Sobre el autor

Ayatullah Morteza Mutahari, nació en el año 1920 en la localidad de Fariman, en el Jorasán iraní. Su padre, el shayj Muhammad Husayn Mutahari fue un hombre casto y piadoso, siendo sumamente estimado y respetado en todo Jorasán, así como en otras partes del país.

Morteza Mutahari comenzó sus estudios en la Maktab Jana (escuela primaria tradicional) de Fariman. Desde temprana edad mostró un asombroso talento y gran amor por el conocimiento. Demostró una extraordinaria inteligencia y entusiasmo, especialmente para el estudio de las ciencias religiosas islámicas.

En 1932, a la edad de doce años, se trasladó a la ciudad santa de Mashhad, y comenzó a estudiar las ciencias islámicas. A los diecisiete años viajó a Qum, donde se beneficio de la enseñanza de ulemas de la talla del Sayyid Muhammad Muhaqqiq, el Sayyid Muhammad Huyyat y el Ayatullah Sadr. En 1940 comenzó a estudiar las enseñanzas del Imam Jomeini.

En 1944 inició sus estudios con el Ayatullah Buruyerdi —uno de los más destacados sabios religiosos de Irán del presente siglo—, los cuales continuarían durante casi ocho años. En 1950 comenzó a estudiar la filosofía de Avicena de la mano del Sayyid Muhammad Husayn Tabataba’i, en aquel tiempo el mayor especialista en filosofía tradicional islámica. Mutahari posteriormente escribiría un destacado comentario sobre la obra de su maestro titulada Usul-e Falsafeh (Los principios de la filosofía).

En 1952 Mutahari se traslada a Tehrán. A partir de ese momento se inicia una etapa de su vida sumamente prolífica, durante la cual pronunció innumerables charlas y conferencias en centros públicos y académicos y escribió gran número de libros y opúsculos. En ambos campos intentó iluminar los oscuros rincones del pensamiento islámico y enarbolar el estandarte de las auténticas enseñanzas islámicas frente a la amenaza de las ideas materialistas que entonces se estaban extendiendo entre la juventud iraní.

Desarrolló este esfuerzo una veces como profesor honorario de la Escuela de Teología de la Universidad de Tehran, otras veces como conferenciante público en mezquitas y husayniyyahs (centros religiosos en los que particularmente durante el mes de Muharram se congregan los fieles para rememorar la muerte del Imam Husayn y sus compañeros y familiares en la batalla de Karbala’) hasta que se produjo la revolución islámica.

Después de la victoria de la revolución el 11 de febrero de 1979, pasó a formar parte —de hecho ya lo era antes de esa fecha— del Consejo de la Revolución Islámica, prosiguiendo como antes sus esfuerzos para la difusión de las enseñanzas islámicas.

Sin embargo, en la noche del 15 de mayo de 1979, a la salida de una intensa sesión del Consejo de la Revolución, fue abatido mortalmente en un atentado que se atribuyó un grupo terrorista seudoislámico llamado Forqan.