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Libre Albedrio Vs. Predestinación

Wilson: Hay un asunto muy importante el cual posee una influencia en el concepto de la justicia divina, y es altamente controversial tanto en la filosofía como en la religión; llamado: Libre albedrio. Tanto los filósofos como los religiosos difieren en este aspecto. Algunos de ellos abocan al libre albedrio y cualquier cosa que este haga es por su propia voluntad; algunos de ellos niegan esta libertad y piensan que lo que parece ser un acto libre o la inactividad del hombre son predeterminados o un resultado de cierta causa o cadenas de causas.
He leído en alguna literatura islámica que el islam evoca a la predestinación y que todo el trabajo del hombre está predestinado por Dios, y que el hombre no puede cambiar el curso el cual le fue asignado. He leído, también, otro punto de vista islámico el cual evoca al libre albedrio del hombre y niega el concepto de la predestinación en las acciones e inacciones. Me gustaría discutir ahora con usted acerca de esta cuestión, y encontrar que enseña el islam, actualmente, sobre este importante asunto.
Chirri: Para definir el asunto de nuestra discusión, será necesario que aclaremos que esta no incluye ciertas condiciones causadas por el propio deseo del ser humano, las cuales como la enfermedad, la ceguera y la muerte. En esta área la ausencia del libre albedrio es obvia, nadie puede decir que el hombre tiene libre albedrio en estas condiciones, porque estas cosas no vienen por una elección del hombre. Nuestra discusión incluye solamente las áreas en las que el hombre trabaja y actúa las cuales parece ser escogidas por su propia voluntad. Tenemos aquí una vieja controversia que aún permanece y divide a la gente en dos campos. El campo el cual evoca al libre albedrio y el campo el cual evoca a la predestinación o al determinismo.
El islam, como usted sabe, nos informa que Dios ha revelado ciertos mandamientos; y que va premiar a quienes los obedecen; y que va a castigar a aquellos que no cumplen con estos. Una religión la cual predica esto puede ser consistente solamente si esta evoca al libre albedrio, al menos que tal religión niegue el concepto de la justicia divina.
Una religión que evoque a ambas la justicia divina y la predestinación claramente se contradecirá a si misma cuando es declarado que Dios premia a los obedientes y penaliza a los desobedientes. Cuando las acciones o la inactivad del hombre son pre arregladas por Dios, el hombre estará incapacitado de cambiar su curso. El no estará acto para hacer alguna cosa cuando él está predestinado para hacer algo más. El hombre sería como una máquina. La máquina no es capaz por sí sola de cambiar su curso y será ridículo decir que una máquina puede quejarse frente a cierta orden o premiarla o penalizarla. Quítale la libertad al hombre y todo el concepto de religión estará destruido. De manera que si negamos la libertad del hombre no habría necesidad de ninguna revelación celestial. Esto sería fútil enviar a los Profetas a enseñar y a guiar a la humanidad. Cuando una persona esta predestinada a hacer un ateo el no será un creyente, y ningún Profeta tendrá la posibilidad de cambiar su corazón. Un criminal predestinado, no será un buen ciudadano, independiente de cualquier enseñanza que él pueda recibir.
La libertad humana, de hecho subyace el concepto de la religión, y el islam claramente evoca a la libertad humana.
Wilson: De nuestra discusión anterior, supe que el islam evoca fuertemente a la doctrina de la justicia divina. El islam, por esto, el espera abocar a la libertad y se opone a la idea de la predestinación o lo que, se llama en filosofía “determinismo”. Me gustaría saber si el Corán habla del libre albedrio claramente.
Chirri: El sagrado Corán ha indicado de más de una manera, que el hombre es un agente libre. Este declara que el hombre es capaz de cambiar su condición.
Allah no cambiará la condición de un pueblo mientras éste no cambie lo que en sí tiene. Corán 13: 11
Fue un hombre predestinado a tomar cierta decisión, el no sería capaz de cambiarla. Cualquier cosa que el haga o evite será hecha o evitada no por elección, sino por necesidad.
El sagrado Corán también ha declarado que Dios no le pide a un individuo que haga lo imposible, y no agobia a sus siervos:
Allah no pide nada a nadie más allá de sus posibilidades. Corán 2:286
El todo poderoso no desea colocarte una dificultad solo desea purificarte y completar su favor en ti tal vez así seas agradecido 5:8
Por ejemplo si un hombre está predestinado a no rezar o a cometer un asesinato y Dios le dice a él que no asesine o que rece, a él se le pondrá la más pesada de las cargas y se le pedirá que haga algo imposible para él. No se le pedirá que haga algo que está dentro de sus posibilidades porque él fue predestinado, antes de su nacimiento, asesinar o no rezar. En consecuencia, él no será capaz de cumplir con la orden de Dios.
El hecho mismo de que se le ordene rezar y se la prohíba asesinar, indica que ante los ojos de Dios los seres humanos son criaturas libres, y que todo aquello que Él les ordene hacer o no, está dentro de sus posibilidades.
El sagrado Corán ha indicado y hace énfasis en que la responsabilidad de hombre es individual frente a aquello que hace:

Quien sigue la vía recta, la sigue en provecho propio y quien se extravía se extravía en realidad en detrimento propio. Sura 39:41

“Que nadie carga con la carga ajena” Sura 53:38.

“Di oh hombres os ha venido, de vuestro señor, la verdad. Quien sigue la vía recta la sigue en realidad en provecho propio, y quien se extravía, se extravía en realidad en detrimento propio”. Sura 10:108.

El concepto de la responsabilidad del individuo indica claramente que estos son agentes libres. Por otro lado, el no puede ser considerado responsable por alguna cosa que puede ser producida por él. La responsabilidad es inseparable de la libertad.

Wilson: Los versículos que han sido citados del sagrado Corán ciertamente indican que el hombre está dotado con una capacidad suficiente de libertad que lo hace responsable y merecedor de recompensa o castigo por sus obras. Sin embargo, hay algunos versículos los cuales fueron citados del sagrado Corán para defender la predestinación. Estos versículos citan que las acciones del hombre son controladas por Dios. Algunos de estos versículos son los siguientes.

“Ciertamente este (Corán) es un recuerdo. El que quiera que emprenda camino hacia su señor.
Pero vosotros no lo querréis, a menos que Dios quiera. Dios es omnisciente, sabio. Sura 76:29-30.

Esto no es más que una prueba tuya, que sirve para extraviar o dirigir a quien quieres…” Sura 7:155.

Estos versículos indican lo opuesto a los versículos que usted indicó. Esto nos lleva a una confusión y crea un dilema.

Chirri: Para un musulmán el sagrado Corán es una revelación exacta. Y contiene solamente la verdad, y todo el contenido del sagrado Corán debe ser cierto. Una verdad nunca contradice a otra verdad. Cualquier cosa que parezca una contradicción podría no ser auténtica. Esto solamente sería una contradicción aparente.

Cuando hay dos grupos de versículos coránicos aparentemente opuestos el uno del otro, estos deben ser analizados de cierta forma. Cuando un grupo tiene una indicación clara de un lado del asunto más clara que la indicación de otro grupo en la cual se opone al mismo asunto el grupo más claro debe ser seguido. El otro grupo debe ser interpretado de una forma que no difiera con el primero. El trato debe ser obviamente necesario cuando el grupo que está claro está en concordancia con la lógica del asunto. En este caso los dos grupos arriba mencionados.

Con esto en mente, podemos ser capaces de entender los dos grupos y la interpretación de este último en una forma que no estaría en desacuerdo con la primera. Podemos entender del primero de los dos versículos en el segundo grupo que la posibilidad del hombre de escoger bien de Dios. El hombre puede escoger cierto curso, pero su capacidad de escoger es un regalo de Dios. Dios es capaz de quitarle a él la capacidad e interferir en su deseo. Pero Dios no hace esto usualmente.

El segundo de los dos versículos, también, puede ser interpretado de una forma que no contradiga la libertad humana: Dios puede guiar a un individuo hacia el camino recto, y puede guiar a otro al error. Pero nosotros no podemos esperar que Dios guie a uno y al otro lo lleve al error de forma aleatoria.

El puede ayudar a una persona proporcionándole una buena guía, cuando tal persona está tratando de encontrar la verdad y desea seguirla. El puede guiar a una persona al error cuando esta persona no desea aceptar la verdad. Por esta interpretación, no habrá dilema. El primer grupo de versículos permanece sin oposición, indicando claramente la libertad del hombre.

Wilson: Dios es el creador de todo el universo, todos los segmentos y todos los eventos. No hay evento en este mundo que sea ajeno a su creación. La voluntad del hombre es uno de los eventos los cuales tiene lugar en este mundo. El hombre, por lo tanto, no tiene libre albedrio.

Chirri: Si esto es verdad, tenemos que atribuir a Dios todas las injusticias, agresiones y crímenes los cuales han sido cometidos por el hombre. Pero aquellos que no creen en Dios le atribuyen a Dios nuestros pecados y vicios.

La verdad es que Dios ha creado en el hombre el poder de escoger, y esto significa que Él le ha dado libre albedrio. Dios puede dirigir la voluntad del hombre y hacer que el escoja cierto curso si él quiere esto, pero nada en nuestras vidas indica que Dios usualmente interfiere en nuestra voluntad. Desde que el nos dio el poder de escoger, debemos esperar que el nos guie sin intervención. Esto significa que el espera que nosotros usemos el poder de elección, y tomar nuestras propias decisiones.

Wilson: Dios sabe nuestro futuro así como nuestro presente y nuestro pasado. El conoce lo que haré en el futuro distante así como lo que estoy haciendo ahora mismo. Él sabía antes de que naciéramos que curso tomaríamos después de nuestro nacimiento y en el futuro. Ya que todo es sabido por Él, nuestras acciones deben haber sido predestinadas mucho antes de que lo hiciéramos.

No seríamos capaces de tomar un nuevo curso que no es conocido por Dios, no podríamos tomar un curso el cual no ha sido previsto por Dios. Nuestra incapacidad para tomar el mismo curso que Dios sabía, sería un fracaso en su conocimiento. El conocimiento de Dios nunca falla.

Chirri: Nuestro conocimiento de ciertos asuntos no determina aquellos eventos ni causa que estos ocurran, yo sé por ejemplo que todo los trabajadores en una determinada empresa almuerzan al medio día. Esto no significa que mi conocimiento o expectativa haya causado que ellos coman a esa hora. Dios sin duda prevee nuestro futuro, pero esto no necesariamente significa que todas nuestras acciones futuras sean causadas por su conocimiento. Cada una de nuestras acciones tiene su propia causa, y el factor principal es la voluntad particular la cual llama a esa acción.

Además de esto, Dios sabe que haré ciertas cosas por mi propia voluntad. Ya que el conocimiento de Dios no falla mi acción debe ser una acción libre causada por mi voluntad. Si mis acciones son producto de la coacción, el conocimiento de Dios sería un fracaso. El conocimiento de Dios nunca falla; por esto yo no fallaría en tomar mi propia decisión por mi propia voluntad.

Wilson: Esta discusión ha dejado en claro el asunto. El último punto el cual usted cito es muy importante. De manera que el último argumento que presenté confunde el conocimiento de un evento con su causa, pero cada evento usualmente tiene su propia causa. Nosotros sabemos que Dios sabe que cada acción particular nuestra es producto de nuestra propia voluntad. Ya que Dios nos ha dado el poder de escoger nuestra voluntad debe ser libre de poder. El conocimiento de Dios nunca fallará, por esto no fallaremos en decir que nuestras acciones son producto de nuestra propia voluntad.

Cuando nos adherimos a la doctrina de la libertad del hombre, seremos conscientes y estaremos a salvo de las contradicciones. La doctrina de la justicia divina no puede ser reconciliada con la doctrina de la predestinación. No podemos decir que las acciones del hombre son requeridas por Dios. A menos que neguemos la justicia divina. Tampoco estamos dispuestos a creer en la contradicción, debemos de negar, categóricamente, la doctrina de la predestinación.