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Tercera Parte: Los Atributos Divinos

Los Atributos de yamaliiah y yalaliiah

Desde que la Esencia Divina no tiene parangón ni símil, ni se puede suponer un equivalente o semejante a Dios, puesto que Él, Glorificado Sea, es tan Sublime que el hombre no puede conocer su naturaleza, entonces no hay camino para el ser humano a través del cual pueda conocer la realidad de la Esencia Divina, solo que al mismo tiempo puede conocerle, Glorificado Sea, a través de Sus Atributos de yamaliiah y yalaliiah.

Con Atributos yamaliiah se quiere significar esos Atributos que indican la perfección existencial de Dios; Atributos tales como el Conocimiento, el Poder, la Vida, la Voluntad, el Albedrío, etc.; éstos también son llamados atributos zubutiiah (positivos).

Con Atributos yalaliiah se quiere significar esos Atributos de los cuales Dios, Glorificado Sea, se encuentra exento, ya que tales calificativos indican un defecto e insuficiencia en el ente calificado con los mismos; y Dios, Glorificado Sea, es absolutamente innecesitado y está exento de cualquier falta o defecto.

La condición corporal, la necesidad de un lugar y un tiempo, estar compuesto por partes, y otros calificativos similares, son también llamados Atributos salbiiah (negativos), en contraposición a los Atributos positivos ya mencionados. Las denominaciones yalaliiah y salbiiah se proponen un mismo significado.

Las vías para conocer Sus Atributos, Glorificado Sea

Ya hemos visto al tratar el tema de “las vías del conocimiento” que las vías más exponentes para conocer las realidades son: los sentidos, el intelecto, y la Revelación.

Así también para conocer los Atributos Divinos ÿamâlîiah y ÿalâlîiah, es posible utilizar las dos últimas vías:

1.- La vía del intelecto: Consiste en reflexionar en el mundo de la creación y estudiar los secretos escondidos en él, que en su totalidad señalan que son creación de Dios y nos guían hacia los atributos de perfección existenciales de Dios. ¿Acaso es posible que alguien suponga que las espléndidas bases del cosmos se establecieron sin la intervención del conocimiento, el poder, y la voluntad?

El Sagrado Corán -corroborando el juicio del intelecto a este respecto- exhorta a reflexionar en los signos cósmicos tanto en las esferas del mundo exterior, como en el mundo interior del ser humano mismo. Dice:

قُلِ انْظُرُوا مَاذَا فِي السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضِ

«Di: ¡Observad lo que hay en los cielos y en la Tierra!» (Iunus, 10:101).

O sea, observad de una manera reflexiva y cavilante para descubrir las portentosas realidades; solo que es evidente que el intelecto deba surcar esta vía con la ayuda de los sentidos, o sea, que los sentidos comienzan primero descubriendo y percibiendo el tema como algo asombroso, luego es el intelecto el que a través de la magnitud del tema y su espléndida configuración, considera eso como una señal de la Majestuosidad y Excelsitud del Creador.

2.- La vía de la Revelación: Luego de que los indicios categóricos establecieron la Profecía y le Revelación, y se hizo patente que el Libro que trajo el Profeta (S), así como la totalidad de sus dichos provienen de parte de Dios, será natural que esté en la posibilidad del Libro Sagrado y la Tradición del Profeta asistir a la humanidad para poder llegar a conocer los Atributos Divinos. En estas dos fuentes, Dios fue descripto con los más elevados Atributos.

Nos es suficiente saber que en el Sagrado Corán se han mencionado cerca de 140 atributos para Dios, Glorificado Sea; pero nos contentamos aquí con citar una sola aleya que menciona algunos de esos atributos:

هُوَ اللَّهُ الَّذِي لآ إِلَهَ إِلاَّ هُوَ الْمَلِكُ الْقُدُّوسُ السَّلاَمُ الْمُؤْمِنُ الْمُهَيْمِنُ الْعَزِيزُ الْجَبَّارُ الْمُتَكَبِّرُ سُبْحَانَ اللَّهِ عَمَّا يُشْرِكُونَ * هُوَ اللَّهُ الْخَالِقُ الْبَارِئُ الْمُصَوِّرُ لَهُ الاَسْمَآءُ الْحُسْنَى يسبِّحُ لَهُ مَا فِي السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضِ وَهُوَ الْعَزِيزُ الْحَكِيمُ

«Es Dios, no hay divinidad más que Él, el Soberano, el Sagrado, el que es Paz, Creyente, Subyugador, Portentoso, Imponente, Soberbio, Glorificado sea de cuanto le atribuyen. Él es Dios, el Creador, el Originador, el Conformador, Suyos son los más bellos Nombres; a Él glorifica lo que hay en los cielos y en la Tierra; es el Grandísimo, el Prudente» (Al-Hashr; 59:23-24).

Es digno de mencionar que hay quienes han argumentado la impotencia de la humanidad para conocer al Ser Superior por lo que han dejado de lado el tema de los Atributos de Dios e incluso han prohibido tratar sobre ello. Estos son los llamados mu‘attilah (lit. inhabilitadores), ya que privan al ser humano de los elevados conocimientos que son señalados tanto por el intelecto como por la Revelación a la vez.

Si tratar y discutir esos conceptos hubiera estado realmente prohibido, la mención de todos esos Atributos en el Sagrado Corán y la orden de reflexionar sobre los mismos hubiera estado de más y no hubiera tenido sentido.

Debemos decir -lamentablemente- que tal grupo, desde que ha cerrado para sí mismo la puerta del conocimiento, como consecuencia de vedar el estudio de ello, ha caído en la disyuntiva de “corporeizar a Dios” y asemejarle a las criaturas, y establecer para Él una orientación o ubicación, Glorificado sea respecto a todo ello.

Los Atributos de la Esencia y los Atributos de Acción

Por otro lado, los Atributos Divinos se dividen en dos:

A: Atributos de la Esencia.

B: Atributos de Acción.

Con “Atributos de la Esencia” se quiere significar aquellos Atributos para cuya representación es suficiente con concebir la sola Esencia Divina y necesariamente se infieren de la misma, como lo son el conocimiento, el poder y la vida, que se infieren a pesar de que no surja de Él ninguna acción en absoluto.

Con “Atributos de Acción” se quiere significar esos Atributos mediante los cuales se califica a la Esencia Divina al considerar que surge una cierta acción de Su parte, Glorificado sea, como lo es la condición de Creador, Agraciador, y otros Atributos similares de entre aquellos que se infieren del concepto de “acción”, y mediante los que se califica a Dios, Glorificado Sea, luego de considerar las acciones que surgen de Él.

En otras palabras, en tanto no surja de Dios una acción, como la de crear, agraciar, perdonar, o tener misericordia, no será posible atribuirle la condición de Creador, Agraciador, Perdonador y Misericordioso, a pesar de poseer esencialmente la capacidad de crear, agraciar, perdonar y tener misericordia.

Finalmente recordamos que todos los Atributos de Acción mediante los que se califica a Dios, Glorificado Sea, proceden de Su Perfección Esencial, o sea que Dios posee una Perfección Absoluta que constituye el principio y origen de todas aquellas perfecciones relacionadas a la acción.

Los Atributos positivos de Dios

Después de que quedó en claro la división de los Atributos divinos en “positivos” y “negativos”, y en “esenciales” y “de acción”, debemos proceder a estudiar las cuestiones más importantes relacionadas a ello.

Los Atributos de la Esencia

A) El conocimiento eterno

El conocimiento de Dios –al ser Su Misma Esencia- es sempiterno, así como lo es Su Esencia Absoluta, y asimismo no tiene fin.

Dios, Glorificado Sea, además de tener conocimiento de Su Propia Esencia, conoce todas las cosas que están fuera de Su Esencia, ya sean genéricas o cuestiones específicas, antes de que se produzcan y concreten, o bien después de su acontecimiento y concreción.

El Sagrado Corán enfatiza ello de gran forma cuando dice:

إِنَّ اللَّهَ بِكُلِّ شَيْءٍ عَلِيمٌ

«Por cierto que Dios es Sabedor de todas las cosas» (Al-Ankabut; 29:62).

También dice:

أَلاَ يَعْلَمُ مَنْ خَلَقَ وَهُوَ اللَّطِيفُ الْخَبِيرُ

« ¿Acaso no ha de saber Quien ha creado, siendo que es el Benévolo, el Informado? » (Al-Mulk; 67:14).

Se ha hecho un repetido y enérgico énfasis sobre la eternidad, amplitud y condición absoluta del conocimiento divino en los hadices transmitidos de los Imames de Ahlul Bayt (a), por ejemplo las palabras del Imam Ya‘far As-Sâdiq (a), que dicen:

لَم يَزَل عالِماً بالمَكانِ قَبْلَ تَكوينه كَعِلْمِهِ به بَعْدَ ما كوَّنَهُ وَكَذلِكَ عِلمُهُ بِجَمِيِعِ الاَشياءِ

“Tiene conocimiento del lugar antes de originarlo, y es igual a Su conocimiento del mismo después de haberlo originado; y asimismo es Su conocimiento de todas las cosas”1.

B) El amplio poder

El poder de Dios es eterno al igual que Su conocimiento, al ser Su Misma Esencia por lo que, al igual que Su conocimiento, Glorificado Sea, es absoluto e ilimitado.

El Sagrado Corán enfatiza la amplitud del poder de Dios, diciendo:

وَكَانَ اللَّهُ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيراً

«Y Dios es Poderoso por sobre todas las cosas» (Al-Ahzab; 33:27).

Y dice:

وَكَانَ اللَّهُ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ مُقْتَدِراً

«Y Dios es Poderoso por sobre todas las cosas» (Al-Kahf, 18:45).

Dijo el Imam Ya‘far As-Sâdiq (a):

الاَشياءُ لَهُ سَواءٌ عِلماً وقُدْرةً وَسُلْطاناً، ومُلْكاً وإحاطةً

“Las cosas son para Él igual en conocimiento, poder, autoridad, potestad y dominio”2.

En cuanto a si la realización de las cosas absurdas y esencialmente imposibles en sí mismas se encuentran fuera del área del Poder Divino, ello no es a causa de una falla en el Poder Divino, sino que surge de la ausencia de idoneidad de la cosa imposible de concretarse en la existencia (por lo que conforma un defecto de parte del receptor y no parte del Ejecutante).

Dice el Imam ‘Alí (a) en respuesta a quien le preguntó acerca de la realización de las cosas imposibles:

إنّ الله تباركَ وتعالى لايُنسَبُ إلى العَجز، والّذي سَألْتنِي لا يَكُونُ

“Por cierto que a Dios, Ennoblecido y Glorificado Sea, no se le atribuye la incapacidad, sino que lo que preguntaste no tiene posibilidad de ser”3.

C) La vida

Por cierto que Dios, el Sapientísimo y el Poderosísimo, es categóricamente Vivo, puesto que los dos atributos anteriores son particularidades de los entes vivientes, y es a partir de aquí que también quedan en claro los indicios de la Vida Divina.

A pesar de que el Atributo de la Vida mediante el cual es calificado Dios, Glorificado Sea, es igual a todos sus otros Atributos: exento de todo defecto y de todas las particularidades de tal atributo en el ser humano o lo que se le asemeja (como el acontecer de la muerte), y desde que Dios es Vivo por esencia, no hay vía para la muerte hacia Su Esencia Sagrada, como dice el Sagrado Corán:

وَتَوَكَّلْ عَلَى الْحَيِّ الَّذِي لاَ يَمُوتُ

«Y encomiéndate al Vivo, el Cual no muere…» (Al-Furqan; 25:58).

D) La voluntad y el albedrío

El ejecutor consciente de su acción es más completo y perfecto que aquél inconsciente de la misma, así como el ejecutor que tiene la voluntad de realizar su acción y es libre de hacerla (de forma que si quiere realizar una acción la realiza, y si no quiere realizarla no la realiza), es más perfecto que el ejecutor compelido y obligado que no tiene delante suyo más que una de las dos opciones: ya sea realizar la acción o abandonarla.

Considerando lo que dijimos, y asimismo considerando el hecho de que Dios es el más perfecto de los ejecutores en el plano de la existencia, será evidente que digamos que Dios es un ejecutante voluntario, y que Él, Glorificado Sea, no es compelido por parte de otro, ni forzado porque así lo implique Su Esencia.

Al decir que “Dios tiene voluntad” queremos significar que Él, Glorificado Sea, tiene libre albedrío y no está compelido ni forzado.

La voluntad -en el sentido conocido en el ser humano, la cual conforma un asunto gradual y originado en el tiempo- no tiene lugar en la Sagrada Esencia divina.

A causa de esto, la Voluntad Divina fue descripta en los hadices de Ahlul Bayt (a) como la realización misma de la acción y su concreción misma, impidiendo con ello que las personas cayeran en el desvío y el error al interpretar y explicar este Atributo Divino.

Dijo el Imam Mûsâ Ibn Ya‘far (a):

الاِرادة من الخَلق: الضميرُ وما يَبْدُو لهم بعدَ ذلك من الفِعْل. وأمّا مِنَ الله تعالى فإرادتُهُ: إحداثُه لاغير، ذلك لاَنَّه لايُرَوّي ولايَهِمُّ ولا يَتَفَكَّرُ، وهذهِ الِصّفاتُ مَنْفيّةٌ عَنْهُ وَهيَ صِفاتُ الخَلْقِ. فإرادَةُ اللهِ، الفِعْلَ؛ لا غير ذلكَ يَقولُ لَهُ كُنْ فَيَكُونُ بلا لَفْظٍ ولا نُطْقٍ بلسان ولا همّة ولا تفكّر ولا كيف لِذلِكَ، كما أنَّه لا كيفَ له

“La voluntad, en relación a las criaturas, consiste en un estado interior que trae aparejada la acción que luego surge de las mismas; pero en relación a Dios, Glorificado Sea, Su Voluntad es Su misma acción de hacer y no otra cosa; ello es porque a Él no le sobreviene el estado de “reflexión”, ni el de preocupación, ni necesita “cavilar”, puesto que estos atributos se descartan de Él, y son atributos de las criaturas. Así pues, la Voluntad de Dios es Su misma acción, y no otra cosa. Dice que algo sea, y es, sin que para ello medie palabra ni pronunciación con lengua alguna, ni motivación, ni reflexión, y así tampoco ello tiene un “cómo”, así como Él no posee un cómo”4.

De esta manera se hace evidente lo que manifestamos que: Su atributo, Glorificado Sea, de “poseedor de voluntad” –en el sentido de que posee libre albedrío-, conforma uno de los Atributos de la Esencia, pero el mismo Atributo, en el sentido de producir y proveer la existencia, conforma uno de los Atributos de la Acción.

Dios y los Atributos de Acción

Después de habernos familiarizado con los principales temas relacionados a los Atributos de la Esencia, será adecuado ahora hacerlo con algunos de los Atributos de Acción.

A continuación estudiaremos solamente tres de los Atributos de Acción, a saber:

a) El habla.

b) La veracidad.

c) La prudencia.

Atribuir el habla a Dios

El Sagrado Corán describe a Dios con el Atributo del habla, cuando dice:

وَكَلَّمَ اللَّهُ مُوسَى تَكْلِيماً

«Y Dios habló a Moisés efectivamente» (An-Nisa’; 4:164).

También dice:

وَمَا كَانَ لِبَشَرٍ أَن يُكَلِّمَهُ اللهُ إِلاَّ وَحْياً أَوْ مِن وَرَآئِ حِجَابٍ أَوْ يُرْسِلَ رَسُولاً

«Y a ninguna persona le es dado que Dios le hable si no es a través de la revelación, o tras un velo o le envíe un Mensajero» (As-Shura; 42:51).

En base a esto, no hay duda de que el habla es uno de los Atributos Divinos, solo que el tema está en la realidad del habla, y si ese Atributo es de los Atributos de la Esencia o de los Atributos de Acción; puesto que es evidente que el hecho de hablar de la forma en que la encontramos en el ser humano no puede suponerse para Dios, Glorificado Sea.

Desde que el Atributo del habla es algo manifestado en el Sagrado Corán, se hace necesario referirnos al mismo Corán para entender la realidad de ello.

El Corán divide el habla de Dios con sus siervos -como ya vimos- en tres clases; dice:

وَمَا كَانَ لِبَشَرٍ أَن يُكَلِّمَهُ اللَّهُ إِلاَّ وَحْياً أَوْ مِن وَرَآئِ حِجَابٍ أَوْ يُرْسِلَ رَسُولاً فَيُوحِيَ بإِذْنِهِ مَا يَشَآءُ إِنَّهُ عَلِيٌّ حَكِيمٌ

«Y a ninguna persona le es dado que Dios le hable si no es a través de la Revelación, o tras un velo o le envíe un Mensajero de forma que le revele, con Su anuencia, lo que Él quiere. Por cierto que Él es Altísimo, Prudente» (As-Shura; 42:51).

Entonces, vemos que no es posible que Dios le hable al ser humano, si no es a través de tres caminos:

Por “Revelación”; que es la inspiración dirigida al corazón.

O por detrás de un “velo”; de forma que el ser humano escucha las palabras de Dios sin verle, como cuando Dios habló a Moisés (a).

O le envíe un “Mensajero”; o sea un ángel que revele al profeta con la anuencia de Dios.

En esta aleya el Sagrado Corán deja en claro que Dios, Glorificado Sea, a veces origina la palabra sin mediación, y otras veces con mediación a través de uno de Sus ángeles.

Además, la primera forma a veces se da a través de inculcar la inspiración al corazón del profeta directamente, y otras veces a través de su oído llegándole de ahí las palabras al corazón.

En cualquiera de los tres casos, el “habla” tiene el sentido de originar las palabras y ello forma parte de los Atributos de Acción.

Esta explicación y análisis del Atributo del habla divina es solo una de las explicaciones que se pueden desprender con la ayuda, guía y orientación del Corán.

Hay otra explicación para este atributo y que consiste en que: Dios considera a Sus criaturas como Sus “palabras”, al decir:

قُل لَّوْ كَانَ الْبَحْرُ مِدَاداً لِكَلِمَاتِ رَبِّي لَنَفِدَ الْبَحْرُ قَبْلَ أَن تَنفَدَ كَلِمَاتُ رَبِّي وَلَوْ جِئْنَا بِمِثْلِهِ مَدَداً

«Di: Si el mar fuera tinta para las palabras de mi Señor, éste se agotaría antes de que se agotaran las palabras de mi Señor, aunque a ello añadiéramos otro tanto como tinta» (Al-Kahf; 18:109).

Así pues, el propósito de “las palabras” en esta aleya son las criaturas de Dios, las cuales solo Su Esencia, Glorificado Sea, puede contar y enumerar, y testimonio de tal explicación de “la palabra” es la calificación que el Corán hace del Mesías, el hijo de María (a) al decir que es “la palabra o verbo de Dios”, puesto que dice:

وَكَلِمَتُهُ أَلْقَاهَآ إِلَى مَرْيَمَ

«Y Su palabra que infundió a María» (An-Nisa’; 4:171).

El Imam Amir Al-Mu‘minin ‘Alí (a) en una de sus disertaciones explica el “hablar” de Dios, Glorificado Sea, como consistente en el hecho de “originar” y en la misma “acción”. Dijo:

« يَقُولُ لِمَنْ أرادَ كَوْنَهُ «كُنْ»، لا بصَوتٍ يَقرَعُ، ولا بنداءٍ يُسْمَعُ وَإنّما كَلامُهُ سُبحانَه فِعلٌ منه، أنشَأهُ وَمَثَّله »

“Dice a quien quiere que sea: “¡Sé!”, no en la forma de una voz que vibra, ni de una invocación (factible de ser) escuchada, sino que Sus palabras, Glorificado Sea, son una acción de Su parte, que ha originado y ha diseñado”5.

Si la enunciación de las palabras son una expresión de lo que hay en el interior del hablante, entonces todo lo que hay en el universo, con todas sus creaciones, desde las más grandes a las más pequeñas, expresan el conocimiento de Dios, Glorificado Sea, Su Poder y Su Prudencia.

¿Acaso el Corán fue creado o es sempiterno?

Del tema anterior que explica de dos formas la realidad de las palabras de Dios, quedó en claro que la segunda explicación no se contradice con la primera, y que Él, Glorificado Sea, es poseedor del atributo del habla en los dos aspectos. Así también se ha establecido que las palabras de Dios son Su Acción Misma, y es evidente que la acción es hadiz (esto es, originada), por lo que de ello se deduce que el hecho de “hablar” también lo es.

A pesar de que las palabras de Dios son categóricamente originadas, nosotros, observando la educación pertinente, y asimismo para evitar un mala comprensión, no decimos que: las palabras de Dios (el Corán) son “creadas”, ya que es posible que alguien en base a ello las describa como instauradas e inventadas; de otro modo, sin considerar ese matiz, todo lo que no sea Dios es categóricamente creado y Su creación.

Narró Sulaiman Ibn Ya’far Al-Ya’fari: Le pregunté al Imam ‘Alí Ibn Mûsa Ibn Ya’far (a) lo siguiente: ¡Oh hijo del Mensajero de Dios! Infórmame sobre el Corán. ¿Es creador o es creado? Respondió diciendo:

ليس بخالقٍ ولا مخلوقٍ، ولكنّه كلامُ الله عزّ وجلّ

“No es ni creador ni creado, sino que es solo la palabra de Dios, Majestuoso e Imponente”6.

Aquí es necesario recordar un suceso histórico a este respecto, que es el hecho de que en los inicios de siglo III de la hégira, en el año 212 H.L. se planteó entre los musulmanes una cuestión relacionada al Sagrado Corán consistente en: ¿Acaso el Corán es originado o sempiterno?

Esta cuestión fue motivo de fuerte separación y discordia, siendo que los que sostenían que el Corán es sempiterno no poseían ningún justificativo correcto para sus pretensiones, puesto que hay algunas posibilidades de que sea originado y otras de que sea sempiterno.

Si al decir “Corán” se quiere significar las palabras que son recitadas y leídas, o las palabras que recibió el fiel ángel Gabriel (a) y que hizo descender al corazón del Mensajero de Dios (S), entonces decimos que de manera categórica y con certeza que todo ello es originado.

Y si con ello queremos significar los conceptos y significados contenidos en las aleyas coránicas, parte de lo cual se relaciona con relatos de los profetas, y las expediciones militares del gran Profeta (S), entonces tampoco es posible que sea sempiterno.

Y si con ello se quiere significar el conocimiento que Dios tiene del Corán, tanto en lo referente a sus expresiones como a sus significados, entonces será categórico y concluyente que el conocimiento de Dios es sempiterno, al ser uno de los atributos de la Esencia, solo que, como es evidente, “el conocimiento” no es un sinónimo de “las palabras”.

La condición de “Veraz” de Dios

Entre Sus Atributos, Glorificado Sea, está la “Veracidad”, que es el dicho acorde a la realidad, en oposición a “la mentira” que consiste en el dicho incongruente con la realidad.

Dios, Glorificado Sea, es Veraz y la mentira no tiene lugar en Su dicho. El indicio de ello es completamente evidente, puesto que la mentira es el recurso de los ignorantes, los impotentes y los atemorizados, y Dios está exento de todo eso.

En otras palabras, la mentira es execrable y Dios está exento de lo execrable.

La condición de “Prudente” de Dios

Entre los Atributos de perfección divinos está “la Prudencia”, como inspira ello Su denominación, Glorificado Sea, de “Prudente”.

Al decir que Dios es Prudente se quiere significar lo siguiente:

Primero: Que los actos de Dios, Glorificado Sea, detentan el culmen de la precisión y la perfección.

Segundo: Que Dios, Glorificado sea, está exento de la realización de acciones impropias y vanas.

El magnífico y sorprendente sistema de la creación señala el primer significado, desde que la edificación del inmenso cosmos se ha establecido en base al más perfecto sistema y la mejor configuración, ya que dice:

صُنْعَ اللَّهِ الَّذِي اتْقَنَ كُلَّ شَيْءٍ

«La obra de Dios, Quien ha consolidado todas las cosas» (An-Naml; 27:88).

Y testimonio del segundo significado es la aleya que expresa:

وَمَا خَلَقْنَا السَّمَآءَ وَالأَرْضَ وَمَا بَيْنَهُمَا بَاطِلاً

«Y no creamos el cielo y la tierra y lo que hay entre ambos en vano» (Sad; 38:27).

Eso es un asunto que es ratificado por la ciencia y el intelecto cuanto más avanzan en el tiempo y se reflexiona en los secretos y leyes del universo.

Los Atributos negativos en relación a Dios

Al clasificar los Atributos de Dios, Glorificado Sea, mencionamos que los Atributos Divinos son de dos tipos: los Atributos de yamal (belleza y perfección) y los Atributos de yalal (excelsitud respecto a la deficiencia), y que aquéllos que pertenecen al orden de las perfecciones se denominan “Atributos yamaliiah” o zubutiiah (positivos), y que los que son del orden de la deficiencia se denominan “Atributos yalaliiah” o salbiiah (negativos).

Con “Atributos negativos” se quiere significar que la Esencia de Dios, Glorificado Sea, está exenta de defecto, necesidad y carencia.

Dios, Glorificado Sea -por Su condición de innecesitado y calificado con la Perfección Absoluta- está exento de cualquier Atributo que indique un defecto, necesidad o carencia.

Y es por eso que los sabios expertos en temas de la creencia (los sabios del Kalam), dijeron que Dios no tiene cuerpo, ni es corpóreo, ni ocupa un lugar, ni se encarna en nada, y ello es porque todas esas particularidades implican defecto y necesidad, y traen aparejada la carencia y la contingencia, lo cual se contradice con Su condición de absolutamente Innecesitado, y se opone categóricamente y certeramente a Su condición de “Ser Necesario”.

Entre los Atributos que indican defecto está la condición de “visible”, y eso es porque algo no es visible sino después de verificarse las condiciones necesarias para ello que son:

A: Encontrarse en un lugar y orientación en particular.

B: Que no se encuentre en tinieblas, sino que esté expuesto a los rayos de luz.

C: Que entre ello y el observador haya una separación determinada y una distancia adecuada.

Es evidente que estas condiciones son características de un ente corpóreo, y particularidades de un existente material, y no de la Divinidad poseedora de una existencia sublime y superior a eso.

Eso sumado al hecho de que si Dios fuera visible, ello implicaría una de dos cosas: o todo Su ser es visible; o bien solo parte de Su ser es visible.

En el primer caso Dios, que es el Abarcador, sería abarcado y limitado. En el segundo caso el Creador, Glorificado Sea, estaría compuesto por partes, y cualquiera de los dos asuntos no se corresponden con Dios, Glorificado Sea.

Solo que lo que dijimos se relaciona a la visibilidad del sentido de la vista y no a la visión del corazón y la contemplación interior que se verifica para la persona en virtud de la fe completa y la veraz certeza, puesto que esta parte se encuentra fuera del entorno de nuestro estudio y el espectro de la discusión. No hay dudas de la posibilidad de que ello se produzca, e incluso de su acaecimiento para los santos de Dios, y Sus siervos sinceros y próximos.

Dijo Dhaglab Al-Iamani -que fue uno de los compañeros del Imam ‘Alí (a)-:

Le dije al Imam (a): “¿Has visto a tu Señor, ¡oh Príncipe de los creyentes!?”.

Respondió el Imam (a): “¿Acaso voy a adorar lo que no veo?”.

Dijo Dhaglab: “¿Y cómo lo ves?”.

Respondió (a):

لاَ تراهُ العُيُونُ بمشاهدة العَيانِ وَلكِنْ تدرِكهُ القُلُوب بِحَقائِقِ الاِِيمانِ

“No le ven los ojos mediante la observación ocular, sino que le perciben los corazones a través de las realidades de la fe”7.

La observación ocular (del Creador) además de ser algo lógicamente imposible, es rechazada por parte del Sagrado Corán, que niega claramente tal posibilidad.

Es así que cuando el Profeta Musa (a) pide a Dios (a causa de la insistencia y presión de su pueblo) que se muestre a Sí Mismo, le responde mediante la negación enfática perpetua “lan” (لن), como lo expresa el Corán:

رَبِّ أَرِنِي أَنْظُرْ إِلَيْكَ قَالَ لَنْ تَرَانِي

« ¡Señor! Hazme ver, de una forma que pueda observarte”. Dijo: “Jamás me verás» (Al-A’raf; 7:143).

Es posible que alguien pregunte: Si es que no es posible observar a Dios mediante el sentido de la vista y los ojos, entonces ¿por qué el Sagrado Corán dice?:

وُجُوهٌ يَوْمَئِذٍ نَّاضِرَةٌ * إِلَى رَبِّهَا نَاظِرَةٌ

«Ese día habrá rostros resplandecientes, mirando a su Señor» (Al-Quiamah; 75:22-23).

La respuesta a esto es que: el propósito de “mirar” en la bendita aleya, es la espera de la misericordia divina, puesto que en la aleya hay dos testimonios de ello:

1- La expresión “mirar” en esta aleya fue atribuida a los “rostros” y expresa que “los rostros resplandecientes le mirarán”. Si el propósito de ello fuera la observación de Dios por medio de la vista, la observación hubiera sido atribuida a los ojos y no a los rostros.

2- En esta sura se habla de dos grupos: un grupo que gozará de rostros alegres y resplandecientes, habiéndose aclarado cuál será su recompensa, que es que estarán: «mirando a su Señor».

Otro grupo de caracterizará por tener los rostros tristes y sombríos, habiéndose dejado en claro cuál será su merecido y castigo al decir: «sabiendo que serán objeto de una calamidad».

Lo que se quiere significar en el segundo párrafo es claro, y es el hecho de que este grupo sabe que le sobrevendrá un castigo insoportable, y naturalmente es por eso que espera un castigo acorde a ello.

Tomando como indicio el hecho de confrontar a estos dos grupos, es posible inferir el propósito de la primera aleya, y es el hecho de que los poseedores de los rostros alegres esperarán la misericordia de Dios, por lo que las palabras del Altísimo que expresan: «mirando a su Señor», son una alegoría de la espera de la misericordia divina.

Este tipo de alegoría en la que se expresa una cosa y se pretende otra es similar a la usada en las pláticas consuetudinarias árabes, como cuando se dice: “Fulano tiene los ojos puestos en las manos de Mengano”, esto es, espera de aquel su favor o beneficio.

En resumen: Así como los poseedores de rostros entristecidos esperan el castigo divino, asimismo los poseedores de rostros alegres esperan la misericordia divina, lo cual se ha alegorizado mediante la mirada a Él en base a la usanza usual en las pláticas consuetudinarias del idioma árabe, e indicio de ello es su conformidad a las leyes y normas de retórica y elocuencia del idioma árabe.

Esto sumado al hecho de que no hay que contentarse con la interpretación de las aleyas coránicas en base a una sola aleya, sino que es necesario confrontarlas con aquellas aleyas sobre el mismo tema, y alcanzar el sentido real, luego de considerar la totalidad de esas aleyas.

En lo concerniente a la cuestión de la observación (de Dios), si consideramos todas las aleyas del Sagrado Corán relacionadas a la misma, sumado ello a los nobles hadices a este respecto, se hace evidente la imposibilidad de “ver” a Dios, según el Islam.

Además, a partir de esto queda en claro que el requerimiento que efectuó el profeta Moisés de poder mirarle, fue a causa de la insistencia y porfía de los Hijos de Israel que le pidieron que les mostrara a Dios, Glorificado Sea. Dice el Altísimo:

وَإِذْ قُلْتُمْ يَا مُوسَى لَنْ نُؤْمِنَ لَكَ حَتَّى نَرَى اللّهَ جَهْرَةً فَاَخَذَتْكُمُ الصَّاعِقَةُ وَأَنْتُمْ تَنْظُرُونَ

«Y de cuando dijisteis, “¡Oh Moisés! Jamás creeremos en ti hasta que veamos a Dios claramente”. Y la centella os fulminó mientras vosotros mirabais» (Al-Baqarah; 2:55).

Cuando fueron revividos por la súplica de Moisés le plantearon otra cosa diciéndole: “Así como tú escuchas las palabras de tu Señor y las transmites, requiérele que se te muestre a Sí mismo para que nos lo describas”.

Es por eso que Moisés (a), a causa de la insistencia de su pueblo de que Dios se le muestre, hizo tal pedido a pesar de estar consciente de la imposibilidad de ello, y recibió una respuesta negativa:

رَبِّ أَرِنِي أَنْظُرْ إِلَيْكَ قَالَ لَنْ تَرَانِي

« ¡Señor! Hazme ver, de una forma que pueda observarte”. Dijo: “Jamás me verás» (Al-A’raf; 7:143).

A partir de esto queda en claro que Moisés no hizo tal petición porque ello haya surgido de él, sino por la insistencia de su pueblo, conocido por su condición de pertinaz y porfiado.

Los Atributos Jabari

Todos los Atributos Divinos que fueron mencionados hasta aquí (a excepción del Atributo del habla), son en su totalidad del tipo de Atributos cuya verificación o negación para Dios es inferida por el juicio del intelecto; solo que hay una serie de Atributos mencionados en el Sagrado y los hadices, cuyo fundamento únicamente estriba en lo transmitido y nada más. Esto es como:

1.- La mano de Dios:

إِنَّ الَّذِينَ يُبَايِعُونَكَ إِنَّمَا يُبَايِعُونَ اللَّهَ يَدُ اللَّهِ فَوْقَ أَيْدِيهِمْ

«Por cierto que aquéllos que te juran fidelidad, están jurando fidelidad a Dios. La mano de Dios está sobre sus manos» (Al-Fath; 48:10).

2.- El rostro de Dios:

وَلِلّهِ الْمَشْرِقُ وَالْمَغْرِبُ فَاَيْنَما تُوَلُّوْا فَثَمَّ وَجْهُ اللّهِ إِنَّ اللّهَ وَاسِعٌ عَلِيمٌ

«Tanto el levante como el poniente pertenecen a Dios, y donde quiera os dirijáis, allí hallaréis la faz de Dios. Por cierto que Dios es Vasto, Sapientísimo» (Al-Baqarah; 2:115).

3.- Los ojos de Dios:

وَاصْنَعِ الْفُلْكَ بِاَعْيُنِنَا وَ وَحْيِنَا

«Y construye el Arca bajo Nuestra mirada (lit. Nuestros ojos) y según Nuestra Revelación» (Hud; 11:37).

4.- Asumir el Trono:

الرَّحْمَنُ عَلَى الْعَرْشِ اسْتَوَى

«El Compasivo, ha asumido el Trono» (Ta Ha; 20:5).

Así también existen otros ejemplos.

La razón por la que a estos Atributos se los denomina “Jabari”, es que la única fuente que los testimonia es la transmisión textual.

Es necesario mencionar que desde el punto de vista del intelecto y la razón, no se puede aplicar a estos Atributos su sentido usual, ya que eso implicaría caer en la creencia de corporizar a Dios y atribuirle semejanza a las criaturas, siendo que el intelecto y la razón dan testimonio de lo incorrecto de ello.

Es por eso que para obtener una explicación real de esos Atributos, se debe considerar el conjunto de las aleyas coránicas y narraciones. A su vez, debemos saber que el idioma árabe, al igual que otros idiomas, se encuentra repleto de usos metafóricos y alegóricos, y desde que el Sagrado Corán fue revelado en el idioma de la gente, por ello utiliza sus mismos usos y estilos de expresión.

A continuación procederemos a explicar esos Atributos:

A) En la primera aleya dice: «Por cierto que aquellos que te juran fidelidad, están jurando fidelidad a Dios» (Al-Fath; 48:10), y eso es así puesto que jurar fidelidad al Profeta (S) equivale a jurar fidelidad a Dios. Luego dice: «La mano de Dios está sobre sus manos»(Al-Fath; 48:42), y eso significa que el poder de Dios es superior y mayor que su poder, y no que Dios tenga una mano corporal, palpable, que se encuentre sobre sus manos.

Testimonio de ello es que esta aleya continúa con el párrafo que expresa:

فَمَن نَكَثَ فَإِنَّمَا يَنكُثُ عَلَى نَفْسِهِ وَمَن أَوْفَى بِمَا عَاهَدَ عَلَيْهُ اللَّهَ فَسَيُؤْتِيهِ أَجْراً عَظِيماً

«Es así que, quien quebranta la promesa, en verdad que la estará quebrantando en detrimento propio; en cambio, quien cumpla lo que haya pactado con Dios, Él le otorgará una magnífica recompensa» (Al-Fath; 48:10).

Esta manera de expresarse y dirigirse que contiene una amenaza para los que quebrantan los pactos, y elogia a quienes los cumplen, indica que el propósito de “la mano de Dios” es el poder y la soberanía divinos.

Además, la palabra “mano” en muchas culturas tiene el significado alegórico de “poder” y “superioridad”, y es así que (en árabe) la frase “hay una mano sobre toda otra mano” significa que “por encima de todo poder, existe un poder superior”.

B) El propósito del “rostro” atribuido a Dios, Glorificado Sea, es la Esencia Divina, y no la parte particular del cuerpo que se encuentra en el ser humano y otras criaturas semejantes. El mismo Corán al referirse a la extinción de todo aquello fuera de Dios dice:

كُلُّ مَنْ عَلَيْهَا فَانٍ

«Todo cuanto existe sobre ella (la tierra) perecerá» (Ar-Rahman; 55:26).

E inmediatamente después informa de la permanencia y subsistencia de la Esencia Divina:

وَيَبْقَى وَجْهُ رَبِّكَ ذُو الْجَلاَلِ وَالإِكْرَامِ

«Pero subsistirá la Faz de tu Señor, el Poseedor de la Majestad y la Honra» (Ar-Rahman; 55:27).

Esto es, que la Esencia Divina subsistirá sin llegar nunca a extinguirse.

De esta explicación se pone de manifiesto el significado de la aleya en cuestión, y es el hecho de que Dios no se encuentra en un punto en particular, sino que Su existencia abarca todas las cosas, y se encuentra donde sea que nos dirijamos; y para demostrar ello indica dos Atributos de Dios:

“Vasto”: esto es, que la existencia de Dios no tiene límites.

“Sapientísimo”: esto es, que está informado de todas las cosas.

C) La tercera aleya mencionada expresa que: Noé (a) fue comisionado por Dios para construir el Arca, y desde que la construcción de la misma en un punto alejado del mar fue objeto de burla y molestia por parte de los ignorantes, por eso, en tales condiciones, Dios le manifiesta: Tú construye el Arca, que te encuentras bajo Nuestra observación, y esto es algo que Nosotros te revelamos.

El propósito de ello es que Noé obraba en base a la orden de Dios, y naturalmente era objeto de Su protección y asistencia, por lo que los ridiculizadores no podrían ocasionarle daño alguno.

D) ‘Arsh (عرش) en idioma árabe tiene el significado de “trono” y “butaca”, y la palabra istiwa' (استواء) cuando se presenta con la preposición 'ala (على) tiene el significado de “asentarse” y “tomar posesión”, y desde que los reyes y gobernantes después de asumir el sitial del trono proceden a administrar los asuntos del reino.

Es por eso que tal expresión (esto es, “asumir el trono”) es una alegoría que indica la toma de posesión sobre el territorio de gobierno y el dominio sobre la administración de los asuntos.

Además de los argumentos lógicos y transmitidos al respecto, que demuestran que Dios, Glorificado Sea, se encuentra exento de la ubicación y la atribución a un lugar, hay dos cuestiones que testimonian claramente que el propósito de tales expresiones no es “tomar asiento en una butaca material”, sino que ello consiste en una alegoría que quiere significar “el dominio sobre los asuntos del mundo de la existencia”. Esas dos cuestiones son:

1.- Muchas de las aleyas del Sagrado Corán mencionadas antes de esta frase en particular se refieren a la creación de los cielos y la Tierra y al hecho de que Dios erigió el palacio de la existencia sin columnas aparentes.

2.- En muchas aleyas, luego de expresar esta frase, se la anexa a la administración de los asuntos del universo.

Desde que esta frase fue mencionada en medio de dos temas que son la creación y la administración del universo, se puede inferir el propósito de la expresión “asumir el trono”, que consiste en que el Sagrado Corán quiere manifestar lo siguiente: la originación de la existencia con toda su extensión y majestuosidad, no provocó que la rienda de la administración de los asuntos escapara de las manos de Dios, sino que Dios, además de ser el Creador y Originador del Universo, es su Administrador y rige sus asuntos. Entre las numerosas aleyas a este respecto nos contentamos con mencionar una que engloba los dos aspectos (la creación y la administración):

إِنَّ رَبَّكُمُ اللّهُ الَّذِي خَلَقَ السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضَ فِي سِتَّةِ أَيَّامٍ ثُمَّ اسْتَوَى عَلَى الْعَرْشِ يُدَبِّرُ الاَمْرَ مَا مِن شَفِيعٍ إِلاَّ مِنْ بَعْدِ إِذْنِهِ

«Por cierto que vuestro Señor es Dios, Quien creó los cielos y la Tierra en seis días, luego asumió el Trono; administra los asuntos; no hay quien sea intercesor sino luego de Su anuencia» (Iunus; 10:3).

A este respecto referirse también a las siguientes aleyas: Ar-Ra‘d; 13: 2, As-Saydah; 32: 4, y Al-A‘raf; 7: 54.

  • 1. “At-Tawhid” de As-Saduq, p.137, cap. 10, hadiz 9.
  • 2. “At-Tawhid” de As-Saduq, cap. 9, hadiz 15.
  • 3. “At-Tawhid” de As-Saduq, p.130, cap. de “Al-Qudrah” (El Poder).
  • 4. “Usul Al-Kafi”, t.1, p.109, cap. “La voluntad; sobre que la misma forma parte de los Atributos de Acción, y sobre el resto de los Atributos de Acción”, hadiz 3.
  • 5. “Nahy Al-Balagah”, disertación Nº 186.
  • 6. At-Tawhid” de As-Saduq, p.223, cap. “¿Qué es el Corán?”, hadiz 2.
  • 7. “Nahy Al-Balagah”, disertación Nº 179.