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El Imam Al-Mahdî (a.s.)

Es el gran Reformador, quien cambiará el curso de la historia del mundo y terminará con la opresión y la injusticia. Expandirá en la Tierra la seguridad y la paz mundial; propagará la abundancia al punto que no quedará lugar para la adversidad y la necesidad, ni para el miedo y la amedrentación.

El Imam Al-Mahdî (a.s.) es la gran misericordia que Dios, Glorificado Sea, brindará a Sus siervos para cubrir todos sus requerimientos, guiarles hacia lo que es más recto y difundir el gran Islam en su realidad descendida de parte del Señor del Universo. Dios, Glorificado Sea, le eligió entre sus leales amigos para propagar una reforma social y establecer los ideales en la Tierra, puesto que es quien más niega el sí mismo, el de percepción más penetrante, el de corazón más sensible y el de naturaleza más pura.

La humanidad se encuentra amilanada por las desgracias, los desastres, las guerras, etc., de manera que no será salvada de todas aflicciones y amenazas más que por el Restaurador de la Familia de Muhammad (s.a.w.), de cuya categórica manifestación dieron albricias el Profeta (s.a.w.) y sus albaceas, los grandes Imames de Ahl-ul Bait (a.s.).1

Las narraciones que anuncian su manifestación alcanzan un grado categórico, siendo corroboradas por los expertos del Hadîz, y aseveradas por los trasmisores de hadices quienes fueron unánimes al respecto, por lo que las citaron en sus compilaciones de narraciones (Sih y Sunan), al punto que dudar sobre las mismas se considera como dudar de los postulados primordiales de la religión. Transmiten los narradores que el Profeta (s.a.w.) dijo:

“Quien niegue la manifestación del Mahdî habrá descreído de lo que fue revelado a Muhammad”.2

Lo siguiente es una muestra de sus más elevadas virtudes y sus más nobles atributos. Asimismo mencionaremos algunas de sus súplicas:

Sus más elevadas virtudes

1- Su paciencia

Una de las elevadas pautas de moral del Imam Al-Mahdî -que la paz y las bendiciones de Dios sean sobre él- es la paciencia ante las desgracias, aflicciones y amenazas. Es de entre los Imames (a.s.) que más soportó las desgracias y aflicciones, puesto que durante el largo periodo de su vida fue testigo de los sucesos de suma gravedad que deterioraron y desmembraron el mundo islámico, cayendo la comunidad abatida en manos de los colonialistas e incrédulos, quienes propagaron en ella lo falso y el pecado, abolieron las normas de Dios, Glorificado Sea, y las penas de la Ley divina, saquearon sus recursos, y controlaron asuntos decisivos para la misma. Todos estos terribles sucesos y aterradoras escenas tuvieron lugar ante la vista y oídos del Imam (a.s.), por lo que es indudable que la tristeza socavó su noble corazón, haciéndole experimentar agobiantes pesares, puesto que a causa de su liderazgo espiritual y vigente sobre la comunidad, y su situación de paternidad sobre la misma, es responsable de su cuidado y de preocuparse de todos sus asuntos, si bien debió restringirse a tener paciencia y a experimentar la congoja y el dolor. Delegó todos esos asuntos a Dios, esperando Su anuencia para su Levantamiento y reforma del mundo corrompido por políticas opresoras desprovistas de compasión por los asuntos de las personas.

2- Su desapego

La conducta y el comportamiento de los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.) se asemeja en todos los órdenes de la vida ética e intelectual, dentro de lo cual se cuenta el desapego respecto a la vida mundanal y el total rechazo a todos los esplendores y ornamentos de la vida. No leerás sobre la vida de alguno de esos Imames (a.s.) sin encontrar que lo más sobresaliente es su rechazo a lo mundano. Fueron transmitidas de los demás Imames (a.s.) una infinidad de narraciones sobre el desapego del Imam Esperado (a.s.), antes de que éste incluso naciera. Las siguientes son algunas de las mismas:

1. Narró Mu‘ammar Ibn Jal·lâd del Imam Abûl Hasan Ar-Ridâ (a.s.), que dijo:

“La vestimenta del Restaurador no será sino áspera, y su comida no será sino harina de cebada agreste”.3

2. Narró Abû Basîr del Imam As-Sâdiq (a.s.), que dijo:

“¿Qué tanto pedís porque se apresure la manifestación del Restaurador? ¡Por Dios! que su vestimenta no será sino áspera, y su comida no será sino harina de cebada agreste”.4

3. Narró ‘Alî Ibn Hamzah del Imam As-Sâdiq (a.s.) lo siguiente:

“No será su vestimenta -esto es, la del Imam Esperado- sino áspera, y no será su comida sino lo agreste”.5

El desapego a la vida mundanal y el rechazo a sus placeres y ornamentos conforman una cualidad de todos los Imames de Ahl-ul Bait (a.s.); es por eso que Dios, Glorificado Sea, les escogió entre Sus siervos para ser guías y como referentes para alcanzar Su complacencia. Asimismo, escogió al Esperado Restaurador en especial para salvar al mundo de la injusticia y la opresión y purificarlo de los gobernantes petulantes y de los opresores.

3- Su valentía

En cuanto al Imam Esperado (a.s.), él es de las personas de corazón más valiente, el de mayor serenidad y el de más poder de resolución, siendo en su bravura y coraje como su abuelo el Mensajero de Dios (s.a.w.). El Profeta (s.a.w.) resistió a las fuerzas de la idolatría, destruyó los ídolos, devastó los bastiones de la ignorancia y anunció los derechos del ser humano, siendo enfrentado por los salvajes lobos del politeísmo y los malignos personajes de la incredulidad. Finalmente él (s.a.w.) les redujo y dispersó sus ejércitos, habiendo sido asistido en ello por Dios, Glorificado Sea. Ese brillante papel combativo será el que represente el Imam Esperado (a.s.), de manera que arrancará las raíces de los opresores ahogando a los tiranos en la amarga copa de la muerte, y devolverá al Islam su dignidad, grandeza, esplendor, poder y gobierno. ¡Que Dios apresure su manifestación!

4- Su firmeza en la Verdad

El Restaurador Esperado (a.s.) es la persona más sólida y firme en la defensa de la Verdad. Es el más abnegado y entusiasta para auxiliar a los pueblos o individuos oprimidos y perseguidos. En su tarea de establecer la Verdad y propagar la justicia no hará caso de reproche alguno. En ello será como sus padres los purificados Imames (a.s.), quienes dieron sus vidas por la causa de Dios, Glorificado Sea, y en su afán de establecer la justicia social.

Cuando se manifieste el gran Reformador Esperado (a.s.) el mundo será de tal manera que la falsead se desvanecerá; se establecerá la justicia en toda su extensión entre la gente, y ya no habrá lugar en la Tierra para el engaño, la tiranía y la iniquidad.6

5- Su generosidad

El Imam Esperado (a.s.) es la más generosa, magnánima y dadivosa de las personas. Los narradores son unánimes en que cuando el Imam (a.s.) se manifieste distribuirá las bendiciones de Dios, Glorificado Sea, entre todas Sus criaturas, de manera que eso no será particular de un grupo, sino que no permanecerá ningún pobre o desdichado sobre la faz de la Tierra a quien darle limosna. Los siguientes son algunos hadices del Profeta (s.a.w.) y de los Imames (a.s.) que se refieren a su gran generosidad:

1. Abû Sa‘îd narró del Profeta (s.a.w.) lo siguiente acerca de la generosidad del Imam Al-Mahdî (a.s.):

“Vendrá el hombre hacia él -esto es, el Imam Esperado, con él sea la paz- y le dirá: ‘¡Oh Mahdî! ¡Concédeme! ¡Concédeme!’. Y le derramará sobre su vestimenta todo lo que pueda llevarse”.7

2. Narró Ibn ‘Asâkir en una cadena de transmisión que llega al Profeta (s.a.w.), que dijo:

“Al final de los tiempos habrá un califa que esparcirá la riqueza en exceso”.8

3. Narró Ÿâbir lo siguiente: Llegó un hombre ante el Imam Abû Ÿa‘far (el Imam Muhammad Al-Bâqir -a.s.-) mientras yo me encontraba presente y le dijo:

“¡Que Dios tenga misericordia de Ti! Toma este jums9 de cien dírhams y disponlo en su lugar, puesto que es la purificación de mi riqueza”. Abû Ÿa‘far (a.s.) le dijo:

“Al contrario, llévalo tú y disponlo entre tus vecinos, los huérfanos, los pobres y tus hermanos entre los musulmanes. Eso (disponer el jums en su correspondiente lugar) sólo tendrá lugar cuando se levante nuestro Restaurador, puesto que él repartirá en partes iguales. Será justo con las criaturas del Misericordiosísimo, siendo benevolente tanto con el probo como con el corrupto. Quien le obedezca habrá obedecido a Dios, y quien le desobedezca habrá desobedecido a Dios. Ciertamente que lo llamaron Mahdî puesto que él guiará (iahdî) hacia un asunto oculto; y extraerá la Torá y el resto de los Libros Celestiales de una gruta en Antioquía, y juzgará entre la gente de la Torá con la Torá, entre la gente del Evangelio con el Evangelio, entre la gente de los Salmos con los Salmos, y entre la gente del Corán con el Corán. Todas las riquezas del mundo se concentrarán, tanto las que se encuentran en las entrañas de la tierra como las que se encuentran sobre ella, y él le dirá a la gente: ‘Venid y tomad aquello por lo cual cortaste vínculos de parentesco -refiriéndose a la riqueza-, derramasteis sangre y perpetrasteis las prohibiciones de Dios’. Y concederá de una manera como nadie lo habrá hecho antes”.10

Además de éstas hay numerosas narraciones que anuncian que él (a.s.) es un mar de generosidad, que desborda magnanimidad y prodigalidad, y que será él quien salvará a los pobres de la desnudez y el hambre, y propagará entre ellos la riqueza y la prosperidad.

6- Su contrición a Dios, Glorificado Sea

El Imam Esperado (a.s.) es el más contrito a Dios, Glorificado Sea, y el de mayor obediencia y recogimiento en la religión. La mayor parte de su tiempo se encuentra ayunando durante el día y por las noches se mantiene erguido rezando. Se transmitieron de él (a.s.) algunas súplicas. Mediante algunas rogaba en el qunût de su rezo y con otras en diferentes ocasiones. Las mismas ponen de manifiesto su vinculación con Dios, Glorificado Sea, y su total dedicación a Él. Veamos algunas de ellas.

Su súplica en el qunût del rezo

El Imam Esperado (a.s.) solía hacer la siguiente súplica en el qunût de su rezo. El texto es acorde a lo compilado por los confiables narradores:

“¡Dios mío! Soberano del reino, concedes el reino a quien quieres, despojas del reino a quien quieres, honras a quien quieres, humillas a quien quieres, y en Tus manos se encuentra el bien. Ciertamente que eres Todopoderoso. ¡Oh Glorioso! ¡Oh Magnánimo! ¡Oh Poseedor de la Majestad y la Generosidad! ¡Oh Enérgico! ¡Oh Poseedor de la vehemencia intensa! ¡Oh Aquel que hace lo que le place! ¡Oh Poseedor del consolidado Poder! ¡Oh Magnánimo! ¡Oh Misericordioso! ¡Oh Benevolente! ¡Quien es Vivo cuando no hay vida!

¡Dios mío! ¡Te pido por Tu Nombre atesorado y recóndito, Vivo, Subsistente, que Tú has reservado en Tu conocimiento de lo oculto y del que no has informado a nadie de entre Tus criaturas!

¡Te pido por Tu Nombre con el cual configuras a Tus criaturas en las entrañas como te place, y con el cual les transfieres sus sustentos en estratos de oscuridad entre venas y huesos!

¡Te pido por Tu Nombre con el cual concilias lo corazones de Tus leales amigos; y concilias entre el hielo y el fuego, de manera que ni éste derrite a aquel, ni aquel apaga a éste!

¡Te pido por Tu Nombre que establece el sabor de las aguas! ¡Te pido por Tu Nombre con el cual haces circular el agua por los vasos de las plantas desde capas de tierra húmeda, y conduces el agua hacia los conductos de los árboles, proveniente de la roca sólida!

¡Te pido por Tu Nombre que establece el sabor de los frutos y sus colores! ¡Te pido por Tu nombre con el cual originas y retornas (a la vida)!

¡Te pido por Tu Nombre el Singular y Único, el que se individualiza con la Unicidad, al que le es exclusiva la eternidad sin principio ni final! ¡Te pido por Tu nombre con el cual haces brotar el agua de la sólida roca; y la conduces adonde te place! ¡Te pido por Tu nombre con el cual originas Tus criaturas, les agracias como quieres y como les place!

¡Oh Aquel a Quien no cambian los días y las noches! ¡Te ruego mediante lo que te suplicó Noé cuando te invocó y le salvaste junto a los que estaban con él, aniquilando a su pueblo! ¡Te ruego mediante lo que te suplicó Abraham, Tu amigo, cuando te invocó y le salvaste, disponiendo que el fuego fuese frescura y paz para él!

¡Te ruego mediante lo que te suplicó Moisés, Tu apalabrante, cuando te invocó y separaste para él las aguas del mar y le salvaste junto a los Hijos de Israel, ahogando al Faraón y a su gente en el mar!

¡Te ruego mediante lo que te suplicó Jesús, Tu Espíritu, cuando te invocó y le salvaste de sus enemigos elevándole hacia Ti! ¡Te ruego mediante lo que te suplicó Tu amado, Tu elegido, Tu profeta Muhammad (s.a.w.), y le respondiste, salvándole de los confederados y brindándole la victoria sobre sus enemigos!

¡Te pido por Tu Nombre con el cual respondes cuando te invocan con el mismo! ¡Oh Quien es el Dueño de la creación y de la orden! ¡Oh Quien domina el conocimiento de todas las cosas, y computa la cantidad de todas las cosas!

¡Oh Aquel a Quien no cambian los días y las noches, a Quien no se le confunden las voces, no le son ocultos los diferentes idiomas, ni le abruma la insistencia de los insistentes! Te pido que bendigas a Muhammad y a la familia de Muhammad, los escogidos de Tu Creación. Bendíceles con las mejores bendiciones, y bendice a todos los Profetas y Mensajeros, quienes anunciaron por Ti la recta guía y concertaron contigo el pacto de obediencia; y bendice a Tus siervos probos.

¡Oh Quien nunca falta a la promesa! Cumple lo que me prometiste y reúneme a mis compañeros; infúndeles la paciencia; hazme triunfar sobre Tus enemigos y los enemigos de Tu Mensajero y no decepciones mi ruego, puesto que soy Tu siervo y el hijo de Tu siervo y de Tu sierva, que se encuentra prisionero entre Tus manos. ¡Mi Señor! Tú eres Quien me ha conferido esta posición y con la misma me has preferido por sobre muchos de entre Tu Creación. Te pido que bendigas a Muhammad y a la familia de Muhammad. Y haz efectivo lo que me prometiste. Ciertamente que Tú eres el Veraz y no faltas a la promesa. ¡Tú eres Todopoderoso!”.11

Esta noble súplica nos muestra el engrandecimiento y glorificación al Gran Creador, Quien es el Conformador y el Originador del cosmos. Asimismo, en la última parte de la misma vemos que el Imam (a.s.) pide a Dios, Glorificado Sea, que le haga triunfar sobre Sus enemigos y los enemigos de Su Mensajero, y que agrupe para él a sus compañeros para proceder a vivificar la religión y hacer prevalecer en la Tierra la Palabra de Dios, Glorificado Sea.

Otra súplica que realizaba en su qunût

El Imam (a.s.) también solía realizar la siguiente súplica durante el qunût en algunas de sus oraciones:

“¡Dios mío! Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad; honra a Tus leales amigos haciendo efectiva Tu promesa, y hazles alcanzar el auxilio que esperan de Ti. Apártales el perjuicio de aquel que Te es hostil, infringe Tu restricción perpetrando lo que prohibiste, se vale de Tu benignidad para quebrantar Tus límites, y se propone engañarte a través de Ti mismo. Eres Indulgente con él para cogerle de manera ostensible y exterminarle con imponencia. Ciertamente que Tú, ¡oh Dios mío!, dijiste, y Tu dicho es la Verdad: «Cuando la Tierra se ha adornado y engalanado, y su gente supone que ya la domina, llega a ella Nuestra orden, de noche o de día, y la dejamos cual rastrojo, como si el día anterior no hubiera estado floreciente. Así detallamos los signos a gente que reflexiona»;12 y también dijiste: «Cuando nos hubieron irritado, nos vengamos de ellos».13

Hemos llegado al extremo y nos enfada lo que te enfada; estamos apegados al triunfo de la verdad y deseamos ansiosamente que tenga lugar Tu orden; esperamos que se haga efectiva Tu promesa y estamos a la expectativa de que se concrete Tu amenaza a Tus enemigos.

¡Dios mío! Da Tu anuencia para que ello suceda; abre las vías para ello; facilita su acontecer; allana sus sendas; dispón sus cauces, y respalda a su ejército y asistentes. Dispón Tu severidad contra el grupo de los opresores; desenvaina la espada de Tu ira sobre Tus enemigos contumaces, y toma venganza de ellos. ¡Ciertamente que Tú eres el Magnánimo y Sagaz!”14

En esta noble súplica el Imam (a.s.) informa de su intenso anhelo de manifestarse para establecer las bases de la Verdad y la justicia en la Tierra, vivificar la Tradición de su abuelo el Mensajero de Dios (s.a.w.), y tomar venganza de los enemigos del Islam y los hostiles a la religión.15

Su súplica por los musulmanes

El Imam Esperado (a.s.) es el padre espiritual de los musulmanes y es por ello que los abarca a todos ellos en la siguiente súplica:

“¡Dios mío!, concédenos el éxito de la obediencia, estar alejados de la rebeldía, la sinceridad de la intención y el discernimiento de lo sagrado. Hónranos concediéndonos la buena guía y la recta constancia; guía nuestras palabras con la rectitud y la sabiduría; llena nuestros corazones con la ciencia y el saber; purifica nuestros interiores de lo ilícito y lo dudoso; aleja nuestras manos de la injusticia y el robo; aparta nuestras miradas de la indecencia y la traición; cierra nuestros oídos a las palabras vanas y a la maledicencia; y ennoblece a nuestros sabios con el desapego (a lo mundano), y con el buen consejo, a los discípulos con el esfuerzo y el anhelo (de agradar a Dios), y a los que escuchan (a los sabios) con el acatamiento, y con atender la amonestación. Y (agracia) a los enfermos musulmanes con la curación y el remedio; a los muertos de entre ellos con la benevolencia y la misericordia; a nuestros ancianos con el respeto y el sosiego; a los jóvenes con la contrición y el arrepentimiento; a las mujeres con el pudor y la castidad; y a los adinerados con la humildad y la bondad. Agracia a los pobres con la paciencia y la templanza; a los guerreros con la victoria y el triunfo; a los cautivos con la liberación y el buen descanso; a los gobernantes con el sentido de la equidad y la piedad, y a la población con la justicia y la rectitud de comportamiento. Y bendice a los peregrinos (a la santa Ka‘bah) y a los visitantes (a la tumba del Profeta -s.a.w.-) facilitándoles la provisión espiritual y física, y posibilitándoles los deberes que les has fijado para la Peregrinación Mayor y Menor, con Tu Gracia y Tu Misericordia. ¡Oh el más Misericordiosísimo de los misericordiosos!”16

Esta súplica nos pone de manifiesto la preocupación y compasión del Imam (a.s.) por los musulmanes, por lo cual ruega para ellos todo lo que se considera como parte de las bellas virtudes y las excelentes pautas de educación, así como aquello que les aproxime a Dios, Glorificado Sea.

Su súplica por los creyentes

El Imam (a.s.) manifiesta su preocupación y afecto por los creyentes realizando la siguiente súplica:

“¡Dios mío! ¡Por aquel que te dirige letanías y confidencias! ¡Por aquel que te suplica en la tierra y en el mar! ¡Bendice a Muhammad y a su familia; y vierte Tu favor sobre los pobres de entre los creyentes y las creyentes, concediéndoles riqueza y holgura; sobre los enfermos de entre los creyentes y las creyentes, concediéndoles la curación, la salud y el bienestar; sobre los vivos de entre los creyentes y las creyentes, concediéndoles beneficios y dignidad; sobre los fallecidos de entre los creyentes y las creyentes, concediéndoles el perdón y la misericordia; sobre los distanciados de sus terruños de entre los creyentes y las creyentes, concediéndoles el retorno a los mismos a salvo y con ganancias. Te lo pido por Muhammad y toda su familia”.17

Esta súplica nos muestra el trato afectuoso y benevolente del Imam (a.s.) para con los creyentes, y cómo ruega para ellos todo lo que conlleve su bien y dicha tanto en este mundo como en el Más Allá.

Su súplica por los shias

El Imam Esperado (a.s.) se preocupa enormemente por los shias, quienes se encuentran bajo el seno de su atención y afecto. Solía rogar por ellos con súplicas especiales entre las que se encuentra la siguiente:

“¡Oh Luz de luces! ¡Oh Administrador de todos los asuntos! ¡Oh Resucitador de quienes están en los sepulcros! ¡Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad! Dispón para mí y mis shias un alivio de la estrechez y una salida de la congoja; amplíanos el sendero, e infúndenos de Tu parte lo que causa sosiego. Y haz de nosotros aquello que es digno de Ti realizar. ¡Oh Generoso! ¡Oh el más Compasivo de los Misericordiosos!”18

Éstas fueron algunas de las súplicas del Imam Esperado (a.s.), las cuales ponen de manifiesto su aspecto espiritual, y representan un aspecto de sus pautas de moral, las cuales son una prolongación de las de su abuelo el Mensajero de Dios (s.a.w.), y de la moral de sus padres, los Imames de la Recta Guía (a.s.), quienes son la arcas de la salvación de esta comunidad y los equiparados al Sapiente Corán.

Con esto concluimos nuestras palabras en este libro que se propuso poner de manifiesto el brillante semblante de ética y moral del Profeta (s.a.w.) y de la Gente de su Casa, Ahl-ul Bait (a.s.).

  • 1. - Hemos expuesto los numerosos textos transmitidos sobre la manifestación del Imam Al-Mahdî (a.s.) en nuestro libro Haiât Al-Imâm Al-Mahdî (a.s.), pp.176-196.
  • 2. - ‘Aqd ad-Durar, p.23; A‘iân ash-Shî‘ah, t.4, p.431; Lisân al-Mîzân, t.5, p.130.
  • 3. - Haiât Al-Imâm Al-Mahdî (a.s.), p.40, citado de Al-Gaibah, de An-Nu‘mânî.
  • 4. - Ibíd., citado de Al-Gaibah, del Sheij At-Tûsî.
  • 5. - Ibíd., citado de Al-Gaibah, de An-Nu‘mânî.
  • 6. - Ibíd., p.44.
  • 7. - Muntajab Kanz al-‘Ummâl, t.6, p.29; Ianâbî‘ al-Mawaddah, p.243.
  • 8. - Ta’rîj Ibn ‘Asâkir, t.1, p.186; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, t.6, p.30.
  • 9. - Gravamen religioso obligatorio consistente en el quinto de las ganancias netas (N. del T.).
  • 10. - Haiât Al-Imâm Al-Mahdî (a.s.), pp.45-46.
  • 11. - Muhaÿ ad-Da‘awât, pp.184-186.
  • 12. - Sura Iûnus; 10: 24.
  • 13. - Sura az-Zujruf; 43: 55.
  • 14. - Muhaÿ ad-Da‘awât, p.284.
  • 15. -Haiât Al-Imâm Al-Mahdî (a.s.), p.44.
  • 16. - Al-Misbâh, de Al-Kaf‘amî, p.281.
  • 17. - Al-Misbâh, de Al-Kaf‘amî, p.407; Muhaÿ ad-Da‘awât, p.352.
  • 18. - Haiât Al-Imâm Al-Mahdî (a.s.), p.53.