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Capítulo 5: La Resurrección

Nuestra creencia sobre la Resurrección y el Día del Juicio Final

Nosotros creemos que Dios Altísimo resucitará a sus siervos luego de la muerte en una nueva creación, en el día prometido y definido. Entonces, dará recompensa a los obedientes y castigará a los desobedientes.

Este es un asunto que en líneas generales todas las religiones celestiales y las filosofías monoteístas admiten. Y todos los musulmanes, en concordancia con la orden del Corán que ha traído nuestro noble Profeta (PBd), deben reconocer esta creencia y sostenerla.

Porque quien cree en Dios de manera firme y sincera, y cree en Muhammad como Su Mensajero, que ha sido enviado con la buena dirección y la religión verdadera, debe creer en lo que el Corán ha informado sobre la Resurrección, la Recompensa, el Castigo, el Paraíso y sus mercedes, el Fuego, etc., todo lo cual reza claramente en el Corán a través de casi mil aleyas.

Cuando alguien duda sobre este tema, es evidente que duda sobre la misión del Profeta y en el ser Creador de los seres, o en su poder. Y no solo eso, sino que también duda de todas las religiones divinas.

Nuestra creencia sobre el retorno a la vida de los cuerpos (la resurrección física, con el mismo cuerpo que se tenía en el mundo)

Luego de creer en la resurrección misma, la creencia en la resurrección corporal en particular es uno de los axiomas de la religión islámica que el Corán señala claramente:

«¿Acaso el hombre piensa que no juntaremos sus huesos? ¡Claro que sí! Somos capaces de recomponer sus dedos y todos sus miembros tal cual estaban»
Corán: “La Resurrección”; 75:3-4

«Si de algo te asombras, asómbrate de lo que dicen: “Cuando seamos polvo, ¿es verdad que se nos creará de nuevo?”»
Corán: “El trueno”; 13:5

«¿Acaso Nos ha cansado la primera creación? Sin embargo, ellos dudan de una nueva creación»
Corán: “Qaf”; 50:15

La resurrección corporal (o física), en síntesis, es el retorno del ser humano en el Día de la Resurrección con sus cuerpos luego de haberse descompuesto y convertido en polvo, regresando al aspecto original que tenía en el mundo después de haberse podrido totalmente.

No es necesario creer en los detalles de la resurrección física más allá de lo que menciona el Corán en líneas generales, así como en las cuestiones vinculadas a esto, como el Pedido de Cuentas, el Puente (Sirat), la Balanza, el Paraíso, el Infierno, la Recompensa, y el Castigo, más allá de lo que detalla el Corán.

Conocer las sutilezas y precisiones de estos asuntos que solo los pensadores y sabios pueden captar no es algo obligatorio.

Por ejemplo: ¿acaso retorna el mismo cuerpo o algo de similar aspecto? ¿Acaso las almas se destruyen como los cuerpos o permanecen hasta volver a ellos el Día de la Resurrección? ¿Acaso la resurrección es exclusiva de los hombres, o abarca también a las distintas especies de animales? ¿Acaso con la orden de Dios, los cuerpos resucitarán todos a la vez, o lo harán en forma paulatina?

Del mismo modo, la creencia en el Paraíso y en el Infierno es obligatoria, pero no es necesario conocer sus detalles, como su existencia actual, o saber si están en el cielo o en la tierra, o uno en el cielo y otro en la tierra.

Lo mismo con la Balanza: es obligatorio creer en ella, pero no es necesario saber si es espiritual o material (con un fiel y dos platillos).

Así con el Puente, si es material fino o espiritual fuerte. En resumen: conocer los detalles de esta cuestión no es una de las condiciones para practicar el Islam.

En efecto: con las creencias en forma simple y entendible en la Resurrección tal como la ha traído el Corán, es suficiente. Pero si el hombre quiere saber más y conocer los detalles para satisfacerse a sí mismo y rechazar las ambigüedades que generan los que niegan estos asuntos y disputan provocando dudas y buscando argumentos intelectuales o pruebas físicas, entonces delinquirá contra sí mismo, cayendo en dificultades sin salida ni final.

Porque la religión no invita a entrar en estos detalles como lo hacen los libros de los teólogos y filósofos, tampoco los axiomas religiosos, sociales y políticos invitan a entrar en cuestiones y disputas vanas que figuran en estos libros, lo que lleva a que se pierda el tiempo y los pensamientos.

Si queremos rechazar las ambigüedades y dudas que puedan surgir sobre este tema, debemos pensar en que el hombre es incapaz de comprender estos asuntos ocultos para él, que están fuera de nuestro pensamiento y de ámbito de nuestro ser, y que están por encima del nivel de nuestro mundo.

Además, nosotros sabemos que Dios, el Sabio, el Todopoderoso, nos ha informado sobre realizar la Resurrección y el Día del Juicio Final, entonces no es necesario saber más que esto.

El hombre con sus ciencias, experiencias e investigaciones no puede obtener nada de estas cosas. Es absolutamente imposible conocerlas y no se pueden experimentar ni probar de manera tangible sino hasta después de la muerte.

En consecuencia, con su conocimiento y experiencia limitada, el hombre no está en condiciones de afirmar o negar este tema, entonces, ¿cómo puede obtener y captar sus detalles, sus condiciones y sus particularidades?, excepto que se apoye en una conjetura o una hipótesis, o los considere totalmente extraños e insólitos.

Esto es así porque es natural que el pensamiento y la imaginación del hombre considere extrañas las cosas con las cuales no se ha familiarizado, que no ha alcanzado con su ciencia o sus sentidos. Como aquella persona que, tomando un hueso podrido, fue ante el Profeta asombrándose por la resurrección y la vuelta a la vida, diciéndole:

«… ¿Quién le dará vida a los huesos cuando ya estén podridos?»
Corán: “Ya Sin”; 36:78

Pero no existe ninguna base para este asombro, salvo el no estar familiarizado con este evento. Esta persona nunca vio a un muerto descompuesto volver a la vida nuevamente por eso se asombra. Pero se ha olvidado de cómo fue creada su esencia o su ser en un principio, cuando no existía nada y las distintas partículas que formaban su cuerpo estaban dispersas en la tierra y el espacio, hasta que se convirtió en un hombre acabado, con intelecto y formas de comunicarse como la lengua para hablar y demás:

«¿Acaso no ve el hombre que lo hemos creado de una gota de esperma? Sin embargo, ¡ahí le tienes, porfiador evidente! Nos propone una parábola y se olvida de su propia creación…»
Corán: “Ya Sin”; 36:77-78

A esta persona que se ha olvidado de su propia creación, se le debe decir:

«… Le dará vida Aquel que lo creó una vez primera. Y Él conoce perfectamente a toda la creación»
Corán: “Ya Sin”; 36:79

También se le debe decir: Después de conocer al Creador de los seres y a su poder, a la misión del Mensajero y la autenticidad de su mensaje, y después de ver que la ciencia y entendimiento son débiles e incapaces siquiera de comprender el secreto de su propia creación, siendo ignorante del modo como ha sido su crecimiento y desarrollo desde un esperma sin conciencia, voluntad ni intelecto hacia las etapas elevadas, compilándose las partículas dispersas hasta formar un hombre acabado con juicio, voluntad, conciencia y sentimiento1 .

Después de todo esto, ¿cómo considerar extraña la resurrección y el retorno a la vida después de haberse descompuesto totalmente?

Si tú quisieras y te esforzaras, este tema sería claro para ti. Si pretendes conocerlo a través de tu ciencia y tu experiencia, no podrás alcanzarlo por este camino. Solo existe un único sendero abierto para ti: que aceptes la palabra de Aquel que te ha creado de la nada, que es el Creador del ser y es Sabio y Todopoderoso, y que reconozcas que lo que él ha informado es auténtico.

No existe ningún otro camino para descubrir la veracidad o no de esto, y aplicar otros métodos no trae ningún beneficio. La ciencia es limitada y no puede abarcar esta cuestión, por lo que aplicar cualquier método aparte de aceptar lo que Dios ha declarado, es algo vano y sin resultado, además de ser un desvío. Es como abrir los ojos en las tinieblas.

En los últimos años, el hombre ha desarrollado la ciencia y ha descubierto cosas como la luz, el radar, el uso del átomo y otras que si alguien las hubiese mencionado en los siglos anteriores, las hubieran considerado imposible y se habrían burlado de él.

A pesar de esto, el hombre no ha podido descubrir la realidad de la luz o los misterios del átomo, ni siquiera de algunas de sus características o atributos. Entonces, ¿cómo pretende descubrir los secretos de la creación y del ser? Y después de esto, ¿cómo puede alcanzar a comprender los misterios de la Resurrección y el Retorno?

Por consiguiente, después de creer en el Islam es conveniente que el hombre evite buscar estas cuestiones y seguir sus pasiones, y se ocupe de las obras que corrigen sus asuntos en este mundo y en el otro, así como en lo que lo eleva de categoría ante Dios.

Debe reflexionar en asuntos que lo ayuden en este camino y meditar en su futuro luego de su muerte, en las dificultades de la tumba, el pedido de cuentas y cosas así cuando se presente ante Dios. Y debe temer:

«… Un Día en que nadie será castigado en lugar de otro ni nadie aceptará el castigo de otro, ni se aceptará la intercesión de nadie, ni se admitirá indemnización o pago como rescate alguna, ni ellos serán auxiliados por nadie»
Corán: “La vaca”; 2:48

  • 1. Dice Dios Altísimo:
    «Ya hemos creado el hombre de esencia de barro. Luego, le pusimos como una gota de esperma en un receptáculo seguro. Luego creamos de la gota un coágulo, del coágulo un embrión, y del embrión huesos que revestimos con carne. Luego hicimos de él otra criatura. ¡Bendito sea Dios, el mejor de los creadores!» Corán: “Los creyentes”; 23: 12-14.