimían el corazón de Fatimah Az-Zahra’ (P) amargaban su vida y día a día se la hacían más insoportables.

Por una parte, la ausencia de su padre, para ella que tanto le amaba y que no podía soportar estar lejos de él, era algo muy doloroso; y por otra, la actuación conspiradora para usurpar el califato de ‘Ali (P), el Amir de los Creyentes, habían apesadumbrado física y espiritualmente el santo cuerpo de Fatimah (P).

Estas penas y dolores, así como muchos otros que nos abstenemos a mencionar aquí, ocasionaron lo que leemos en la historia que Fatimah Az-Zahra’ (P) después del fallecimiento del Profeta (BP) constantemente lloraba y se encontraba triste. En algunas ocasiones iba a la tumba de su padre31 y en otras ocasiones se dirigía a la tumba de los mártires y en esos lugares lloraba mucho32.

En la casa no hacía más que gemir y clamar, de manera que la gente de Medina se quejó ante el Imam ‘Ali (P), por que los gemidos, llantos e invocaciones de esta honorable dama les llenaban de congoja y no les permitían descansar.

‘Ali (P) le construyó una choza en el cementerio de Baqi, que fue llamada “La casa de las penas” y Fatimah Az-Zahra’ tomaba de la mano a Hasan y a Husain (P) cada mañana y se dirigía hacia allá y lloraba entre las tumbas hasta que, al anochecer, ‘Ali (P) iba en su búsqueda y los llevaba a casa. Así estuvo hasta que no pudo más y tuvo que guardar reposo33.

La gran pena que sentía Fatimah Az-Zahra’ (P) por la pérdida del Profeta (BP) era tal que, cuando veía algo que tuviera relación con él, no podía contener el llanto y ese estado contribuía a debilitarla más y más.

Bilal, que era el muecín del Profeta (BP) entristeció por los acontecimientos que se desencadenaron a raíz de la muerte del Mensajero del Islam, que juró nunca más recitar el adhan (la llamada para la oración). Un día Fatimah Az-Zahra’ (P) dijo: “Me gustaría nuevamente oír la voz del muecín de mi padre. Esta noticia llegó a los oídos de Bilal y por respeto a Fatimah (P) se levanto para dar el adhan. Cuando se oyó la voz de Bilal que decía:

الله اكبر الله اكبر

Allahu Akbar, Allahu Akbar

Dios es el más grande, Dios es el más grande.

Fatimah Az-Zahra’ (P) no pudo contener el llanto y cuando la voz de Bilal decía:

أَشهد أَنَّ محمَّداً رسولُ الله

Ash Hadu anna Muhammadan Rasulil.lah

Testifico que Muhammad es el Enviado de Dios.

Fatimah Az-Zahra’ (P) dejó escapar un grito y cayó desmayada. Los que se encontraban presentes, creyendo que esto había provocado la muerte de Fatimah (P) le pidieron a Bilal que no siguiese. Bilal cortó el adhan o llamado a la oración y lo dejó incompleto, cuando Fatimah (P) volvió en sí, pidió a Bilal que terminara de decir el llamado pero él no aceptó y dijo:

“¡Oh, Señora entre todas las señoras! Temo por vuestra vida cuando vos escucháis el Adhan”34.

***

Finalmente, esa pena tan grande que abarcaba el alma de Fatimah Az-Zahra’ (P) unida a los daños e injurias que sufrió, destrosaron a esta honorable dama y, el once del mes de Yumada Al Awwal, o según algunas versiones, el tercero de Yumada Al Zaniah del año 11 de la hégira, es decir, setenta y cinco, o noventa y cinco días después de la muerte del Profeta (BP), su alma se elevó hacia Dios, dejando el corazón de los que la amaban sumidos en la inconsolable tristeza35.

  • 1. “Bihar”, t.XLIII, p.85-86; “Manaqib Shahr Ashub”, t.III, p.120; “Muntahal Amal”, p.161; “Baitul Al Ahzan”, p.24.
  • 2. “Rudah Kafi”, p.165.
  • 3. “Bihar”, t.XLIII, p.42, 82; “Baitul Al Ahzan”, p.23.
  • 4. “Bihar”, t.XLIII, p.50-51; “Baitul Al Ahzan”, p.21.
  • 5. “Bihar”, t.XLIII, p.31; “Tafsi ‘Aiashi”, t.I, p.171.
  • 6. “Bihar”, t.XLIII, p.134; “Kashful Gummah”, t.I, p.492; “Baitul Al Ahzan”, p.37.
  • 7. “Bihar”, t.XLIII, p.53; “Kashful Gummah”, t.II, p.30; “Manaqib Shahr Ashub”, t.III, p.119.
  • 8. “Bihar”, t.XLIII, p.84; “Manaqib Shahr Ashub”, t.III, p.119; “Murtahal Amal”, p.161; “Baitul Al Ahzan”, p.22.
  • 9. “Kashful Gummah”, t.II, p.25-26; “Bihar”, XLIII, p.81-82; “Muntahal Amal”, p.161; “Baitul Al Ahzan”, p.22.
  • 10. “Bihar”; XLIII, p.91; “Raiahin Ash Shariah”, t.I, p.216; “Muntahal Amal”, p.161-162.
  • 11. “Kashful Gummah”, t.II, p.23-24; “Manaqib Shahr Ashby”, t.III, p.119; “Murtahal Amal”, p.161.
  • 12. “Bihar”, XLIII, p.92; “Muntahal Amal”, p.162.
  • 13. Fiddah era una de las mujeres más piadosas y una sirvienta de Fatimah Az-Zahra (P). Deberá tenerse en cuenta que Fatimah (P) al igual que ella misma dice en una narración, durante los primeros años de su matrimonio con ‘Ali (P) vivió con mucha pobreza y dificultades (“Bihar”, XLIII, p.88). Pero, desde que el Profeta (BP) le obsequió las tierra de labor de Fadak, su situación económica mejoró. Así también se ha narrado que el Profeta (BP) le dio una esclava llamada Fiddah (“Manqib Shahr Ashub”, t.III, p.120). Por lo tanto, si en algunas narraciones se dice que la familia del Profeta (PB) vivía muy pobremente, y en otras se dice que tenían sirvientes en la casa, deberá tenerse en cuenta que se refieren a diferentes épocas de la vida de Fatimah Az-Zahra (P).
  • 14. “Bihar”, XLIII, p.28; “Baitul Al Ahzan”, p.20.
  • 15. “Bihar”, XLIII, p.81; “Uiun Ajbar Rida”, t.II, p.45; “Manaqib Shahr Ashub”, t.III, p.121, con algunos cambios.
  • 16. “Bihar”, XLIII, p.83-84; “Makarim ul Ajlaq”, p.94-95; “Muntahal Amal”, p.159-160, en forma condensada; “Manaqib Shahr Ashub”, t.III, p.121, en forma condensada.
  • 17. “Raihin Ash Shariah”, t.I, p.106.
  • 18. “Raihin Ash Shariah”, t.I, p.148; “Baitul Al Ahzan”, p.28-29.
  • 19. “Kashful Gummah”, t.II, p.26-29; “Amal Tusi”, t.II, p.228-230; “Bihar”, XLIII, p.59 a 61; “Bihar”, XLIII, p.29, en forma condensada; “Manaquib Shahr Ashub”, t.III, p.117, la última parte de esta narración.
  • 20. “Bihar”, XLIII, p.56.57
  • 21. “Bihar”, XLIII, p.40; “Manaquib Ashub”, t.III, p.117-118, en forma condesada; “Muntahal Amal”, p.160.
  • 22. “Bihar”, XLIII, p.30.
  • 23. “Bihar”, XLIII, p.29; “Manaqib Shahr Ashub”, t.III, p.116, con algunos cambios.
  • 24. “Amali Saduq”, p.112-116; “Kashful Gummah”, t.I, p.413-417.
  • 25. “Manaqib Shahr Ashub”, t.III, p.106, 147-148; “Muntahal Amal”, p.68.
  • 26. “Amali Tusi”, T.I, p.254, 269-270; “Amali Saduq”, p.381-382; “Usul Kafi”, t.I, p.287; “Fusul Al Mujtarah”, Shaij Mufid, p.29-30.
  • 27. “Kasful Gummah”, t.II, p.13; “Amali Tusi”, t.I, p.88, está registrada una narración parecida a ésta y dicha por ‘Ali (P), y en esta misma obra t.I, p.257, y t.II, p.177-178; “Amali Mufid”, p.188; “Amali Saduq”, p.124.
  • 28. “Manaqib Shahr Ashub”, t.II, p.142-144; “Kashful Gumma”, t.I, p.425-426; “Muntahal Amal”, p.114-117, 176-177; “Fusul Al Mujtarah”, Shaij Mufid, p.17; “Sahih Muslim”, “Masnad Ibn Hanbal”, “Talif Abu Na’im Isfahani”, Tafsir Zamajshari”, “Agani Abul Faray Isfahani”, y en muchas otras obras de los sabios de ambas escuelas Sunnita y Shi’ita, y en la mayoría de las obras de exégesis coránicas ha sido mencionado el asunto del Mubahilah y estas virtudes.
  • 29. “Bihar”, XLIII, p.40; “Manaqib Shahr Ashub”, t.III, p.113.
  • 30. “Bihar”, XLIII, p.40; “Manaqib Shahr Ashub”, t.III, p.113; “Amali Tusi”, t.II, p.14, con algunos cambios; “Baitul Al Ahzan”, p.15.
  • 31. “Baitul Al Ahzan”, p.137; “Muntahal Amal”, p.163; “Kansul Fawa’id”, p.360.
  • 32. “Baitul Al Ahzan”, p.141; “Muntahal Amal”, p.164; “Amali Saduq”, p.121; “Kashful Gummah”, t.II, p.60.
  • 33. “Bihar”, XLIII, p.177-178; “Baitul Al Ahazan”, p.138.
  • 34. “Bihar”, XLIII, p.157; “Baitul Al Ahzan”, p.140-141.
  • 35. Por la brevedad de este libro, nos abstenemos de mencionar aquí los sucesos que ocurrieron después del fallecimiento del Mensajero del Islam (BP), tales como cuando incendiaron la puerta de la casa de Fatimah Az-Zahra (P), el sermón que dio esa honorable dama en la Mezquita para notificar a la gente del derecho del gobierno de ‘Ali (P), así como lo ocurrido con los jardines de Fadak y la discusión que sostuvo con el Primer Califa, su testamento y los detalles de su martirio así como la ceremonia de su entierro.
    El lector puede encontrar estos acontecimientos, que desgarran al corazón y al mismo tiempo que instruyen dilucidan, en obras tales como “Baitul Al Ahzan”, de Muhaddiz Qumi (que la paz sea con él).